sábado, 25 de noviembre de 2023

Negociador ucraniano: El conflicto podría haber acabado en 2022, pero Kiev rechazó una condición rusa

 

Negociador ucraniano: El conflicto podría haber acabado en 2022, pero Kiev rechazó una condición rusa


DIARIO OCTUBRE / noviembre 25, 2023

 

En las negociaciones de Estambul, celebradas al comienzo de la operación militar rusa, Moscú insistió en un estatus neutral para Ucrania, algo que Kiev no aceptó.

David Arajamia, uno de los negociadores ucranianos que participaron en las conversaciones de paz con Rusia en la primavera de 2022, reveló detalles de aquel proceso, que no prosperó tras la celebración de varias rondas en Bielorrusia y Turquía entre finales de febrero y finales de marzo.

 

En declaraciones al canal ucraniano 1+1, el líder de la facción gobernante en el Parlamento ucraniano, dijo que el rechazo por Kiev de un estatus de neutralidad para Ucrania que le impidiera unirse a la OTAN, así como la presión del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, fueron los factores que obligaron a la parte ucraniana a retirarse del proceso de paz en las primeras etapas del conflicto bélico.

“En mi opinión, realmente creyeron hasta el último minuto que podrían presionarnos para que aceptáramos la neutralidad. Esto era lo principal para ellos: estaban dispuestos a poner fin a la guerra si aceptábamos la neutralidad, como hizo Finlandia en su día. Y prometíamos que no nos uniríamos a la OTAN. […] De hecho, el punto clave era este“, dijo el legislador.

Para aceptar la condicion rusa sobre la neutralidad, “habría que cambiar la Constitución” en la que “está fijado el camino” de Ucrana hacia la Alianza Atlántica, esgrimió Arajamia.

“Además, cuando volvimos de Estambul, Boris Johnson vino a Kiev y dijo que no firmaríamos nada con ellos en absoluto. Y que ‘vamos a la guerra'”, recordó.

El papel de Johnson en el fracaso de las conversaciones de paz en Estambul fue revelado en mayo de 2022 por el medio Ukraínskaya Pravda. Sin embargo, ni el político británico -que fue destituido como primer ministro en junio de aquel año- ni el Gobierno de Estados Unidos reconocieron nunca oficialmente haber presionado a Kiev para que renunciara al proyecto de acuerdo, que el propio Arajamia había firmado con los rusos. Hasta ahora, Kiev tampoco se había pronunciado oficialmente sobre el asunto.

El presidente ruso, Vladímir Putin, recordó en junio que en aquellas conversaciones llevadas a cabo con la mediación turca, Moscú y Kiev habían firmado un proyecto de acuerdo “sobre neutralidad permanente y garantías de seguridad para Ucrania”, pero la parte ucraniana incumplió el acuerdo una vez Rusia retiró sus tropas de las inmediaciones de Kiev como gesto de buena voluntad.

Gobiernos y medios occidentales presentarían aquella retirada rusa como una victoria militar ucraniana e impulsaron los envíos de armas pesadas y de equipamiento al Gobierno de Zelenski, atizando de esa forma el conflicto.

FUENTE: actualidad.rt.com

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Sobre la ley de amnistía y sus objetivos (II)

 

Publicamos aquí este artículo, cuya primera parte apareció en esta página el 21 de noviembre. Su contenido refleja el sentimiento de buena parte de la sociedad catalana, desamparada ante las acciones tomadas por sus representantes políticos.


Sobre la ley de amnistía y sus objetivos (II)


Salvador López Arnal

El Viejo Topo

25 noviembre, 2023 


No es seguro que el panorama que se abrirá en el país si sale adelante la ley de amnistía llegue a mejorar las cosas, porque las creencias de cariz religioso, basadas en la fe y no en la razón, suelen ser más poderosas que todo análisis lógico de una situación. Pero siempre será un atentado contra la democracia que un país considere legítimas unas opiniones que van en un sentido, e ilegítimas o despreciables las que van en sentido contrario. No hace falta ser un nacionalista español para creer que el nacionalismo catalán ha ido por un mal camino. Eso sí: a pesar del clima que se ha creado, haremos como Salvador Espriu: no iremos “Norte allá” ni cambiaremos de lengua o de paisaje.

Jordi Llovet (2023)

Por San Alberto fue, por San Alberto, cuando oí algunos aceptar la amnistía como un mal menor ante la posibilidad de un gobierno del PP y Vox. Será que, a fuerza de frecuentar la tertulia de la Tahona, me he convertido en un descreído, pero a mí me da igual quien gobierne, nada bueno espero de unos ni de otros. En política, en España, no existe el mal menor, todos nuestros males son mayores. Si estoy contra la amnistía no es por criterios políticos, ni por razones jurídicas, ni por motivos de estado ni por ningún otro elevado fundamento. Simplemente estoy en contra porque no la merecen. Así de sencillo…Por San Alberto fue, por San Alberto, que tras otra ronda de cañas apareció en la tele de la Tahona la intervención de Pedro Sánchez, asegurando sin vergüenza ni pudor que pactando con los lacistas había hecho «de la necesidad virtud». No sé si sería por el ruido del bar o por la cerveza ingerida, pero lo que entendimos todos fue que había hecho de la necedad servidumbre.

Albert Soler (2023)

La herida profunda no está en la relación Cataluña-España sino en el cuerpo de la sociedad catalana misma, entre nosotros, los que aquí hemos estado siempre y aquí seguimos aunque la clase política haya sacudido la convivencia hasta límites peligrosos para la cohesión de una población compleja y diversa. Yo no volveré a ser la misma que antes del procés porque de repente descubrí una parte del catalanismo cuyas ideas podía compartir más o menos (protección y defensa de la lengua y la cultura) erigida en guardiana de esencialismos que creía desterrados. Me di de bruces con un nacionalismo supremacista que a los nuevos catalanes ya no solo nos pedía que habláramos la lengua y valoráramos los elementos culturales particulares sino que además para considerarnos integrados teníamos que ser independentistas. Esto es, que la ideología se convertía en identidad y si no defendíamos los valores del secesionismo caíamos automáticamente del lado de los extranjeros. Esto se difundió desde la derecha pero también la supuesta izquierda desempolvó el viejo cliché del charnego ejemplar, ahora partidario de la Cataluña libre (y ahí sigue Rufián) y quiso ensanchar la base con una deriva comunitarista en la que no le hacía ascos a imanes salafistas y fichaba a mujeres con velo que predicaban en las mezquitas, con hombres y mujeres separados por sexos, las bondades de un país que, a diferencia de la malvada España, trataría mucho mejor a los inmigrantes.

