viernes, 13 de septiembre de 2019

PARA LOS MÁS ASQUEROSOS, SINVERGÜENZAS, FARSANTES E INDIGNOS HISTORIADORES QUE ENGORDAN SUS BUCHES Y BOLSILLO EN NOMBRE DE LA HISTORIA.Y PARA LOS MÁS EMBLEMÁTICOS EMUSTEROS Y PIADOSÍSIMOS HERMANOS MÍOS, Y QUE LA VIRGEN MARÍA ME PEDONE,EN EL REDIL DE LAS OVEJAS DE NUESTRO SEÑOR, SECCIÓN DEL DESCARRIE, FEDERICO LOSANTOS, EXCOMUNISTA (¡ANDA YA DON FEDERICO, ANDA YA! PERO SI NI SIQUIERA PASASTE EL CURSILLO PARA EL ACCESO AL PARTIDO DELOS PRINCIPIOS ELEMENTALES DEL MATERIALISMO DIALÉCTICO QUE HACIAMOS, CIERTO QUE EN ZARAGOZA NOS ALEGRAMOS MUCHO PORQUE ALGUIEN HABIA CONTACTADO CON UNO QUE ESTUDIABA PERIODISMO, QUE ERAS TÚ,. ASÍ QUE,LO VAMOS A DEJAR EN QUE DEL ESCALÓN DE SIMPATIZANTES NO PASASTE, TE PARECE?) Y HERRERA CARLOS, LOCUTOR DE USTEDES PARA ESTAR BIEN INFORMADO DE LA CADENA COPE, CADENA PROPIEDAD DEL ESTADO EXTRANJERO DE EL VATICANO -USURPADOR DEL SAGRADO SUELO DE LA SAGRADA PATRIA DE ESPAÑA, GRANDE, PERO NO LIBRE, Y MUCHO MENOS LIMPIA DE CORRUPCIÓN DE LA DE POR TIERRA, MAR Y AIRE, PROPAGADORA DEL VICIO DEL JUEGO ENTRE LA JUVENTUD, ADEMÁS, Y AL CABALLITO DE SANTIAGO ABASCAL DE VOX, EN QUIEN ALBERGO LAS MAYORES ESPERANZAS DE POR LO MENOS BAJAR LA DENSIDAD DE SINVERGÜENZAS POR METRO CUADRADO EN EL SOLAR PATRIO PARA LA LIBERACIÓN DE ESPAÑA Y PARTE DEL EXTRANJERO DEL PECADO INTERNACIONAL



80 años del Pacto Molotov – Von Ribbentrop (una jugada maestra de la diplomacia soviética).

DIARIO OCTUBRE / septiembre 13, 2019


Los tanques polacos ocupan Cieszyn

Desde hace 80 años el imperialismo utiliza el Pacto de no agresión entre Alemania y la URSS de 1939 para equiparar al III Reich con la URSS y a Hitler con Stalin, la manida expresión de “los unos y los otros” o el “ambos son iguales”.

Es una espina que tienen clavada en lo más hondo. Entre 2006 y 2009 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el Parlamento Europeo y la Asamblea Parlamentaria de la OSCE aprobaron el canon ideológico por el cual el estallido de la Segunda Guerra Mundial se imputa a ambos países y el día de la firma del tratado -el 23 de agosto de 1939- se convierte en el Día Europeo del Recuerdo de las víctimas del stalinismo y el nazismo.

El origen de esta ideología es la Guerra Fría. Al final de la Segunda Guerra Mundial Reino Unido y Estados Unidos buscaban justificar los nuevos planes de agresión militar contra la URSS y desviar la atención de la opinión pública mundial de su propia colaboración con la Alemania nazi. Luego, la caída de la URSS y el final de la Guerra Fría no acabaron con la campaña intoxicadora sino todo lo contrario. La demonización del Pacto se utilizó como pretexto para separar a los Estados bálticos y Moldavia de la URSS y luego acelerar su integración en la UE y la OTAN.

