martes, 5 de noviembre de 2024

La huella de los curas rojos

 

La huella de los curas rojos

 

Por Manuel Cañada Porras

Rebelion / España

05/11/2024 



Fuentes: Rebelión

Enrique Gómez: No se puede decir Señor, Señor, si no es luchando con el otro

Miajadas, 31 de octubre de 1974. Se cumplen cincuenta años de uno de los episodios que perturbarían la supuesta apacibilidad del franquismo en Extremadura y que servirá de acicate para la oposición social y política contra la dictadura. A las seis de la mañana de aquel día dos curas de la localidad, Agustín Cornejo y Enrique Gómez, entran por una ventana en el colegio Nuestra Señora de Covadonga e inician un insólito encierro. Con su protesta los sacerdotes expresan el hartazgo de todo un pueblo que contempla asombrado cómo ese centro educativo, pagado con dinero público y cuyas obras se han terminado hace ocho años, sigue cerrado a cal y canto, en manos de un empresario vinculado al poder político, Mauricio Fernández Álvarez. Mientras tanto los estudiantes de bachillerato de Miajadas y de todos los pueblos de una comarca con más de 25.000 habitantes se ven obligados a desplazarse diariamente a Don Benito.

Horas más tarde los estudiantes de bachillerato se concentran frente al colegio y empiezan a acudir decenas de vecinos, en solidaridad con los dos religiosos. La Guardia Civil y el alcalde, conminan a los sacerdotes a salir del centro, pero ellos se niegan a hacerlo hasta que las autoridades políticas no se comprometan a darle solución a las necesidades educativas del pueblo y pongan fin al disparate. El encierro termina a las seis de la tarde con la mediación ante el Estado por parte del vicario de la diócesis de Plasencia. A mediados de diciembre los dos “curas ocupas” son juzgados y declarados culpables de desórdenes públicos. La condena establece una multa de 25 pesetas para cada uno de ellos y el pago de las costas del juicio, cantidades a las que los vecinos de la localidad harán frente mediante una colecta. Pero, a pesar de la sanción, la acción reivindicativa es vivida por el pueblo como una victoria. Pocos meses después, en agosto de 1975, serán precisamente los campesinos de Miajadas y los pueblos colindantes, junto a los de Montijo, quienes protagonicen la primera gran “guerra del tomate”.

Pero, en esos años, Agustín Cornejo y Enrique Gómez no serán los únicos religiosos que pongan el cuerpo junto a las clases populares y contra la dictadura. Desde los años sesenta y hasta el final de la transición los cristianos de base constituirán, junto a los militantes de las distintas familias comunistas, uno de los puntales esenciales en la construcción de los movimientos populares también en Extremadura. “La Iglesia Oficial no ha evolucionado. Ha lavado su cara, su apariencia opresora, pero sigue aliada con el capitalismo opresor”, escribirá el cura Paco García Salve en 1977. Otra iglesia de base, distinta a la Iglesia oficial, que tan cómplice ha sido y es con el régimen franquista, ha ido tomando forma. El legado de sacerdotes como Felipe Fernández en Plasencia o Antonio Barrantes, el cura de Entrerríos; la irrupción de los curas obreros, como Santiago Moreno y Otilio Largo en Badajoz, y Fermín Solano, en Orellana; la extraordinaria expansión de la JOC, la HOAC y el Movimiento Rural Cristiano -de la mano de sacerdotes y militantes como Manuel Higuero, Eduardo Martín Herrero, Manuel Pecellín, Víctor Jesús González Guerreiro, Francisco Murillo, Antonio Guisado, Julián Díaz Lucio o Manolo Venegas, entre otros muchos-, organizaciones que constituirán un auténtico vivero de cuadros para Comisiones Obreras o la Unión de Campesinos Extremeños; el impulso del movimiento vecinal en los barrios más humildes, con curas como Alejandro Tacoronte en Badajoz, Antonio Paniagua en Mérida o Felipe García, en Plasencia; o el arrojo de los cinco curas camilistas extremeños que marcharán a Colombia en los años sesenta a apoyar a la guerrilla (Pedro Mazo, Tomás Calvo Buezas, Agustín Mateos, Ciriaco Cirujano y Enrique Sánchez Valadés). Son sólo algunos nombres de esa otra iglesia, encarnada en el pueblo que, durante este período, representará en palabras de Juan José Tamayo, “una experiencia revolucionaria en medio de un cristianismo instalado cómodamente en el sistema, en el orden establecido”.

Entrevistamos a Enrique Gómez, uno de los sacerdotes procesados por aquel encierro, activista social incansable y uno de los principales referentes del Movimiento Rural Cristiano. Lo hacemos en el despacho de la parroquia de Miajadas, donde sigue ejerciendo sus funciones.

Si te parece podríamos empezar por hablar sobre los inicios de vuestra labor en Miajadas.

Sí, Agustín y yo venimos a Miajadas en 1968. Somos el fruto de una confluencia de situaciones: El Mayo del 68, lo que supone por ejemplo en la música la explosión de Los Beatles y en la Iglesia el Concilio Vaticano II. Somos hijos del 68. El Concilio supone un deseo grande de apertura en la Iglesia. En el año 65 el Papa Juan XXIII lo expresó con una comparación: es como si subimos al doblado, está todo cerrado, abrimos las ventanas, entra el aire y se lleva las telarañas. Nosotros habíamos vivido eso, había una cita que lo resumía muy bien: las penas, las alegrías, los triunfos y los fracasos de los hombres de nuestro tiempo deben ser penas, alegrías, triunfos y fracasos de la Iglesia. Y terminaba diciendo: nada de lo humano le es ajeno.

Nosotros, que éramos coadjutores, es decir ayudadores del párroco, asumimos con ese espíritu nuestra función: evangelizar desde esa realidad en la que estábamos, porque dentro del templo no teníamos mucha cabida. La Iglesia de entonces era muy tradicional, muy cultual, y este paso de la apertura al mundo lo encontrábamos más fuera del templo.

Tú venías de Talayuela y Agustín de Salamanca.

Sí, Agustín venía de Béjar. Una cuestión importante es que entonces se estaban promoviendo los equipos. Para nosotros eso también fue determinante, en nuestra visión del mundo, de la realidad y de la evangelización. Porque el vivir en comunidad es un apoyo, te permite comentar y estudiar juntos. El campo en el que nosotros nos volcamos en ese descubrimiento de la realidad fue el mundo de la agricultura. Yo estuve cinco años trabajando en el campo.

¿Trabajabas como jornalero?

Yo iba a jornal, pero también creamos una cooperativa de trabajo asociado con Damián y otros jóvenes, que luego formarían parte de la Unión de Campesinos. Aquello supuso también un rompimiento con la mentalidad tradicional, acostumbrada a que el hijo trabajara con el padre. Nosotros dábamos clase en lo que entonces era la Extensión Agraria y ahí tomábamos mucho contacto con los jóvenes del campo. Analizamos cuál iba a ser en el futuro la evolución de la agricultura y llegamos a una conclusión -que luego se ha cumplido-, la agricultura iba a ser netamente capitalizada por los grandes inversores. Entonces nos planteamos la posibilidad de lanzarnos a crear una cooperativa de trabajo asociado. Primero fue un grupo de diez o doce chavales arrendando unas tierras, sembrándolas de maíz y de trigo, y luego ya se constituyó la cooperativa de trabajo asociado, que ha continuado hasta ahora. Había otra época que yo iba a jornal, a coger aceituna y tomate, sobre todo. Fue una experiencia muy rica, descubrí esa idea que hoy en la teología se utiliza mucho: cambiamos el aserto del catecismo que dice que hay que amar a Dios sobre todas las cosas por el de que hay que amarlo en todas las cosas, en presencia. Yo empiezo a descubrir a un dios que está en la realidad, que está en la vida. Todo esto reflexionando con Agustín.

En los años del tardofranquismo se van a producir en Extremadura fuertes luchas en el campo, en sectores como el tomate, el maíz, el pimiento o la leche.

Aquí en Miajadas yo me acuerdo sobre todo de las guerras del tomate y del maíz. En el tomate hacían unos contratos leoninos, con muy pocas cajas por agricultor, y ahí estuvimos bastante implicados. En agosto de 1975 se produce el corte de la carretera nacional, donde están ahora las fábricas, fue un follón de miedo. El corte se mantuvo desde las once de la mañana hasta las tres del mediodía, hasta que llegó el gobernador y se consiguió una negociación. Los días siguientes los jeeps de la Guardia Civil están constantemente por el pueblo, llamando a la gente a declarar. Entre otras cosas le preguntaban a muchos si nosotros habíamos hecho las pancartas.

