martes, 10 de febrero de 2026

Carta de Valéria Chomsky

Somos muchos los que hemos quedado perplejos al conocer la relación, bastante estrecha, de Noam Chomsky con el criminal multimillonario Jeffrey Epstein. Ante la imposibilidad por parte de Chomsky de tomar la palabra, su esposa, Valeria, lo hace en su lugar


Carta de Valéria Chomsky

El Viejo Topo

10 febrero, 2026



DECLARACIÓN DE VALÉRIA CHOMSKY

Como muchos saben, mi esposo, Noam Chomsky, ahora de 97 años, afronta importantes desafíos de salud después de sufrir un devastador derrame cerebral en junio de 2023. Actualmente, Noam está bajo atención médica las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y no puede hablar ni participar en conversaciones públicas.

Desde esta crisis de salud, me he dedicado por completo al tratamiento y la recuperación de Noam, siendo la única responsable de él y de su tratamiento médico. Noam y yo no contamos con ningún tipo de asistencia en cuanto a relaciones públicas. Por esta razón, solo ahora he podido abordar el tema de nuestros contactos con Jeffrey Epstein.

Noam y yo hemos sentido un profundo pesar por las cuestiones sin resolver que rodean nuestras interacciones pasadas con Epstein. No queremos dejar este capítulo envuelto en la ambigüedad.

A lo largo de su vida, Noam ha insistido en que los intelectuales tienen la responsabilidad de decir la verdad y desenmascarar las mentiras, especialmente cuando esas verdades les resultan incómodas.

Como es bien sabido, una de las características de Noam es creer en la buena fe de las personas. La naturaleza excesivamente confiada de Noam, en este caso concreto, nos llevó a ambos a cometer un grave error de juicio.

Se han planteado preguntas acertadas sobre las reuniones de Noam con Epstein y sobre la asistencia administrativa que su oficina proporcionó en relación con un asunto financiero privado, que no tenía absolutamente ninguna relación con la conducta delictiva de Epstein.

Noam y yo conocimos a Epstein al mismo tiempo, durante uno de los eventos profesionales de Noam en 2015, cuando muy pocas personas conocían la condena de Epstein en 2008 en el estado de Florida, mientras que la mayoría del público, incluidos Noam y yo, no teníamos conocimiento de ella. Eso solo cambió tras el informe de noviembre de 2018 del Miami Herald.

Cuando conocimos a Epstein, este se nos presentó como un filántropo de la ciencia y un experto financiero. Al presentarse de esta manera, Epstein llamó la atención de Noam y comenzaron a mantenerse en contacto. Sin saberlo, le abrimos la puerta a un caballo de Troya.

Epstein comenzó a rodear a Noam, enviándole regalos y creando oportunidades para mantener interesantes conversaciones sobre temas en los que Noam había trabajado extensamente. Lamentamos no haber percibido esto como una estrategia para atraparnos y tratar de socavar las causas que Noam defiende.

Almorzamos una vez en el rancho de Epstein, en relación con un evento profesional; asistimos a cenas en su casa de Manhattan y nos alojamos varias veces en un apartamento que nos ofreció cuando visitamos la ciudad de Nueva York. También visitamos el apartamento de Epstein en París una tarde con motivo de un viaje de trabajo. En todos los casos, estas visitas estaban relacionadas con los compromisos profesionales de Noam. Nunca fuimos a su isla ni supimos nada de lo que ocurría allí.

Asistimos a reuniones sociales, almuerzos y cenas en las que Epstein estaba presente y se discutían asuntos académicos. Nunca presenciamos ningún comportamiento inapropiado, delictivo o reprochable por parte de Epstein o de otras personas. En ningún momento estuvieron  niños o menores de edad presentes.

Epstein propuso reuniones entre Noam y figuras que le interesaban, debido a sus diferentes perspectivas sobre temas relacionados con el trabajo y el pensamiento de Noam. Fue en este contexto académico que Noam escribió una carta de recomendación.

El correo electrónico entre Noam y Epstein, en el que este último le pedía consejo sobre la prensa, debe leerse en su contexto. Epstein le había dicho a Noam que estaba siendo perseguido injustamente, y Noam habló desde su propia experiencia en controversias políticas con los medios de comunicación. Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó. Ahora está claro que todo fue orquestado, siendo como mínimo una de las intenciones de Epstein intentar que alguien como Noam reparara la reputación de Epstein por asociación.

Las críticas de Noam nunca se dirigieron al movimiento feminista; al contrario, él siempre ha apoyado la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Lo que ocurrió fue que Epstein se aprovechó de las críticas públicas de Noam hacia lo que se conoció como «cultura de la cancelación» para presentarse a sí mismo como una víctima de la misma.

Solo después de la segunda detención de Epstein en [julio] de 2019 nos dimos cuenta del alcance y la gravedad de lo que entonces eran acusaciones —y ahora se han confirmado— de crímenes atroces contra mujeres y niños. Fuimos descuidados al no investigar a fondo sus antecedentes. Fue un grave error y, por ese lapsus de juicio, pido disculpas en nombre de ambos. Noam me confesó, antes de su derrame cerebral, que opinaba lo mismo.

En 2023, la respuesta pública inicial de Noam a las preguntas sobre Epstein no reconoció adecuadamente la gravedad de los delitos de Epstein y el dolor perdurable de sus víctimas, principalmente porque Noam daba por sentado que condenaba tales delitos. Sin embargo, siempre es necesario adoptar una postura firme y explícita sobre estos asuntos.

Para ambos fue profundamente perturbador darnos cuenta de que nos habíamos relacionado con alguien que se presentaba como un amigo servicial, pero que llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y pervertidos.

Desde que se reveló el alcance de sus delitos, hemos estado conmocionados.

Para aclarar lo relativo al cheque: Epstein le pidió a Noam que desarrollara un desafío lingüístico que Epstein deseaba establecer como un premio regular. Noam trabajó en ello y Epstein envió un cheque por 20.000 dólares estadounidenses como pago. La oficina de Epstein se puso en contacto conmigo para organizar el envío del cheque a nuestra dirección particular.

En cuanto a la transferencia de aproximadamente 270.000 dólares, debo aclarar que se trataba íntegramente de fondos propios de Noam. En ese momento, Noam había detectado inconsistencias en sus recursos de jubilación que amenazaban su independencia económica y le causaban una gran angustia. Epstein le ofreció asistencia técnica para resolver esta situación concreta.

En este asunto, Epstein actuó en consecuencia, recuperando los fondos para Noam, en una muestra de ayuda y muy probablemente como parte de una maquinación para obtener un mayor acceso a Noam. Epstein actuó únicamente como asesor financiero en este asunto concreto. Según mi leal saber y entender, Epstein nunca tuvo acceso a nuestras cuentas bancarias o de inversión.

También es importante aclarar que Noam y yo nunca procedimos a ninguna inversión con Epstein o su oficina, ni individualmente ni como pareja.

Espero que esto aclare y explique retrospectivamente las interacciones de Noam Chomsky con Epstein. Noam y yo reconocemos la gravedad de los delitos de Jeffrey Epstein y el profundo sufrimiento de sus víctimas. Nada en esta declaración pretende minimizar ese sufrimiento, y expresamos nuestra solidaridad sin reservas con las víctimas.

7 de febrero de 2026.

Valéria Chomsky

Fuente: Aaron Maté

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