sábado, 25 de marzo de 2017

100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA, 21 DE 23


León Trotsky

HISTORIA DE LA REVOLUCION RUSA

  

marxists.0rg

Capitulo XXI

Las masas evolucionan

Publicada por primera vez, en traducción de Max Eastman, como The History of the Russian Revolution vols I-III, en Londres 1932-33. Digitalizado por Julagaray en julio de 1997, para la Red Vasca Roja, con cuyo permiso aparece aquí. Recodificado para el MIA por Juan R. Fajardo en octubre de 1999.

A los cuatro meses de vida, el régimen se ahogaba ya en sus propias contradicciones. El mes de junio empezó con el Congreso general de los soviets, cuyo fin no era otro que brindar un pretexto político para la ofensiva. La iniciación de ésta coincidió con una grandiosa manifestación de obreros y soldados organizada en Petrogrado por los conciliadores contra los bolcheviques, y que acabó convirtiéndose en una manifestación bolchevista contra los conciliadores. La creciente indignación de las masas conducía , dos semanas después, a una nueva manifestación que se organizó espontáneamente y sin requerimientos de arriba. Esta manifestación dio lugar a encuentros sangrientos, y quedó en la Historia con el nombre de «jornadas de julio». El semialzamiento de julio, que surge precisamente en la mitad del período comprendido entre la revolución de Febrero y la de Octubre, cierra la primera etapa, y viene a ser una especie de ensayo general de la segunda. Ponemos fin a este libro en los umbrales de las «jornadas de julio», pero antes de entrar a exponer los acontecimientos que tuvieron por escena a Petrogrado en este mes conviene detenerse un momento a observar los procesos que se estaban operando en las masas.
A un liberal que afirmaba a principios de mayo que cuanto más hacia la izquierda se inclinaba el gobierno más hacia la derecha viraba el país -huelga decir que por «país» este liberal entendía las clases poseedoras exclusivamente-, Lenin hubo de replicarle: «Os aseguro, ciudadano, y podéis creerlo, que el país de los obreros y campesinos pobres es mil veces más izquierdista que los Chernov y los Tsereteli, y cien veces más que nosotros. Y si usted vive, ya lo verá.» Lenin entendía que los obreros y los campesinos estaban situados cien veces más a la izquierda que los propios bolcheviques. A primera vista, esto podía parecer, cuando menos, infundado, ya que los obreros y los soldados seguían apoyando a los conciliadores y desconfiaban, en su mayoría, de los bolcheviques. Pero Lenin iba más allá. Los intereses sociales de las masas, su odio y sus esperanzas, pugnaban aún por exteriorizarse. Para ellos, los conciliadores representaban sólo una primera etapa. Las masas estaban incomparablemente más a la izquierda que los Chernov y los Tsereteli, aunque aún no tuviesen conciencia de su radicalismo. Y Lenin tenía también razón cuando decía que las masas eran más izquierdistas que los bolcheviques, pues el partido, en