domingo, 3 de febrero de 2013

IU EN TENERIFE CALIFICA DE ORGANIZACION DELICTIVA AL PP Y APELA A LA LEY DE PARTIDOS PARA SU DISOLUCION


IU denuncia ante el Fiscal General del Estado la “estructura delictiva” del PP

Autor: Josetxo Ezcurra

 Aníbal Malvar 
Cuarto Poder
 03-02-2013

Izquierda Unida ha iniciado estos días en Tenerife una campaña de acoso judicial contra el PP que pretenden extender a todos los ámbitos geográficos, profesionales y ciudadanos. El proceso ha comenzado con la presentación en las islas de una denuncia contra Mariano Rajoy, José María Aznar, Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes, Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas por “asociación ilícita, cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, contra la hacienda pública y la Seguridad Social y los que por conexión resulten”. La denuncia fue interpuesta por el letrado José Pérez Ventura, está fundamentada en las recientes informaciones periodísticas sobre la existencia de una presunta caja B del Partido Popular y va dirigida a Eduardo Torres Dulce, fiscal general del Estado.

 Consideran los denunciantes indiciarias de delito las informaciones sobre «donaciones anónimas no declaradas así como los sobornos recibidos por la contratación de obras públicas y adjudicación de servicios en las distintas administraciones públicas gobernadas por el PP». 

 La denuncia no escatima calificativos, como que «dicho partido» se ha convertido «en un instrumento y en una estructura de vocación delictiva». Y añaden que los hechos, de probarse, «podría situar dicha organización en causa legal de disolución conforme a la Ley de Partidos Políticos». ++ En conversación telefónica con cuartopoder.es, el abogado Pérez Ventura anuncia que este es el comienzo de un proceso de acoso judicial. “Es el principio de una acción más amplia. El hecho de que empiece en Tenerife, en el lugar más alejado, es simbólico. Esto es el inicio de una guerra desde todos los lugares y desde todos los sectores”. 

¿Tiene alguna posibilidad de prosperar? “En la justicia creo realmente poco. La justicia difícilmente va a resolver esto. Tenemos que denunciar y denunciar para demostrar esta ineficacia de la justicia. Los malos sí que presionan a jueces y fiscales de forma menos sutil, de forma inmoral. Nosotros exigimos a jueces y fiscales que hagan su trabajo. Tenemos que inundar el país de denuncias para que los jueces y fiscales se den cuenta de que tienen que hacer su trabajo”. 

La denuncia presentada el día 23 explicita que “el dinero negro con el que se realizaba esos pagos a los altos cargos del Partido Popular provenía de actividades delictivas, al tener su origen principal en dos fuentes diferenciadas; de un parte, del pago de comisiones por parte de constructoras tras recibir contratos públicos o a cambio de adjudicarles obras en las numerosas sedes que el PP tiene a lo largo y ancho de la geografía nacional, y de otra, de las comisiones ilegales abonadas por las compañías de seguridad que trabajaban para el PP o para administraciones públicas que controlaba la formación de centroderecha”.

 La demanda también destaca el hecho de que los acusados no hayan elevado denuncia alguna contra los medios de comunicación que han informado de estos presuntos delitos: “Pese a las gravísimas imputaciones derivadas de las informaciones publicadas sorprende por revelador la respuesta inicial estereotipada lanzada por los portavoces del Partido Popular y que podría sintetizarse en un “no me consta”. Pese a la gravedad señalada lo que no consta es que el Partido Popular haya exigido, en el marco de la legislación vigente reguladora de ese derecho, rectificación alguna por ser falsas o inexactas las informaciones publicadas al respecto por los distintos medios de comunicación social”.

Dolores de Cospedal, ayer mismo, anunció que interpondrían acciones judiciales contra quienes han difundido la noticia. 

