lunes, 22 de septiembre de 2025

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Argentina: el espejismo de la estabilidad

 

Argentina: el espejismo de la estabilidad

 

Por Alejandro Marcó del Pont

Rebelion

22/09/2025 



Fuentes: El tábano economista

Deuda y vaciamiento de la democracia argentina en la era del FMI (El Tábano Economista)

La economía argentina contemporánea se asemeja a una meticulosa puesta en escena teatral, donde el decorado de una supuesta normalización macroeconómica intenta ocultar los cimientos podridos sobre los que se erige. El Gobierno nacional, en un estado de extrema fragilidad política tras el veredicto contundente de las urnas en la provincia de Buenos Aires, se aferra a un relato de éxito que la realidad material se encarga de desmentir a diario.

A medida que el modelo exhibe sus grietas, un nerviosismo particular comienza a recorrer los pasillos de las corporaciones y los directorios de las grandes empresas. Se trata de un malestar paradójico. Por un lado, los sectores concentrados de la economía –especialmente el sector financiero, el agroexportador y las grandes empresas de energía– registran utilidades extraordinarias. Sus negocios, en el corto plazo, son excelentes. Sin embargo, esta misma elite detecta con pánico la falta de un marco político estable que garantice la continuidad de este rumbo más allá de la coyuntura inmediata y, como resulta crucial, más allá de la figura misma del presidente Javier Milei.

La idea de garantizar la continuidad del rumbo económico aún a costa de la caída del Gobierno que lo impulsa no es nueva en la historia argentina; es, de hecho, un leitmotiv de nuestra dependencia. El establishment económico ha demostrado históricamente una flexibilidad admirable en cuanto a las formas políticas, siempre y cuando el contenido económico se mantenga incólume. La última dictadura cívico-militar, el menemismo, el macrismo e incluso el albertismo han sido, en distintos grados, alternativas admisibles para las elites. Lo que estas experiencias tienen en común es que, en su momento, fueron funcionales a la imposición de un orden macroeconómico específico, basado en la primacía financiera, y la subordinación al capital global.

La gran innovación –o victoria– del establishment en el ciclo actual ha sido la internalización, por parte de una porción significativa de la clase política tradicional y de amplios sectores sociales, de ciertos dogmas como si fueran verdades técnicas incuestionables, despojándolos de su profundo contenido político y social. El equilibrio fiscal a cualquier costo es el emblema de este éxito.

Lo que en cualquier manual serio de economía es un instrumento de política coyuntural –y potencialmente recesivo– se ha convertido en un fetiche, en un sinónimo de «buena gestión» per se, divorciado por completo de sus efectos sobre el nivel de actividad, el empleo y el bienestar social. Esta aceptación acrítica del ajuste como única ortodoxia posible es el cordón umbilical que permite imaginar una transición «ordenada»: se puede cambiar a los actores en el escenario, siempre y cuando no alteren el guion escrito por los acreedores internacionales.

En este contexto, el análisis del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) resulta luminoso al señalar que la proscripción judicial de Cristina Fernández de Kirchner trasciende por completo una mera pulseada política o un caso aislado de lawfare. Representa la necesidad estructural de disciplinar judicialmente a todo el sistema político tradicional. Cuando un modelo económico es incapaz de generar consenso social, de construir legitimidad a través de resultados que beneficien a las mayorías, y se sostiene únicamente en base a una frágil coalición de intereses concentrados y represión del descontento, el mecanismo de la competencia electoral se vuelve un riesgo inmanejable.

La democracia, en su sentido sustantivo de soberanía popular para decidir el rumbo económico, es un estorbo. Por lo tanto, es imperioso deslegitimar, judicializar y, de ser posible, proscribir a cualquier fuerza opositora que, incluso de manera tibia, represente una amenaza a la «hoja de ruta». No se persigue a Cristina Fernández por sus supuestos delitos, sino por lo que representa. El disciplinamiento se convierte así en la condición sine qua non para la continuidad del programa de ajuste, una garantía de que, gane quien gane las elecciones, las políticas centrales no variarán.

Como lo expone con agudeza el doctor en ciencias sociales Alejandro Horowicz, esto explica la paradoja de una «transición controlada». La oposición política, en su conjunto, carece no solo de un modelo alternativo coherente, sino incluso de un conjunto mínimo de medidas de política económica que se desmarquen del dogma imperante. Su crítica es a menudo vacía, se centra en los «modales» y la «forma» del Gobierno de Milei, pero no en el fondo de su programa. ¿El resultado? Una lógica perversa pero impecable: cuando nadie en el arco opositor tiene una alternativa real, todos, en esencia, terminan suscribiendo el mismo programa, el dictado por el Fondo Monetario Internacional. La política se reduce a una mera gestión de la austeridad con distintos estilos.

Dependiendo de la velocidad a la que se degrade el modelo –una variable que hoy parece acelerarse–, las elites ya están preparando sus planes B. Estas alternativas no representan una ruptura, sino una «recarga» del mismo programa, pero con una cara más presentable y modales menos agresivos. La economía, en este esquema, deja de ser una ciencia para transformarse en el arte de las apariencias.

Por lo tanto, se puede activar un «reset» del Gobierno. Se puede forzar una salida anticipada a través de una asamblea legislativa o de una compleja coalición de gobernadores. Pero las alternativas admisibles dentro de este juego son únicamente aquellas que no alteren un ápice el orden macroeconómico impuesto.