Najat El Hachmi (2023)


Repitamos lo sabido: discutimos sobre la ley de amnistía porque los siete votos de Junts han sido imprescindibles para la formación del gobierno y la formación de Puigdemont-Vivales (con sombras de corrupción), parte interesada, impuso esa condición. Muchas personas y colectivos que afirman que la ley es constitucional, justa y necesaria para avanzar en la resolución de lo que llaman “conflicto político catalán”, nada dirían si esos votos no hubieran sido necesarios o, de decir, sostendrían seguramente que la ley es inconstitucional, injusta y nada virtuosa, un inadmisible sendero de claudicación ante el chantaje independentista. Lo que ahora es posible y justo sería imposible e injusto.

Sobre la primera cita: por la verdad que contiene y para recomendarles los artículos, todos y sin excepción, que el profesor Jordi Llovet publica en El País-Quadern[1]. ¡Un  regalo semanal!

Sobre la segunda: pueden pensar que el argumento que esgrime Albert Soler en su artículo (Diari de Girona, 17/11/2023) es pueril, elemental, tontín, simple y para simples. A mí no me lo parece. En absoluto. Y, efectivamente, pienso con Soler y como él que los afectados no merecen ningún tipo de amnistía.

Sobre la tercera: les doy en nota la referencia completa del artículo[2] ¡que no deben perderse! Recoge el pensar y sentir de muchísimos ciudadanos, de muchos de nosotros.

Los énfasis de las citas, todos ellos, son míos.


¿Dónde estamos a día de hoy? Con un nuevo gobierno no muy nuevo, casi igual o muy parecido en las carteras centrales, con la cartera de igualdad en manos del PSOE, con las figuras en alza de Bolaños (uno de los muñidores de los acuerdos con ERC y Junts), Óscar Puente y Pilar Alegría, con la presencia de SUMAR (el ministro de Cultura es sobrino de un gran filósofo republicano español: Antoni Domènech (1952-2017)) y sin la presencia de Podemos, lo que causará problemas (crónica de una situación anunciada) en el flanco izquierdo (que no ha apuntado crítica alguna al asunto de la amnistía y los acuerdos; coincidencia plena). ¿Cuál será el alcance de esas más que probables (seguras más bien) disidencias? Lo veremos pronto. De entrada es altamente probable que Podemos se presente por su cuenta, y no integrado en Sumar, en las elecciones europeas de junio de 2024 (Dicho sea entre paréntesis: no puede haber duda, visto lo visto, que la lucha política, o algunas luchas políticas cuanto menos, tienen pocos miramientos (y menos entrañas) y que el agradecimiento no es virtud practicada. Pedro Sánchez, como es sabido, fue presidente de gobierno (y lo es ahora) no solo por los votos de Unidas Podemos sino por su iniciativa en promover una moción de censura exitosa por la que nadie daba un duro en su momento. El olvido reina).

Por lo demás, y aunque se disminuya el número de leyes presentadas o se siga abusando del decreto ley, el gobierno va a necesitar en muchas ocasiones el acuerdo de cinco fuerzas políticas nacionalistas (BNG, PNV, Bildu, Junts y ERC), dos de ellas marcadamente conservadoras y de derechas (Junts, PNV), partidos todos ellos que aspiran, como es notorio, a construir muros-Estados de separación, y vaciar mientras tanto todo lo que sea posible la presencia del Estado en sus comunidades respectivas. Quizá pueda hablarse de un gobierno con aristas progresistas, pero no, en absoluto, de una coalición progresista.

(Dicho sea entre paréntesis: Más allá de coaliciones, pueden ver una crítica aguda y concreta a los acuerdos de gobierno PSOE-SUMAR en A. Delage/ R. Jiménez Aybar/ F. Prieto/ M. Rivera Ferre/ A. Turiel/ F. Valladares, “El capitalismo verde ibérico pudre la democracia” Los límites planetarios y la participación ciudadana permanente deben estar en el centro del programa de los gobiernos de izquierda. Les copio el primer compás del artículo en nota[3].)

En la mesa de billar[4] hay tres grandes bolas (y otras menores que no debemos olvidar[5]): la ley de la amnistía y los acuerdos ERC-PSOE y Junts-PSOE que,  como sabemos, no se reducen a la ley. Ni muchos menos.

Un ejemplo. En las primeras líneas del apartado “Antecedentes” del acuerdo PSOE con Puigdemont-Vivales y sus próximos se afirma, sin disidencia alguna por parte del PSOE, que “con la aprobación de un nuevo Estatut, la sociedad catalana, que lo refrendó, buscaba tanto el reconocimiento de Catalunya como nación como la solución a las limitaciones del autogobierno y a los déficits acumulados”. Observen que se identifica sociedad catalana con la parte nacionalista. Por otra parte, si tienen ocasión, busquen los datos de participación en la aprobación de aquel Estatuto, uno de los grandes errores de Pasqual Maragall y del sector del PSC que representaba. También de Rodríguez Zapatero.

Vuelvo al acuerdo. Reivindicaciones y demandas “con un profundo recorrido histórico y que han adoptado diferentes formas desde que los Decretos de Nueva Planta abolieron las constituciones e instituciones seculares de Catalunya. Unas reivindicaciones donde las cuestiones lingüísticas, culturales e institucionales han tenido un papel destacado, especialmente en periodos en los que estas fueron objeto de una limitación legal severa e incluso de una prohibición o persecución activa. La complejidad histórica y política de estas cuestiones ha conllevado que una parte relevante de la sociedad catalana no se haya sentido identificada con el sistema político vigente en España. “

Sin poder entrar en la totalidad del párrafo, que merecería comentario detallado,  dos apuntes históricos para situarnos relacionados con el relato nacionalista (firmado por el PSOE):