Ese movimiento despertó el nacimiento de las organizaciones agrarias. Después vino la guerra del maíz, pero ya en coordinación con Aragón, Castilla León y otras zonas. La protesta consistía en poner los tractores al lado de las carreteras, donde a veces se tiraban hasta una semana. En una de las tractoradas se plantea conseguir la Seguridad Social en el campo. En esos años también se está empezando a reclamar la libertad sindical. Se empezó a reunir un grupo de agricultores, entre ellos los presidentes de las cooperativas, que eran gente muy conservadora. Uno de los lugares donde nos reuníamos era en la la sacristía de Vivares o debajo de un puente. En Vivares estaba también Santiago Leal. En aquel momento se estaba formalizando la Coordinadora de Organizaciones Agrarias, la COAG. La Unió de Pagesos influyó bastante en el movimiento. En esos años es cuando surge la Unión de Campesinos Extremeños, la UCE. Me acuerdo de que poco después, en el 77, se dio a conocer aquí en Miajadas con un acto que se hizo en el cine de verano.

¿Agustín no estaba en el movimiento campesino?

Sí, Agustín no trabajaba en el campo pero sí estaba implicado en todo. Era una persona genial, tenía una gran bondad y una gran capacidad de análisis. Y de decisión. Era muy afable, bondadoso con la gente, conectaba en seguida, con todo el mundo. Una chica joven me dijo de él, al poco de morir, “Ha muerto un hombre de Dios que nos acercaba a Dios”. Agustín unía la fe y la vida.

Vuestra brega ha estado siempre enmarcada o ligada al Movimiento Rural.

Eso nos ayudó mucho. En el mundo obrero eran la HOAC o la JOC la punta de lanza, pero en el mundo rural fue el Movimiento Rural Cristiano. En la Iglesia en esos años se desarrollarán mucho los movimientos de acción católica, que habían nacido en los años cuarenta y cincuenta en Francia; es cuando Cardijn dice aquello de “Un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo”. En España el Movimiento Rural surge a finales de los cincuenta, primeros de los sesenta. Hay un vicario muy interesante y muy importante en nuestra vida, Felipe Fernández, que fue sacerdote en Don Benito y en Plasencia y que después sería obispo en Ávila y Canarias. Él nos abrió los ojos a estos movimientos, que han sido una bendición porque nos han enseñado sobre todo los métodos, cómo analizar la realidad; el método de revisión de vida, es decir, cómo descubrir en el juzgar y el actuar la presencia del evangelio. No se puede decir Señor, Señor, si no es tratando de luchar, de amar al otro, de comprometerse con el otro. El Movimiento Rural todavía sigue aquí en Miajadas.

Por lo que sé, en la zona tuvo mucha importancia este movimiento. Había un núcleo de sacerdotes: en Pela, por ejemplo, Eduardo Martín Herrero; en Madrigalejo, Juan Antonio Andrade; o en Orellana, Fermín Solano.

De todos modos, el Movimiento Rural se quedó sólo en una zona, no se extendió más. Quizás porque era muy exigente también en la organización. En las parroquias, para muchas de estas cosas, el sacerdote o es un tapón o es un cauce.

En el campo nosotros siempre hemos estado muy implicados, por ejemplo en la Cooperativa San Isidro. Agustín fue asesor y yo, durante una etapa, entré en la directiva como vicepresidente. Pero siempre teniendo muy clara una metodología: ayudar para que la gente piense, razone y actúe, nunca buscando el protagonismo. Si hay un sector en el que hayamos echado tiempo y corazón es en la gente del campo.

Pero también estuvisteis en otras luchas, por ejemplo en la Marcha por la Universidad, en el año 1972. Estabais en todo lo que era el movimiento popular en ese momento.

Eso fue un contacto esporádico, nosotros sólo les atendimos para que se repusieran. Era una marcha a Madrid y les echaron para atrás. Los jóvenes salieron de Guadalupe, como algo simbólico, pero la Guardia Civil los detuvo y los trajeron al cuartel de Miajadas. Nosotros nos enteramos, fuimos al cuartel, intercedimos y les permitieron dormir en una nave junto a la parroquia.

Unos años antes Agustín y tú también os habíais ido como curas obreros a la emigración.

Sí, Agustín había estudiado Graduado Social en Salamanca, después de que salimos de curas, por ayudar y asesorar al mundo obrero. En Miajadas, Escurial y los pueblos de la comarca, había bastante emigración en la hostelería. Nosotros fuimos a conocer la emigración dos veranos, el 72 y el 73. La gente sobre todo iba a trabajar a Francia, a los hoteles de Lourdes. Para nosotros conocer Francia fue importante. Estuvimos trabajando en los hoteles y a la vez trabamos relación con un sacerdote navarro y francés, que llevaba grupos de la JOC allá. Ayudábamos a los trabajadores de aquí a que tomaran conciencia y se organizaran. Los contratos eran desde abril hasta octubre, aquello sí fue para nosotros un descubrimiento grande: la emigración no se conoce si no se vive. Agustín les traducía los contratos, las cartas, les asesoraba en todo lo que podía.

O sea que cuando se produjo el conflicto del Instituto aquí en Miajadas teníais ya hecha toda una licenciatura en lucha social.

Lo que pasa es que aquello fue muy sonado. Los chavales de aquí, en un pueblo tan grande, tenían que irse fuera a estudiar. En aquel tiempo, aunque no había libertad de asociación, sí permitían unas asociaciones de cabezas de familia. Utilizamos ese medio y se formó la asociación con la finalidad de luchar por el Instituto. El edificio estaba construido hacía ocho años, eran las corruptelas de antes. El dueño del edificio, que lo había construido, tenía otros centros educativos en Mérida y Navalvillar de Pela, con la misma estructura que este. Había construido el instituto con dinero público pero no acababa de ponerse en marcha.

Hicimos la asociación familiar, nos dirigimos al Gobierno, presentamos las firmas y no nos hacían caso. A finales de octubre preparamos la acción, se iba a encerrar la directiva pero al final sólo pudimos quedarnos Agustín y yo. A las seis de la mañana nos llevó un compañero en coche y nos encerramos.

Hoy os llamarían ocupas, por el procedimiento. Porque además entrasteis por una ventana.

Posiblemente. Por la mañana empieza a ir la gente, luego llega la Guardia Civil y más tarde se presenta el alcalde y nos dice que si no nos salíamos nos llevaban esposados a Cáceres. Nosotros teníamos miedo, porque hacía muy poco tiempo, en agosto, en Carmona había muerto un vecino en una protesta del pueblo por el agua. Por la tarde vino el administrador apostólico para hablar con nosotros. Entonces la Iglesia y el Estado se llevaban muy bien, digamos que los obispos tenían poder. Dice que nos salgamos, que ya habían hablado con el gobernador y se comprometen a ser ellos quienes lleven la documentación al Ministerio de Educación. Teníamos miedo de lo que pudiera ocurrir, porque la gente se había ido concentrando en la puerta, tanto los chavales que iban a Don Benito como muchos vecinos del pueblo y al mismo tiempo había 26 guardias civiles rodeando el edificio. Aprovechamos la situación y salimos.

El juicio se celebró de forma muy rápida, apenas cuarenta días después.

Sí, entonces existía el Tribunal de Orden Público (TOP), pero debió haber una negociación entre el Gobernador y el que hacía de obispo y nos juzgaron en un tribunal ordinario, con un juez de paz, por alteración de orden público. Nos pusieron una multa, nos condenaron a pagar las costas del juicio y también nos “manchó” el pasaporte, de modo que hasta que no vino la amnistía no podíamos salir del país. Como era una cosa tan llana, tan justa, tan de necesidad, la gente se volcó. Los chavales fueron casa por casa para que la gente contribuyera a una colecta para pagar la multa.

En abril se llevó al Consejo de Ministros y se aprobó que se hiciera Instituto. Luego, lo que es la vida, en la inauguración del instituto no nos invitaron. Y de hecho nosotros no dimos nunca clases de religión en el Instituto, lo tuvimos prohibido. A los 25 años ya sí nos invitaron a la fiesta del Instituto.

Un elemento distintivo vuestro ha sido la metodología participativa y la promoción de tejido asociativo.

