domingo, 19 de octubre de 2014

MARIANO RAJOY, DIMISIÓN, EMBARGO DE SUS BIENES PRESENTES Y FUTUROS Y A LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA ORDINARIOS POR TRAIDOR A LA PATRIA


Esa persona de la que usted me habla

INFOLIBRE.ES
18/10/2014 a las 19:57  
Rodrigo Rato no existe. Lo ha decidido ya Mariano Rajoy, que después de 35 años en la política ha ido labrando su propio libro de estilo, seguramente sin necesidad de basarse en otros libros, como aquel del francés Picabia en el que se decía: “Lo que no tiene nombre no existe. La palabra luz existe, la luz no existe”. Cuando este viernes se le preguntó a Rajoy si iba a expulsar o no del PP a Rodrigo Rato por el escándalo de las tarjetas B de Caja Madrid, el presidente del Gobierno se refirió a él como “esa persona de la que usted me habla”. Rato ya es innombrable, como pasó a serlo un día Luis Bárcenas, y antes Camps, y antes Jaume Matas (que cruzó el purgatorio intermedio de ser aludido como Jaime).

Pero lo que ha existido deja rastro. No se desvanece en el instante que Rajoy decida. Rodrigo Rato no es sólo un individuo canonizado por el propio Partido Popular como autor del llamado “milagro económico español”, vicepresidente de Aznar y candidato mejor situado para sucederle si no hubiera sido por la inquina-envidia que el propio Aznar le tenía (y escasamente disimulada en sus memorias). Tan relevante era su influencia en el partido que, al no ser ungido por Aznar como candidato a presidente del Gobierno en 2004, había que darle como mínimo una Jefatura de Estado, y el único cargo posible con ese estatus (el Vaticano no estaba al alcance) era la dirección del Fondo Monetario Internacional, del que salió de forma intempestiva después de “aburrirse mucho” viajando por el mundo entero durante tres años.



PRIVATIZACIONES Y CAMARILLAS

La existencia política (y económica) de Rodrigo Rato dejará rastro y secuelas durante mucho tiempo. Por su milagrosa capacidad como“vendedor de burbujas” que irían estallando una tras otra. Pero sobre todo como máximo responsable del proceso de privatizaciones y de toma de control de las principales empresas españolas para ponerlas en manos de una camarilla de compañeros de pupitre de Aznar, amigos de la infancia y adolescencia de uno o de otro, y todos ellos expertos en puertas giratorias, bonus multimillonarios, stock options, tarjetas A y B y alguna que otra cuenta en paraísos fiscales.



Sin la autorización, complicidad o visto bueno de Rodrigo Rato como vicepresidente económico durante los ocho años de aznarato (en expresión de Manuel Vázquez Montalbán), habrían sido imposibles operaciones como la de colocar a Miguel Blesa en Caja Madrid, a Juan Villalonga en Telefónica, a Manuel Pizarro en Endesa, a Francisco González en el BBVA, o a Antonio Vázquez en la presidencia de Tabacalera /Altadis y más tarde en Iberia.

Tres de las citadas operaciones (ver la crónica de Santiago Carcar hoy mismo en infoLibre) ejemplifican el catecismo neoliberal del PP, especialmente milagroso para la élite o camarilla de intereses que rodeó a Aznar y a Rato: Tabacalera, Iberia y Endesa. Ese milagro se resume en el hecho de tomar el poder de algunas de las mayores empresas públicas españolas para entregarlas a grupos extranjeros que terminan vaciándolas o exprimiendo sus beneficios mientras por el camino esos compañeros de pupitre o de andanzas juveniles multiplicaban sus patrimonios a base de sueldos, comisiones y tarjetas oro. Y colocaban en los consejos de administración a sus propios compañeros de pupitre o a los recomendados procedentes del propio Gobierno, del Partido Popular y en determinados casos (como las cajas) también de los grupos de la oposición y de los sindicatos.

Resultaría cómica la reacción de Rajoy y del PP al referirse a Rato como “esa persona de la que usted me habla” si no fuera absolutamente indignante. Recuerda la tan manida como inolvidable escena deCasablanca, cuando el prefecto de policía Renault grita: “¡Qué escándalo! He descubierto que en este local se juega”. La cúpula del PP, con Rajoy a la cabeza, parecen haber encontrado en el escandaloso asunto de las tarjetas B de Caja Madrid ese casino ilegal sobre el que centrar los focos. Como si nadie supiera previamente nada más.



ESCÁNDALO Y MANIOBRA DE DISTR