A. De la Asociació d’historiadors de Cataluya Antoni de Capmany:

  1. La guerra de Sucesión (no de Secesión, aunque a veces suelten la píldora) española fue un conflicto civil y dinástico.
  2. El rey borbónico Felipe V juró y respetó las instituciones y leyes catalanas de 1702.
  3. El pacto firmado por Felipe V y las Cortes Catalanas fue roto unilateralmente por los últimos con las armas en 1706. La rebelión fue derrotada en 1714.
  4. Digan lo que digan, los Decretos de Nueva Planta [DNP] no abolieron el catalán.
  5. Las leyes sustituidas por el DNP de 1716 no solo eran leyes feudales y oligárquicas sino también racistas como se recoge en el capítulo XVI de las leyes de 1706 donde se ordenaba la expulsión de los gitanos de Cataluña con penas de diez años de galeras para los valores adultos y de cien latigazos para mujeres y niños.
  6. En contra de lo que suele afirmarse en la historiografía nacionalista, la administración borbónica y su nueva legislación establecieron las bases para el crecimiento económico y demográfico en Cataluña tras dos siglos de decadencia. Nada de “España versus Cataluña (1714-2014)”. La nueva dinastía borbónica mejoró la economía en general y el comercio con América en particular, beneficiando las manufacturas textiles y el puerto de Barcelona, y, por supuesto y sobre todo, las clases sociales que sacaron beneficios y acumularon poder de la situación[6].

B. Una observación del profesor Miguel Candel sobre el siglo XIX que enlaza con el punto anterior

“Se trataba de proteger, a base de aranceles, el textil autóctono (centrado en Cataluña) contra el británico, más competitivo. La réplica británica consistió, creo, en gravar a su vez con aranceles las importaciones de trigo castellano. Aconsejo la lectura (¡courage!, son 900 páginas) del libro de Joan Lluís Marfany Nacionalisme espanyol i catalanitat.Yo me lo tragué enterito y descubrí, ¡oh maravilla!, que una de las principales fuerzas impulsoras de la creación de una conciencia nacional española en el XIX fue la burguesía industrial catalana, muchos de cuyos portavoces se referían al castellano como «nuestra lengua nacional» y al catalán como «lengua regional», cuyo prestigio social (Marfany cita frases demoledoramente despectivas de Buenaventura Aribau) había caído bajo mínimos a finales del siglo XVIII, quedando convertido en lengua de payeses y curas de pueblo.”

No les canso más por el momento, sigo mañana.

Notas

[1] La referencia del artículo: L’asfíxia intel·lectual https://elpais.com/quadern/2023-11-18/lasfixia-intellectual.html.

[2] “Lo que no nos devolverá la amnistía”  El País, 17/XI/2023. https://elpais.com/opinion/2023-11-17/lo-que-no-nos-devolvera-la-amnistia.html.

[3] “Que las cosas continúen así, eso es la catástrofe”, escribió Walter Benjamin. De hecho, el continuismo en una transición ecológica insuficiente e injusta es la forma de catástrofe que prepara el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez, según dejó entrever el acuerdo programático entre el PSOE y Sumar, publicado justo antes del proceso de investidura. Aunque bien sabemos que los programas de gobierno no obligan, este documento es muy relevante porque previsiblemente anuncia la tonalidad y la ambición del Ejecutivo de los próximos cuatro años, con una derecha que apuesta peligrosamente por una crisis de Estado. Por eso, es responsabilidad de todos los actores del ecologismo y de la comunidad científica alertar ahora de manera muy clara: este programa de gobierno no está a la altura de los objetivos que marca la ciencia para la transición ecológica y representa una injustificable regresión política, social y ambiental en un contexto de máxima emergencia climática y de riesgos globales. https://ctxt.es/es/20231101/.

[4] Tomo la expresión del último libro de Gregorio Morán: Felipe González. El jugador de billar, Barcelona: Roca Editorial, 2023. Pueden ver esta entrevista con el autor: Jayro Sánchez entrevista a Gregorio Morán. «En política, hay que apelar a la frase de El Padrino: «No es nada personal, solo negocios».» https://www.elsaltodiario.com/politica/entrevista-gregorio-moran-libro-felipe-gonzalez.

[5] Un ejemplo de esas bolas menores (que no son tan pequeñas): 1. Déficit vasco de la seguridad social en 2022: 3.100 millones: 2. Déficit hasta septiembre de 2023: más de 3.600 millones (en términos de su PIB, su déficit contributivo es del 4%). 3. Cupo negociado en 2022: 1.472 millones. 4. Diferencia entre el déficit vasco de la seguridad social en 2022 y el cupo de ese mismo año: 1.628 millones.

[6] Por si fuera de su interés: Miguel Candel y Salvador López Arnal, Derechos torcidos, Barcelona: El Viejo Topo, 2018.

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viernes, 24 de noviembre de 2023

Gaza: Una tregua que no resuelve el problema de fon

 

Gaza: Una tregua que no resuelve el problema de fondo


Por Isabella Arria | 24/11/2023 | Palestina y Oriente Próximo



Fuentes: Rebelión / CLAE

Ha tenido que pasar mes y medio desde que comenzó la guerra y que hayan sido asesinados más de 14.100 palestinos para que se haya alcanzado un acuerdo entre el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), que no supone una tregua definitiva sino una “pausa humanitaria” de cuatro días en la Franja de Gaza para que pueda llegar un poco más de ayuda a los civiles.

La contrapartida va a ser un intercambio de presos por rehenes. Israel se ha comprometido a liberar 150 presos que se encuentran en sus cárceles, todos ellos mujeres y menores de 19 años y Hamás liberará 50 de los 240 israelíes que capturó en su  ataque del pasado 7 de octubre. 

El acuerdo ha sido posible tras unas negociaciones  auspiciadas por la mediación de Catar y Egipto. Hamás ha afirmado que, “después de difíciles y complejas negociaciones durante muchos días”, las partes han alcanzado un acuerdo de tregua humanitaria, que exige el cese de las acciones militares del Ejército israelí, que durará cuatro días y que se ha conseguido con los “incansables esfuerzos” de estos dos países.

Se calcula que las hostilidades han causado unos mil 200 muertos (número que no se ha movido en más de un mes) y cerca de cinco mil 500 heridos en Israel, mientras en la franja de Gaza los fallecidos ascienden a 13 mil 300 y los heridos a más de 31 mil. Las cifras crecen a diario por los persistentes bombardeos israelíes contra hospitales, escuelas, campos de refugiados, edificios habitacionales, instalaciones de la ONU y todo tipo de infraestructuras claramente civiles.