 “Será cierto, pero no quiere decir que valide lo que se ha publicado. Todo se puede cortar, manipular e inventar”, se disculpó ayer Pío García Escudero sobre los sobresueldos en negro a altos cargos del PP. ++ Consideración final de la denuncia: “Desgraciadamente, dinámicas como la denunciada nos han llevado a la situación de crisis actual siendo así que la ciudadanía expresa cada vez más su preocupación por la corrupción política. Cabe recordar que el último sociobarómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de diciembre de 2012, revela que la corrupción política preocupa cada vez más a los ciudadanos, Se ha duplicado desde el último sondeo, pasando del 9,5 al 17,2%, el número de encuestados que lo mencionan como uno de los principales problemas de España. En igual dirección, la encuesta de Metroscopia publicada por el diario El País arroja que un 63% de los encuestados considera que ha crecido la corrupción política; un 54% asegura que es superior a la de otros países y hasta un 95% desconfía de las intenciones de los partidos y de la eficacia de la Justicia para combatirla”. 

 Pregunta del periodista al abogado Pérez Ventura: 

 – Oye, ¿eso que me has dicho de que en la justicia confías realmente poco…, eso puedo ponerlo? 

 – Sí, puedes ponerlo -contesta enseguida. No vamos a ganar. En la justicia confío bastante poco. 

Fuente: http://www.cuartopoder.es/loszapatosdelvagabundo/iu-denuncia-ante-el-fiscal-general-del-estado-la-estructura-delictiva-del-pp/483 

 *++

LA IZQUIERDA A DEBATE


Sembrando utopía 
 ¿Fin del capitalismo? Nuevas formas de explotación, nuevas ideas para la lucha 

Varios Autores
Rebelión 
02-02-2013 

Próximamente aparecerá el libro que lleva por título “¿Fin del capitalismo? Nuevas formas de explotación, nuevas ideas para la lucha. Sembrando utopía”. Se trata de un conjunto de 14 ensayos de 10 autores diversos, de distintos países (Cuba, Venezuela, Argentina, España, Costa Rica, México, Estados Unidos), los cuales tienen un hilo conductor: son preguntas sobre la situación actual del capitalismo (¿está en crisis, agoniza, o está más fuerte que nunca?) y reflexiones sobre las nuevas ideas que se plantean para la lucha revolucionaria, haciendo un análisis crítico de lo que ha sido el socialismo hasta la fecha. A modo de adelanto, presentamos aquí su Introducción y sus Conclusiones. Colectivo de autores: 1) Oscar Amado, 2) Edgar Borges, 3) Marcelo Colussi, 4) Emilio Corbière, 5) Rafael Cuevas Molina, 6) Anthony Fontes, 7) Jon E. Illescas Martínez (Jon Juanma), 8) Gilberto López y Rivas, 9) Andrés Mora Ramírez y 10) Alejandro L. Perdomo Aguilera.

(1/6)

Introducción 

Algunos años atrás, no muchos, parecía -o, al menos, muchos queríamos creerlo así- que el triunfo de la revolución socialista era inexorable. El mundo vivía un clima de ebullición social, política y cultural que permitía pensar en grandes transformaciones. 

Entre las décadas del 60 y del 70 del siglo pasado, más allá de diferencias en sus proyectos a largo plazo, en sus aspiraciones e incluso en sus metodologías de acción, un amplio arco de protestas ante lo conocido y de ideas innovadoras y contestatarias barría en buena medida la sociedad global: radicalización de las luchas sindicales, profundización de las luchas anticoloniales y del movimiento tercermundista, estudiantes radicalizados por distintos lugares con el Mayo Francés de 1968 como bandera, aparición y radicalización de propuestas revolucionarias de vía armada, movimiento hippie anticonsumismo y antibélico, incluso dentro de la iglesia católica una Teología de la Liberación consustanciada con las causas de los oprimidos. Es decir, reivindicaciones de distinta índole y calibre (por los derechos de las mujeres, por la liberación sexual, por las minorías históricamente postergadas, por la defensa del medioambiente, etc.) que permitían entrever un panorama de profundas transformaciones a la vista.

Para los años 80 del siglo pasado, al menos un 25% de la población mundial vivía en sistemas que, salvando las diferencias históricas y culturales existentes entre sí, podían ser catalogados como socialistas. La esperanza en un nuevo mundo, en un despertar de mayor justicia, no era quimérico: se estaba comenzando a realizar.

