martes, 18 de febrero de 2025

LAVROV | DISCURSO TRAS EL PRIMER ACUERDO RUSIA-EEUU: "Están empezando a ...

Somos marxistas, somos de izquierda

 

Somos marxistas, somos de izquierda

 

Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda

Rebelion / Ecuador

18/02/2025 



Fuentes: Rebelión


Al referirse a los “marxistas legales”, que ostentaban ese título con vanidad intelectual, Karl Marx dio su respuesta: “lo que está claro es que yo no soy marxista” (1882). La frase tenía doble sentido: criticar a quienes, si bien pretendían ser sus seguidores, simplemente asumían posiciones para descalificar a los adversarios políticos; y, además, cuestionar su falta de conocimientos fundamentados en investigaciones rigurosas. El complemento lo dio Friedrich Engels: “En general, la palabra materialista les sirve a muchos jóvenes escritores alemanes de simple frase mediante la cual se rotula sin más estudio toda clase de cosas; pegan esta etiqueta y creen que la cuestión está resuelta. Pero nuestra concepción de la historia es, sobre todo, una guía para el estudio, y no una palanca para construir a manera de los hegelianos”.

Ante todo, hay que considerar que el marxismo es una teoría compleja, elaborada en el transcurso de la vida de Marx (1818-1883) y que tuvo cambios desde los escritos de juventud hasta los últimos durante los tres años finales de su vida. Algunos libros de Marx y Engels son más conocidos que otros; pero desde 1998 se desarrolla el proyecto MEGA (Marx-Engels Gesamtausgabe) de las obras completas, que incluye 200 cuadernos, aún de difícil acceso por publicarse solo en alemán. En todo caso, el centro de los estudios de Marx fue, en general, Europa; el capitalismo la esencia de sus descubrimientos; las investigaciones sobre el colonialismo, las nacionalidades, el medio ambiente, la cuestión femenina, así como India, China y especialmente Rusia, son prácticamente en sus últimos años. América Latina fue una región de menor atención.

El marxismo después de Marx es gigantesco. Uno de los estudios sobre este tema son los doce tomos que publicó el historiador inglés Eric J. Hobsbawm (1917-2012). Igualmente, el filósofo latinoamericano Enrique Dussel (1934-2023) hizo el seguimiento en tres tomos a la trayectoria del pensamiento de Marx. También cabe destacar al científico chileno Alejandro Lipschütz (1883-1990) con “Marx y Lenin en la América Latina y los problemas indigenistas” (1974), que da continuidad a las reflexiones de José Carlos Mariátegui (1894-1930), pionero en el tema. Contemporáneamente están, entre otros: Michael Löwy, quien en “El marxismo en América Latina” (2007) ofrece una antología de los distintos marxismos en la historia de la región; Pablo Guadarrama investiga “Marxismo y antimarxismo en América Latina” (2023); y también “El renacer de Marx” (2024) coordinado por Marcello Musto, que permite acercarse a los nuevos temas del marxismo. No hay estudios similares en Ecuador, aunque si varios sobre la historia de los partidos o agrupaciones de “la izquierda”, que demuestran que no solo ha existido en el país una izquierda “marxista”, sino varias.

Después del derrumbe del socialismo de tipo soviético, el marxismo perdió su antigua influencia cultural, al mismo tiempo que los partidos y organizaciones seguidores de Marx se derrumbaron. Pero el marxismo volvió a despegar con el avance del siglo XXI entre otras razones porque se agotó la globalización transnacional y el mundo entró a una época multipolar en la cual está en marcha el desplazamiento de la hegemonía de los Estados Unidos y es visible el ascenso de China, con la construcción del socialismo por una vía muy particular, que se fundamenta abiertamente en la teoría marxista, a la que el mismo presidente Xi Jinping ha contribuido. En América Latina el socialismo cubano sobrevive con limitaciones extremas debidas al bloqueo más inmoral en la historia contemporánea. Son procesos excepcionales.

