domingo, 10 de noviembre de 2024

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Gestión de desastres: aprender de Cuba

Íñigo Errejón, Podemos y los significantes vacíos

 

 

Íñigo Errejón, Podemos y los significantes vacíos

TERCERA INFORMACION 10.11.2024

  • «La corriente posmarxista a la que se suma Íñigo Errejón prescinde de los símbolos que condensan historia de lucha, pensamiento y emoción para crear identidad popular, y prescinde de categorías que ordenan nuestro mundo, que nos permiten comprenderlo y transformarlo».

Iñigo Errejón / Sumar

 

Podríamos decir que no nos sorprende, pero estaríamos mintiendo. El escándalo Errejón desborda lo imaginado. Podríamos decir también que su comportamiento personal excede lo político, pero igualmente estaríamos falseando la realidad.

No nos vamos a centrar aquí en las recientes revelaciones sexual-depredadoras del susodicho. En estos días se están escribiendo muchas líneas, algunas necesarias, otras lamentables, sobre el fenómeno Errejón. Lamentable el antiperiodismo caníbal y amarillo que busca el morbo, reproduce el patriarcado y no tiene reparos. Importantísimos los relatos de las víctimas y algunos trabajos periodísticos que dan credibilidad a los mismos. Necesarias las miradas que desde un feminismo al que, más tras la actual hecatombe, debemos poner apellidos, señalan el trasfondo estructural latente tras tanto ruido. El patriarcado y su incidencia en el sentido común, en formas de hacer y pensar, nos penetra a todos y todas, pero especialmente a nosotros, porque en su desigualdad nos favorece. Impugnamos desde nuestro campo las conductas patriarcales pero las reproducimos cada día. Consciente e inconscientemente, se insertan en nuestro quehacer cotidiano. Hay sin embargo límites intolerables. El fenómeno Errejón nos permite identificar algunos.

El caso Errejón es político no porque se trate de un personaje dedicado a la política electoral. Tampoco solo por aquello de que lo personal es político, y porque la dominación patriarcal sea un hecho político, que por supuesto.

El caso Errejón es un fenómeno político porque nos permite abordar lo que debería ser el principio número uno de la izquierda: el de la ética y la coherencia, el de la comunión entre lo que se dice y lo que se hace, entre la teoría y la praxis. Entre la persona y el personaje. La persona al servicio de las ideas frente al personaje encubridor de la persona, antítesis de sí mismo. ¿Pero qué ideas y para qué las ideas? Las ideas como horizonte común o como excusa para propósitos individuales. Las ideas como legitimación o impugnación de un orden social de explotación y dominación. Las ideas como trampolín al poder o como potencia transformadora. Las ideas de la emancipación o de la depredación. Las ideas del Yo o del común. La persona al servicio de las ideas, pero ¿las ideas, al servicio de quién? De las clases dominantes o de las mayorías oprimidas. Las ideas al servicio del patriarcado o de la liberación en la relación social hombre-mujer. Podríamos caer en la pregunta fácil: ¿a qué ideas tributaba Errejón? Pero nos quedaríamos cortos de miras.

Nos resistimos a no tratar de encontrar algún pequeño hilo que conecte a la persona con el personaje. ¿Tiene el Errejón oculto alguna conexión con el Errejón público? ¿La persona real se desprende tanto de las posiciones políticas y las ideas del personaje? ¿Se descuelga totalmente su faceta de dominación de la pantalla política? ¿No existirá algún tipo de conexión invisible entre ambas esferas? Nos resistimos también a no visualizar vínculos entre el comportamiento de Errejón y la razón hegemónica que campa a nuestro rededor.

El caso Errejón es expresión desmesurada y burda de una forma de hacer y entender la vida y la política que no es patrimonio único de Errejón. Las dirigencias político-electorales nacidas al calor del periodo de ascenso de la lucha popular iniciado en 2011 con el 15-M o movimiento de los indignados, llegaron decididas a “asaltar los cielos” y acabaron asaltando las páginas del ancho libro del entreguismo y la antipolítica.

“Podemos nace para ganar”, pregonaron. Fuimos muchos quienes lo concebimos como posibilidad y herramienta. Y podía haberlo sido. Discutíamos acaloradamente con quienes en ese momento nos alertaban de las personas detrás de los personajes. Argumentábamos que Podemos era mucho más que su dirigencia. Puede que hubiera algo de cierto en ello, pero lo cierto es que nos equivocamos. Las cabezas visibles pintaban mucho más de lo que prometían, y lo que presentaban como un movimiento era más el capricho privativo de unos jóvenes astutos que jugaban a hacer política y a reinventar lenguajes y sentidos. Pese a nuestra simpatía, nunca militamos en Podemos. Otras compañeras y compañeros no corrieron la misma suerte. En el momento de su irrupción y su momento álgido, decidimos marcharnos unos años a donde pensamos había mejores condiciones para aprender sobre vida, política y comunicación: América Latina. Desde allí escribimos algunos textos en apoyo a Podemos que no nos avergüenzan pero que, desde la retrospectiva de lo acontecido, tampoco representan nuestra mirada de las cosas. Precisan de una continuidad y “ajuste de cuentas” que comenzó con el texto 10 años indignados. Del 15M al “ayusismo”. ¿Fin de un ciclo?donde abordamos fortalezas y debilidades del 15M y la irrupción de Podemos, con sus derivas y mutaciones políticas. El caso Errejón nos anima a detenernos en las personas y los personajes.

El fenómeno Podemos y la saga que le continuó, con Unidas Podemos, Más Madrid, Más País y Sumar, es la historia en secuelas de un naufragio. Pero no de cualquier naufragio, de un naufragio anunciado. Las señales de humo se evidenciaron en los primeros años de navegación. Si ese barco en algún momento partió hacia buen puerto, prontamente extravió su rumbo. Hoy sabemos que quienes atesoraron el timón y se apalearon en público y sin recato por controlarlo portaban en su manera de concebir la vida y la política la causa principal del hundimiento.

Parafraseando a un maestro y amigo que refiriéndose a uno de estos personajes afirma que en su apellido lleva su penitencia, podríamos decir que las dirigencias de Podemos llevaban su penitencia en su extracción social de clase, que no pudieron o no quisieron superar. Habiendo podido desclasarse en su praxis política, como tantas y tantos en la historia, acabaron ´enclasándose´. La mayoría universitarios, estudiantes y profesores de ciencias políticas, hijos de sectores medios cualificados, algunos cargos públicos y con formación o participación política, aprovecharon sus ventajas formativas, su militancia temprana y su carácter abierto, acostumbrado a la toma de la palabra para asomar la cabeza y destacarse, más en espacios mediáticos que organizativos. Respecto a la organización, inventan una hecha a su imagen y semejanza. Entre las virtudes del ascenso, manejar con destreza el plano comunicacional, los nuevos espacios de las redes sociales y conectar tanto con sectores populares organizados como con una gran masa de gente despolitizada a la que lograron ilusionar y mover emocionalmente. En un inicio, sin un programa definido, su narrativa y sus propuestas muestran radicalidad y valentía, poniendo el dedo en la llaga abierta de los grandes poderes y planteando propuestas de transformaciones básicas fundamentales. Ocurre que una vez nacido, Podemos no ganó. Y en el momento de ir aterrizando, dando forma programática a esas propuestas necesarias, construyendo proyecto y planteando un trabajo de largo aliento, las propuestas se fueron diluyendo y desdibujando en pos de un posibilismo transversal y un pragmatismo entreguista mediado por el cálculo de votos.