Sí. Otra cosa que funcionó en esos años fue el Centro de Juventud. Nosotros, en la Iglesía, teníamos un resquicio legal y aquí en Miajadas funcionó. Luego vino el cambio de las discotecas, pero aquella hornada de gente joven fue fantástica. El Centro de Juventud era todo, cultura, organización de marchas, teatro… Y teníamos varios, en Orellana, en Madrigalejo. Fue un semillero de bastante gente que fue comprometiéndose después en otros cauces.

Las cooperativas de confección fue otra de las iniciativas que impulsamos, aunque no acabaron de arraigar. Y, claro está, todo lo relativo al movimiento cooperativo en el mundo agrario. Esta cooperativa estuvo muy presente en la primera etapa de formación de ACOREX.

En 1983 nosotros asumimos las parroquias y ahí viene la segunda etapa de cambio eclesial. Se crean los cauces, los consejos pastorales, se potencia bastante Cáritas y surge también un grupo contra la droga: AMAT, la Asociación Miajadas de Ayuda al Toxicómano. Son los años tremendos de la droga, se lucha con algunas madres y se forma AMAT. Colaboro ahí y también con ALREX, Alcohólicos Rehabilitados de Extremadura.

Ese es un campo del que yo no tenía ni idea. Nosotros estábamos muy atentos a la realidad , la íbamos descubriendo como llamadas de Dios. Un día veo que hay una charla de ALREX, voy y entro en un mundo desconocido. Otro día, cuando termino de decir misa una mujer, esposa de un alcohólico, me dice: Mira, Enrique, se nos ha ido la psicóloga, por qué no vienes y nos acompañas. Voy y empiezo a aprender, atendiendo y teniendo una participación cada vez más intensa. Ahora está más institucionalizado, ya es la Junta la que paga una trabajadora social, paga un psicólogo o un médico, no hay tanto voluntariado. Yo había hecho en Salamanca cursos de animación y dinámica de grupos. Y colaboré mucho en meter una metodología que les ayudara, en la organización de encuentros regionales que permitiera que ellos se conocieran, en la Federación de Extremadura. Luego en la organización de terapias y otro tipo de tareas. Ha sido una experiencia formidable, conocí a gente que se transformó, como Sebastián, que no sabía apenas leer ni escribir y llegó a dar charlas a otros alcohólicos en Madrid o en el País Vasco. Te contaba que en cada tomatera tenía una botella de vino. Y desde ahí cambió radicalmente. Él me escribía con letras mayúsculas las palabras y yo se las pasaba al ordenador para luego él seguir un guión. Descubrí en gente valores que estaban apagados. Luego vino la parte más administrativa, había una médica fantástica que entendía esto de maravilla. Formábamos un equipo que funcionaba muy bien. El campo de las drogas a mí me hizo mucho bien porque me llevó a descubrir a las familias y me permitió conocer más a los jóvenes. Para mí eso constituía también la dimensión pastoral del cura.

Esa ha sido nuestra orientación. Que la parroquia sea realmente viva, que responda a la realidad y que el laico participe. El trabajo en las AMPAS, que los padres se preparen en la educación de los chavales, o la presencia en la Plataforma de la Sanidad, todo eso. Lo que más me alegra es que algunos vienen de un mundo religioso, no cristiano, y han dado ese paso. A nosotros también nos ha ayudado algo que en la Iglesia está poco desarrollado y que este Papa también lo dice mucho, que es la presencia pública de los cristianos. La Iglesia dice lo siguiente: el compromiso político es una de las formas más eficaces de la caridad, porque es desde donde se toman decisiones en favor de los pobres. Pero todavía queda el recelo contra la política, Franco nos metió que la política era como el demonio, el enémigo número uno. La doctrina social de la Iglesia es la gran desconocida dentro del mundo de los cristianos.

Uno de los ejes del debate en los sesenta y setenta era precisamente el diálogo entre cristianismo y marxismo.

Eso hoy, en la Iglesia, no existe, se ha roto, es otro mundo. Entonces era vibrante, estaba a flor de piel, quizás por el momento político y por el momento eclesial. Luego han venido unas generaciones con mucho incensario. Estos nos decían que nosotros habíamos hecho de la Iglesia unos paradores. Parador se le llama aquí en Miajadas al sitito donde metes los trastos y el coche.

Lo que hoy está pretendiendo el Papa Francisco conecta perfectamente con los movimientos apostólicos como el nuestro. Eso que dice él: Prefiero una Iglesia que por salir se accidenta a una Iglesia que por quedarse en la sacristía enferma.

Mantenéis también una relación estrecha con comunidades de El Salvador.

En el año 1996 Agustín y yo fuimos allí sobre todo para conocer las comunidades de base constituidas a raíz de la teología de la liberación. Conocimos la realidad de la pobreza, no tanto las comunidades de base y establecimos contactos que mantenemos actualmente. Hemos ido seis veces a El Salvador, esto ha permitido relacionar a las comunidades de allí- cantones que les llaman- con proyectos de la Junta de Extremadura, que ha hecho edificios de cooperativas y de escuelas. También establecimos una campaña de ayuda a las becas, de la que se benefician unos 50 o 60 chavales. La experiencia nos ha abierto a un mundo deslumbrante, en el que te echa para atrás la pobreza.

Con el Movimiento Rural habéis sido precursores de muchos de los debates que se han abierto alrededor lo que ahora se llama la España Vaciada.

Sí, pero el movimiento está bajando. Nos hemos quedado en los alrededores de Miajadas. Alonso de Ojeda, Valdehornillos, Vivares, Pizarro y Campo Lugar. Creo que ahí se trabajó bastante, sobre todo la parte festiva. Pero luego se ha municipalizado todo lo que había de elementos culturales y asociativos. El Día de la Mujer, las Fiestas, todo está en gran medida institucionalizado.La colaboración con las cooperativas fue muy buena, porque esa lucha estuvo muy presente en Pizarro, en Vivares o en Alonso de Ojeda. La parte organizativa festiva, la parte de ayudar a las cooperativas y el nacimiento de las AMPAS ahí sí estuvimos muy presentes.

Todo eso ha cambiado entre los jóvenes. Hoy es muy difícil la organización. Y en el mundo de las adicciones también. Tienen el problema pero organizar las respuestas es muy complicado. Todo se ha municipalizado, no hay pedagogía. Y hacer por hacer no educa. Esa es la lucha que tenemos tambien hoy en la Iglesia. La confirmación, por ejemplo: yo les digo que vayan a hablar a la gente, que forman parte de la parroquia, pero no lo ven. Y mira que en los pueblos la gente es más tratable, más amable, más cercana. Pero no, la sociedad de consumo también nos ha llegado a la Iglesia. En una sociedad secular como la que estamos parece que tendrían que bajar los bautizos, como ha bajado el matrimonio por la iglesia. Pero no, las primeras comuniones son una fiesta. Es lo que sociológicamente se dice: la pertenencia o la permanencia se ha difuminado.

La Iglesia se ha hecho líquida también, como dice Bauman.

Sí, yo le tengo bastante leído. ¿Sabes por qué no tengo whatsapp? Por Bauman. Es tremendo, un poco desesperante lo que está ocurriendo. Claro, uno viene de otra época. ¡Cómo hemos cambiado!

Por último me gustaría preguntarte por el conflicto que has tenido por la bendición a una pareja gay.

Lo he pasado mal. Yo he conocido el mundo de gays y lesbianas a través del sufrimiento de las madres. Madres que, por ejemplo, eran catequistas. Cuando teníamos reuniones y alguien con relevancia en la Iglesia decía alguna burrada de los gays yo veía que estas mujeres, que son creyentes y tienen hijos gays o lesbianas, cómo sufrían. Y ese proceso me hizo tomar conciencia de esa realidad. Entonces una pareja que ya llevan tiempo solicitaron la bendición, acogiéndose a lo que dice la Iglesia. Pero ni el compañero ni yo nos habíamos leído la instrucción del Vaticano. A nosotros, sin coraza, nos pareció estupendo.

¿Y qué dice la susodicha instrucción?

La instrucción dice que para que no se confunda con una boda o con el sacramento la bendición debe consistir sólo en eso. Por ejemplo, no tiene que ser después de la boda en el juzgado, ni tiene que haber tanta gente, es decir, hay que quitarle todo el elemento litúrgico que pueda parecer que celebramos un sacramento.

