domingo, 10 de noviembre de 2024
Íñigo Errejón, Podemos y los significantes vacíos
Íñigo
Errejón, Podemos y los significantes vacíos
TERCERA
INFORMACION 10.11.2024
- «La corriente
posmarxista a la que se suma Íñigo Errejón prescinde de los símbolos que
condensan historia de lucha, pensamiento y emoción para crear identidad
popular, y prescinde de categorías que ordenan nuestro mundo, que nos
permiten comprenderlo y transformarlo».
Iñigo Errejón / Sumar
Podríamos decir que no nos sorprende, pero
estaríamos mintiendo. El escándalo Errejón desborda lo imaginado. Podríamos
decir también que su comportamiento personal excede lo político, pero igualmente
estaríamos falseando la realidad.
No nos vamos a centrar aquí en las recientes
revelaciones sexual-depredadoras del susodicho. En estos días se están
escribiendo muchas líneas, algunas necesarias, otras lamentables, sobre el
fenómeno Errejón. Lamentable el antiperiodismo caníbal y amarillo que busca el
morbo, reproduce el patriarcado y no tiene reparos. Importantísimos los relatos
de las víctimas y algunos trabajos periodísticos que dan credibilidad a los
mismos. Necesarias las miradas que desde un feminismo al que, más tras la
actual hecatombe, debemos poner apellidos, señalan el trasfondo estructural
latente tras tanto ruido. El patriarcado y su incidencia en el sentido común,
en formas de hacer y pensar, nos penetra a todos y todas, pero especialmente a
nosotros, porque en su desigualdad nos favorece. Impugnamos desde nuestro campo
las conductas patriarcales pero las reproducimos cada día. Consciente e
inconscientemente, se insertan en nuestro quehacer cotidiano. Hay sin embargo
límites intolerables. El fenómeno Errejón nos permite identificar algunos.
El caso Errejón es político no porque se trate
de un personaje dedicado a la política electoral. Tampoco solo por aquello de
que lo personal es político, y porque la dominación patriarcal sea un hecho
político, que por supuesto.
El caso Errejón es un fenómeno político porque
nos permite abordar lo que debería ser el principio número uno de la izquierda:
el de la ética y la coherencia, el de la comunión entre lo que se dice y lo que
se hace, entre la teoría y la praxis. Entre la persona y el personaje. La
persona al servicio de las ideas frente al personaje encubridor de la persona,
antítesis de sí mismo. ¿Pero qué ideas y para qué las ideas? Las ideas como
horizonte común o como excusa para propósitos individuales. Las ideas como
legitimación o impugnación de un orden social de explotación y dominación. Las
ideas como trampolín al poder o como potencia transformadora. Las ideas de la
emancipación o de la depredación. Las ideas del Yo o del común. La persona al
servicio de las ideas, pero ¿las ideas, al servicio de quién? De las clases
dominantes o de las mayorías oprimidas. Las ideas al servicio del patriarcado o
de la liberación en la relación social hombre-mujer. Podríamos caer en la
pregunta fácil: ¿a qué ideas tributaba Errejón? Pero nos quedaríamos cortos de
miras.
Nos resistimos a no tratar de encontrar algún
pequeño hilo que conecte a la persona con el personaje. ¿Tiene el Errejón
oculto alguna conexión con el Errejón público? ¿La persona real se desprende
tanto de las posiciones políticas y las ideas del personaje? ¿Se descuelga
totalmente su faceta de dominación de la pantalla política? ¿No existirá algún
tipo de conexión invisible entre ambas esferas? Nos resistimos también a no
visualizar vínculos entre el comportamiento de Errejón y la razón hegemónica
que campa a nuestro rededor.
El caso Errejón es expresión desmesurada y burda
de una forma de hacer y entender la vida y la política que no es patrimonio
único de Errejón. Las dirigencias político-electorales nacidas al calor del
periodo de ascenso de la lucha popular iniciado en 2011 con el 15-M o
movimiento de los indignados, llegaron decididas a “asaltar los cielos” y
acabaron asaltando las páginas del ancho libro del entreguismo y la
antipolítica.
“Podemos nace para ganar”, pregonaron. Fuimos
muchos quienes lo concebimos como posibilidad y herramienta. Y podía haberlo
sido. Discutíamos acaloradamente con quienes en ese momento nos alertaban de
las personas detrás de los personajes. Argumentábamos que Podemos era mucho más
que su dirigencia. Puede que hubiera algo de cierto en ello, pero lo cierto es
que nos equivocamos. Las cabezas visibles pintaban mucho más de lo que
prometían, y lo que presentaban como un movimiento era más el capricho
privativo de unos jóvenes astutos que jugaban a hacer política y a reinventar
lenguajes y sentidos. Pese a nuestra simpatía, nunca militamos en Podemos.
Otras compañeras y compañeros no corrieron la misma suerte. En el momento de su
irrupción y su momento álgido, decidimos marcharnos unos años a donde pensamos
había mejores condiciones para aprender sobre vida, política y comunicación:
América Latina. Desde allí escribimos algunos textos en apoyo a Podemos que no
nos avergüenzan pero que, desde la retrospectiva de lo acontecido, tampoco
representan nuestra mirada de las cosas. Precisan de una continuidad y “ajuste
de cuentas” que comenzó con el texto 10 años
indignados. Del 15M al “ayusismo”. ¿Fin de un ciclo?, donde
abordamos fortalezas y debilidades del 15M y la irrupción de Podemos, con sus
derivas y mutaciones políticas. El caso Errejón nos anima a detenernos en las
personas y los personajes.
El fenómeno Podemos y la saga que le continuó,
con Unidas Podemos, Más Madrid, Más País y Sumar, es la historia en secuelas de
un naufragio. Pero no de cualquier naufragio, de un naufragio anunciado. Las
señales de humo se evidenciaron en los primeros años de navegación. Si ese
barco en algún momento partió hacia buen puerto, prontamente extravió su rumbo.
Hoy sabemos que quienes atesoraron el timón y se apalearon en público y sin
recato por controlarlo portaban en su manera de concebir la vida y la política
la causa principal del hundimiento.
Parafraseando a un maestro y amigo que
refiriéndose a uno de estos personajes afirma que en su apellido lleva su
penitencia, podríamos decir que las dirigencias de Podemos llevaban su
penitencia en su extracción social de clase, que no pudieron o no quisieron
superar. Habiendo podido desclasarse en su praxis política, como tantas y
tantos en la historia, acabaron ´enclasándose´. La mayoría universitarios,
estudiantes y profesores de ciencias políticas, hijos de sectores medios
cualificados, algunos cargos públicos y con formación o participación política,
aprovecharon sus ventajas formativas, su militancia temprana y su carácter
abierto, acostumbrado a la toma de la palabra para asomar la cabeza y
destacarse, más en espacios mediáticos que organizativos. Respecto a la
organización, inventan una hecha a su imagen y semejanza. Entre las virtudes
del ascenso, manejar con destreza el plano comunicacional, los nuevos espacios
de las redes sociales y conectar tanto con sectores populares organizados como
con una gran masa de gente despolitizada a la que lograron ilusionar y mover
emocionalmente. En un inicio, sin un programa definido, su narrativa y sus
propuestas muestran radicalidad y valentía, poniendo el dedo en la llaga
abierta de los grandes poderes y planteando propuestas de transformaciones
básicas fundamentales. Ocurre que una vez nacido, Podemos no ganó. Y en el
momento de ir aterrizando, dando forma programática a esas propuestas
necesarias, construyendo proyecto y planteando un trabajo de largo aliento, las
propuestas se fueron diluyendo y desdibujando en pos de un posibilismo
transversal y un pragmatismo entreguista mediado por el cálculo de votos.
