martes, 11 de febrero de 2025
FBI halla miles de páginas secretas sobre el asesinato de John F. Kennedy
FBI halla
miles de páginas secretas sobre el asesinato de John F. Kennedy
TERCREAINFORMACION /
11.02.2025
Los 2.400 documentos no
fueron entregados al organismo encargado de estudiar los archivos sobre el
ataque ocurrido en 1963.
El presidente John F.
Kennedy y su esposa junto a una comitiva antes de ser baleado en Dallas, Texas.
Gettyimages.ru
La Oficina Federal de Investigación (FBI) de
Estados Unidos ha descubierto miles de páginas de documentos clasificados
relacionados con el magnicidio del presidente John F. Kennedy que no han sido
presentados nunca al organismo encargado de estudiar y manejar los archivos
sobre este caso, informa Axios.
Los aproximadamente 2.400 documentos fueron
encontrados en una revisión en virtud de la orden ejecutiva del presidente
Donald Trump de finales de enero que exige la publicación de todos los
registros sobre el asesinato ocurrido en Dallas en 1963.
La existencia de esas 14.000 páginas se
dio a conocer en la Casa Blanca el viernes, cuando la Oficina del Director de
Inteligencia Nacional presentó su plan para ejercer la orden de Trump.
Los documentos en cuestión contienen secretos
bien guardados, a los que tampoco tuvieron acceso las tres fuentes que
informaron al medio de su existencia.
El descubrimiento tiene lugar tras décadas de
oposición gubernamental a que desclasificaran todos los documentos sobre el
asesinato del 35.º presidente, conocido también por su sobrenombre JFK,
reticencia que dio pie a una serie de teorías de conspiración.
De acuerdo con la Ley de Recopilación de
Registros del Asesinato de Kennedy de 1992, que estableció un plazo hasta 2017
para hacer públicos los archivos clasificados, los documentos debían entregarse
a la Junta de Revisión de Registros del Asesinato de JFK y luego a los Archivos
Nacionales. No obstante, los recién descubiertos documentos no llegaron a
la junta de revisión.
El presidente Trump ordenó el pasado 23 de enero al
director de Inteligencia Nacional que elabore un plan en un plazo de 15
días para la publicación completa de los documentos sobre el asesinato
de JFK. También, emitió órdenes parecidas sobre el asesinato de
su hermano Robert Kennedy, así como del líder de los derechos
civiles Martin Luther King Jr.
Durante su primer mandato, el republicano había
estudiado desclasificar los documentos sobre la muerte de JFK, pero debido a la
resistencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas
en inglés) y el FBI, se pospuso la publicación completa hasta
octubre de 2021 y fue parcialmente publicada bajo la Administración de Joe
Biden.
·
El 22 de noviembre de 1963, John F. Kennedy fue herido
mortalmente por dos disparos de rifle cuando él, su esposa y el gobernador
estatal viajaban en la limusina presidencial descapotable por el centro de
Dallas, Texas. El presunto autor del magnicidio, Lee Harvey Oswald,
fue abatido a tiros en una comisaría de la ciudad dos días después.
Trump y Netanyahu: limpieza étnica enmascarada como inversión inmobiliaria
Trump y Netanyahu: limpieza
étnica enmascarada como inversión inmobiliaria
Diarioctubre / febrero 6, 2025
Este plan de limpieza étnica se presenta como una solución humanitaria a circunstancias trágicas, cuando en realidad Estados Unidos e Israel destruyeron deliberadamente la franja de Gaza.
“No creo que la
gente deba regresar a Gaza”, dijo Trump . “Creo que Gaza les ha
traído muy mala suerte. Han vivido un infierno”.
Cuando se le
pidió que aclarara si los palestinos tendrían derecho a regresar a Gaza después
de su reconstrucción, Trump dijo que el plan es construirles viviendas en otros
países que sean tan agradables que no quieran regresar.
