sábado, 1 de julio de 2023

¿Pero el débil no era Putin?

 

¿Pero el débil no era Putin?

 

INSURGENTE.ORG / 01.07.2023

 

Cerca de 900 detenciones tras las primeras noches de disturbios (acaban de anunciar 470 más) donde, de nuevo (cuántas ya), las banlieus francesas expresan toda su cólera contra la marginación y la opresión a las que se ven sometidas, en esta ocasión, a raíz del asesinato de un joven no-francés-auténtico por la policía. Un asesinato que la propia policía quería encubrir sacando un comunicado donde se inventaba los hechos y donde, por supuesto, el policía victimario era presentado como víctima del desalmado joven que le quiso pasar por encima con el coche en un control. Esta vez la desvergonzada mentira era casi inmediatamente destapada por un vídeo donde una mujer clamaba “putain, putain” (mierda, mierda) al ver cómo el “amenazado” pobre agente disparaba a quemarropa a Nahel M., de 17 años, por la ventanilla abierta del vehículo. Nahel M., descendiente de argelinos…

 

Eso era el martes. La noche del miércoles, con las calles ya incendiadas, Macron y su flamante esposa bailaban en un concierto. Camisa blanca, no se ve bien en la imagen si la vuelve a tener abierta enseñando su pecho a lo BHL (Bernard-Henri Lévy, otro que para qué…) diciendo “aquí estoy yo”. La pareja presidencial aún estaba confiada sobre la estabilidad de su jardincito borrelliano. Pero las calles de Francia ardían in crescendo. Y con ellas, muchos símbolos de su odioso escaparate (sic) que se nutre de tanta expoliación allende y acá del hexágono galo. Y que tanta marginación y pobreza contribuye a tapar.

 

Macron se ve obligado a recular y lamenta el “inexcusable” acto del policía, cuando ya millones habían visto el vídeo del asesinato. Pero ni esa concesión se la permite el lobby de la gendarmería. Emmanuel sigue demostrando fuerza intelectual y no se le ocurre sino pedir a los padres que controlen a sus hijos. Como en el establishment no están muy seguros de que eso funcione,  la primera ministra compensa la reculada prometiendo blindados para la gendarmerie; eso sí, debidamente acompañados por drones que vigilarán “la cosa”. La cosa es, para algunos, que Francia está en guerra civil.

 

A partir de ahí se suceden las señales de “fortaleza” en el jardín borelliano versión gala: se prohíben las manifestaciones, se anula parte del transporte público, se disuelven  concentraciones antifascistas, como la de este viernes en la Concorde de París…  No están dispuestos a que unos desalmados se carguen los fundamentos de la República. Y cuán fuertes son esos fundamentos, que Macron abandona la cumbre de la Unión Europea en Bruselas para regresar a un París amenazado. Y sale sin regalarnos con una de sus conferencias de prensa en las que tanto gusta regodearse de glamour.  No le vayan a pedir explicaciones.

 

Vaya, vaya, y aquí el débil es un tal Putin.  Hablando de explicaciones. Normal que Serguéi Lavrov diga que no tienen que dar ninguna explicación a Occidente acerca de la estabilidad de Rusia. Lavrov, con su sorna habitual y fina, propia de un hombre mil veces más inteligente y educado que esta cohorte de ignorantes soberbios que nos gobiernan, concluye que si Occidente tiene dudas, “ese es su problema”. Que para dudas, las que tiene Rusia “sobre la adecuación de muchos líderes occidentales”.  Una vez más dio en el clavo. Solo nos queda añadir que Rusia no está sola: tampoco en ese tipo de dudas acerca de la consistencia de nuestros “líderes”.

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Fresas, agua y Doñana

 

Fresas, agua y Doñana


 Ezequiel Martínez

 portaldeandlucia.org

30 junio, 2023



Miguel Delibes, biólogo, zoólogo y ecritor, y reputado científico del CSIC, fue director durante 8 años de la estación Biológica de Doñana, es miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales desde 2014. Tiene numerosos reonocimientos nacionales e internacionales. En 2022 se le concedió la medalla de Andalucía por el Gobierno que preside Moreno Bonilla; y desde 2013, preside el Consejo de Participación de Doñana, organismo en el que intervienen numerosos representantes de Doñana y del entorno social y productivo. 

El martes pasado intervino ante la Comisión parlamentaria después de que previamente fuera vetado por el PP y Vox. ¡Menos mal, rectificar es de sabios! Miguel Delibes en su intervención dijo. ¡Tengan coraje para retirar la Proposición de Ley de regadíos en el entorno del Parque ya que Doñana está seca, sus lagunas y la fauna desaparecen y los acuíferos están en peligro. Retiren la Proposición, paren esta absurda guerra, y busquen el consenso con el Gobierno Central». 

El miércoles «ABC» le dedicó la portada: «Delibes pide acabar con la guerra absurda de Doñana, e insta a la Junta a retirar la Ley de Regadíos y reprocha a la oposición que no plantee alternativas». 

La polémica, dijo Delibes, ha desembocado en la mayor crisis institucional, política y mediática. No se trata sólo la conservación de Doñana, sino de la paz social en la zona». La intervención de Delibes fue el detonante de una jornada plagada de posiciones, unas a favor y otras en contra. 

Ante la Comisión, intervinieron alcaldes de la corona norte de Doñana, asociaciones de agricultores, regantes, la patronal del sector, e ingenieros, que apoyan la iniciativa, frente a COAG, CCOO, ecologistas como WWF y Ecologistas en acción que la rechazan. La Plataforma Salvemos Doñana, congregó a decenas de personas ante el Parlamento pidiendo que se retire la Proposición de Ley de PP y Vox, que pretende ampliar la zona regable en el entorno de Doñana. 

Por su parte, el portavoz parlamentario del PP, Toni Martín acusó a Delibes de hacer razonamientos políticos y no científicos, señalando que la ley continuará su tramitación. Vamos «sostenella y no enmendalla» y criticando a un cualificado experto científico que lleva diez años presidiendo el Consejo de participación de Doñana, donde están todos los sectores implicados y donde se llegó a un acuerdo de consenso en 2014 para frenar los regadíos, ordenar el sector y conseguir la paz social. 