En definitiva, a los grupos de amigos e
influencias, amores y desamores, batallas intestinas difundidas sin pudor en
las redes, le acompaña una bajada constante de líneas bajo el mantra de la
transversalidad, pérdida de la brújula política y mucho malabar argumentativo
como excusa. El recorte de ideas, discurso y programa, puede condensarse en el
refranero popular: donde dije digo, digo Diego porque Diego
hoy dice más que digo. Y si no lo ves es que no sabes de política y
comunicación para ganar. Así hasta llegar a la más bochornosa de las
concesiones, ya no “para ganar”, sino para conservar nichos de poder personal:
el pacto de coalición con el PSOE.
Uno de los principales partidarios de bajar
líneas y traspasar límites fundantes fue precisamente Íñigo Errejón. Hábil,
astuto y locuaz, basaba su argumentario en una corriente teórica del otro lado
del charco. Gran parte de la dirigencia de Podemos se formó y tuvo como
referencia a América Latina porque sus años de formación académica coincidieron
con la época de ascenso del llamado ciclo progresista latinoamericano, proceso
regional de gran importancia pero a la vez cajón de sastre con experiencias de
todo tipo. El mismo Errejón realizó su tesis sobre el proceso de cambio en
Bolivia. De poco les sirvió el fenomenal acumulado teórico y político
latinoamericano de carácter marxista y combativo. Su principal referencia
intelectual la encuentra en Argentina, encandilado con el peronismo progresista
del teórico Ernesto Laclau y su compañera Chantal Mouffe. Compró los
planteamientos posmarxistas del populismo y los significantes vacíos y trató de
aplicarlos en Podemos. He ahí el mayor oprobio de Errejón al horizonte
transformador.
Hay teorías que presentándose como
transformadoras son tan inofensivas al sistema que acaban siendo funcionales.
El mantra de los significantes vacíos se vale de categorías políticas ambiguas
incorporándolas en el discurso supuestamente para construir hegemonía. ¿Qué
tipo de hegemonía?, habría que preguntarse. Gramsci es otro de los grandes
manoseados de la historia. En manos de esta corriente, muta en un Gramsci
descafeinado y manso, despojado de su pensamiento revolucionario, de su
filosofía de la praxis.
El discurso de la versión española de Laclau
bebe de la ambigüedad ideológica del 15M y sus expresiones más difusas,
manoseando aquella frase del “no somos ni de izquierdas ni de derechas, somos
los de abajo y vamos a por los de arriba” o “más importante que la unidad de la
izquierda es la unidad del pueblo”. Errejón cuestiona “el eje
izquierda-derecha” definiéndolo como “lo viejo”. Un desdibujamiento de
ideas-fuerza y conceptos históricos que acaba ocultando las relaciones de
clase, sus antagonismos y conflictos.
De ahí a la “competencia virtuosa” con el PSOE
había solo un paso. Un pequeño paso para la persona, un gran salto para el
personaje. Por eso su insistencia tensando la cuerda con el sector de Pablo
Iglesias para pactar con el PSOE, motivo por el cual aparentemente se quiebra
Podemos, quedando fuera la corriente de Errejón, que instantáneamente monta su
partido, Más Madrid y Más País. Los motivos eran otros, y tenían más que ver
con una limpia de tipo estalinista del sector arrimado a Pablo Iglesias que con
el propio Errejón. La cosa iba más de batalla intestinal y lucha de tronos. Lo
denunció Carlos Fernández Liria en un texto que molestó sintomáticamente a
Iglesias. Que no importaba tanto lo político quedó en evidencia cuando poco
tiempo después Unidas Podemos no tuvo reparos en pactar con el PSOE para formar
gobierno, aupando en sus horas más bajas al histórico Partido antiSocialista y
antiObrero Español. En los primeros tiempos de Podemos, nadie hubiera osado
siquiera plantear semejante cosa. Pero como Podemos nació para no ganar, ya no
decimos digo sino Diego. En la coalición con la fuerza política que en sus
orígenes definían como uno de los partidos del Régimen, se consolida el
entreguismo histórico de Podemos.
Para la corriente de los significantes vacíos,
existen conceptos viejos que restan más que suman, propios de “políticas de
trinchera” de la “izquierda tradicional”. Para Errejón, la derrota histórica de
la izquierda demuestra que hay que reinventar el lenguaje y el discurso
dinamitando conceptos y categorías de vitalidad histórica y combativa.
Sustituyéndolas por otras vacías y ambiguas que permiten resemantizar el
discurso político para atraer y seducir a sectores amplios. Adoptar conceptos
fetiche para crear emoción compartida. No es nada nuevo. El márquetin y la
publicidad juegan a su manera con esto. Lo importante es conectar con el sentir
de la gente dotando de nuevos sentidos a conceptos difusos para conformar
identidad colectiva. Se pretende así crear nueva hegemonía. Ocurre que la
identidad y la emoción, construida de esta forma, se parece mucho a sus
significantes, y se parece mucho a la que construyen los actuales poderes
hegemónicos. Estos atajos políticos pueden dar frutos electorales
inmediatistas, pero a largo plazo, como se ha demostrado, los votos se esfuman
en su vacuidad indefinida. Y lo peor, hacen un daño inmenso porque contribuyen
al vaciamiento de contenido al que tanto empeño dedican los grandes poderes.
Por poner un ejemplo, sustituir el antagonismo de clase por el de “pueblo-oligarquía”,
tributa al espacio vacío de la política emocional del que se valen las
expresiones neofascistas que hoy toman el relevo de estos paladines del pueblo.
Paradójicamente, esta travesía lingüística que confunde lo “popular” con el
“populismo”, huye con crítica mordaz de los viejos conceptos y categorías
mientras tolera sin sonrojo los conceptos creados en los laboratorios de los
centros de pensamiento de las clases dominantes, en especial de Estados Unidos,
que inundan las universidades y las investigaciones académicas de todo el
planeta.
Compartimos la crítica a la izquierda dogmática
que insulta y desprecia a la gente por asumir el sentido común construido desde
arriba. Muy habitual, también en sectores progres y socialdemócratas, eso de
dar lecciones desde una atalaya político-elitista. Pero hay diversas formas de
practicar eso, aunque el discurso simule lo contrario. Hacer política desde una
atalaya es no hacer un carajo para construir poder popular, poder desde abajo,
combatiendo el sentido común desde la teoría y desde organizaciones insertadas
en él para transformarlo. Insertándose de forma abstracta y discursiva en el
sentido común, éste te engulle y acabas reproduciéndolo, tolerándolo, siendo
parte de él, jamás cambiándolo. El sentido común hegemónico, penetrado de la
ideología dominante, es también nuestro sentido y se combate, entre otras
cosas, identificando sus formas de dominación, reeducándonos colectivamente,
desnudando tanto significantes vacíos como significados de clase, tratando de construir
otros sentidos de clase, que solo pueden ser antagónicos al actual sentido
hegemónico. Y para eso no podemos desechar la historia, el acumulado de lucha,
la memoria popular.
