miércoles, 31 de agosto de 2016

EL PP A SU BOLA Y NARANJETE NARANJÉ A LA BOLA DEL PP

[Otra subvención al capital con dinero público] El Complemento Salarial de Ciudadanos perpetúa la deflación salarial


Kaosenlared
El Diario
31.08,2016
Es un gasto que pagaríamos todos para compensar los bajos salarios que las empresas pagan a sus trabajadores: una nueva subvención al capital con dinero público.

Ciudadanos, en su afán de parecer que le importa la pobreza de los trabajadores abandonados a la suerte de la negociación individual con su empresa, ha introducido algo similar el impuesto negativo anglosajónEs un gasto que pagaríamos todos para compensar los bajos salarios que las empresas pagan a sus trabajadores: una nueva subvención al capital con dinero público.

En esencia, el Complemento Salarial es un pago único que nos abonaría Hacienda. Por tanto, es un gasto que pagamos todos a escote para compensar el salario digno que las empresas deberían pagar a sus trabajadores
Los defensores de la Reforma Laboral del año 2012 en España, básicamente PP, Ciudadanos y la antigua CiU, y por supuesto toda la gran patronal, así como tertulianos de todo pelaje y economistas mediáticos, siguen maquinando cómo defender el hundimiento de los salarios como algo positivo para la sociedad española. Los más estudiados se refieren a que en todas las crisis es lógico que se produzca una reducción del salario agregado, ya que la masa salarial se reduce como consecuencia del aumento del desempleo.
Sin embargo, si uno es medianamente honrado, y se va a las fuentes estadísticas laborales de Hacienda, ya que las del INE son muy malas y provienen mayoritariamente de encuestas, los resultados son concluyentes. El grueso del desplome salarial se ha producido a partir de 2012, justamente cuando entra en vigor la reforma laboral, y no desde 2007 fecha de inicio de la gran crisis. En total, desde 2007 hasta 2014, última cifra de Hacienda, se han perdido en el conjunto de la economía española 38.000 millones de euros en salarios, fruto en parte de la pérdida de 2,4 millones de asalariados. Esta brusca caída de las retribuciones se enmarca dentro de la filosofía que subyacía a la Reforma Laboral: romper y eliminar todo el poder de negociación de los trabajadores, vía destrucción de la negociación colectiva, y así dejar todo el poder de negociación a los empresarios que así elevarían sus beneficios y aumentarían la contratación.
El resultado de esta falacia es contundente. Los salarios apenas crecen, y el empleo lo hace a un ritmo del 3%, sin que se hayan restituido ninguno de los derechos perdidos a raíz de la entrada en vigor de la Reforma Laboral que votaron conjuntamente PP y CiU, y Ciudadanos en el espíritu. Esta reforma estructural garantiza un elemento fundamental al mundo empresarial: la era de la indiciación salarial se ha acabado y ahora el límite inferior es siempre el SMI, congelado a propósito desde hace más de 4 años. Con estas condiciones, el ingreso marginal de los nuevos trabajadores es cada vez más bajo, ya que para el mismo puesto de trabajo, ahora el salario de entrada es más de un 25% más bajo. Esta nueva realidad nos ha llevado al alumbramiento de una nueva categoría de trabajadores: los trabajadores pobres.
Esta nueva situación, incómoda para quien quiere vender las bondades del modelo de recuperación económica en España, es alarmante