La Comisión Europea, la UNESCO, el Gobierno de España, y la CHG rechazan la ampliación de regadíos y el cierre de decenas de pozos ilegales, porque no hay agua, pero parece que estos argumentos no convencen al PP y a su socio ultra de que no tienen razón. Y me pregunto ¿por qué nos negamos a aplicar la inteligencia, la experiencia de los que saben del asunto, la capacidad de diálogo y la convivencia entre las gentes con sentido común, para la resolución de conflictos? ¿Es tan difícil razonar sobre temas importantes y generales que afectan no a unos pocos, sino a todo el sector productivo de berries en Huelva, aunque difiramos ideológicamente?

La comisión creada en el Parlamento andaluz vetó en principio, la comparecencia del Presidente del Consejo de Participación de Doñana, Miguel Delibes de Castro, y del Director de la EBD Eloy Revilla, aunque si invitó a la Ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera quien declinó acudir, alegando que quienes tenían que estar eran Delibes y Revilla, entre otros. El PP como hemos señalado, rectificó y si compareció Miguel Delibes. 

La delegación de diputados alemanes que venía a la zona de Huelva tras las denuncias de una campaña de boicot en Alemania a las fresas, sorpresivamente y cuando estaban ya en el Ministerio de Transición Ecológica, abandonó la reunión, y regresaron a Berlin no se sabe si por decisión propia o por presiones superiores. 

Los consumidores alemanes compran el 27% de sus frutas y hortalizas frescas a España. El daño que puede hacerse al sector productor de frutas y hortalizas tanto en Huelva como en Almería es tremendo, por culpa de una Proposición de Ley insensata y contra natura, desde el principio. Y una opinión muy personal, contra lo que se dice desde la Junta, con todos mis respetos. En mi larga trayectoria, 21 años en «Tierra y Mar», todos los gobiernos de la Junta y de España han apoyado al sector fresero de Huelva, independientemente de quien gobernara. Y el Gobierno que preside Pedro Sánchez y el Consejero de Agricultura Luis Planas, apoyan al sector fresero de Huelva, con toda energía, como supongo que lo hace el Gobierno de Moreno Bonilla. Lo que no se puede apoyar son intentos de legalizar lo que es ilegal. Es injusto y grosero desde la Junta, tratar de enfrentar al sector fresero y culpabilizar al Gobierno de España de algo cuyo origen viene de una propuesta inoportuna y nefasta como estamos viendo.

¿Qué podemos hacer como consumidores? En La Fundación Savia que preside Paco Casero llevamos a cabo actos en los que proponemos hacer de nuestro carro de la compra, un carro de combate. Generalmente sólo nos fijamos en el precio.¡Tú tienes el poder para decidir qué comprar! Hay que ver y comparar las marcas, la trazabilidad, y comprar productos cercanos de tu tierra, como las fresas, frambuesas, arándanos y moras de Huelva; frutas y pescados, el jamón, las hortalizas de Almería, la leche, el queso o el aceite de oliva, y si son ecológicos, mejor. Ayudarás a que los pueblos sigan vivos y a qué los agricultores y ganaderos continúen con su actividad. Las lluvias recientes han aliviado la situación, pero seguimos bajo mínimos en reservas de gua. No despilfarremos la disponible, ni pidamos imposibles. Sin agua no hay futuro ni para Doñana, ni para el sector fresero de Huelva. Y el Cambio Climático, por desgracia, nos anuncia carencias del recurso. Seamos responsables. ¿Es mucho pedir?

Ezequiel Martínez

Periodista y escritor.

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La sociedad, un concepto en crisis

 

El último libro de Josep Burgaya lleva como título "Tiempos de confusión". Y se refiere, claro está, a este tiempo nuestro, en el que las izquierdas parecen haber perdido el norte en el mar de las identidades. Del contenido del libro Burgaya resalta en esta entrevista algunas de sus aristas más significativas.


La sociedad, un concepto en crisis

 

Josep Burgaya

El Viejo Topo

1 julio, 2023 



Josep Burgaya es doctor en Historia Contemporánea por la UAB y profesor titular de la UVic-UCC, donde es decano de la Facultad de Empresa y Comunicación. Habitualmente realiza estancias en universidades de América Latina. De sus obras, destacamos Populismo y relato independentista en Cataluña. ¿Un peronismo de clases medias? (2020), y La manada digital. Feudalismo hipertecnológico en una democracia sin ciudadanos (2021). Su último libro publicado lleva por título Tiempos de confusión. De la clase adscriptiva a la identidad electiva (2023).


—¿Cuáles son las principales confusiones de estos Tiempos de confusión en que vivimos?

—De hecho, la confusión no es de los tiempos, sino de las personas y de gran parte de la sociedad. Multitud de desengaños e incertidumbres desde el futuro del trabajo hasta el deterioro medioambiental, de la crisis del modelo democrático hasta la proletarización creciente de las clases medias, del extractivismo de las grandes corporaciones a la exclusión social y laboral de un porcentaje cada vez mayor de la población. Triunfó en todo el arco político y social el individualismo más radical y las preocupaciones colectivas fueron desplazadas por el consumo compulsivo. Nos extraviamos con relación a las prioridades.

—Son muchos los temas y subtemas desarrollados en su libro. ¿Cuáles son las ideas-fuerzas esenciales que defiende?

—El tema central radica en lo que, a mi parecer, es el mayor error de la izquierda contemporánea, la “trampa de la diversidad” en la que ha caído, el error de no focalizar la desigualdad material como la base sobre la que se sustentan todo tipo de inequidades y marginaciones. La fragmentación de las luchas progresistas en un sinfín de movilizaciones particulares no es que divida al progresismo, es que le roba la legitimidad. Lo identitario, sea individual o tribal, tiende a desenfocar los problemas que habría que afrontar y, además, en su exageración sin matices, tiende a dar todo tipo de argumentos a la reacción derechista. La izquierda, desde hace mucho, especialmente en el mundo anglosajón, se dirige a clases medias urbanas universitarias. Los olvidados, aquellos que han cultivado el resentimiento en el olvido, se apuntan al discurso “transgresor” de la derecha. Se les acusa de primarios o “fachas”, cuando en realidad su incorrección política y cultural tiene que ver con hacer estridente su abandono. Recuerda a aquél dicho oriental que afirma que cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo.