Los imperalistas presentan el Pacto dentro de una cadena de aberraciones históricas que manipulan hasta lo más evidente: cuando se firmó, la Segunda Guerra Mundial ya había comenzado, y no sólo en Europa. En 1936 comenzó la guerra civil española (y la “no intervención”) y al año siguiente estalló otra en el Lejano Oriente entre Japón y China.

En Europa, en septiembre de 1938 Polonia ocupó la región checoslovaca de Cieszyn y en marzo de 1938 la Ucrania subcarpática fue ocupada por Hungría. Alemania destruyó y ocupó Checoslovaquia el 14 de marzo de 1939, en violación de los términos del acuerdo anglo-francés-alemán-italiano, conocido como los Acuerdos de Munich, que rigen la transferencia a Alemania de los territorios checoslovacos de los Sudetes.

A principios de abril de 1939 Hitler ordenó la ejecución del plan Fall Weiss para la invasión de Polonia, que estaba previsto que comenzara el 25 de agosto del mismo año.

Con estos antecedentes, hay que tener muy mala baba para acusar a la URSS de iniciar la Segunda Guerra Mundial por la firma de un Pacto de no agresión.

Desde 1938 la URSS había estado en guerra en el Lejano Oriente con Japón, uno de los futuros impulsores de la Segunda Guerra Mundial. Al gobierno soviético se le plantéo, pues, un panorama muy peliagudo desde el primer momento: una guerra en dos frentes simultáneamente. Por lo tanto, cuando Alemania propuso a la URSS un acuerdo de no agresión, la suerte estaba echada.

Ningún país del mundo se hubiera negado a firmar. Polonia había firmado un pacto de no agresión con Alemania en 1934. Inglaterra y Francia habían firmado pactos mutuos de no agresión con Alemania en 1938. Estonia y Letonia habían formalizado sus relaciones con Berlín en 1939. La posición de Moscú fue la misma.

80 años después los historiadores con menos vergüenza, verdaderos lacayos del imperialismo, pretenden que el Pacto entre Alemania y la URSS constituía una conspiración entre dos “imperios totalitarios”.

No puede haber nada más irreprochable que la firma de un Pacto de no agresión. La URSS sabía que Polonia iba a ser aplastada por el III Reich, lo mismo que lo sabían los imperialistas británicos, por poner un ejemplo. ¿Acaso la URSS debía convertirse en garante de la integridad de Polonia, un país con el que había estado en guerra 20 años antes y que le había arrebatado una parte de su territorio?, ¿debía la URSS abandonar su neutralidad o ponerse del lado polaco?, ¿por qué motivo?

A pesar de todo (y de las permanentes muestras de hostilidad del gobierno polaco), la URSS le ofreció garantías de seguridad, que rechazaron.

Es igualmente falso que la URSS se repartiera el territorio de Polonia con el III Reich. La URSS recuperó las fronteras que había perdido durante la agresión de Polonia 20 años atrás. Dichas fronteras (la línea Curzon) no las estableció la URSS sino un ministro británico de Asuntos Exteriores y son las mismas que hoy existen porque fueron aprobadas en 1945 por el Tratado de Yalta, o sea, por los mismos que hoy critican el Pacto de 1939.

Dicho Pacto fue otra jugada maestra de la diplomacia soviética. Hasta entonces toda la política del imperialismo occidental, esencialmente británico y francés, había consistido en estimular al III Reich hacia el este a fin de que Alemania entrara en guerra con la URSS. Incluso habían promovido durante años una cruzada antibolchevique para luchar conjuntamente con Hitler en una guerra conjunta contra la URSS.

El tiro les salió por la culata y las instituciones de la Unión Europea aún se lamentan de ello.