Para desentrañar la perversidad de este consenso social en torno al equilibrio fiscal en un país con el 50% de su población en la pobreza, es necesario realizar un desvío por la teoría económica clásica, específicamente por la obra de John Maynard Keynes. En 1919, Keynes escribió «Las consecuencias económicas de la paz» movido por la indignación. Había participado como representante del Tesoro británico en las negociaciones del Tratado de Versalles y renunció ante la imposibilidad de hacer entrar en razón a los vencedores de la Primera Guerra Mundial, que impusieron a Alemania reparaciones de una magnitud astronómica y mecánicamente imposibles de pagar. La vigencia de su análisis para la Argentina de hoy no es una mera analogía; es un espejo casi perfecto.

Keynes desnudó la lógica simple pero mortal de una deuda denominada en moneda extranjera y el problema de la transferencia interna. Un país que le debe a otro –o al FMI– en dólares, no puede pagarle imprimiendo pesos. Necesita conseguir dólares. Solo hay tres formas realistas de hacerlo:

1. Exportar más de lo que se importa: generar un superávit comercial vendiendo bienes, servicios o recursos naturales al mundo.

2. Endeudarse más: pedir prestados nuevos dólares para pagar los viejos dólares que se deben, una espiral piramidal que solo posterga y agrava el problema.

3. Vender el patrimonio: enajenar los activos nacionales –empresas públicas, recursos naturales, tierras– a compradores extranjeros que paguen en divisas (el programa máximo de las privatizaciones).

El núcleo de su argumento, y lo que es absolutamente central para Argentina, es el problema de la «transferencia», un proceso de doble conversión que implica dos fases críticas y terriblemente dolorosas:

Fase 1: la transferencia interna (o El superávit fiscal macabro)

Antes de poder comprar dólares, el Estado debe reunir una enorme cantidad de su moneda local (pesos). Para juntar esos pesos, no tiene más remedio que:

– Aumentar impuestos y/o reducir el gasto público de manera brutal. Esto es la austeridad. En el caso argentino, la narrativa de la «presión tributaria alta» –promovida por las elites– ha servido para descartar casi por completo la vía de aumentar impuestos a los sectores de mayor capacidad contributiva (renta financiera, grandes fortunas, exportadores). Por lo tanto, el ajuste recae de manera abrumadora en la segunda variable: el recorte del gasto.

Este esfuerzo fiscal contractivo es el que crea el superávit primario: el Gobierno, en pesos, recauda más de lo que gasta internamente. Pero este superávit no es un signo de salud; es el síntoma de una hemorragia interna. Es un «ahorro forzado» extraído de las entrañas de la economía doméstica. Para lograrlo, el Gobierno:

– Elimina subsidios al transporte, la energía y los servicios públicos. La nafta, el gas y la luz se vuelven artículos de lujo, encareciendo toda la cadena de producción y el costo de vida.

– Recorta brutalmente los presupuestos de salud, educación, ciencia y tecnología. Los hospitales públicos se quedan sin insumos, las escuelas se caen a pedazos, los investigadores emigran.

– Congela pensiones y salarios de estatales, que se desploman en términos reales frente a una inflación galopante, profundizando la recesión al eliminar el poder de compra de la población.

Fase 2: la transferencia externa (La conversión final)

Una vez que el Estado ha logrado su «victoria» macabra –ha juntado miles de millones de pesos empobreciendo a su población–, debe convertir esos pesos en dólares. Aquí surge otro problema keynesiano: esa conversión masiva puede deprimir aún más el valor de la moneda local, si las elites exportan y necesitan un tipo de cambio devaluado, generando más inflación y haciendo, paradójicamente, que cada vez se necesiten más pesos para comprar la misma cantidad de dólares. Finalmente, con los dólares comprados gracias a un sistema extraccionista de exportaciones privadas, el Gobierno realiza el pago puntual a sus acreedores internacionales.

El FMI, los mercados financieros y los editorialistas del establishment felicitan al Gobierno por su «disciplina fiscal» y su «compromiso con los compromisos». Es la consagración de la apariencia. Keynes argumentaría, hoy como ayer, que este esfuerzo no solo es moralmente obsceno en un país con índices de pobreza récord, sino que es económicamente insostenible. Una población empobrecida y una economía devastada no pueden generar la riqueza real necesaria para pagar la deuda en el futuro. El superávit se logra no porque la economía sea más eficiente y pujante, sino porque se ha empobrecido a su gente hasta el hueso.

El experimento económico en curso en la Argentina va mucho más allá de un simple plan de ajuste. Es parte de una ofensiva estratégica de mayor alcance cuyo objetivo final es el vaciamiento definitivo de la democracia. En este nuevo régimen, la soberanía popular queda confinada a elegir cada cuatro años entre gestiones tecnocráticas que varían en su estilo, pero no en su sustancia, todas ellas comprometidas con la misma hoja de ruta predefinida por los acreedores y los grupos de poder económico. Las elecciones se convierten en meros mecanismos de validación residual de una arquitectura de poder que se decide en otra parte.

Lo más llamativo, y quizás lo más trágico, es el grado en el que este relato ha sido internalizado. La obsesión por el equilibrio fiscal como un fin en sí mismo, desconectado de cualquier consideración sobre el desarrollo, el empleo o la justicia social, es el triunfo supremo de la apariencia sobre la sustancia. Es la victoria de una elite que ha logrado que se naturalice como sentido común que el bienestar de los mercados de deuda es infinitamente más importante que el bienestar de la mitad de la población que está bajo la línea de pobreza.

Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2025/09/21/argentina-el-espejismo-de-la-estabilidad/

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La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy

 

La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy

 

Diario octubre / septiembre 22, 2025


Los resultados de la operación especial de las Fuerzas Antifascistas contra el brazo armado del capital financiero estadounidense, la OTAN.