“Cuando un bando pierde mil por ciento más vidas que su agresor, no puede hablarse de una guerra: los únicos términos apropiados son los de masacre y genocidio”, señala un editorial del diario mexicano La Jornada citado por la prensa europea.

Netanyahu fue enfático en que el alto el fuego (de cuatro días), necesario para la salida de los rehenes, y que permitirá el ingreso de ayuda humanitaria, de ninguna manera se traducirá en un alto el fuego permanente, lo cual tildó de tontería. El premier insistió en dejar claro que estamos en guerra y la continuaremos hasta que logremos todos nuestros objetivos: eliminar a Hamas, devolver a todos los rehenes y desaparecidos y garantizar que no habrá ninguna amenaza para Israel en Gaza.

Durante los días que dure la tregua, las autoridades israelíes, que se han comprometido a no arrestar ni atacar a nadie en la Franja de Gaza, deberán paralizar “el tráfico aéreo en el sur” de Gaza, y solo podrá volar en el norte de la Franja durante seis horas diarias, de las 10:00 a las 16:00. A su vez, Israel deberá garantizar la circulación de personas por la avenida Salahedin, que cruza Gaza de norte a sur, y por donde estas últimas semanas se dieron las evacuaciones.

El pacto, tal y como ha indicado Hamás en un comunicado, implicará “el acceso de cientos de camiones con ayuda humanitaria, de socorro médico y combustible a todas las zonas de la Franja” tanto norte como sur.

Este acuerdo se ha hecho público después de que el gabinete de emergencia de Israel aprobara este miércoles, tras más de ocho horas, un alto el fuego temporal, alegando que está “comprometido” a traer “a todos los secuestrados a casa”, sin que eso signifique el fin del conflicto.

Algunos partidos políticos habían mostrado su oposición al acuerdo antes de la votación. Sin embargo, según el portal de noticias Ynet, los ministros de Otsmá Yehudit, del titular de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, habrían votado en contra. El titular de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, anunció que sus ministros de Sionismo Religioso cambiaron su opinión y votaron a favor al ser convencidos de que la presión para erradicar a Hamás continuaría después de la tregua.

Netanyahu afirmó que el acuerdo incluye visitas de la Cruz Roja a los rehenes que no serán liberados, así como medicamentos. Además, agregó que esta tregua no significa el fin de la ofensiva israelí en el enclave.

“No detendremos la guerra después del alto el fuego (…) Es una tontería sugerir que detendremos la guerra después del alto el fuego para devolver a los rehenes. Me gustaría dejarlo claro: estamos en guerra y continuaremos la guerra hasta que logremos todos nuestros objetivos: eliminar a Hamás, devolver a todos los rehenes y desaparecidos y garantizar que no habrá ninguna amenaza para Israel en Gaza”, dijo.

Insistió en dejar claro que estamos en guerra y la continuaremos hasta que logremos todos nuestros objetivos: eliminar a Hamas, devolver a todos los rehenes y desaparecidos y garantizar que no habrá ninguna amenaza para Israel en Gaza.

La ministra de Inteligencia, Gila Gamliel, despejó cualquier duda acerca de cómo entiende el gobierno de ultraderecha el fin de cualquier amenaza para Israel: llamó a expulsar a todos los palestinos de Gaza y promover su reasentamiento voluntario en países de acogida, es decir, a desaparecer esa parte de Palestina.

Dos terceras partes de los 2.4 millones de habitantes de la franja ya fueron desplazados por los bombardeos genocidas de las fuerzas armadas israelíes, y 80 por ciento de los gazatíes son refugiados o descendientes de los 760 mil palestinos cuyas tierras fueron robadas para crear el Estado de Israel en 1948, por lo que la propuesta del partido Likud significa culminar el despojo comenzado hace 75 años.

Antes del inicio de la actual operación de exterminio, Israel mantenía a cinco mil rehenes (eufemísticamente llamados prisioneros) palestinos en su poder, y la cifra se ha duplicado desde entonces. En las últimas semanas, Tel Aviv ha secuestrado a cuatro mil trabajadores gazatíes que se encontraban en Israel en el momento del ataque lanzado por Hamas, además de abducir a más de un millar de personas en redadas en Cisjordania y Jerusalén Este.

Si bien se ha producido un alivio por la puesta en libertad de una parte de los civiles secuestrados por ambos lados, lo urgente es un cese completo de la limpieza étnica perpetrada contra el pueblo palestino.

También el reconocimiento por parte de Israel de que la única salida realista, legal y apegada a los derechos humanos para los problemas de inseguridad que padecen sus ciudadanos a causa de la resistencia palestina al despojo colonialista pasa por el establecimiento del Estado palestino y la devolución de tierras de acuerdo con las fronteras de 1967, tal como lo ha determinado la comunidad internacional a través de una serie de resoluciones de Naciones Unidas.

La Unión Europea, que ha sido incapaz en este tiempo de consensuar una postura común con respecto a su papel en el conflicto, ha manifestado su “gran satisfacción” por la tregua. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que la UE aprovechará esta pausa para lleva a la franja una “oleada humanitaria”.

Precisamente, este jueves inició un viaje oficial a la zona el presidente de turno de la Unión Europea, el español Pedro Sánchez, en su primera gira tras ser investido presidente la semana pasada, quien visitará Israel, Palestina y también Egipto. Uno de los objetivos de Sánchez en su visita será avanzar en la celebración de una Conferencia Internacional de Paz, que acogería España en un plazo de seis meses.

Isabella Arria. Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

Fuente: https://estrategia.la/2023/11/22/gaza-una-tregua-que-no-resuelve-el-problema-de-fondo/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Ensayo general del colapso que vendrá (cast/cat)

 


Ensayo general del colapso que vendrá (cast/cat)


Publicado el 24 de noviembre de 2023 / Por Debates

 kaosenlared

Abróchense el cinturón para los próximos 30 años: el planeta ha llegado al límite, y los medios de comunicación no estamos prestando suficiente atención

Por Sergi Picazo

Todas las series y películas con futuros distópicos y catastróficos comienzan con un gran desastre que lo ha hecho saltar todo por los aires. ‘The road’ , de Viggo Mortensen, arranca con una explosión en el planeta que provoca “una claridad cegadora”. ‘The 100′ , de Netflix, culpa a una especie de error nuclear que lo deja todo radiactivo. ‘The rain’ tiene su origen en un tipo de lluvia que transmite un virus mortal. El punto de arranque de ‘The handmaid’s tale’ es un grave problema de natalidad. Una de las últimas series de este género que se han estrenado es la francesa ‘El colapso’ , que narra el intento desesperado de sobrevivir al final de la sociedad actual, pero no explica sus causas.