“Mi esperanza
es que podamos hacer algo realmente bueno, realmente agradable, adonde no
quieran regresar”, dijo Trump, y agregó: “Espero que podamos hacer algo adonde
no quieran regresar. ¿Quién querría regresar? No han experimentado nada más que
muerte y destrucción”.
Cuando se le
preguntó de cuántas personas estaba hablando de eliminar, Trump respondió : “Todas”.
Poco después,
el presidente anunció que Estados Unidos pronto
“tomaría el control” y “se adueñaría” de Gaza y supervisaría los proyectos de
construcción allí.
“Estados Unidos
se hará cargo de la Franja de Gaza y haremos un trabajo con ella”, dijo Trump.
“Seremos dueños de ella y seremos responsables de desmantelar todas las bombas
peligrosas sin explotar y otras armas en el lugar, nivelar el lugar y
deshacernos de los edificios destruidos; nivelarlo. Crear un desarrollo
económico que proporcione una cantidad ilimitada de empleos y viviendas para la
gente de la zona”.
Teniendo en
cuenta lo que Trump dijo anteriormente sobre expulsar permanentemente a todos
los palestinos de Gaza, no hay duda de a quién se refiere cuando dice que
quiere proporcionar viviendas a “la gente de la zona”. Obviamente, no se
refiere a crear viviendas para los palestinos de Gaza, por lo que
presumiblemente se refiere a viviendas para los judíos israelíes. Se refiere a
una operación de limpieza étnica muy directa, impulsada por Estados Unidos.
Trump aclaró
que cuando dijo que Estados Unidos sería “dueño” de la Franja de Gaza, no se
equivocó. “Todos con los que he hablado adoran la idea de que Estados Unidos
sea dueño de ese pedazo de tierra”, dijo a la prensa .
Trump reiteró
su postura ya expresada que la población
de Gaza podría ser reubicada en Jordania, Egipto u “otros países”. Por
supuesto, no se ha mencionado la posibilidad de que los palestinos vivan en
cualquier otro lugar de su patria histórica, porque así no es como funciona la
limpieza étnica.
La agenda es
eliminar a una población indeseable del territorio para que pueda ser
reemplazada por una deseable; permitir que los palestinos de Gaza vivan en
territorio israelí o en Cisjordania durante la reconstrucción frustraría el
propósito de las acciones de Israel desde octubre de 2023.
Trump habló
repetidamente de lo devastada, peligrosa e inhabitable que está Gaza, dando a
entender que la zona fue golpeada por un desafortunado desastre natural y no
por una operación deliberada y metódica para
hacer que el enclave sea inhabitable.
Este plan de
limpieza étnica se presenta como una solución humanitaria a circunstancias
trágicas, cuando en realidad Estados Unidos e Israel destruyeron Gaza a
propósito con el objetivo de promover exactamente la agenda que están
trabajando para promover hoy.
Es seguro que
esta medida se enfrentará a una resistencia agresiva, tanto internamente por
parte de Hamás como de las potencias vecinas, incluso si la administración
Trump logra encontrar naciones dispuestas a facilitar sus planes de limpieza
étnica. Esto significa que podemos esperar mucha más violencia y asesinatos en
la región si esta agenda sigue adelante.
Y aquí hay que
mencionar que Donald Trump ha admitido públicamente que ha sido comprado y
poseído por oligarcas sionistas.
El
presidente reconoció abiertamente durante la campaña electoral que
la primera vez que fue presidente, los megadonantes Sheldon y Miriam Adelson
estuvieron en La Casa Blanca trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén y
reconocer el reclamo ilegítimo de Israel sobre los
Altos del Golán, lo que él concedió con entusiasmo.
Miriam Adelson,
que es israelí-estadounidense, donó a la campaña de Trump 100 millones de dólares el
año pasado.
Y ese es el
precio que hay que pagar para ser presidente de los Estados Unidos. Hay que
hacer alianzas con oligarcas y administradores de imperios que quieren cosas
muy feas para nuestro mundo, y hay que ser el tipo de persona que está lo
suficientemente muerta por dentro como para hacer esos tratos fáusticos.