628 sistemas de defensa aérea S-300, Buk-M1 y Osa

25.198 tanques y otros blindados

29.777 cañones de artillería de campaña y morteros

1.592 lanzacohetes múltiples

667 aviones

283 helicópteros

84.483 drones

42.309 vehículos de diferentes tipos

Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia
Tomado de Sputnik

Si quieres seguir de cerca cómo se desarrolla la operación en el campo, el mapa interactivo de la agencia Spuntik te permite conocer la situación que se está viviendo día a día.

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Macron y Zelensky…

 

Los halcones europeos sacan pecho, fantaseando con una actividad militar imaginaria –y más en un momento en que parece que EEUU está dispuesto a rebajar su presencia en la OTAN– que no responde a nada real. En realidad, son declaraciones para consumo interno.


Macron y Zelensky…

 

Gianandrea Gaiani

El Viejo Topo

22 septiembre, 2025 



MACRON Y ZELENSKY DAN LAS CIFRAS… PERO NO LOS NOMBRES

¿Cuántas naciones europeas están dispuestas a enviar tropas a Ucrania para garantizar la seguridad de Kiev? Las evaluaciones contradictorias dificultan una respuesta precisa a esta pregunta.

De los aproximadamente 30 miembros de la Coalición de los Dispuestos, 26 países se han comprometido formalmente a desplegar una ‘fuerza de reaseguro’ en Ucrania y a estar presentes en tierra, aire y mar, declaró Macron durante la conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo junto a Volodímir Zelenski.  «Esta fuerza no tiene como objetivo librar una guerra, sino garantizar la paz «, declaró el presidente francés, Emmanuel Macron, en la última cumbre de los «dispuestos».

El 5 de septiembre, el presidente ucraniano Zelenski añadió que, como parte de las «garantías de seguridad», los países extranjeros estarían dispuestos a enviar miles de tropas a Ucrania. En una reunión con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, el líder ucraniano afirmó que aún era prematuro debatir los detalles de las garantías de seguridad, pero que el plan ya existe.

«El tema se centrará en la coordinación entre países para la defensa aérea. Esto ya está en marcha, con una evaluación del número de aeronaves y unidades. También se está trabajando en la coordinación en el mar, y estamos analizando qué países están dispuestos a desplegarse y qué están dispuestos a hacer», dijo Zelenski.

Se trata más o menos de la misma declaración que hizo estos últimos días la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, según la cual Europa está desarrollando «planes bastante precisos» para un despliegue multinacional de tropas en Ucrania como parte de las garantías de seguridad de la posguerra.

La declaración fue duramente criticada por el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius.  «Estos son temas que no se discuten antes de sentarse a la mesa de negociaciones con las numerosas partes que tienen voz y voto. Yo sería más cauteloso al comentar o confirmar tales consideraciones. Dejando de lado que la Unión Europea no tiene mandato ni competencias en cuanto al despliegue de tropas, sería muy cuidadoso al no confirmar ni comentar tales consideraciones», declaró Pistorius.

El presidente ucraniano también habló sobre las tropas extranjeras en territorio ucraniano y, como es bien sabido, el asunto se está debatiendo actualmente con otros países. «Sobre este tema, también hay información sobre el despliegue de 10.000 soldados. No entraré en cifras, pero es importante que lo discutamos entre todos. Habrá miles, y eso es un hecho, pero aún es pronto para hablar de ello «, añadió.

En esta etapa (por lo que se ha podido conocer) es difícil creer que estas fuerzas puedan ser desplegadas en Ucrania después de un acuerdo de paz, ya que Moscú está dispuesto a negociar pero ha puesto ciertas condiciones, incluida la ausencia de fuerzas y bases de los países miembros de la OTAN en suelo ucraniano.

También es difícil creer que los europeos puedan desplegar tropas y equipos en ausencia de un acuerdo de paz, ya que dichas fuerzas serían consideradas «objetivos legítimos» por el ejército ruso, como ha precisado Vladimir Putin en los últimos días.

Sin embargo, vale la pena señalar que el 6 de septiembre Zelensky, desde Copenhague, escribió en X que “al lado de Kiev hoy está toda la Europa libre, América, Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda y otros socios de todo el mundo”.

Zelenski agradeció a la Coalición de la Voluntad, compuesta por 26 países «dispuestos a garantizar la seguridad de Ucrania mediante la acción», y añadió que «antes de garantizar la paz, es necesario obligar a Rusia a hacerlo. Es necesario hacer todo lo posible para que Moscú deje de rechazar todas las iniciativas de paz y se dé cuenta de las consecuencias de prolongar esta guerra. Para ello, son esenciales sanciones y aranceles enérgicos».

Las cifras de Macron y Zelenski coinciden: los 26 «voluntarios» son los mismos «que se han comprometido formalmente a desplegar una fuerza de reasentamiento en Ucrania y a estar presentes sobre el terreno, en el cielo y en el mar «, según indicó el presidente francés.

Las cifras están convergiendo, pero no está claro a qué naciones se refieren, ya que casi todas ellas en Europa parecen haber evitado la participación militar en Ucrania.

Italia y Alemania han reiterado repetidamente su renuencia a desplegar fuerzas militares. Los líderes polacos han declarado que no enviarán tropas a Kiev ni siquiera después de un acuerdo de paz. En los últimos días, Eslovenia ha expresado su disposición a enviar tropas a Ucrania solo bajo mandato de la ONU o tras un acuerdo unánime de la UE.