En definitiva, a los grupos de amigos e influencias, amores y desamores, batallas intestinas difundidas sin pudor en las redes, le acompaña una bajada constante de líneas bajo el mantra de la transversalidad, pérdida de la brújula política y mucho malabar argumentativo como excusa. El recorte de ideas, discurso y programa, puede condensarse en el refranero popular: donde dije digo, digo Diego porque Diego hoy dice más que digo. Y si no lo ves es que no sabes de política y comunicación para ganar. Así hasta llegar a la más bochornosa de las concesiones, ya no “para ganar”, sino para conservar nichos de poder personal: el pacto de coalición con el PSOE.

Uno de los principales partidarios de bajar líneas y traspasar límites fundantes fue precisamente Íñigo Errejón. Hábil, astuto y locuaz, basaba su argumentario en una corriente teórica del otro lado del charco. Gran parte de la dirigencia de Podemos se formó y tuvo como referencia a América Latina porque sus años de formación académica coincidieron con la época de ascenso del llamado ciclo progresista latinoamericano, proceso regional de gran importancia pero a la vez cajón de sastre con experiencias de todo tipo. El mismo Errejón realizó su tesis sobre el proceso de cambio en Bolivia. De poco les sirvió el fenomenal acumulado teórico y político latinoamericano de carácter marxista y combativo. Su principal referencia intelectual la encuentra en Argentina, encandilado con el peronismo progresista del teórico Ernesto Laclau y su compañera Chantal Mouffe. Compró los planteamientos posmarxistas del populismo y los significantes vacíos y trató de aplicarlos en Podemos. He ahí el mayor oprobio de Errejón al horizonte transformador.

Hay teorías que presentándose como transformadoras son tan inofensivas al sistema que acaban siendo funcionales. El mantra de los significantes vacíos se vale de categorías políticas ambiguas incorporándolas en el discurso supuestamente para construir hegemonía. ¿Qué tipo de hegemonía?, habría que preguntarse. Gramsci es otro de los grandes manoseados de la historia. En manos de esta corriente, muta en un Gramsci descafeinado y manso, despojado de su pensamiento revolucionario, de su filosofía de la praxis.

El discurso de la versión española de Laclau bebe de la ambigüedad ideológica del 15M y sus expresiones más difusas, manoseando aquella frase del “no somos ni de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo y vamos a por los de arriba” o “más importante que la unidad de la izquierda es la unidad del pueblo”.  Errejón cuestiona “el eje izquierda-derecha” definiéndolo como “lo viejo”. Un desdibujamiento de ideas-fuerza y conceptos históricos que acaba ocultando las relaciones de clase, sus antagonismos y conflictos.

De ahí a la “competencia virtuosa” con el PSOE había solo un paso. Un pequeño paso para la persona, un gran salto para el personaje. Por eso su insistencia tensando la cuerda con el sector de Pablo Iglesias para pactar con el PSOE, motivo por el cual aparentemente se quiebra Podemos, quedando fuera la corriente de Errejón, que instantáneamente monta su partido, Más Madrid y Más País. Los motivos eran otros, y tenían más que ver con una limpia de tipo estalinista del sector arrimado a Pablo Iglesias que con el propio Errejón. La cosa iba más de batalla intestinal y lucha de tronos. Lo denunció Carlos Fernández Liria en un texto que molestó sintomáticamente a Iglesias. Que no importaba tanto lo político quedó en evidencia cuando poco tiempo después Unidas Podemos no tuvo reparos en pactar con el PSOE para formar gobierno, aupando en sus horas más bajas al histórico Partido antiSocialista y antiObrero Español. En los primeros tiempos de Podemos, nadie hubiera osado siquiera plantear semejante cosa. Pero como Podemos nació para no ganar, ya no decimos digo sino Diego. En la coalición con la fuerza política que en sus orígenes definían como uno de los partidos del Régimen, se consolida el entreguismo histórico de Podemos.

Para la corriente de los significantes vacíos, existen conceptos viejos que restan más que suman, propios de “políticas de trinchera” de la “izquierda tradicional”. Para Errejón, la derrota histórica de la izquierda demuestra que hay que reinventar el lenguaje y el discurso dinamitando conceptos y categorías de vitalidad histórica y combativa. Sustituyéndolas por otras vacías y ambiguas que permiten resemantizar el discurso político para atraer y seducir a sectores amplios. Adoptar conceptos fetiche para crear emoción compartida. No es nada nuevo. El márquetin y la publicidad juegan a su manera con esto. Lo importante es conectar con el sentir de la gente dotando de nuevos sentidos a conceptos difusos para conformar identidad colectiva. Se pretende así crear nueva hegemonía. Ocurre que la identidad y la emoción, construida de esta forma, se parece mucho a sus significantes, y se parece mucho a la que construyen los actuales poderes hegemónicos. Estos atajos políticos pueden dar frutos electorales inmediatistas, pero a largo plazo, como se ha demostrado, los votos se esfuman en su vacuidad indefinida. Y lo peor, hacen un daño inmenso porque contribuyen al vaciamiento de contenido al que tanto empeño dedican los grandes poderes. Por poner un ejemplo, sustituir el antagonismo de clase por el de “pueblo-oligarquía”, tributa al espacio vacío de la política emocional del que se valen las expresiones neofascistas que hoy toman el relevo de estos paladines del pueblo. Paradójicamente, esta travesía lingüística que confunde lo “popular” con el “populismo”, huye con crítica mordaz de los viejos conceptos y categorías mientras tolera sin sonrojo los conceptos creados en los laboratorios de los centros de pensamiento de las clases dominantes, en especial de Estados Unidos, que inundan las universidades y las investigaciones académicas de todo el planeta.

Compartimos la crítica a la izquierda dogmática que insulta y desprecia a la gente por asumir el sentido común construido desde arriba. Muy habitual, también en sectores progres y socialdemócratas, eso de dar lecciones desde una atalaya político-elitista. Pero hay diversas formas de practicar eso, aunque el discurso simule lo contrario. Hacer política desde una atalaya es no hacer un carajo para construir poder popular, poder desde abajo, combatiendo el sentido común desde la teoría y desde organizaciones insertadas en él para transformarlo. Insertándose de forma abstracta y discursiva en el sentido común, éste te engulle y acabas reproduciéndolo, tolerándolo, siendo parte de él, jamás cambiándolo. El sentido común hegemónico, penetrado de la ideología dominante, es también nuestro sentido y se combate, entre otras cosas, identificando sus formas de dominación, reeducándonos colectivamente, desnudando tanto significantes vacíos como significados de clase, tratando de construir otros sentidos de clase, que solo pueden ser antagónicos al actual sentido hegemónico. Y para eso no podemos desechar la historia, el acumulado de lucha, la memoria popular.