Una cosa es el folklore y el autoconsumo de
izquierda, que también vacía de contenido significantes históricos, y otra muy
distinta renunciar a los referentes que construyen la identidad y el horizonte
de las y los oprimidos. La corriente posmarxista a la que se suma Íñigo Errejón
prescinde de los símbolos que condensan historia de lucha, pensamiento y
emoción para crear identidad popular, y prescinde de categorías que ordenan
nuestro mundo, que nos permiten comprenderlo y transformarlo, suplantándolas
por otras inofensivas para el antagonismo social que origina nuestros males, porque
en su discurso lo invisibiliza y en su quehacer convive con él y lo alimenta.
Lo nuevo no era tan nuevo. Nuevas caretas y
formas que camuflan con mucha verborrea la coincidencia en la práctica con una
vieja corriente política. Se llama socialdemocracia y encarna el abandono de la
potencia popular y transformadora, la convivencia y connivencia con las
relaciones sociales de opresión y la administración progresista del estado de
cosas imperante. El cuento de la gestión amable del sistema con medidas sociales
que en tiempos de crisis tratan de cambiar algunas cosas para que todo siga
igual. Errejón era el niño mimado de los medios hegemónicos porque sus ideas y
su acción tributaban a una corriente política domesticada. He ahí una conexión
entre la persona y el personaje. Sin meternos a analizar las actitudes y el
carácter tanto de la persona como del personaje público, que arrojan síntomas
preocupantes desde el minuto cero. Insistimos, las actitudes prepotentes
-podríamos decir patriarcales- y las líneas teóricas del “populismo
progresista” no son patrimonio exclusivo de Íñigo y sus seguidores dentro de
Podemos. Unas y otras son asumidas y practicadas, en mayor o menor medida, por
Podemos a lo largo de su travesía. Recordemos aquello de “la casta”, luego abandonado
en pos de políticas identitarias en su versión más elitista y de consumo. Mucha
máscara y poco contenido. Mucha coyuntura y poca historia. Mucho discurso y
poco proyecto. Mucha seguridad y poca cautela. Mucho ego y poca entrega. Mucho
personaje y… en fin.
La política como ejercicio del poder individual,
del poder que me da poder, que le otorga poder al Yo, es quizá el más viejo
estercolero de la historia política de la humanidad. Pueden ser novedosos los
envases y significantes vacíos con los que se camufla, pero el contenido, el
significado, sabe a vino rancio.
Nos rasgamos hoy las vestiduras porque
descubrimos que el propio Íñigo fue un significante vacío que colmó con la
construcción mediática de su personaje. Pero, ¿no había señales que indicaran
el abismo entre la persona y su máscara? ¿No había en lo político
comportamientos de continuidad? En definitiva, ¿no pudo verse antes? ¿Tan bueno
era el disfraz que ocultó los indicios políticos? ¿O se trata de otra cosa y
resulta que el disfraz es colectivo?
La gravedad del caso Errejón no está en que sus
hechos de acoso, agresión sexual y dominación psicológica calculada sean delito
o no, cuestión que deberá dirimir una justicia que por otra parte sabemos
patriarcal. La gravedad está en lo que deja en evidencia moral y éticamente.
Está en el abuso de poder. Un poder que exige de toda la responsabilidad y
honestidad habida y por haber. ¿Habría podido la persona hacer lo que hizo sin
el personaje, sin el poder de la máscara?
Con el concepto de poder podríamos emular las
preguntas que nos hicimos con las ideas: ¿qué tipo de poder? Poder privativo o
poder compartido. Poder secuestrado o poder multiplicado. Poder de unos pocos o
de las grandes mayorías. Poder representativo o participativo. Poder impostado
o poder protagónico. Poder que explota y oprime o poder que libera de la
opresión. Poder de las élites o poder del pueblo. Poder fálico o poder
orgánico. Poder carnal o poder popular. ¿Poder para qué? Para beneficio
individual o para despliegue comunitario. Poder como provecho o como servicio.
Poder como fin o como medio. Poder para y por el poder o poder para transferir
poder.
Seamos sensatos. La gravedad de este abuso de
poder no está solo en que se trate de un representante político. La gravedad
del caso Errejón, del que la derecha y sectores interesados se ensañan
hipócritamente y sin reparo, se multiplica porque la incoherencia y el abuso se
produce en nuestro campo, al menos así lo percibe el sentido común. Pero en
este campo, definido tan ampliamente, nos guste o no, Errejón no es una especie
única. Que la razón egoísta del actual modo de producción de cosas y sentidos
penetra en nuestro territorio es cosa sabida. Que muchos irrumpen en este
territorio para desplegar sus anhelos individuales depredadores, también.
Hay, especialmente en sectores urbanos medios, y
especialmente en Europa, un tipo de militancia que concibe la política como una
fiesta porque para su visión de mundo lo político no representa la lucha por la
dignidad histórica de las y los oprimidos de la tierra; tampoco, como en otras
latitudes, lo político es cuestión de vida o muerte; ni de resolver los
problemas de las mayorías depende que se resuelvan los propios. La apropiación
de lo político es la apropiación individual de un espacio común. La política
muta así en postureo progre, autoempoderamiento e intelectualismo cool.
En un texto reciente sin nombres ni apellidos,
el pensador José Manuel Naredo afirma que “la cultura occidental sigue
proponiendo como algo universal e inamovible una idea tan mezquina y asocial de
naturaleza humana que coincide con el perfil del psicópata integrado”,
normalizándose este comportamiento de manera tal que “junto a esa idea perversa
y equivocada de naturaleza humana surgió la idea de individuo concebido como
algo al margen de la comunidad, que se supone capaz de segregar y priorizar la
razón sobre la emoción y el interés propio frente a los vínculos afectivos y la
inserción comunitaria”.
El caso Errejón nos sigue llenando de preguntas.
¿Es necesario practicar la política caníbal para acumular liderazgo? ¿Por qué
nos seducen determinadas personalidades? ¿Por qué quienes se supone representan
los más altos ideales utilizan su poder para beneficio propio? ¿Tenemos tan
naturalizados estos comportamientos que no somos capaces de identificar su
naturaleza malsana? ¿No se multiplican en nuestros entornos las incoherencias y
los posibilismos? ¿No estaremos tolerando y reproduciendo los comportamientos
de una sociedad enferma? De ser así, ¿No deberíamos enfrentar la contradicción
para superarla?
Si algo enseña el fenómeno Errejón a quienes nos
ubicamos sin complejos en la trinchera histórica de la izquierda -socialista,
comunista, marxista o anarquista- es que necesitamos revisar nuestros modos de
entender y practicar la vida y la política. Que es urgente abordar la cuestión
ética. No solo del vínculo entre teoría y praxis. Es prioritario revisar
nuestros marcos teóricos y pasarlos por el filtro de la ética y la acción
combativa. Porque podría pasar, digo… podría, que estos comportamientos y
corrientes teóricas, como ocurre con el patriarcado, estén más incorporados de
lo que creemos en nuestros marcos culturales, en nuestros modos de hacer y
pensar.