Pero coincidiendo con el mismo siglo, se generalizaron en buena parte de la región los gobiernos progresistas que definieron una esfera política distinta a las tradicionales y que asumieron la representación de una nueva izquierda, en la que destacaron Ecuador (Rafael Correa), Bolivia (Evo Morales) y Venezuela (Hugo Chávez) con sus propuestas de “socialismo del siglo XXI”. Es un proceso histórico inédito, en medio de sectores políticos e intelectuales que solo admiten como “izquierda” a las organizaciones y movimientos que se autodefinen exclusivamente como “marxistas”.

El progresismo latinoamericano es, ante todo, una fuerza política de convergencia de sectores sociales que cuestionan al capitalismo, quieren terminar con el neoliberalismo por los desastres humanos que ha ocasionado, se inscriben en las instituciones de la democracia occidental para transformarla en democracia popular sostenida por los distintos movimientos sociales y que, sobre todo, admiten la edificación de una economía de tipo social, como parte de un proceso de largo plazo, que incluso puede sentar las bases para un futuro socialista. Es una vía en construcción al compás de las coyunturas latinoamericanas, sobre la cual no existen recetas preestablecidas como las que el marxismo clásico pudo ofrecer en el pasado.

Todo ello explica las variadas formas del progresismo, que puede confundirse con la vieja socialdemocracia, como un nuevo desarrollismo o con un neo keynesianismo, pero que también tiene militantes y partidarios marxistas.

En Ecuador la lucha política definida en las recientes elecciones presidenciales y legislativas (9/2/2025) ilustra la situación que predomina en América Latina: pasaron al balotaje el presidente Daniel Noboa, en quien se resumen los intereses de las élites oligárquicas y el empresariado neoliberal/libertario, y Luisa González, expresando al sector progresista de nueva izquierda. Si bien el candidato Leonidas Iza ocupó el tercer lugar con el 5.25% de los votos provenientes sobre todo del movimiento indígena, los resultados electorales dan cuenta de que también hubo sectores indígenas que votaron por Noboa, quien triunfó en toda la Sierra (excepto una provincia) y en cuatro de las seis provincias amazónicas (https://elecciones2025.cne.gob.ec).

Resulta difícil concluir que todo el movimiento indígena es “marxista”, “mariateguista” (bit.ly/3wjWFPk) o de izquierda “auténtica y verdadera” frente a la “socialdemócrata” Luisa González. Lo que ha quedado en claro en el país es la necesidad de la unidad y convergencia de las dos principales fuerzas sociales y populares: la Revolución Ciudadana y Pachakutik-CONAIE, si se busca asegurar el triunfo en la segunda vuelta frente al bloque de poder constituido en torno al presidente-candidato Noboa. Ambas fuerzas tienen coincidencias programáticas en múltiples cuestiones nacionales y el desafío por superar experiencias de confrontaciones o resentimientos mutuos en el pasado. Tanto líderes y miembros del “correísmo” como de los indígenas y trabajadores han sufrido persecución, lawfare, criminalización. Las movilizaciones indígenas de 2019 y 2022 afrontaron represiones brutales desatadas por gobiernos empresariales que les tildaron de “terroristas”.

De su parte, el marxismo es una teoría que proporciona los fundamentos centrales de las ciencias sociales y permite descubrir los ejes del poder, la naturaleza de las luchas de clases, el tejido económico complejo del capitalismo. Pero en América Latina toca realizar un esfuerzo constante para entender los procesos históricos propios y contemporáneos. Tal como en su tiempo Marx criticó a cierto marxismo, hoy los problemas latinoamericanos no pasan por considerar a esta teoría como la fuente para declararse en posesión exclusiva de la izquierda “auténtica y verdadera”. Sobre todo en medio de los variados “marxismos”.

Blog del autor: Historia y Presente
www.historiaypresente.com 

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UCRANIA EN GUERRA: TRUMP CEDE ANTE PUTIN. ZELENSKY EN CRISIS. RUSIA AVAN...

Partido de dobles

 

En su blog, el primer ministro eslovaco Robert Fico ha publicado este texto que no tiene desperdicio, y del que nuestros eximios y descerebrados líderes europeos (lo que por supuesto incluye a los españoles) podrían aprender algo. Más vale tarde que nunca.


