sábado, 13 de septiembre de 2014

UN ANÁLISIS PARA ENTENDER LA COYUNTURA POLÍTICA ACTUAL


Podemos, la izquierda y las alianzas  

Jesús Sánchez Rodríguez




Sociología Crítica

13.09.2014
mitterrand_1981_0


El gobierno es solo una parte del poder.
En las sociedades complejas y con sistemas políticos multipartidistas son más bien raras las ocasiones en que, como en el caso de España en estos momentos, un partido político se alza con una mayoría absoluta que le permite gobernar con suficiente libertad como para imponer con relativa facilidad su programa electoral. Incluso en esos casos los gobiernos mayoritarios saben que existen fuerzas sociales y económicas capaces de oponerse desde la sociedad civil a su programa y dificultar en diversos grados el despliegue de la fuerza política obtenida en las urnas.

Si estas dificultades las han conocido, por ejemplo, gobiernos conservadores que han ensayado la ruptura de consensos sociales establecidos para implementar programas neoliberales, dichas dificultades se han hecho mucho más importantes cuando han sido partidos políticos de izquierdas o socialdemócratas los que han intentado llevar a la práctica programas de transformación económica y social que han chocado con los grandes poderes fácticos nacionales e internacionales.
Solo por poner dos ejemplos históricos que ilustren estas dificultades nos podemos referir dentro de Europa al caso del partido conservador inglés con Margaret Thatcher y al caso del gobierno socialista francés con François Mitterrand. En el primer caso nos estamos refiriendo a un sistema bipartidista imperfecto más que a uno multipartidista, en el segundo caso a uno multipartidista y semipresidencialista.
Margaret Thatcher fue la abanderada, junto a Ronald Reagan, del despliegue del neoliberalismo en el mundo, para ello contaba con una mayoría en el gobierno obtenida en 1979 y una implacable voluntad política para hacer saltar los consensos sociales existentes en la sociedad británica. En su primer gobierno se encontró con la oposición de los sindicatos británicos, que se opusieron firmemente a sus políticas neoliberales y por ello los avances de este primer gobierno en su programa neoliberal no se desarrollaron a fondo. La dama de hierro necesitó la victoria obtenida en la guerra de las Malvinas y la ola nacionalista que la encumbr