Una cosa es el folklore y el autoconsumo de izquierda, que también vacía de contenido significantes históricos, y otra muy distinta renunciar a los referentes que construyen la identidad y el horizonte de las y los oprimidos. La corriente posmarxista a la que se suma Íñigo Errejón prescinde de los símbolos que condensan historia de lucha, pensamiento y emoción para crear identidad popular, y prescinde de categorías que ordenan nuestro mundo, que nos permiten comprenderlo y transformarlo, suplantándolas por otras inofensivas para el antagonismo social que origina nuestros males, porque en su discurso lo invisibiliza y en su quehacer convive con él y lo alimenta.

Lo nuevo no era tan nuevo. Nuevas caretas y formas que camuflan con mucha verborrea la coincidencia en la práctica con una vieja corriente política. Se llama socialdemocracia y encarna el abandono de la potencia popular y transformadora, la convivencia y connivencia con las relaciones sociales de opresión y la administración progresista del estado de cosas imperante. El cuento de la gestión amable del sistema con medidas sociales que en tiempos de crisis tratan de cambiar algunas cosas para que todo siga igual. Errejón era el niño mimado de los medios hegemónicos porque sus ideas y su acción tributaban a una corriente política domesticada. He ahí una conexión entre la persona y el personaje. Sin meternos a analizar las actitudes y el carácter tanto de la persona como del personaje público, que arrojan síntomas preocupantes desde el minuto cero. Insistimos, las actitudes prepotentes -podríamos decir patriarcales- y las líneas teóricas del “populismo progresista” no son patrimonio exclusivo de Íñigo y sus seguidores dentro de Podemos. Unas y otras son asumidas y practicadas, en mayor o menor medida, por Podemos a lo largo de su travesía. Recordemos aquello de “la casta”, luego abandonado en pos de políticas identitarias en su versión más elitista y de consumo. Mucha máscara y poco contenido. Mucha coyuntura y poca historia. Mucho discurso y poco proyecto. Mucha seguridad y poca cautela. Mucho ego y poca entrega. Mucho personaje y… en fin.

La política como ejercicio del poder individual, del poder que me da poder, que le otorga poder al Yo, es quizá el más viejo estercolero de la historia política de la humanidad. Pueden ser novedosos los envases y significantes vacíos con los que se camufla, pero el contenido, el significado, sabe a vino rancio.

Nos rasgamos hoy las vestiduras porque descubrimos que el propio Íñigo fue un significante vacío que colmó con la construcción mediática de su personaje. Pero, ¿no había señales que indicaran el abismo entre la persona y su máscara? ¿No había en lo político comportamientos de continuidad? En definitiva, ¿no pudo verse antes? ¿Tan bueno era el disfraz que ocultó los indicios políticos? ¿O se trata de otra cosa y resulta que el disfraz es colectivo?

La gravedad del caso Errejón no está en que sus hechos de acoso, agresión sexual y dominación psicológica calculada sean delito o no, cuestión que deberá dirimir una justicia que por otra parte sabemos patriarcal. La gravedad está en lo que deja en evidencia moral y éticamente. Está en el abuso de poder. Un poder que exige de toda la responsabilidad y honestidad habida y por haber. ¿Habría podido la persona hacer lo que hizo sin el personaje, sin el poder de la máscara?

Con el concepto de poder podríamos emular las preguntas que nos hicimos con las ideas: ¿qué tipo de poder? Poder privativo o poder compartido. Poder secuestrado o poder multiplicado. Poder de unos pocos o de las grandes mayorías. Poder representativo o participativo. Poder impostado o poder protagónico. Poder que explota y oprime o poder que libera de la opresión. Poder de las élites o poder del pueblo. Poder fálico o poder orgánico. Poder carnal o poder popular. ¿Poder para qué? Para beneficio individual o para despliegue comunitario. Poder como provecho o como servicio. Poder como fin o como medio. Poder para y por el poder o poder para transferir poder.

Seamos sensatos. La gravedad de este abuso de poder no está solo en que se trate de un representante político. La gravedad del caso Errejón, del que la derecha y sectores interesados se ensañan hipócritamente y sin reparo, se multiplica porque la incoherencia y el abuso se produce en nuestro campo, al menos así lo percibe el sentido común. Pero en este campo, definido tan ampliamente, nos guste o no, Errejón no es una especie única. Que la razón egoísta del actual modo de producción de cosas y sentidos penetra en nuestro territorio es cosa sabida. Que muchos irrumpen en este territorio para desplegar sus anhelos individuales depredadores, también. 

Hay, especialmente en sectores urbanos medios, y especialmente en Europa, un tipo de militancia que concibe la política como una fiesta porque para su visión de mundo lo político no representa la lucha por la dignidad histórica de las y los oprimidos de la tierra; tampoco, como en otras latitudes, lo político es cuestión de vida o muerte; ni de resolver los problemas de las mayorías depende que se resuelvan los propios. La apropiación de lo político es la apropiación individual de un espacio común. La política muta así en postureo progre, autoempoderamiento e intelectualismo cool.

En un texto reciente sin nombres ni apellidos, el pensador José Manuel Naredo afirma que “la cultura occidental sigue proponiendo como algo universal e inamovible una idea tan mezquina y asocial de naturaleza humana que coincide con el perfil del psicópata integrado”, normalizándose este comportamiento de manera tal que “junto a esa idea perversa y equivocada de naturaleza humana surgió la idea de individuo concebido como algo al margen de la comunidad, que se supone capaz de segregar y priorizar la razón sobre la emoción y el interés propio frente a los vínculos afectivos y la inserción comunitaria”.

El caso Errejón nos sigue llenando de preguntas. ¿Es necesario practicar la política caníbal para acumular liderazgo? ¿Por qué nos seducen determinadas personalidades? ¿Por qué quienes se supone representan los más altos ideales utilizan su poder para beneficio propio? ¿Tenemos tan naturalizados estos comportamientos que no somos capaces de identificar su naturaleza malsana? ¿No se multiplican en nuestros entornos las incoherencias y los posibilismos? ¿No estaremos tolerando y reproduciendo los comportamientos de una sociedad enferma? De ser así, ¿No deberíamos enfrentar la contradicción para superarla?

Si algo enseña el fenómeno Errejón a quienes nos ubicamos sin complejos en la trinchera histórica de la izquierda -socialista, comunista, marxista o anarquista- es que necesitamos revisar nuestros modos de entender y practicar la vida y la política. Que es urgente abordar la cuestión ética. No solo del vínculo entre teoría y praxis. Es prioritario revisar nuestros marcos teóricos y pasarlos por el filtro de la ética y la acción combativa. Porque podría pasar, digo… podría, que estos comportamientos y corrientes teóricas, como ocurre con el patriarcado, estén más incorporados de lo que creemos en nuestros marcos culturales, en nuestros modos de hacer y pensar.