Partido de dobles


EL VIEJO TOPO / 17 febrero, 2025



PARTIDO DE DOBLES

Trump-Putin vs. UE-Ucrania.

Por Robert Fico

“Desde el principio, he tenido una visión de la guerra de Ucrania distinta de la de la mayoría absoluta de los primeros ministros de la UE. Y se lo he restregado. Pero sabía lo que hacía. El uso de la fuerza militar por parte de Rusia era una violación del derecho internacional, pero Rusia tenía serias razones de seguridad para hacerlo. Apoyé todos los planes de paz y el cese inmediato de los combates. Cuando esto estuvo sobre la mesa en abril de 2022, Occidente se lo prohibió a Ucrania. Porque creía ingenuamente que continuar la guerra debilitaría a Rusia política y económicamente.

La UE es la segunda perdedora después de Ucrania. Esto se debe pura y simplemente a que, a día de hoy, no tiene opinión propia sobre las grandes cuestiones de política exterior y se ha limitado a copiar ciegamente a la administración Biden en la guerra de Ucrania. Siempre lo he señalado, pero quizá no con suficiente contundencia, y por eso debemos compartir la responsabilidad con la UE, de la que somos miembros y queremos seguir siéndolo. La UE ha lanzado una ofensiva sin cuartel en la guerra de Ucrania: sanciones contra Rusia, enorme apoyo financiero, militar, político y de burda propaganda a Ucrania.

Ahora me entristece ver lo indefensos que estamos en la UE, especialmente lo indefensos que están aquellos que han apoyado tan firmemente más y más matanzas en Ucrania. Después de todo lo militarmente que se ha comportado el proyecto de paz de la UE, cuánto dinero y amor han dado a Ucrania, hoy nadie habla con la UE. En la UE no tenemos ni idea de lo que está ocurriendo realmente en la relación entre Estados Unidos y Rusia, que es absolutamente crucial para poner fin al conflicto militar. No sé si no suena un poco embarazoso cuando, hoy, algunos Estados miembros e instituciones de la UE claman por un asiento en la mesa de negociaciones sobre la paz.

El presidente Trump, tras una larga conversación telefónica con el presidente Putin, al menos llamó a Zelensky y le contó lo que le esperaba. Por ejemplo, algo tan inimaginable como unas elecciones democráticas. Nadie nos llama en la UE. Nadie está llamando al presidente del ER, de la CE y del PE. La UE tendrá que recuperar rápidamente la sobriedad de su locura militar y darse cuenta de que tiene que ser soberana en sus opiniones y actitudes para sobrevivir. De lo contrario, se verá abocada a una profunda crisis. Este es exactamente el tipo de autorreflexión de la UE que en SMERE – SSD también buscamos y en la que queremos participar activamente. Por eso también es triste ver a nuestros belicistas en Eslovaquia. Son tan silenciosos como piojos bajo una costra, lo único que saben hacer es gritarnos a SMER – SSD y a mí cuando hablamos con confianza sobre el hecho de que Eslovaquia debe prepararse para una nueva calidad de relaciones internacionales y que no podemos permanecer de pie como una capilla de piedra detrás del pueblo. Lo único que saben hacer es insultar al presidente ruso Vladimir Putin después de reunirse con él y conmigo y, basándose en la mentira sobre la salida de la UE, masajear a la gente en las calles. ¿Gritarán así cuando el presidente estadounidense Trump visite Moscú, como ha confirmado públicamente?

Lo siento muchísimo por los cientos de miles de muertos tanto en el bando ucraniano como en el ruso. En la UE deberíamos reflexionar sobre ellos. Ha quedado claro que no hay solución militar a la guerra; lo he repetido quizá mil veces. Sin embargo, los halcones de la guerra en la UE empujaron a Ucrania a más y más matanzas. Recordemos la famosa declaración del GT de la OTAN, el holandés Rutte, de que Occidente no está perdiendo la guerra en Ucrania, simplemente el frente no avanza en la dirección correcta. No he oído tanta honestidad brutal y admisión de lo que la guerra en Ucrania ha sido en realidad para Occidente durante toda la duración del conflicto.