— “De la clase adscriptiva a la identidad electiva” es el subtítulo del libro. ¿Qué era eso de la clase adscriptiva? ¿A qué refieren estas identidades electivas?

—Desde la Revolución Industrial y la Revolución Burguesa hasta los años noventa del siglo XX, se aceptaba y se compartía una ubicación de clase que nos venía dada por nuestra función en el proceso productivo y en la sociedad. Era algo dado que no implicaba forzosamente resignación, pero si un cierto orgullo y una “cultura de clase” compartida. A partir de los noventa, cuando entramos en el “ciclo de Hayek”, se nos inculcó que en la sociedad había “igualdad de oportunidades” y que seríamos y llegaríamos hasta dónde quisiéramos según talento y esfuerzo. A partir de ahí, creímos que todos éramos clases medias y nos esforzamos en subir por el ascensor social. Ahora todos podíamos elegir estilos de vida y apostar en el mercado de las identidades por la que más nos conviniera. Una cultura muy adecuada para no poner en cuestión las bases del problema principal en el mundo del capitalismo tardío, que es la desi­gualdad acumulativa y creciente.

—Abre su ensayo con una magnífica broma lingüística, una placa municipal en Ciudad de México que advierte a los repartidores de mercancías: “Se prohíbe a los materialistas aparcar en lo absoluto”. ¿Nos puede traducir la advertencia?

—La verdad es que esta placa, sacada de contexto, resulta deliciosa. En el libro la utilizo en el sentido que la izquierda actual, especialmente la que pretende estar más allá de la socialdemocracia, acostumbra a ser poco proclive a la diversidad de pensamiento, a los matices y fácilmente se erige en comisariado de la verdad. El mesianismo afecta también a la izquierda. Aunque no se tenga Dios, no quiere decir que se haya abandonado un concepto religioso de la política y de la identidad.

—¿Nos puede dar algún ejemplo de esa izquierda que pretende estar más allá de la socialdemocracia que acostumbra a ser poco proclive a la diversidad de pensamiento, a los matices?

—No se puede generalizar, pero en el mundo de Podemos existen sectores bastante cerrados, incluso sectarios, un poco dados a aquello de que “la realidad no nos estropee unas buenas convicciones”. Ensimismados, son incapaces de captar los efectos perversos que provocan sus planteamientos en algunos temas identitarios. No sucede tanto en Cataluña en el entorno de los Comunes, quizás porque se conforman con disponer de políticos y dependen menos de gurús. Quizás dónde es más exagerada la tendencia a lo absoluto sea en la, digamos, extrema izquierda independentista, instalada en una burbuja onírica.

—El sumario de su libro: introducción, diez capítulos, posdata. Una, dos preguntas por apartado. Vivimos según señala en tiempos de confusión, pero también en un “tiempo suspendido”, un concepto de Álvaro García Linera. ¿Qué tiempo suspendido en ese?

—García Linera habla de “tiempo liminal” para definir un mo­mento de implosión de seguridades y verdades que ya no se sostienen, pero en el que todavía no se han diseñado propuestas de salida. Predominan los malestares, está en crisis el mismo concepto de sociedad, mientras resulta imposible de comprender y aún menos asir los cambios que se están produciendo…

Una parte de la población deviene “desechable”, se hunde la sociedad del trabajo que era la base del consenso democrático, la política es ya prácticamente “relato”, lo que quiere decir espectáculo. El cambio climático se acelera, el globalismo resultó si no un fracaso al menos una apuesta fallida. Se continúa confundiendo el crecimiento con el desarrollo, mientras se impone la gig economy y la financiarización que nos llevó a la crisis de 2008 y que se ha reemprendido de manera optimista. El mundo se ha convertido en algo inhóspito para una parte importante de la población. No hay explicaciones globales, solamente el recurso a dioses menores, encerrarse en una burbuja, y unas demandas de reconocimiento de identidades que se “adquieren” en el supermercado global de la cultura.

—¿Por qué es tan determinante el miedo en todos nosotros, por qué es tan poderoso?

—Los temores condicionan gran parte de las decisiones, de las opciones vitales que tomamos. Cuando más que en el miedo abstracto nos adentramos en el espanto, tendemos a sacar las peores pulsiones de nosotros mismos. Se acaba la cooperación, la empatía y se impone el individualismo, el sálvese quien pueda. Lo tribal representa una cierta seguridad ante los temores de lo desconocido, configurar la tribu la “identidad nacional” como apela la derecha o bien las identidades culturales particulares a las que recurre la izquierda.

—Finaliza el primer capítulo con estas palabras: “Un mundo orwelliano donde la exclusión social formará parte del paisaje, donde a las personas de bajos ingresos se las obligará a “salir” de la civilización autosatisfecha y minoritaria. ¿Quién quiere vivir en un mundo como este?”. Le devuelvo la pregunta: ¿quién quiere vivir en un mundo así?

—No quisiera caer en el tremendismo, en el agonismo, pero ciertamente el mundo en el que estamos y al que al parecer vamos resulta poco vivible, entendiendo esto como la posibilidad de poder desarrollar una vida digna. Hay temores fundados de que podemos ir a parar a una distopía de base tecnológica. Lo que ha significado la disrupción digital, el capitalismo de plataformas o la irrupción de la Inteligencia Artificial resulta tremendamente deshumanizador. Desaparece cualquier contexto de amabilidad y la posibilidad de desarrollar una vida plácida.

—¿Internet favorece los procesos democráticos?

—La sociedad digital resulta reacia a la primacía de lo colectivo y nos induce al aislamiento y al individualismo más recalcitrante. Las tiendas virtuales siempre están abiertas y, aunque algunos lo crean, las redes sociales no son un espacio público de deliberación.

—Señala que de un tiempo a esta parte el término “populista” está continuamente presente en el lenguaje político. ¿Qué entiende usted por populismo?