Yo asumo ese error, me confieso de ese pecado, debía conocer esa instrucción, el obispo había hablado conmigo unas semanas antes. Pero preparamos la celebración y fue preciosa, muchas bodas he hecho, pero esa celebración fue muy sentida. Vamos al bar y un chico gay de aquí me dice: “Enrique te doy las gracias. Si es ese Dios, el que tú nos has presentado ahí que nos ama a nosotros, yo me apunto. Si no, sigo tan alejado como hasta ahora”.

Aquí, el revuelo ha sido que se tomaron fotos y se pasaron en facebook. Alguien, quizás de fuera del pueblo, lo ha cogido y lo ha enviado maliciosamente a algunas revistas ultras. Entonces el obispado lanza un comunicado y empieza el atosigamiento de la prensa. Yo sólo decía que sí, que he cometido un error en las formas, en las normas, pero es un elemento evangelizador precioso y es una realidad en la que cual la Iglesia tenemos que estar presente, porque Dios está presente. Todavía en ese sentido hay un alejamiento. Yo no quería presencia en los medios de comunicación, era un follón. Pero toda la gente más sencilla me ha expresado el apoyo.

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«Mujeres y Memoria» en Torrero (Zaragoza) [España]

 

«Mujeres y Memoria» en Torrero (Zaragoza)

TERCERAINFORMACION / 04.11.2024

  • Este mes de noviembre será dedicado a las mujeres y la memoria.

La represión dibujada: la mujer bajo el franquismo.La primera novela gráfica, Dentro, narra la vida de las mujeres en las cárceles franquistas. Fuera, la segunda, nos cuenta la vida, represión y persecución que sufrieron las mujeres en España durante los cuarenta años de dictadura. Lejos, cierra la trilogía y nos habla de la mujer en el exilio. Isabel Ruiz Ruiz es licenciada en Bellas artes y diplomada en dirección de fotografía.

 

Con el proyecto: «Mujeres y Memoria en Torrero», iniciamos una andadura con la que pretendemos traer al barrio a mujeres que se esfuerzan por rescatar la memoria colectiva, especialmente si trata sobre las propias mujeres, un colectivo especialmente golpeado durante la Guerra de España y el franquismo.

Comenzaremos el día 8 con la proyección en la Sala Venecia del documental «Flores bajo el Hielo», se proyectará por primera vez en Zaragoza, gracias a la colaboración de diversas asociaciones del barrio, Asociación de Vecinos La Paz, Asociación de Vecinos Montes de Torrero barrio de Venecia, Asociación Sociocultural El Cantero de Torrero y ARMHA.

Los dos viernes siguientes, y ya dentro de nuestro proyecto, englobado en la línea de subvenciones a las Asociaciones Ciudadanas del ayuntamiento de Zaragoza, dos interesantes propuestas:

Centro Cívico Torrero:

Viernes 15 de noviembre

Estraperlo: la represión sobre la mujer gitana en la posguerra española. por María Dolores Fernández Fernández (maestra, presidenta de la Asociación de Mujeres Gitanas ROMÍ)

Viernes 22 de noviembre:

La represión dibujada: la mujer bajo el franquismo. Cárcel, vida cotidiana y exilio.

Isabel Ruiz es una joven ilustradora que nos presentará su trilogía, Dentro, Fuera y Lejos.

En sus libros nos muestra los padecimientos de las mujeres en las cárceles franquistas y el exilio.

Flores bajo el hielo

Día: 8 de noviembre

Hora: 18:30

Lugar: Sala Venecia (Lasierra Purroy, 8 – Zaragoza)


Estraperlo: la represión sobre la mujer gitana en la posguerra española

Día: 15 de noviembre

Hora: 19:30

Lugar: Centro Cívico Torrero (C/Monzón, 3 – Zaragoza)


La represión dibujada: la mujer bajo el franquismo

Día: 22 de noviembre

Hora: 19:30

Lugar: Centro Cívico Torrero (C/Monzón, 3 – Zaragoza)

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Es miércoles al mediodía. Estoy en València –llegado el lunes de viaje largo y literario– porque ayer martes ya no pude subir a Gestalgar. Seguramente hoy tampoco. Todo está roto. Las carreteras. Los caminos. Las vidas de quienes se perdieron entre las aguas y las de quienes se han quedado con la mirada perdida en ninguna parte, que es el sitio donde habita la desolación.


Diario del horror


Alfons Cervera

El Viejo Topo

5 noviembre, 2024 

 

Es miércoles al mediodía. Estoy en València –llegado el lunes de viaje largo y literario– porque ayer martes ya no pude subir a Gestalgar. Seguramente hoy tampoco. Todo está roto. Las carreteras. Los caminos. Las vidas de quienes se perdieron entre las aguas y las de quienes se han quedado con la mirada perdida en ninguna parte, que es el sitio donde habita la desolación. Llovía como en el Macondo de García Márquez, como cuando regresa la barcaza de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas y surge como en un eco espeluznante el grito de Kurtz extraviado en la locura: ¡el horror, el horror! La vida muchas veces también sucede en las novelas.

La noche del martes, y a esta hora de la mañana de miércoles cuando escribo, no paran de llegar mensajes para preguntarme si estamos bien, que qué ha pasado para tanta tragedia, que las durísimas imágenes de la televisión son de las que nunca se olvidan. Los mensajes llegan de cerca y de lejos. Algunos de muy lejos. El dolor parece que duele menos si se comparte, si te llegan esos mensajes cuando un daño incalculable está desbordando los puentes y bajando a revolcones por los barrancos y el cauce violento de los ríos.

Sigo en miércoles. A las siete y veinticuatro minutos de la tarde. Acabo de leer en este diario: «Los fallecidos por la DANA ascienden a 92». Eran más de las ocho de la noche del martes cuando sonaron las alarmas en los móviles. Y más de las nueve cuando en À Punt, la televisión autonómica, salió el president de la Generalitat, Carlos Mazón, para decir que la cosa no pintaba bien. Para entonces ya andaban a tope las inundaciones y mucha gente sorprendida en las carreteras y puestos de trabajo sin saber qué se les estaba cayendo encima. Cuando no se sabe lo que está pasando se hace más grande la sensación de que está pasando algo muy gordo. Desde hacía varios días se anunciaba la llegada de la DANA. Sin embargo, Mazón, en un tuit, decía al mediodía de ayer martes que el temporal se dirigía hacia la Serranía de Cuenca y que «se espera que en torno a las 18 horas disminuya su intensidad en todo el resto de la Comunidad Valenciana». No sé qué información manejaba el presidente. Luego borró ese tuit. Como si eso borrara también su información peligrosamente desnortada.

Ya estamos a jueves. Aún no he podido subir al pueblo. Aconsejan no ocupar las carreteras para que puedan circular los vehículos de emergencias. Allí no hay luz, ni agua, ni teléfono, ni internet. Allí y en otros sitios como el mío no hay nada. Sólo daño por todas partes. Y mucho dolor. Las cifras de víctimas crecen sin parar porque el barro y las torrenteras esconden montones de personas muertas y desaparecidas. A las nueve de la mañana de este jueves llega a València el presidente del PP Núñez Feijóo y escupe mierda sobre las víctimas: el responsable del desastre es el gobierno de Pedro Sánchez, eso dice. ¿Se puede ser más miserable? Hasta Mazón se escapa como puede del escupitajo de su jefe y agradece el apoyo del gobierno.

Sigo en jueves y a primeras horas de la tarde me llaman del pueblo. Ya funcionan a medias los servicios. Salgo de València. El paso por Pedralba es desolador. La gente, los tractores, todo el mundo en la calle ayudando a salir del desastre. Imagino que también en Bugarra, que queda en lo hondo de la carretera. Cuando llego a Gestalgar es como si regresara a la riada de 1957, también en octubre, también con la gente arrimando el hombro para aliviar el desastre. Aquí no ha habido muertos ni desaparecidos. Pero todo está devastado. Los comercios, como en la pandemia, respiran aporte solidario para que no falte de nada. En todas partes, cuando tanto daño aprieta, sale a la superficie lo mejor de una humanidad admirable. A última hora de este jueves andamos ya, oficialmente, con más de 150 personas muertas y desaparecidas. El horror.

Son las seis de la mañana del viernes. En unas horas he de entregar este artículo en la sección de Cultura de Levante-EMV. No sé qué novedades habrá de aquí al domingo. Ojalá todas las personas desaparecidas siguieran vivas. Dicen que este fin de semana vendrán a València los reyes. Yo no soy de reyes. Creo que en esas visitas hay más compromiso protocolario que otra cosa. Palabras dulces, pensadas o escritas en la frialdad de los despachos. Y poco más. Prefiero los tractores y la gente con el barro hasta las rodillas.

