miércoles, 23 de septiembre de 2015

INDEPENDENCIA DE CATALUÑA. RAJOY Y MAS, DE IDÉNTICO PELAJE. ¿A QUÉ ESTÁN JUGANDO?

¿RUPTURA CON MADRID O EN MADRID? EL 27S EN CATALUNYA. UN ANÁLISIS AL SERVICIO DE LA REPÚBLICA

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A.García Bibao
Sociología crítica
20.09.2015

El enorme deseo de cambio y de medidas sociales sigue siendo muy fuerte en las masas populares, pero la alienación postmoderna es enorme y el franquismo sociológico —particularidad del escenario español— es usado sin escrúpulos por fuerzas como Podemos o Ahora en Común para impedir el debate republicano por la ruptura. Y este no aflora, no lo logra, pese al enorme potencial latente del republicanismo, pues no hay fuerzas organizadas que alienten ese fuego como ha ocurrido en Catalunya con la «República Catalana»

En resumen: la España realmente existente no tiene nada que ofrecer a la Catalunya independentista, la desconexión moral es ya una realidad. No hay una narrativa nacional española convincente posible en una España que niega su pasado y pretender que la historia comienza en 1977. Para el estado español actual, el tribunal y la sentencia de Companys siguen siendo considerados como legales, y él un prisionero ejecutado legalmente, tanto él como los más 155.000 asesinados después de la guerra. Con esta narrativa de la que el PSC-PSOE es cómplice, ¿qué credibilidad tiene su discurso? La derecha no puede hacer otro discurso y la izquierda está en una crisis terminal. ¿puede aportar la izquierda española un camino de solución?

Si comparamos la dinámica en Catalunya —con la polarización clara que causa que un sector apueste decididamente por una ruptura, si bien en clave independentista—, con lo que ocurre en el resto de España, vemos que reina la confusión política en la izquierda española y desde luego no hay nada equivalente en términos de reto al Estado y al status quo dominante. ¿Porqué? Porque el equivalente al reto que supone para el estado central la Republica Catalana, sólo puede ser un reto igual de directo, y éste no puede ser otro que la República Española, una República que podría tender la mano a las clases populares y a los trabajadores por encima de fronteras. Un reto que en España, en las Cortes y en los estados mayores de los partidos con representación nadie está dispuesto a asumir, su juego es otro. Ni existe una burguesía «española» republicana, ni hay una izquierda «estatal» digna de tal nombre, y las fuerzas emergentes son un magma mal digerido de consignas postmodernas de la revolución naranja. Nada que preocupe realmente al poder.

De existir un polo de lucha republicana capaz siquiera de elaborar una estrategia de reto al estado central, postfranquista y monárquico, su existencia combinada con la apuesta catalana pondría el sistema entero en grave riesgo de ruptura y podría crearse un escenario de superación de este régimen. Pero lo cierto es que no existe.

Es preciso aclarar el debate, aclarar el campo. El régimen postfranquista está en crisis pero han logrado el éxito en su paso al nuevo Rey y han desarticulado a la izquierda tradicional al tiempo que las fuerzas emergentes no representan una amenaza real: la única amenaza seria es a día de hoy el proceso catalán. Sin una izquierda fuerte en posiciones republicanas las tendencias autoritarias que podría desencadenar la posible independencia de Catalunya, más el fraude político que son las soluciones podemiticas, permiten prever un escenario de profunda crisis, hundimiento económico, miseria autoritarismo y fascistización de todo el sistema.

El independentismo no es panacea de nada por si mismo, como ocurre con una república: todo depende de los valores dominantes y la relación de fuerzas. No es dramática una frontera si las personas disfrutan de derechos y libertades a ambos lados, si predominan los valores republicanos a ambos lados