Sin embargo, pocas películas y series norteamericanas o europeas sitúan el fin de la humanidad tal y como lo entendemos hoy en el calentamiento global, en el fin de la biodiversidad y en los excesos del capitalismo . Y, en cambio, eso es exactamente lo que los científicos dicen que ocurrirá si no detenemos ya –ayer– la cuenta atrás de la explosión.

La crisis de la Covid-19 es un buen ensayo general para el colapso que vendrá. Se siente ya el rumor de fondo de una ola mucho más potente y profunda. Nos preocupa, lógicamente, la pandemia actual . Pero no tenemos en cuenta todas las nuevas enfermedades y virus que van a llegar por culpa del calentamiento global y de la pérdida de biodiversidad. Nos preocupa, lógicamente, el futuro del turismo en Catalunya, y no existe ningún plan previsto por sí, como dicen todos los pronósticos, el aeropuerto de Barcelona o el de Palma quedan inundados por la subida del nivel del mar .

Nos preocupa, lógicamente, si Cataluña acaba siendo o no independiente , cuando en realidad vivir en la mayor parte de Cataluña será muy duro por culpa de la contaminación y de las altas temperaturas que tendremos. La ley para frenar el cambio climático de la Generalitat, tal y como publicó CRÍTIC , no se está aplicando, y casi nadie protesta, pese a que el Servicio Catalán de Meteorología asegura que la temperatura media del país en 2050 puede aumentar en 2 o 3 grados , un desastre sin precedentes para una vida digna, para poder plantar alimentos en el suelo, para el turismo, para las pistas de esquí, ¡para todo! ¿De qué independencia hablamos, si quizás ni siquiera nos queda país? ¿De qué caray hablamos cuando todo se está yendo a la mierda?

La crisis total se produciría por una multiplicación de colapsos: primero, el clima; después, la economía, y, al final, la política

El mundo que nos espera, cuando ocurra –si ocurre– la enorme crisis de la Covid-19, podría ser dentro de pocos años aún peor. Esto dicen los científicos, desde el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas hasta la alerta del filósofo ecologista Jorge Riechmann . “La muerte de nuestra civilización ya no es una teoría o una posibilidad académica: es el camino en el que estamos”, aseguró ya en 2009 el expresidente de la Fundación Rockefeller y CEO del ‘International Herald Tribune’, Peter Goldmark .

Pocos intelectuales, medios de comunicación o partidos políticos se atreven a apretar el freno. “La revolución no es un tren que escapa. Es estirar el freno de emergencia”, escribió Walter Benjamin. La emergencia sanitaria ha hecho olvidar todos los retos y peligros ingentes que nos esperan en las próximas décadas, y prácticamente ningún gobierno en el mundo hace casi nada por enfrentarse a retos como el calentamiento global, el cambio climático, el fin de la biodiversidad, la crisis energética cuando acabe el petróleo barato, el agotamiento de las materias primas, los problemas del crecimiento demográfico, el hambre, la escasez de agua…

El profesor de Ciencia Política Carlos Taibo, en su terrorífico libro ‘Colapso’ (Catarata, 2020) , relata el fin de la sociedad moderna, capitalista e industrial actual como una posibilidad bien realista causada por una multiplicación de colapsos: un colapso climático que comporta más sequías, más calor y problemas agrarios; un colapso económico y financiero , con la insolvencia de los estados y la desaparición de los ahorros de la inmensa mayoría; un colapso comercial , con un dinero devaluado o escaso; un colapso político , con gobiernos deslegitimados y revueltas constantes, y, finalmente, un colapso sociocultural , con el aumento de la percepción de que nada se puede esperar del resto de personas ni de las instituciones.

Todo esto ya está ocurriendo hoy, a cámara lenta y como aparentes fenómenos aislados. Se están moviendo las placas tectónicas del sistema, pero no lo notamos, porque no reunimos todas las piezas del tablero. Hoy ya estamos sufriendo oleadas de refugiados climáticos (como explicaba la investigación “The great climate migration has begun” , de ‘The New York Times’), ya existe una crisis alimentaria en el mundo por la sequía y por el calentamiento (una buena parte de África del centro y del norte), ya existe un aumento de la violencia más allá de los estados (México, Colombia, Somalia, Congo, Siria…) y, como posible respuesta, ya está habiendo uno auge del autoritarismo postdemocrático (Rusia, Turquía, Hungría…). Hay señales de alerta, pero no haremos caso, confiando en una solución tecnológica desde arriba que nos salve en el último minuto.

Colapso, capitalismo terminal, transición ecosocial, ecofascismo… El libro de Carlos Taibo, que va ya por su cuarta edición, explicita de forma cruda, planteando siempre los escenarios científicos más prudentes, los momentos principales de colapso que vendrán , ya los que los medios de comunicación no estamos dando suficiente atención por culpa de la brutal pandemia sanitaria global de la Covid-19. Aquí van, entre comillas, las preocupantes conclusiones finales del estudio de Taibo.

1) Emergencia climática: desertificación, sequías y olas de calor

“Al margen del aumento de temperatura, es necesario avisar de una subida del nivel del mar, de entre 20 y 88 centímetros durante el siglo XXI, un fenómeno delicado, ya que el 80% de la población mundial vive en zonas costeras . Algunas estimaciones dicen que el hielo del polo Norte puede fundirse entre el año 2040 y el 2100. Los suelos sufrirán el avance de la desertificación, las sequías y las olas de calor, y los lugares secos serán más secos, con más incendios y tormentas de polvo. Hoy se pierden en el mundo 120.000 kilómetros cuadrados de bosques. En paralelo, aumentarán el número y la intensidad de los huracanes. Por tanto, cuando hablamos de todo esto, en realidad hablamos de los problemas de la agricultura y de la ganadería, que tendrán dificultades para la producción de alimentos”.

