miércoles, 21 de mayo de 2014

25 MAYO EN UCRANIA: UN ANÁLISIS SOCIOLÓGICO

Una llama en el Donbass. Un análisis previo a las elecciones del 25 de mayo



Bandera en 2014


Pedro A. García Bilbao
[Sociología Crítica. 21 de mayo de 2014]

En ocasiones hay que arriesgarse, este artículo forma parte de un estudio más amplio en proceso. Ante la evolución continua de los hechos (es lo que tiene la realidad, que sigue su propia dinámica) optamos por publicar esta reflexión: es también un modesto homenaje a los que han caído en Odessa, Slavianks, Kromatorsk en defensa de la libertad, dando la cara ante el fascismo.

Poroshenko es el candidato mejor situado en Kiev ante las elecciones farsa del día 25: las encuestas así lo afirman según nos informa la prensa europea, decidida a que la realidad no altere las previsiones. Este oligarca está siendo apoyado por los occidentales como mejor opción frente a los descartables actuales dirigentes—impresentables cada día más ante la opinión pública internacional, además de incapaces de aplastar la rebelión del Sur-Este (Yugo-Vostok)— y a la incontrolable y desprestigiada Timochenko, por otra parte patológicamente antirrusa. ¿se confirmará tal elección? Lo sabremos en breve. Lo que sí está confirmado es que las elecciones no van a ser otra cosa que un engaño, habida cuenta de las nulas condiciones democráticas en un estado que no controla buena parte de su población y territorio.

Petró Poroshenko —al que se nos vende como una especie de simpático emprendedor chocolatero— cuenta además con importantes empresas e intereses en la Federación Rusa y se especula con que Moscú podría ver su elección como la oportunidad que se precisa para una solución pacífica. Poroshenko sería, de ganar en las elecciones, reconocido de inmediato por unos y otros — occidentales y rusos— según temen apreciables fuentes de la zona. Su cometido sería lograr una tarea muy difícil, ofrecer diálogo al sur-este, cediendo en alguna forma de federalización a cambio de aislar y separar del poder a los «extremistas» de izquierda que desean un estado liberado de oligarcas; la jugada consistiría en sumar a Putin a la tarea de volver a controlar el sur-este, cediendo en algunas cuestiones (neutralidad, federalismo, idioma).

La iniciativa podría iniciarse si gana, pero en modo alguno es seguro que pueda triunfar o ir adelante fácilmente. Su frente interno es inestable: la extrema derecha y sus milicias son su principal apoyo en la calle y para estos cualquier acuerdo es visto como traición; Y.Timochenko se opone totalmente a este acuerdo que supondría su liquidación política y tal vez no solo política, además ya ha amenazado con un nuevo «maidan», donde intentaría sumar fuerzas para derrocar al nuevo gobierno, algo de improbable éxito, pero que representa un frente de desestabilización a cualquier intento de Poroshenko por escoger otras vías y le obligaría a prestar mucha atención a su frente interno. Por otra parte, para que la operación «Poroshenko» salga se necesitaría la complicidad de Rusia. Un reconocimiento de las elecciones y de un ganador supone legitimar al gobierno de Kiev salido de Maidan, se ponga uno como se ponga y eso sólo tiene una lectura pú