¡Ay, la política! ¿Qué es para nuestro campo la política?

Raúl García es maestro, antropólogo y comunicador de Vocesenlucha. Artículo publicado originalmente en Vocesenlucha.

 

No nos callarán. Hablaremos por nuestros muertos

 


No nos callarán. Hablaremos por nuestros muertos

 

Por colaboradores

KAOSENLARED

9 de noviembre de 2024

 

No. Lo sabemos bien. Los centenares de muertos y desaparecidos no son producto de la naturaleza descontrolada. No es el resultado de una fatalidad ante la que nada se podía hacer.

No nos contentamos con la explicación “meteorológica”, los litros caídos, los ríos desbordados…

Las causas son profundas, tienen que ver con los fundamentos del capitalismo: cómo hacina a los trabajadores en zonas marginales y de menor renta de las ciudades para mejor explotarlos, o cómo protege y privilegia la actividad productiva y comercial, sin importarle dejar a todas las personas desprotegidas, al albur de su suerte en medio del temporal.

También están sus “gestores”, diferentes perros con el mismo collar. En esta ocasión, estos mierdas, estos donnadie, se llamen Mazón o Sánchez, más algún Borbón, suman a sus títulos habituales de lacayos el ser responsables de las muertes y la tragedia vivida. No nos olvidaremos de sus nombres, y en la primera ocasión se lo haremos pagar.

 

CRONOLOGÍA DE LA CATÁSTROFE

Tanto el servicio meteorológico como la confederación hidrográfica previeron la catástrofe. El martes 29 de octubre, las lluvias torrenciales saturaban las cuencas secas, desbordaban ríos y barrancos, arrasaban y anegaban en agua y lodo gran parte de la Horta-Sud de Valencia. La tragedia estaba servida.

Desde ese momento, y sin previsión alguna por parte del Estado (autonómico o central), son los vecinos quienes salvan a vecinos y ayudan en las tareas más elementales. Sin agua y sin luz sobreviven y se autoorganizan ante la ausencia de “gobierno” y sus “fuerzas” militares y policiales. Los testimonios que nos llegan son estremecedores, pero también heroicos: personas y familias que se apoyan, incluso poniendo en juego su vida, y hacen que el desastre no sea aún mayor.

El viernes 1 de noviembre, las “autoridades” y sus “fuerzas” siguen sin aparecer, pero la solidaridad de la gente se hace manifiesta de una forma extraordinaria. Miles de personas se autoorganizan desde la ciudad de Valencia y bajan en columnas a pie a los pueblos de la Horta a ayudar, a llevar agua y comida, a apoyar con su aliento a sus iguales. El Estado se alarma, y empieza a dificultar la solidaridad, a tratar de estructurarla y darle la forma que precisa para sus intereses. Empieza a desorganizar la solidaridad en forma de voluntariado, y de manera catastrófica (como no puede ser de otra manera en manos del Estado capitalista) intenta desarticularla.

El 2 de noviembre, cinco días después de la riada, llega el ejército con maquinaria pesada y una estrategia para desatascar calles y pueblos, y destapar la enorme tragedia que aún se oculta por el barro, los escombros y los coches amontonados.

Los “voluntarios” empiezan a ser derivados a tareas infames (limpiezas de tiendas y grandes superficies) a lo que los solidarios se niegan. No han ido allí a ayudar a empresarios y multinacionales, sino a sus hermanos y hermanas, a sus iguales.

A estas alturas los desaparecidos se cuentan por cientos y los muertos también. Los destrozos son cuantiosos y miles de personas, trabajadores en su inmensa mayoría, se han quedado sin nada.

El día 3 el gobierno de la Generalitat prohíbe el flujo de “voluntarios” a las zonas afectadas, alegando alerta naranja, una forma de evitar las protestas y el enfrentamiento contra los políticos que ese día visitan la zona, unos políticos odiosos y odiados por la población, sin distinción del color partidario, o del rango que ocupan en el aparato del Estado, sean reyes o presidentes. Pero a pesar de la prohibición la gente sigue bajando a los pueblos de la Horta. Como resultado, el enfrentamiento se produce y Felipe VI, Mazón y Pedro Sánchez tienen que salir huyendo de Paiporta bajo los gritos de “asesinos”, el barro y las piedras.

 

MOTIVOS DE LA MASACRE

Porque ha sido una masacre, porque en gran medida podría haberse evitado, porque ha sido creada por un sistema catastrófico y depredador como es el capitalismo y gestionada por su Estado (autonómico y central, la misma mierda es) que solo obedece las leyes del beneficio y el lucro capitalista.

Elementos que propician la masacre:

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·         El desarrollismo y la construcción absurda y desaforada no son obra de políticos corruptos, empresarios avaros ni de torpes planificaciones urbanas, sino que es la forma que tiene el capital de acercar a los trabajadores a las urbes donde se concentra el trabajo y el consumo, sin importar dónde y cómo se construyó, con calidades ínfimas y en espacios naturales por donde el agua y los ríos han fluido naturalmente. No es de extrañar los nombres de Torrent (para un pueblo) o los de cañada o rambla para multitud de calles, nombres que revelan por dónde pasaba el agua y por dónde volverá a pasar cuando llueva demasiado. No importa dónde se construye, lo que importa es el beneficio inmediato sin medir las consecuencias para los trabajadores, que no somos más que mercancía para ellos (los ricos, los burgueses, sus políticos), otra mercancía que puede ser sustituida.

·         La gota fría ha existido siempre en estas regiones, pero las elevadas temperaturas del mar Mediterráneo debidas al calentamiento climático hacen que la intensidad y la frecuencia de las lluvias torrenciales sean cada vez mayores. El capitalismo es el sistema que más conocimiento ha acumulado de los efectos de la acción humana sobre su ecosistema, pero también es el modo de producción más destructivo contra él. Su necesidad de acumular capital lo lleva a necesitar cantidades cada vez mayores de energía y materias primas, caiga quien caiga. Es una dinámica interna que no pueden parar, y que necesariamente nos sitúa en un escenario en el que la catástrofe vivida puede ser recurrente en el tiempo.

·         La falta de prevención también ha formado parte de la masacre, una de las partes más crueles. A pesar de las advertencias, a pesar de las predicciones y de conocerse el riesgo desde el martes 29 por la mañana, no se hizo nada, no se podía interrumpir el flujo de trabajo-mercancía, detener la producción es algo inimaginable para los gerentes políticos del capital. Nadie, ni la Generalitat, ni el gobierno central, ni la oposición (que ahora trata de sacar tajada) plantearon que la gente no fuera a trabajar o a comprar o a los centros de estudio; no plantearon evacuar a los habitantes de las “zonas inundables” (de sobra conocidas). El mundo de la mercancía y el valor no debe alterarse, cualquier sacrificio humano es poco para el ansia de sangre del capitalismo y sus bastardos gestores.