El presidente ruso, Vladímir Putin, al que los medios eslovacos y europeos se han referido y se refieren de la manera más despreciable, decidirá hoy lo que ocurre en Ucrania, junto con el presidente estadounidense, Donald Trump, al que los medios eslovacos y europeos se refieren ahora de la manera más despreciable. Nadie más. Putin y Trump. Y no hace falta tener un título universitario para entender lo que va a pasar. El presidente Trump va a exigir a Ucrania que le devuelva todo lo que Biden le dio al apoyar la guerra. Obligará a Europa a tomar aún más gas y petróleo de Estados Unidos y, al final, les dirá a los aliados de la OTAN que, a menos que tengan la amabilidad de aumentar brutalmente su gasto en defensa a, digamos, el 5% del PIB, pueden olvidarse amablemente del artículo 5 del tratado de la OTAN. El presidente Putin se quedará con el territorio de Ucrania que controla militarmente y con la garantía de que Ucrania nunca será miembro de la OTAN. ¿Y Ucrania? Perderá un tercio de su territorio, sus riquezas minerales, nunca estará en la OTAN y habrá ejércitos extranjeros en su territorio.

El presidente Zelensky ciertamente no alcanzará la gloria eterna por esto. Todos los demás se limitarán a ayudar. Nosotros, en la UE, nos limitaremos a mirar impotentes. Tenemos que culparnos a nosotros mismos de esta humillante tarea. El partido de dobles de tenis entre la pareja de Trump, Putin y la pareja de la UE, Ucrania será ganado por la pareja presidencial convincentemente por 3-0 en tres sets (6:0, 6:0, 6:0). Y, sobre todo, olvidémonos del orden mundial existente. Y en la UE, deberíamos empezar inmediatamente a seguir la vieja verdad de que el futuro se prevé mejor si empezamos a trabajar en él activamente. Y de eso trataba mi reunión con el presidente ruso.

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París está que arde: los capos de la U.E se reúnen para corroborar la derrota

 

París está que arde: los capos de la U.E se reúnen para corroborar la derrota


Se dice que Hitler preguntaba una y otra vez al general Dietrich von Choltitz, gobernador de la capital, el 25 de agosto de 1944 si ardía París.

 INNSURGENTE.ORG / 18.02.2025                                                                                                                       


La estrategia de los capos de la U.E y sus terminales mediáticas es obvia: al malo de Trump contraponemos la bondad y las buenas intenciones de Europa. Una milonga de poli bueno y poli malo que se intenta inocular sin anestesia.

Zelensku, el títere de extrema derecha, puesto por la OTAN, busca en la U.E edulcorar su derrota y asiste atónito a  que la opinión publica vea por fin que fue un mero instrumento del imperialismo para golpear a Rusia y que una vez usado, EE,UU deja cual juguete roto.

Los llamados «líderes europeos» se reúnen con urgencia en París convocados por el derechista Macron para confirmar que gastarán mucho más en armas (con o sin ejército propio) tal y cono se pide desde la OTAN. El objetivo del 5% del PIB afectará ¡y de qué manera! las cuentas. Lo nuevos recortes en servicio públicos son irreversibles.

El run.run indica que Zelensy está amortizado. La crisis política que vive Ucrania está siendo tapada por Falsimedia pero es demasiado voluminosa. El ex actor y hoy presidente tiene enemigos internos a los que destituye, encarcela o expulsa, pero tras la firma de rendición que le obligará a hacer su mentor, se irá lejos. Quizás a alguna de las mansiones que tiene por la U.E.

Otro tema que tratarán en París es cómo hacer ver a las huestes internas que Putin no ha ganado. Complejo de vender si necesitamos armarnos contra Rusia y hasta un ejército propio. La posibilidad de que se desvanezca lo invertido en Ucrania, esto es, envío de dinero, armas y mercenarios durante todos estos meses de conflicto a cambio de «tierras no raras», materias primas, reconstrucción de lo afectado por la guerra a cargo de las empresas occidentales… los aterroriza. Que sea Trump y sus tenedores los beneficiados en exclusiva, a los «parisimos» (incluidos nuestros progres Sánchez, Borrell o Robles) les da pavor.