Estos eventos son improbables porque, en la ONU, el veto de Rusia (y quizás también de China) a dicha misión sería automático, y porque, dentro de la UE, habría oposición de Eslovaquia y Hungría (que no enviarán tropas a Ucrania) y, muy probablemente, también de otras naciones. Así pues, la «Coalición de los Dispuestos» no existiría.

“Bulgaria no enviará tropas a Ucrania como parte de la coalición, esta es una decisión de nuestro parlamento”, declaró el primer ministro Rossen Zheliazkov el 5 de septiembre, añadiendo que “la participación de Bulgaria se llevará a cabo a través de buques auxiliares de lucha contra minas, aeródromos y otras infraestructuras”.

Ese mismo día, el presidente rumano , Nicusor Dan, declaró que Rumanía no enviará tropas a Ucrania, pero está dispuesta a apoyar las operaciones de mantenimiento de la paz después de un posible acuerdo final o alto el fuego.

Dan enfatizó que muchos países geográficamente cercanos a Rusia comparten la posición de Rumanía. «Como ya lo hemos hecho, apoyaremos logísticamente todas las operaciones de mantenimiento de la paz con nuestras bases. Sin embargo, esto solo será posible una vez que logremos la paz o, al menos, un alto el fuego «, explicó Dan.

Grecia tampoco   tiene previsto enviar tropas a Ucrania como parte de sus garantías de seguridad, según el portavoz del gobierno griego, Pavlos Marinakis. « Por el momento, no existe tal opción. Y no hay nada planeado».

Suecia ,  por su parte, está dispuesta a contribuir a garantizar la seguridad de Ucrania, incluso mediante su apoyo militar. El primer ministro Ulf Kristersson lo declaró en una entrevista: «Podríamos participar en diversos tipos de vigilancia aérea. También contamos con capacidades navales que podrían resultar significativas», declaró Kristersson, enfatizando que el objetivo principal es garantizar que Ucrania sea capaz de garantizar su propia defensa.

Nadie habla de «soldados sobre el terreno «, ni siquiera los suecos. Al fin y al cabo, con un ejército de tan solo 6.800 soldados, ¿cuántos podrían enviar a defender las hipotéticas nuevas fronteras de Ucrania? Además, ¿cuántos buques de la Armada Real Sueca podrían transferirse del mar Báltico al mar Negro?

El primer ministro Andrej Plenkovic rechazó la idea de que Croacia pudiera enviar soldados a Ucrania o incluso que Zagreb lo solicitara, mientras que el presidente lituano  Gitanas Nauseda dijo que estaba dispuesto a contribuir a una misión de paz en Ucrania » con tantos soldados como el Parlamento permita para el mantenimiento de la paz, e incluso con equipo militar».

En este punto, queda por ver si los líderes de las naciones mencionadas han hecho declaraciones tranquilizadoras para la opinión pública nacional pero en realidad se están preparando para hacer lo contrario de lo que afirmaron, o si en cambio Macron y Zelensky han proporcionado cifras poco fiables.

En resumen, ¿están dispuestos a jugar al escondite o los presidentes ucraniano y francés exageran?

En futuras declaraciones, sería útil (también para los ciudadanos europeos) que los interesados ​​proporcionaran no solo la cifra total, sino también los nombres de las naciones «dispuestas» a enviar sus tropas a Ucrania. Considerando que luchamos por la democracia, un poco de transparencia no vendría mal.

Fuente: Analisi Difesa

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domingo, 21 de septiembre de 2025

COLAPSA EL SUR DE LA CIUDAD POKROVSK.LOS DRONES RUSOS SON UNA PESADILLA ...

Las prácticas racistas son sistemáticas dentro de las policías europeas

 

Las prácticas racistas son sistemáticas dentro de las policías europeas

 

Diario octubre / septiembre 21, 2025



La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos de Reino Unido ha advertido que la técnica de reconocimiento facial en vivo (LFR, Live Facial Recognition) utilizado por la policía es ilegal, ya que no respeta los derechos humanos.

 

La Comisión es un organismo público independiente encargado de promover y hacer cumplir las leyes de igualdad y derechos humanos en Reino Unido.

El reconocimiento facial captura los rostros de las personas por medio de cámaras CCTV (circuito cerrado de televisión) en tiempo real. La técnica permite a la policía introducirse masivamente en la intimidad de las personas, pudiendo provocar alertas falsas y con un impacto desproporcionado sobre los negros.

Los portavoces oficiales de la policía prometen el oro y el moro. Aseguran que en lo sucesivo los errores actuales no se repetirán, pero lo único cierto es que hacen lo que les da la gana. La vigilancia es aleatoria, masiva e indiscriminada.

En julio la ministra del Interior, Yvette Cooper, defendió los planes de expandir el reconocimiento facial por todo el país. Ahora esta técnica se usará en Londres hasta 10 veces por semana en cinco días, frente a las cuatro veces a la semana actuales a lo largo de dos días.

La proliferación del reconocimiento facial en vivo, sin ninguna legislación que regule su uso, es una de las preocupaciones más apremiantes en Reino Unido hoy en día. Convierte los rostros en códigos de barras y trata a la sociedad como sospechosos.

La Comisión denuncia la falta de normas claras que regulen cuándo y cómo se puede usar esta técnica y el posible efecto intimidatorio sobre la libertad de expresión o de reunión, sobre todo cuando se utiliza en las manifestaciones y protestas, como es habitual. Este año la policía ha realizado reconocimientos faciales en vivo incluso en el Carnaval de Notting Hill durante el fin de semana festivo del mes de agosto.

