lunes, 22 de septiembre de 2025
Argentina: el espejismo de la estabilidad
Argentina: el espejismo de la
estabilidad
Rebelion
22/09/2025
Fuentes: El
tábano economista
Deuda y vaciamiento de la democracia argentina en la era del FMI (El Tábano
Economista)
La economía
argentina contemporánea se asemeja a una meticulosa puesta en escena teatral,
donde el decorado de una supuesta normalización macroeconómica intenta ocultar
los cimientos podridos sobre los que se erige. El Gobierno nacional, en un
estado de extrema fragilidad política tras el veredicto contundente de las
urnas en la provincia de Buenos Aires, se aferra a un relato de éxito que la
realidad material se encarga de desmentir a diario.
A medida que el
modelo exhibe sus grietas, un nerviosismo particular comienza a recorrer los
pasillos de las corporaciones y los directorios de las grandes empresas. Se
trata de un malestar paradójico. Por un lado, los sectores concentrados de la
economía –especialmente el sector financiero, el agroexportador y las grandes
empresas de energía– registran utilidades extraordinarias. Sus negocios, en el
corto plazo, son excelentes. Sin embargo, esta misma elite detecta con pánico
la falta de un marco político estable que garantice la continuidad de
este rumbo más allá de la coyuntura inmediata y, como resulta crucial, más allá
de la figura misma del presidente Javier Milei.
La idea de
garantizar la continuidad del rumbo económico aún a costa de la caída del
Gobierno que lo impulsa no es nueva en la historia argentina; es, de hecho,
un leitmotiv de nuestra dependencia. El establishment económico
ha demostrado históricamente una flexibilidad admirable en cuanto a las formas
políticas, siempre y cuando el contenido económico se mantenga incólume. La última
dictadura cívico-militar, el menemismo, el macrismo e incluso el albertismo han
sido, en distintos grados, alternativas admisibles para las elites. Lo que
estas experiencias tienen en común es que, en su momento, fueron funcionales a
la imposición de un orden macroeconómico específico, basado en la primacía
financiera, y la subordinación al capital global.
La gran
innovación –o victoria– del establishment en el ciclo actual ha sido la
internalización, por parte de una porción significativa de la clase política
tradicional y de amplios sectores sociales, de ciertos dogmas como si fueran
verdades técnicas incuestionables, despojándolos de su profundo contenido
político y social. El equilibrio fiscal a cualquier costo es
el emblema de este éxito.
Lo que en
cualquier manual serio de economía es un instrumento de política coyuntural –y
potencialmente recesivo– se ha convertido en un fetiche, en un sinónimo de
«buena gestión» per se, divorciado por completo de sus efectos sobre el nivel
de actividad, el empleo y el bienestar social. Esta aceptación acrítica del
ajuste como única ortodoxia posible es el cordón umbilical que permite imaginar
una transición «ordenada»: se puede cambiar a los actores en el escenario,
siempre y cuando no alteren el guion escrito por los acreedores
internacionales.
En este
contexto, el análisis del Instituto de
Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) resulta luminoso al
señalar que la proscripción judicial de Cristina Fernández de Kirchner
trasciende por completo una mera pulseada política o un caso aislado de lawfare.
Representa la necesidad estructural de disciplinar judicialmente a todo el
sistema político tradicional. Cuando un modelo económico es incapaz de generar
consenso social, de construir legitimidad a través de resultados que beneficien
a las mayorías, y se sostiene únicamente en base a una frágil coalición de
intereses concentrados y represión del descontento, el mecanismo de la
competencia electoral se vuelve un riesgo inmanejable.
La democracia,
en su sentido sustantivo de soberanía popular para decidir el rumbo económico,
es un estorbo. Por lo tanto, es imperioso deslegitimar, judicializar y, de ser
posible, proscribir a cualquier fuerza opositora que, incluso de manera tibia,
represente una amenaza a la «hoja de ruta». No se persigue a Cristina Fernández
por sus supuestos delitos, sino por lo que representa. El
disciplinamiento se convierte así en la condición sine qua non para
la continuidad del programa de ajuste, una garantía de que, gane quien gane las
elecciones, las políticas centrales no variarán.
Como lo expone
con agudeza el doctor en ciencias sociales Alejandro Horowicz, esto explica la
paradoja de una «transición controlada». La oposición política, en su conjunto,
carece no solo de un modelo alternativo coherente, sino incluso de un conjunto
mínimo de medidas de política económica que se desmarquen del dogma imperante.
Su crítica es a menudo vacía, se centra en los «modales» y la «forma» del
Gobierno de Milei, pero no en el fondo de su programa. ¿El resultado? Una
lógica perversa pero impecable: cuando nadie en el arco opositor tiene una
alternativa real, todos, en esencia, terminan suscribiendo el mismo
programa, el dictado por el Fondo Monetario Internacional. La política
se reduce a una mera gestión de la austeridad con distintos estilos.
Dependiendo de
la velocidad a la que se degrade el modelo –una variable que hoy parece
acelerarse–, las elites ya están preparando sus planes B. Estas alternativas no
representan una ruptura, sino una «recarga» del mismo programa, pero con una
cara más presentable y modales menos agresivos. La economía, en este esquema,
deja de ser una ciencia para transformarse en el arte de las apariencias.
Por lo tanto,
se puede activar un «reset» del Gobierno. Se puede forzar una salida
anticipada a través de una asamblea legislativa o de una compleja coalición de
gobernadores. Pero las alternativas admisibles dentro de este juego son únicamente
aquellas que no alteren un ápice el orden macroeconómico impuesto.