—El término se ha convertido más bien en un insulto descalificador en política que en un sustantivo. En realidad, nunca ha sido ni es una ideología. Es una manera de imaginar y practicar la política que se usa tanto a derecha como a izquierda, aún con matices. Establece bandos confrontados y polarizados, partir de una definición estricta de un “nosotros” y un “ellos”. Una prelatura de la emocionalidad sobre el razonamiento. El olvido de que la cultura democrática descansa sobre el espíritu de transacción y convivencia de intereses y valores diferentes. Aunque la izquierda populista parte de Laclau y Mouffe que sitúan su origen en el marco del concepto de “hegemonía cultural” de Gramsci, en realidad es un planteamiento que pro­viene de Carl Schmitt.

—¿Vivimos tiempos de irracionalismo? ¿De nuevo rige aquello que señalaba Lukács sobre el asalto a la razón?

—La razón ilustrada no vive su mejor momento. Predomina la emocionalidad, que es el refugio en tiempos de incertidumbre y de miedo. Cuando relativizamos los “hechos” y establecemos “verdades alternativas”, tenemos un serio problema para establecer un debate público fructífero y que nos pueda llevar a alguna parte. Quizás, en este momento y a diferencia de otros períodos históricos, la cultura política que tiende al fomento de lo irracional no es privativa de la derecha extrema.

—Cuando habla, críticamente, de corrientes identitarias de derecha a izquierda, ¿en qué está pensando? ¿Qué hay de malo en la cultura idenditaria progresista?

—Todos tenemos elementos de referencia diversos que nos definen. El identitarismo resulta negativo en la medida que produce una fragmentación irreal de la sociedad, de realzar la diferencia y no lo que compartimos y nos une. Delimita fronteras. Las identidades son en realidad diversas y cambiantes, evolucionan. Plantearlas como algo fosilizado con sus fronteras y rituales de admisión resulta una barbaridad. Se generan polaridades que nada tienen que ver con el desigual acceso a la riqueza y al bienestar. Hacen una función de opiáceo.

—¿La izquierda debe seguir vindicando el legado de la Ilustración? ¿No hay mucho desastre en estos dos últimos siglos realizado en nombre de la Ilustración?

—Seguramente es cierto que los sueños de la razón pueden engendrar monstruos. Ahí está la Revolución rusa como demostración de ello. Pero la alternativa a la razón es la barbarie. Es evidente que la reacción que supuso el Romanticismo aportó algunos matices interesantes a un pensamiento ilustrado que pudiera parecer esquemático y, a veces, reduccionista. Pero las emociones son esenciales en el ámbito personal y un mal contexto en el espacio colectivo. Las guerras, en su mayor parte, provienen de la manipulación de las emociones y las identidades.

—Sostiene también que la izquierda, desde los años setenta del pasado siglo, vive un repliegue ideológico, abandonando las luchas colectivas para refugiarse en la individualidad. ¿Toda la izquierda está inmersa en este paradigma identitario? ¿La izquierda clásica no hablaba también de la identidad de clase?

—Ha sido una dinámica global de la izquierda, aunque con muchos matices. Cualquier grupo social requiere de un cierto grado de cultura compartida para cohesionarse y mantenerse unido. El planteamiento marxista de la lucha de clases iba en este sentido. La clase, para pasar de ser una “clase en sí” a una “clase para sí”, debía identificar y reconocer sus intereses compartidos y elaborar una cultura común que estableciera lazos y vínculos duraderos. También objetivos colectivos. Pero esta cultura no se pretendía ni exclusiva ni excluyente. Pero hay una izquierda que ha nacido, justamente, para ser identitaria y confunde las prioridades. No representa, ni lo pretende, a las clases subalternas que lo requerirían. El triunfo del individualismo es inapelable. Se ha convertido en transversal, ha superado lo ideológico para representar el sentido común. Su triunfo tiene que ver con el discurso neoliberal predominante du­­rante décadas, pero también con una izquierda imbuida por los valores, también individualistas, de la French Theory.

—Le pregunto más adelante sobre la French Theory. Hay en el libro varias referencias a lo que suele llamarse “ideología queer”. No parece muy próximo a esa ideología. ¿Por qué?

—Es un planteamiento iconoclasta que puede tener un cierto interés como elucubración teórica, pero que, a nivel práctico, actúa como ariete de ruptura de la acción colectiva en demanda de la emancipación social. Pude resultar muy atractivo, casi revolucionario, romper moldes y desacreditar referentes, pero induce a un nihilismo vacío. Toda pulsión individual, toda disforia de género debe ser aceptada y respetada, pero convertir esto en el estado “natural” de la condición humana es un desenfoque. Plantear que sexo y género son únicamente construcciones culturales resulta exagerado. Existe la biología y ésta nos plantea unos ciertos límites y también nos encauza. Lo individual, por sí mismo, no tiene por qué convertirse en norma global y, aún menos, en ley. Es un exceso de soberbia.

—En una nota al pie de página puede leerse su caracterización del transhumanismo: “un movimiento cultural vinculado a la fe en la capacidad de transformación de la condición humana gracias a la tecnología digital. El objeto es el superar las limitaciones fisiológicas y cognitivas de la especie humana para llegar a una hibridación entre el hombre y la máquina que resulta del todo distópica”. No se muestra muy partidario de esta nueva corriente filosófica. ¿Por qué?

—Es una barbaridad. Qué alguien pretenda “resetear” la condición humana es algo que resulta distópico y totalitario. La “imperfección”, justamente, ha­ce grande y única a la condición hu­mana. La exageración del pensamiento basado en la ingeniería que plantea un futuro de fusión material de lo humano y lo maquínico resulta un sueño propio de la locura en que determinados salvadores de lo humano se han instalado. En este sentido, el concepto de “singularidad” de Kurzweil resulta extremadamente indecente a nivel ético y moral.

—Ha hecho referencia anteriormente. Se le ve muy crítico con el pensamiento construido en Francia en los años sesenta, con la llamada French Theory. ¿Cuáles son tus principales críticas?