‘La cara es el espejo del alma’

En febrero del año pasado un reconocimiento facial de la policía identificó a Shaun Thompson, como un criminal en busca y captura. Fue retenido durante 20 minutos en la estación de London Bridge.

Shaun Thompson


Thompson ni era un criminal ni estaba buscado. La policía y el algoritmo se equivocaron. Es un educador de calle de 38 años, pero es negro. Su aspecto es de esos que la policía persigue con ahínco por los barrios de cualquier capital europea. El objetivo es detenerlos a todos poco a poco y pedirles los papeles porque “la cara es el espejo del alma”. Seguro que quien sale a la calle con ese aspecto, algo malo ha hecho.

En realidad, ocurre al revés, porque los que hacen algo malo son siempre los policías. Este verano, por primera vez, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a Francia por un control de identidad discriminatorio de la policía. La decisión ha reavivado el debate sobre las prácticas represivas de la policía y la lucha contra la discriminación racial.

La policía retuvo a Karim Touil en octubre de 2023 durante una manifestación en Angulema. El Tribunal dictaminó que se trataba de un control de identidad discriminatorio realizado por la policía francesa por motivos raciales.

Touil lo denunció porque estaba harto. En 2011 se había tenido que someter a tres controles de identidad en un plazo de diez días. En su sentencia, el Tribunal de Estrasburgo señaló que la policía no presentó ninguna justificación para que Touil padeciera ninguno de los controles de identidad.

En el caso de Touil, dice la sentencia, existe “una presunción de trato discriminatorio en su contra, que el gobierno [francés] no ha refutado”. Por lo tanto, la policía había violado el artículo 14 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, relativo a la prohibición de la discriminación, en relación con el artículo 8 que protege la vida privada y familiar.

Francia debe indemnizar a Touil con 3.000 euros por “daños morales” porque en Europa la moral se cotiza muy barata.

Si los detienes a todos siempre aciertas con alguno

La denuncia de Touil se sumó a las de otros cinco porque las prácticas racistas son sistemáticas dentro de las policías europeas. La proporción de personas sometidas a controles de identidad aumentó significativamente en Francia entre 2016 y 2024, según una encuesta de la Defensora de los Derechos Humanos, en la que entrevistó a 5.030 personas.

El año pasado el 26 por cien de los encuestados declaró haber sido interpelado por la policía al menos una vez en los últimos cinco años, en comparación con el 16 por cien en 2016. La encuesta revela que los jóvenes percibidos como árabes, negros o magrebíes tienen cuatro veces más probabilidades de ser sometidos a al menos un control de identidad que el resto de la población y 12 veces más probabilidades de ser sometidos a un control más exhaustivo, como un cacheo corporal.

Más de la mitad de los encuestados declaró que la policía no les había dado ninguna explicación de los motivos de su retención y el 19 por cien de ellos denunció un comportamiento inapropiado por parte de los policías durante el control de identidad, como insultos, provocaciones y malos tratos.

A la luz de aquellos resultados, la Defensora de los Derechos Humanos, Claire Hedon, propuso varias recomendaciones, entre ellas la trazabilidad de los controles de identidad para que las personas interpeladas tengan la oportunidad de obtener alguna reparación, especialmente en caso de denuncia por discriminación racial.

Fuente: mpr21.info

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La trampa de Kirk

 

La frase “son los mismos perros con distintos collares” describe bien la rivalidad política en EEUU. Dos sectores de la oligarquía, con distintos intereses, compiten para ver quien se lleva el trozo mayor del pastel. Los muertos solo cuentan como instrumentos.


La trampa de Kirk

Enrico Tomaselli

El Viejo Topo

21 septiembre, 2025 



¿Estamos todos realmente reducidos a la condición de perros de Pavlov? A juzgar por la resonancia que está teniendo el asesinato del joven líder conservador estadounidense, Charlie Kirk, se podría decir que sí. Para empezar, este episodio debe situarse en el contexto histórico, sociológico y político de Estados Unidos. Un país donde la violencia armada está extremadamente extendida (21.500 homicidios en 2020, el 77% de los cuales involucraron armas de fuego), donde el asesinato político no es nada nuevo, donde grupos de extrema derecha llevan años armándose y entrenándose, y, más recientemente, algunos grupos antifa han hecho lo mismo. Pero, sobre todo, un país donde la polarización política, a través de discursos extremadamente violentos ­–lo que los anglosajones llaman discurso de odio– se ha extendido cada vez más, incluso entre políticos prominentes, y en ambos bandos. Después de todo, la lógica de divide y vencerás siempre ha sido una herramienta de poder, y dado que Estados Unidos lleva mucho tiempo atravesando una crisis histórica, no sorprende que las oligarquías gobernantes también la utilicen internamente.

Conservadores y progresistas, radicales de la extrema derecha y antifa, están enfrascados en un conflicto vertical que divide al país a lo largo de una línea divisoria de arriba abajo, desde el liderazgo político hasta la ciudadanía. Esto, obviamente, resulta muy conveniente para quienes temen un conflicto horizontal como la peste, un conflicto que enfrente a los de abajo contra los de arriba.