Para
desentrañar la perversidad de este consenso social en torno al equilibrio
fiscal en un país con el 50% de su población en la pobreza, es necesario
realizar un desvío por la teoría económica clásica, específicamente por la obra
de John Maynard Keynes. En 1919, Keynes escribió «Las consecuencias
económicas de la paz» movido por la indignación. Había participado como
representante del Tesoro británico en las negociaciones del Tratado de
Versalles y renunció ante la imposibilidad de hacer entrar en razón a los
vencedores de la Primera Guerra Mundial, que impusieron a Alemania reparaciones
de una magnitud astronómica y mecánicamente imposibles de pagar. La vigencia de
su análisis para la Argentina de hoy no es una mera analogía; es un espejo casi
perfecto.
Keynes desnudó
la lógica simple pero mortal de una deuda denominada en moneda extranjera y el
problema de la transferencia interna. Un país que le debe a otro –o al FMI– en
dólares, no puede pagarle imprimiendo pesos. Necesita conseguir dólares.
Solo hay tres formas realistas de hacerlo:
1. Exportar más de lo que se importa: generar
un superávit comercial vendiendo bienes, servicios o recursos naturales al
mundo.
2. Endeudarse más: pedir prestados nuevos dólares
para pagar los viejos dólares que se deben, una espiral piramidal que solo
posterga y agrava el problema.
3. Vender el patrimonio: enajenar
los activos nacionales –empresas públicas, recursos naturales, tierras– a
compradores extranjeros que paguen en divisas (el programa máximo de las
privatizaciones).
El núcleo de su
argumento, y lo que es absolutamente central para Argentina, es el problema de
la «transferencia», un proceso de doble conversión que implica dos
fases críticas y terriblemente dolorosas:
Fase 1: la transferencia interna (o El superávit fiscal macabro)
Antes de poder
comprar dólares, el Estado debe reunir una enorme cantidad de su moneda local
(pesos). Para juntar esos pesos, no tiene más remedio que:
– Aumentar impuestos y/o reducir el gasto
público de manera brutal. Esto es la austeridad. En el
caso argentino, la narrativa de la «presión tributaria alta» –promovida por las
elites– ha servido para descartar casi por completo la vía de aumentar impuestos
a los sectores de mayor capacidad contributiva (renta financiera, grandes
fortunas, exportadores). Por lo tanto, el ajuste recae de manera abrumadora en
la segunda variable: el recorte del gasto.
Este esfuerzo
fiscal contractivo es el que crea el superávit primario: el
Gobierno, en pesos, recauda más de lo que gasta internamente. Pero este
superávit no es un signo de salud; es el síntoma de una hemorragia interna. Es
un «ahorro forzado» extraído de las entrañas de la economía doméstica. Para
lograrlo, el Gobierno:
– Elimina subsidios al transporte, la energía y
los servicios públicos. La nafta, el gas y la luz se vuelven artículos de lujo,
encareciendo toda la cadena de producción y el costo de vida.
– Recorta brutalmente los presupuestos de salud,
educación, ciencia y tecnología. Los hospitales públicos se quedan sin insumos,
las escuelas se caen a pedazos, los investigadores emigran.
– Congela pensiones y salarios de
estatales, que se desploman en términos reales frente a una inflación
galopante, profundizando la recesión al eliminar el poder de compra de la
población.
Fase 2: la transferencia externa (La conversión final)
Una vez que el
Estado ha logrado su «victoria» macabra –ha juntado miles de millones de pesos
empobreciendo a su población–, debe convertir esos pesos en dólares. Aquí surge
otro problema keynesiano: esa conversión masiva puede deprimir aún más el valor
de la moneda local, si las elites exportan y necesitan un tipo de cambio
devaluado, generando más inflación y haciendo, paradójicamente, que cada vez se
necesiten más pesos para comprar la misma cantidad de dólares. Finalmente, con
los dólares comprados gracias a un sistema extraccionista de exportaciones
privadas, el Gobierno realiza el pago puntual a sus acreedores internacionales.
El FMI, los
mercados financieros y los editorialistas del establishment felicitan al
Gobierno por su «disciplina fiscal» y su «compromiso con los compromisos». Es
la consagración de la apariencia. Keynes argumentaría, hoy como ayer, que este
esfuerzo no solo es moralmente obsceno en un país con índices de pobreza
récord, sino que es económicamente insostenible. Una población empobrecida y
una economía devastada no pueden generar la riqueza real necesaria para pagar
la deuda en el futuro. El superávit se logra no porque la economía sea más
eficiente y pujante, sino porque se ha empobrecido a su gente hasta el hueso.
El experimento
económico en curso en la Argentina va mucho más allá de un simple plan de
ajuste. Es parte de una ofensiva estratégica de mayor alcance cuyo objetivo
final es el vaciamiento definitivo de la democracia. En este nuevo
régimen, la soberanía popular queda confinada a elegir cada cuatro años entre
gestiones tecnocráticas que varían en su estilo, pero no en su sustancia, todas
ellas comprometidas con la misma hoja de ruta predefinida por los acreedores y
los grupos de poder económico. Las elecciones se convierten en meros mecanismos
de validación residual de una arquitectura de poder que se decide en otra
parte.
Lo más
llamativo, y quizás lo más trágico, es el grado en el que este relato ha sido
internalizado. La obsesión por el equilibrio fiscal como un fin en sí mismo,
desconectado de cualquier consideración sobre el desarrollo, el empleo o la
justicia social, es el triunfo supremo de la apariencia sobre la sustancia. Es
la victoria de una elite que ha logrado que se naturalice como sentido común
que el bienestar de los mercados de deuda es infinitamente más importante que
el bienestar de la mitad de la población que está bajo la línea de pobreza.
Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2025/09/21/argentina-el-espejismo-de-la-estabilidad/
La desmilitarización de la banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy
La desmilitarización de la
banda terrorista OTAN en Ucrania a fecha de hoy
Diario octubre / septiembre 22, 2025
Los resultados de la operación especial de las Fuerzas Antifascistas contra el brazo armado del capital financiero estadounidense, la OTAN.
628 sistemas de defensa aérea S-300, Buk-M1 y Osa
25.198 tanques y otros blindados
29.777 cañones de artillería de campaña y morteros
1.592 lanzacohetes múltiples
667 aviones
283 helicópteros
84.483 drones
42.309 vehículos de diferentes tipos
Fuente:
Ministerio de Defensa de Rusia
Tomado de Sputnik
Si quieres
seguir de cerca cómo se desarrolla la operación en el campo, el mapa interactivo de
la agencia Spuntik te permite conocer la situación que se está viviendo día a
día.
*++
Macron y Zelensky…
Los halcones europeos
sacan pecho, fantaseando con una actividad militar imaginaria –y más en un
momento en que parece que EEUU está dispuesto a rebajar su presencia en la
OTAN– que no responde a nada real. En realidad, son declaraciones para consumo
interno.
Macron y Zelensky…
El Viejo Topo
22 septiembre, 2025
MACRON Y
ZELENSKY DAN LAS CIFRAS… PERO NO LOS NOMBRES
¿Cuántas
naciones europeas están dispuestas a enviar tropas a Ucrania para garantizar la
seguridad de Kiev? Las evaluaciones contradictorias dificultan una respuesta
precisa a esta pregunta.
De los
aproximadamente 30 miembros de la Coalición de los Dispuestos, 26 países se
han comprometido formalmente a desplegar una ‘fuerza de reaseguro’ en Ucrania y
a estar presentes en tierra, aire y mar, declaró Macron durante la
conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo junto a Volodímir
Zelenski. «Esta fuerza no tiene como objetivo librar una guerra,
sino garantizar la paz «, declaró el presidente francés, Emmanuel
Macron, en la última cumbre de los «dispuestos».
El 5 de
septiembre, el presidente ucraniano Zelenski añadió que, como parte de las
«garantías de seguridad», los países extranjeros estarían dispuestos a enviar
miles de tropas a Ucrania. En una reunión con el presidente del Consejo
Europeo, Antonio Costa, el líder ucraniano afirmó que aún era prematuro debatir
los detalles de las garantías de seguridad, pero que el plan ya existe.
«El tema se
centrará en la coordinación entre países para la defensa aérea. Esto ya está en
marcha, con una evaluación del número de aeronaves y unidades. También se está
trabajando en la coordinación en el mar, y estamos analizando qué países están
dispuestos a desplegarse y qué están dispuestos a hacer», dijo Zelenski.
Se trata más o
menos de la misma declaración que hizo estos últimos días la presidenta de la
Comisión Europea, Ursula von der Leyen, según la cual Europa está desarrollando
«planes bastante precisos» para un despliegue multinacional de tropas en
Ucrania como parte de las garantías de seguridad de la posguerra.
La declaración
fue duramente criticada por el ministro de Defensa alemán, Boris
Pistorius. «Estos son temas que no se discuten antes de sentarse
a la mesa de negociaciones con las numerosas partes que tienen voz y voto. Yo
sería más cauteloso al comentar o confirmar tales consideraciones. Dejando de
lado que la Unión Europea no tiene mandato ni competencias en cuanto al
despliegue de tropas, sería muy cuidadoso al no confirmar ni
comentar tales consideraciones», declaró Pistorius.
El presidente
ucraniano también habló sobre las tropas extranjeras en territorio ucraniano y,
como es bien sabido, el asunto se está debatiendo actualmente con otros
países. «Sobre este tema, también hay información sobre el despliegue
de 10.000 soldados. No entraré en cifras, pero es importante que lo discutamos
entre todos. Habrá miles, y eso es un hecho, pero aún es pronto para hablar de
ello «, añadió.
En esta etapa
(por lo que se ha podido conocer) es difícil creer que estas fuerzas puedan ser
desplegadas en Ucrania después de un acuerdo de paz, ya que Moscú está
dispuesto a negociar pero ha puesto ciertas condiciones, incluida la ausencia
de fuerzas y bases de los países miembros de la OTAN en suelo ucraniano.
También es
difícil creer que los europeos puedan desplegar tropas y equipos en ausencia de
un acuerdo de paz, ya que dichas fuerzas serían consideradas «objetivos
legítimos» por el ejército ruso, como ha precisado Vladimir Putin en los
últimos días.
Sin embargo,
vale la pena señalar que el 6 de septiembre Zelensky, desde Copenhague,
escribió en X que “al lado de Kiev hoy está toda la Europa libre, América,
Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda y otros socios de todo el mundo”.
Zelenski
agradeció a la Coalición de la Voluntad, compuesta por 26 países «dispuestos
a garantizar la seguridad de Ucrania mediante la acción», y añadió que
«antes de garantizar la paz, es necesario obligar a Rusia a hacerlo. Es
necesario hacer todo lo posible para que Moscú deje de rechazar todas las
iniciativas de paz y se dé cuenta de las consecuencias de prolongar esta
guerra. Para ello, son esenciales sanciones y aranceles enérgicos».
Las cifras de
Macron y Zelenski coinciden: los 26 «voluntarios» son los mismos «que se han
comprometido formalmente a desplegar una fuerza de reasentamiento en Ucrania y
a estar presentes sobre el terreno, en el cielo y en el mar «, según
indicó el presidente francés.
Las cifras
están convergiendo, pero no está claro a qué naciones se refieren, ya que casi
todas ellas en Europa parecen haber evitado la participación militar en
Ucrania.