Es por eso que
los presidentes estadounidenses son tan consistentemente malvados; si no lo
fueran, nunca llegarían ni cerca de la presidencia.
Mientras tanto,
una encuesta del Jewish People Policy Institute encontró
que “más de ocho de cada diez israelíes judíos apoyan el plan” propuesto por
Trump para limpiar étnicamente la Franja de Gaza de
palestinos reasentándolos en Egipto y Jordania.
La encuesta
también reveló que, entre la minoría de israelíes que no apoyan el plan de
Trump, sólo el 13 por ciento se opone a él porque lo considera inmoral. Entre
los israelíes judíos en particular, el número de los que se oponen a la
limpieza étnica de Gaza por razones morales es de apenas el 3 por ciento.
El tres por
ciento. Si eso no es síntoma de una sociedad moralmente enferma, no sé qué lo
sería.
Para ser
claros, estamos hablando de expulsar permanentemente a una población indígena
de su tierra natal a gran escala para que su territorio pueda ser reclamado por
colonos.
Este es el tipo
de crimen que incluso una conciencia medio formada reconocería inmediatamente
como profundamente inmoral, pero entre los judíos israelíes, esa cifra es sólo
del 3 por ciento.
La degeneración
moral que hace posible una falta a tan gran escala de empatía humana básica es
la consecuencia natural de todo lo que el Estado de Israel es y siempre ha
sido.
Los judíos
israelíes son adoctrinados desde su nacimiento para
considerar a los palestinos como menos que humanos, porque de lo contrario el
Israel moderno no tendría sentido.
No tiene
sentido que un Estado de apartheid, en el que un
grupo recibe un trato preferencial sobre otros, haya sido colocado sobre una civilización
preexistente a la que luego se le arrebataron violentamente sus tierras, sus
derechos y su dignidad. Por eso se enseña a los israelíes a no verlos .
De usar y tirar
Zhok ha escrito este
artículo pensando en Italia, pero lo que censura puede aplicarse al pie de la
letra a España. Y seguramente a la mayor parte de Europa. Y no se divisa en el
horizonte nada que anime a que las cosas puedan cambiar. Al menos de momento.
De usar y tirar
El Viejo Topo / 11 febrero, 2025
La situación
de crisis persistente y sin salidas aparentes en la que se mueve toda Europa es
un problema que va mucho más allá de la pérdida de estatus internacional, la
pérdida de prosperidad, la pérdida de competitividad, el aumento de la
pobreza y el desempleo (todo ello, por supuesto, bastante grave). El problema
subyacente es que la existencia durante largos periodos en una condición de
crisis permanente, de declive percibido y de falta de perspectivas produce una
disminución gradual pero sistemática de la propia voluntad de vivir, de la
«vitalidad primaria» de quienes se ven envueltos en este sudario histórico.
Las causas de
esta situación son múltiples y pueden (y deben) analizarse en detalle a nivel
empírico, histórico y económico.
Podemos tomarlo
en sentido amplio y comenzar el análisis a partir de la derrota en la Segunda
Guerra Mundial, con la subsiguiente condición de país ocupado.
Podemos
centrarnos en aparentes «errores» más recientes, como el suicidio industrial
decretado por la reorientación de los suministros energéticos de las fuentes
próximas (Libia, Rusia) a las del principal competidor directo (Estados
Unidos).
Podemos
condenar la estructura oligárquica y tecnocrática de la Unión Europea, que
ha fracasado estrepitosamente en lo único que justificaba oficialmente su
existencia, a saber, utilizar el peso económico de Europa como palanca para
obtener un mayor estatus internacional, con mayor capacidad para defender los
intereses de los pueblos europeos, etc.
En este
contexto, es lamentable decirlo, las clases dirigentes italianas han sido
durante algún tiempo las peores, las más manifiestamente serviles a presiones
e influencias ajenas a los intereses del pueblo italiano. Las clases dirigentes
italianas, de Monti a Draghi, de Renzi a Meloni, son siempre las primeras y las
más dispuestas a mostrarse serviles a intereses alusivos, opacos,
inconfesables y estrictamente ajenos a cualquier cosa que pueda beneficiar al
país.
