viernes, 8 de mayo de 2015

ANÁLISIS DE LA COYUNTURA POLÍTICA ACTUAL


JULIO ANGUITA: “CORTAR EL NUDO GORDIANO”

UNA BRECHA EN EL BIPARTITO NO HA TENIDO, POR AHORA, LA CONFIRMACIÓN DESEA

ECOREPUBLICANO
07.05.2015

Venezuela es el centro de la agresión imperialista que tiene, en nuestro país a uno de sus ejecutores, Felipe González, y además la asepsia timorata de quienes pretenden, por mor de cálculos electorales, pasar del tema sin “contaminarse”.

La expresión cortar el nudo gordiano deviene de una leyenda en la que Alejandro Magno (356 – 323 a. C) al arribar a Frigia (actual Anatolia en Turquía), tuvo que someterse a la prueba de deshacer un nudo de complejísima trabazón como condición indispensable para conquistar dicho territorio. Ante la imposibilidad de conseguirlo, el macedonio optó por cortarlo con un fuerte tajo de su espada. Por ello se suele utilizar lo de cortar el nudo gordiano cuando la resolución de un problema es tan sumamente difícil por medios habituales que se impone una solución creativa y fuera de lo habitual. Los nudos gordianos en política suelen presentarse en épocas de crisis profundas en las que los métodos habituales y homologados son totalmente inútiles en orden a una solución presidida por la justicia y la democracia integral.

La actual coyuntura económica, social, política y de valores es de una complejidad tal que el Poder ejerce con toda tranquilidad e impunidad. La esperanza de que se produjese una ruptura o al menos una brecha en el bipartito no ha tenido, por ahora y con los resultados andaluces a la vista, la confirmación deseada. Pero esa previsión o condición sobre la que el Frente Cívico hacía y hace pivotar su trabajo tiene como segunda condición sine qua non la configuración de una unidad programática, política, de discurso y valores plenamente instalada en la construcción de la Alternativa: al Gobierno, al modelo de Estado y al de Sociedad. Es decir, un contrapoder de creciente consolidación con independencia del nombre que quiera dársele.

Desde esta óptica debemos asumir que el panorama es más bien desalentador. La punta de lanza contra el bipartito que parecía representar Podemos (a pesar de su debilidad estructural y ambigüedad programática) no parece ahora como probable, aunque, desde luego, tendrá un gran peso institucional. El que el bipartito se viese obligado a pactar para seguir conservando la representatividad del Poder era, además del deseo de Felipe González, la evidencia que necesitaba una parte de la población todavía abducida por el engaño de la dicotomía derecha–izquierda representada por el bipartito. Y frente a ello el contrapoder (con Podemos o sin Podemos) asentaba su capacidad de Alternativa.

Lo que está ocurriendo no es otra cosa que el tsunami desatado sobre unas fuerzas políticas, sociales y conjunto de plataformas, movimientos y sindicatos. Un tsunami que no es otra cosa que la brutal realidad de la hegemonía total del discurso neoliberal