Italia y Alemania han
reiterado repetidamente su renuencia a desplegar fuerzas militares. Los
líderes polacos han declarado que no enviarán tropas a Kiev ni
siquiera después de un acuerdo de paz. En los últimos
días, Eslovenia ha expresado su disposición a enviar tropas a Ucrania
solo bajo mandato de la ONU o tras un acuerdo unánime de la UE.
Estos eventos
son improbables porque, en la ONU, el veto de Rusia (y quizás también de China)
a dicha misión sería automático, y porque, dentro de la UE, habría oposición
de Eslovaquia y Hungría (que no enviarán tropas a Ucrania)
y, muy probablemente, también de otras naciones. Así pues, la «Coalición de los
Dispuestos» no existiría.
“Bulgaria no
enviará tropas a Ucrania como parte de la coalición, esta es una decisión de
nuestro parlamento”, declaró el primer ministro Rossen Zheliazkov el 5
de septiembre, añadiendo que “la participación de Bulgaria se llevará a cabo
a través de buques auxiliares de lucha contra minas, aeródromos y otras
infraestructuras”.
Ese mismo día,
el presidente rumano , Nicusor Dan, declaró que Rumanía no enviará
tropas a Ucrania, pero está dispuesta a apoyar las operaciones de mantenimiento
de la paz después de un posible acuerdo final o alto el fuego.
Dan enfatizó
que muchos países geográficamente cercanos a Rusia comparten la posición de
Rumanía. «Como ya lo hemos hecho, apoyaremos logísticamente todas las
operaciones de mantenimiento de la paz con nuestras bases. Sin embargo, esto
solo será posible una vez que logremos la paz o, al menos, un alto el fuego «,
explicó Dan.
Grecia tampoco tiene
previsto enviar tropas a Ucrania como parte de sus garantías de seguridad,
según el portavoz del gobierno griego, Pavlos Marinakis. « Por el
momento, no existe tal opción. Y no hay nada planeado».
Suecia , por
su parte, está dispuesta a contribuir a garantizar la seguridad de Ucrania,
incluso mediante su apoyo militar. El primer ministro Ulf Kristersson lo
declaró en una entrevista: «Podríamos participar en diversos tipos de
vigilancia aérea. También contamos con capacidades navales que podrían resultar
significativas», declaró Kristersson, enfatizando que el objetivo principal
es garantizar que Ucrania sea capaz de garantizar su propia defensa.
Nadie habla de
«soldados sobre el terreno «, ni siquiera los suecos. Al fin y al
cabo, con un ejército
de tan solo 6.800 soldados, ¿cuántos podrían enviar a defender
las hipotéticas nuevas fronteras de Ucrania? Además, ¿cuántos buques de la
Armada Real Sueca podrían transferirse del mar Báltico al mar Negro?
El primer
ministro Andrej Plenkovic rechazó la idea de que Croacia pudiera
enviar soldados a Ucrania o incluso que Zagreb lo solicitara, mientras que el
presidente lituano Gitanas Nauseda dijo que estaba dispuesto a
contribuir a una misión de paz en Ucrania » con tantos soldados como el
Parlamento permita para el mantenimiento de la paz, e incluso con equipo
militar».
En este punto,
queda por ver si los líderes de las naciones mencionadas han hecho
declaraciones tranquilizadoras para la opinión pública nacional pero en
realidad se están preparando para hacer lo contrario de lo que afirmaron, o si
en cambio Macron y Zelensky han proporcionado cifras poco fiables.
En resumen,
¿están dispuestos a jugar al escondite o los presidentes ucraniano y francés
exageran?
En futuras
declaraciones, sería útil (también para los ciudadanos europeos) que los
interesados proporcionaran no solo la cifra total, sino también los nombres de las naciones «dispuestas» a enviar sus tropas a Ucrania.
Considerando que luchamos por la democracia, un poco de transparencia no
vendría mal.
Fuente: Analisi Difesa
*++
domingo, 21 de septiembre de 2025
Las prácticas racistas son sistemáticas dentro de las policías europeas
Las prácticas racistas son sistemáticas dentro de las policías europeas
Diario octubre / septiembre 21, 2025
La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos de Reino Unido ha advertido que la técnica de reconocimiento facial en vivo (LFR, Live Facial Recognition) utilizado por la policía es ilegal, ya que no respeta los derechos humanos.
La Comisión es
un organismo público independiente encargado de promover y hacer cumplir las
leyes de igualdad y derechos humanos en Reino Unido.
El
reconocimiento facial captura los rostros de las personas por medio de cámaras
CCTV (circuito cerrado de televisión) en tiempo real. La técnica permite a la
policía introducirse masivamente en la intimidad de las personas, pudiendo provocar
alertas falsas y con un impacto desproporcionado sobre los negros.
Los portavoces
oficiales de la policía prometen el oro y el moro. Aseguran que en lo sucesivo
los errores actuales no se repetirán, pero lo único cierto es que hacen lo que
les da la gana. La vigilancia es aleatoria, masiva e indiscriminada.
En julio la
ministra del Interior, Yvette Cooper, defendió los planes de expandir el
reconocimiento facial por todo el país. Ahora esta técnica se usará en Londres
hasta 10 veces por semana en cinco días, frente a las cuatro veces a la semana
actuales a lo largo de dos días.
La
proliferación del reconocimiento facial en vivo, sin ninguna legislación que
regule su uso, es una de las preocupaciones más apremiantes en Reino Unido hoy
en día. Convierte los rostros en códigos de barras y trata a la sociedad como
sospechosos.