 

lunes, 17 de febrero de 2025

Claves del día: Europa tiembla ante la ruptura con EEUU, el error de Zel...

El espectáculo de la desigualdad: un sistema que premia la distracción y desprecia el saber

 

El espectáculo de la desigualdad: un sistema que premia la distracción y desprecia el saber

 

DIARIO OCTUBRE / febrero 16 / 2025



En el marco del sistema capitalista imperialista, es imposible pasar por alto la repugnante injusticia que refleja la abismal diferencia salarial entre un docente y un futbolista de las grandes ligas y torneos patrocinados por empresas imperialistas, y aún más nauseabundos son los valores que esta desigualdad perpetúa en términos de su contribución social. Todo en la sociedad tiene sello de clase, incluida la educación y el deporte, y depende en manos de quien se encuentren para satisfacer los intereses, o de la burguesía y los imperialistas, o del proletariado y del pueblo en general.

En Colombia, un docente que ha logrado ingresar al magisterio y que —con esfuerzo intelectual y económico— ha podido completar un pregrado, una maestría y un doctorado; un maestro que se ve obligado a entregar su salud en aulas hacinadas, donde enseña hasta a 40 estudiantes durante 5, 6 o incluso 7 horas diarias; un educador con consciencia de clase, que dedica su vida a la formación de las nuevas generaciones, a la construcción de mentes críticas y a brindar a los jóvenes las herramientas necesarias para comprender y transformar la realidad que los oprime, recibe un salario mensual que —si tiene todos los años de experiencia que se le exigen y ha logrado ganar los poco frecuentes concursos de ascenso—  varía entre $3.288.474, $5.503.814 y $12.424.041.

Este monto —que si bien gracias a la lucha de la base magisterial está muy por encima del salario mínimo— resulta insuficiente para cubrir sus necesidades familiares básicas, pagar las deudas acumuladas para su formación académica, garantizar que en el aula cuente con lo mínimo necesario para realizar su labor —ya que el Estado falla en su responsabilidad de dotar las aulas con material didáctico adecuado— y mucho menos es un salario que reconozca la gran responsabilidad que tienen.

Mientras tanto, un futbolista como Cristiano Ronaldo, en apenas 3,16 minutos, 5,28 minutos u 11,93 minutos, gana el mismo salario que un docente en Colombia obtiene en todo un mes. ¿Qué justifica tal desigualdad salarial? ¿Acaso la habilidad de correr tras un balón y entretener a una masa de espectadores en un estadio o frente a una pantalla tiene más valor que la tarea fundamental de enseñar, formar conciencias y preparar a la infancia y la juventud para enfrentar y destruir un sistema desigual, opresivo y explotador?

Este contraste refleja las injusticias que son propias del capitalismo. Un futbolista amoldado por los estándares de los grandes capitalistas, cuya preparación y formación disciplinada, aunque rigurosa en términos físicos, no tiene la misma profundidad intelectual ni social que la de un docente, se convierte en una figura idolatrada y en un símbolo del éxito personal dentro de un sistema que promueve el individualismo y la feroz competencia. Bajo el capitalismo su trabajo es un espectáculo que entretiene y emociona a las masas mientras enriquece a un puñado de parásitos capitalistas, pero no genera un impacto duradero en el desarrollo humano ni contribuye al cambio estructural que la sociedad necesita. Bajo otra sociedad, en la que la ganancia no esté al mando, el deporte cumple un papel fundamental a la hora de hermanar los pueblos, de promover el trabajo en equipo, de promover la disciplina, en desechar los vicios que el capitalismo le impone a la juventud…pero hoy en día, ese no es el caso.

Por el contrario, un docente comprometido con la clase obrera tiene una función esencial en el proceso de transformación social. Su labor es formativa, no solo académicamente, sino en el sentido profundo de desarrollar conciencia crítica, y formar personas capaces de cuestionar y trasformar el orden establecido. El docente, en su lucha diaria por mejorar las condiciones del sistema educativo, es un verdadero motor de cambio para que las futuras generaciones no solo sean competentes en el ámbito laboral, sino y sobre todo en la lucha por un mundo mejor.