Para ceñirnos
a los últimos días, basta con ver la velocidad del rayo, única en la escena
internacional, con la que el «garante de la privacidad» bloqueó la
accesibilidad de DeepSeek en las tiendas de aplicaciones de Apple y Google en
Italia. Es evidente para todo el mundo cómo cualquier potentado político o
económico extranjero puede obtener una audiencia inmediata en Italia,
ejerciendo la presión adecuada sobre una clase dirigente inconsistente y
dedicada únicamente al cultivo de su propio interés privado a corto plazo.
Estos y muchos
otros análisis son legítimos y posibles, pero en mi opinión, para evitar la
dispersión e identificar el núcleo esencial del drama contemporáneo, hay dos
puntos que deberían seguir siendo el centro de atención a largo plazo.
El primero es
la prudencia metodológica.
Todas las
personas de buena voluntad (es inútil recurrir a la quaquaraqua (1) y a la
vendepatria) deben distanciarse definitivamente del principal juego que
paraliza toda alternancia política y de poder, a saber, el juego de la
oposición ficticia entre Derecha e Izquierda. Parece increíble, pero décadas
de intercambiabilidad total en todas las políticas estructurales aún no han
convencido a todo el mundo de que el «juego de la alternancia bipolar» es sólo
un sistema para garantizar la irreformabilidad absoluta, el estancamiento
terminal del sistema. Todavía hoy hay mucha gente que piensa de buena fe que
es importante «Derribar a la derecha en el gobierno» (quizás en nombre del
antifascismo), o «Derribar a la izquierda en el gobierno» (quizás en nombre
del anticomunismo). El hecho de que este juego siga funcionando en cabezas
aparentemente capaces es uno de los misterios más desconcertantes, algo que le
lleva a uno al pesimismo antropológico más radical. El hecho de que haya
gente, tanta gente, que se dedique en cuerpo y alma a la identificación diaria
de detalles estéticos aborrecibles, de derechas o de izquierdas según el
caso, deprime las esperanzas de cambio.
El segundo
punto es un elemento de sustancia política y cultural (radicalmente cultural
y, por tanto, política). El marco básico que permite la autoperpetuación sin
salidas aparentes de nuestra condición de fracasados viene determinado por una
arraigada ASOCIACIÓN DEL ALMA. Si bien es cierto que abundan los vendidos y
los corruptos, sería erróneo pensar que el problema italiano (y europeo)
radica principalmente en la presencia de estos personajes en nómina de estados
o multinacionales extranjeras. Están ahí, como en todas partes, pero el
problema es más radical. Reside en el hecho de que, en el fondo de las
convicciones de la mayoría de los intelectuales, universitarios, periodistas y
políticos de este país, hace tiempo que se impuso sin vacilaciones la
adhesión inconsciente a un paradigma «americanista». ¿Qué entiendo aquí por
«americanismo»? Me refiero a una formulación ideológica tan virulenta como
despistada, que se adhiere sin descanso a la IMAGEN PÚBLICA que EEUU ha
proyectado de sí mismo, desde la posguerra hasta el presente. En gran medida,
esta imagen pertenece a la autointerpretación liberal. Pero no se recibió a
partir de sesudas reflexiones sobre las virtudes del libre mercado, la
dinámica del Estado de Derecho, el constitucionalismo liberal-democrático o
similares; no, se recibió por ósmosis mediática y cinematográfica.
Sencillamente, Nando Mericoni se ha reproducido a sí mismo y sus hijos y
nietos han hecho carrera; y a diferencia del progenitor de «Un americano en
Roma», ya no tienen la falsa conciencia de quien sigue con un pie en otro
mundo, sino que viven enteramente en esa burbuja cultural. Viven en ella tan
enteramente que a veces se creen cualquier cosa menos eso, que se creen
herederos de comunistas o fascistas o demócratas, mientras son copias de
proyecciones publicitarias ajenas. En realidad, no hay estupidez, ni
degradación, ni paranoia nacida al otro lado del Atlántico que no haya hecho
una incursión triunfal en las mentes de las clases dirigentes italianas desde
los años ochenta.