·         Y una vez consumado el crimen, se remata con el caos en la atención a las víctimas. Sin apenas ayuda estatal hasta el 5º día y poniendo trabas a la autoorganización. El Estado deja a las claras que su función no es el “cuidado” de la gente sino el cuidado del mundo del dinero, de la mercancía y de las clases dominantes, y en cualquier caso el control y la represión de cualquier intento de organización desde abajo, de la solidaridad humana.

 

AUTOORGANIZACIÓN ESPONTÁNEA

El capital y sus medios no se cansan de repetir por doquier que los seres humanos somos egoístas por naturaleza, que no miramos más que por nuestros pequeños y personales intereses, que no nos importa nadie; vamos, que somos lobos los unos para con los otros. Quieren poner en nosotros lo que ellos son, lo que su sistema de explotación, su sistema de clase, representa. Esta cantinela es tan vieja como el capitalismo. Cuentos para asustar.

Lo que no van a poder ocultar es la acción solidaria y la autoorganización de la gente en medio de la tragedia. No van a poder hurtar a la vista de todos la organización espontánea frente a la masacre y la brutalidad de un sistema que odia la vida. Contrariamente a lo que predican, hemos visto miles de hombres y mujeres ofrecer su ayuda desinteresada, apasionada y activa en las zonas afectadas. No pueden soportar ver cómo en los pueblos y ciudades la gente se organiza para satisfacer sus necesidades sin esperar a que el Estado haya dado la voz de mando. Esto es lo que les asusta: que no suene la caja registradora, que muchas mercancías se hayan convertido en valor de uso, para ser disfrutadas sin ser compradas. Los capitalistas y sus medios de comunicación, esa carroña servil y bien pagada, han salido rápidamente a denunciar el robo y el saqueo de sus propiedades. El Estado solo aparece para defender a sangre y fuego la propiedad privada.

La montaña de cadáveres se hace más grande cada día, cada hora, la devastación es dantesca, pero ellos solo piensan en salvar sus cuatro putas bolsas de madalenas, dos pares de zapatos y una televisión… Tampoco nos olvidaremos de esto.

A estas alturas la respuesta es obvia, esto nos pasa por vivir bajo la bota del sistema capitalista, sean sus gestores políticos de derechas o de izquierda.

En los próximos días vamos a asistir al carnaval del “reproche”. Quienes ahora convocan manifestaciones contra el gobierno “facha” de la Generalitat, son oportunistas que tratan de sacar rédito político de nuestros muertos, de nuestra miseria. Cuando los partidos políticos de izquierda como los sindicatos son igualmente culpables y responsables de fomentar y gestionar un desarrollismo desaforado, de espaldas al territorio natural, porque lo único importante es la generación de riqueza (para los ricos, claro) y la extracción de beneficios (plusvalía) a costa de la clase trabajadora.

Porque que no nos engañen, ésta es la razón de ser tanto de partidos como de sindicatos: la defensa a ultranza del modo de producción capitalista, ser los intermediarios necesarios tanto política como ideológicamente, fomentando la ilusión de que este sistema se puede reformar,  hacerlo más «humano». No se les puede pedir que sean otra cosa que lo que son.

Toca llorar a los seres queridos desaparecidos, recuperar sus cuerpos, dar digna sepultura a los fallecidos. Toca descombrar y recuperar lo poco que se tiene en esta mísera vida. Toca también apretar los puños y los dientes. Pero por encima del aluvión de sentimientos, toca comprender en profundidad las causas reales que han provocado la tragedia. Lo esencial es que el capitalismo no puede parar la actividad, los trabajadores deben producir en sus puestos de trabajo, y los “ciudadanos” consumir las mercancías producidas. La rueda de la valorización capitalista no puede ser parada, al precio que sea, incluso convirtiendo los pueblos en inmensas ratoneras.

La naturaleza no se ha vuelto loca repentinamente, es el resultado de una profunda alteración provocada por la competencia de los capitales y la productividad, que impide la disminución de gases de efecto invernadero, así como la producción acelerada de mercancías superfluas, meros “cachivaches” carentes de sentido. E incluso reconociendo lo natural de las riadas e inundaciones, que siempre han existido, el incremento exponencial y su aparición en zonas en las que anteriormente no se producían (recordemos las inundaciones en Alemania y Bélgica en el 2021 y sus 167 muertos) responden a causas que son sociales. Es el capitalismo.

Aunque visto individualmente, a cualquiera nos podría haber “tocado” dentro de un coche, e incluso la riada también se ha llevado a algún empresario, quienes se llevan la peor parte son los trabajadores, hacinados en sus barrios de aluvión, acosados por la especulación inmobiliaria y la vida precarizada y miserable. No es accidental que el urbanismo descontrolado haya apiñado a millones de trabajadores, a menudo construyendo las casas con sus propias manos, en rieras o escombreras durante decenios. Son estos trabajadores, llegados de empobrecidas zonas del campo, quienes pagan ahora con sus vidas la avidez de mano de obra del capital. Lo que parece mero infortunio es en realidad la constatación de una sociedad de clases.

Ante tanto dolor, tanto sufrimiento, reconforta ver la solidaridad que se ha extendido por todos los sitios. Por fuera del Estado y todo tipo de administraciones, las personas se reconocen como iguales, como hermanos en la desgracia. Necesitamos focalizar bien esta energía. Vienen días complicados, en los que a la impotencia ante tanta destrucción se añadirá la acción de todos los sostenedores del sistema, desde la extrema derecha con sus soluciones “nacionales” y racistas, enarbolando un supuesto “pueblo” que nos engloba a todos, a la extrema izquierda, con “nuevas” propuestas de reformas “radicales” y su acoso a la derecha.

Pero hay otra opción. Llevar la reflexión a nuestro entorno, en el trabajo, en clase, entre amigos y familiares. La tragedia nos concierne en lo que somos como proletariado, no importa de qué sector. Discutir a fondo las causas reales, situando el análisis sobre las leyes capitalistas en el centro del debate. No hay medias tintas, no hay soluciones intermedias. Todo lo que no sea atacar de raíz al sistema capitalista es perpetuar sus efectos devastadores en todas y cada una de sus manifestaciones.

El barro será limpiado, los coches y mobiliario retirado. Ojalá de ahí emerja una nueva conciencia de clase, una nueva dignidad, que honre a todos los muertos, actuales y pasados, que grite a nuestros enemigos, toda esa cohorte de politicastros, policías, empresarios y mendigos del sistema capitalista, que lo que queremos es una comunidad sin capital, sin dinero ni mercancías, sin Estado. Que queremos el comunismo.

No es para hoy, pero quizás sí podemos engrosar las filas de los que quieren llevar un combate sin descanso.

Porque a nosotros no nos callarán, nosotros hablaremos por nuestros muertos.

 

Grupo Barbaria

Noviembre de 2024

 

 

sábado, 9 de noviembre de 2024

La mentira os hará libres

 

La elaboración de una propuesta social seria y alternativa, una enmienda a la totalidad basada en la impugnación del actual sistema que nos lleva al desastre climático, ecológico, económico y social debería ser nuestra prioridad. Y más vale tarde que nunca.


