martes, 2 de julio de 2013

CUANDO LA IZQUIERDA DESPERTÓ DE SU SIESTA, LA REVOLUCION ESTABA AHÍ


Emilio Pizocaro
Rebelión
 01-07-2013 

Hace algunos años el filósofo francés, Alain Badiou, adelantándose a los acontecimientos, fundamentó una audaz tesis; el siglo XXI viene preñado de revoluciones democráticas. En esa misma dirección ha reflexionado David Harvey, en “Ciudades Rebeldes, Del derecho a la ciudad a la revolución urbana”.

Las manifestaciones de Brasil y Turquía confirman que Badiou y Harvey no se equivocan. Al igual que en otros momentos de la historia una pequeña chispa ha encendido la ira popular en distantes lugares del planeta.

Llegado el momento de las explicaciones todos los analistas serios barruntan la misma razón de fondo. Los pueblos exigen participar. No están dispuestos a aceptan pasivamente la gobernanza, que con distintas caras, impone el orden neoliberal.

El Zeitgeist (el espíritu de la época) son las rebeliones exigiendo una democracia real, las movilizaciones auto convocadas usando medios digitales, el repudio a castas políticas corruptas, el hartazgo por la desposesión impuesta por el capital financiero. 

Ante la emergencia las burocracias de la izquierda tradicional se han mostrado sorprendidas. No es de extrañar. En España, al igual que en Brasil, cuando emerge el movimiento 15M los dirigentes de cierta izquierda reaccionan con desconfianza. 

Lo que pasa es que nuestra vieja izquierda estaba durmiendo una larga siesta. En el instante que abrió con estupor su ojo derecho, no falto el “cagatintas” de matriz estalinista que desprestigió al movimiento, el intelectual que lo calificó como fenómeno cultural pasajero, el dirigente de CC.OO que creyó ver un complot de la ultraderecha. 

Fue tal la incomprensión de la cúpula que el “histórico” Julio Anguita tuvo que escribir un artículo llamando la atención. “Son los nuestros” exclamo fuerte y claro para que la dirigencia reaccionará.

A esa altura los abnegados militantes de base, siempre a pie de calle con las luchas del pueblo, se habían sumado masivamente a las plazas donde se hablaba de rebelión. 

La elite dirigente, descolocada en un principio, decidió subirse al carro. Rebélate fue su consigna electoral. Sin embargo, poco les duró la rebelión. Pasadas las elecciones autonómicas IU, aprovechando su crecimiento electoral, decide gobernar con la corrupta dirigencia del PSOE en Andalucía. Para más “inri” en Extremadura el PP llega al poder gracias a la abstención de sus diputados. 

Por su parte los sindicatos mayoritarios en vez de plantar cara a un gobierno rabiosamente neoliberal, hacen todo lo posible para marear la perdiz. Proponen un referéndum que no realizan, crean una cumbre social para manejar la protesta popular. Ahora se rinden, sin decoro, al pacto con Rajoy. Han subordinado, su pobre estrategia a la colaboración que Rubalcaba oferta al gobierno del PP.

Como era de esperar , los dirigentes de la izquierda institucionalizada no duermen nunca la siesta en periodos de elecciones. Ahora que tenemos cercanos los comicios europeos creen tener su gran oportunidad. Se mueven rápido tras el espacio del 15M. Piensan que hay un caladero fácil de votos y corren para ofrecer a los movimientos sociales algunos cupos en su lista electoral.

Como el asunto es de calado y la decisión es importante para los movimientos os proponemos hacernos algunas preguntas.

¿Para que? ¿Con que propósito? Los movimientos sociales participarían en una lista de la izquierda tradicional en las europeas? 

¿Acaso no es la propia izquierda institucionalizada la que afirma que la democracia liberal en Europa ha sido vaciada de contenido por el capital financiero?

¿Entonces, que sentido tiene tener algunos diputados en un parlamento europeo que es un tinglado más del sistema? 

¿Se da cuenta esta izquierda que la llamada democracia representativa no es el “fin de la historia”? 

¿Está dispuesta a jugarse por formas de democracia directa y participativa? ++ ¿Es consciente del cabreo del pueblo con una casta de políticos corruptos que ya usan una democracia formal para mantener sus privilegios? 

¿Tiene, esta izquierda, un pensamiento fuerte que implique la ruptura con el sistema o se conforma con ser la izquierda del “ancien régime”? 

Esta a la vista que la izquierda institucionalizada sigue subordinando su accionar político a