Y, dicho sea de paso, este conflicto no enfrenta dos visiones de futuro diferentes, no cuestiona la pretensión estadounidense de hegemonía global, sino que, como mucho, discute sobre cómo debería ejercerse y, sobre todo, sobre quién debería liderarla. Pero aún más importante, la polarización de la sociedad norteamericana no solo es una función del poder y la lucha interna entre las élites gobernantes, sino que también crece y se intensifica a medida que ambos bandos se igualan en fuerza, arraigo y consenso. Esto desestabiliza el equilibrio y empuja a los involucrados a buscar una ventaja decisiva sobre sus adversarios, precisamente con el fin de «estabilizar» su propio dominio. En resumen, una posible segunda guerra civil estadounidense, algo que no es en absoluto descartable en un futuro próximo (sobre todo si se la imagina no con ejércitos opuestos, sino como una epidemia de estallidos violentos), no será un simple choque entre la derecha y la izquierda, sino un enfrentamiento entre diferentes sectores de la élite oligárquica, librado también por medios violentos y callejeros, precisamente porque la igualdad de poder requiere el uso de medios de lucha «extrainstitucionales».

Aún más patético resulta el enfrentamiento entre facciones europeas, que presentan descaradamente una representación ficticia del conflicto estadounidense como si estuviera impulsado por la misma lógica (histórica) europea. Esto demuestra cómo tanto la derecha como la izquierda están totalmente sujetas a la hegemonía cultural e informativa de Estados Unidos, que constantemente dicta su agenda. Ambas se caracterizan cada vez más por un posicionamiento político meramente reactivo, que –precisamente– solo se revitaliza cuando recibe estímulos externos, como los perros de Pavlov. La capacidad de construir una agenda política independiente y autónoma ha desaparecido definitivamente.

Fuente: Chaquetas Rojas

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sábado, 20 de septiembre de 2025

BRUTAL! DEVASTADOR ATAQUE DE MISILES Y DRONES RUSOS. OFENSIVA RUSA EN JA...

ONU. El Consejo de Seguridad votó a favor del alto el fuego permanente en Gaza; EE.UU. vetó la resolución

 

ONU. El Consejo de Seguridad votó a favor del alto el fuego permanente en Gaza; EE.UU. vetó la resolución


El resultado de la votación fue: 14 a favor, 1 en contra (EE.UU.)

 

INSURGENTE.OG / 20.09.2025

 

La ONU es cualquier cosa menos democrática. La solo existencia del derecho al veto por parte de cinco países, entre ellos Estados Unidos, lo confirma. Esta realidad, la hemos comprobado en muchísimas ocasiones; lo comprobaremos otra vez dentro de poco, cuando casi por unanimidad se vote en contra del bloqueo yanqui a Cuba y este siga complicando la vida del pueblo cubano.

Ayer asistimos a otro episodio antidemocrático en el seno de esa organización. Concretamente en el Consejo de Seguridad. Aquí, Estados Unidos vetó la resolución que exige un alto el fuego permanente en Gaza y la liberación de los cautivos. Con este ya es su 43º veto para bloquear medidas contra Israel.

El resultado de la votación fue: 14 a favor, 1 en contra (EE.UU.).

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Una reunión en Harlem

 

Hace ya muchos, muchos años, Malcom X describió el sionismo como una forma de colonialismo. Una idea que sin duda compartió con Fidel. Esa es la raíz del problema: un colonialismo que se excusa con absurdas razones religiosas.


Una reunión en Harlem

 

Manolo De Los Santos

El Viejo Topo

20 septiembre, 2025 



UNA REUNIÓN EN HARLEM: MALCOLM X, FIDEL CASTRO Y LA LUCHA POR PALESTINA

En septiembre de 1960, en el corazón de la América negra, el Hotel Theresa de Harlem se convirtió en el escenario de uno de los encuentros más extraordinarios del mundo.

Cuando Malcolm X y Fidel Castro se reunieron allí hace 65 años, el propio Harlem se transformó en una encrucijada de fervor revolucionario. La cita dejaría una huella indeleble no solo en la ciudad de Nueva York, sino en todo el mundo, convirtiéndose en un momento decisivo que ayudó a formar la conciencia de generaciones de luchadores por la libertad y aceleró el ritmo de la lucha por la liberación en los Estados Unidos y en todo el mundo.

El encuentro entre Fidel y Malcolm X en el Hotel Theresa no fue una mera sesión fotográfica, sino un potente símbolo de una era de revolución y luchas de liberación nacional cristalizada en un abrazo entre dos jóvenes revolucionarios que se enfrentaban a la ira del imperio estadounidense y enviaban un poderoso mensaje contra la hegemonía estadounidense y la opresión racial.

Este acontecimiento, nacido de las circunstancias y el desafío, sigue teniendo una profunda relevancia hoy en día, especialmente en el contexto de los debates globales sobre la autodeterminación y la lucha en curso por la liberación de Palestina. Al igual que la Revolución Cubana de 1960, que encarnó los sueños y aspiraciones de los pueblos oprimidos de todo el mundo, la causa palestina y el pueblo de Gaza sirven hoy en día de brújula para quienes buscan cambiar el mundo. El inquebrantable espíritu de resistencia de Gaza se ha convertido en un poderoso símbolo para una nueva generación de activistas que luchan por la liberación en todo el mundo.

LA HOSTILIDAD DE LOS EEUU Y LA BIENVENIDA DE HARLEM

La visita de Fidel a Nueva York para el 15º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU fue recibida con hostilidad por parte de las élites estadounidenses. Cuando él y la delegación cubana fueron inicialmente alojados en el Hotel Shelburne, en el centro de la ciudad, la dirección exigió un cuantioso depósito en efectivo de 20.000 dólares por “daños y perjuicios” y el Departamento de Estado de los Estados Unidos restringió sus movimientos. Se trataba de un claro ataque político, parte de una campaña más amplia de los Estados Unidos para aislar a la joven Revolución Cubana, mientras los sabotajes y los atentados terroristas de la CIA en la isla comenzaban a cobrar impulso.