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PORTUGAL ES UN BARRIO DE BILBAO, POR ESAS COSAS QUE TIENE EL TRABAJO ASALARIADO; ESPAÑA ES UN BARRIO DE BILBAO (VOX, NO ME TOMES ESTO A MAL, QUE NO ES NADA PERSONAL, HOMBRE) ¿POR QUÉ ENTONCES LOS BILBAINOS DE ESPAÑA NO PRESIONAMOS A LOS PARTIDOS COMO HAN HECHO LOS BILBAINOS DE PORTUGAL, SABIENDO COMO SABEMOS QUE VAMOS DE CABEZA AL CATAPÚM? A LO MEJOR ES QUE LOS DIRIGENTES POLÍICOS DE IZQUIERDAS ESTÁN EN EL SÉPTIMO CIELO DEL BORRIQUITO COMO TÚ QUE NO SABE NI LA Ú, TURURÚ, DE PERET, QUE OTRA COSA. Y DAOS PRISA QUE TENEMOS QUE VOTAR A LOS MISMOS DE SIEMPRE PARA QUE NOS JODAN UN POQUITO MÁS QUE COMO SIEMPRE ¡ÁNIMOS!




Entrevista a Francisco Louçã, fundador del Bloco de Esquerda


“El pacto en Portugal fue posible porque hubo una gran presión popular sobre los partidos de izquierda”




Rebelión

13.09.2019

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Francisco Louçã. Paula Nunes
 

Francisco Louçã (Lisboa, 1956) fundó el Bloco de Esquerda en 1999, y fue miembro de su dirección durante 13 años, en los que también fue diputado. Es miembro del Consejo de Estado, a petición del Parlamento, y acaba de publicar en España Sombras. El desorden financiero en la era de la globalización, editado por Sylone y con prólogo de Boaventura de Sousa. En noviembre participará como ponente en el III Congreso ‘Repensar la Economía con los trabajadores’, organizado por la Fundación 1º de Mayo y CC.OO., que se celebrará en Madrid, el 14 y 15 de noviembre. 


Durante estos últimos cuatro años, su partido, el Bloque de Izquierdas, ha apoyado al Gobierno socialista de António Costa sin estar dentro del Ejecutivo. ¿Cómo calificaría esa experiencia?
 

El balance es positivo porque se ha luchado contra la austeridad. El acuerdo al que llegamos hace cuatro años se hizo por la necesidad de romper con el gobierno de derechas, el de la austeridad, que era tan destructivo socialmente. Hubo un acuerdo por escrito en algunas materias –recuperación salarial, aumento del salario mínimo, de las pensiones, reducción de los impuestos sobre el trabajo, paralización de privatizaciones, mejora de los servicios públicos, algunas cuestiones sobre la ley del aborto... y en otras, como la gestión bancaria o los tratados europeos, no hubo consenso suficiente. 


Muchos de esos acuerdos se han cumplido, y eso ha dado una cierta tranquilidad a la ciudadanía. La gente ya no tiene miedo de poner el telediario de la noche, ya no tiene miedo de que anuncien nuevos recortes. Claro que durante estos años ha habido confrontaciones y tensiones, sobre todo en los puntos en los que no existía acuerdo, como en el rescate bancario, que ha sido muy costoso para los fondos públicos. También fue duro el debate entre el Gobierno y los partidos de izquierda sobre la ley laboral. El Gobierno pretendía reducir la contribución patronal a la Seguridad Social, para compensar la subida del salario mínimo. Y la izquierda no lo aceptaba. En este caso el Gobierno fue derrotado en votación parlamentaria y obligado a retroceder. En otros casos, el PS ha aprobado leyes con el apoyo de la derecha, sobre todo en cuestiones financieras. 


¿Qué medidas ha adoptado el Partido Socialista que no hubiese puesto en práctica si hubiera tenido una mayoría absoluta?
 

Muchísimas. El programa del Partido Socialista era explícito en congelar las pensiones, no introducía ningún cambio en el sistema de pensiones, no tenían previsto ningún aumento del salario mínimo… Era la postura tradicional del Partido Socialista. Las medidas concretas que se han impuesto gracias al acuerdo con las izquierdas son lo opuesto a lo que los socialistas habían planteado en las elecciones. Por su puesto, el electorado del Partido Socialista y muchos socialistas estaban entusiasmados con salir de la cárcel que suponen las políticas de austeridad. 


