domingo, 10 de febrero de 2013

RAJOY, AZNAR Y DEMAS COLEGUIS dirigentes DEL PePe: FELIZ NAVIDAD Y PRO..., PERO, AÑO 2013 EN UN ANIVERSARIO DE LA CORRUPCION GÜRTEL VALENCIÁ (Y DIMISION)

DIARIO EL MUNDO.ES:

10 de febrero de 2009.- El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón imputa a Álvaro Pérez y otras 33 personas en relación con la presunta trama. 

La investigación de la trama 'Gürtel' ha salpicado de lleno al Partido Popular de la Comunidad Valenciana y prácticamente a todas las figuras de su cúpula. El caso empezó por señalar al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y al 'número 2' del PP valenciano, Ricardo Costa. Ambos tuvieron que prestar declaración ante el juez por haber recibido, presuntamente, varios trajes pagados por la empresa Orange Market. 
La supuesta ramificación valenciana del caso incluía también a otros dos cargos vinculados al PP. Por un lado, el que fuera vicepresidente primero del Consell, el castellonense Víctor Campos (ahora alejado de la vida política), así como a Rafael Betoret, ex jefe de gabinete de la Conselleria de Turismo, y actual jefe de protocolo de la Diputación de Valencia. 
Desde que estallara la trama, han transcurrido meses de comparecencias, rumores, decisiones judiciales y filtraciones. Y lo que arrancó como un supuesto delito de cohecho ha desembocado en un escándalo sobre una posible financiación irregular del partido que ha ampliado el número de sospechosos. 

* ++

RAJOY MIENTE UNA VEZ MAS: TAMBIÉN SON MENTIRAS LAS ALABANZAS QUE HACE DE ALEMANIA PARA QUE NUESTROS JOVENES EMIGREN. DIMISION


 ¿ALEMANIA, TIERRA PROMETIDA?

Rafael Poch 
La Vanguardia 
10-02-2013 

En Alemania no falta mano de obra. Lo que falta es trabajo. Mucho menos que en la Europa del Sur, pero falta: por cada puesto laboral por cubrir, hay ocho parados registrados | El empleo de talentos extranjeros es, fundamentalmente, un recurso para mantener salarios bajos | Berlín lanza planes para atraer a jóvenes profesionales extranjeros, pero Alemania sigue siendo uno de los países de la OCDE menos atractivos para venir a trabajar, por el idioma pero también por los prejuicios culturales.

¿Volverá a ser Alemania la tierra prometida que fue en los años sesenta y setenta para el paro estructural español? Leyendo la prensa y observando las colas que hay en España para aprender alemán, así se diría. En aquella lejana época, centenares de miles de campesinos extremeños, andaluces y gallegos acudieron a llenar los puestos de una expansiva industria alemana en pleno “milagro económico”. La Alemania de hoy no atraviesa ningún “milagro” sino que está entrando en recesión, pero necesita especialistas extranjeros, fundamentalmente para mantener la política de salarios bajos que junto con un euro bajo sostiene su competitividad exportadora.

Si de parte alemana este recurso cumple un objetivo claro, para la Europa del Sur azotada por el desempleo representa muy poco alivio. Solo 465.000 del total de los cotizantes a la seguridad social que hay en Alemania, un 1,3%, proceden de los cuatro países críticos del sur, Grecia, Portugal, Italia y España. En el último año esa cifra solo ha aumentado en 33.000 personas, señala el último informe de la Agencia Federal de Trabajo (BA). Españoles y griegos aportan el principal contingente pero son cifras insignificantes.

Lo que España necesita, y el gobierno de Mariano Rajoy viene reclamándole a Merkel en los últimos meses, es un plan de empleo europeo. La respuesta de la canciller ha sido inequívoca: “reflexionaremos si se puede tratar, pero hay que esperar un poco porque todavía no está en la agenda”, le dijo en el encuentro del día 4 en Berlín. A siete meses de sus elecciones generales, Merkel no tiene intención de meterse en cualquier cosa que suene a gasto alemán.

 En ausencia de tal plan lo que hay sobre la mesa son migajas como el plan “MobiPro” aprobado por el Ministerio de Trabajo alemán, en vigor desde el uno de enero. Se dirige a fomentar la movilidad profesional de jóvenes europeos cualificados de 18 a 35 años y está dotado, hasta agosto de 2016, con 139 millones de euros en subvenciones para cursos de alemán, formación y gastos de viaje con posibilidad de empleo. En este pequeño plan los europeos del sur compiten con polacos, húngaros, checos, eslovacos, eslovenos y bálticos, que desde mayo de 2011 ya no tienen impedimentos legales para trabajar aquí.

 “Alemania es una de las principales economías del mundo y a la larga esa posición solo la podemos mantener si nuestras empresas encuentran suficiente mano de obra calificada nacional y extranjera”, dice la ministra de trabajo, Ursula von der Leyen.

 La Alemania de leyenda tiene poco gancho “MobiPro” vende como reclamo “un país cosmopolita”, “divertido para vivir y trabajar” y “abierto a otras culturas”, sin embargo la realidad es que Alemania es muy poco atractiva. Su mercado atrae entre cinco y diez veces menos empleados cualificados de fuera de Europa que países como Dinamarca, Reino Unidos, Canadá o Australia y ocupa la cola de los 34 países de la OCDE, señala el último estudio de esta organización. Eso es sí pese a que el país es de los que menos obstáculos administrativos presenta a esa emigración, señala el estudio. Pese al buen nivel de sus universidades, los bajos costes y amplias posibilidades de trabajo durante los estudios y al acabarlos, muy pocos estudiantes extranjeros acuden a estudiar a Alemania, señala el informe. ¿Qué ocurre? Sin duda el idioma, pero no solo.

Alemania tiene un problema histórico de desagrado cultural hacia la diversidad que supone su emigración, mucho más agudo que países como Francia y Gran Bretaña. El 20% de su población, 16 millones de personas, son descendientes de emigrantes. De ellos, tres millones son turcos. Su situación es paradigmática. La mitad de ellos viven hace más de veinte años en el país y continúan muy separados del resto de la población. Es verdad que (aún) no hay en las ciudades alemanas guetos socialmente tan conflictivos como los del extrarradio parisino, pero ninguna población se mezcla menos con los emigrantes, como lo demuestra el dato de solo un 4% de matrimonios mixtos entre alemanes y ciudadanos de origen turco.

La palabra clave en la materia es “integración”. ¿Qué significa en Alemania? “Anulación de la propia identidad”, estima Nuria Barnolas, una catalana de 29 años que trabaja desde hace siete en el país. En muchos casos hablar correctamente alemán y el pasaporte no bastan para perderse entre la multitud nacional. Además hay que parecer alemán, no solo en la conducta y la mentalidad, sino en el físico. Apenas hay gente de aspec