viernes, 23 de junio de 2017

CORRUPTO ESTÁ HASTA EL PINGANILLO DEL TIMBRE DE LLAMADAS AL SISTEMA. DESDE EL REY HASTA EL GATO PARDO QUE TENGO EN CASA. PERO ADEMÁS DE DENUNCIAR LA CORRUPCIÓN Y LOS CORRUPTOS, HAY QUE PASAR A LA ACCIÓN EFECTIVA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LOS CORRUPTOS


Una radiografía de la corrupción

Rebelion
El Salmón Contracorriente
23.06.2017


La corrupción es uno de los motores ilícitos del capitalismo, aunque nefasta y destructora para la gente común. Que la lucha contra la corrupción no se toma en serio de verdad lo demuestra que en los países ricos se castiga a funcionarios públicos que se corrompen, pero no a quienes los corrompen.

En el Reino de España es difícil que pase tiempo sin noticia de corrupción. Un problema que no es de hoy ni mucho menos. En 2009, por ejemplo, había en el Reino de España 730 causas por corrupción y en 2012, ya eran 800 los imputados por ese tipo de delitos. Evidentemente tanto hace diez años como ahora, la corrupción no se reduce a unos casos individuales o extraordinarios como pretenden algunos políticos nada fiables.

Un capitalismo de amiguetes

Lo cierto y documentado es que el sistema está podrido. Doménech, Raventós y Búster, al analizar la economía del Reino de España, nos explican que “la naturaleza institucional de la corrupción hunde sus raíces en el capitalismo oligopólico de amiguetes en que se transformó el poder empresarial heredado del franquismo con las privatizaciones desatadas de la Transición. (...) En ese escenario cuajó ese capitalismo oligopólico de amiguetes que formó una nueva minoría rica que controla gran parte de la economía del Reino de España. Copó el Ibex 35 y, como clase dominante, se sumó a los restos de la aristocracia terrateniente (que esquilma Extremadura y Andalucía rurales), más los grandes accionistas bancarios, altos cargos financieros y grandes propietarios de la industria. Ese capitalismo corrompido ha generado y hecho crecer una economía sumergida que es la cuarta parte del PIB”.

No son casos aislados. La corrupción es estructural y no solo en España. Acabar con ella pasa por cambiar el sistema económico. Probablemente. Y eso son palabras mayores que hay que tomarse muy en serio.

Corrupción internacional

En la década de los noventa y primera del siglo XXI, se desvelaron en Europa grandes escándalos de corrupción como Eurostat, Parmalat y Barclays o el del primer ministro italiano Berlusconi que pretendió promulgar con la mayor desfachatez leyes de inmunidad, para no ser condenado por corrupción; una licencia para robar. En EEUU, las macroestafas de Enron y World Com y, en Alemania las cajas ocultas, dinero negro y sobornos que salpicaron a poderosas corporaciones empresariales (Siemens, Scherin, Daimler Chrysler, Henkel, BMW, Volkswagen o Degusta), mostraron la globalidad de la corrupción. Hasta dieciocho grandes corporaciones alemanas eran sospechosas de cambalaches delictivos, por lo que muchos de sus dirigentes se sentaron en el banquillo, acusados de diversos delitos.

Según la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la corrupción es mundial y las empresas multinacionales son las más corruptas y corruptoras. Marx entrevió el futuro al escribir años ha que “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, porque quieren ganar más dinero sin necesidad de producir”.

A efectos de inventario, corrupción es prevaricación, soborno, apropiación indebida, tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, fraude fiscal, evasión de capitales, falsedad de documentos, financiación ilegal, concesiones ilegales, adjudicaciones ilícitas, delitos urbanísticos y blanqueo de dinero. Pero también es abuso de poder para cambiar leyes, alterar reglas de concursos públicos o dar concesiones por sobornos del sector privado, en dinero o especies. Delitos que perjudican muy gravemente a la ciudadanía. El coste de la corrupción se calcula en España en 90.000 millo