viernes, 7 de diciembre de 2012

IZQUIERDA UNIDA (IU): UNA REFLEXION NECESARIA


Eddy Sánchez, nuevo líder de IU en Madrid 

Reflexiones ante la X Asamblea de Izquierda Unida 

Rafael Silva 
Rebelión 
03-12-2012 

Ante la celebración de la X Asamblea de Izquierda Unida los próximos días 14, 15 y 16 de Diciembre, valgan estas notas como expresión de un posicionamiento claro ante las conclusiones que dicha Asamblea debería expresar y aprobar, y por tanto consolidar como una tendencia ideológica de nuestra Organización, y de su plasmación en las acciones de todos sus órganos, desde el Comité Federal hasta las Asambleas de base. 

 Anunciaré de entrada que mi postura es bastante crítica, y se alinea con la ya expresada por algunos sectores y miembros de IU, tales como Alberto Arregui, Jesús María Pérez, Jordi Escuer, o la Asamblea malagueña de Puerto de la Torre. Me remito, por si los lectores desean una información de referencia más completa, a los documentos "No hay tercera vía entre el capitalismo y el socialismo", y "Documento alternativo al Documento Federal", de la Asamblea citada. 

 Podríamos en efecto resumir la postura diciendo que se trata de una postura marxista. Creo que con esta afirmación dejamos bien claras nuestras apuestas ideológicas, y por tanto por dónde pensamos que debería ir la Organización. Y dicho esto, podríamos ya entrar más al detalle. Como movimiento político y social aglutinador y representante de la mayoría de la izquierda real de este país, pensamos que hemos de mantener más que nunca nuestros postulados ideológicos más nítidos, claros y exigentes, desde el convencimiento de que representan la única solución no sólo para enfrentar las actuales políticas, sino para encaminar definitivamente nuestra sociedad por otro sendero. Y si tuviéramos que reducir a uno sólo ese conjunto de postulados ideológicos, éste no podría ser otro que el siguiente, el cual hemos de ponerlo en mayúsculas, y con letras de neón luminoso: HEMOS DE ROMPER CON EL CAPITALISMO. 

Entendemos que no existen parches, terceras vías, atajos ni medias soluciones. No existen visiones parciales ni temporales. No existen soluciones que puedan hacernos salir del atolladero actual, y además prevenir futuros atolladeros, si no apostamos claramente por esa premisa. Si estamos de acuerdo en que "a grandes males, grandes remedios", nuestro gran mal se llama capitalismo, nuestro gran remedio se llama socialismo (o comunismo), pero como una oposición frontal al mismo, como una antípoda ideológioca, moral y social, que por tanto nos obliga no a corregirlo o a gestionarlo mejor, sino a romper total, absoluta y definitivamente con el capitalismo, causante no sólo de esta crisis, sino de las causas que la han propiciado, y de sus futuras manifestaciones. El capitalismo debe ser desterrado de nuestra sociedad. Y esta debe ser nuestra apuesta. 

No nos sirven las medias y falsas soluciones de la socialdemocracia, ni las políticas neokeynesianas (llamadas ahora "de crecimiento"), que lo único que hacen es parchear limitadamente el sistema para poder capear el temporal en su vertiente más dura. Tampoco nos valen las voluntaristas colaboraciones con sus Gobiernos, como la incomprensible presencia de IU-CA en el Gobierno de la Junta de Andalucía, ayudando al PSOE-A a aplicar los recortes de una manera ¿menos insensible? No podemos permitirnos errores garrafales de este tipo, bajo la excusa de controlar al poder, porque nos están haciendo perder credibilidad a borbotones. U ofrecemos desde la calle y las Instituciones, de forma coherente y completa, una visión de la sociedad distinta, pero distinta desde la base, desde su propia concepción, o estamos condenados a ser una pieza más del mismo, aunque quedemos siempre como los "buenos de la película". 

 Pero nuestra visión de ruptura tiene que ser integral, completa, a la vez que argumentada y propositiva, para generar confianza en que otras políticas y otros mundos son posibles. 

 Por mucho que propongamos un nuevo modelo productivo, y una economía con fuerte presencia del sector público, si no cambiamos el sistema desde la base, continuaremos en un sistema económico capitalista, más o menos corregido, reformado, humanizado o regulado, incluso refundado. No es la solución. No debemos engañarnos en esto, porque tarde o temprano los nuevos cánceres capitalistas volverían a resurgir. Luego por tanto, no se trata de corregir o gestionar mejor el neoliberalismo actual, sino de derrocarlo. En caso contrario, las fuentes de las desigualdades continuarán existiendo. Reconozcamos y hagamos entender la idea de que el fundamento del capitalismo es la explotación de la naturaleza y de los trabajadores, y que por tanto, no pueden existir soluciones basadas en él. De ahí la necesidad de romper con el actual modelo. Incluso las modalidades financieras o inmobiliarias del capitalismo se podrán corregir, pero los males de fondo continuarán existiendo.

 Abundando en ello, la propuesta de nacionalización, tanto de la Banca como de los sectores estratégicos de la economía, debe ser total. Para el sector bancario, partimos de la base de que los ahorros de toda la sociedad no pueden estar en manos privadas, igual que no lo pueden estar la Sanidad, ni la Educación, ni la Dependencia, ni los Servicios Sociales, etc. Para el resto de sectores estratégicos de la economía, los argumentos van no sólo en la línea de poder ofrecer sus servicios como públicos, sino en que consigamos que entre en dichas empresas la democracia económica, es decir, la gestión democrática de las mismas por parte de la clase trabajadora. Con el problema del paro, podemos ver un planteamiento similiar. Al sistema capitalista no le interesa el pleno empleo, por dos motivos: para debilitar a la propia clase trabajadora (haciéndola más sumisa y dependiente de su propia fuerza de trabajo, además de fomentar en ella la competitividad), y para mantener bajo el precio de dicha mano de obra. Mientras exista capitalismo, el paro será un fenómeno crónico, que podrá ahondarse o recuperarse, pero no podremos acabar con él. La nacionalización y democra