martes, 18 de junio de 2019

PODEMOS. POR QUÉ NO EMPEZAMOS POR LO SERIO: EL CÍRCULO, Y SE DEJA EL TIRITITÍ PARA VER LO QUE DICE DESPUÉS EL CÍRCULO



Quo vadis, Podemos

18.06.2019
I
Resulta evidente que a Podemos, Unidas Podemos y a sus líderes no se les trata igual que al resto de organizaciones y dirigentes. Declaraciones, errores, malentendidos, meteduras de pata y entrada en jardines que en Abascal, Casado, Rivera o Sánchez son criticados con una dureza que podríamos calificar de institucional –o por el contrario directamente pasados por alto– en el caso de los morados y sus mandatarios son objeto de verdadera persecución mediática e hipérbole crítica. En plata, no se les pasa ni una y si no hay ninguna se inventa.

Esto es un dato objetivo y no cabe rasgarse las vestiduras, ni gimotear por las esquinas por su existencia. Lo que hay que hacer es preguntarse por qué se produce.

Podemos barajar varias respuestas a este hecho:

1ª.- Unidos Podemos es una organización a destruir por los que realmente mandan, pues a pesar de todo sigue siendo el único obstáculo, como organización política, que perturba el “normal” restablecimiento del juego bipartidista que asegura el dominio político de los de arriba. Todo valdría para los que realmente mandan en orden a acabar con ella.

2ª.- Por las ideas políticas que dice defender, Unidas Podemos llama sobre sí un grado de crítica mucho mayor. Al tener por bandera la nueva política, la ética, la “gente” cualquier hecho o sombra de sospecha que pueda caer sobre estos aspectos resalta –y es resaltada– de inmediato. Una mosca se nota más en un pastel de nata que en uno de chocolate.

3ª.- Por los objetivos que persigue, Unidas Podemos necesita movilizar a la gente, hacerla partícipe de la vida política diaria. Debe pues tener una tensión autocrítica mucho mayor que otras organizaciones, pues los errores en su caso penalizan más al menoscabar su mayor activo, la base de su fuerza política y el garante de su posible éxito: la ilusión y el empeño de la gente.

Pero no es nuestro interés detenernos en estas razones, sino más bien darlas por supuestas y fijar nuestra atención en un cuarto punto origen del fenómeno más arriba aludido: los muchos errores y extravíos cometidos por Podemos, Unidas Podemos y sus líderes.

Errores y extravíos que merecen una crítica sin paliativos, pues solo exponiéndolos, analizándolos y reconociéndolos será posible intentar subsanarlos. Veamos algunos:

1º.- Errores estratégicos. La dirección de Podemos se ha caracterizado por un optimismo analítico exagerado. Primero fueron los tiempos de vino y rosas cuando se creía en el asalto a los cielos, la operación relámpago de ganar la Moncloa y el tic-tac; luego se pasó al sorpaso al PSOE y la pretensión de hegemonizar el bloque de la izquierda; más tarde, se pretendió entrar en un gobierno con los socialistas; hace nada, se conformaban con “influir” en el gobierno Sánchez a través de unos presupuesto “progresistas”; después de las últimas elecciones se vuelve a demandar entrar en el gobierno pero con tal debilidad que casi suena a petición desesperada de quien se sabe a punto de ser preterido...

Toda esta progresiva reducción de expectativas y sus cambios estratégicos subsiguientes se ha realizado sin ningún tipo de autocrítica, por lo que, en el fondo, siguen subsistiendo los mismos problemas analíticos: voluntarismo, indefinición, subjetivismo, en definitiva, primar el elemento discursivo sobre las “condiciones objetivas”…

2ª.- La propia idea estratégica dominante en Podemos –basada en Laclau vía Errejón– conllevaba como consecuencia inevitable y necesaria un determinado modelo organizativo. La “operación relámpago” de asalto a la Moncloa exigía un partido más parecido a un comité electoral que a otra cosa.

La centralización y jerarquización de Podemos no fue fruto de “la maldad de los hombres”, sino producto de su propia estrategia política. El partido movimiento de los inicios que decía querer tener su base en los círculos pronto se convirtió en un partido vertical, jerarquizado, en manos de unos pocos, plebiscitario en sus procesos de legitimación interna donde las diferentes familias y –todo hay que decirlo– un buen número de arribistas batallaban por cuotas de poder.

Esta organización realmente existente aisló a Podemos del humus que le daba alimento y sentido: la “gente”. Lisa y llanamente; se destruyeron los círculos y cuando se pretendió revitalizarlos se descubrió que ya no había personas para trazarlos.

3ª.- El tactismo político. El reiterado fracaso de las propuestas estratégicas de Podemos, llevó a la organización a continuos giros tácticos en busca de reconectar con el movimiento de base y el sentir de los de abajo. Las ocurrencias –algunas buenas– se sucedían pero no lograban su objetivo. El entusiasmo de muchos de los de abajo por Podemos se fue marchitando y el envejecimiento de la organización y el ser percibida ya como un partido más se tornaron aparentemente imparables.

4ª.- Problemas de comunicación que van desde el manido tema del chalet a los súbitos exabruptos que de vez en cuando sueltan sus dirigentes.

5ª.- El rápido crecimiento de Podemos y su súbita llegada a las instituciones le convirtió en un partido aluvión donde entraron gente de variados pelajes, desde jóvenes entusiastas a viejos militantes, desde activistas con largo pasado a recién llegados a la práctica política, desde espíritus solidarios a – y aquí está el problema – medradores que buscaron en la vida política que les ofrecía la plataforma organizativa de Podemos la solución a su falta de salidas profesionales, sus ambiciones personales o su necesidad de reconocimiento.

II
Pongámonos estupendas antes de entrar en las arenas movedizas.

Decía Kant que con su filosofía trataba de responder a tres preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿qué debo hacer? y ¿qué me cabe esperar?, a lo que añadía que estas tres cuestiones se resumían en una: ¿Qué es el hombre?

De forma paralela y en el tema que nos preocupa nos podríamos hacer tres preguntas: ¿suma o no la alianza de Izquierda Unida y Podemos? ¿Debe dimitir Pablo Iglesias? ¿Es reformable Podemos/IU? Estas tres cuestiones se podrían condensar en una: ¿Qué hacer?