viernes, 3 de mayo de 2019

LA PERVERSIÓN DE LA REALIDAD A TRAVÉS DEL LENGUAJE (Y QUE EL REINO DE DIOS NO ES DE ESTE MUNDO)



El mito de la persecución religiosa republicana

Ángel Luis López Villaverde Profesor Titular de Historia Contemporánea. Universidad de Castilla-La Mancha
Sociología Crítica 10-01-2019



En el mundo académico, el empleo de conceptos más propios del pasado (valga como ejemplo “fascismo”) suele provocar debates enconados si se trata de actualizarlos en formas y expresiones del presente, saliendo a colación el necesario rigor mientras se denuncian deslices presentistas. Sin embargo, hay otras expresiones o usos del pasado que han derivado del orden propagandístico al historiográfico sin pasar suficientemente por sus filtros. Es el caso de la denominada “persecución religiosa republicana”.

La magnitud de la tragedia ha facilitado las cosas. Pero en unos tiempos tan dados a la hipérbole, conviene separar mito y logos. No se puede negar lo obvio. Los 6.832 clérigos asesinados durante la violencia revolucionaria de 1936 indican que una de cada nueve de las víctimas mortales del denominado “terror rojo” era eclesiástico. No menos grave es que, al derramamiento de sangre, se añadan ataques masivos a objetos y espacios sagrados, perdiéndose irreparablemente buena parte del patrimonio artístico y religioso a causa de la “ira sagrada”, en expresión del antropólogo Manuel Delgado. Ahora bien, reconocer la trascendencia de la violencia ejercida contra el clero y los bienes y símbolos religiosos no implica mantener sin más que formara parte de una verdadera “persecución”, o que su base fuera esencialmente “religiosa”. Menos aún que formara parte de un proyecto gestado en los albores de la República y culminado durante la guerra.

Este artículo trata de traducir en lenguaje comprensible lo que suele quedar en terrenos más eruditos y separar la realidad histórica de la mitificación interesada. Para ello, recuperaré y actualizaré lo que ya he escrito en algunas de mis publicaciones, que figuran citadas al final, deudoras del resto de autores referenciados.

La importancia del relato

La semántica no es inocua. El lenguaje es un instrumento clave en la pugna política y su buen uso resulta esencial en el análisis científico. Aplicado en nuestro caso, no es comprensible la violencia anticlerical de los años treinta sin insertarla en la llamada “cuestión religiosa”, un conflicto político-religioso de largo recorrido que llegó al paroxismo en los años treinta y abarcó dos vertientes: una “desde arriba” –las relaciones entre la jerarquía eclesiástica española y vaticana con el Gobierno y las Cortes— y otra “desde abajo” –la pugna por el control del espacio público entre las bases católicas y anticlericales para evitar, en un caso, o avanzar, en el otro, en su secularización—. Adentrarnos en su análisis obliga a revisar los significados usados habitualmente.

Cuando hablamos de “anticlericalis