La Comisión
denuncia la falta de normas claras que regulen cuándo y cómo se puede usar esta
técnica y el posible efecto intimidatorio sobre la libertad de expresión o de
reunión, sobre todo cuando se utiliza en las manifestaciones y protestas, como
es habitual. Este año la policía ha realizado reconocimientos faciales en vivo
incluso en el Carnaval de Notting Hill durante el fin de semana festivo del mes
de agosto.
‘La cara es el
espejo del alma’
En febrero del año pasado un reconocimiento facial de la policía identificó a Shaun Thompson, como un criminal en busca y captura. Fue retenido durante 20 minutos en la estación de London Bridge.
Shaun Thompson
Thompson ni era
un criminal ni estaba buscado. La policía y el algoritmo se equivocaron. Es un
educador de calle de 38 años, pero es negro. Su aspecto es de esos que la
policía persigue con ahínco por los barrios de cualquier capital europea. El
objetivo es detenerlos a todos poco a poco y pedirles los papeles porque “la
cara es el espejo del alma”. Seguro que quien sale a la calle con ese aspecto,
algo malo ha hecho.
En realidad,
ocurre al revés, porque los que hacen algo malo son siempre los policías. Este
verano, por primera vez, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a
Francia por un control de identidad discriminatorio de la policía. La decisión
ha reavivado el debate sobre las prácticas represivas de la policía y la lucha
contra la discriminación racial.
La policía retuvo
a Karim Touil en octubre de 2023 durante una manifestación en Angulema. El
Tribunal dictaminó que se trataba de un control de identidad discriminatorio
realizado por la policía francesa por motivos raciales.
Touil lo
denunció porque estaba harto. En 2011 se había tenido que someter a tres
controles de identidad en un plazo de diez días. En su sentencia, el Tribunal
de Estrasburgo señaló que la policía no presentó ninguna justificación para que
Touil padeciera ninguno de los controles de identidad.
En el caso de
Touil, dice la sentencia, existe “una presunción de trato discriminatorio en su
contra, que el gobierno [francés] no ha refutado”. Por lo tanto, la policía
había violado el artículo 14 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, relativo
a la prohibición de la discriminación, en relación con el artículo 8 que
protege la vida privada y familiar.
Francia debe
indemnizar a Touil con 3.000 euros por “daños morales” porque en Europa la
moral se cotiza muy barata.
Si los detienes
a todos siempre aciertas con alguno
La denuncia de
Touil se sumó a las de otros cinco porque las prácticas racistas son
sistemáticas dentro de las policías europeas. La proporción de personas
sometidas a controles de identidad aumentó significativamente en Francia entre
2016 y 2024, según una encuesta de la Defensora de los Derechos Humanos, en la
que entrevistó a 5.030 personas.
El año pasado
el 26 por cien de los encuestados declaró haber sido interpelado por la policía
al menos una vez en los últimos cinco años, en comparación con el 16 por cien
en 2016. La encuesta revela que los jóvenes percibidos como árabes, negros o
magrebíes tienen cuatro veces más probabilidades de ser sometidos a al menos un
control de identidad que el resto de la población y 12 veces más probabilidades
de ser sometidos a un control más exhaustivo, como un cacheo corporal.
Más de la mitad
de los encuestados declaró que la policía no les había dado ninguna explicación
de los motivos de su retención y el 19 por cien de ellos denunció un
comportamiento inapropiado por parte de los policías durante el control de
identidad, como insultos, provocaciones y malos tratos.
A la luz de
aquellos resultados, la Defensora de los Derechos Humanos, Claire Hedon,
propuso varias recomendaciones, entre ellas la trazabilidad de los controles de
identidad para que las personas interpeladas tengan la oportunidad de obtener
alguna reparación, especialmente en caso de denuncia por discriminación racial.
Fuente: mpr21.info
La trampa de Kirk
La frase “son los mismos perros con distintos collares”
describe bien la rivalidad política en EEUU. Dos sectores de la oligarquía, con
distintos intereses, compiten para ver quien se lleva el trozo mayor del
pastel. Los muertos solo cuentan como instrumentos.
La trampa de Kirk
El Viejo Topo
21 septiembre, 2025
¿Estamos todos
realmente reducidos a la condición de perros de Pavlov? A juzgar por la
resonancia que está teniendo el asesinato del joven líder conservador
estadounidense, Charlie Kirk, se podría decir que sí. Para empezar, este
episodio debe situarse en el contexto histórico, sociológico y político de
Estados Unidos. Un país donde la violencia armada está extremadamente extendida
(21.500 homicidios en 2020, el 77% de los cuales involucraron armas de fuego),
donde el asesinato político no es nada nuevo, donde grupos de extrema derecha
llevan años armándose y entrenándose, y, más recientemente, algunos grupos
antifa han hecho lo mismo. Pero, sobre todo, un país donde la polarización
política, a través de discursos extremadamente violentos –lo que los
anglosajones llaman discurso de odio– se ha extendido cada vez más, incluso
entre políticos prominentes, y en ambos bandos. Después de todo, la lógica de
divide y vencerás siempre ha sido una herramienta de poder, y dado que Estados
Unidos lleva mucho tiempo atravesando una crisis histórica, no sorprende que
las oligarquías gobernantes también la utilicen internamente.
Conservadores y
progresistas, radicales de la extrema derecha y antifa, están enfrascados en un
conflicto vertical que divide al país a lo largo de una línea divisoria de
arriba abajo, desde el liderazgo político hasta la ciudadanía. Esto,
obviamente, resulta muy conveniente para quienes temen un conflicto horizontal
como la peste, un conflicto que enfrente a los de abajo contra los de arriba.