Me duele, hasta hacerse insoportable ese dolor, todo lo que se ha perdido entre las aguas. Pero no puedo dejar de lado la pregunta del millón: ¿qué estaría haciendo y diciendo el PP a estas horas si aquí estuviera gobernando la izquierda? Pues lo que estaría haciendo el PP de Feijóo y Carlos Mazón está muy claro: exigir la dimisión del presidente Ximo Puig. Lo mismo que mucha gente, de la política y fuera de la política, exigirá a Mazón cuando llegue el momento. Pero si cuando la pandemia su compañera Díaz Ayuso llevaba a la espalda 7.291 personas muertas en las residencias madrileñas y no dimitió, ¿por qué va a dimitir Carlos Mazón si «sólo» tiene a cuenta de su mala gestión de la DANA la «irrisoria» cantidad de unas 200? Yo tengo claro que no dimitirá. Muy claro. ¿Y ustedes?

Fuente: Levante

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El progrerío lanza a sus terminales mediáticas a decir que si le criticas (o tiras barro), eres de extrema derecha

 

 

INSURGENTE.ORG / 04.11.2024

 

Desde que el PSOE y Sumar, y en el terreno sindical sus aliados CC.OO y UGT, creen tener el copyright de lo que es y no es izquierda, todo lo que esté fuera de su redil y control, es extrema derecha. O lo es, o lo hace el juego, que pa´progres, ellos.


De este modo, intentan apoderarse de un palabra para no practicarla: y así ni se salen de la OTAN, ni de la UE, ni atacan con firmeza a la monarquía hasta desestabilizarla, ni terminan con la sanidad privada y los colegios concertados, ni nacionalizan servicios básicos, ni rompen relaciones con Israel o EE.UU por genocidio, ni llaman a boicotear empresas usureras, ni facilitan el derecho de autodeterminación de los pueblos, ni se oponen a la privatizaciones de servicios esenciales, ni salen a las calles a protestar contra el capitalismo, ni nada de nada. Las señas de identidad de la izquierda fueron abandonadas por sus señorías pero… se quedaron con la palabra y, por ende, con el argumento de que si a alguien no le parece que ellos son el progreso, es que, quizás no lo sepa pero… eres neo nazi o similar.

Se trata de un juego viejo, chusco pero que repiten una y otra vez para que la chispa no salte y los pueda dejar observando cual vaca mira tren. Por eso, si se toca (o se grita) a Sánchez o a los Borbones, no puede ser desde la izquierda, eso es imposible. El manual de cómo atacar a la izquierda antisistema (es una redundancia) dice en su página 1 que, si es difícil convencer a una persona que los progres son la izquierda, pasa al capítulo siguiente donde se explica la teoría del menos malo que casi siempre funciona. Cuando se acercan elecciones (da igual en España o EE.UU) intensificar la idea y disfrazarla de argumento. Está comprobada su eficacia.

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Israel, Líbano y Gaza

 

Israel bombardea, mata a civiles, invade Gaza y Líbano, reprime en Cisjordania, pero... no gana. No fulmina, como tal vez creía, la resistencia. Más bien al revés, la resistencia se mantiene mientras el descrédito de Israel y su patrón EEUU aumenta.


Israel, Líbano y Gaza


Eduardo Luque

El Viejo Topo

3 noviembre, 2024 

 


Intentemos hacer un balance de las «victorias» alcanzadas por el primer ministro Netanyahu en su guerra contra Palestina, Líbano y el Eje de la Resistencia. Después de todo, la propaganda occidental ha exaltado la supremacía del ejército israelí, autoproclamado el «más ético del mundo». Pero, ¿qué hay de verdad y cuánto de propaganda? Lo que en teoría era una máquina implacable, eficiente y, sobre todo, victoriosa, en la práctica revela grandes limitaciones y pérdidas no previstas inicialmente. El líder de la oposición israelí Yair Lapid afirmaba a finales de octubre en los medios israelitas (canal 12), que las bajas del ejército superan las 12.000 incluyendo unos 890 muertos. Esto condiciona una estrategia que se vuelve cada vez más errática, incapaz de mostrar logros concretos tras meses de bombardeos y masacres. El día 29 de octubre los medios israelitas confirmaban que las tropas que habían invadido Líbano habían retrocedido hacia el interior de sus propias fronteras, cerrando los pasos abiertos en las líneas de contacto por las que habían penetrado. De confirmarse sería una demostración de un fracaso total puesto que hasta el día de hoy el Tzahal no ha logrado ocupar ninguna de las aldeas fronterizas del Líbano.


Para medir estos supuestos éxitos, repasemos la lista de intenciones iníciales: Netanyahu aspiraba a la destrucción total de Hamás, la expulsión de la población palestina de sus tierras, la eliminación completa del Eje de la Resistencia –en particular, de Hezbolá en el norte–, el control definitivo sobre Irán, la expansión territorial a costa del Líbano, la desintegración de ese país en beneficio de Israel, la sumisión de Egipto y Jordania, y, por último, la joya de la corona: un histórico acuerdo de normalización política con Arabia Saudita. La condición «sine qua non» obviamente era la victoria militar. Con una lista de objetivos tan ambiciosa, uno esperaría una estrategia bien diseñada, impecable, calculada al milímetro. Sin embargo, la realidad insiste en mostrarnos otra cosa. Ninguno de los objetivos prometidos ha sido alcanzado, y el único «logro» tangible es la devastación de Gaza, un genocidio que ha despertado el repudio de la mayor parte del mundo. En cuanto al apoyo político, se limita principalmente a los países «aliados» de Estados Unidos, en especial la Unión Europea, donde Alemania ha respaldado, por ejemplo, el reciente ataque israelí contra Irán, al igual que Francia. Sin embargo, este respaldo comienza a debilitarse a medida que la indignación social por los crímenes israelíes crece y se expande internacionalmente, mostrando que el victimismo sionista cada vez vende menos.

A pesar de ser uno de los ejércitos más «modernos y avanzados» del mundo, el Tzahal (el ejército israelí) parece estar pasando por una «racha de mala suerte». Sus tanques más sofisticados, esos que la publicidad presenta como invencibles en desfiles y exhibiciones, han caído en el campo de batalla. Parece que los misiles de la resistencia no se creen las especificaciones técnicas ni hacen caso de la propaganda. Con cerca de la mitad de estos vehículos destruidos o averiados, la industria militar nacional –tan «eficiente» en tiempos de paz– se ha visto desbordada por la demanda de reparaciones. Este contratiempo no solo expone la magnitud de las bajas sufridas por las FDI, (Fuerzas de defensa de Israel) sino también la incapacidad de Israel para satisfacer sus propias necesidades logísticas en pleno conflicto. Ante este panorama, Israel ha optado por una «solución creativa»: subcontratar empresas privadas para restaurar sus unidades blindadas. Claro, este «enfoque innovador» viene con el pequeño inconveniente de disparar los costes y abrir la puerta a un riesgo inesperado: la pérdida de información clasificada. Porque, como todos sabemos, nada protege mejor la confidencialidad de un ejército que delegar la reparación de sus unidades clave a terceros sobre los que el control de seguridad es, digamos, limitado. Frente a estos desafíos, el ejército parece haber redirigido sus esfuerzos tácticos a un campo en el que, sin duda, tiene ventaja: ataques contra barrios civiles en Gaza y Líbano. Quizás sus estrategas consideren que esto potencia el «impacto visual» de la ofensiva, aunque en la práctica el efecto más notable ha sido un desprestigio internacional en ascenso. Así, la reputación de las FDI se define no tanto por su destreza en combate, sino por una insólita habilidad para generar indignación global. El único aspecto en el que Netanyahu puede declararse «vencedor» hasta ahora es en el campo de los ataques a civiles.

