sábado, 19 de febrero de 2011

DE SORDERAS Y CEGUERAS

(Mubarak y Ben Alí contándose películas y cuentos chinos el uno a otro. Ahora escondidos debajo de sendas piedras para no ser encontrados por sus respectivos pueblos a los que les han aligerado los bolsillos)

Dejad que los niños se acerquen a Cristo, por favor no los molesten, que esa era la voluntad del Hijo de Dios.
Cristo no dijo nada tal que “dejad que los sordos y ciegos se acerquen a mí” y por está razón, según mi leal saber y entender, se me hace que Ben Alí al salir corriendo delante del pueblo de Túnez dejando un rastro último de unas decenas de muertos, y llevándose al hombro para el camino tonelada y media de oro, también como rúbrica finalista de su quehacer ladrón durante varias decenas de años, tomó el camino de Villadiego que conduce al palacio del Rey saudí, que tampoco es un niño de los que llamaba Cristo para que le incordiaran metiéndole el dedo en el ojo y piedrecillas en las sandalias por entre los dedos de los pies (que son más cabroncetes los niños de lo que parecen), y ya entre fuego amigo poder contar con tranquilidad los sacos de millones robados al pueblo de Túnez mediante del honrado producto del trabajo de gobernante durante más de veinte años.
Mubarak el egipcio, y ciego y sordo, otro pajarín-pajaruelo, jefe de gobierno que ha tenido que salir también corriendo delante de los suyos, no veía, porque es ciego, ya lo he dicho (tampoco lo veía ni USA ni la Unión Europea, ni el Fondo Monetario Internacional ni ningún paraíso fiscal, incluso ni yo mismo lo veía), que mientras él y familia se enriquecían a marchas forzadas y al alegre pasa de la paz, millones de egipcios estaban en al miseria.
Y, claro, la escandalera que le montan los egipcios que han sido de muy padre y señor suyo (de Mubarak), como el Mubarak este es sordo (que es que lo vengo diciendo), pues que no se entera que los egipcios le están diciendo que suelte la mosca y que se vaya a tomar por donde amargan los pepinos (en mi pueblo, no sé en el de ustedes sin son de pueblo, los pepinos amargan por el culo), y antes de salir corriendo, como es sordo el Mubarak, pues que interpreta mal los ruidos que le están metiendo los egipcios y mandan que maten a unos cuantos, torturen a otros pocos, interroguen a unas decenas y hieran a varias centenas, total, dice el Mubarak, que él está para sacrificarse por Egipto y no para andar perdiendo el tiempo si los egipcios comen o no comen.
Más contentos que unas pascuas han quedado los egipcios cuando por fin se va sin irse Mubarak, y en el lugar que ha dejado pero que no ha dejado les deja para que arreglen el desaguisado a los militares (excluyamos de los militares a los soldados y demás clase de tropa que no están laureados con jefaturas y generalatos), generales que son precisamente los que durante más de treinta años han mantenido en el poder a Mubarak permitiéndole que reuniera, mediante paciente y solidificado robo, 70.000 (SETENTA MIL) sacos de dineros de a millón de dólares por saco.
Cierto, hay que decirlo también, que los egipcios les han empezado a decir a los militares que hoy tienen el poder oficial (porque el poder real hay que buscarlo en otros sitios, incluso en los bancos de Suiza e islas galapagueras) que el Mubarak y otras yerbas de su familia empiecen a devolver lo robado, pero para mi que de esto no se van a enterar los militares jefes del poder político, porque algo me dice que es que están también algo jodidos del oído, que está algo sordetes y no se van a entretener con chuminadas, ellos están para proteger a los egipcios de los siete males que les puedan llegar río abajo y para hacer que los que se enriquecían con Mubarak se sigan enriqueciendo y el que no tenga para comer que no coma. O sea, para mantener el orden, que tampoco dijo Cristo “y el que no tenga para comer acérquese a mi que con esta barra de pan y esta latita de sardinas en aceite de la oferta del Eroski que tengo nos vamos a poner hasta las cejas de comer.”
Y no se me vayan ustedes ahora por los cerros de Úbeda y se me líen a pensar que yo sólo meto con la ceguera y la sordera de los pobrecitos poderosos a sabiendas de que no me van a meter en mi casa veintidós submarinos de secano, cuatro compañías enteras de personal de inteligencia, cuarenta y cinco escuadrones de caballería semipesada y compañía y media de fuerzas antidisturbios para la localización y destrucción del bolígrafo con el que escribo. ¡Pues claro que sé esto! ¿Cómo me van a meter todo ese material en mi casa si no cabe?
Sordera y ceguera multi tridimensional y macizota la nuestra, la de los trabajadores, la de la sociedad en general (excluidos mandones, mandonas y concordantes asimilativos) que nos ponemos esperar a que el olmo de peras. Esta si que es sordera y ceguera guay del Paraguay, porque la de los jefes si bien se mira es una perfecta construcción política-ideológica para engañarnos. Un engaña bobos, dicho en estricto término científico.