2) Agotamiento de las materias primas energéticas

“Hemos consumido en las dos últimas décadas la mitad de la energía generada desde el inicio de la Revolución Industrial. Hoy dependemos dramáticamente de los combustibles fósiles para vivir. Si fallan, hay muchas cosas que no se podrán hacer: desalinizar el agua del mar, buena parte de la agricultura sufrirá, extraer recursos minerales… Si se terminan el petróleo, el gas natural y el carbón, prácticamente no quedará nada de nuestra civilización termoindustrial. El progresivo agotamiento de las materias primas energéticas provocará un menor crecimiento económico, una menor movilidad internacional y cambios tecnológicos. Diferentes estudios alertan de que la oferta de energía se reducirá entre un 25% y un 40% en los próximos 25 años. En la década de 2030 se alcanzaría el umbral límite del petróleo, del gas natural, del carbón y del uranio”.

3) Pérdida de biodiversidad, nuevas enfermedades y virus de origen animal

“Desaparecerán y mutarán muchas especies animales, y las agresiones serán especialmente duras en los ecosistemas marinos. Estas extinciones harán imposible volver a la anterior situación. Unas 30.000 especies desaparecen cada año, tres cada hora. Si continúa el ritmo de extinción, en 2050 podría haber desaparecido la mitad de los 10 millones de especies vivas actuales: un 12% de los pájaros, un 23% de los mamíferos, un 77% de las especies marinas, sobre todo a causa de la sobreexplotación y la contaminación de los océanos. Esto tiene consecuencias sobre los equilibrios delicados que permiten la vida en la Tierra. Además, la destrucción de los hábitats naturales y de especias provocará nuevas enfermedades y virus de origen animal que se transmitirán a los humanos ”.

4) Aumento demográfico inquietante

“En 2019, después de un aumento demográfico espectacular en el siglo XX, la población mundial es ya de casi 7.600 millones de habitantes. Pero el 90% del crecimiento demográfico se registra en países del Sur, afectando sobre todo a lugares como Bangladesh, Brasil, China, Etiopía, India, Indonesia, Nigeria o Pakistán. La mayoría de los estudios auguran que el crecimiento mundial se estabilizará en las próximas décadas. Sin embargo, el escenario no es nada tranquilizador: ¿qué pasará con 7.500 millones de humanos en un escenario de emergencia climática y de agotamiento de las materias primas? ¿Se puede mantener el nivel de consumo de un ciudadano medio occidental en el nuevo panorama? ¿Habrá más migraciones masivas de población joven del Sur empobrecido hacia el Norte?”

5) Hambre y problemas agrarios por los monocultivos, por la sequía y por la contaminación

“Actualmente, 20 especies de plantas proporcionan un 90% de los alimentos de origen vegetal que consumimos. De éstas, tres (el trigo, el arroz y el maíz) constituyen la mitad de las cosechas. Este supuesto triunfo de la agricultura moderna, de la mano de los monocultivos, es una fuente de problemas de futuro, puesto que nos deja en una situación de gran vulnerabilidad. Cabe recordar que hoy habría unas 35.000 plantas comestibles –hay quien multiplica la cifra por dos– y no parece razonable prescindir de la mayoría de estas en una situación tan delicada como la que vendrá”.

6) La escasez de agua provocará pobreza, mortalidad y conflictos

“Según Naciones Unidas, en 2025 unos 1.800 millones de personas vivirán en regiones que sufrirán una escasez absoluta de agua. Pero, además, dos tercios de la población mundial tendrán que hacer frente a problemas para acceder al agua potable. El Himalaya y los valles del Jordán y Ferganá muestran a la perfección los conflictos por el agua que se pueden generar en el futuro. Se prevé, según la ONU, que en los próximos años habrá 300 potenciales conflictos por el agua en todo el planeta. La escasez de agua provocará una mayor pobreza y mortalidad, reducirá la producción agrícola, pone en peligro muchos procesos de extracción minera y dificulta la producción de energía”.

7) La expansión de nuevos virus y enfermedades globales

“Nuevas y viejas enfermedades ha llevado al colapso a imperios políticos y económicos en el pasado. Hoy en día, el riesgo es más evidente. Epidemias y pandemias tienen la posibilidad de expandirse globalmente de forma mucho más rápida que nunca gracias al transporte aéreo ya la globalización económica. Se están multiplicando los cánceres y enfermedades cardiovasculares, y se expande la obesidad, con efectos muy negativos, sobre todo en el Norte. Las enfermedades crónicas se han convertido en la primera causa de muerte, por encima de las infecciosas, y constituyen una bomba de relojería en países como China o India. Además, existe un peligro de repunte de enfermedades como la tuberculosis o la malaria. Todas las regiones del planeta están bajo amenaza”.

8) Violencia, terrorismo y estados fallidos

“Uno de los factores de nuevos conflictos bélicos seguirá siendo, sobre todo ante la crisis energética que vendrá, por el control de los yacimientos y los conductos de transportes de petróleo y de gas natural. Un responsable militar estadounidense señaló que más de la mitad del enorme gasto militar del país respondía al objetivo de proteger el acceso a las materias primas energéticas. Mientras tanto, China necesita más materias primas para mantener su crecimiento. Por eso, los riesgos de conflicto aumentan en zonas productoras como el mar de China meridional, Oriente Próximo, Asia Central y algunas áreas concretas de África y América Latina. El mapa de escenarios conflictivos coincide con el de regiones con fuertes tensiones ecológicas, como pueden ser el de Chiapas, Gaza, Sudáfrica, Pakistán y Ruanda. Y, en paralelo, hay cada vez un mayor riesgo de colapso de algunos estados, los llamados ‘estados fallidos’ o que no controlan zonas de su propio territorio”.

Sin embargo, y como decía la semana pasada en la Bienal de Pensamiento la filósofa Marina Garcés , “el colapso, sin embargo, no puede colapsar nuestro pensamiento crítico y la imaginación política de un futuro mejor”.

Fuente original: ASSAIG GENERAL DEL COL·LAPSE QUE VINDRÀ–  Critic– Licencia C.C.

