miércoles, 29 de junio de 2016

ELECCIONES 26J: ELEMENTOS PARA SU ANÁLISIS




26-J: IMPUNIDAD INFAME Y DERROTA ADMIRABLE

Rebelión
Topoexpress
28.06.2016


La impunidad del PPLos resultados de estas elecciones generales suponen una bofetada dura y amarga para quienes pensamos que un partido caracterizado por sus políticas lesivas para la mayoría social, por su corrupción estructural y por la guerra sucia practicada desde el Ministerio del Interior y las cloacas del Estado, merecía un castigo ejemplar. Y en lugar de dicho castigo logra el respaldo de 7.906.185 votantes y con ello 14 diputados y 669.220 votos más que hace seis meses. Y para más inri con una participación total inferior en 1.200.000 votantes. (Cifras todas provisionales, al 100% escrutado pero a falta de contabilizar el voto de los emigrantes que hayan podido ejercerlo salvando las múltiples trabas conocidas).

Más allá del asombro, frustración o repugnancia que esto pueda provocar en muchas personas, se hace necesaria una reflexión serena y profunda que nos aproxime a una explicación racional sobre el comportamiento socioelectoral de estos millones de votantes. Para ello no bastará con aproximaciones demoscópicas basadas en los trasvases de buena parte de los 390.759 votantes perdidos por Ciudadanos y los 104.871 por UPyD. Pues también habrá que entender cómo el Partido de la Corrupción y los Recortes ha podido retener e incrementar sus electores anteriores más allá de los procedentes de estos trasvases.

Asumir una reflexión más profunda supone, en mi opinión, adentrarnos en el complejo territorio de los valores, intereses y motivaciones que han impulsado la conformación de la preferencia expresada por estos votantes. Y ponderar, por ejemplo, cuánto ha pesado en personas humildes la adhesión identitaria a valores reaccionarios y conservadores, sin tener en cuenta sus propios intereses; cuánto el bombardeo mediático al que se han visto sometidos en las últimas semanas, el miedo a escenarios de incertidumbre aumentados por el resultado del referéndum británico, la apelación al voto útil frente a todo ello… Desentrañar los mecanismos de la opresión política y de la dominación cultural que aún atrapan a amplios sectores populares es tarea ardua pero imprescindible.

La resistencia del PSOE
Y esta reflexión vale también para tratar de explicar la resistencia del otro polo del bipartidismo, la de un partido que obteniendo el peor resultado desde las primeras elecciones tras la dictadura franquista, perdiendo 120.606 votos y 5 escaños, logra mantener la segunda posición en porcentaje, electores y diputados. Con ello ambos polos del bipartidismo español suman ahora 222 diputados, nueve más que hace seis meses. Si entonces el PSOE quedaba situado a 33 escaños del primer partido, ahora la distancia aumenta a 52. Si entonces le separaban 21 escaños de la tercera fuerza, ahora le separan 14. Pero resiste frente a lo que aparecía como su mayor amenaza, verse superado en esa posición. Más allá del análisis pendiente sobre los flujos y trasvases de votos del PSOE, sobre el tipo de campaña dirigida frontal y casi exclusivamente contra Unidos Podemos, vinculada a su lugar y función en el sistema político español, se imponen otras consideraciones sobre su base social y electoral.

Cabe analizar, por ejemplo, qué proporción de sus votantes tiene plenamente asumido su papel de garante de una alternancia bipartidista funcional a los poderes económicos y mediáticos españoles y europeos y cuántos siguen votándolo en la creencia de que sus siglas centrales,socialista y obrero, siguen vigentes y pueden inspirar su actuación política, a pesar de la “miopía decisional” que ello pueda suponer a la vista de los hechos. Ello sin obviar así mismo el conocimiento de los mecanismos clientelares que permanecen en algunos territorios como redes que mantienen fidelidades poco atribuibles a afinidades ideológicas y más a estrategias de supervivencia en situaciones de exclusión social.

También aquí es precisa una labor ardua y paciente para ir desvelando el andamiaje sociocultural que sustenta la impostura de esta fuerza política. La consecuencia de ello puede ser, además, que vayan diluyéndose algunas ilusiones aún muy extendidas sobre el potencial de acuerdos posibles con esa fuerza mientras no surjan en su seno energías capaces de realizar la catarsis imprescindible para hacerla renacer como una herramienta útil para la transformaci