La
«internacionalización» cultural se ha convertido en sinónimo de «haz como los
americanos, que lo haces bien». De los modelos privatistas de servicios
públicos a la veneración simbólica de la competitividad, de los «niños de
las flores» a los «raperos», de la importación de heroína a la importación del woke, no hay
mal ejemplo que no se haya seguido diligentemente. La tormenta de dolorosos
anglicismos parvenus que se desata en las producciones de la burocracia
pública es el signo más directo de esta derrota.
Lo que es
esencial comprender es que este «americanismo» no es algo de lo que Estados
Unidos sea víctima. Para los EEUU, es lo que ellos son, y, como tal, puede ser
libre y pragmáticamente desafiado (ha ocurrido muchas veces, en cierta medida
está ocurriendo hoy).
Para nosotros,
en cambio, no lo es, es una ideología, una visión tácita del mundo y del
bien, estereotipada, obtusa como sólo puede serlo una ideología absorbida
pasivamente. Este hecho culturalmente trágico es lo que hace que la posición
de Italia (y de Europa) sea hoy particularmente triste y particularmente
peligrosa.
Con este telón
de fondo se entiende que Europa se muestre cómicamente dispuesta a desafiar a
Rusia (o a China), siga señalando públicamente todo su desprecio cultural por
los «bárbaros del Este», queme todos los puentes de diálogo, insista en
continuar políticas que no sólo son estúpidas, no sólo injustificables, no
sólo contraproducentes, sino también operativamente insostenibles.
El mundo entero
sabe que Europa, un enano político y militar, carente de recursos naturales y
con una demografía en colapso vertical, no podría enfrentarse sola a Rusia ni
aunque convirtiera la mitad de su PIB en gastos militares. Se trata de una
ilusión inaceptable para la inmensa mayoría de su población a todos los
niveles. Pero no para las clases dirigentes que han hecho de la autopromoción
de Hollywood su visión del mundo.
Por eso, de
todas las tareas políticas actuales, quizá la más fundamental no sea algo
típicamente «político». Se trata de emprender una laboriosa tarea de
reconstrucción. Se trata de reconstruir con dedicación, en un proceso que
sólo puede durar décadas, un trasfondo de autonomía cultural, en parte
desenterrando un pasado glorioso, en parte asumiendo la carga de innovarlo
(donde «innovar» por fin dejará de ser sinónimo de «copiar de EEUU»).
Traducción de
konkreto
(Ntd): (1) Término fono-simbólico de la lengua siciliana que recuerda el grito
del pato (o codorniz[), ahora de uso común en italiano, ambos con el
significado de una persona particularmente habladora, pero carente de habilidad
real, y por lo tanto considerada poco digna de confianza. En el argot mafioso,
el término «quaquaraquà» también se utiliza como sinónimo de «delator».
* De Facebook
Fuente: Sinistrainrete
lunes, 10 de febrero de 2025
El litio o la vida: la apuesta de Trump por el saqueo de Ucrania
Según el New York Times,
Kiev estaría dispuesto a llegar a un acuerdo sobre los minerales, a cambio de
"garantías de seguridad". Pero el 70% de todos los metales raros se
extraen en territorios que ahora forman parte de Rusia.
El litio o la vida: la apuesta de Trump por el saqueo
de Ucrania
Fabrizio Poggi
El Viejo Topo
10 febrero,
2025
Según el New York Times, Kiev estaría dispuesto a llegar a un acuerdo sobre
los minerales, a cambio de «garantías de seguridad». Pero el 70% de todos los
metales raros se extraen en territorios que ahora forman parte de Rusia.
