jueves, 3 de marzo de 2016

POR QUÉ NO SE ESTABLECE UN PACTO DE IZQUIERDAS



Rebelión
Público.es
01.03.2016

Existe una percepción muy generalizada de lo que está ocurriendo en las negociaciones entre los partidos políticos que están teniendo lugar hoy en España acerca de la investidura del Presidente del Gobierno que considero muy preocupante. Me estoy refiriendo al hecho de que incluso dirigentes y columnistas de izquierdas que gozan de gran credibilidad, están promoviendo una visión de lo que está pasando en España que asume que los dos partidos mayoritarios de las izquierdas españolas, el PSOE y Podemos, son incapaces de pactar y crear un gobierno de coalición de izquierdas debido a su incapacidad de anteponer los intereses del país a sus propios intereses, actuando solo en beneficio propio.

Y en esta percepción se indica que los dos partidos mayoritarios en las izquierdas tienen igual responsabilidad en el hecho de que todavía hoy no haya habido un pacto. E incluso en algunas ocasiones se ha llegado a decir (con la complicidad de las cajas de resonancia provistas por los mayores medios de información) que el mayor culpable, en realidad, es Podemos, por su supuesta rigidez al anteponer su demanda sobre la necesidad de realizar un referéndum en Catalunya sobre todos los otros componentes de su programa.

Lo que es sorprendente es que esta percepción, ampliamente promovida por el establishment político-mediático del país, sea también reproducida —como dije antes— por voces importantes de las izquierdas, que deberían conocer mejor lo que está ocurriendo en España y en el PSOE, que es el partido que tiene mayor capacidad de influencia política en este momento en el país, y como tal, tiene en sus manos la elección del tipo de gobierno y políticas públicas que desea aplicar.

A la luz de lo que ha estado ocurriendo en España, el argumento de la supuesta equidistancia de responsabilidad ignora no solo lo que ha ido acaeciendo en la dirección del PSOE, sino también la composición de esta misma dirección. Cualquier persona que haya ido siguiendo de cerca lo que ha estado sucediendo en la dirección del PSOE podía prever, como yo he previsto en artículos anteriores, lo que ocurriría en este momento, algo que, por desgracia, está pasando. Debería ser obvio que el PSOE no ha deseado ni desea una coalición de izquierdas que le fuerce a cambiar sustancialmente su política económica.

El tema económico es el obstáculo central para la formación de un gobierno de izquierdas


Como he escrito en un artículo reciente, el referéndum en Catalunya no es el principal obstáculo para que se realice tal coalición, aunque se está diciendo lo contrario, a fin de ocultar el mayor punto de desacuerdo, que es ni más ni menos que el tema económico (ver mi artículo ‘El referéndum es una excusa del PSOE y de las derechas para que no se establezca un gobierno de izquierdas’, Público, 18.02.16). Hoy el problema mayor que tiene España (incluyendo Catalunya) es el de estar sumergida —lo ha estado durante ocho años— en una Gran Recesión que para millones de españoles es una Gran Depresión. El intento de mostrar que tal recesión ya ha terminado es insostenible cuando se ven los datos de desempleo, precariedad y bajada de salarios de las personas. Los datos muestran el enorme drama que viven las clases populares de este país.

Y no es difícil saber las causas de esta situación, que son la aplicación de las políticas neoliberales y, muy en particular, 1) de las reformas laborales del gobierno PSOE y del gobierno PP que han tenido como resultado (un resultado deseado por los promotores de tales políticas) un gran deterioro del mercado de trabajo, con una bajada de los salarios, un aumento del desempleo, un descenso de la ocupación y un aumento de la precariedad; 2) de las reformas fiscales y tributarias que han favorecido sistemáticamente a las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo; y 3) los recortes del gasto público (incluyendo el gasto público social), que han impuesto una austeridad muy notable al ya escasamente financiado Estado del Bienestar, es decir, sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, vivienda social, programas de previsión de la pobreza, y un largo etcétera.

En cada uno de estos componentes del Estado del Bienestar, España se gasta per cápita mucho menos que el promedio de la UE-15, situación que ha empeorado (incluso más durante la Gran Recesión). Miren los datos y lo verán (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015). Estas políticas han provocado un incremento sin precedentes de las desigualdades en España (unas de las más acentuadas en la OCDE), con un aumento muy notable de las rentas superiores a costa de un descenso de los ingresos de las clases populares y, por lo tanto, de su capacidad adquisitiva.

Esto último ha generado una disminución de la demanda y de la actividad económica, creando a la vez un problema grave de endeudamiento que, junto con el problema anterior, han causado la Gran Recesión. La evidencia que apoya lo que digo es abrumadora y contundente, lo cual no es obstáculo para que tales políticas neoliberales sean todavía