¡Ay, la política! ¿Qué es para nuestro campo la
política?
Raúl García es maestro,
antropólogo y comunicador de Vocesenlucha. Artículo publicado
originalmente en Vocesenlucha.
No nos callarán. Hablaremos por nuestros muertos
No
nos callarán. Hablaremos por nuestros muertos
Por colaboradores
KAOSENLARED
9 de noviembre de 2024
No. Lo sabemos bien. Los
centenares de muertos y desaparecidos no son producto de la naturaleza
descontrolada. No es el resultado de una fatalidad ante la que nada se podía
hacer.
No nos contentamos con la
explicación “meteorológica”, los litros caídos, los ríos desbordados…
Las causas son profundas,
tienen que ver con los fundamentos del capitalismo: cómo hacina a los
trabajadores en zonas marginales y de menor renta de las ciudades para mejor
explotarlos, o cómo protege y privilegia la actividad productiva y comercial,
sin importarle dejar a todas las personas desprotegidas, al albur de su suerte
en medio del temporal.
También están sus
“gestores”, diferentes perros con el mismo collar. En esta ocasión, estos
mierdas, estos donnadie, se llamen Mazón o Sánchez, más algún Borbón, suman a
sus títulos habituales de lacayos el ser responsables de las muertes y la
tragedia vivida. No nos olvidaremos de sus nombres, y en la primera ocasión se
lo haremos pagar.
CRONOLOGÍA DE LA CATÁSTROFE
Tanto el servicio meteorológico
como la confederación hidrográfica previeron la catástrofe. El martes 29 de
octubre, las lluvias torrenciales saturaban las cuencas secas, desbordaban ríos
y barrancos, arrasaban y anegaban en agua y lodo gran parte de la Horta-Sud de
Valencia. La tragedia estaba servida.
Desde ese momento, y sin
previsión alguna por parte del Estado (autonómico o central), son los vecinos
quienes salvan a vecinos y ayudan en las tareas más elementales. Sin agua y sin
luz sobreviven y se autoorganizan ante la ausencia de “gobierno” y sus
“fuerzas” militares y policiales. Los testimonios que nos llegan son
estremecedores, pero también heroicos: personas y familias que se apoyan,
incluso poniendo en juego su vida, y hacen que el desastre no sea aún mayor.
El viernes 1 de noviembre,
las “autoridades” y sus “fuerzas” siguen sin aparecer, pero la solidaridad de
la gente se hace manifiesta de una forma extraordinaria. Miles de personas se
autoorganizan desde la ciudad de Valencia y bajan en columnas a pie a los
pueblos de la Horta a ayudar, a llevar agua y comida, a apoyar con su aliento a
sus iguales. El Estado se alarma, y empieza a dificultar la solidaridad, a
tratar de estructurarla y darle la forma que precisa para sus intereses.
Empieza a desorganizar la solidaridad en forma de voluntariado, y de manera
catastrófica (como no puede ser de otra manera en manos del Estado capitalista)
intenta desarticularla.
El 2 de noviembre, cinco
días después de la riada, llega el ejército con maquinaria pesada y una
estrategia para desatascar calles y pueblos, y destapar la enorme tragedia que
aún se oculta por el barro, los escombros y los coches amontonados.
Los “voluntarios” empiezan
a ser derivados a tareas infames (limpiezas de tiendas y grandes superficies) a
lo que los solidarios se niegan. No han ido allí a ayudar a empresarios y
multinacionales, sino a sus hermanos y hermanas, a sus iguales.
A estas alturas los
desaparecidos se cuentan por cientos y los muertos también. Los destrozos son
cuantiosos y miles de personas, trabajadores en su inmensa mayoría, se han
quedado sin nada.
El día 3 el gobierno de la
Generalitat prohíbe el flujo de “voluntarios” a las zonas afectadas, alegando
alerta naranja, una forma de evitar las protestas y el enfrentamiento contra
los políticos que ese día visitan la zona, unos políticos odiosos y odiados por
la población, sin distinción del color partidario, o del rango que ocupan en el
aparato del Estado, sean reyes o presidentes. Pero a pesar de la prohibición la
gente sigue bajando a los pueblos de la Horta. Como resultado, el
enfrentamiento se produce y Felipe VI, Mazón y Pedro Sánchez tienen que salir
huyendo de Paiporta bajo los gritos de “asesinos”, el barro y las piedras.
MOTIVOS DE LA MASACRE
Porque ha sido una masacre,
porque en gran medida podría haberse evitado, porque ha sido creada por un
sistema catastrófico y depredador como es el capitalismo y gestionada por su
Estado (autonómico y central, la misma mierda es) que solo obedece las leyes
del beneficio y el lucro capitalista.
Elementos que propician la
masacre:
·
·
El desarrollismo y la construcción absurda y
desaforada no son obra de políticos corruptos, empresarios avaros ni de torpes
planificaciones urbanas, sino que es la forma que tiene el capital de acercar a
los trabajadores a las urbes donde se concentra el trabajo y el consumo, sin
importar dónde y cómo se construyó, con calidades ínfimas y en espacios
naturales por donde el agua y los ríos han fluido naturalmente. No es de
extrañar los nombres de Torrent (para un pueblo) o los de cañada o rambla para
multitud de calles, nombres que revelan por dónde pasaba el agua y por dónde
volverá a pasar cuando llueva demasiado. No importa dónde se construye, lo que
importa es el beneficio inmediato sin medir las consecuencias para los
trabajadores, que no somos más que mercancía para ellos (los ricos, los
burgueses, sus políticos), otra mercancía que puede ser sustituida.
·
La gota fría ha existido siempre en estas regiones,
pero las elevadas temperaturas del mar Mediterráneo debidas al calentamiento
climático hacen que la intensidad y la frecuencia de las lluvias torrenciales
sean cada vez mayores. El capitalismo es el sistema que más conocimiento ha
acumulado de los efectos de la acción humana sobre su ecosistema, pero también
es el modo de producción más destructivo contra él. Su necesidad de acumular
capital lo lleva a necesitar cantidades cada vez mayores de energía y materias
primas, caiga quien caiga. Es una dinámica interna que no pueden parar, y que
necesariamente nos sitúa en un escenario en el que la catástrofe vivida puede
ser recurrente en el tiempo.
·
La falta de prevención también ha formado parte de la
masacre, una de las partes más crueles. A pesar de las advertencias, a pesar de
las predicciones y de conocerse el riesgo desde el martes 29 por la mañana, no
se hizo nada, no se podía interrumpir el flujo de trabajo-mercancía, detener la
producción es algo inimaginable para los gerentes políticos del capital. Nadie,
ni la Generalitat, ni el gobierno central, ni la oposición (que ahora trata de
sacar tajada) plantearon que la gente no fuera a trabajar o a comprar o a los
centros de estudio; no plantearon evacuar a los habitantes de las “zonas
inundables” (de sobra conocidas). El mundo de la mercancía y el valor no debe
alterarse, cualquier sacrificio humano es poco para el ansia de sangre del
capitalismo y sus bastardos gestores.