Imagen de portada: Captura de pantalla de tráiler oficial de la serie francesa “Colapso”


Versión en catalán:

ASSAIG GENERAL DEL COL·LAPSE QUE VINDRÀ

Cordeu-vos el cinturó per als propers 30 anys: el planeta ha arribat al límit, i els mitjans de comunicació no hi estem parant prou atenció

Totes les sèries i pel·lícules amb futurs distòpics i catastròfics comencen amb un gran desastre que ho ha fet saltar tot pels aires. ‘The road’, de Viggo Mortensen, arrenca amb una explosió al planeta que provoca “una claror encegadora”. ‘The 100′, de Netflix, en culpa una mena d’error nuclear que ho deixa tot radioactiu. ‘The rain’ té l’origen en un tipus de pluja que transmet un virus mortal. El punt d’arrencada de ‘The handmaid’s tale’ és un greu problema de natalitat. Una de les darreres sèries d’aquest gènere que s’han estrenat és la francesa ‘El col·lapse’, que narra l’intent desesperat de sobreviure al final de la societat actual, però no n’explica les causes.

Poques pel·lícules i sèries nord-americanes o europees, però, situen la fi de la humanitat tal com l’entenem avui en l’escalfament global, en la fi de la biodiversitat i en els excessos del capitalisme. I, en canvi, això és exactament el que els científics diuen que passarà si no aturem ja –ahir– el compte enrere de l’explosió.

La crisi de la Covid-19 és un bon assaig general per al col·lapse que vindrà. Se sent ja la remor de fons d’una onada molt més potent i profunda. Ens preocupa, lògicament, la pandèmia actual. Però no tenim en compte totes les noves malalties i virus que arribaran per culpa de l’escalfament global i de la pèrdua de biodiversitat. Ens preocupa, lògicament, el futur del turisme a Catalunya, i no hi ha cap pla previst per si, com diuen tots els pronòstics, l’aeroport de Barcelona o el de Palma queden inundats per la pujada del nivell del mar.

Ens preocupa, lògicament, si Catalunya acaba sent o no independent, quan en realitat viure a la major part de Catalunya serà molt dur per culpa de la contaminació i de les altes temperatures que tindrem. La llei per frenar el canvi climàtic de la Generalitat, tal com va publicar CRÍTIC, no s’està aplicant, i gairebé ningú no protesta, malgrat que el Servei Català de Meteorologia assegura que la temperatura mitjana del país l’any 2050 pot augmentar en 2 o 3 graus, un desastre sense precedents per a una vida digna, per poder plantar aliments a terra, per al turisme, per a les pistes d’esquí, per a tot! De quina independència parlem, si potser ni tan sols no ens queda país?  De què carai parlem quan tot se n’està anant a la merda?

La crisi total es produiria per una multiplicació de col·lapses: primer, el clima; després, l’economia, i, al final, la política

El món que ens espera, quan passi –si passa– l’enorme crisi de la Covid-19, podria ser d’aquí a pocs anys encara pitjor. Això diuen els científics, des del Grup Intergovernamental d’Experts sobre el Canvi Climàtic de les Nacions Unides fins a l’alerta del filòsof ecologista Jorge Riechmann. “La mort de la nostra civilització ja no és una teoria o una possibilitat acadèmica: és el camí en el qual som”, va assegurar ja l’any 2009 l’expresident de la Fundació Rockefeller i CEO de l”International Herald Tribune’, Peter Goldmark.

Pocs intel·lectuals, mitjans de comunicació o partits polítics s’atreveixen a prémer el fre. “La revolució no és un tren que s’escapa. És estirar el fre d’emergència”, va escriure Walter Benjamin. L’emergència sanitària ha fet oblidar tots els reptes i perills ingents que ens esperen en les properes dècades, i pràcticament cap govern al món no fa gairebé res per enfrontar-se a reptes com l’escalfament global, el canvi climàtic, la fi de la biodiversitat, la crisi energètica quan s’acabi el petroli barat, l’esgotament de les matèries primeres, els problemes del creixement demogràfic, la fam, l’escassetat d’aigua…

El professor de Ciència Política Carlos Taibo, en el seu terrorífic llibre ‘Colapso’ (Catarata, 2020), relata el final de la societat moderna, capitalista i industrial actual com una possibilitat ben realista causada per una multiplicació de col·lapses: un col·lapse climàtic que comporta més sequeres, més calor i problemes agraris; un col·lapse econòmic i financer, amb la insolvència dels estats i la desaparició dels estalvis de la immensa majoria; un col·lapse comercial, amb un diner devaluat o escàs; un col·lapse polític, amb governs deslegitimats i revoltes constants, i, finalment, un col·lapse sociocultural, amb l’augment de la percepció que no es pot esperar res de la resta de persones ni de les institucions.

Tot això ja està passant avui, a càmera lenta i com a aparents fenòmens aïllats. S’estan movent les plaques tectòniques del sistema, però no ho notem, perquè no reunim totes les peces del tauler. Avui ja estem patint onades de refugiats climàtics (com explicava la investigació “The great climate migration has begun”, de ‘The New York Times’), ja hi ha una crisi alimentària al món per la sequera i per l’escalfament (una bona part de l’Àfrica del centre i del nord), ja hi ha un augment de la violència més enllà dels estats (Mèxic, Colòmbia, Somàlia, el Congo, Síria…) i, com a possible resposta, ja està havent-hi un auge de l’autoritarisme postdemocràtic (Rússia, Turquia, Hongria…). Hi ha senyals d’alerta, però no en farem cas, confiant en una solució tecnològica des de dalt que ens salvi en l’últim minut.

Col·lapse, capitalisme terminal, transició ecosocial, ecofeixisme… El llibre de Carlos Taibo, que va ja per la quarta edició, explicita d’una manera crua, plantejant sempre els escenaris científics més prudents, els moments principals de col·lapse que vindran, i als quals els mitjans de comunicació no estem donant prou atenció per culpa de la brutal pandèmia sanitària global de la Covid-19. Aquí van, entre cometes, les preocupants conclusions finals de l’estudi de Taibo.

1) Emergència climàtica: desertificació, sequeres i onades de calor

“Al marge de l’augment de temperatura, cal avisar d’una pujada del nivell del mar, d’entre 20 i 88 centímetres durant el segle XXI, un fenomen delicat, ja que el 80% de la població mundial viu en zones costaneres. Algunes estimacions diuen que el gel del pol Nord es pot fondre entre l’any 2040 i el 2100. Els sòls patiran l’avanç de la desertificació, les sequeres i les onades de calor, i els llocs secs seran més secs, amb més incendis i tempestes de pols. Avui es perden al món 120.000 quilòmetres quadrats de boscos. En paral·lel, augmentaran el nombre i la intensitat dels huracans. Per tant, quan parlem de tot això, en realitat parlem dels problemes de l’agricultura i de la ramaderia, que tindran dificultats per a la producció d’aliments”.

