jueves, 2 de noviembre de 2017

DESDE CATALANYA, DUELE ESPAÑA (II)




02.11.2017


“A veces no se ve nada en la superficie, pero por debajo de ella todo está ardiendo”
(Y. B. Mangunwijaya)

Hoy, más que nunca, sigue doliendo Catalunya y por encima de todo sigue doliendo España. No obstante hoy queremos alejarnos del tono de nuestro anterior artículo sobre la cuestión catalana para, en medio del actual contexto histórico, pasar a analizar algunos elementos que consideramos fundamentales en este conflicto. Símbolos y referentes. Trapos y banderas. Emancipación y poder popular. Identidades nacionales. Nacionalismo y Catalunya. Burguesía y poder popular. Izquierda e independentismo. Autodeterminación y socialismo.

Hace unas semanas nos visitaba un educador popular argentino, Guillermo Cieza. Paseando por las calles de Madrid conversábamos sobre la complejidad del peronismo, y específicamente sobre el peronismo revolucionario que encarnaron personajes como John William Cooke. Después de un rato de conversación comentaba que con el peronismo ocurre algo parecido a lo que está pasando en Catalunya. Si uno escucha únicamente a un tipo de derechas como Puigdemont, con un discurso que poco aporta en un sentido popular, no se entiende absolutamente nada de la complejidad del proceso en Catalunya. Efectivamente, cuando uno analiza un hecho político desde el arriba, se pierde lo que bulle en el abajo. Cuando uno se detiene en la epidermis de la política de escaparate mediático, se pierde la sangre que riega el sistema circulatorio de un proceso. Cuando uno mira únicamente a la superficie, es posible que no vea las llamas ardiendo, como señaló es escritor indonesio Mangunwijaya.

Recuento de hechos

En los últimos años en el Estado español se han producido hechos que han marcado un antes y un después en la realidad sociopolítica y popular. El 15M de 2011 fue el primero de estos hechos. Una llama que se enciende en Madrid y se extiende a otras partes del Estado español y a nivel internacional. En Barcelona la llama prende igualmente con fuerza. El trabajo de construcción de tejido social se desplaza a los barrios. Llega “Rodea el Congreso”, las “Marchas por la Dignidad”, manifestaciones históricas que todos recordaremos como grandes hitos. Pero si bien el conocido como movimiento de los indignados comienza a desinflarse dejando, no lo olvidamos, organizaciones y movimientos de un gran valor, en Barcelona se suma a la movilización popular un ingrediente que viene de muy atrás y que incluye a muchos más sectores de la sociedad catalana: el independentismo. La Díada de 2012 es el primero de los hitos que hace indicar una masificación y un aumento impresionante de esta opción política. El estatuto de Cataluña impulsado por Zapatero y luego recortado, aprobado en el Parlament de Catalunya y en el Parlamento español, recurrido por el Partido Popular y amputado en su esencia por un Tribunal Constitucional de mayoría conservadora, alienta el hastío de un pueblo hacia las instituciones del Estado español. La catalanofobia de la sociedad, la no comprensión de las características propias e históricas y un largo etcétera alientan los deseos de independencia que se ex