¿Cuáles son las perspectivas de cara a las elecciones del 6 de octubre? Si la izquierda suma, ¿contemplan un acuerdo de programa o aspiran a dar un paso más, una coalición?
 

Hay perspectivas distintas, pero aún estamos a cinco semanas y los sondeos no son votos, así que hay que ver qué pasa. Para el PS el objetivo primordial es lograr mayoría absoluta y no tener que repetir el acuerdo con la izquierda. Es muy explícito. El otro día, el primer ministro dio una entrevista a un telediario importante en la que lo repitió. El pasado fin de semana [1 de septiembre] la entrevista que publicó Expresso se titulaba: “Si el Partido Socialista sale débil y el Bloco fuerte no habrá gobernabilidad”. Hay una presión muy fuerte sobre el electorado. Los partidos de izquierda saben que si los socialistas alcanzan la mayoría absoluta no habrá ningún tipo de acuerdo. Si, por el contrario, el Partido Socialista se ve obligado a negociar una mayoría parlamentaria, habrá algún tipo de acuerdo si se llega a una convergencia en políticas sociales. La izquierda plantea ahora un gobierno más exigente, no basta con recuperar las pérdidas anteriores en salarios y pensiones. Hay que hacer inversión pública, capacidad de mejorar los hospitales, la enseñanza, los transportes, la vivienda… El PS le tiene mucho miedo a eso. Su argumento es que puede venir una crisis internacional, que si Alemania entra en recesión arrastraría a toda Europa, y puede ser que tengamos que volver a la política de austeridad. Eso sería una ruptura con la izquierda, que no aceptará que para rescatar bancos se bajen las pensiones. El Bloque tiene propuestas muy concretas en vivienda, sobre qué inversiones se tienen que hacer para tener más de 100.000 viviendas de renta baja, por ejemplo, o para crear empleo cualificado o ampliar el número de médicos y enfermeros que permita tener un servicio nacional de salud competente. 


Parece evidente que las consecuencias de estas políticas de austeridad ayudaron a la formación de este gobierno. Cuatro años más tarde, son muchas voces, incluida la del FMI, las que reconocen que esas políticas no han dado los resultados esperados. ¿Cree que ha cambiado algo dentro de la UE que pueda alumbrar otro tipo de políticas?
 

Cuando uno estudia la historia de los rescates en Grecia, se da cuenta de que, al final, el Fondo Monetario tenía una posición más abierta hacia una reestructuración profunda de la deuda pública griega que las instituciones europeas, que no lo aceptaron nunca. Las instituciones europeas se han cerrado más y, además, tienen un liderazgo político más débil, porque Alemania es el centro de la recesión y Merkel está de salida. Quienes están más fuertes son líderes como Orbán. Eso es lo que está cambiando en la derecha y en el contexto político europeo. Las reglas de la instituciones son más rígidas: la unión bancaria; la amenaza a los depósitos de los clientes de la banca si se produce una crisis bancaria y, sobre todo, la regla del presupuesto con déficit cero, que es la peor estupidez posible en una situación en la que hay margen de maniobra y necesidad de crear demanda. Ahora los economistas más conservadores están pidiendo que se suban los salarios en Alemania para aumentar la demanda, para que haya una recuperación. Merkel está discutiendo un plan de inversión pública de 50.000 millones de euros pero hay mucha resistencia interna y las reglas europeas están en contra de esas políticas. La situación es más amenazadora porque ahora el margen de maniobra es menor y el propio BCE ya no puede hacer nada. Las tasas de interés son cero, así que no puede hacer nada. 


En este periodo preelectoral. ¿Cuáles son los principales debates?
 