Fue en ese momento de tensión diplomática cuando un grupo de líderes negros, entre ellos Malcolm X, intervino. Invitaron a Fidel y a la delegación cubana a trasladarse al Hotel Theresa, un referente de la vida cultural y política afroamericana en Harlem. Fidel aceptó, convirtiendo una ofensa diplomática en una poderosa declaración política contra el intento de la Administración Eisenhower de silenciarlo. Al trasladarse a Harlem, Fidel causaría un dolor de cabeza a Washington al destacar intencionadamente la hipocresía de una nación que se proclamaba defensora de la democracia y la libertad en el extranjero, mientras que sus ciudadanos negros se enfrentaban a una segregación y opresión sistémicas en su propio país.

El ambiente en Harlem era electrizante. Miles de personas, desafiando la lluvia, se reunieron frente al Hotel Theresa para vitorear al líder revolucionario, lo que demostraba el apoyo popular de los afroamericanos a la lucha de Cuba contra el imperialismo estadounidense.

Como el propio Malcolm X escribió más tarde en su autobiografía, Fidel “logró un golpe psicológico sobre el Departamento de Estado de los Estados Unidos cuando lo confinó a Manhattan, sin imaginar que se quedaría en Harlem y causaría tal impresión entre los negros”. Rosemari Mealy, en su obra Fidel y Malcolm X: Recuerdos de un encuentro, destaca el profundo significado de esta medida.

Señala que el encuentro simbolizó “el respeto que ambos hombres se profesaban mutuamente” y su lucha compartida por la autodeterminación y la liberación nacional. Para los miles de personas que se reunieron fuera del hotel, “comenzó a gestarse la idea de que Castro vendría aquí para quedarse porque había descubierto, como la mayoría de los negros, el trato desagradable que se daba a los desfavorecidos en el centro de la ciudad”. Fidel era visto como un revolucionario que había “mandado al infierno a la América blanca”, como lo expresó un periódico negro contemporáneo. Este poderoso sentimiento resonó profundamente en la comunidad.

ENCUENTRO ANTIIMPERIALISTA EN EL CORAZÓN DE HARLEM

El encuentro en el Hotel Theresa fue un momento crucial en la historia del internacionalismo y la solidaridad antiimperialista. Demostró una clara comprensión de que la lucha contra la opresión racial y por los derechos humanos en los Estados Unidos estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el colonialismo y el imperialismo en el extranjero. Este es un tema central explorado por académicos como Rosemari Mealy en su trabajo, que recopila relatos y reflexiones de primera mano, destacando cómo la reunión simbolizó una era de descolonización y luchas por los derechos humanos entre los pueblos negros y del Tercer Mundo a nivel mundial. Fue un poderoso rechazo a la narrativa de la Guerra Fría que trataba de presentar estos movimientos como aislados e ilegítimos.

La reunión puso de manifiesto la hipocresía de las afirmaciones de los Estados Unidos de ser un faro de libertad, mientras que sus propios ciudadanos negros se enfrentaban a una segregación y una violencia sistémicas, no solo en el sur de los Estados Unidos bajo Jim Crow, sino incluso en los centros urbanos del norte del país. La decisión de Fidel de trasladarse a Harlem y sus posteriores reuniones con líderes mundiales como Jawaharlal Nehru, de la India, y Gamal Abdel Nasser, de Egipto, desde su “nueva sede” lo transformaron de una figura hemisférica en una figura mundial. Como escribe Simon Hall en Ten Days in Harlem, las acciones de Fidel pusieron de relieve que “la mancha de la segregación seguía viva en el norte urbano” y situaron la política del antiimperialismo y la igualdad racial en el centro de la Guerra Fría. La imagen del Hotel Theresa, un establecimiento propiedad de negros, que servía de centro neurálgico para los líderes mundiales que desafiaban el poder de los Estados Unidos, era una manifestación tangible del auge del proyecto del Tercer Mundo de soberanía e independencia en ciernes.

El 24 de septiembre, el ambiente en la habitación de Fidel en el Hotel Theresa era eléctrico, una pequeña habitación rebosante de la energía de una joven revolución. Estaba abarrotada de guerrilleros cubanos, jóvenes que habían descendido de las montañas de la Sierra Maestra menos de dos años antes. A sus 34 años, el propio Fidel era un torbellino de movimiento; su famosa barba y su uniforme verde oliva irradiaban una energía inquieta. La habitación, abarrotada de borradores de su próximo discurso ante la ONU y cables de noticias esparcidos, servía de cuartel general improvisado. Frente a él se sentaba Malcolm X, de 35 años, quien, con un elegante traje y una presencia igualmente imponente, encarnaba el cada vez más militante movimiento de liberación negra dentro de los Estados Unidos. El encuentro fue un intercambio profundo, aunque breve, entre dos hombres que reconocían en el otro el reflejo de sus propias luchas, una lucha compartida por lo que Fidel llamaría dos días después, en su histórico discurso de cuatro horas ante la ONU, “la plena dignidad humana” de todos los pueblos oprimidos. Solo se permitió la entrada a unos pocos periodistas negros, ante los cuales Fidel, hablando en inglés, expresó su admiración por la resistencia de los afroamericanos. “Admiro esto”, dijo. “Su pueblo vive aquí y se enfrenta a esta propaganda todo el tiempo y, sin embargo, lo entiende. Esto es muy interesante”. La respuesta de Malcolm X fue sucinta y contundente: “Somos veinte millones y siempre lo entendemos”. Al salir del hotel, frente a una multitud de periodistas hostiles que le preguntaban por su simpatía hacia los cubanos, Malcolm X respondió desafiante: “Por favor, no nos digan quiénes deben ser nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos”.