·
Y una vez consumado el crimen, se remata con el caos
en la atención a las víctimas. Sin apenas ayuda estatal hasta el 5º día y
poniendo trabas a la autoorganización. El Estado deja a las claras que su
función no es el “cuidado” de la gente sino el cuidado del mundo del dinero, de
la mercancía y de las clases dominantes, y en cualquier caso el control y la
represión de cualquier intento de organización desde abajo, de la solidaridad
humana.
AUTOORGANIZACIÓN ESPONTÁNEA
El capital y sus medios no
se cansan de repetir por doquier que los seres humanos somos egoístas por
naturaleza, que no miramos más que por nuestros pequeños y personales
intereses, que no nos importa nadie; vamos, que somos lobos los unos para con
los otros. Quieren poner en nosotros lo que ellos son, lo que su sistema de
explotación, su sistema de clase, representa. Esta cantinela es tan vieja como
el capitalismo. Cuentos para asustar.
Lo que no van a poder
ocultar es la acción solidaria y la autoorganización de la gente en medio de la
tragedia. No van a poder hurtar a la vista de todos la organización espontánea
frente a la masacre y la brutalidad de un sistema que odia la vida.
Contrariamente a lo que predican, hemos visto miles de hombres y mujeres
ofrecer su ayuda desinteresada, apasionada y activa en las zonas afectadas. No pueden
soportar ver cómo en los pueblos y ciudades la gente se organiza para
satisfacer sus necesidades sin esperar a que el Estado haya dado la voz de
mando. Esto es lo que les asusta: que no suene la caja registradora, que muchas
mercancías se hayan convertido en valor de uso, para ser disfrutadas sin ser
compradas. Los capitalistas y sus medios de comunicación, esa carroña servil y
bien pagada, han salido rápidamente a denunciar el robo y el saqueo de sus
propiedades. El Estado solo aparece para defender a sangre y fuego la propiedad
privada.
La montaña de cadáveres se
hace más grande cada día, cada hora, la devastación es dantesca, pero ellos
solo piensan en salvar sus cuatro putas bolsas de madalenas, dos pares de
zapatos y una televisión… Tampoco nos olvidaremos de esto.
A estas alturas la
respuesta es obvia, esto nos pasa por vivir bajo la bota del sistema
capitalista, sean sus gestores políticos de derechas o de izquierda.
En los próximos días vamos
a asistir al carnaval del “reproche”. Quienes ahora convocan manifestaciones
contra el gobierno “facha” de la Generalitat, son oportunistas que tratan de
sacar rédito político de nuestros muertos, de nuestra miseria. Cuando los
partidos políticos de izquierda como los sindicatos son igualmente culpables y
responsables de fomentar y gestionar un desarrollismo desaforado, de espaldas
al territorio natural, porque lo único importante es la generación de riqueza
(para los ricos, claro) y la extracción de beneficios (plusvalía) a costa de la
clase trabajadora.
Porque que no nos engañen,
ésta es la razón de ser tanto de partidos como de sindicatos: la defensa a
ultranza del modo de producción capitalista, ser los intermediarios necesarios
tanto política como ideológicamente, fomentando la ilusión de que este sistema se
puede reformar, hacerlo más «humano». No se les puede pedir que sean otra
cosa que lo que son.
Toca llorar a los seres
queridos desaparecidos, recuperar sus cuerpos, dar digna sepultura a los
fallecidos. Toca descombrar y recuperar lo poco que se tiene en esta mísera
vida. Toca también apretar los puños y los dientes. Pero por encima del aluvión
de sentimientos, toca comprender en profundidad las causas reales que han
provocado la tragedia. Lo esencial es que el capitalismo no puede parar la
actividad, los trabajadores deben producir en sus puestos de trabajo, y los
“ciudadanos” consumir las mercancías producidas. La rueda de la valorización
capitalista no puede ser parada, al precio que sea, incluso convirtiendo los
pueblos en inmensas ratoneras.
La naturaleza no se ha
vuelto loca repentinamente, es el resultado de una profunda alteración
provocada por la competencia de los capitales y la productividad, que impide la
disminución de gases de efecto invernadero, así como la producción acelerada de
mercancías superfluas, meros “cachivaches” carentes de sentido. E incluso
reconociendo lo natural de las riadas e inundaciones, que siempre han existido,
el incremento exponencial y su aparición en zonas en las que anteriormente no
se producían (recordemos las inundaciones en Alemania y Bélgica en el 2021 y
sus 167 muertos) responden a causas que son sociales. Es el capitalismo.
Aunque visto
individualmente, a cualquiera nos podría haber “tocado” dentro de un coche, e
incluso la riada también se ha llevado a algún empresario, quienes se llevan la
peor parte son los trabajadores, hacinados en sus barrios de aluvión, acosados
por la especulación inmobiliaria y la vida precarizada y miserable. No es
accidental que el urbanismo descontrolado haya apiñado a millones de trabajadores,
a menudo construyendo las casas con sus propias manos, en rieras o escombreras
durante decenios. Son estos trabajadores, llegados de empobrecidas zonas del
campo, quienes pagan ahora con sus vidas la avidez de mano de obra del capital.
Lo que parece mero infortunio es en realidad la constatación de una sociedad de
clases.
Ante tanto dolor, tanto
sufrimiento, reconforta ver la solidaridad que se ha extendido por todos los
sitios. Por fuera del Estado y todo tipo de administraciones, las personas se
reconocen como iguales, como hermanos en la desgracia. Necesitamos focalizar
bien esta energía. Vienen días complicados, en los que a la impotencia ante
tanta destrucción se añadirá la acción de todos los sostenedores del sistema,
desde la extrema derecha con sus soluciones “nacionales” y racistas,
enarbolando un supuesto “pueblo” que nos engloba a todos, a la extrema
izquierda, con “nuevas” propuestas de reformas “radicales” y su acoso a la
derecha.
Pero hay otra opción.
Llevar la reflexión a nuestro entorno, en el trabajo, en clase, entre amigos y
familiares. La tragedia nos concierne en lo que somos como proletariado, no
importa de qué sector. Discutir a fondo las causas reales, situando el análisis
sobre las leyes capitalistas en el centro del debate. No hay medias tintas, no
hay soluciones intermedias. Todo lo que no sea atacar de raíz al sistema
capitalista es perpetuar sus efectos devastadores en todas y cada una de sus
manifestaciones.
El barro será limpiado, los
coches y mobiliario retirado. Ojalá de ahí emerja una nueva conciencia de
clase, una nueva dignidad, que honre a todos los muertos, actuales y pasados,
que grite a nuestros enemigos, toda esa cohorte de politicastros, policías,
empresarios y mendigos del sistema capitalista, que lo que queremos es una
comunidad sin capital, sin dinero ni mercancías, sin Estado. Que queremos el
comunismo.
No es para hoy, pero quizás
sí podemos engrosar las filas de los que quieren llevar un combate sin
descanso.
Porque a nosotros no nos
callarán, nosotros hablaremos por nuestros muertos.
