martes, 29 de marzo de 2016

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA DERECHA ORIENTALISTA Y XENÓFOBA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPAÑOLES

29.03.2016
 
A Occidente le han declarado una guerra y ya es hora de dejar de contemplar a nuestros muertos como si lo fueran por una catástrofe natural” (Edit Libertad Digital)
 
Vivimos desde hace años un proceso de vulgarización cultural e intelectual y de derechización ideológica de los medios de comunicación en España, donde proliferan los tertulianos “todólogos” (ora islamólogos, ora griególogos; tan eruditos en política nacional como en relaciones internacionales) y los shows televisivos donde, como diría el profesor Emilio González Ferrín “sobra información y falta formación”. Tanto las principales cadenas televisivas (públicas y privadas) como la radio y la prensa escrita y digital, están plagada de magazines y boletines que dan cabida a personajes rebosantes de ignorancia y abanderados de una creciente derecha xenófoba. Como ejemplo de esta tendencia radicalmente xenófoba (islamófoba en especial) y derechista, fundamentada y alimentada de ignorancia, etnocentrismo, miedo y odio nacionalista, expondré un breve editorial del “periodista” F. J. Los Santos y su medio “Libertad Digital”. Es seguro que dicho “periodista” no merezca la más mínima consideración a nivel periodístico –ni qué decir tiene en términos intelectuales- más allá de su peculiar papel de polemista e insultador -por el que desde 2007 ha sido sentenciado en multitud de ocasiones- y del uso propagandístico que haga de su posición como director y locutor de radio. Ahora bien, no cabe duda de que se trata de un personaje relevante en cuanto es leído y escuchado, creando opinión pública en sectores de la sociedad española. No hay que desdeñar el peligro que entrañan “talibanes” de su nivel por cuanto no dejan de reproducirse –y retroalimentarse- y por su apología del odio y del enfrentamiento. Y es que, como diría Norman Khon (1995: 11) en su obra sobre El mito de la conspiración judía mundial, “es un gran error suponer que los únicos escritores importantes son los que se toman en serio las personas educadas en sus momentos de mayor cordura. Existe un mundo subterráneo en el que los sinvergüenzas y los fanáticos semicultos elaboran fantasías patológicas disfrazadas de ideas, que destinan a los ignorantes y los supersticiosos. Hay momentos en que ese submundo surge de las profundidades y fascina, captura y domina repentinamente a multitudes de gentes normalmente cuerdas y responsables”.
 
En efecto, en las tertulias televisivas y la prensa abundan y redundan estos “fanáticos” que esputan con alegría e impunidad todo tipo de ultrajes y falacias sobre cualquier asunto abordado. El editorial mencionado da buena fe de ello, en un ejemplo cualquiera de los que abundan en los mass media convencionales. Además, es ilustrativo del recurrente paradigma, esencialista y culturalista, del “Choque de Civlizaciones”, según el cual las relaciones internacionales no estarían determinadas por la ideología o por intereses económicos sino por aspectos culturales y religiosos. Esta teoría, tan débil epistemológicamente como carente de argumentos rigurosos, sigue vigente a pesar de haber sido rebatida y analizada desde distintos campos (véase por ejemplo la acertada crítica de Edward Said en su “Choque de ignorancias”, artículo publicado en The Nation en 2001); ha sido una fuente ideológica fundamental en la política exterior norteamericana de la era Bush y sigue erigida en verdad absoluta por los sectores más belicosos y beligerantes del neoconservadurismo estadounidense y de la derecha europea.
 
Afirma el editorial: “A Occidente le han declarado una guerra y ya es hora de dejar de contemplar a nuestros muertos como si lo fueran por una catástrofe natural” (..) “es islamista, en tanto que matan en nombre de Alá y siguiendo al pie de la letra los imperativos más sanguinarios que el Corán dicta contra los infieles. Es de temer que la reacción a esta nueva matanza del terrismo islámico se limite, como en pasadas ocasiones, a lamentar lo perpetrado sin hacer nada por represaliar y evitar que nos vuelvan a atacar (http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/la-guerra-en-la-que-solo-queremos-morir-y-llorar-). El texto reseñado es un nítido ejemplo de la mencionada teoría totalizadora de Huntignton desde la primera frase (“A Occidente le han declarado una guerra”). Simple, absolutizadora y reduccionista, pero efectiva como eslogan y como consigna para una parte de la sociedad razonablemente asustada y ávida de claves para entender qué ocurre en Europa y en Oriente Medio. Nada mejor que consignas y esquemas fáciles para gestionar la complejidad y borr