Hay dos discusiones importantes: una más política, si habrá mayoría o no. Para el PS todo se concentra en eso, a pesar de que muchos votantes socialistas tienen miedo de que con una mayoría absoluta el PS no tendría presión popular y podría volver a decantarse por políticas de austeridad como en el pasado. Por eso, la izquierda se va a concentrar en explicar que hay que impedir esa mayoría porque es necesario crear un contexto político abierto donde se produzcan acuerdos más amplios. El segundo punto es la discusión de políticas sociales concretas. El éxito de estos cuatro años es muy limitado en algunos casos, por ejemplo, la recuperación de la sanidad. La derecha había recortado 1.300 millones de euros y eso lo hemos recuperado pero es muy insuficiente. El gasto en salud tiene que ser mayor cada vez porque la población envejece. Para mantener la calidad del sistema de salud hay que hacer un mayor esfuerzo presupuestario. Además, el PS quiere que las empresas privadas puedan dirigir hospitales públicos. Eso venía de un programa antiguo del partido socialista y la derecha lo amplió mucho. Su plan era tener 15 hospitales públicos con gestión privada. Ahora solo hay tres pero son tres grupos financieros muy importantes. Todo esto implica una discusión sobre cómo se paga la sanidad, cuánta gente hay que emplear para que los ciudadanos tengan un centro de salud cerca, etc. Nosotros estamos planteando que hay que contratar entre 12.000 y 14.000 enfermeros/as y médicos. Se discute mucho sobre cómo se puede hacer eso, si eso implica exclusividad, si los médicos del sistema público pueden o no trabajar en el privado. Son debates difíciles porque tiene un impacto económico enorme. Para nosotros el próximo gobierno tiene que tener un compromiso con las políticas públicas mucho mayor. 


Por eso planteamos cambios fiscales, mejor redistribución, etc. Lo mismo con las políticas de vivienda: no se puede vivir en los centros de las ciudades, es carísimo, me imagino que ocurre lo mismo en España. Hay tal presión turística... Hay miles de franceses que viene a comprar casas en el centro de Lisboa y el precio ha subido tanto en los últimos cuatro años que ya no es posible vivir. ¿Cómo se puede responder a eso? Pues creando decenas de miles de casas con un precio aceptable, lo que significa rehabilitar casas viejas en negociación con sus propietarios o utilizando propiedad pública… Nosotros tenemos un proyecto de unos 6.000 millones de euros para hacer 100.000 casas. Se puede recuperar los costes a través de las rentas, unas rentas bajas pero es evidente que durante unos años tiene un impacto sobre el déficit. No se puede tener déficit cero en esto pero tampoco es un problema porque Portugal se está financiando a coste negativo. Es el momento de invertir porque la inversión no tiene coste, no tiene tasa de interés. Esta es una discusión de alta tensión con las autoridades europeas y con las políticas sociales del PS. Nuestra idea es que las discusiones hay que proponerlas de una manera concreta, y probar que la izquierda sabe gobernar, sabe hacer bien las cosas. Lo importante es probar que estas políticas sociales responden a los intereses de la gente y que las defiende. 


En España se está produciendo la negociación entre PSOE y Podemos para la investidura, una negociación que parece totalmente encallada. ¿Por qué cree que fue posible alcanzar un acuerdo en Portugal y aquí está siendo mucho más complicado?


Ni idea de por qué es tan complicado. Imagino que hay muchos conflictos políticos distintos: el debate sobre nacionalidades, Cataluña…, historias políticas muy distintas. En Portugal fue posible porque se produjo una gran presión popular sobre los partidos de izquierda y el Partido Socialista para que alcanzaran un acuerdo, por cierto, inédito porque el PS había llegado anteriormente a acuerdos pero siempre con la derecha. La gente no podía más, el primer ministro de los tiempos de la austeridad llegó a decir públicamente en televisión que su objetivo era “empobrecer Portugal”. Lo decía así, con estas palabras. Y era un objetivo del programa de gobierno. Después de cuatro años la gente no soportaba la idea de que siguiera habiendo un gobierno así, con esa política. Por eso, se produjo una presión muy fuerte y, tanto el Partido Socialista, que tenía el 32% de los votos, como los partidos a su izquierda, tuvieron que sentarse a negociar. La izquierda no quiso participar en el gobierno y el PS tampoco lo quería. La izquierda no lo puso como condición, porque entrar en el gobierno exige mucha más homogeneidad, mucha más confianza, mucha más convergencia y mucho más trabajo común. Optamos por esa solución. Ya veremos en el futuro con la correlación de fuerzas que se produzca… Pero, en ese momento, estar bajo la disciplina común de un gobierno obligaba a un acuerdo cerrado y completo.


