miércoles, 12 de abril de 2017

100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA ( 15 / 25)

León Trotsky

HISTORIA DE LA REVOLUCION RUSA

Tomo II

   

Capitulo XV


El campesinado ante Octubre                  

La civilización ha hecho del campesino el asno que lleva la carga. La burguesía, a fin de cuentas, ha modificado solamente la forma de la carga. Apenas llegado al umbral de la vida nacional, el campesino sigue detenido ente el umbral de la ciencia. El historiador se interesa normalmente tan poco por él como un crítico teatral puede interesarse por los oscuros personajes que barren la escena, llevan a la espalda el cielo y la tierra y limpian los trajes de los artistas. La participación de los campesinos en las revoluciones del pasado sigue hasta el presente apenas dilucidada.
"La burguesía francesa ha comenzado por emancipar a los campesinos, escribía Marx en 1848. Con la ayuda de los campesinos ha conquistado Europa. La burguesía prusiana estaba tan aferrada a sus intereses propios, inmediatos, que perdió incluso este aliado y lo convirtió en un instrumento de la contrarrevolución feudal." En esta contradicción hay de cierto lo que se refiere a la burguesía alemana; pero afirmar que "la burguesía francesa había comenzado por emancipar a los campesinos" es hacerse eco de la leyenda oficial francesa que ejerció en su tiempo una gran influencia, incluso sobre Marx. En realidad, la burguesía, en el sentido propio de la palabra, se oponía con todas sus fuerzas a la revolución campesina. Ya en los cuadernos de quejas de 1789, los líderes provinciales del Tercer Estado rechazaban, bajo el pretexto de una mejor redacción, las reivindicaciones más violentes y osadas. Las famosas decisiones de la noche del 4 de agosto, adoptadas por la Asamblea nacional bajo el cielo rojo de las aldeas que ardían, fueron durante largo tiempo una fórmula patética sin ningún contenido. A los campesinos que no querían resignarse a ser engañados, la Asamblea constituyente les llamaba a "volver al cumplimiento de sus deberes y a considerar la propiedad -¡feudal!- con el respeto adecuado". La guardia nacional se puso más de una vez en marcha para reprimir los movimientos del campo. Los obreros de las ciudades, tomando el partido de los campesinos insurrectos, acogían a la represión burguesa a pedradas y tejazos.
Durante cinco años, los campesinos franceses se sublevaron en todos los momentos críticos de revolución, oponiéndose a un acomodamiento entre los propietarios feudales y los propietarios burgueses. Los sans-culottes de París, al derramar su sangre por la república, liberaron a los campesinos de las trabas del feudalismo. La república francesa de 1792 traía un nuevo régimen social, diferente de la república alemana de 1918 o de la república española de 1931, que representaban al viejo régimen con la dinastía en menos. En la base de esta distinción, no es difícil reconocer la cuestión agraria.
El campesino francés no soñaba de una forma directa en la república: quería echar fuera al señor. Los republicanos de París olvidaban con frecuencia la aldea, pero únicamente el empuje de los campesinos contra los propietarios garantizó la creación de la república, despejándole el terreno de la mezcolanza feudal. Una república con nobleza no es una república. Esto había sido perfectamente comprendido por el viejo Maquiavelo cuatrocientos años antes de la presidencia de Ebert cuando, exilado en Florencia, entre la caza del mirlo y el juego a las cartas con un carnicero, generalizada la experiencia de las revoluciones democráticas: "Quienquiera que pretenda fundar una república en un país en el que haya muchos nobles, no podrá hacerlo hasta después de haberlos exterminado a todos." Los mujiks rusos eran, en definitiva, del mismo parecer y lo manifestaron muy pronto abiertamente sin ningún "maquiavelismo".