El sistema capitalista imperialista ha logrado algo profundamente perverso: ha convertido el fútbol en un aparato ideológico que mantiene a las masas distraídas y desmovilizadas, convirtiendo a figuras deportivas como Cristiano Ronaldo en íconos de un orden social centrado en el consumo y la alienación, promoviendo la admiración por el éxito individual, la acumulación de riqueza y la perpetuación de la desigualdad. Lejos de ser un medio para estimular los hábitos deportivos y una condición física saludable que incluso Ronaldo ha cultivado durante toda su vida, el deporte bajo el dominio del capital se convierte en un opio para las masas, un instrumento eficaz para desviar la atención de la lucha de clases y de la urgente necesidad de destruir este sistema.

El imperialismo convirtió la figura del futbolista -como todo lo que toca- en una mercancía de un sistema que produce, comercializa y consume íconos de entretenimiento; no es más que una figura servil para estimular el consumo de otras tantas mercancías, como, por ejemplo, el veneno azucarado que es la Coca – Cola, contradictoriamente patrocinador de eventos y equipos deportivos. Cada gol, cada pase y cada victoria se convierten en una forma de adormecer a la población, dándole una falsa ilusión de que el éxito solo depende del esfuerzo individual y no de las estructuras sociales que limitan las posibilidades de la inmensa mayoría, incluyendo las de esos millones de futbolistas del pueblo que en todo el mundo y a diario se esfuerzan con sus limitados recursos por llegar a jugar en un equipo profesional.

En este contexto, el docente, quien debería ser uno de los verdaderos héroes de la sociedad, queda relegado a un segundo plano. Su labor, fundamental para la construcción de una sociedad crítica y consciente, no recibe un reconocimiento proporcional a su impacto social, y mucho menos es compensada de acuerdo con la trascendencia de su trabajo. Mientras tanto, figuras como Cristiano Ronaldo pueden obtener 20.000 millones de pesos (3,8 millones de euros) por semana, recibiendo una exorbitante cifra que un docente jamás verá en toda su vida. Este contraste revela lo que el capitalismo imperialista valora y promueve: el entretenimiento, la ostentación y el consumo. Pero, sobre todo, refleja un precio mucho mayor: el control sobre las masas, su despolitización y su sumisión al orden establecido.

Y cuando han existido casos de rebeldía en el fútbol, son opacados o criticados por los grandes medios de comunicación del imperialismo. Eso sucedió por ejemplo con la recordada patada voladora que el exfutbolista francés Éric Cantona le propinó hace 30 años a un fascista mientras pasaba por encima de una valla de la comida de engorde que vende Mc Donald’s, solo por nombrar un caso de los varios que hay.

Es hora de despertar ante esta injusticia. Si verdaderamente queremos una sociedad mejor, debemos luchar por una educación de calidad, por la revalorización del trabajo docente y por un alza de los salarios para todos los maestros. Es inaceptable que aquellos que forjan el futuro de la sociedad, aquellos que nos enseñan a pensar, a cuestionar, a soñar con un mundo mejor, reciban menos que aquellos cuya única función es alienarnos. Debemos luchar por otra sociedad en la que la educación no esté al servicio del capital y que hoy prepara millones de jóvenes proletarios que van a reproducir la ideología burguesa o a ser «burros de carga» superexplotados y oprimidos en los grandes emporios del capital.

No podemos seguir permitiendo que el fútbol, como parte de los aparatos ideológicos del Estado, mantenga a las masas distraídas y sumidas en un consumismo vacío, mientras los educadores siguen siendo superexplotados y subvalorados. Es necesario luchar para que la educación no siga siendo un arma de los capitalistas para seguir reproduciendo las estructuras ideológicas del capitalismo. Politizar en las ideas y prácticas revolucionarias tanto a los educadores, como a los futuros deportistas del pueblo debe ser una tarea de los revolucionarios. La transformación social comienza por reconocer la importancia de la educación al servicio del pueblo y de quienes dedican su vida a ella.