La mentira os hará libres

 

Juan Rivera

El Viejo Topo

9 noviembre, 2024 



 Cuando visitas el campo de concentración de Auschwitz te sobrecoge el cinismo de la inscripción nazi sobre la puerta metálica: «Arbeit macht frei» («El trabajo libera» o «El trabajo te hará libre») dirigida a unos presos condenados al exterminio.

Hoy los nuevos nazis que se muestran a plena luz sin pudor ni vergüenza han cambiado el texto de sus antecesores por un nuevo lema: «La mentira te hará libre». Esta vez en lugar de exterminar cuerpos se centran en la aniquilación de las mentes. El problema es que pese a lo burdo del diseño a la idea no le faltan compradores.

Basta con hacer un repaso del curso de «cuñadismo extremo hispano» puesto en marcha (por quienes consideran que la esencia de la «españolidad» se nutre de procesiones, corridas de toros, chistes de «mariquitas» o desprecio a «negratas», moros y «panchitos») para echar balones fuera y culpar a otros de sus errores a raíz de la catástrofe provocada por la DANA en la Comunidad Valenciana.

En el sostenerla y no enmendarla cabe todo. Desde señalar a la AEMET, a la Confederación Hidrográfica, al Gobierno central o al primero que pasará por allí… si así se salva el culo y el pellejo de quien tenía total responsabilidad en la gestión de la situación.
Y no, puedes poner los datos que quieras sobre la mesa, traer los avisos previos sobre lo que podía pasar, acarrear estudios científicos… que no sirve de nada. Han adquirido, nunca mejor dicho, «la inmunidad de rebaño» y donde se ponga una tierra plana, una avioneta antilluvia cuando toca sequía o una manipulación del tiempo para crear tormentas si toca inundaciones, que se quite la Ciencia.

Como dice el refrán «No hay peor sordo que el que no quiere oír» y actualmente la hipoacusia es una epidemia. Frente a un pensamiento crítico siempre es más sencillo un relato construido sobre creencias preelaboradas (siempre por otros, no por el que las consume y repite) que apartan la reflexión de su camino. Simplifican y de qué manera la toma de decisiones.

Por ello intentar razonar o hacerles ver lo evidente (que no se dieron avisos de la situación, que se prefirió desmantelar organismos que pudieran gestionar emergencias y darle el dinero a otros chiringuitos, que se antepuso la lógica empresarial de mantener la ficción de que no pasaba nada para que el capitalismo siguiese funcionando, a la lógica de priorizar las vidas de las personas…) es en estos momentos una tarea tan ardua y tan poco efectiva como la de darte cabezazos contra la pared.

Se ha instalado la mentira y el mentir, difamar, difundir bulos a sabiendas de que la historia contada es falsa… sale gratis. Con lo cual la bola crece y crece amenazando con llevarse por delante los derechos sociales y humanos tan dificultosamente levantados.
Es lo que trae dejar a las élites económicas diseñar una sociedad sin contrapeso. Por ello se hace más necesario que nunca parar y recontarnos poniendo pie en pared. Ahora mismo estamos a la defensiva, en retroceso y, lo que es peor, sin un norte claro.
La elaboración de una propuesta social seria y alternativa, una enmienda a la totalidad basada en la impugnación del actual sistema que nos lleva al desastre climático, ecológico, económico y social debería ser nuestra prioridad.

Y cuando se impugna un sistema lo suyo es volver a los clásicos y centrar la visión en una economía colectiva y socialista que ponga por encima del mercado al ser humano. Porque lo otro, lo fácil, el echarle la culpa de nuestra rabia al inmigrante que es un poco más pobre que tú o comprar la idea de que «la cultura del esfuerzo» te impulsará socialmente hacia la cúspide obviando que en la mayoría de los casos es el escalón familiar, del que nunca se bajan los privilegiados, el que los impulsa, ya existe.

¿O de verdad crees que el auge de los movimientos ultraconservadores, con los recientes triunfos electorales de los fascismos europeos, el de hace uno meses de Milei o el de ayer de Trump son producto de la  casualidad y el alineamientos de astros?
Si así piensas no hay duda: la mentira te ha hecho libre, te encanta chapotear en el fango esperando el maná y por supuesto los barcos desaparecen en el horizonte para caer en el abismo insondable porque la tierra es plana.
Mientras los dueños del cotarro se frotan las manos y le dicen a tu explotador: «De esos tan dóciles y sumisos, póngame tres docenas».

 

Fuente: Colectivo Prometeo

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viernes, 8 de noviembre de 2024

EUROPA SE PREPARA PARA GUERRA CONTRA RUSIA. HOOLIGANS ISRAELÍES PROVOCAN...

AHORA! KURSK,RUSIA LANZA NUEVA CONTRAOFENSIVA, CAEN 5 PUEBLOS.SE VA CERR...

La naviera Maersk burla el embargo de armas impuesto por el gobierno español a Israel

 

La naviera Maersk burla el embargo de armas impuesto por el gobierno español a Israel

 

DIARIOCTUBRE / noviembre 7, 2024




Los buques de la naviera danesa Maersk han violado el embargo de armas impuesto por el gobierno español a Israel al hacer escala en el puerto de Algeciras. El embargo español prohíbe a los buques de carga que transporten armas que se puedan usar para cometer crímenes de guerra hacer escala en puertos españoles. En mayo el Ministerio de Asuntos Exteriores dijo que la norma se aplicaría a las armas destinadas a Israel.

Desde entonces los barcos de Maersk transportan armamento con destino a Israel, incluido equipo para colocar bombas en aviones, con frecuencia haciendo escala en el puerto de Algeciras.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores español dijo: “El Ministerio de Asuntos Exteriores ha rechazado y seguirá rechazando todas las solicitudes de hacer escala en puertos españoles de buques que transportan material militar y tienen como destino final Israel”.

A fines de octubre un vídeo mostró a decenas de palestinos detenidos, vendados y llevados a rastras por soldados israelíes en de Gaza. En las imágenes, transmitidas por un canal de noticias israelí, los rehenes palestinos, aparentemente de la ciudad sitiada de Jabalia, en el norte de Gaza, estaban hacinados en el interior de la plataforma de carga de un camión militar israelí (1).

El vehículo parece ser un vehículo táctico mediano Oshkosh M1085 de carga de 5 toneladas.

Durante el último año, el ejército israelí ha recibido al menos 100 vehículos blindados Oshkosh como el del vídeo. Llegaron en barcos operados por Maersk, el gigante danés de transporte marítimo y logística.

Israel ha utilizado durante mucho tiempo vehículos blindados como máquinas de matar en todos los territorios palestinos ocupados. Las imágenes de palestinos aplastados por tanques y camiones israelíes ahora son familiares para cualquiera que preste atención al ataque israelí contra Gaza.