Cuando estás dentro de un gobierno y se produce un conflicto solo hay dos salidas: o te quedas o te vas. Y quedarte, aceptando una posición inaceptable, es mala solución. E irse y provocar una crisis política puede ser también una mala solución. La primera confrontación que tuvimos con el gobierno socialista se produjo apenas dos meses después, cuando se vendió al Santander un pequeño banco, el Banif, y el gobierno gastó, bajo la imposición de la Comisión Europea, cerca de 3.000 millones. Y ya sabemos lo que cuestan 3.000 millones. Es algo que no aceptaríamos nunca y si hubiésemos entrado en el gobierno, hubiéramos tenido que salir dos meses después y provocar una crisis política. Eso no se hace, no se hace. Es mejor tener discusiones y conflictos públicos y ganar alguna vez, como en el caso de la Seguridad Social, y perder otras, y seguir negociando todas las veces. Logramos mucho más que lo que estaba en los acuerdos iniciales. En otras condiciones sería distinto; si en vez de tener el 10% de los votos tuviéramos mucho más, entenderíamos que el pueblo nos impone que estemos en el gobierno, pero eso ya se verá. La política es concreta y las cosas tienen que ir viéndose poco a poco. Por eso, yo no tengo ninguna lección para dar en el debate español. Es muy distinto y creo que Pedro Sánchez deber tener cuidado y no utilizar mucho instrumentalmente la historia portuguesa porque es distinta. 


¿Pero, si le llamase Pablo Iglesias...? ¿Ha hablado con él últimamente? 


La dirección del Bloque tiene mucha relación con él, pero imagino que no discuten con él lo que debe hacer y que tampoco él pide opinión sobre eso. 


A diferencia de otros países europeos, incluido España, en Portugal no ha aparecido ningún partido de extrema derecha. ¿Cómo lo explica?
 

Bueno, la península ibérica es distinta de otros países europeos porque tiene una izquierda fuerte, con formaciones distintas y, además, con historias y tradiciones muy diferentes. Es cierto que en España, una escisión del PP ha producido la creación de Vox. Eso todavía no ha pasado en Portugal, pero podría pasar porque la tendencia general es la radicalización de la derecha tradicional. El ejemplo de Le Pen en Francia es un poco específico porque viene de un grupúsculo neonazi o fascista, como era su padre, y luego se desarrolló como fuerza política importante en Francia. En otras partes lo que pasa es distinto, suelen ser escisiones o un cambio en la dirección tradicional, y eso puede pasar en Portugal en el futuro. Por eso la mitología sobre las excepciones hay que usarla con cuidado. Es una excepción hasta que deja de serlo, como fue el caso de España con Vox. La extrema derecha gana campo en la política social en todo el mundo porque la izquierda ha perdido la capacidad de representar a la comunidad, a la gente que sufre, a los oprimidos, a las víctimas de la globalización. Hay una izquierda que ha creído que la globalización es un milagro económico de desarrollo para todos y no lo es, es desigualdad y eso significa destruir la vida de muchas personas. Cuando una parte de la izquierda se desplaza hacia el centro, esta se convierte en neoliberal y la consecuencia es que pierde toda capacidad de representación, como pasa en Alemania. El Partido Socialdemócrata era un partido histórico de posguerra junto a la Democracia Cristiana. Hoy los dos partidos juntos no llegan al 50% de los votos. En Holanda los dos partidos tradicionales mayoritarios no llegan al 25%... 