Uno de los objetivos más ambiciosos y «nobles» de Netanyahu era la expansión de las colonias en Gaza. El plan sonaba sencillo: primero, eliminar la resistencia de Hamás y despejar el área de la población palestina. En el norte, la estrategia era similar: la expansión deseada requería, eso sí, una «pequeña» reconfiguración fronteriza a expensas del Líbano, creando espacio para las nuevas colonias. Sin duda, una visión ambiciosa; tal y como describió el propio ejército sionista era un objetivo factible,,, al menos sobre el papel. Lo que no aparecía en el guion, sin embargo, era la persistente resistencia en ambos frentes. En lugar de despejar Gaza y el sur del Líbano para sus soñadas expansiones, Israel se ha encontrado con un aumento de ataques de Hezbolá en el norte, donde los bombardeos de cohetes han obligado a los colonos israelíes a abandonar la zona. Incluso la población de ocupantes en Gaza ha disminuido tras los ataques del 7 de octubre. En vez de ampliar su presencia, Israel enfrenta ahora una despoblación en sus propios asentamientos. Y, por si fuera poco, esa pretendida superioridad aérea enfrenta una creciente amenaza de misiles de largo alcance provenientes de Irán, Yemen, Irak y Líbano. Con cada ataque de la resistencia, los cielos de Israel, antes considerados invulnerables, se convierten en una zona de riesgo constante, y los proyectiles que caen desde múltiples frentes continúan despoblando y debilitando el territorio israelí. La «seguridad aérea» ha dejado de ser una certeza y se convierte en algo relativo. Así, en lugar de ganar terrenos para sus colonias, Netanyahu parece haber ganado territorio… pero en forma de escombros, desalojos y una resistencia que, desde todos los ángulos, desafía sus ambiciones expansionistas.

Un logro extra que Netanyahu ha alcanzado –aunque quizás no figurara en sus planes originales– ha sido despertar una oleada de solidaridad con Gaza y engrosar notablemente la lista de enemigos de Israel. Gracias a su política de ataques masivos y su campaña en la región, ha conseguido, nada menos, que un aumento global de simpatía hacia la causa palestina y una sólida alianza de nuevos actores en Oriente Medio. Todo un «éxito» en diplomacia inversa. Entre los ejemplos más destacados de esta expansión de la resistencia, tenemos a los hutíes en Yemen, que ahora dominan el mar Rojo con una firmeza admirable. Desde hace casi un año, ningún barco occidental logra cruzar esas aguas sin «someterse» a sus restricciones, un obstáculo que ni la Marina de Estados Unidos ni sus aliados han logrado deshacer, pese a sus persistentes esfuerzos y ataques sobre el puerto yemení de Hodeida. Es más, los hutíes han llegado a tal nivel de control que ya es una amenaza directa para los grandes puertos israelíes, logrando casi paralizarlos y asfixiando la entrada de suministros esenciales desde el mar. Como si el bloqueo marítimo no fuera suficiente, Netanyahu también puede atribuirse otra «hazaña» en el aire: los misiles de Hezbolá han hecho de Tel Aviv un destino poco atractivo para las aerolíneas internacionales, con la consecuencia de que muy pocas se atreven a enviar sus aviones allí. Este pequeño detalle ha debilitado severamente la capacidad de Israel para recibir piezas de recambio y materias primas. Estados Unidos, en su afán por proteger su «posición» en la Palestina ocupada, ha acelerado su propio aislamiento económico en Oriente Medio. El bloqueo de rutas marítimas estratégicas en el Mar Rojo, junto con las confiscaciones de petroleros en el Golfo Pérsico, han mostrado que las restricciones «a la carta» funcionan en ambos sentidos. Los hutíes y aliados de la resistencia, al controlar los accesos estratégicos en estas rutas, enfrentan a Occidente con una cruda e inesperada realidad: ya no pueden mover su comercio por estas aguas con la impunidad de antaño. La integridad de las cadenas de suministro occidentales está ahora en entredicho, la tecnología «made in Israel», debido a intrincadas colusiones en Taiwán y Hong Kong y los atentados con móviles en Beirut, han provocado una pérdida de confianza en los equipos de telecomunicaciones occidentales, en especial hacia el régimen hebreo. A todo ello se le suman las denuncias por parte de China de que las CPU (el cerebro del ordenador) de Intel tienen enormes agujeros de seguridad. El Gran hermano norteamericano hace tiempo que lo escucha todo. Esto ha alertado tanto a Pekín como a Moscú sobre la necesidad de revisar sus propias cadenas de suministro para evitar un problema similar. En este contexto, China es la beneficiaria, se consolida no solo como el «proveedor de volumen» del mercado global, sino como el «proveedor de confianza» que cada vez más países prefieren ante los vaivenes de los suministros occidentales. Así, entre sanciones que terminan siendo un boomerang, cadenas de suministros comprometidos y una moralidad puesta en entredicho, Occidente se enfrenta a un panorama donde sus antiguas herramientas de presión y su supuesta superioridad ética ya no logran imponer respeto. La era en la que dominaba con una narrativa moral unilateral parece estar agotada, y el Sur Global, junto a nuevos aliados, emerge como una alternativa robusta frente a un Occidente que, lenta pero segura, va perdiendo terreno en la arena internacional. Estados Unidos, además, ha quedado expuesto ante el mundo… y no precisamente de la mejor manera. Gracias a las acciones de su fiel aliado Israel, la imagen de EE.UU. como un gobierno «faro de la democracia» –si es que alguna vez lo fue realmente– se ha desmoronado. Antes se podía especular sobre la influencia de Israel en la política exterior estadounidense, pero ahora ya no queda espacio para la duda: la política exterior de Washington está completamente alineada con los intereses del lobby sionista. Tel Aviv no define la política norteamericana, es a la inversa; Washington permite y potencia según sus intereses las acciones de Israel. Mientras esto se percibe cada vez con mayor claridad, otros gobiernos occidentales como Alemania, Francia y el Reino Unido, se han sumado a la dinámica de la subordinación. Y aunque el calendario electoral estadounidense marque el 5 de noviembre como una posible fecha de cambio, gane quien gane en las urnas, pocos esperamos una diferencia real.

Mientras tanto, la economía israelí, tantas veces ensalzada como un milagro en medio del desierto, enfrenta un futuro que parece estar más lleno de agujeros que sus defensas antiaéreas. La inestabilidad en la región ha afectado duramente a las multinacionales con oficinas en Israel. Desde pequeñas empresas que han tenido que cesar operaciones por falta de personal hasta grandes corporaciones que, por «políticas de cumplimiento ético», prefieren distanciarse de un país con una «agenda inestable», la lista de aquellos que empacan y se van no para de crecer. La caída demográfica y la huida de técnicos cualificados (el 6% de la población produce el 50% de las exportaciones de alta tecnología) amenaza la propia existencia y viabilidad futura del estado.

A esta crisis demográfica se suma la reciente destrucción de infraestructuras clave, especialmente en el sector energético, donde los ataques han alcanzado las plataformas de gas en el Mediterráneo. Es un recordatorio, por si hacía falta, de que Irán y sus aliados no solo están presentes en tierra, sino también bajo el mar, listos para convertir la «seguridad energética» de Israel en un recuerdo nostálgico. Ahora, Israel tendrá que recalcular cada ecuación de suministro, y lo mismo harán sus clientes, que de pronto se preguntan si seguir dependiendo de este «suministro estable» es realmente una buena idea. Aquí entra Estados Unidos, el eterno salvador de la economía israelí, cuyo respaldo permite a Tel Aviv mantener a flote esta «fiesta» financiera a costa de un déficit público norteamericano que ya no sorprende. La ayuda de Washington se ha vuelto el pilar indispensable que sostiene a Israel, por más tambaleante que esté la economía. Según el instituto Watson de la Universidad de Brown EEUU paga el 73% de los costos militares de Israel en esta campaña. El monto total desde el comienzo de la guerra ascendería a unos 65.000 millones de dólares. En una escena digna de comedia, es EE.UU. quien termina pagando la cuenta, inyectando fondos que, en última instancia, son lo único que evita que Israel se hunda en plena crisis.

A pesar de las inmensas sumas invertidas en una red de defensa aérea supuestamente «impenetrable», el ejército israelí y su aliado estadounidense están descubriendo, con notable desilusión, que la realidad no tiene por costumbre ajustarse a sus expectativas. Los recientes ataques del CGRI (Cuerpo de Guardias de la revolución iraní) sobre Tel Aviv han dejado al descubierto las vulnerabilidades de los sistemas de defensa más emblemáticos de Israel: la Cúpula de Hierro, la Honda de David, el sistema Flecha e incluso el venerable Patriota. Todos esos nombres tan pomposos sonaban impresionantes… hasta que los misiles comenzaron a hacer su entrada triunfal en el espacio aéreo sionista golpeando bases militares y centros de inteligencia estratégicos. No solo las FDI sino también las defensas de sus «sátrapas» en Jordania e incluso las de la Armada estadounidense han mostrado una asombrosa incapacidad para contener estas amenazas.

