jueves, 28 de junio de 2018

EL FÚTBOL ES FÚTBOL (Y a mi plim lo que sea el fútbol). LOS PARTIDOS DURAN 90 MINUTOS (Pues muy bien. Por mi como si duran seis meses, que yo de eso no digo nada). LO QUE YO QUIERO SABER ES SI LOS MILLONES DE EUROS DEFRAUDADOS POR LOS DELINCUENTES MESSI y RONALDO HAN IDO A PARAR A ALGUN FONDO DE INVERSIONES DEDICADOS A FINANCIAR ALGÚN TIPO DE MAGIA: ALGUNA FÁBRICA DE ARMAS, Y VAYAN DONDE HAYAN IDO SI EL BANCO DE SANTANDER (O CUALQUIER OTRO BANCO) LE HA PEGADO ALGÚN LAMETÓN A LOS BENEFICIOS OBTENIDOS POR DICHO DINERO DEFRAUDADO. Y CONSTE QUE NO LE QUITO MÉRITO A LOS FUTBOLISTAS. PERO PARA MÉRITOS UNA BUENA HILERA DE LADRILLOS BIEN PUESTOS CON EL MORTERO HECHO POR EL PEÓN QUE SE QUITEN LOS DEMÁS.



Fútbol es cultura ¡Animal!

25.06.2018

Todos sabemos que el fútbol es un gran negocio y que la FIFA es una de las principales trasnacionales del planeta, pero esta realidad evidente es resultado de otras realidades evidentes que la anteceden, pues por algo la humanidad ha erigido al fútbol en deporte Rey.

El juego en la cultura y el juego como cultura

Podríamos decir que el juego nació con el primer homo sapiens y sería verdad, salvo que con toda evidencia el juego es una manifestación de todo el mundo animal. Los biólogos y antropólogos y filósofos se han partido el cráneo preguntándose a qué responde el juego, por qué los animales y en particular el hombre abren una realidad dentro de la realidad, con un tiempo, espacio y reglas específicas.

El juego nos permite adoptar roles que sólo son válidos dentro del círculo mágico creado. Aceptadas las reglas del círculo, como actores nos colocamos una máscara que permitirá expresar algo que no podríamos canalizar fuerza del círculo, aunque las reglas del círculo guardan relación con el mundo exterior, precisamente porque permiten canalizar algo que de otra manera sería imposible o en todo caso, perjudicial. Cuanto más intensas sean las fuerzas instintivas que se canalicen en el juego, más cosas entrarán “en juego” y por eso más interés se manifestará en jugarlo.

Esto explica el éxito arrollador del fútbol: permite simbolizar la lucha del hombre en esta vida y permite canalizar una agresividad y deseo de conquista innato, por lo que aúna el instinto guerrero y el instinto sexual. Lo interesante del fútbol es que logra todas estas simbolizaciones a partir de una prohibición fundamental, es decir, a partir de una prohibición se han diseñado y elaborado centenares de aptitudes y estrategias que de otra manera no hubieran existido. Estas estrategias para moverse dentro del límite de lo prohibido, coadyuvan a la canalización de las fuerzas instintivas que explican todo juego.

Con respecto a su hermano el rugby, la distinción fundamental del fútbol y la causa de su riqueza es la prohibición de tocar la pelota con la mano, la primera de las reglas establecidas en el círculo mágico creado por un lapso de noventa minutos. Toda cultura se estructura en función de prohibiciones, y en esta actividad cultural que estamos analizando, la prohibición de tocar la pelota con la parte más hábil del cuerpo, esa parte que precisamente fue determinante en el desarrollo de nuestra especie, fue la que abrió un mundo de maravillas. Como los pies no permiten atrapar la pelota, se posibilita perderla y por eso se elaboran todas esas estrategias individuales y colectivas para mantenerla en nuestro poder. Además, al ser desplazada mediante un golpe con cualquier parte del cuerpo excepto los brazos, se abren más posibilidades de tratar la pelota, muchas más que en el handbol o el basquetbol. En el fútbol tenemos más de treinta formas de impulsar el esférico.

Que la pelota sea llevada con la parte menos hábil genera la magia provocada por la habilidad desarrollada con la parte menos hábil, como si todo el tiempo el fútbol fuera una puerta abierta a capacidades desconocidas de la especie. Con el fútbol se rompe simbólicamente con una estructura milenaria y esa ruptura, ese desequilibrio, genera una nueva cosa, así como genera una nueva cosa el síncopa en la música.

Bien, ya tenemos establecida la prohibición fundamental que permitirá ese estímulo tan típico de este primate sin cola que no descansa hasta llegar a la luna, pues el espíritu de conquista es inherente a nuestra especie. Ahora vayamos a las simbolizaciones que el fútbol permite.

Existen deportes individuales y existen deportes colectivos. Cada uno tiene su virtud, pues es hermoso ver representado en un individuo algo que se juega dentro nuestro, la lucha por vencer todos las dificultades para salir airoso y es hermoso el juego en equipo pues, como ya se dijo, “cada uno de nosotros, solo, no vale nada” y por lo tanto   la clave es ver representada esta verdad inherente a la especie.

Ahora bien, una virtud destacada del fútbol es que siendo un deporte colectivo que genera adhesión por el vínculo con las necesidades colectivas, habilita la lucha individual y un ejemplo claro de esto es el futbolista que seguimos juegue donde juegue. Un equipo triunfa en tanto despliegue una estrategia colectiva, pero en ese entramado, el plus lo agrega un accionar individual, como si un jugador fuera la punta de un diamante.

Tenemos ese rectángulo a cielo abierto, es decir, tenemos la representación de la tierra y tenemos un círculo en el centro y sobre todo tenemos a esa figura geométrica perfecta, la esfera, que como sabe todo historiador del arte, simboliza el infinito, o si se quiere, el cielo. Digamos que allí tenemos las dos partes constitutivas del hombre, el cuerpo y el alma, la materia y el espíritu, algo maravillosamente representado por Leonardo en su Hombre de Vitruvio.

Cualquiera que haya jugado al fútbol de salón, con cinco jugadores por cuadro, conoce las diferencias, la menor carga emocional con respecto al fútbol de cancha. Once jugadores es la exacta proporción con respecto al tamaño del terreno y esa cantidad impar de jugadores permite representar con más fidelidad las diversas funciones, amén de hacer más difícil, y por lo tanto más deseable, que la pelota entre al arco. Un vasto terreno de juego permite una mejor representación de un campo de batalla donde se enfrentarán dos ejércitos, con dos capitanes y dos generales que verán desarrollarse la batalla, es decir, el juego, desde afuera, como hacen los generales en las guerras.