Si Petrogrado y Moscú desempeñaban un papel dirigente en el movimiento de los obreros y soldados, el primer lugar en el movimiento campesino debe ser atribuido al centro agrícola atrasado de la Gran Rusia y a la región central del Volga. Allí, las supervivencias del régimen de esclavitud conservaban raíces particularmente profundas, ya que la propiedad agraria y la de los nobles tenía allí su carácter más parasitario y la diferenciación de la clase campesina estaba más atrasada, desvelando tanto más la miseria del pueblo. él movimiento que había estallado en esta región en el mes de marzo se impregnó pronto de terror. Los esfuerzos de los partidos dirigentes pronto canalizaron el movimiento por el lecho de la política conciliadora.
En la Ucrania industrialmente atrasada, la agricultura que trabajaba para la exportación tomó un carácter mucho más progresista y, por lo tanto, más capitalista. La segregación en el campesinado fue llevada mucho más lejos que en la Gran Rusia. La lucha por la emancipación nacional frenaba, al menos por un tiempo, las otras formas de lucha social. Pero las diferencias de condiciones regionales e incluso nacionales se tradujeron, al fin de cuentas, únicamente por la diversidad de los plazos. Hacia el otoño, el territorio de los levantamientos campesinos se extiende por casi todo el país. De los 624 distritos que componían la antigua Rusia, el movimiento ha ganado 482, o sea el 77 por 100; y excepción hecha de las regiones que se distinguen por condiciones agrarias especiales: la región del norte, la Transcaucasia, la región de las estepas y Siberia, de los 481 distritos la insurrección campesina ha ganado 439, o sea el 91 por 100.
Las modalidades de la lucha son diversas, según se trate de tierras de labranza, bosques, pastos, arrendamientos o trabajo asalariado. La lucha cambia de forma y de método en las diversas etapas de la revolución. Pero, en su conjunto y con un retraso inevitable, el movimiento campesino se desarrolló pasando por las dos mismas grandes fases que había tenido el movimiento de las ciudades. En la primera etapa, el campesino se adapta todavía al nuevo régimen y se esfuerza por resolver los problemas por medio de las nuevas instituciones. No obstante, se trata más de la forma que del contenido. Un periódico liberal de Moscú, que hasta la revolución tenía un aire populista, expresaba con una encomiable espontaneidad del sentimiento íntimo de los círculos de propietarios durante el verano de 1917: "El mujik mira alrededor de él y por el instante no emprende nada todavía; pero escrutadle bien la mirada y sus ojos dicen que toda la tierra que se extiende alrededor de él es suya." Tenemos la clave irremplazable de la política "pacífica" de los campesinos en un telegrama enviado en abril por uno de los grupos de la provincia de Tambov al gobierno provisional: "Deseamos conservar la calma en interés de las libertades conquistadas y para esto prohibid a los propietarios que arrienden sus tierras hasta la Asamblea constituyente; en caso contrario, haremos correr la sangre y no permitiremos trabajar a nadie."
Tanto más cómodo le resultaba al mujik emplear ese tono de amenaza respetuosa cuanto que, con la presión de los derechos históricamente adquiridos, apenas había tenido la ocasión de entenderse directamente con el Estado. En las localidades no existían órganos de poder gubernamental. Los comités de cantón [volosti] disponían de la milicia. Los tribunales estaban desorganizados. Los comisarios locales eran impotentes. "Somos nosotros quienes te hemos elegido -les gritaban los campesinos-, y somos también nosotros quienes te expulsaremos."
Desarrollando la lucha de los meses precedentes, el campesinado se acerca durante el verano cada vez más a la guerra civil y su ala izquierda pasa este umbral. Según una comunicación de los propietarios de tierras del distrito de Taganrog, los campesinos se apoderan arbitrariamente de los pastos y de las tierras, impiden las labores, fijan a su voluntad los arriendos y expulsan a los mayorales y a los gerentes. Según el informe del comisario de Nijni-Novgorod, las violencias y las ocupaciones de tierras en la provincia son cada vez más frecuentes. Los comisarios de distrito tienen miedo de mostrarse ante los campesinos como los protectores de los grandes propietarios. La milicia rural es poco segura: "Hubo casos en los que la milicia rural participó con la multitud en las violencias." En el distrito de Schulseburg, el comité de cantón prohibió a los propietarios cortar madera en sus propi