martes, 18 de octubre de 2011

DICHO Y PUBLICADO EN EL POLLO URBANO.NET EN 2006 ACERCA DE ETA


2016: ETA DEJA DE EXISTIR


Visto superficialmente (como es habitual en nosotros, poco dados por falta de costumbre a ver que hay tras lo que primeramente se nos presenta a la vista) el reduccionismo y la simpleza mental con que José María Aznar exponía y planteaba (y todavía hoy plantea algo de vez en cuando) las más graves y complejas cuestiones, podría inducirnos al error de creer que es un estratega de secano, aséptico y objetivo, neutral, movido por puro amor a la Patria, a la que por noble agradecimiento quisiera devolverle el ciento por uno de lo mucho que ella le ha dado.
Claro es que ese frío cálculo simplón y reduccionista para encerrar en una frase las cuestiones más complejas no significa una gran capacidad de síntesis, sino una práctica política-sociológica perfectamente estudiada para evitar por todos los medios que la opinión pública (o sea, usted y yo en primera persona, mi querido lector) llegue a tomar conciencia, esto es, un conocimiento profundo y objetivo (no superficial y subjetivo) de cual es su verdadero protagonismo e importancia social, y de cómo todo lo social afecta a la existencia concreta de cada individuo en todos los aspectos, el material y el espiritual, puesto que de ser así, la política actual dejaría de ser el nido de putrefacción social, económica e ideológica que es, para pasar a ser asunto verdaderamente de todos, con lo que los representantes de la sociedad en sus diferentes niveles, local, autonómico, nacional e internacional, correspondería a las personas de más experiencia personal en la vida, de mayor predisposición de servicio a la sociedad y que más virtudes tuvieran para poder enseñar a los demás, y no de los que mejor imagen presenten, de los que mejor campaña publicitaria se hagan y de los que más dinero reciban para hacerse sus campañas publicitarias, que es el caso actual.
La actitud que aquí se le atribuye a José María Aznar es idéntica a la que se le podría atribuir a cualquier otro líder político actual, incluido Zapatero, aunque con ciertas matizaciones o diferencias, pero éstas referidas más a la forma que al fondo. Y ello no se debe a bondades o maldades de tipo personal (que también podrían existir) sino a que el medio político, social y económico en el que actúan, y que ninguno se propone transformar, tiene como bandera la mentira y la hipocresía, de modo que de no hacer uso de ellas sería el propio sistema el que los expulsaría por no utilizar el lenguaje adecuado: la mentira y la hipocresía.
La situación actual en la que se encuentra la cuestión de ETA quizás sea la mejor que pudiera ser pensada. Por un aparte se da la imposibilidad material de que ETA pudiera conseguir algún día el objetivo político declarado que le dio vida: La independencia de Euskal Herria (actual País Vasco, Navarra y parte del territorio francés) que, si bien en 1959 cuando nació ETA, pudo haber tenido alguna romántica posibilidad (no existía la Unión Europea y no existía el Estado de derecho en España), hoy es incluso prácticamente imposible pensarlo siquiera fuera a nivel teórico.
Los intereses geoestratégicos del capitalismo internacional (Unión Europea, Rusia y USA fundamentalmente) no consentirían de ninguna de las manera el Estado Vasco independiente de España y Francia, y por añadidura, poco amigo de estos dos últimos. Seguramente, habría de convencerse también a la OTAN, y esto parece impensable.
El segundo elemento que viene a confirmar la situación inmejorable para que ETA deje de existir es la debilidad objetiva en su capacidad operativa, como consecuencia de las permanentes acciones judiciales y policiales que contra ella se han llevado y se llevan a cabo. Y, el tercero, y posiblemente todavía más importantes que los dos anteriores, sea no sólo la falta de apoyo social dentro del propio País Vasco, sino el rechazo masivo en todo el Estado español que se le viene mostrando desde el brutal asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997, que es en realidad cuando se inicia la derrota política de ETA
El activo político más importante que tiene el PSOE en estos momentos lo constituye el “proceso” de paz con ETA.
Bien administrado ese asunto, y atendiendo más a los intereses del partido, la minoría que lo dirige y que representa y defiende los intereses de otra minoría poderosa económicamente, más que a los intereses generales de la sociedad que constituye la forma normal de hacer política hoy, y que resulta aceptada socialmente como si fuera algo natural y no creada artificialmente, el PSOE se garantiza unos años de bonanza política, lo que por razones obvias no puede ser aceptado por los jefes del Partido Popular, porque ello supone un claro perjuicio para ellos y para los intereses de la minoría que representan y defienden.
La minoría representada y defendida por los jefes del PSOE es de idéntica naturaleza y con los mismos fines que la representada y defendida por los jefes del PP. No se disputan los dirigentes de estos dos partidos (citados sólo por ser los mayoritarios)