miércoles, 31 de julio de 2019

PUERTO RICO. QUE ME MAREO, OIGA, QUE ME MAREO. ES QUE SE LLEGA A UN PUNTO EN QUE YA NO SE SI ES PUERTO RICO BARRIO DE BILBAO O BILBAO BARRIO DE PUERTO RICO O TODO ESTO ES UN BARRIO QUE HAY QUE DARLE UN MENEO, O EL MANGONEO DE TOLEDO ES POR DONDE SE VA A SANTIFICAR EL ROBO DE LAS PENSIONES O LA HOSTIA, OIGA. QUE ES QUE ME ENTRAN LOS TEMBLEQUES, PORQUE CLARO, SI TE QUITAN ESTO, AQUELLO, LO OTRO Y AHORA QUE ME TIENES QUE VOTAR, PORQUE SOY TU SUSTITUYENTE, Y DEJATE DE TONTADAS CON ESO DEL REPRESENTANTE, PORQUE ES QUE VOY A SEGUIR QUITÁNDOTE, VERBO QUITAR: QUE TE QUITO, TE QUITO Y TE QUITO, ESTO NO, PORQUE YA TE LO HE QUITADO, PERO QUE VAS A TENER QUE TRABAJAR MÁS EN PEORES CONDICIONES Y POR MENOS DINERO, FIJO. POR ESTAS LO JURO..., PUES QUE ME DA, OIGAS. PERO ESO SÍ, NO TENGO NI PUTA IDEA DE POR DONDE ME DA EL AIRE, QUE ESO ES LO BUENO DE TODO ESTO


Puerto Rico en llamas



31.07.2019



La insurgencia popular en Puerto Rico derrocó a un gobierno corrupto, reaccionario y servil, que toleró con cabeza gacha el desprecio y los insultos de Donald Trump con ocasión del huracán María, en septiembre de 2017, y la “ayuda humanitaria” que el magnate neoyorquino fue personalmente a distribuir. Dado que la Constitución puertorriqueña de 1952 no prevé el llamado a elecciones en casos como el actual el mandatario renunciado deberá designar, antes del 2 de Agosto, a su sucesor. Una renovada presión popular podría hacer saltar por el aire la normativa colonial y forzar la instalación de un gobierno de transición pero parece muy poco probable que tal cosa pueda ocurrir. Otras alternativas, como una convocatoria a una Asamblea Constitucional, parecen más cercanas a la realidad, como se verá más abajo. El factor aglutinante de las imponentes protestas callejeras fue la descarada corrupción del gobernador Ricardo Rosselló, el fenomenal endeudamiento en que ha caído el gobierno de la isla y la filtración de sus chats reveladores de su homofobia, su misoginia y su desprecio por las principales figuras de la oposición e inclusive por las víctimas del huracán.

Lo anteriormente expuesto potenció los crónicos problemas sociales que afectan a ese maravilloso país, que logró frustrar el proyecto estadounidense de romper con sus tradiciones culturales, sus formas de sociabilidad, su lengua, su arte, su gastronomía, su música y sus bailes y convertirlo en una réplica caribeña de Atlantic City. Hacía falta contar con una férrea identidad nacional para resistir durante más de un siglo las presiones imperiales. Filipinas, otro de los trofeos de la guerra hispano-estadounidense, pese a ser mucho más poblada y extensa que la “Isla del Encanto” no resistió el embate cultural, político y económico de EEUU. Puerto Rico sí, y por eso es una nación tan “latino-caribeña” como la que más.

Dicho lo anterior cabría preguntarse por qué las grandes movilizaciones de estas últimas semanas no tuvieron en su agenda la cuestión del status colonial de Puerto Rico. Hay muchas razones para ello. El tema fue sometido a plebiscito popular en cinco ocasiones: en tres de ellas 1967, 1993 y 1998 la mayoría se inclinó por mantener la condición de “Estado Libre Asociado”, engañosa frase si la hay para un país que es una colonia de Estados Unidos y que no es ninguna de las tres cosas que proclama la fórmula del ELA, pergeñada por los norteamericanos y sus aliados en la isla, principalmente Luis Muñoz Marín, quien fuera el primer gobernador electo de Puerto Rico. En un nuevo referéndum convocado en el 2012 triunfaron los partidarios de la “estadidad”, o sea, la anexión a EEUU, pero las irregularidades en el proceso electoral y la gélida indiferencia de la Administración Obama ante este resultado condenaron el asunto al olvido. En 2017, el quinto referendo, la “estadidad” obtuvo un triunfo aplastante: 97 por ciento de los votos, pero con una bajísima tasa de participación que ni llegó al 23 por ciento que lesionaba gravemente la legitimidad del veredicto de las urnas. Al igual que en el 2012, irregularidades en la confección del padrón y ahora el militante desprecio de Trump consagraron la inutilidad de esa consulta popular.

¿Cómo interpretar estos sorprendentes resultados? Primero hay que recordar que el status colonial le otorga a los puertorriqueños la condición de ciudadanos de Es