—El tema, desde el punto de vista teórico, es muy complejo y no se puede analizar en unas pocas frases. No descubro nada al decir que las aportaciones de Foucault, Deleuze, Guattari o Lacan han sido y son aún muy relevantes en el campo del pensamiento contemporáneo. Indispensables. Ahora bien, significan, cada uno es su ámbito, una renuncia a cualquier acción social colectiva. Se trata de liberar el deseo, de volver la mirada a uno mismo, se establece que ya solamente es posible la revolución individual. Para ellos, hay que convertir en público aquello estrictamente personal, enarbolarlo en el espacio público.

—¿Qué izquierda de Occidente ha cambiado, como afirma, de sujeto histórico? ¿Qué izquierda no considera al movimiento obrero como eje central de la emancipación?

—Aunque la izquierda ha mudado de sujeto histórico, esto no se ha formalizado. Es evidente que el trabajador de fábrica ancestral ya va deviniendo minoritario en el mundo occidental, pero hay un mundo de trabajadores ahí afuera hecho de precarios, excluidos, autónomos, informales, sobreexplotados… Como es evidente que la desigualdad en la distribución de la renta resulta cada vez más pronunciada. El problema de las izquierdas es que ya no los ve y construyen un discurso dirigido a las clases medias urbanas intelectualmente formadas. Este es el nuevo sujeto histórico. Pero lo es únicamente en términos electorales y no para plantear un proyecto de emancipación y transformación. Los abandonados, encuentran otros referentes, que no los salvan, pero que les confortan.

—Le cito: “La Unión Europea parece haber entendido que el capitalismo de las grandes plataformas, más que disruptivo, resulta ser un sistema depredador en la captación de rentas y un terrible acelerador de las desigualdades económicas y sociales”. ¿No es muy generoso con la UE? ¿No la sitúa en el “lado bueno” de la historia, por así decir, siendo muchas veces, así lo parece cuanto menos, representante de los intereses insaciables de las multinacionales?

—La UE representa la institucionalización de la europeidad. Conviven ahí, lógicamente, intereses contrapuestos. Puede ser un instrumento valiosísimo, y en muchos aspectos y momentos lo es, para la gobernanza en esta parte del mun­­do. No es un marco neutral, sus ac­ciones son el resultado de la ideología dominante y, actualmente, lo es la que protege e impulsa un determinado capitalismo. Ahora bien, creo que hay una cierta conciencia de que la creciente desigualdad de­bilita la cohesión en los diversos estados que forman parte de ella, como también, que las grandes plataformas de internet, que son mayormente estadounidenses, saquean los ingresos fiscales y destrozan sectores económicos enteros a su paso. Sus intentos de controlar estas plataformas no es que sean sinceros, se han convertido en imprescindibles si no se quiere jugar un papel secundario en la economía y la geopolítica mundial.

—El capítulo 7º se titula: “Un mundo sin trabajo digno.” ¿Ve posible alcanzar un mundo con trabajo digno?

—No creo que se consiga si nos atenemos a la evolución de éste dentro de esta fase del capitalismo. No es solamente que el trabajo va a ser cada vez más escaso y se condena a una parte de la población a ser irrelevante. Es que la proporción de trabajo indigno –mal pagado, inseguro y en condiciones draconianas– va a seguir aumentando. Y no solamente en los “talleres del sudor” asiáticos o latinoamericanos, sino en la gig economy occidental hecha de repartidores, servicios personales, hostelería, microempleos informales…

—Cita a Diderot: “La democracia se detiene en los suburbios”. ¿Dónde se detiene hoy la democracia?

—La democracia requiere de entornos de una cierta dignidad, de un sentido de lo colectivo, de una desigualdad social contenida. Se detiene en la gente excluida, en los sin-trabajo, en la pobreza, en las banlieu de las ciudades, en los grupos sociales faltados de expectativas y de futuro, en la falta de espacio pú­blico, donde falta la reflexión pausada y serena… La democracia requiere de ciertas condiciones, del predominio de un sentido del “nosotros” sobre la hegemonía del “yo”.

—En Estados Unidos, afirma usted, la relación entre precarización, sufrimiento mental, ansiedad y toma de barbitúricos provoca entre 70.000 y 100.000 muertes anuales: muertes por desesperación que provocan un consumo desmesurado de opiáceos. ¿La situación es diferente en un país como el nuestro, con un capitalismo, digamos, algo menos salvaje y con algo más de protección social?

—El problema de Estados Unidos en este tema resulta brutal. Muere más gente cada año por desesperación que los americanos que murieron en la guerra del Vietnam. Hay que leer a Case y Deaton, o bien a Radden Keefe, para comprenderlo. Éste no es solamente un fenómeno norteamericano. La automedicación paliativa del sufrimiento funciona a lo largo y ancho del mundo occidental. El consumo farmacológico, recetado o no, resulta brutal. Algunas drogas, especialmente el consumo y dependencia de la marihuana entre los jóvenes hace también esta función de adormecimiento de los malestares. Los antidepresivos ya se toman más que la Coca-Cola. De hecho, el Prozac compite con Apple para ser la marca que representa y que define el mundo contemporáneo.

—¿La globalización que hemos vivido en estos últimos años ha sido letal para la clase obrera industrial de los países capitalistas occidentales?

—La absoluta mundialización de la economía, la nueva distribución planetaria de la producción ha resultado fatal para los trabajadores occidentales. La desindustrialización llevó a perder el trabajo a un porcentaje importante de los empleados de fábrica. La ocupación industrial está en el 12 y el 15%. Muchos desempleados han resultado muy difíciles de insertar en otras actividades. Pero mucha actividad terciaria y cuaternaria también se desplazó con la industria hacia los paraísos de la mano de obra barata de Asia, Latinoamérica o el norte de África. La “teoría del derrame” de riqueza que la globalización iba a traer al mundo no se cumplió ni tan solo en los grupos sociales de empleados del mundo occidental, como tampoco en aquellos que se convirtieron en la “fábrica del mundo”. Solamente ganó la capacidad extractiva de rendas y la dinámica de desigualdad, especialmente dentro de los propios países.