Y, dicho sea de
paso, este conflicto no enfrenta dos visiones de futuro diferentes, no
cuestiona la pretensión estadounidense de hegemonía global, sino que, como
mucho, discute sobre cómo debería ejercerse y, sobre todo, sobre quién debería
liderarla. Pero aún más importante, la polarización de la sociedad
norteamericana no solo es una función del poder y la lucha interna entre las
élites gobernantes, sino que también crece y se intensifica a medida que ambos
bandos se igualan en fuerza, arraigo y consenso. Esto desestabiliza el
equilibrio y empuja a los involucrados a buscar una ventaja decisiva sobre sus
adversarios, precisamente con el fin de «estabilizar» su propio dominio. En
resumen, una posible segunda guerra civil estadounidense, algo que no es en
absoluto descartable en un futuro próximo (sobre todo si se la imagina no con
ejércitos opuestos, sino como una epidemia de estallidos violentos), no será un
simple choque entre la derecha y la izquierda, sino un enfrentamiento entre
diferentes sectores de la élite oligárquica, librado también por medios
violentos y callejeros, precisamente porque la igualdad de poder requiere el
uso de medios de lucha «extrainstitucionales».
Aún más
patético resulta el enfrentamiento entre facciones europeas, que presentan
descaradamente una representación ficticia del conflicto estadounidense como si
estuviera impulsado por la misma lógica (histórica) europea. Esto demuestra
cómo tanto la derecha como la izquierda están totalmente sujetas a la hegemonía
cultural e informativa de Estados Unidos, que constantemente dicta su agenda.
Ambas se caracterizan cada vez más por un posicionamiento político meramente
reactivo, que –precisamente– solo se revitaliza cuando recibe estímulos
externos, como los perros de Pavlov. La capacidad de construir una agenda
política independiente y autónoma ha desaparecido definitivamente.
Fuente: Chaquetas Rojas
sábado, 20 de septiembre de 2025
ONU. El Consejo de Seguridad votó a favor del alto el fuego permanente en Gaza; EE.UU. vetó la resolución
ONU. El Consejo de Seguridad
votó a favor del alto el fuego permanente en Gaza; EE.UU. vetó la resolución
El resultado de la
votación fue: 14 a favor, 1 en contra (EE.UU.)
INSURGENTE.OG
/ 20.09.2025
Ayer asistimos a otro
episodio antidemocrático en el seno de esa organización. Concretamente en el
Consejo de Seguridad. Aquí, Estados Unidos vetó la resolución que exige un alto
el fuego permanente en Gaza y la liberación de los cautivos. Con este ya es su
43º veto para bloquear medidas contra Israel.
El resultado de la votación fue: 14 a favor, 1 en
contra (EE.UU.).
Una reunión en Harlem
Hace ya muchos, muchos
años, Malcom X describió el sionismo como una forma de colonialismo. Una idea
que sin duda compartió con Fidel. Esa es la raíz del problema: un colonialismo
que se excusa con absurdas razones religiosas.
Una reunión en Harlem
El Viejo Topo
20 septiembre, 2025
UNA REUNIÓN EN
HARLEM: MALCOLM X, FIDEL CASTRO Y LA LUCHA POR PALESTINA
En septiembre
de 1960, en el corazón de la América negra, el Hotel Theresa de Harlem se
convirtió en el escenario de uno de los encuentros más extraordinarios del
mundo.
Cuando Malcolm
X y Fidel Castro se reunieron allí hace 65 años, el propio Harlem se transformó
en una encrucijada de fervor revolucionario. La cita dejaría una huella
indeleble no solo en la ciudad de Nueva York, sino en todo el mundo,
convirtiéndose en un momento decisivo que ayudó a formar la conciencia de
generaciones de luchadores por la libertad y aceleró el ritmo de la lucha por
la liberación en los Estados Unidos y en todo el mundo.
El encuentro
entre Fidel y Malcolm X en el Hotel Theresa no fue una mera sesión fotográfica,
sino un potente símbolo de una era de revolución y luchas de liberación
nacional cristalizada en un abrazo entre dos jóvenes revolucionarios que se
enfrentaban a la ira del imperio estadounidense y enviaban un poderoso mensaje
contra la hegemonía estadounidense y la opresión racial.
Este
acontecimiento, nacido de las circunstancias y el desafío, sigue teniendo una
profunda relevancia hoy en día, especialmente en el contexto de los debates
globales sobre la autodeterminación y la lucha en curso por la liberación de
Palestina. Al igual que la Revolución Cubana de 1960, que encarnó los sueños y
aspiraciones de los pueblos oprimidos de todo el mundo, la causa palestina y el
pueblo de Gaza sirven hoy en día de brújula para quienes buscan cambiar el
mundo. El inquebrantable espíritu de resistencia de Gaza se ha convertido en un
poderoso símbolo para una nueva generación de activistas que luchan por la
liberación en todo el mundo.
LA HOSTILIDAD
DE LOS EEUU Y LA BIENVENIDA DE HARLEM
La visita de
Fidel a Nueva York para el 15º período de sesiones de la Asamblea General de la
ONU fue recibida con hostilidad por parte de las élites estadounidenses. Cuando
él y la delegación cubana fueron inicialmente alojados en el Hotel Shelburne,
en el centro de la ciudad, la dirección exigió un cuantioso depósito en
efectivo de 20.000 dólares por “daños y perjuicios” y el Departamento de Estado
de los Estados Unidos restringió sus movimientos. Se trataba de un claro ataque
político, parte de una campaña más amplia de los Estados Unidos para aislar a
la joven Revolución Cubana, mientras los sabotajes y los atentados terroristas
de la CIA en la isla comenzaban a cobrar impulso.