Ucrania es un
país muy rico. Dicho así, parece un ultraje más a un pueblo que, desde hace más
de diez años, sufre las prevaricaciones de los oligarcas locales y de las
bandas financiero-empresariales internacionales (FMI, Banco Mundial, etc.),
encadenados por escuadrones neonazis que encarcelan, torturan, asesinan a
cualquier opositor, incluso de su propio campo, que no se adapte plenamente a
los dictados de la junta golpista nazi que salió del Maidán. Un pueblo, el
pueblo ucraniano, obligado a sufrir el acoso de quienes han reducido poco a
poco la que fuera la República más rica y desarrollada de la antigua Unión
Soviética a una tierra de conquista de capitales de medio mundo, matando de
hambre y reduciendo hasta la extenuación a los millones de personas que no
querían, o no podían, abandonar el país con esperanza (muy a menudo
decepcionados, por las condiciones casi siempre impuestas a los trabajadores
migrantes por los patrones «proeuropeos») para reconstruir sus vidas.
Pero Ucrania es
realmente un país muy rico. Meses atrás lo dijo el senador republicano yanqui Lindsey Graham, hablando de 10-12.000
millones de dólares de minerales críticos que estarían en su subsuelo y que,
por lo tanto, librar una guerra en Ucrania es un «gran negocio» para Estados
Unidos.
También lo
había dicho el director del Instituto Alemán del Litio, Ulrich Blum, dejando
claro que lo que más anhela Occidente en Ucrania son sus yacimientos de litio. Lo cierto es
que al menos 21 de los 30 elementos clasificados por la UE como «materias
primas críticas» para el desarrollo de la energía verde se encuentran en el
subsuelo del país.
Los gigantes
agroalimentarios que se han apoderado de las fértiles tierras negras
ucranianas lo saben desde hace muchos años: Cargill, Dupont, Monsanto, etc.
También lo
saben bien en Moscú: cuando, el pasado mes de enero, Kurakhovo y Shevchenko
cayeron en manos rusas, no pocos se apresuraron a recordar que el mayor
yacimiento de litio de la parte occidental de la RPD se encuentra en esa zona.
Pero, ahora, el
nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto «oficialmente» sus
ojos en esas riquezas. Y la cosa toma otro aspecto. Es cierto que, a pesar de
que el valor total de todos los minerales ucranianos ronda los 15.000 mil
millones de dólares, según Forbes, Moscú se ha hecho con el control de
alrededor del 70% de los yacimientos de las regiones de Donetsk, Dnepropetrovsk
y Lugansk.
Sin embargo,
Trump ha colocado explícitamente una hipoteca yanqui sobre los depósitos de
metales preciosos ucranianos restantes. Y, como también señaló la alemana Sahra
Wagenknecht, Trump está listo para continuar la guerra de poder si recibe
garantías de Kiev de que puede asegurar los metales de tierras raras y otras
materias primas ucranianas. Una garantía que, en teoría, Kiev tiene asegurada
desde hace meses, como veremos.
El politólogo
Timofej Belov observa en «BajBajden» que el presidente de Estados Unidos, al
adelantar la solicitud de los metales -titanio, litio, berilio, manganeso,
galio, uranio, circonio, grafito, apatita, fluorita y níquel- no habló de
pagos, limitándose a recordar a los vasallos de Kiev que Washington ya ha dado
casi 200 mil millones de dólares. También es «curioso» el hecho de que las
palabras de Trump se produjeran el mismo día en que China anunciaba que
impondría restricciones a las exportaciones de tungsteno, indio, bismuto,
telurio y molibdeno y unos minutos después de que EE.UU. impusiera nuevos
aranceles a los productos chinos.
El problema
para Washington, sin embargo, radica en el hecho mencionado por Forbes,
mencionado anteriormente: el 70% de todos los metales raros se extraen en
territorios que ahora forman parte de Rusia. Pero, evidentemente, algunas
«migajas» debieron quedar en el resto del territorio ucraniano (aún hoy) y, con
la perspectiva del fin del conflicto, EEUU cuenta con tener acceso a él. Así,
señala Belov, la «fórmula de paz» trumpiana no es más que «la transformación
oficial de los residuos de Ucrania en un apéndice de las materias primas
occidentales».