El papel de Maersk en el envío de los vehículos blindados Oshkosh salió a la luz como parte de una nueva investigación de investigadores del Movimiento de la Juventud Palestina y la Internacional Progresista. La investigación detalla que Maersk ha enviado millones de libras de material militar, incluidos cientos de vehículos blindados y tácticos y sus componentes, al Ministerio de Defensa israelí desde que comenzó la guerra genocida de Israel el año pasado (2).

Los hallazgos revelan el importante papel que Maersk ha desempeñado en la entrega de material militar a Israel, incluidos tanques y otros vehículos blindados o sus partes, componentes de aeronaves, placas blindadas, piezas para sistemas de artillería y cientos de envíos que son equipo militar no identificado, o no especificado.

Al analizar los datos de exportación de envíos de más de 2.000 envíos durante el último año, los investigadores pudieron revelar una cadena de suministro comercial plagada de material destinado a ser utilizado en el asalto de Israel a Gaza y con escala en el puerto de Algeciras.

(1) https://www.aljazeera.com/program/newsfeed/2024/10/23/video-shows-blindfolded-palestinians-taken-for-interrogation
(2) https://static1.squarespace.com/static/664aed65d320123f2b3ab647/t/672856f753a253353d180a21/1730696954684/MaerskShipmentsIsrael-Nov4Report-Final.pdf

Fuente: mpr21.info

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El PP ante las catástrofes: mentir, echar la culpa a otros y mirar hacia otro lado

 

El PP ante las catástrofes: mentir, echar la culpa a otros y mirar hacia otro lado

 

Por Miguel Salas 

Rebelion / España

08/11/2024 



Fuentes: Sin Permiso


Impresiona la magnitud de la catástrofe de Valencia: más de 202 muertos, centenares de personas todavía desaparecidas, pueblos destruidos, infraestructuras destrozadas y miles de familias que lo han perdido todo, casas, enseres, fotos familiares, recuerdos. Un desastre que exigirá encontrar responsables.

El cambio climático no es una broma ni una cuestión teórica. El cambio climático afecta a las condiciones de la naturaleza y de la vida de las personas, y sigue habiendo gente, especialmente entre todas las derechas, que lo niega o disimula. Además, el urbanismo descontrolado, las políticas de construir en lechos de ríos y torrentes, de sacar arena de las riberas, de poner cemento en cualquier lugar sin pensar en las condiciones climáticas ayuda a que el agua arrase con todo lo que encuentra a su paso. Estos dos elementos son parte de la explicación del desastre humano y material que ha arrasado en Valencia y en Albacete.

Y no es menos importante el factor político, las políticas que se aplican y las decisiones que se toman cuando arrecia la tormenta. El Partido Popular es especialista en reaccionar echando la culpa a otros y mirar a otro lado para lavar sus responsabilidades. Lo hizo en 2002 con la catástrofe del Prestige. Lo repitió en 2004 ante los atentados del 11-M o con la pandemia en 2020, y lo ha vuelto a repetir ahora.      

Una de las primeras decisiones que tomó el PP cuando volvió a dirigir la Generalitat valenciana fue suprimir la “La Unidad Valenciana de Emergencias, primer organismo de Ximo Puig suprimido por Carlos Mazón. Es el primer paso de la reestructuración del sector público anunciada por el Gobierno Valenciano”. Fue en mayo del año pasado.

El miércoles 23, la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) advirtió del riesgo de una dana o gota fría. Después alertó de que el lunes 28 y el martes 29 se preveían lluvias intensas. A las 6:42h del día 29 lanzó un aviso naranja por fuertes lluvias en varias zonas de la provincia de Valencia. A las 7:37h elevó el nivel a rojo en el interior norte de la provincia. A las 9:48h, se lanzó el aviso rojo a todo el litoral de Valencia, seguido doce minutos más tarde de una alerta de nivel rojo emitida por Emergencias de la Generalitat. Hacia las 11h algunos arroyos ya se habían desbordado. A las 12:20h, el Centro de Coordinación de Emergencias emitió una alerta hidrológica para todos los municipios del barranco del Poyo, siguiendo la información facilitada por la Confederación Hidrográfica del Júcar: se aconsejaba a los vecinos no acercarse al agua. A las 13h, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, anunció que lo peor había pasado y que la intensidad de la DANA disminuiría en las horas siguientes: «Según la previsión, el temporal se desplaza hacia la Serranía de Cuenca en estos momentos, por lo que se espera que hacia las 18h disminuya su intensidad”. No debía haber mucha preocupación cuando en esos momentos el secretario de Seguridad y Emergencias y director de la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (AVSRE), Emilio Argüeso, mantenía una reunión con el jefe de Festejos Taurinos de la Comunidad.

A las 18:30h, la inundación ya había llegado a los municipios de Torrent, Picanya, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja, donde se acumularon la mayoría de las víctimas. A las 20:12h, cuando miles de personas tenían ya el agua al cuello, la Generalitat lanzó una alerta masiva por SMS pidiendo a la población de la provincia de Valencia que evitara salir de casa y hacer desplazamientos. Un vecino de Paiporta publicó en X: “La alarma la dieron cuando yo estaba en un puñetero árbol subido viendo los muertos flotando”. Según la Organización Meteorológica Mundial, los daños provocados por desastres naturales se reducen una media del 30% cuando se lanza un aviso a la población con al menos 24 horas de antelación.

Hasta las 20h el gobierno valenciano del PP estuvo desaparecido. Fueron las horas más decisivas, pues la inundación arreció con más fuerza cuando la mayoría de la población salía de su trabajo y se dirigía su hogar. Lo ha declarado la alcaldesa de Paiporta: “Los primeros avisos llegaron cuando el agua estaba a dos metros”. Al PP le pareció más importante que la gente no abandonara sus trabajos (¡lo importante son los beneficios de los capitalistas!) antes que proteger sus vidas.

Entonces el PP empezó a sacar su manual ante las catástrofes. Al día siguiente de la devastación, el presidente del PP, Núñez Feijóo, declaró que los responsables eran la Aemet y Pedro Sánchez por no haber proporcionado la información necesaria a la Generalitat valenciana. No se correspondía con la verdad, pero ¿qué le importaba? Ni siquiera se correspondía con lo declarado por el presidente valenciano; lo importante era mover el ventilador para evitar responsabilidades.

Así hicieron cuando el 19 de diciembre de 2002 el Prestige arrojó al océano 136.000 toneladas de petróleo. Mintieron sobre el peligro que se cernía, tomaron decisiones que los técnicos desaconsejaron, como llevar el buque hacia el mar en vez de intentar protegerlo en algún puerto. Mintieron a sabiendas, como cuando Rajoy declaró que “salen solo unos pequeños hilitos”.

Repitieron el manual tras el 11-M de 2004 en Madrid. Poco después de los hechos, los informes policiales ya alertaron de que, por sus características, los atentados no parecían ser obra de ETA sino de grupos islamistas. Pero el ministro del Interior, Ángel Acebes, salió con aplomo para mentir y decir que había sido ETA. Durante días mantuvieron la mentira; el propio presidente Aznar presionó a los medios de comunicación para que respaldaran la versión mentirosa del gobierno.