Aunque Fidel y Malcolm X nunca volverían a verse en persona, sus vidas se entrelazaron a través de un compromiso compartido con el internacionalismo. Solo unos años después de su histórico encuentro, Malcolm X viajaría a Gaza, donde se reunió con la recién formada Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y escribió su impactante ensayo “La lógica sionista”, en el que describía el sionismo como “una nueva forma de colonialismo”. Esta solidaridad reflejaba la de la Revolución Cubana; delegaciones cubanas anteriores, entre las que se encontraban Raúl Castro y el Che Guevara, también habían visitado Gaza, y Cuba se convertiría en uno de los primeros países en reconocer tanto a la OLP como al Estado palestino.

DE HARLEM A PALESTINA

Los ecos del encuentro de 1960 resuenan con fuerza en el próximo 80º período de sesiones de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los principios fundamentales que definieron el encuentro entre Fidel y Malcolm X, la autodeterminación, el antiimperialismo y la plena dignidad de los pueblos oprimidos, están siendo hoy objeto de una intensa controversia. Esto es más evidente en el genocidio que se está produciendo en Palestina, donde durante casi dos años Israel, con el apoyo inquebrantable de los Estados Unidos, ha tratado de erradicar al pueblo palestino en Gaza mediante una brutal campaña de guerra sin fin, asedio y hambruna provocada por el hombre.

Hoy en día, la lucha de los palestinos refleja el bloqueo opresivo y el asedio genocida que Cuba ha soportado durante décadas. Mientras que la lucha de Cuba contra el bloqueo y las sanciones de los Estados Unidos ha sido una prolongada guerra de desgaste, marcada por una calculada desaparición del ciclo de noticias, la experiencia palestina ha sido una carnicería constante y visceral. Los medios de comunicación estadounidenses y occidentales deslegitiman constantemente la realidad de ambos pueblos, pero difieren en su visibilidad inmediata y brutal. La solidaridad que Malcolm X mostró hacia Cuba, al ver en Fidel un alma gemela en la lucha contra el poderoso imperio estadounidense, es el mismo espíritu que anima hoy a los movimientos pro palestinos. Al igual que Fidel y Malcolm X reconocieron su causa común, una nueva generación de activistas de todo el mundo vincula cada vez más la lucha palestina a sus propios movimientos anticolonialistas, antirracistas y de liberación. En todos los continentes, la bandera palestina y la keffiyeh se han vuelto inseparables de la lucha por la autodeterminación. Millones de jóvenes de todo el mundo desafían hoy en día el dominio de la hegemonía estadounidense y reorientan el debate sobre el derecho humano fundamental de todos los pueblos oprimidos a vivir libres del imperialismo a través del prisma de la lucha palestina.

La dinámica de la reunión de 1960 se refleja en los debates actuales en la ONU. El Gobierno de los Estados Unidos sigue utilizando su poder para reprimir a la oposición y castigar a quienes desafían su agenda de política exterior, en particular en lo que respecta a Palestina. La decisión sin precedentes tomada el 29 de agosto de 2025 por el secretario de Estado Marco Rubio de denegar visados a toda la delegación palestina es un claro ejemplo de ello. En una declaración, Rubio dejó claro que los Estados Unidos utilizará su autoridad en materia de visados para promover su agenda política, afirmando que “redunda en interés de nuestra seguridad nacional exigir responsabilidades a la OLP y a la Autoridad Palestina por no cumplir sus compromisos y por socavar las perspectivas de paz”.

Este acto de aislamiento diplomático, muy similar al trato que recibió Fidel en 1960, tiene por objeto deslegitimar la causa palestina e impedir que siga ganando terreno en la escena internacional. A pesar de las contradicciones que plantea el papel de la Autoridad Palestina como único representante del pueblo palestino en la ONU, es importante reconocer que se trata de un intento de silenciar a un pueblo cuya propia existencia está bajo asedio. Sin embargo, la cuestión más candente es que la respuesta de la comunidad internacional al genocidio que se está produciendo en Gaza debe ir más allá de simples expresiones de simpatía. Aunque varios países europeos y aliados de los Estados Unidos están dispuestos a reconocer formalmente la condición de Estado palestino, este gesto por sí solo no será suficiente para poner fin al genocidio y a la hambruna provocada por el hombre. La ONU debe ir más allá del reconocimiento simbólico y tomar medidas concretas. Como mínimo, esto debe incluir sanciones contra Israel y un esfuerzo concertado para poner fin al bloqueo de Gaza. Además, basándose en el derecho internacional y en las acusaciones de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, se debe rechazar la presencia de Netanyahu o de cualquier representante israelí en la Asamblea General de la ONU. ¿Cómo puede la ONU acoger de forma creíble a personas que han sido declaradas responsables de diseñar y ejecutar atrocidades masivas?

La lucha por Palestina hoy en día, similar a la lucha de Cuba contra el bloqueo, es una lucha por la autodeterminación. Las lecciones de la reunión entre Fidel y Malcolm X son claras: la solidaridad entre movimientos es un arma poderosa contra el imperialismo. Sesenta y cinco años después, seguimos inspirándonos en esa breve pero monumental reunión en Harlem, aprendiendo que la solidaridad no es un mero gesto, sino una herramienta vital en la lucha por la liberación.

Fuente: Globetrotter

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