2) Esgotament de les matèries primeres energètiques

“Hem consumit en les últimes dues dècades la meitat de l’energia generada des de l’inici de la Revolució Industrial. Avui depenem dramàticament dels combustibles fòssils per viure. Si fallen, hi ha moltes coses que no es podran fer: dessalinitzar l’aigua del mar, una bona part de l’agricultura patirà, extreure recursos minerals… Si s’acaben el petroli, el gas natural i el carbó, pràcticament no quedarà res de la nostra civilització termoindustrial. L’esgotament progressiu de les matèries primeres energètiques provocarà un menor creixement econòmic, una menor mobilitat internacional i canvis tecnològics. Diferents estudis alerten que l’oferta d’energia es reduirà entre un 25% i un 40% en els propers 25 anys. En la dècada del 2030 s’arribaria al llindar límit del petroli, del gas natural, del carbó i de l’urani”.

3) Pèrdua de biodiversitat, noves malalties i virus d’origen animal

“Desapareixeran i mutaran moltes espècies animals, i les agressions seran especialment dures en els ecosistemes marins. Aquestes extincions faran impossible tornar a la situació anterior. Unes 30.000 espècies desapareixen cada any, tres cada hora. Si continua el ritme d’extinció, l’any 2050 podria haver desaparegut la meitat dels 10 milions d’espècies vives actuals: un 12% dels ocells, un 23% dels mamífers, un 77% de les espècies marines, sobretot a causa de la sobreexplotació i la contaminació dels oceans. Això té conseqüències sobre els equilibris delicats que permeten la vida a la Terra. A més, la destrucció dels hàbitats naturals i d’espècies provocarà noves malalties i virus d’origen animal que es transmetran als humans“.

4) Augment demogràfic inquietant

“L’any 2019, després d’un augment demogràfic espectacular en el segle XX, la població mundial és ja de gairebé 7.600 milions d’habitants. Però el 90% del creixement demogràfic es registra en països del Sud, i afecta sobretot llocs com Bangladesh, el Brasil, la Xina, Etiòpia, l’Índia, Indonèsia, Nigèria o el Pakistan. La majoria dels estudis auguren que el creixement mundial s’estabilitzarà en les pròximes dècades. Tot i això, l’escenari no és gens tranquil·litzador: què passarà amb 7.500 milions d’humans en un escenari d’emergència climàtica i d’esgotament de les matèries primeres? Es pot mantenir el nivell de consum d’un ciutadà mitjà occidental en el nou panorama? Hi haurà més migracions massives de població jove del Sud empobrit cap al Nord?”

5) Fam i problemes agraris pels monocultius, per la sequera i per la contaminació

“Actualment, 20 espècies de plantes proporcionen un 90% dels aliments d’origen vegetal que consumim. D’aquestes, tres (el blat, l’arròs i el blat de moro) constitueixen la meitat de les collites. Aquest suposat triomf de l’agricultura moderna, de la mà dels monocultius, és una font de problemes de futur, ja que ens deixa en una situació d’una gran vulnerabilitat. Cal recordar que avui hi hauria unes 35.000 plantes comestibles –hi ha qui multiplica la xifra per dos– i no sembla raonable prescindir de la majoria d’aquestes plantes en una situació tan delicada com la que vindrà”.

6) L’escassetat d’aigua provocarà pobresa, mortalitat i conflictes

“Segons les Nacions Unides, l’any 2025 uns 1.800 milions de persones viuran en regions que patiran una escassetat absoluta d’aigua. Però, a més, dos terços de la població mundial hauran de fer front a problemes per accedir a l’aigua potable. L’Himàlaia i les valls del Jordà i de Ferganà mostren a la perfecció els conflictes per l’aigua que es poden generar en el futur. Es preveu, segons l’ONU, que en els pròxims anys hi haurà 300 conflictes potencials per l’aigua arreu del planeta. L’escassetat d’aigua provocarà més pobresa i mortalitat, reduirà la producció agrícola, posa en perill molts processos d’extracció minera i dificulta la producció d’energia”.

7) L’expansió de nous virus i malalties globals

“Noves i velles malalties ha portat al col·lapse imperis polítics i econòmics en el passat. Avui, el risc és més evident. Epidèmies i pandèmies tenen la possibilitat d’expandir-se globalment de manera molt més ràpida que mai gràcies al transport aeri i a la globalització econòmica. S’estan multiplicant els càncers i les malalties cardiovasculars, i s’expandeix l’obesitat, amb efectes molt negatius, sobretot al Nord. Les malalties cròniques s’han convertit en la primera causa de mort, per sobre de les infeccioses, i constitueixen una bomba de rellotgeria en països com la Xina o l’Índia. A més, hi ha un perill de repunt de malalties com la tuberculosi o la malària. Totes les regions del planeta estan sota amenaça”.

8) Violència, terrorisme i estats fallits

“Un dels factors de nous conflictes bèl·lics seguirà sent, sobretot davant la crisi energètica que vindrà, pel control dels jaciments i dels conductes de transports de petroli i de gas natural. Un responsable militar dels Estats Units va assenyalar que més de la meitat de l’enorme despesa militar del país responia a l’objectiu de protegir l’accés a les matèries primeres energètiques. Mentrestant, la Xina necessita més matèries primeres per mantenir el seu creixement. Per això, els riscos de conflicte augmenten en zones productores com el mar de la Xina meridional, l’Orient Pròxim, l’Àsia Central i algunes àrees concretes de l’Àfrica i de l’Amèrica Llatina. El mapa d’escenaris conflictius coincideix amb el de regions amb tensions ecològiques fortes, com poden ser el de Chiapas, Gaza, Sud-àfrica, el Pakistan i Ruanda. I, en paral·lel, hi ha cada cop un risc més alt de col·lapse d’alguns estats, els anomenats ‘estats fallits’ o que no controlen zones del seu propi territori”.

Tanmateix, i com deia la setmana passada a la Biennal de Pensament la filòsofa Marina Garcés, “el col·lapse, però, no pot col·lapsar el nostre pensament crític i la imaginació política d’un futur millor”.

 

Fuente original: ASSAIG GENERAL DEL COL·LAPSE QUE VINDRÀ–  Critic– Licencia C.C.

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