Fue en ese
momento de tensión diplomática cuando un grupo de líderes negros, entre ellos
Malcolm X, intervino. Invitaron a Fidel y a la delegación cubana a trasladarse
al Hotel Theresa, un referente de la vida cultural y política afroamericana en
Harlem. Fidel aceptó, convirtiendo una ofensa diplomática en una poderosa
declaración política contra el intento de la Administración Eisenhower de
silenciarlo. Al trasladarse a Harlem, Fidel causaría un dolor de cabeza a
Washington al destacar intencionadamente la hipocresía de una nación que se
proclamaba defensora de la democracia y la libertad en el extranjero, mientras
que sus ciudadanos negros se enfrentaban a una segregación y opresión
sistémicas en su propio país.
El ambiente en
Harlem era electrizante. Miles de personas, desafiando la lluvia, se reunieron
frente al Hotel Theresa para vitorear al líder revolucionario, lo que
demostraba el apoyo popular de los afroamericanos a la lucha de Cuba contra el
imperialismo estadounidense.
Como el propio
Malcolm X escribió más tarde en su autobiografía, Fidel “logró un golpe
psicológico sobre el Departamento de Estado de los Estados Unidos cuando lo
confinó a Manhattan, sin imaginar que se quedaría en Harlem y causaría tal
impresión entre los negros”. Rosemari Mealy, en su obra Fidel y Malcolm
X: Recuerdos de un encuentro, destaca el profundo significado de esta
medida.
Señala que el
encuentro simbolizó “el respeto que ambos hombres se profesaban mutuamente” y su
lucha compartida por la autodeterminación y la liberación nacional. Para los
miles de personas que se reunieron fuera del hotel, “comenzó a gestarse la idea
de que Castro vendría aquí para quedarse porque había descubierto, como la
mayoría de los negros, el trato desagradable que se daba a los desfavorecidos
en el centro de la ciudad”. Fidel era visto como un revolucionario que había
“mandado al infierno a la América blanca”, como lo expresó un periódico negro
contemporáneo. Este poderoso sentimiento resonó profundamente en la comunidad.
ENCUENTRO
ANTIIMPERIALISTA EN EL CORAZÓN DE HARLEM
El encuentro en
el Hotel Theresa fue un momento crucial en la historia del internacionalismo y
la solidaridad antiimperialista. Demostró una clara comprensión de que la lucha
contra la opresión racial y por los derechos humanos en los Estados Unidos
estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el colonialismo y el
imperialismo en el extranjero. Este es un tema central explorado por académicos
como Rosemari Mealy en su trabajo, que recopila relatos y reflexiones de
primera mano, destacando cómo la reunión simbolizó una era de descolonización y
luchas por los derechos humanos entre los pueblos negros y del Tercer Mundo a
nivel mundial. Fue un poderoso rechazo a la narrativa de la Guerra Fría que
trataba de presentar estos movimientos como aislados e ilegítimos.
La reunión puso
de manifiesto la hipocresía de las afirmaciones de los Estados Unidos de ser un
faro de libertad, mientras que sus propios ciudadanos negros se enfrentaban a
una segregación y una violencia sistémicas, no solo en el sur de los Estados
Unidos bajo Jim Crow, sino incluso en los centros urbanos del norte del país.
La decisión de Fidel de trasladarse a Harlem y sus posteriores reuniones con
líderes mundiales como Jawaharlal Nehru, de la India, y Gamal Abdel Nasser, de
Egipto, desde su “nueva sede” lo transformaron de una figura hemisférica en una
figura mundial. Como escribe Simon Hall en Ten Days in Harlem, las
acciones de Fidel pusieron de relieve que “la mancha de la segregación seguía
viva en el norte urbano” y situaron la política del antiimperialismo y la
igualdad racial en el centro de la Guerra Fría. La imagen del Hotel Theresa, un
establecimiento propiedad de negros, que servía de centro neurálgico para los
líderes mundiales que desafiaban el poder de los Estados Unidos, era una
manifestación tangible del auge del proyecto del Tercer Mundo de soberanía e
independencia en ciernes.
El 24 de
septiembre, el ambiente en la habitación de Fidel en el Hotel Theresa era
eléctrico, una pequeña habitación rebosante de la energía de una joven
revolución. Estaba abarrotada de guerrilleros cubanos, jóvenes que habían
descendido de las montañas de la Sierra Maestra menos de dos años antes. A sus
34 años, el propio Fidel era un torbellino de movimiento; su famosa barba y su
uniforme verde oliva irradiaban una energía inquieta. La habitación, abarrotada
de borradores de su próximo discurso ante la ONU y cables de noticias
esparcidos, servía de cuartel general improvisado. Frente a él se sentaba
Malcolm X, de 35 años, quien, con un elegante traje y una presencia igualmente
imponente, encarnaba el cada vez más militante movimiento de liberación negra
dentro de los Estados Unidos. El encuentro fue un intercambio profundo, aunque
breve, entre dos hombres que reconocían en el otro el reflejo de sus propias
luchas, una lucha compartida por lo que Fidel llamaría dos días después, en su
histórico discurso de cuatro horas ante la ONU, “la plena dignidad humana” de
todos los pueblos oprimidos. Solo se permitió la entrada a unos pocos
periodistas negros, ante los cuales Fidel, hablando en inglés, expresó su
admiración por la resistencia de los afroamericanos. “Admiro esto”, dijo. “Su
pueblo vive aquí y se enfrenta a esta propaganda todo el tiempo y, sin embargo,
lo entiende. Esto es muy interesante”. La respuesta de Malcolm X fue sucinta y
contundente: “Somos veinte millones y siempre lo entendemos”. Al salir del
hotel, frente a una multitud de periodistas hostiles que le preguntaban por su
simpatía hacia los cubanos, Malcolm X respondió desafiante: “Por favor, no nos
digan quiénes deben ser nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos”.