¿Tiene la socialdemocracia aún un proyecto que pueda evitar el avance de la extrema derecha? 


No creo, por lo menos en la mayor parte de los casos. La situación en Inglaterra es distinta porque se ha recuperado la socialdemocracia laborista con la victoria de Corbyn. Este en su día cayó frente a Tony Blair, la tercera vía, la socialdemocracia neoliberal, y por ello en este caso sí existe una recuperación de su tradición. Cada caso tiene su historia, pero en general la socialdemocracia tiende al centro-izquierda en algún caso, en otros se acerca mucho a la derecha y se adapta mucho a los poderes financieros, que es el poder que genera gobiernos más autoritarios debido a su relación sin intermediacion con la población; la socialdemocracia es parte de este desastre político que expresa la actual tendencia general en Europa. 


En noviembre va a participar en el Congreso ‘Repensar la Economía con los trabajadores’, organizado por la Fundación 1º de Mayo y CC.OO. En ese sentido, ¿qué experiencia tienen en Portugal?
 

El cambio en Portugal en los últimos años no fue una recuperación sindical importante; los trabajadores tienen mucha más confianza, hay cuatro veces más personas con convenios colectivos que antes, el nivel de desempleo bajó del 13% al 6%, pero sé bien que los salarios son muy bajos y que la mayoría de los contratos son precarios. Hubo un cambio, como en el conjunto de Europa, del estándar de trabajo con contratos muy vulnerables, pero en todo caso ha habido creación de empleo. Hay algunos movimientos de trabajadores muy importantes relacionados sobre la calidad de los servicios públicos, Salud y Educación, y, sobre todo, han existido dos movimientos, casi nuevos, que son el movimiento feminista nueva generación, con la huelga del 8M y la lucha contra la violencia doméstica y la justicia como una forma de violencia de género, y el movimiento de la Huelga por el clima de los jóvenes, que es muy potente. Son movimientos nuevos, que están reinventando la forma de acción política, comunicación y acción, y eso es importante porque son muchas personas nuevas que crean nuevas experiencias sociales y de comunidad. España tiene otra tradición, tiene unos movimientos sociales más fuertes. La huelga feminista fue un ejemplo internacional e imagino que en ecología también existe una experiencia, un pensamiento y una capacidad de acción que serán interesantes de debatir en este seminario desde el diálogo entre las experiencias y teorías de los distintos movimientos.




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ATENTO EL PERSONAL QUE EL REY Y YO NOS VAMOS A LIAR A ECHAR AUDIENCIAS PARA MARCAR EL CAMINO QUE VA DERECHO DERECHITO AL PRECIPICIO


Ustedes me van entender por la vía rápida, porque ustedes son unos buenos entendibles, yo entendedor, y al buen entendible con tres cuartos de palabras basta, aquí paz, allá no se qué y acullá qué se me yo de acullá si no se ni por donde me da el aire.

Veamos, yo soy reinoso, nada de monárquico, que eso ya es más viejo que la Tana. Eso de la monarquía era de cuando decían, jatequetedigomajo, nos más que vos (¡chúpate esa!) y que como se nos ponga a nos que somos más que vos es que te enderezamos, majo vos. Lo que pasa es que nos no nos enteramos de que somos la tira más que el vos, y por eso, yo que soy muy mío, soy reinoso pero no monárquico.

A mí el rey me cae bien, tanto sea el rey 1 como el rey 2, y tan bien me cae que, por verlo bien no hay cosa que más desee  que verlo caído. 
El rey que monta tanto el uno como el otro ni gobierna ni se mete en política ni ná, solo reina, y por eso, como ni gobierna ni hace ná, vamos a aprovechar que yo tampoco hago ná (ná, como cualquiera puede saber es la mitad de nada), nos vamos a echar unas audiencias con los que estén en paro; los trabajadores que aun trabajando son pobres y los jubilados, para que nos vayan diciendo uno a uno y firmando en un papel para evitar problemas, cuál de entre todos los partidos políticos, incluido el caballo de Santiago Abascal, prefieren que les echen por encima la penuria y miseria que se avecina, porque esto de la democracia sustitutiva es así.
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El Rey decidirá el martes si propone a Sánchez tras la ronda de consultas