Este fallo estrepitoso ha sido todo un estímulo para los combatientes libaneses y palestinos. Hezbolá, en particular, ha tomado buena nota de cada error, registrando cada debilidad para adaptar su estrategia. Lejos de intimidarse, las fisuras en las defensas israelíes han servido para fortalecer a la resistencia en el sur del Líbano, donde Hezbolá, a pesar de los espectaculares ataques israelíes sobre Beirut, no solo se ha mantenido firme, sino que ha consolidado aún más su presencia. Las bombas israelíes han reducido barrios civiles a escombros, pero Hezbolá sigue atrincherado, aprovechando la destrucción como cobertura y refugio para sus futuras operaciones. En lugar de debilitar a sus adversarios, Israel ha creado un telón de fondo perfecto para el reclutamiento y la motivación de nuevos combatientes. El problema que enfrenta Humas, por ejemplo, no es disponer de tropas motivadas sino de armas suficientes. El reclutamiento en la franja (lo confirma el propio ejército israelí) cubre sobradamente las bajas sufridas en este año de guerra. Este fortalecimiento de la resistencia se extiende también a Gaza, donde Hamás sigue manteniendo la ofensiva, destruyendo equipos y unidades israelíes mientras conserva sus bases de producción de cohetes a pesar de los constantes bombardeos. La respuesta excesiva y mal calculada de Israel ha tenido un efecto bastante claro: mientras la resistencia sigue en pie en Gaza y Hezbolá se fortalece en el Líbano, Fatah se ha quedado al margen, y la resistencia palestina se unifica cada vez más bajo el liderazgo de quienes se enfrentan directamente a Israel. Mientras en otros escenarios como el sirio, las cosas tampoco pintan mejor para Estados Unidos. Las bases estadounidenses, asediadas semana a semana, enfrentan una presión continua que presagia el fin de su cómodo control sobre los yacimientos petrolíferos que ocupan ilegalmente, mientras que Rusia y Turquía, cada vez más seguras, bombardean a ISIS y a las fuerzas kurdas aliadas de EE. UU, erosionando la influencia estadounidense en la región.

En resumen, la «decisión estratégica» de Israel ha puesto en jaque la ocupación estadounidense en Oriente Medio, una región donde la pretendida hegemonía de Washington parece tambalearse bajo el peso de sus propios errores. La inestabilidad y la resistencia se han extendido también a Jordania y Egipto, especialmente en el primer caso, donde el panorama se oscurece con cada día que pasa. La monarquía hachemita, encabezada por el rey Abdullah, se encuentra bajo presión por su apoyo incondicional a Israel y su fidelidad a Washington. Irán, con su creciente presencia en la región, ha empujado a Jordania a tomar partido y a descubrir sus cartas, mostrando al gobierno jordano como un régimen subordinado a los intereses de Israel y Estados Unidos, completamente desentendido de los deseos de su propio pueblo. Con cada movimiento, la monarquía de Abdullah parece avanzar hacia un punto sin retorno; la cuenta regresiva para el régimen parece haber comenzado. Egipto, mientras tanto, atraviesa una situación de inestabilidad similar. La influencia estadounidense e israelí sobre el gobierno egipcio ha dejado expuesto su total alineamiento con los intereses sionistas y estadounidenses. Como compensación El Cairo potencia sus relaciones con el grupo de países BRICS. Egipto se dará cuenta más temprano que tarde que no se puede servir a dos amos. Lo único que mantiene el «statu quo» es la lealtad del ejército al gobierno actual. La creciente simpatía hacia el pueblo palestino y la apertura de rutas de contrabando hacia Gaza sugieren que esta estabilidad podría estar colgando de un hilo.

En el escenario internacional, la tan elogiada superioridad «moral» de Occidente ha quedado hecha añicos. El Sur Global ha sacado a la luz algo que para muchos era evidente: el colonialismo occidental sigue tan vivo y funcional como siempre, y la autoproclamada civilización de «derechos humanos» lejos de exhibir esa presunta excelencia ética, da muestras cada vez más claras de una crisis moral profunda. Esta crisis es visible tanto en los gobiernos que justifican y perpetúan políticas agresivas como en las poblaciones que, con apatía o complicidad, respaldan a sus líderes. La diplomacia ya no es la herramienta que solía ser para Occidente. El Sur Global ha comenzado a utilizar su poder diplomático para cuestionar de lleno la moralidad occidental en todos los foros, invirtiendo los discursos que solían ser el monopolio de Occidente. Anteriormente, cualquier intercambio diplomático entre potencias occidentales y países no occidentales comenzaba con recordatorios de los «derechos humanos» y «valores civilizatorios». Hoy, cada conversación diplomática arranca con una respuesta firme a las pretensiones de superioridad moral occidental, como se observó en la reciente cumbre de los BRICS en Kazán. Ahora es Occidente quien afronta cuestionamientos, mientras el Sur Global asume una posición de dignidad frente a su historial de colonización y manipulación. La erosión de la influencia occidental no se limita al terreno diplomático. Las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados, ideadas como herramientas de presión y control, han probado ser sorprendentemente ineficaces para frenar el avance tecnológico y militar de los países de la resistencia en Oriente Medio, desde Irán hasta Hezbolá y Yemen. Lejos de detener el desarrollo de estas potencias, las sanciones han empujado a la región hacia la órbita económica de los BRICS, alejándola cada vez más de la influencia del G7, en una jugada que parece rozar la autodestrucción. Y, mientras tanto, la ONU queda expuesta como un organismo impotente y obsoleto. Israel, con su conducta descarada en el seno de la organización, ha dejado claro que toda la estructura, desde la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) hasta el Consejo de Seguridad y la Asamblea General, pasando por agencias como la UNRWA, resultan prácticamente inútiles para cualquier tarea que no se alinee con los intereses de las potencias occidentales. Esta irrelevancia se hace aún más patente en los ataques de Israel a las tropas de interposición de la ONU en la frontera con el Líbano, evidenciando hasta qué punto la organización ha perdido control y autoridad en los terrenos que, en teoría, debería proteger y velar.

Esta cruda realidad, perceptible desde los primeros días del conflicto ahora queda expuesta con toda su rudeza, evidenciando favoritismos y corrupción en cada rincón de la ONU, algo que los representantes israelíes se encargan de señalar con su actuación, una y otra vez. El colapso ético de la ONU ha pasado de ser un rumor incómodo a una evidencia imposible de ignorar… salvo, claro, para aquellos que, de una forma u otra, siguen beneficiándose de esta gran estafa diplomática. Incluso la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha emitido, en un hecho sin precedentes, acusaciones de crímenes de guerra contra individuos israelíes concretos. Aunque la decisión llegó con notoria renuencia, marca una señal de que incluso un Occidente bajo presión comienza a resquebrajarse bajo el peso de sus propias contradicciones. Y estas contradicciones, lejos de encontrar solución, no harán más que crecer, sumando tensión a un equilibrio que cuelga de un hilo.

Mientras tanto, el titubeante contraataque israelí contra Irán ha sido un testimonio claro del temor y la confusión que se han instalado en Tel Aviv y Washington. A las bravatas sobre el poder destructivo israelí se le podría aplicar aquella expresión: «y los montes parieron un ratón». Las amenazas de aniquilación se han diluido en respuestas tardías y escasas, mientras el mundo observa cómo un país que presumía de su invulnerabilidad queda, de pronto, prácticamente paralizado por el miedo. La reciente y tardía respuesta de Israel al último ataque hipersónico iraní ha sido tan atípica como reveladora, sugiriendo que el miedo parece haber tomado las riendas de la estrategia. Este episodio muestra que la simple amenaza de violencia –cuando proviene de una potencia como Irán– es capaz de paralizar no solo el aparato de ocupación israelí, sino también la maquinaria angloamericana, que ahora parece dudar ante la posibilidad de tomar represalias directas contra Teherán.