Según el New
York Times, Kiev estaría dispuesto a llegar a un acuerdo sobre los minerales, a
cambio de «garantías de seguridad». Por supuesto, no se dejen engañar por el
tono melifluo del NYT: desde hace más de diez años, sabemos que no le
corresponde a Kiev decidir si está de acuerdo o no con lo que exige la Casa
Blanca. Pero sigamos adelante. Y de hecho, el líder golpista nazi, Vladímir Zelenski,
que ya estaba en su peregrinación a Washington el pasado mes de septiembre,
para ganarse las simpatías de Trump durante su campaña electoral, había dado
por sentado que si Washington seguía apoyando «sus esfuerzos militares, podría
acceder a las riquezas del país como el litio, el uranio, el titanio».
Es decir, uno de los puntos del delirante «plan de victoria» consistía
en proponer a Washington el reparto de recursos naturales cruciales, así como
el reemplazo de las tropas yanquis en Europa por tropas ucranianas y el
otorgamiento de poderes de control de inversiones a Trump para bloquear los
intereses comerciales chinos en Ucrania. Y, según el diario británico Financial
Times, la «oferta» yanqui sobre los metales de tierras raras «parece estar en
línea con la estrategia de Zelensky» del elusivo «plan de victoria». Un «plan»
que Donald Trump, como el empresario experimentado que es, traduce en pocas
palabras con «Invertimos cientos de miles de millones de dólares y ellos tienen
recursos maravillosos. Los queremos como garantía. Y están dispuestos a
hacerlo»; un «plan» cuya sustancia se revela claramente: la matanza de jóvenes
ucranianos en el frente para dar a Estados Unidos las riquezas naturales del
país.
Y, sin embargo,
observa el politólogo Rostislav Ishchenko, los discursos de Trump están
dirigidos sobre todo a la audiencia interna porque, por el momento, nadie puede
decir qué quedará de Ucrania ni siquiera en un par de semanas y, por lo tanto,
también de ese 30% de la riqueza subterránea no acaparada por Rusia.
Evidentemente, el público estadounidense también está cansado del conflicto;
por lo tanto, diciendo que a Rusia hay que combatirla con manos ucranianas,
porque ya no basta con la que ataca la hegemonía yanqui en el mundo; Los
estadounidenses son «gente práctica, entienden cuando en lugar de un dólar hay
dos, pero cuando en lugar de un dólar hay una Rusia malvada, no lo entienden».
Es necesaria una retroalimentación concreta: miles de millones de recursos
naturales.
Por otra parte,
el mismo juego había sido diseñado en 1918 por el «demócrata y pacifista»
Woodrow Wilson, en el momento de la intervención de las potencias extranjeras
contra la joven Rusia soviética, con el plan de ayuda a los Guardias Blancos,
detrás del cual aparecía a la vista el plan de penetración del capital yanqui
en el norte de Rusia y Siberia. Como recordaba el historiador Aleksandr
Beryozkin en la década de 1950, «siguiendo a las tropas, Estados Unidos se
preparaba para enviar innumerables misiones de comerciantes y otros a Siberia».
¿Qué ha cambiado?
En cuanto a
Ucrania, Washington tiene que decir que allí hay mucha riqueza, tierra negra,
tierra metalúrgica. Hace una década, se centraron en el gas de esquisto
ucraniano; Hoy en día hay metales. Pero, ¿realmente hay alguno? La junta
golpista admite que más de la mitad de sus recursos naturales ya no están bajo
el control de Kiev y esa «buena gente rica» de Forbes, como se mencionó
anteriormente, lo confirma. En la parte occidental de Ucrania, la principal
riqueza está constituida por la tierra: en particular, los suelos negros muy
fértiles; pero, incluso esas, hace tiempo que pasaron a ser propiedad de las
multinacionales alimentarias, después de eso, durante años, hasta que la Rada
aprobó la ley sobre la venta de tierras a extranjeros, se habían limitado a
alquilarlas a los agricultores ucranianos.