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, y el rey Felipe VI este jueves en el Palacio de la Zarzuela. / Chema Moya (EFE) 

DIARIO DE SEVILLA / EFE Madrid, 12 Septiembre 2019


Felipe VI se reunirá con los líderes de los partidos el lunes y martes de la próxima semana, días 16 y 17, en el Palacio de la Zarzuela para decidir si propone un candidato (que sólo puede ser el socialista Pedro Sánchez) que pueda tener los apoyos para superar la investidura o declina hacerlo, lo que llevaría a celebrar elecciones el 10 de noviembre.

La Casa del Rey ha dado a conocer las fechas de la ronda de consultas en un comunicado después de que el jefe del Estado se haya reunido con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en Zarzuela.


Batet ha asegurado tras entrevistarse con el Monarca que ambos han "compartido" la "necesidad" de que tras unas elecciones generales "lo bueno es que se pueda constituir un Gobierno" que dé "estabilidad" institucional.


En estos términos se ha pronunciado Batet en una comparecencia ante los periodistas celebrada en el Congreso, en la que, además, ha avanzado que este viernes comunicará al jefe del Estado qué partidos participarán en la ronda de consultas.


Las reuniones concluirán apenas una semana antes de que expire el plazo tope para que el Congreso pueda elegir nuevo presidente, fijado el día 23 o, de no prosperar, convocar las urnas.


La nota de Zarzuela recalca que, de acuerdo con el artículo 99 de la Constitución, la finalidad de las nuevas consultas es "constatar" si, de lo que le trasladen los partidos, el rey "puede proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno que cuente con los apoyos necesarios para que el Congreso, en su caso, le otorgue su confianza".


"O, en ausencia de una propuesta de candidato, proceder a la disolución de las Cámaras y a la convocatoria de nuevas elecciones", añade el comunicado.


Segunda ronda del Monarca


Será la segunda ronda de consultas que Felipe VI mantenga con los partidos desde los comicios del pasado 28 de abril.


La primera tuvo lugar el 5 y 6 de junio y llevó a don Felipe a designar al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, como candidato para intentar la investidura.


El 26 de julio, al día siguiente de que el Congreso rechazara en segunda votación la reelección de Sánchez, el Rey acordó que no iniciaría "por el momento" nuevas consultas y que daba tiempo a los partidos antes de volver a convocarles.


En el comunicado de este jueves, Zarzuela recuerda que ya entonces el Monarca manifestó que llamaría de nuevo a los partidos antes de que finalizara el plazo legal de la investidura.


El jefe del Estado ha pedido a Batet que este viernes le haga llegar la relación de representantes designados por los partidos con representación parlamentaria para establecer el listado de encuentros en Zarzuela y los horarios, que se conocerán horas después.


Como es habitual, el Rey recibe a las formaciones por orden de menor a mayor peso parlamentario, por lo que la ronda la volvería a abrir el diputado del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), José María Mazón.


ERC y EH Bildu han declinado participar en las últimas rondas con el jefe del Estado.

A los grupos minoritarios seguirán el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias; el de Ciudadanos, Albert Rivera, y el del PP, Pablo Casado, y el último será Sánchez.


El anuncio de la nueva ronda se conoce en un escenario de incertidumbre ante el bloqueo en la negociación entre PSOE y Unidas Podemos para que Sánchez pueda ser investido.


Los dos partidos de izquierda se volvieron a reunir el pasado martes en el Congreso, pero sin que hubiera ningún avance.


Los socialistas se niegan a formar un Gobierno de coalición, como reclama la formación morada, mientras que Unidas Podemos rechaza que haya solo un acuerdo programático sobre la base de las 370 medidas planteadas por el PSOE.


Por el momento, no está prevista ninguna reunión entre el líder del PSOE y el de Unidas Podemos

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