viernes, 2 de diciembre de 2011

COSAS DE BANDIDAJE ENTRE BANDIDOS O BANCOS, BANQUEROS, GOBIERNOS Y SIMILARES

(María Teresa Fernandez de la Vega, diciendo que Botín, bien, bien ha salido bien, coño bien)


Que entre bandidos haya una buena relación de bandidaje parece de lo más lógico. Es más, podría parecer incluso natural y justo y necesario para que el bandidaje se mantenga en pie y pueda cumplir con su función de robar cuanto quiera el producto del trabajo de los trabajadores que verdaderamente son los únicos que crean y pueden crear riqueza, pero de forma legal, eso sí.
Como no estamos en la Edad de Piedra no estaría bien visto que el robo se cometiera a trancazo limpio, y por esta razón la necesidad de la ley que ampare al bandido y la necesidad de los gobiernos para que puedan mandar la aplicación de esas leyes protectoras de bandidos. Y en caso de que ni la ley ni el gobierno pudieran hacer nada (o pudiera quedar muy feo si lo hicieran) en un momento determinado por salvar a un bandido, aparece el político como agua de abril para sofocar lo que ni la ley ni el gobierno pueden hacer, y es: que no se aplique la ley, que es otra forma legal de incumplir la ley cuando interesa.
Entre los años 1.988 y 1.989 (gobernando Felipe González y reinando el Rey de España) el Banco de Santander presentó al fisco 9.566 operaciones por un importe total de 145.120.000.000 (CIENTO CUARENTA Y CINCO MIL CIENTO VEINTE) millones de pesetas de dinero negro a nombre de personas muerta. Emigrantes no residentes en España; ancianos desvalidos; trabajadores en paro; familiares de empleados del banco y clientes que ya no tenían relación con el banco.
A la vista de estos desmanes el fiscal pidió para Emilio Botín 170 años de cárcel. Pero hétenos aquí, Tía Paca, que aparece el ángel angelus-angelus protector de Botín, la entonces Secretaria de Estado de Justicia, María Teresa Fernández de la Vega, política politicus-politicus de las filas del PSOE (o sea, no socialista, que no cunda el pánico) y dice que a Botín que no se lo toquen, que no se le acerque ni un mosquito que pudiera ser que pudiera hacerle pupita, y claro, nadie juzga a Botín y, por supuesto, ni un mosquito que se le acercó.
Los datos de esta historia de bandidos y bandidajes se han sacado del libro “HAY ALTERNATIVAS” de Vicenç Navarro; Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa, cuyo libro no quiso publicar la Editorial Aguilar (1) a pesar de que había dicho que sí a los autores del mismo, pero que luego dijo que miau, que al conglomerado conglomera tus del grueso de capital propietario de la editorial no le interesaba que se supiera lo que el libro dice, que desde luego dice, y vamos, vamos si dice.

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(1) La editorial Aguilar forma parte, junto con Alfaguara, Altea, El País-Aguilar, Santillana y Taurus, entre otras, del Grupo Santillana, perteneciente, a su vez, al holding PRISA. Los accionistas mayoritarios de PRISA, la familia Polanco (35,016% de las acciones) y, desde mediados del año pasado, un fondo de inversión norteamericano, la Liberty Acquisition Holdings Corp.(57,7% de las acciones). Este hedge fund agrupa a más de 70 grandes inversores, entre los que figuran GLG, Taurus, Glenhill, Millenium, T Rowe Price, First Eagle,Soros Fund, Fortress, Teachers Advisors, Canada Pension Plan y los bancos Citigroup, Credit Suisse, Deutsche Bank y Morgan Stanley.




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