Y aún fue más deleznable cuando durante la pandemia de Covid-19 el gobierno de la Comunidad de Madrid dejó que 7.291 personas murieran en las residencias de personas mayores al no permitir su traslado a hospitales. Con toda indignidad, su presidenta, Díaz Ayuso, declaró que los ancianos “se iban a morir igual”. Cuando empezaron a trasladarlos a hospitales el 60% se salvó.

La solidaridad   

Como siempre que ocurre una catástrofe, es el pueblo llano quien mejor responde a sus consecuencias. Lo vimos con el Prestige en Galicia. Miles de personas se trasladaron a las playas gallegas para ayudar a retirar el chapapote. De ese movimiento solidario y de cabreo surgió la plataforma Nunca Mais. En la manifestación más masiva reunida en Galicia el 1 de diciembre de 2002, Santiago acogió a unas 200.000 personas, y hubo masivas manifestaciones en todo el Estado. Fue el anuncio de un cambio político que se expresó en el bipartito entre el PSG y BNG (2005-2009) y posteriormente en las mareas y AGE (Alternativa Galega de Esquerda).

El PP mintió el 11-M y lo pagó. Tres días después, el cabreo de la gente permitió la victoria del PSOE en unas elecciones generales que el PP parecía tener ganadas. La lucha contra esa mentira duró años, y gracias a las investigaciones y al trabajo de las asociaciones de afectados (algunas de ellas duramente atacadas por el PP), la verdad se impuso.

Ha sido emocionante e impresionante ver a miles de personas desplazándose con palas (se agotaron en Valencia), con cubos, con escobas, con botellas de agua mineral para ayudar a los pueblos afectados. La fuerza y la solidaridad del pueblo siempre sale a la luz frente al odio y la ineptitud de los que gobiernan, de los que piensan que sin ellos nada puede funcionar. Cuando hay una crisis o una catástrofe la organización de la gente es imprescindible para dar la respuesta adecuada.

La primera respuesta de los gobernantes es la típica de quien desprecia a la población y considera menor de edad a la ciudadanía: “mejor no vengáis que ya nos ocuparemos nosotros”. La presión ha sido tan enorme que no han tenido más remedio que intentar organizarla. Es un ejemplo claro del déficit de participación ciudadana que existe en la vida política y asociativa actual. Apenas hay espacios comunitarios, los ayuntamientos, los más cercanos a la gente, apenas tienen medios ni potestad, y algunos partidos prefieren no tenerlo, para organizar y mantener la participación en la vida del día a día y más aún ante catástrofes como esta.

Es tan grave la situación que la crisis va para largo. Los más de 200 muertos, -una cifra que supera a los atentados de Madrid-, la destrucción de numerosas localidades y el fracaso de las políticas de prevención y emergencia necesitarán respuestas políticas. De momento, además de la solidaridad ciudadana, diversas plataformas han convocado una manifestación en Valencia el próximo 9 de noviembre para exigir la dimisión de Mazón. 

Fuente: https://www.sinpermiso.info/textos/el-pp-ante-las-catastrofes-mentir-echar-la-culpa-a-otros-y-mirar-hacia-otro-lado

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El Gobierno niega escala a barcos de EE.UU. con armas con destino Israel, tras las revelaciones de Olga Rodríguez y Alejandro Pozo y la denuncia de IU ante la Fiscalía General del Estado


El Gobierno niega escala a barcos de EE.UU. con armas con destino Israel, tras las revelaciones de Olga Rodríguez y Alejandro Pozo y la denuncia de IU ante la Fiscalía General del Estado

TERCERAINFORMACION / 08.11.2024

 

  • El ministerio español de Asuntos Exteriores asegura ahora que ningún barco que lleve material militar a «Israel» hará escala en España, prohibición que incluye a los dos procedentes de Estados Unidos.
  • El rechazo a que nuevos barcos cargados con armas hacia Israel hagan escala en España llega tras la publicación de una investigación de Progressive International (Internacional Progresista) y Palestinian Youth Movement a la que tuvieron acceso los periodistas Olga Rodríguez y Pol Pareja.
  • La investigación documentó un mínimo de 25 trayectos desde EEUU con carga militar entre mayo y septiembre de este año que hicieron escala en el puerto de Algeciras antes de proseguir hacia su destinatario final: el Ministerio de Defensa de Israel (IMOD).



El Gobierno denegó la escala en el puerto de Algeciras (Cádiz) de dos buques procedentes de Estados Unidos sospechosos de transportar armamento para Israel.

De esta forma, el Ejecutivo atiende una denuncia presentada esta semana por Izquierda Unida (IU) ante la Fiscalía General del Estado por el tránsito por el puerto de Algeciras de barcos procedentes de Estados Unidos con armamento y suministros militares dirigidos a Israel.

El diputado por el grupo Sumar y portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Enrique Santiago, indicó en su demanda que se realizaron al menos mil 185 tránsitos de barcos con carga de armamento entre ambos destinos por ese puerto en el estrecho de Gibraltar.

Los navíos ahora en cuestión son el Maresk Denver, que zarpó de Nueva York el 31 de octubre y tiene previsto llegar al puerto gaditano el 9 de noviembre; y el Maersk Seletar, que partió de Nueva York el 4 de noviembre y cuya llegada a Algeciras está programada para el próximo jueves 14.

Según se advierte en la denuncia de la Izquierda Unida a la Fiscalía, si estos barcos hicieran tránsito estarían cometiendo un delito contra el derecho de gentes, penado en el Código Penal.

En este contexto, el ministerio español de Asuntos Exteriores aseguró el jueves que «ningún barco» que lleve material militar a «Israel» hará escala en España, prohibición que incluye a los dos procedentes de Estados Unidos. 

No solo Algeciras

Alejandro Pozo, del Centre Dèlas de Estudios por la Paz, ya reveló que, además de en Algeciras, otros barcos cargados con material militar hacen escala en Valencia y Barcelona desde el inicio del genocidio israelí contra Palestina, cruzando información de bases de datos ImportGenius, Census e ImportInfo, la herramienta asociada a ImportGenius Lighthouse y las propias webs de Port de Barcelona y Valencia Port. 

El investigador sostiene que «el tránsito por España de envíos de armas a Israel es la norma y no la excepción».

Clamor internacional

A principios de noviembre, cincuenta y cuatro países y organizaciones hicieron un llamamiento colectivo a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para que se tomen medidas inmediatas para detener el suministro o la transferencia de armas, municiones y equipo relacionado a Israel, la potencia ocupante de Palestina .

En una carta dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, y a la presidenta del Consejo de Seguridad, Barbara Woodward se denunció que “se trata de un imperativo legal, humanitario y moral para acabar con el grave sufrimiento humano, aplicar un alto el fuego completo, disuadir futuras violaciones, salvar las perspectivas de una solución justa, duradera y pacífica, en consonancia con el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de la ONU, y detener esta amenaza para la paz y la seguridad internacionales”.

*Con información de Agencias y de eldiario.es

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