viernes, 2 de noviembre de 2012

CARTA ABIERTA DE UN CENETISTA FRANCES AL SR. RAMONET


Etianne D. (CNT Toulouse) 
Sociología crítica 
2012/11/02 

Carta abierta al señor Ramonet 

Habitualmente, no escribo nunca a un periodista. 

Con 50 años pasados he aprendido desde hace tiempo que la condición de periodista es ante todo la de un asalariado (aunque sea de lujo) que acata y obedece las ordenes de un patrón de la prensa, que saca sus ganancias mitad de los subsidios concedidos por los políticos (nuestros amos), y la otra mitad del mercado por medio de la publicidad. Un periodista no es más que un ilusionista asalariado, encargado de transformar la vida en sucesos, la indignación en resignación, y la verdad en silencio. No, yo no escribo nunca a un periodista, ni a un juez, ni a un policía. 

Pero cada vez me cuesta más soportar el espectáculo de ATTAC (esta izquierda virtual) y la letanías lloronas diarias de su discípulo “Daniel Mermet-no-se-puede-hacer-nada” en France Inter y sobre todo las múltiples intervenciones de sus colegas del Monde Diplomatique y de ATTAC en todas las veladas burguesas y educadas de las ciudades provincianas donde se debate en pretenciosos monólogos sobre el porvenir del pueblo o de la humanidad, este fango miserable incapaz de democracia (el paro, el norte-sur, el racismo, las OGM, las ciudades dormitorios…). Podríamos ignoraros, dejaros hacer vuestros salones, lecturas y charlas, entre vosotros, entre gentes bien, nuevos ricos y asentados. Pero con la ayuda del éxito mediático, el “concepto” de ciudadano (este “extremista del consenso que no tiene opinión firme ni precisa sobre nada esencial y que por consiguiente no saca ninguna conclusión sobre cualquier cosa que pueda comprometerle”) siendo política y financieramente portador (a propósito, ¿cómo va el “Diplo” ?), resulta que ahora vienen a vender su camelo en la calle. Ya no hay una sola manifestación en la que no se vea aparecer una octavilla de ATTAC o una pancarta glorificando al ciudadano, ni problema social sin que se vea a uno de sus discípulos anunciar sus objetivos en una pantalla de televisión entre un escritor de un dia y un economista “limpio”. Se les presenta como la bella izquierda, la pura, la responsable, la honrada, la que habla de África en los barrios periféricos, que denuncia la miseria, que fustiga la corrupción política y financiera… ¡La nueva izquierda ! Que tristeza, que mentira, que engaño, señor Ramonet ! 

Ciertamente tiene usted talento para contar los cadáveres, pesar las fortunas, medir las ganancias, enumerar a los dictadores, estimar los muertos, los moribundos y los mortales. Usted y sus discípulos son los campeones de la economía del sufrimiento y de la miseria. Sus libros de cuentas están al día. Es su primera función. Enumerar el caos, el dolor, la injusticia, el robo y el saqueo. ¡Dar miedo ! El mensaje tiene que pasar : “El mundo es un amplio caos cruel y sanguinario, y Europa del oeste es un fino canal de paz, verde y frágil, a veces herido pero preservado hasta hoy en día de las peores vejaciones venidas de esos demonios eternos que atormentan a la naturaleza humana”. Su segunda función es la evitar el desorden, contener la revuelta, calmar a las tropas. Peor aun, de policía de los conflictos. Con grandes gritos “Ciudadanos, a las urnas ciudadanos”, defendéis todo cuanto participa al saqueo de este mundo y a su alienación. 

Las elecciones primero. Cada vez el mismo refrán. Frente a la malversación de la democracia y de los bienes públicos por los clanes de políticos, llamáis a las urnas y al control ciudadano. Soñáis incluso con un control ciudadano de la OMC (Organización Mundial del Comercio), los que han sido robados negociando con sus ladrones para que el robo sea menos cruel. ¡Que bagatela ! Llenándoos la boca con la democracia no habéis cesado de loar los meritos de las elecciones, del electo y de la representatividad. Como cualquier burgués asentado, tenéis miedo de la cólera de los que pringan, de los que revientan, de los que pagan con su vida vuestro mundo de clase. 

Luego la mercancía, piedra angular del sistema capitalista. Con vuestra tasa Tobin, señor Ramonet, me hace pensar en esas señoras de la caridad que, el domingo después de misa, van a tirar el pan malo a sus pobres buenos. Durante la semana, estos malditos pobres trabajan en la fábrica del banquero de su marido. La tasa Tobin, es esto y aun peor. Ya que, aunque sea ínfimo el porcentaje de tasación de las ganancias bursátiles, su coste acabará repercutiendo siempre sobre el “ciudadano consumidor”… perdón… el “ciudadano mercancía”. Usted habla de la mundialización con resignación, de la ganancia con resignación, de la explotación con resignación. Pero dígame señor Ramonet, ¿necesita el sol tanta pasta para brillar ? 

Es por todo esto que le escribo, señor Ramonet. Para decirle alto y bien fuerte que son, usted y sus discípulos, los aliados más preciosos del capitalismo. Denunciar la explotación, está bien. Explicar que es inexorable, es defender el capitalismo. Llamar a las urnas, es participar activamente en el mantenimiento de este sistema, es asegurar su seguridad, la perennidad. 

No es un progresista, ni un contestatario, ni siquiera un reformista, es usted un servidor del capitalismo, un ilusionista… un periodista. Viva la Social, señor Ramonet, podrá usted siempre contar nuestros muertos! 
Etienne D.
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Extraído del Combat Syndicaliste / región Midi Pyrénées de la red de prensa de la CNT AIT 
 CNT AIT 7 rue St Rémésy 31000 TOULOUSE