viernes, 20 de febrero de 2015

PLAN GRIEGO PARA UNA TROIKA NERVIOSA




20.02.2015


El Gobierno de Syriza en Grecia ha lanzado el denominado Plan Salónica, que ha puesto quisquilloso a los “dueños de Europa” impulsando 11 medidas que tienen más de sentido común y solidaridad con el débil que de medidas revolucionarias o que pongan en peligro a la fortaleza europea.

Esos “dueños” que es hablar de la troika, en lenguaje llano un grupo de decisión formado por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) vociferan a los cuatro vientos que Grecia debe ceñirse a la estabilidad emanada de los tecnócratas de Bruselas so pena de terminar saliendo de la bucólica, ensoñadora pero injusta arquitectura política-económica denominada Unión Europea.

El Primer Ministro Griego, Alexis Tsipras, flamante ganador de las elecciones de enero pasado lanzó el Plan Salónica contra la pobreza y la exclusión. Dos conceptos que en el último lustro se han enseñoreado del país helénico, tras las medidas draconianas impuesta por el Eje Berlín-Paris. Esto, a través de sus exigencias de ajustes fiscales, recorte en los gastos sociales, precarización del empleo y pauperización social, para conseguir el dinero que el Banco Central Europeo debía prestarle a Grecia, que en un juego de Birlibirloque volver a entregárselo al mismo Banco. Un acto de magia considerado irracional, injusto y violatorio para los derechos de millones de griegos.

Tsipras habla de un plan destinado a atajar “la emergencia humanitaria” que vive Grecia. No ha sostenido que dará marcha a un proceso de revolución o de desmarque de la Unión Europea, menos aún solicitar 130 mil millones de Euros al BCE como lo hicieron sus antecesores para salvar a los mismos que condujeron a Grecia a su actual Estado. Tsipras habla de modestos 2 mil millones de euros, para hacer frente a la emergencia social. Dinero que se pretende recaudar con una lucha más eficiente contra la evasión fiscal y nuevos impuestos para las rentas más altas. Nada del otro mundo pero que ya ha significado duros ataques frente a lo que los privilegiados de siempre consideran hoy “medidas populistas”.

11 puñaladas al corazón de la troika
Once medidas encaminadas a dar comida, luz, techo y sanidad a 300 mil hogares. Una nueva moratoria de los desahucios en viviendas de valores menores a los 200 mil euros. Aumento del salario mínimo desde los 586 euros a los 751. Todo ello acompañado de una reforma laboral para generar condiciones laborales dignas a la población menor de 25 años cuyos índices de desempleo alcanzan el 50%.

Como punto cuatro el ejecutivo griego determinó que usar el transporte público no puede ser tan malo para los altos cargos gubernamentales, si millones de griegos lo hacen, por tanto disminuirá a la mitad los 7.500 autos oficiales. Se reduce también el número de escoltas y el 30% del personal de la sede de gobierno, sumándose la venta de uno de los tres aviones con que cuenta el ejecutivo helénico. Se definió también el volver a contratar a 3.500 funcionarios que habían sido despedidos en anteriores administraciones. Igualmente se reabrirá el Canal de televisión Público, cerrado por el Gobierno de Antoni Samarás el año 2013. De esa forma, según Tsipras “reparar el crimen contra el pueblo griego y la democracia”.

La medida número siete, considerada en gran parte de las culturas, un número de buena suerte va encaminada a detener las privatizaciones, quedando prohibido vender bienes nacionales para pagar deudas. Ello implica revisar la venta de 70 islas que tenían como objetivo reducir el déficit público. Revocar la venta del Puerto del Pireo a capitales chinos, como también no vender su participación estatal en la principal generadora de electricidad de Grecia. Tsipras anunció que no privatizará las redes y la infraestructura del país que "son nuestro capital nacional, la riqueza natural y mineral". El primer ministro no escondió su interés por captar la inversión extranjera y todas aquellas inversiones que generen empleo, siempre que favorezcan el “interés público”.

Tsipras y sus “medidas revolucionarias”, aquellas que causan tanto escozor en los altos cargos de la Unión Europea, decidió restaurar el sistema sanitario universal y gratuito en una sociedad donde el 35% de la población no tenía acceso a la salud ya sea por no tener cobertura tras un año de desempleo o por no pagar las cotizaciones para un sistema sanitario privado que se había impuesto sobre el tradicional modelo sanitario griego. En momentos que Europa vive una ola de islamofobia, de incremento de los partidos xenófobos, el Gobierno de