—¿Por qué es tan corrosiva la desigualdad? ¿Es compatible la democracia con los niveles de desigualdad realmente existentes? ¿Cómo se combate la desigualdad?

—Al final del libro recuerdo los datos básicos de la desigualdad y como ésta evoluciona. Éste y no otro debería ser el tema central de la política progresista contemporánea. La injusticia, la inequidad material es la base de la descomposición de la cohesión social. Desde la segunda mitad del siglo XX, la cultura democrática y la legitimación de sus instituciones ha descansado sobre el trabajo y sobre una cierta convicción de que funciona el ascensor social. Cuando amplios sectores sociales descubren que no existe la igualdad de oportunidades y que el concepto de mérito no es más que un trampantojo para mantener determinadas hegemonías, una parte importante de la sociedad se irrita, desconecta políticamente o acaba por recurrir a falsos emancipadores.

La desigualdad se puede combatir y reequilibrar con políticas económicas efectivas que lo pretendan. Fiscalidad realmente progresiva, legislaciones laborales que promuevan mejoras salariales significativas, asegurar el pleno empleo y buenos servicios públicos pueden generar sociedades bastante diferentes a las actuales. Incluso en Davos se cree que hay que “resetear” el actual capitalismo, como diría Keynes, protegerlo de sí mismo.

—Finaliza su libro con estas palabras: “La izquierda, el progresismo, debería recuperar la preocupación por los temas fundamentales, los cuales tienen su punto de arranque en la economía y en las políticas económicas que generan polaridad de rentas y practican el laissez-faire en relación con la creación de círculos cada vez mayores de empobrecimiento… Nadie si no es la izquierda política, liderará la lucha por la repolitización de la economía y las transformaciones sustanciales que se requieren en las políticas monetarias y fiscales”. ¿En qué izquierda está pensando?

—En realidad, en toda. Probablemente a la socialdemocracia, digamos que tradicional, le correspondería estar en la vanguardia de ello, más que nada porque mutó en mucha menor medida que las nuevas izquierdas hacia el predominio del discurso de la fragmentación social en identidades particulares, se dejó arrastrar mucho menos hacia el identitarismo y aún conserva ciertos vínculos con la clase trabajadora tradicional. Pero requiere del contrapeso de nuevas izquierdas que, una vez liberadas de las “guerras culturales” en las que se centran, eviten que la socialdemocracia se desplace hacia el centro y se pierda en el business friendly. La querencia en establecerse en la alternancia en lugar de como alternativa, que es lo que se requiere y se demanda.

—Gracias, muchas gracias por su tiempo y su amabilidad.

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viernes, 30 de junio de 2023

Comentarios al Comunicado sobre la paz y el alto el fuego en la guerra de Ucrania de un grupo de militares de las Fuerzas Armadas españolas

 

Comentarios al Comunicado sobre la paz y el alto el fuego en la guerra de Ucrania de un grupo de militares de las Fuerzas Armadas españolas

 

DIARIO OCTUBRE / junio 30, 2023

 


Comentarios al Comunicado sobre la paz y el alto el fuego en la guerra de Ucrania de un grupo de militares de las Fuerzas Armadas españolas

 

La Coordinación Estatal Contra la OTAN y las Bases (CECOB), agrupación de fuerzas en todo el territorio español, reconoce el indudable interés que tiene el que militares españoles se pronuncien sobre un tema de tanta transcendencia y lo hagan pública y abiertamente, en contra del discurso dominante sostenido por nuestra clase política, las propias Fuerzas Armadas, los medios de comunicación y la opinión pública construida por ellos. Una valiosa contribución antibelicista y una actitud que no se somete a las corrientes dominantes.

Consideramos que es una señal inequívoca de que en el seno de las Fuerzas Armadas, conscientes de lo que supone la extensión de la guerra, existe una importante fractura en la consideración del sometimiento ciego a la disciplina militar de la OTAN.

El esfuerzo realizado se ve ensombrecido, sin embargo, al condenar sin mas la Operación Militar Especial de la Federación Rusa, denominada en Occidente como “invasión rusa de Ucrania”. La justificación de la OTAN y del Occidente colectivo para intervenir en ese conflicto y alimentar la guerra, es la afirmación de que Rusia es el agresor contra un estado inocente y mas débil y que además, es el primer paso para la conquista de Europa.

La condena a Rusia, que aparece por dos veces en el texto de una pagina del comunicado en cuestión, refuerza la propaganda belicista de la OTAN, cuyo eje argumental central es que Occidente y la OTAN siempre actúan en defensa propia y para proteger a los más débiles. Ese argumento, que no se sostiene por si mismo, necesita la criminalización de sus victimas, para lo que dispone del complejo comunicacional, un equivalente al complejo industrial militar en el campo de la guerra cognitiva, lo que comúnmente conocemos como propaganda de guerra.

Nadie puede poner en cuestión que Rusia realiza una intervención militar en Ucrania; pero esa verdad es incompleta y construye un mensaje falso que contribuye a alimentar la rusofobia, criminalizando a Rusia y haciéndola responsable de este drama. Creemos que de este modo se alimenta el belicismo que contribuye a impedir, o en el mejor de los casos dificultar, alcanzar los objetivos de paz.

Desde la descomposición de la URSS, la Federación Rusa ha venido haciendo todos los esfuerzos posibles para su incorporación a las estructuras multilaterales del mundo capitalista occidental en igualdad de condiciones, llegando en su momento a solicitar su integración en la OTAN.

A pesar de la desaparición de la amenaza soviética como justificación para su existencia y en contra de todas las promesas que se hicieran a Gorbachov de que no se extendería hacia el este, la OTAN ha venido incorporando gradualmente a la práctica totalidad de los países de lo que fuera el mundo socialista, en un cerco efectivo sobre la Federación rusa.

El historial de intervenciones de la OTAN desde entonces, directas, en coaliciones de ocasión de sus principales aliados o a través de ejércitos interpuestos, no deja lugar a dudas sobre la voluntad de dominio sobre otros pueblos y naciones que entorpecen la expansión imperialista occidental.