Aunque Fidel y
Malcolm X nunca volverían a verse en persona, sus vidas se entrelazaron a
través de un compromiso compartido con el internacionalismo. Solo unos años
después de su histórico encuentro, Malcolm X viajaría a Gaza, donde se reunió
con la recién formada Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y
escribió su impactante ensayo “La lógica sionista”, en el que describía el
sionismo como “una nueva forma de colonialismo”. Esta solidaridad reflejaba la
de la Revolución Cubana; delegaciones cubanas anteriores, entre las que se
encontraban Raúl Castro y el Che Guevara, también habían visitado Gaza, y Cuba
se convertiría en uno de los primeros países en reconocer tanto a la OLP como
al Estado palestino.
DE HARLEM A
PALESTINA
Los ecos del
encuentro de 1960 resuenan con fuerza en el próximo 80º período de sesiones de
alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los principios
fundamentales que definieron el encuentro entre Fidel y Malcolm X, la
autodeterminación, el antiimperialismo y la plena dignidad de los pueblos
oprimidos, están siendo hoy objeto de una intensa controversia. Esto es más
evidente en el genocidio que se está produciendo en Palestina, donde durante
casi dos años Israel, con el apoyo inquebrantable de los Estados Unidos, ha
tratado de erradicar al pueblo palestino en Gaza mediante una brutal campaña de
guerra sin fin, asedio y hambruna provocada por el hombre.
Hoy en día, la
lucha de los palestinos refleja el bloqueo opresivo y el asedio genocida que
Cuba ha soportado durante décadas. Mientras que la lucha de Cuba contra el
bloqueo y las sanciones de los Estados Unidos ha sido una prolongada guerra de
desgaste, marcada por una calculada desaparición del ciclo de noticias, la
experiencia palestina ha sido una carnicería constante y visceral. Los medios
de comunicación estadounidenses y occidentales deslegitiman constantemente la
realidad de ambos pueblos, pero difieren en su visibilidad inmediata y brutal.
La solidaridad que Malcolm X mostró hacia Cuba, al ver en Fidel un alma gemela
en la lucha contra el poderoso imperio estadounidense, es el mismo espíritu que
anima hoy a los movimientos pro palestinos. Al igual que Fidel y Malcolm X
reconocieron su causa común, una nueva generación de activistas de todo el
mundo vincula cada vez más la lucha palestina a sus propios movimientos
anticolonialistas, antirracistas y de liberación. En todos los continentes, la
bandera palestina y la keffiyeh se han vuelto inseparables de la lucha por la
autodeterminación. Millones de jóvenes de todo el mundo desafían hoy en día el
dominio de la hegemonía estadounidense y reorientan el debate sobre el derecho
humano fundamental de todos los pueblos oprimidos a vivir libres del
imperialismo a través del prisma de la lucha palestina.
La dinámica de
la reunión de 1960 se refleja en los debates actuales en la ONU. El Gobierno de
los Estados Unidos sigue utilizando su poder para reprimir a la oposición y
castigar a quienes desafían su agenda de política exterior, en particular en lo
que respecta a Palestina. La decisión sin precedentes tomada el 29 de agosto de
2025 por el secretario de Estado Marco Rubio de denegar
visados a toda la delegación palestina es un claro ejemplo de
ello. En una declaración, Rubio dejó claro que los Estados Unidos utilizará su
autoridad en materia de visados para promover su agenda política, afirmando que
“redunda en interés de nuestra seguridad nacional exigir responsabilidades a la
OLP y a la Autoridad Palestina por no cumplir sus compromisos y por socavar las
perspectivas de paz”.
Este acto de
aislamiento diplomático, muy similar al trato que recibió Fidel en 1960, tiene
por objeto deslegitimar la causa palestina e impedir que siga ganando terreno
en la escena internacional. A pesar de las contradicciones que plantea el papel
de la Autoridad Palestina como único representante del pueblo palestino en la
ONU, es importante reconocer que se trata de un intento de silenciar a un
pueblo cuya propia existencia está bajo asedio. Sin embargo, la cuestión más
candente es que la respuesta de la comunidad internacional al genocidio que se
está produciendo en Gaza debe ir más allá de simples expresiones de simpatía.
Aunque varios países europeos y aliados de los Estados Unidos están dispuestos
a reconocer formalmente la condición de Estado palestino, este gesto por sí
solo no será suficiente para poner fin al genocidio y a la hambruna provocada
por el hombre. La ONU debe ir más allá del reconocimiento simbólico y tomar
medidas concretas. Como mínimo, esto debe incluir sanciones contra Israel y un esfuerzo
concertado para poner fin al bloqueo de Gaza. Además, basándose en el derecho
internacional y en las acusaciones de crímenes de guerra y crímenes contra la
humanidad, se debe rechazar la presencia de Netanyahu o de cualquier
representante israelí en la Asamblea General de la ONU. ¿Cómo puede la ONU
acoger de forma creíble a personas que han sido declaradas responsables de
diseñar y ejecutar atrocidades masivas?
La lucha por
Palestina hoy en día, similar a la lucha de Cuba contra el bloqueo, es una lucha
por la autodeterminación. Las lecciones de la reunión entre Fidel y Malcolm X
son claras: la solidaridad entre movimientos es un arma poderosa contra el
imperialismo. Sesenta y cinco años después, seguimos inspirándonos en esa breve
pero monumental reunión en Harlem, aprendiendo que la solidaridad no es un mero
gesto, sino una herramienta vital en la lucha por la liberación.
Fuente: Globetrotter