Grupo Barbaria
Noviembre de 2024
sábado, 9 de noviembre de 2024
La mentira os hará libres
La elaboración de una
propuesta social seria y alternativa, una enmienda a la totalidad basada en la
impugnación del actual sistema que nos lleva al desastre climático, ecológico,
económico y social debería ser nuestra prioridad. Y más vale tarde que nunca.
La mentira os hará libres
El Viejo Topo
9 noviembre, 2024
Cuando visitas el campo de concentración de Auschwitz te sobrecoge el cinismo de la inscripción nazi sobre la puerta metálica: «Arbeit macht frei» («El trabajo libera» o «El trabajo te hará libre») dirigida a unos presos condenados al exterminio.
Hoy los nuevos nazis que se muestran a plena luz sin pudor ni
vergüenza han cambiado el texto de sus antecesores por un
nuevo lema: «La mentira te hará libre». Esta vez en lugar de
exterminar cuerpos se centran en la aniquilación de las mentes. El problema es
que pese a lo burdo del diseño a la idea no le faltan compradores.
Basta con hacer
un repaso del curso de «cuñadismo extremo hispano» puesto en marcha (por
quienes consideran que la esencia de la «españolidad» se nutre de procesiones,
corridas de toros, chistes de «mariquitas» o desprecio a «negratas», moros y
«panchitos») para echar balones fuera y culpar a otros de sus errores a raíz de
la catástrofe provocada por la DANA en la Comunidad Valenciana.
En el
sostenerla y no enmendarla cabe todo. Desde señalar a la AEMET, a la
Confederación Hidrográfica, al Gobierno central o al primero que pasará por
allí… si así se salva el culo y el pellejo de quien tenía total responsabilidad
en la gestión de la situación.
Y no, puedes poner los datos que quieras sobre la mesa, traer los avisos
previos sobre lo que podía pasar, acarrear estudios científicos… que no sirve
de nada. Han adquirido, nunca mejor dicho, «la inmunidad de rebaño» y
donde se ponga una tierra plana, una avioneta antilluvia cuando toca sequía o
una manipulación del tiempo para crear tormentas si toca inundaciones, que se
quite la Ciencia.
Como dice el
refrán «No hay peor sordo que el que no quiere oír» y actualmente la
hipoacusia es una epidemia. Frente a un pensamiento crítico siempre es más
sencillo un relato construido sobre creencias preelaboradas (siempre por otros,
no por el que las consume y repite) que apartan la reflexión de su camino.
Simplifican y de qué manera la toma de decisiones.
Por ello
intentar razonar o hacerles ver lo evidente (que no se dieron avisos de la
situación, que se prefirió desmantelar organismos que pudieran gestionar
emergencias y darle el dinero a otros chiringuitos, que se antepuso la lógica
empresarial de mantener la ficción de que no pasaba nada para que el
capitalismo siguiese funcionando, a la lógica de priorizar las vidas de las
personas…) es en estos momentos una tarea tan ardua y tan poco efectiva como la
de darte cabezazos contra la pared.
Se ha instalado
la mentira y el mentir, difamar, difundir bulos a sabiendas de que la historia
contada es falsa… sale gratis. Con lo cual la bola crece y crece amenazando con
llevarse por delante los derechos sociales y humanos tan dificultosamente
levantados.
Es lo que trae dejar a las élites económicas diseñar una sociedad sin
contrapeso. Por ello se hace más necesario que nunca parar y recontarnos
poniendo pie en pared. Ahora mismo estamos a la defensiva, en retroceso y, lo
que es peor, sin un norte claro.
La elaboración de una propuesta social seria y alternativa, una enmienda a la
totalidad basada en la impugnación del actual sistema que nos lleva al desastre
climático, ecológico, económico y social debería ser nuestra prioridad.
Y cuando se
impugna un sistema lo suyo es volver a los clásicos y centrar la visión en una
economía colectiva y socialista que ponga por encima del mercado al ser humano.
Porque lo otro, lo fácil, el echarle la culpa de nuestra rabia al inmigrante
que es un poco más pobre que tú o comprar la idea de que «la cultura del
esfuerzo» te impulsará socialmente hacia la cúspide obviando que en la mayoría
de los casos es el escalón familiar, del que nunca se bajan los privilegiados,
el que los impulsa, ya existe.
¿O de verdad
crees que el auge de los movimientos ultraconservadores, con los recientes
triunfos electorales de los fascismos europeos, el de hace uno meses de Milei o
el de ayer de Trump son producto de la casualidad y el alineamientos de
astros?
Si así piensas no hay duda: la mentira te ha hecho libre, te encanta chapotear
en el fango esperando el maná y por supuesto los barcos desaparecen en el
horizonte para caer en el abismo insondable porque la tierra es plana.
Mientras los dueños del cotarro se frotan las manos y le dicen a tu
explotador: «De esos tan dóciles y sumisos, póngame tres docenas».
Fuente: Colectivo
Prometeo
viernes, 8 de noviembre de 2024
La naviera Maersk burla el embargo de armas impuesto por el gobierno español a Israel
La naviera Maersk burla el
embargo de armas impuesto por el gobierno español a Israel
DIARIOCTUBRE / noviembre 7, 2024
Los buques de
la naviera danesa Maersk han violado el embargo de armas impuesto por el
gobierno español a Israel al hacer escala en el puerto de Algeciras. El embargo
español prohíbe a los buques de carga que transporten armas que se puedan usar
para cometer crímenes de guerra hacer escala en puertos españoles. En mayo el
Ministerio de Asuntos Exteriores dijo que la norma se aplicaría a las armas
destinadas a Israel.
Desde entonces
los barcos de Maersk transportan armamento con destino a Israel, incluido
equipo para colocar bombas en aviones, con frecuencia haciendo escala en el
puerto de Algeciras.
Un portavoz del
Ministerio de Asuntos Exteriores español dijo: “El Ministerio de Asuntos
Exteriores ha rechazado y seguirá rechazando todas las solicitudes de hacer
escala en puertos españoles de buques que transportan material militar y tienen
como destino final Israel”.
A fines de
octubre un vídeo mostró a decenas de palestinos detenidos, vendados y llevados
a rastras por soldados israelíes en de Gaza. En las imágenes, transmitidas por
un canal de noticias israelí, los rehenes palestinos, aparentemente de la
ciudad sitiada de Jabalia, en el norte de Gaza, estaban hacinados en el
interior de la plataforma de carga de un camión militar israelí (1).
El vehículo
parece ser un vehículo táctico mediano Oshkosh M1085 de carga de 5 toneladas.
Durante el
último año, el ejército israelí ha recibido al menos 100 vehículos blindados
Oshkosh como el del vídeo. Llegaron en barcos operados por Maersk, el gigante
danés de transporte marítimo y logística.
Israel ha
utilizado durante mucho tiempo vehículos blindados como máquinas de matar en
todos los territorios palestinos ocupados. Las imágenes de palestinos
aplastados por tanques y camiones israelíes ahora son familiares para
cualquiera que preste atención al ataque israelí contra Gaza.
El papel de Maersk
en el envío de los vehículos blindados Oshkosh salió a la luz como parte de una
nueva investigación de investigadores del Movimiento de la Juventud Palestina y
la Internacional Progresista. La investigación detalla que Maersk ha enviado
millones de libras de material militar, incluidos cientos de vehículos
blindados y tácticos y sus componentes, al Ministerio de Defensa israelí desde
que comenzó la guerra genocida de Israel el año pasado (2).
