domingo, 13 de enero de 2019

A NUEVOS TIEMPOS, POR QUE NO UNA POLÍTICA QUE FAVOREZCA Y DEFIENDA LOS INTERESES DEL 99,9965% DE LOS ESPAÑOLES QUE POSEEMOS MENOS DEL 20% DE LA RIQUEZA NACIONAL (SIENDO LOS QUE LA CREAMOS) FRENTE Y EN CONTRA DE LOS INTERESES DE UNAS 1.400 FAMILIAS QUE REPRESENTAN EL 0,0035% DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA Y QUE CONTROLAN MÁS DEL 80% DE TODA LA RIQUEZA NACIONAL A COSTA DE LOS QUE TRABAJAN. QUE ME LÍO, QUE ME LÍO, LO RECONOZCO. RESUMIENDO, PORQUÉ NO UNA POLÍTICA DE IZQUIERDAS



Estado español

Cómo acabar de una vez por todas con los malos tiempos

Pedro Ibarra
Viento Sur
09/01/2019 

Malos tiempos. Se incrementa la confluencia de los tres. Liberales (Cs) conservadores (PP) y ultraderecha (Vox). Se está incrementando el poder -en conjunto- de lo tres,que en el fondo – y no muy en el fondo- son uno solo. Ahora, uno a uno toca ver lo que son y cómo se parecen.

Primero, el liberalismo, hoy más conocido como neoliberalismo. A partir y desgajándose del ideario liberal clásico, se constituyen en los campeones del individualismo. En constatar y defender que el individuo es todopoderoso e ilimitado a la hora de decidir y ejercer su libertad. A la hora de tomar una decisión no está ni debe estar determinado ni influido ni vinculado al otro, a los demás. Actúa y debe actuar desvinculado. Es y tiene que ser libre en el ejercicio de su libertad decisoria y así lograr mayores capacidades y poderes para tener más, para mandar más. Este es el destino del individuo. Estar libre de compromisos y exigencias comunitarias a la hora de afrontar y ejercer una decisión para lograr por sí solo -y para él solo- el mayor protagonismo social posible. Ello implica que para obtener sus objetivos, para obtener su estatus de poder, el individuo compite, y debe competir frente a los otros.

El discurso liberal propone la competición de todos contra todos para lograr el triunfo individual. Y afirmará que quienes han alcanzado un estatus de superioridad frente a los otros se ha debido a su mayor trabajo y capacidades. La igualdad no puede ser un objetivo proveniente de la acción política, en cuanto ello implicaría limitar, ordenar y canalizar la libre competencia. Quizás (solo quizás) la igualdad pueda ser un deseable imposible; una simpática e inútil utopía, pero en modo alguno puede ser algo a regular, a establecer. Lo proveniente del natural individuo desvinculado es una sociedad en la que unos son diferentes en cuanto que son superiores a otros; tienen más, mandan más. Una sociedad jerárquica consecuencia de esa naturaleza humana, que por tanto bajo ningún concepto debe ser impedida.