Se hace evidente, como hemos dicho, que el poder de Israel no es ni independiente ni autónomo, sino absolutamente dependiente de la ayuda militar, económica y política de Estados Unidos. La supervivencia del Estado israelí y su capacidad para sostener sus campañas descansan sobre los masivos puentes aéreos de armamento estadounidense, Las FDI tienen tras un año de guerra una gravísima escasez de misiles interceptores, caros y lentos de producir. Es por ello que solicitaron el sistema antiaéreo THAAD, no tanto por su eficacia, que está por demostrar, sino por la falta de municiones para los otros sistemas usados. La intervención política de Washington en la ONU y otras esferas es lo que permite soñar a Netanyahu con cumplir los objetivos previstos. Esta dependencia arroja una realidad incómoda: Israel no puede sostenerse, ahora ni en el futuro, sin el respaldo del «Tío Sam». Si el poder estadounidense se tambalea, Israel inevitablemente caerá con él, y esta vulnerabilidad no pasa desapercibida para sus aliados ni para sus adversarios, que observan y planifican su estrategia en consecuencia. Así, mientras estas «condiciones iníciales sensibles» se entrelazan y evolucionan, el futuro de los próximos seis a doce meses se dibuja incierto. Lo que sí parece claro es que el panorama no es nada alentador para Israel, y, quizá, aún menos para aquellos en Occidente que han apostado todo a su supervivencia en un Oriente Medio que hierve en este momento.

Aunque el futuro es incierto por definición, el presente ya ofrece algunas pistas del desgaste de Israel y el panorama que enfrenta. La invasión terrestre del Líbano por parte de las FDI, lejos de reflejar un despliegue de fuerza, ha sido un recordatorio claro de las limitaciones del ejército israelí. A diferencia de invasiones pasadas, como aquella en la que lograron ocupar Beirut, el desempeño actual de las FDI ha sido solo una sombra de lo que fue. Incluso si llegaran a avanzar algo más, lo harían como una fuerza agotada y magullada, en lo que solo sería el comienzo de un conflicto aún más prolongado.

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domingo, 3 de noviembre de 2024

Lanzan objetos y fango al rey, Sánchez y Mazón a su llegada a Paiporta al grito de “¡asesinos!”

 

Lanzan objetos y fango al rey, Sánchez y Mazón a su llegada a Paiporta al grito de “¡asesinos!”

·    Los escoltas del presidente del Gobierno se lo han llevado después de que recibiese un golpe con un palo en la espalda, según fuentes del Ejecutivo, que señalan que esta visita “es un empeño del rey que no tenía que haberse producido. Un error gigantesco”. La visita que estaba prevista justo después, en el municipio de Chiva, ha quedado suspendida

·    — Una catástrofe nunca vista y una polémica gestión: los días de fango y muerte que Valencia no olvidará

 

Mariangela Paone / Lucas Marco / Carlos Navarro

elDiario.es /Paiporta — 

3 de noviembre de 2024 13:17 h 




Vecinos gitando indignados en Paiporta // AFP


Vecinos y vecinas han lanzado barro y han abucheado al rey de España, Felipe VI, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y al presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, al grito de “asesinos” y “fuera, fuera”, durante su visita este domingo a la localidad de Paiporta con motivo de la catástrofe de la DANA. La reina Letizia también ha sido alcanzada por el barro lanzado. La comitiva oficial ha permanecido un rato bloqueada con un dispositivo de seguridad que ha perimetrado a los vecinos. Finalmente, la visita ha tenido que ser suspendida tras los momentos de tensión. La visita que estaba prevista justo después, en el municipio de Chiva, ha quedado suspendida.

Agentes de la Guardia Civil y otros cuerpos han tenido que rodear al monarca y los presidentes del Ejecutivo central y el autonómico, que han acabado manchados de fango. Los escoltas del presidente del Gobierno han activado el protocolo de seguridad y lo han evacuado después de que recibiese un golpe con un palo en la espalda, según fuentes del Ejecutivo. Estas fuentes señalan que el presidente y la comitiva se encuentran bien y que esta visita “es un empeño del rey que no tenía que haberse producido. Un error gigantesco”. Los reyes han continuado un rato en la zona, intentando calmar los ánimos y hablar con los vecinos.

Decenas y decenas de vecinos y vecinas concentrados, muchos de ellos jóvenes, han lanzado barro y objetos a las autoridades y han lanzado gritos como “¡estamos muertos ya!”, “¡no tenemos nada!” o “¡para qué habéis venido, para ponerte una medalla vete de aquí!”. El ambiente ha sido de tensión extrema, ante la indignación y el sentimiento de abandono de las víctimas de la catástrofe en plena visita oficial. “Dónde está Pedro Sánchez, Pedro Sánchez dónde está” o “Pedro Sánchez hijo de puta”, “el presidente del Gobierno es un perro”, han sido algunos de los cánticos hacia el presidente del Gobierno.

“El Rey va a pelo, mamá”, le ha dicho una chica su madre por el movil. Y es literal. Los agentes de la municipio y la guardia civil estaban desprevenidos. No vieron venir la tensión ni estaban preparados. “Llevamos todos horas parados por ustedes”, le ha espetado otro de los vecinos a Felipe VI. “Lo sé, lo sé”, ha contestado él mientras seguía saludando a los presentes en Paiporta, que también le increpaban el hecho de que se hubiese restringido la presencia de los voluntarios el mismo día de la visita -aunque la Generalitat aseguró este sábado que era por alertas de lluvias-. “Les ruego, necesitamos ayuda por favor”, le dice una mujer en un momento de calma. “Que no nos abandonen dentro de una semana”, dice otro.

Efectivos policiales a caballo han accedido a la zona para tratar de separar a las autoridades de los vecinos indignados. El rey Felipe VI ha tratado, en vano, de calmar los ánimos dialogando con algunos de los ciudadanos que reprochaban una visita oficial seis días después de la catástrofe. También se han escuchado gritos de “Mazón dimisión”.

Dos horas después de su llegada, los reyes se han subido al coche para retirarse. Un militar ha gritado “viva el rey, viva españa”. Un hombre, a su lado: “¡Guillotina!”. Tras la marcha de los reyes, los tractores, camiones y voluntarios han reanudado las labores de limpieza en uno de los municipios más afectados por la catástrofe.

La visita que estaba agendada justo después en Chiva ha quedado suspendida tras los incidentes. Después de irse de Paiporta, el presidente del Gobierno, el de la Generalitat y los reyes se han desplazado al CECOPI, donde va a participar en la reunión habitual.

Mazón entiende “la indignación social”

Poco después de lo ocurrido, Carlos Mazón ha asegurado en su cuenta de Twitter que entiende “la indignación social” y “por supuesto, me quedo a recibirla”. “Es mi obligación política y moral”, ha añadido, asegurando a su vez que “la actitud del rey esta mañana ha sido ejemplar”.

En esta línea, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo ha alabado el “comportamiento ejemplar” de los Reyes y les ha agradecido el estar “siempre al servicio de los españoles”. “Gracias por estar siempre al servicio de los españoles. Otra vez el comportamiento del Rey y la Reina ha sido ejemplar”, ha publicado en Twitter.

Compromís tilda de “provocación” la visita

Compromís ha tildado de “provocación” y de “irresponsabilidad” que “ignora las inquietudes y el sufrimiento de miles de valencianos y valencianas que necesitan soluciones inmediatas” la visita del rey Sánchez, y Mazón. “Ante la negligente gestión de la tragedia, era una provocación”, afirma la formación en un comunicado enviado poco después de los altercados en Paiporta. Compromís sostiene que la “oleada de rechazo” que ha generado la visita del Rey a Paiporta “ha dejando muy clara la indignación que siente la ciudadanía por la negligente gestión del presidente Mazón.

La formación considera que los disturbios son “un reflejo del malestar generalizado de un pueblo” que se encuentra en una “situación crítica”. “Los afectados no quieren ser un escenario de fotos ni un plató de paseos; no son un maldito safari”, afirma el comunicado. “Ha sido el clamor de un pueblo que ve cómo cinco días después el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, todavía no ha explicado por qué obvió todos los avisos de la DANA que podían haber salvado muchas vidas y tampoco comprenden por qué el Gobierno de la Generalitat y el Gobierno central que preside Sánchez no están atendiendo todas las necesidades de las personas afectadas”.

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Rebelión entre los voluntarios: los autobuses los llevan a limpiar un centro comercial

 


España


Rebelión entre los voluntarios: los autobuses los llevan a limpiar un centro comercial

 

DIARIOOCTUBRE / noviembre 3, 2024

 


Captura de pantalla | Youtube – Official Press

 

Valencia (España). Malestar, protestas e ira entre las personas voluntarias en Valencia que son trasladados en autobuses (la Generalitat no quiere que se desplacen por su cuenta a socorrer a la gente) a lo que ellos creían eran las zonas con más necesidades. Muy por el contrario, los bajan en un conocido Centro Comercial para que limpien las tiendas.

Al negarse comienzan a caminar en dirección a donde de verdad están las necesidades de ayuda. No es algo anecdótico, es muy significativo.

 

Fuente: insurgente.org

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