Fuente: revolucionobrera.com

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El otro lado de la propaganda: el revisionismo histórico

 

Hay un rasgo que une a liberales y conservadores. Ambos aspiran al poder de (re)escribir los acontecimientos. Son los mismos que en el primer caso dicen que combaten las fake news, mientras que en el segundo las difunden creando prosélitos.


El otro lado de la propaganda: el revisionismo histórico


El Viejo Topo

16 febrero, 2025




por Giuseppe Giannini


Hay un rasgo que une a liberales y conservadores. Ambos aspiran al poder de (re)escribir los acontecimientos. De esta manera, al imponer su pensamiento, podrán moldear la sociedad según su voluntad particularista, correspondiente a la versión alterada de la realidad que sus subordinados deberán aceptar.

Son los mismos que en el primer caso dicen que combaten las fake news, mientras que en el segundo las difunden creando prosélitos.

Como si no fueran suficientes treinta años de ideología liberal suscrita por todas las fuerzas sistémicas y con un pasado de izquierdas, he aquí la venganza histórica de la derecha más o menos extrema.

Tanto las instituciones europeas como las nacionales han observado un empeoramiento significativo de las condiciones materiales de vida de millones de ciudadanos en las últimas décadas. En nombre del dogma del libre mercado. De una economía enferma, cada vez más basada en la competencia salvaje y la explotación, que rechaza las reglas, y que precisamente como consecuencia de esa falta de regulación, saltándose incluso diversos principios constitucionales, produce excesos y escaseces. La mala distribución de la riqueza ha dado lugar a crecientes desigualdades, al endeudamiento de individuos y Estados y ha normalizado términos como austeridad, flexibilidad, precariedad, que antes representaban la excepción. La única certeza es la ausencia de un futuro posible. En estas décadas en que los Estados han dado pasos atrás en la gestión de la vida económica, han mantenido, si no incrementado, la administración político-militar asegurada por el monopolio legítimo del uso de la fuerza.


Después de la Segunda Guerra Mundial, la eficacia de la disuasión entre bloques opuestos (más imaginaria que ideal) aseguró la pacificación en el Viejo Continente. Una vez superada la rivalidad, desde los años 1990 Europa decidió involucrarse en los asuntos de otros siguiendo el ejemplo del imperialismo estadounidense. En nombre del derecho internacional, del respeto a los derechos humanos, pero en realidad disimulando pobremente los intereses geoestratégicos detrás de las iniciativas de guerra. Los viejos instintos de apropiación de territorios y recursos típicos de los intereses coloniales nunca olvidados por las naciones europeas han resurgido. Desde este punto de vista, los partidos moderados y reaccionarios se mueven en continuidad. Incluso las decisiones tomadas en materia de política económica a nivel nacional o supranacional han mostrado diferencias mínimas. Ambos apoyan a las grandes empresas, al lado de los empleadores, a los ingresos adquiridos, atacando los derechos sociales y civiles. Por lo tanto, cualquier llamado a una votación amplia para impedir la llegada al poder de fuerzas reaccionarias tiene poca credibilidad. Los defensores del neoliberalismo no han aprendido nada de sus errores. Y ahora, como consecuencia de los males inherentes al capitalismo, nos han vuelto a poner en manos de partidos intolerantes y oscurantistas, que en todas partes, habiendo logrado el consenso popular, dictan la ley. Así, en cuestiones trascendentales los moderados persiguen a los reaccionarios. Esto se aplica a la cuestión de los migrantes, que en teoría siempre ha sido un tema divisivo, pero que en la realidad toma la forma de rechazos, detenciones arbitrarias y muros. El modelo Minniti-Salvini mira a la Libia de los torturadores y a la Albania de las deportaciones. Mientras tanto, en Alemania, Von der Leyen y la CDU están desplazando hacia la derecha sus programas de gestión migratoria, con el único objetivo de conseguir unos cuantos votos más. Sacrificar la vida de otros. Al perseguir a la extrema derecha, la propaganda liberal se convierte en cómplice del revisionismo. El anticomunismo es lo reprimido que resurge incluso cuando los partidos comunistas ya no existen. Los acontecimientos que se celebran, para uso y consumo del gobierno de turno, ponen de manifiesto los dobles estándares en la interpretación de los hechos. Entre los ejemplos más llamativos está la instauración del Día de las Víctimas de las Foibe.