La aparición de la crisis profunda, sistémica y a largo plazo, anunciada por todos los analistas a partir del 2018, no ha hecho más que exacerbar la agresividad de las élites occidentales, bajo la disciplina militar de la OTAN, contra China, cuyo legítimo desarrollo es percibido por la clase dirigente de EEUU como una amenaza. Pero era preciso neutralizar previamente a Rusia, que posee un potencial militar comparable.

Para ello, desde la conducción estratégica anglonorteamericana se diseñó y alimentó la guerra para debilitar a Rusia, utilizando a Ucrania como peón a sacrificar, pero evitando la intervención abierta de la OTAN por el riesgo de escalada a un conflicto nuclear.

Después de varios intentos por parte de Rusia de alcanzar un acuerdo de seguridad a satisfacción de todos los actores, desechado como irrelevante por EEUU y la OTAN, resultaba evidente para cualquier observador que las provocaciones contra Rusia no iban a cesar hasta implicarla, tarde o temprano, en una acción armada.

Finalmente, esta se produjo el 14 de febrero de 2022, ante la inminencia de una ofensiva brutal contra las repúblicas del Donbas, que llevaban ya soportando el acoso 8 años y sufrido 14.000 muertos. Era la excusa que la OTAN necesitaba ante la opinión pública para justificar su escalada.

Desde entonces y pese a las recurrentes declaraciones de no participación directa, se ha venido incrementando la presión sobre Ucrania con entregas de armamento cada vez más mortífero, además de todo el apoyo político, mediático, de inteligencia, adiestramiento de tropas, conducción estratégica y operaciones encubiertas de fuerzas especiales.

Pese a toda la propaganda vertida sobre la inminente victoria de Ucrania y a las operaciones desesperadas ordenadas por Zelenski para justificar sus demandas ante sus amos occidentales, el ejército ruso mantiene una actitud de prudencia, de conservar las fuerzas y de contener la escalada. No tiene prisa ninguna por lograr avances notables sobre el terreno, en tanto tiene que prepararse para una defensa de su vastísimo país contra todo el potencial de la OTAN.

Mientras tanto, la prisa de EEUU por acabar con Rusia ante el inevitable colapso de su hegemonía se acelera, lo que le lleva a acciones cada vez más desesperadas y coloca al mundo al borde de la hecatombe nuclear.

En definitiva, ha sido Occidente el que ha puesto en marcha la ofensiva en Ucrania y quien persigue su continuación por todos los medios. Es una guerra de la OTAN contra la Federación Rusa. No habrá paz mientras la guerra sea el motor del desarrollo de Occidente y el método para eliminar a todo el que suponga un obstáculo.

Si queremos la paz en Ucrania, si queremos la seguridad en el mundo, debemos desvelar la verdad que nos esconden. No quedarnos con el relato de algunos acontecimientos, sino descubrir la realidad preguntándonos por qué suceden, dónde están las verdaderas causas. Si así lo hacemos, veremos que no basta con condenar a la OTAN y reclamar la paz: hay que identificar a los verdaderos responsables y en ningún caso mantener posiciones que resultan funcionales al discurso criminalizador de la OTAN.

En cualquier caso, la CECOB, reconociendo el valor que tiene una declaración de este tipo, ofrece su mejor disponibilidad para colaborar en acciones conjuntas de denuncia y de movilización en contra de los planes de guerra al que nuestros gobernantes y las elites nos conducen, despreciando cualquier resquicio de soberanía y poniendo a nuestra población en evidente riesgo.

13 de junio de 2023

Coordinación Estatal Contra la OTAN y las Bases

FUENTE: unidadylucha.es

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Moscú detalla a la ONU provocaciones de Kiev en torno a la central nuclear de Zaporozhie

 

Moscú detalla a la ONU provocaciones de Kiev en torno a la central nuclear de Zaporozhie

 


DIARIO OCTUBRE / junio 30, 2023

 

Rusia ha enviado una misiva al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para explicar las provocaciones realizadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania, y las cuales ponen en riesgo a la central nuclear de Zaporozhie, la más grande de Europa. De paso, también recordó el papel activo de la OTAN en el conflicto ucraniano.


© Sputnik / Konstantin Mikhalchevsky


Así lo informó el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, quien aclaró que su país no tiene planes para dañar la integridad de las instalaciones de dicha planta, que se encuentra en la provincia de Zaporozhie, en el sureste de Ucrania, cerca de la ciudad de Energodar.

 

Desde hace meses, Moscú ha denunciado ante instancias internacionales que el régimen de Kiev bombardea periódicamente zonas cercanas a la central, que desde marzo de 2022 es controlada por las tropas rusas.

“Hoy [29 de junio] hemos distribuido una carta al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU, la cual confirma, una vez más, en medio de las continuas insinuaciones de los representantes del régimen de Kiev, que no tenemos intención de volar esta planta bajo nuestro control”, dijo Nebenzia.

Además, pidió al secretario general del organismo, Antonio Guterres, así como a toda la comunidad internacional, que “influyan en Kiev para que se abstenga de realizar provocaciones contra la central nuclear de Zaporozhie”.

Nebenzia también aseguró que “los propagandistas occidentales” desean “debilitar a Rusia” mediante narrativas que condenen a Moscú por todo lo que ocurre en el conflicto ucraniano.

“Por supuesto aún hay atentados terroristas con el ánimo de culpar a Rusia. Dios no lo quiera, si se llega a generar un desastre en Zaporozhie, esto podría generar un enorme sufrimiento y la pérdida de muchas vidas”, advirtió el diplomático ruso.

EEUU y sus aliados, los principales beneficiados

Durante su intervención ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Nebenzia también habló sobre el papel que juega la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en las tensiones en Europa del Este.

“El apoyo de Occidente se debe al hecho de que Estados Unidos y sus aliados son los beneficiarios principales, y la Asamblea General no tiene el poder según la carta a la hora de determinar si ha sucedido una agresión”, dijo.

“La OTAN intenta presentarse como un órgano de legítima defensa, algo que no tiene ningún sentido tomando en cuenta el historial de agresiones que tiene esta organización. Tampoco tiene ningún sentido la doctrina occidental en virtud de la cual se utiliza el articulo 51 sobre defensa colectiva”, agregó el embajador.

