martes, 28 de marzo de 2017

100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA, 1 DE 25


León Trotsky

HISTORIA DE LA REVOLUCION RUSA

Tomo II



 marxistsfr.org

Capitulo I

Las "jornadas de julio".

Preparación y comienzo

 En 1915 la guerra le costó a Rusia diez mil millones de rublos; de 1916 a 1919 mil millones; en la primera mitad de 1917, diez mil quinientos millones. A principios de 1918, la Deuda pública había de ascender a sesenta mil millones, representando casi tanto, por consiguiente, como toda la riqueza nacional, que se calculaba en unos setenta mil millones. El Comité ejecutivo central redactó un proyecto de proclama abogando por un empréstito de guerra con el pomposo nombre de "Empréstito de la Libertad"; el gobierno, por su parte, llegaba a la fácil conclusión de que sin un nuevo y grandioso empréstito exterior, no sólo no Podría pagar los pedidos hechos al extranjero, sino que no podría siquiera cumplir las obligaciones interiores. El pasivo de la balanza comercial crecía constantemente. Era evidente que los aliados se disponían abandonar el rublo a su propia suerte. El mismo día en que la proclama sobre el "Empréstito de la Libertad" llenaba la primera página de las Izvestia de los Soviets, el Mensajero del Gobierno dio cuenta de la catastrófica baja del rublo. La prensa de estampar billetes no daba ya abasto a la inflación. Estaban a punto de abandonarse los antiguos y sólidos signos monetarios, que aún guardaban el resplandor de su poder adquisitivo anterior, para poner en circulación aquellas descoloridas etiquetas de botellas a que el pueblo dio en seguida el nombre de "kerenskis". El burgués como el obrero daban a esta palabra, al pronunciarla, cada cual a su modo, una inflexión de menosprecio.
Verbalmente, el gobierno abrazaba un programa de reglamentación de la economía, y hasta llegó a crear con este objeto, a fines de junio, una complicada organización. Pero en el régimen de febrero, a las palabras y los hechos les pasaba algo así como al espíritu y a la carne del cristiano devoto: que no acababan de armonizarse. Los órganos reguladores de la economía, debidamente seleccionados, se preocupaban más de preservar a los patronos de los caprichos de un poder central inconsistente y vacilante que de poner coto a los intereses privados. El personal administrativ