Los hallazgos
revelan el importante papel que Maersk ha desempeñado en la entrega de material
militar a Israel, incluidos tanques y otros vehículos blindados o sus partes,
componentes de aeronaves, placas blindadas, piezas para sistemas de artillería
y cientos de envíos que son equipo militar no identificado, o no especificado.
Al analizar los
datos de exportación de envíos de más de 2.000 envíos durante el último año,
los investigadores pudieron revelar una cadena de suministro comercial plagada
de material destinado a ser utilizado en el asalto de Israel a Gaza y con
escala en el puerto de Algeciras.
(1)
https://www.aljazeera.com/program/newsfeed/2024/10/23/video-shows-blindfolded-palestinians-taken-for-interrogation
(2)
https://static1.squarespace.com/static/664aed65d320123f2b3ab647/t/672856f753a253353d180a21/1730696954684/MaerskShipmentsIsrael-Nov4Report-Final.pdf
Fuente: mpr21.info
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El PP ante las catástrofes: mentir, echar la culpa a otros y mirar hacia otro lado
El PP ante las catástrofes:
mentir, echar la culpa a otros y mirar hacia otro lado
Por Miguel
Salas
Rebelion / España
08/11/2024
Fuentes: Sin
Permiso
Impresiona la
magnitud de la catástrofe de Valencia: más de 202 muertos, centenares de
personas todavía desaparecidas, pueblos destruidos, infraestructuras
destrozadas y miles de familias que lo han perdido todo, casas, enseres, fotos
familiares, recuerdos. Un desastre que exigirá encontrar responsables.
El cambio
climático no es una broma ni una cuestión teórica. El cambio climático afecta a
las condiciones de la naturaleza y de la vida de las personas, y sigue habiendo
gente, especialmente entre todas las derechas, que lo niega o disimula. Además,
el urbanismo descontrolado, las políticas de construir en lechos de ríos y
torrentes, de sacar arena de las riberas, de poner cemento en cualquier lugar
sin pensar en las condiciones climáticas ayuda a que el agua arrase con todo lo
que encuentra a su paso. Estos dos elementos son parte de la explicación del
desastre humano y material que ha arrasado en Valencia y en Albacete.
Y no es menos
importante el factor político, las políticas que se aplican y las decisiones
que se toman cuando arrecia la tormenta. El Partido Popular es especialista en
reaccionar echando la culpa a otros y mirar a otro lado para lavar sus
responsabilidades. Lo hizo en 2002 con la catástrofe del Prestige. Lo repitió
en 2004 ante los atentados del 11-M o con la pandemia en 2020, y lo ha vuelto a
repetir ahora.
Una de las
primeras decisiones que tomó el PP cuando volvió a dirigir la Generalitat
valenciana fue suprimir la “La Unidad Valenciana de Emergencias, primer
organismo de Ximo Puig suprimido por Carlos Mazón. Es el primer paso de la
reestructuración del sector público anunciada por el Gobierno Valenciano”. Fue
en mayo del año pasado.
El miércoles
23, la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) advirtió del riesgo de una dana
o gota fría. Después alertó de que el lunes 28 y el martes 29 se preveían
lluvias intensas. A las 6:42h del día 29 lanzó un aviso naranja por fuertes
lluvias en varias zonas de la provincia de Valencia. A las 7:37h elevó el nivel
a rojo en el interior norte de la provincia. A las 9:48h, se lanzó el aviso
rojo a todo el litoral de Valencia, seguido doce minutos más tarde de una
alerta de nivel rojo emitida por Emergencias de la Generalitat. Hacia las 11h
algunos arroyos ya se habían desbordado. A las 12:20h, el Centro de
Coordinación de Emergencias emitió una alerta hidrológica para todos los
municipios del barranco del Poyo, siguiendo la información facilitada por la
Confederación Hidrográfica del Júcar: se aconsejaba a los vecinos no acercarse
al agua. A las 13h, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, anunció que
lo peor había pasado y que la intensidad de la DANA disminuiría en las horas
siguientes: «Según la previsión, el temporal se desplaza hacia la Serranía de
Cuenca en estos momentos, por lo que se espera que hacia las 18h disminuya su
intensidad”. No debía haber mucha preocupación cuando en esos momentos el
secretario de Seguridad y Emergencias y director de la Agencia Valenciana de
Seguridad y Respuesta a las Emergencias (AVSRE), Emilio Argüeso, mantenía una
reunión con el jefe de Festejos Taurinos de la Comunidad.
A las 18:30h,
la inundación ya había llegado a los municipios de Torrent, Picanya, Paiporta,
Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja, donde se acumularon la mayoría de
las víctimas. A las 20:12h, cuando miles de personas tenían ya el agua al
cuello, la Generalitat lanzó una alerta masiva por SMS pidiendo a la población
de la provincia de Valencia que evitara salir de casa y hacer desplazamientos.
Un vecino de Paiporta publicó en X: “La alarma la dieron cuando yo estaba en un
puñetero árbol subido viendo los muertos flotando”. Según la Organización
Meteorológica Mundial, los daños provocados por desastres naturales se reducen
una media del 30% cuando se lanza un aviso a la población con al menos 24 horas
de antelación.
Hasta las 20h
el gobierno valenciano del PP estuvo desaparecido. Fueron las horas más
decisivas, pues la inundación arreció con más fuerza cuando la mayoría de la
población salía de su trabajo y se dirigía su hogar. Lo ha declarado la
alcaldesa de Paiporta: “Los primeros avisos llegaron cuando el agua estaba a
dos metros”. Al PP le pareció más importante que la gente no abandonara sus
trabajos (¡lo importante son los beneficios de los capitalistas!) antes que
proteger sus vidas.
Entonces el PP
empezó a sacar su manual ante las catástrofes. Al día siguiente de la
devastación, el presidente del PP, Núñez Feijóo, declaró que los responsables
eran la Aemet y Pedro Sánchez por no haber proporcionado la información
necesaria a la Generalitat valenciana. No se correspondía con la verdad, pero
¿qué le importaba? Ni siquiera se correspondía con lo declarado por el
presidente valenciano; lo importante era mover el ventilador para evitar
responsabilidades.
Así hicieron
cuando el 19 de diciembre de 2002 el Prestige arrojó al océano 136.000
toneladas de petróleo. Mintieron sobre el peligro que se cernía, tomaron
decisiones que los técnicos desaconsejaron, como llevar el buque hacia el mar
en vez de intentar protegerlo en algún puerto. Mintieron a sabiendas, como
cuando Rajoy declaró que “salen solo unos pequeños hilitos”.
Repitieron el
manual tras el 11-M de 2004 en Madrid. Poco después de los hechos, los informes
policiales ya alertaron de que, por sus características, los atentados no
parecían ser obra de ETA sino de grupos islamistas. Pero el ministro del
Interior, Ángel Acebes, salió con aplomo para mentir y decir que había sido
ETA. Durante días mantuvieron la mentira; el propio presidente Aznar presionó a
los medios de comunicación para que respaldaran la versión mentirosa del
gobierno.
