Somos muchos los que hemos quedado perplejos al conocer la relación, bastante estrecha, de Noam Chomsky con el criminal multimillonario Jeffrey Epstein. Ante la imposibilidad por parte de Chomsky de tomar la palabra, su esposa, Valeria, lo hace en su lugar
Carta de Valéria Chomsky
El Viejo Topo
10 febrero, 2026
DECLARACIÓN DE
VALÉRIA CHOMSKY
Como muchos
saben, mi esposo, Noam Chomsky, ahora de 97 años, afronta importantes desafíos
de salud después de sufrir un devastador derrame cerebral en junio de 2023.
Actualmente, Noam está bajo atención médica las 24 horas del día, los 7 días de
la semana, y no puede hablar ni participar en conversaciones públicas.
Desde esta
crisis de salud, me he dedicado por completo al tratamiento y la recuperación
de Noam, siendo la única responsable de él y de su tratamiento médico. Noam y
yo no contamos con ningún tipo de asistencia en cuanto a relaciones públicas.
Por esta razón, solo ahora he podido abordar el tema de nuestros contactos con
Jeffrey Epstein.
Noam y yo hemos
sentido un profundo pesar por las cuestiones sin resolver que rodean nuestras
interacciones pasadas con Epstein. No queremos dejar este capítulo envuelto en
la ambigüedad.
A lo largo de
su vida, Noam ha insistido en que los intelectuales tienen la responsabilidad
de decir la verdad y desenmascarar las mentiras, especialmente cuando esas
verdades les resultan incómodas.
Como es bien
sabido, una de las características de Noam es creer en la buena fe de las
personas. La naturaleza excesivamente confiada de Noam, en este caso concreto,
nos llevó a ambos a cometer un grave error de juicio.
Se han
planteado preguntas acertadas sobre las reuniones de Noam con Epstein y sobre
la asistencia administrativa que su oficina proporcionó en relación con un
asunto financiero privado, que no tenía absolutamente ninguna relación con la
conducta delictiva de Epstein.
Noam y yo
conocimos a Epstein al mismo tiempo, durante uno de los eventos profesionales
de Noam en 2015, cuando muy pocas personas conocían la condena de Epstein en
2008 en el estado de Florida, mientras que la mayoría del público, incluidos
Noam y yo, no teníamos conocimiento de ella. Eso solo cambió tras el informe de
noviembre de 2018 del Miami Herald.
Cuando
conocimos a Epstein, este se nos presentó como un filántropo de la ciencia y un
experto financiero. Al presentarse de esta manera, Epstein llamó la atención de
Noam y comenzaron a mantenerse en contacto. Sin saberlo, le abrimos la puerta a
un caballo de Troya.
Epstein comenzó
a rodear a Noam, enviándole regalos y creando oportunidades para mantener
interesantes conversaciones sobre temas en los que Noam había trabajado
extensamente. Lamentamos no haber percibido esto como una estrategia para
atraparnos y tratar de socavar las causas que Noam defiende.
Almorzamos una
vez en el rancho de Epstein, en relación con un evento profesional; asistimos a
cenas en su casa de Manhattan y nos alojamos varias veces en un apartamento que
nos ofreció cuando visitamos la ciudad de Nueva York. También visitamos el
apartamento de Epstein en París una tarde con motivo de un viaje de trabajo. En
todos los casos, estas visitas estaban relacionadas con los compromisos
profesionales de Noam. Nunca fuimos a su isla ni supimos nada de lo que ocurría
allí.
Asistimos a
reuniones sociales, almuerzos y cenas en las que Epstein estaba presente y se
discutían asuntos académicos. Nunca presenciamos ningún comportamiento
inapropiado, delictivo o reprochable por parte de Epstein o de otras personas.
En ningún momento estuvieron niños o menores de edad presentes.
Epstein propuso
reuniones entre Noam y figuras que le interesaban, debido a sus diferentes
perspectivas sobre temas relacionados con el trabajo y el pensamiento de Noam.
Fue en este contexto académico que Noam escribió una carta de recomendación.
El correo
electrónico entre Noam y Epstein, en el que este último le pedía consejo sobre
la prensa, debe leerse en su contexto. Epstein le había dicho a Noam que estaba
siendo perseguido injustamente, y Noam habló desde su propia experiencia en
controversias políticas con los medios de comunicación. Epstein creó una
narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó. Ahora
está claro que todo fue orquestado, siendo como mínimo una de las intenciones
de Epstein intentar que alguien como Noam reparara la reputación de Epstein por
asociación.
Las críticas de
Noam nunca se dirigieron al movimiento feminista; al contrario, él siempre ha
apoyado la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Lo que ocurrió fue
que Epstein se aprovechó de las críticas públicas de Noam hacia lo que se
conoció como «cultura de la cancelación» para presentarse a sí mismo como una
víctima de la misma.
Solo después de
la segunda detención de Epstein en [julio] de 2019 nos dimos cuenta del alcance
y la gravedad de lo que entonces eran acusaciones —y ahora se han confirmado—
de crímenes atroces contra mujeres y niños. Fuimos descuidados al no investigar
a fondo sus antecedentes. Fue un grave error y, por ese lapsus de juicio, pido
disculpas en nombre de ambos. Noam me confesó, antes de su derrame cerebral,
que opinaba lo mismo.
En 2023, la
respuesta pública inicial de Noam a las preguntas sobre Epstein no reconoció
adecuadamente la gravedad de los delitos de Epstein y el dolor perdurable de
sus víctimas, principalmente porque Noam daba por sentado que condenaba tales
delitos. Sin embargo, siempre es necesario adoptar una postura firme y
explícita sobre estos asuntos.
Para ambos fue
profundamente perturbador darnos cuenta de que nos habíamos relacionado con
alguien que se presentaba como un amigo servicial, pero que llevaba una vida
oculta de actos criminales, inhumanos y pervertidos.
Desde que se
reveló el alcance de sus delitos, hemos estado conmocionados.
Para aclarar lo
relativo al cheque: Epstein le pidió a Noam que desarrollara un desafío
lingüístico que Epstein deseaba establecer como un premio regular. Noam trabajó
en ello y Epstein envió un cheque por 20.000 dólares estadounidenses como pago.
La oficina de Epstein se puso en contacto conmigo para organizar el envío del
cheque a nuestra dirección particular.
En cuanto a la
transferencia de aproximadamente 270.000 dólares, debo aclarar que se trataba
íntegramente de fondos propios de Noam. En ese momento, Noam había detectado
inconsistencias en sus recursos de jubilación que amenazaban su independencia
económica y le causaban una gran angustia. Epstein le ofreció asistencia
técnica para resolver esta situación concreta.
En este asunto,
Epstein actuó en consecuencia, recuperando los fondos para Noam, en una muestra
de ayuda y muy probablemente como parte de una maquinación para obtener un
mayor acceso a Noam. Epstein actuó únicamente como asesor financiero en este
asunto concreto. Según mi leal saber y entender, Epstein nunca tuvo acceso a
nuestras cuentas bancarias o de inversión.
También es
importante aclarar que Noam y yo nunca procedimos a ninguna inversión con
Epstein o su oficina, ni individualmente ni como pareja.
Espero que esto
aclare y explique retrospectivamente las interacciones de Noam Chomsky con
Epstein. Noam y yo reconocemos la gravedad de los delitos de Jeffrey Epstein y
el profundo sufrimiento de sus víctimas. Nada en esta declaración pretende
minimizar ese sufrimiento, y expresamos nuestra solidaridad sin reservas con
las víctimas.
7 de febrero de
2026.
Valéria Chomsky
Fuente: Aaron Maté

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