Se ha convertido en algo discriminante que hay que superar en nombre de la verdad, para (re)construir en nombre de la pertenencia. La descontextualización de los hechos es el resultado de esa operación llamada revisionismo histórico. Guarda un silencio culpable sobre los antecedentes –la italianización forzada en Venecia Julia– y centra su atención en las consecuencias de la violencia posterior. Las cuales son la consecuencia y no un hecho en sí mismas. La masacre de los foibati porque eran italianos sin mirar la complejidad del asunto. En la que murieron colaboradores del régimen fascista, así como civiles, que, como en todas las guerras, son los efectos colaterales, las víctimas, en algunos casos inocentes, fruto del odio interétnico. En cambio, el relato unilateral revela los brutales asesinatos de los soldados de Tito como si hubieran sido dictados desde arriba en una especie de limpieza étnica, y no como obra de individuos o el efecto de la brutal respuesta a las persecuciones italianas anteriores de las minorías de habla eslava. Venganza sangrienta nacida de esa barbarie llamada guerra, durante la cual nuestro «buen pueblo italiano» apoyó la dictadura haciendo la vista gorda ante los crímenes. Justificándolas, en el caso de las leyes raciales, y avalando las campañas de conquista en Grecia, Albania, en los territorios eslavos, en el norte de África. Desgraciadamente, no hay nada de qué sorprenderse ante tanta violencia. Hoy en día descubrimos fosas comunes, pero hablamos de ellas según la conveniencia política (se destacan las realizadas por el ejército ruso y se ocultan las del ejército israelí). Y luego están los países amigos de Occidente que practican la tortura y todo tipo de abusos. Los regímenes de apartheid, los campos de detención y el genocidio palestino son tristes testimonios de la discriminación ejercida gracias al silencio culpable de las democracias occidentales.  La reconstrucción histórica parte del colaboracionismo de quienes se dicen liberales, moderados, cristianos.

Mientras tanto, la derecha italiana ha ocupado todos los espacios posibles. La propaganda da frutos. Después de la televisión privada, la televisión pública también se ha convertido en una máquina de difundir mensajes reaccionarios. En los últimos años en particular, TG2 ha mostrado el reciclaje de mitos de derecha. El entonces director Sangiuliano, además de invitar casi siempre al tg2 Post a exponentes de periódicos de derecha (Il Foglio, la Verità, Il Tempo, Libero, il Giornale, la Nazione) y casi nunca a los más importantes (La Repubblica, il Corriere della sera) o no alineados (Il Fatto quotidiano vio a su director Travaglio como invitado en un episodio en el que se hablaba de Renato Zero), también logró recuperar a D’Annunzio, el futurismo y a Tolkien. Anuncios publicitarios de la derecha nacionalista y postfascista que le valieron un ministerio (que perdió tras sus meteduras de pata y el caso Boccia). Por un lado, los medios de comunicación están subordinados al gobierno italiano, a los intereses de la OTAN y a la austeridad. Por otra parte, los distintos ministros dan lugar a giros autoritarios: el ataque interminable a la justicia italiana y a la Corte Penal Internacional, el decreto de seguridad que, endureciendo el régimen de sanciones, hace prácticamente imposible ejercer la disidencia. Luego está la idea de escuela tan querida por los círculos conservadores y clericales: el estudio de la Biblia; la oferta formativa con la temática de legalidad delegada a las fuerzas armadas. En resumen, volvemos a un pasado que nos hará retroceder mucho en lo que se refiere al mantenimiento de los derechos sociales y las libertades civiles. Lo mismo ocurre al otro lado del océano con el supremacista Trump: políticas antiabortistas, caza de migrantes, posible anexión de nuevos territorios. El conservadurismo católico pone en peligro el secularismo. La libertad de acción se convierte en un lujo para unos pocos. El Rey está desnudo pero por cobardía o complicidad los súbditos prefieren la alienación. Como decía Gramsci: “Odio a los indiferentes”.

Fuente: LAntidiplomatico

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