Lo mismo ocurre
con los recursos minerales: Kiev pregona sus «incalculables» reservas de gas de
esquisto aquí y allá, pero gigantes como Shell y Chevron han intentado
extraerlo tanto en el oeste como en el este de Ucrania, con el resultado de que
ni el este ni el oeste eran volúmenes rentables. Por lo tanto, no se descarta
que ocurra lo mismo con el litio y otros metales.
Sin embargo, es
posible, especula Komsomol’skaja Pravda, que Trump entienda perfectamente que
Kiev está tratando de «imponerle un paquete» y que haya utilizado el mensaje
sobre los metales de tierras raras solo como pretexto para reanudar el
suministro de armas a Ucrania. Y para justificar el aplazamiento de la «paz en
veinticuatro horas». Del mismo modo que es posible que el anuncio del acuerdo
sea un mensaje a Rusia en la línea de «Apoyaremos a Ucrania y tomaremos sus
recursos», para presentar a Moscú el peor escenario posible y hacerlo más
complaciente.
Pero, en este
momento, también dada la situación sobre el terreno, no parece que Moscú sea
tan chantajeable; y tampoco demasiado complaciente.
Fuente: AntiDiplomatico
Marruecos expulsa a periodistas españoles que investigan situación en el Sáhara Occidental
Marruecos
expulsa a periodistas españoles que investigan situación en el Sáhara
Occidental
Por Redacción Kaosenlared
/ 9 de febrero de 2025
Reporteros de «El Independiente» y «Público» fueron
expulsados de Dajla, una ciudad marroquí en el Sáhara Occidental, mientras
realizaban una investigación sobre la situación de la población saharaui y el
creciente turismo en la zona. Las autoridades marroquíes justificaron las
expulsiones alegando razones de seguridad y publicaciones críticas al rey
Mohamed VI.
La apertura de una nueva
ruta aérea entre Madrid y Dajla, operada por Ryanair, ha incrementado el
interés por la región. Sin embargo, los periodistas españoles que intentaron
documentar la realidad en el terreno se encontraron con una fuerte vigilancia y
restricciones a su libertad de prensa.
José Carmona, de «Público»,
y Francisco Carrión, de «El Independiente», describieron haber sido seguidos,
interrogados y expulsados sin justificación legal. Carrión incluso fue impedido
de ingresar al país y tuvo su pasaporte retenido.
Estos incidentes se suman a
una creciente tendencia de restricciones a la libertad de prensa en Marruecos, especialmente
para aquellos periodistas que investigan temas considerados sensibles por el
gobierno, como la situación en el Sáhara Occidental.
Reporteros Sin Fronteras
(RSF) ha condenado las expulsiones, destacando que Marruecos ocupa el puesto
129 en su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. La organización
denuncia que las deportaciones y las duras condiciones de trabajo para los
periodistas marroquíes son cada vez más frecuentes.
En resumen, la expulsión de
los periodistas españoles evidencia una vez más la falta de tolerancia del
gobierno marroquí ante el escrutinio de la prensa, especialmente en temas
relacionados con el Sáhara Occidental y la situación de los derechos humanos.
La expulsión de estos
periodistas españoles es un nuevo golpe a la libertad de prensa en Marruecos y
el Sáhara Occidental. Este tipo de acciones envía un mensaje claro a los
periodistas: aquellos que investigan temas considerados sensibles por el
gobierno enfrentarán represalias.
Esta acción represiva forma
parte de un nuevo capítulo en la preocupante tendencia de restricciones a la
libertad de prensa en Marruecos. Este tipo de acciones, lejos de ser aisladas,
forman parte de un patrón más amplio de intimidación y censura contra aquellos
que osan cuestionar el poder establecido. Al expulsar a estos periodistas, las
autoridades marroquíes no solo violan su derecho a la libertad de expresión,
sino que también envían un mensaje claro a otros periodistas: aquellos que
investigan temas considerados sensibles enfrentarán represalias. Esta situación
tiene graves consecuencias para la sociedad en su conjunto, ya que limita el
acceso a información veraz y objetiva sobre temas de interés público.
Imagen: Instagram de RSF