Y aún fue más
deleznable cuando durante la pandemia de Covid-19 el gobierno de la Comunidad
de Madrid dejó que 7.291 personas murieran en las residencias de personas
mayores al no permitir su traslado a hospitales. Con toda indignidad, su
presidenta, Díaz Ayuso, declaró que los ancianos “se iban a morir igual”.
Cuando empezaron a trasladarlos a hospitales el 60% se salvó.
La solidaridad
Como siempre
que ocurre una catástrofe, es el pueblo llano quien mejor responde a sus
consecuencias. Lo vimos con el Prestige en Galicia. Miles de personas se
trasladaron a las playas gallegas para ayudar a retirar el chapapote. De ese
movimiento solidario y de cabreo surgió la plataforma Nunca Mais.
En la manifestación más masiva reunida en Galicia el 1 de diciembre de 2002,
Santiago acogió a unas 200.000 personas, y hubo masivas manifestaciones en todo
el Estado. Fue el anuncio de un cambio político que se expresó en el bipartito
entre el PSG y BNG (2005-2009) y posteriormente en las mareas y AGE
(Alternativa Galega de Esquerda).
El PP mintió el
11-M y lo pagó. Tres días después, el cabreo de la gente permitió la victoria
del PSOE en unas elecciones generales que el PP parecía tener ganadas. La lucha
contra esa mentira duró años, y gracias a las investigaciones y al trabajo de
las asociaciones de afectados (algunas de ellas duramente atacadas por el PP),
la verdad se impuso.
Ha sido
emocionante e impresionante ver a miles de personas desplazándose con palas (se
agotaron en Valencia), con cubos, con escobas, con botellas de agua mineral
para ayudar a los pueblos afectados. La fuerza y la solidaridad del pueblo
siempre sale a la luz frente al odio y la ineptitud de los que gobiernan, de
los que piensan que sin ellos nada puede funcionar. Cuando hay una crisis o una
catástrofe la organización de la gente es imprescindible para dar la respuesta
adecuada.
La primera
respuesta de los gobernantes es la típica de quien desprecia a la población y
considera menor de edad a la ciudadanía: “mejor no vengáis que ya nos
ocuparemos nosotros”. La presión ha sido tan enorme que no han tenido más
remedio que intentar organizarla. Es un ejemplo claro del déficit de
participación ciudadana que existe en la vida política y asociativa actual.
Apenas hay espacios comunitarios, los ayuntamientos, los más cercanos a la
gente, apenas tienen medios ni potestad, y algunos partidos prefieren no
tenerlo, para organizar y mantener la participación en la vida del día a día y
más aún ante catástrofes como esta.
Es tan grave la
situación que la crisis va para largo. Los más de 200 muertos, -una cifra que
supera a los atentados de Madrid-, la destrucción de numerosas localidades y el
fracaso de las políticas de prevención y emergencia necesitarán respuestas
políticas. De momento, además de la solidaridad ciudadana, diversas plataformas
han convocado una manifestación en Valencia el próximo 9 de noviembre para
exigir la dimisión de Mazón.
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El Gobierno niega escala a barcos de EE.UU. con armas con destino Israel, tras las revelaciones de Olga Rodríguez y Alejandro Pozo y la denuncia de IU ante la Fiscalía General del Estado
El
Gobierno niega escala a barcos de EE.UU. con armas con destino Israel, tras las
revelaciones de Olga Rodríguez y Alejandro Pozo y la denuncia de IU ante la
Fiscalía General del Estado
TERCERAINFORMACION / 08.11.2024
- El ministerio
español de Asuntos Exteriores asegura ahora que ningún barco que lleve material militar a
«Israel» hará escala en España, prohibición que incluye a los dos
procedentes de Estados Unidos.
- El rechazo a que nuevos barcos cargados con
armas hacia Israel hagan escala en España llega tras la publicación de una
investigación de Progressive
International (Internacional Progresista) y Palestinian
Youth Movement a la que tuvieron acceso los
periodistas Olga Rodríguez y Pol Pareja.
- La investigación documentó un mínimo de 25 trayectos desde EEUU con carga
militar entre mayo y septiembre de este año que
hicieron escala en el puerto de Algeciras antes de proseguir hacia su
destinatario final: el Ministerio
de Defensa de Israel (IMOD).
El Gobierno denegó la escala en el puerto de Algeciras (Cádiz) de
dos buques procedentes de Estados Unidos sospechosos de transportar armamento
para Israel.
De esta forma, el Ejecutivo atiende una denuncia
presentada esta semana por Izquierda Unida (IU) ante la Fiscalía General del
Estado por el tránsito por
el puerto de Algeciras de barcos procedentes de Estados Unidos con
armamento y suministros militares dirigidos a Israel.
El diputado por el grupo Sumar y portavoz
parlamentario de Izquierda Unida, Enrique
Santiago, indicó en su demanda que se realizaron al menos mil 185 tránsitos de barcos con carga de
armamento entre ambos destinos por ese puerto en el
estrecho de Gibraltar.
Los navíos ahora en cuestión son el Maresk Denver,
que zarpó de Nueva York el 31 de octubre y tiene previsto llegar al puerto
gaditano el 9 de noviembre; y el Maersk Seletar, que partió de Nueva York el 4
de noviembre y cuya llegada a Algeciras está programada para el próximo jueves
14.
Según se advierte en la denuncia de la Izquierda
Unida a la Fiscalía, si estos barcos hicieran tránsito estarían cometiendo un delito
contra el derecho de gentes, penado en el Código Penal.
En este contexto, el ministerio español de Asuntos
Exteriores aseguró el jueves que «ningún barco»
que lleve material militar a «Israel» hará escala en España,
prohibición que incluye a los dos procedentes de Estados Unidos.
No
solo Algeciras
Alejandro Pozo, del Centre Dèlas de Estudios por la Paz, ya reveló que, además de en Algeciras, otros
barcos cargados con material militar hacen escala en Valencia y Barcelona desde
el inicio del genocidio israelí contra Palestina, cruzando información de bases
de datos ImportGenius, Census e ImportInfo, la herramienta asociada a
ImportGenius Lighthouse y las propias webs de Port de Barcelona y Valencia
Port.
El investigador sostiene que «el
tránsito por España de envíos de armas a Israel es la norma y no la excepción».
Clamor
internacional
A principios de noviembre, cincuenta
y cuatro países y organizaciones hicieron un llamamiento colectivo a los
miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para que se tomen medidas inmediatas para detener el suministro o
la transferencia de armas, municiones y equipo relacionado a Israel, la
potencia ocupante de Palestina .
En una carta dirigida al secretario
general de la ONU, António Guterres, y a la presidenta del Consejo de Seguridad, Barbara
Woodward se denunció que “se trata de un imperativo legal,
humanitario y moral para acabar con el grave sufrimiento humano, aplicar un
alto el fuego completo, disuadir futuras violaciones, salvar las perspectivas
de una solución justa, duradera y pacífica, en consonancia con el derecho
internacional y las resoluciones pertinentes de la ONU, y detener esta amenaza
para la paz y la seguridad internacionales”.
*Con información de Agencias y de eldiario.es