Hoy, tres o cuatro décadas después, el mundo presenta un panorama radicalmente distinto: la utopía de una sociedad más justa es denigrada por los poderes dominantes y presentada como rémora de un pasado que ya no podrá volver jamás. “El Socialismo solo funciona en dos lugares: en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno donde ya lo tienen”, es la expresión triunfante de ese capitalismo que, en estos momentos, pareciera sentirse intocable. Lo que se pensaba como un triunfo inminente algunos años atrás, parece que deberá seguir esperando por ahora. El sistema capitalista no está moribundo. Para decirlo con una frase más que pertinente en este contexto: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”, anónimo equivocadamente atribuido a José Zorrilla. 

Las represiones brutales que siguieron a aquellos años de crecimiento de las propuestas contestatarias, los miles y miles de muertos, desaparecidos y torturados que se sucedieron en cataratas durante las últimas décadas del siglo XX en los países del Sur con la declaración de la emblemática Margaret Tatcher “no hay alternativas” como telón de fondo cuando se imponían los planes de capitalismo salvaje eufemísticamente conocido como neoliberalismo, el miedo que todo ello dejó impregnado, son los elementos que configuran nuestro actual estado de cosas, que sin ninguna duda es de desmovilización, de parálisis, de desorganización en términos de lucha de clases. Lo cual no quiere decir que la historia está terminada. La historia continúa, y la reacción ante el estado de injusticia de base (que por cierto no ha cambiado) sigue presente.

Ahí están nuevas protestas y movilizaciones sociales recorriendo el mundo, quizá no con idénticos referentes a los que se levantaban décadas atrás, pero siempre en pie de lucha reaccionando a las mismas injusticias históricas, con la aparición incluso de nuevos frentes y nuevos sujetos: las reivindicaciones étnicas, de género, de identidad sexual, las luchas por territorios ancestrales de los pueblos originarios, el movimiento ecologista, los empobrecidos del sistema de toda laya (el “pobretariado”, como lo llamara Frei Betto). Hoy día, según estimaciones fidedignas, aproximadamente el 60% de la población económicamente activa del mundo labora en condiciones de informalidad, en la calle, por su cuenta (que no es lo mismo que “microempresario”, para utilizar ese engañoso eufemismo actualmente a la moda), sin protecciones, sin sindicalización, sin seguro de salud, sin aporte jubilatorio, peor de lo que se estaba décadas atrás, ganando menos y dedicando más tiempo y/o esfuerzo a su jornada laboral.

 “El amo tiembla aterrorizado delante del esclavo porque sabe que, inexorablemente, tiene sus días contados”, podría decirse con una frase de cuño hegeliano. Eso es cierto, al menos en términos teóricos: el sistema sabe que conlleva en sus entrañas el germen de su propia destrucción. La lucha de clases está ahí, y la posibilidad que las masas oprimidas alguna vez despierten, abran los ojos y revolucionen todo (¡como ya lo han hecho varias veces en la historia!), está presente día a día, minuto a minuto. Por eso y no por otra cosa los mecanismos de control del sistema están perpetuamente activados, mejorándose de continuo. Pero hay que reconocer que hoy, en este momento, este combate (combate que es sólo un momento de una larga guerra) no lo viene ganando el campo popular. Hoy, caído el muro de Berlín y tras él el sueño de un mundo más justo, el gran capital sale fortalecido. El capitalismo como sistema, aunque le tenga terror a la posibilidad de estas “explosiones” de los desposeídos, sabe cada vez más cómo controlar. ¡Y sin lugar a dudas, controla muy bien! La esencia misma del capitalismo actual (al menos el por así decir “tradicional”: el estadounidense, el europeo, el japonés, el capitalismo pobre del Tercer Mundo; algo distinto quizá es el caso chino) se inclina cada vez más a controlar lo logrado, a prever y evitar posibles desestabilizaciones. En otros términos: es cada vez más sumamente conservador. De ahí que buena parte de su energía la dedica al mantenimiento del orden establecido, al control social. El neoliberalismo, que es una estrategia económica sin dudas, puede entenderse en ese sentido como una gran jugada política, que retrotrae las cosas a décadas atrás y sienta bases para varias generaciones: hoy día aterroriza tanto la posibilidad de ser desaparecido y torturado como la de perder el trabajo. La cultura light dominante es la expresión de esa re-ideologización: “no piense y sea feliz”. 

*++