Nebenzia también criticó que las grandes empresas armamentistas occidentales hagan negocio con el conflicto en Ucrania, un fenómeno que, según él, ha dado “beneficios desorbitantes” a estas compañías.

“Que estas armas se hayan utilizado para destruir infraestructura civil y hayan muerto muchos civiles inocentes es algo que a Occidente, que supuestamente busca la paz, le da completamente igual, porque Occidente no únicamente está entregando las armas: está formando a los batallones, está entregando inteligencia, está organizando los ataques que se realizan utilizando armas occidentales”, afirmó.

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La Coordinadora Barrios Hartos se pronuncia ante la emergencia energética en barrios obreros de Sevilla

 


La Coordinadora Barrios Hartos se pronuncia ante la emergencia energética en barrios obreros de Sevilla


Publicado el 30 de junio de 2023 / Por Coordinadora Barrios Hartos de Sevilla

 KAOSENLARED

Hace dos días decíamos que el nuevo alcalde de Sevilla ya estaba metiendo la pata con su silencio ante los fallos eléctricos en los hogares de miles de familias de barrios obreros. Ahora ya tenemos pruebas de que ese silencio escondía un desprecio que ha sido evidenciado por unas palabras muy claras.

En unas declaraciones en la radio hechas a raíz de fallos eléctricos en zonas como calle Arroyo, Pio XII, Ciudad Jardín, etc… se ha mostrado “preocupado” y parecía sorprendido (como si el problema fuera nuevo) porque estas cosas ya empiezan a ocurrir en zonas que no son “ESOS BARRIOS”, en clara y explícita alusión a Palmete y otros barrios similares.

Lo primero que llama la atención es que este político, ya bastante curtido en su partido amigo de Endesa (el que terminó por privatizarla completamente a precio de saldo), diga que se va a interesar por las causas que afectan “a otras zonas”, dando por hecho dos cuestiones:

1) Llegó a alcalde sin conocer uno de los problemas más graves que ha sido puesto sobre la mesa y que afectan a la ciudad, especialmente a zonas obreras. Ahora “se tiene que informar”.

2) Da por hecho que “ESOS BARRIOS” (los barrios obreros) sufren cortes de luz de más de 24 horas por causas conocidas, dando por bueno el argumento de Endesa. Es decir, validando el argumento estrella de los usos ilícitos de la red.

Desde Barrios Hartos hemos denunciado en múltiples ocasiones y foros que la eléctrica está batiendo récords multimillonarios sobre la base de abandonar las infraestructuras de las no espera sacar rentabilidad, aun tratándose de un bien esencial para vivir.  Evidentemente no son sus únicas fuentes: la privatización trajo consigo la precariedad laboral y el abaratamiento de costes en salarios y pérdidas de derechos de sus propios trabajadores. Por otro lado, el precio de la energía ha ido en paralelo con el crecimiento de sus beneficios.

Hemos dicho, y los hechos están corroborándolo, que el fallo de unas infraestructuras abandonadas va a extender el problema, en un contexto de gran demanda de energía en zonas urbanas. Que las actividades ilícitas agravan el problema primero deberían demostrarlo con datos técnicos que la Junta de Andalucía sustituye por propaganda en favor de Endesa (sus aliados en recolocación cuando sus políticos pierden el sillón, Aznar y Cía.). Y en segundo lugar, si esto es una fuente de problemas, se debe separar del hecho de que el suministro debe garantizarse como sea para proteger la vida de las familias afectadas. Hay una relación directa entre el abandono de zonas enteras y los fallos eléctricos. En cambio, hay zonas donde hay prácticas en las que se escuda Endesa y no hay cortes.  Y al contrario, hay cortes donde en principio no hay esas actividades. Por lo tanto, haya o no haya causas agravantes, hay una cuestión de fondo: las inversiones son absolutamente insuficientes y falsean su propaganda de “sobreesfuerzos”. Todo en beneficio de sus márgenes capitalistas y detrimento de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Hay niños sangrando por la nariz, ancianos que ven su esperanza de vida reducirse después de toda una vida de trabajo, trabajadores que se levantan temprano sin haber podido descansar, el acceso al agua fría cortado, climatización ausente en una ciudad con registros extraordinarios de temperaturas, etc… Ya hay afectación psicológica en forma de ataques de nervios y ansiedad en cientos de casos. Hay muchas personas que han tenido que abandonar sus hogares para desplazarse a casas de familiares. Es evidente que estamos ante el inicio de un verano que no anuncia nada bueno. Estamos ante una situación de catástrofe que se extiende a nuevas zonas.

Nuestra reivindicación de que los gobiernos deben intervenir la empresa no es una consigna de mera propaganda. Es una necesidad perentoria. La empresa nunca debió caer en manos privadas, pues es evidente que el beneficio de unos pocos está enfrentado directamente a la calidad de vida y condiciones de trabajo de miles de familias obreras.

Nuestras reivindicaciones son claras:

1) Es necesario una intervención pública sobre el problema con carácter URGENTE para evitar que la situación se prolongue. No podemos esperar más.

2) La empresa debe ser renacionalizada bajo control y gestión de los trabajadores y sometida a fiscalización de los usuarios.

A través de asambleas vecinales y comités de lucha estamos organizando la respuesta a esta situación. La movilización se incrementa y la tarea que tenemos por delante es desenmascarar a la empresa y a sus aliados en los gobiernos, que hacen la vista gorda y reman a favor de los beneficios capitalistas. La derecha, en todas sus versiones, brilla en el principal puesto de defensa de estos intereses.

EN EL DÍA DE AYER SE REALIZÓ UNA CONCENTRACIÓN ANTE LA OFICINA COMERCIAL DE ENDESA EN C/ LUIS MONTOTO PARA ENTREGAR RECLAMACIONES POR LOS GRAVES DAÑOS Y PERJUICIOS.

En los próximos días (6 de julio) nos reuniremos de nuevo con la Subdelegación del Gobierno en Sevilla, donde exigiremos un plan concreto ante la emergencia que tenemos encima.

Las asambleas ya debaten los próximos pasos a dar y serán dados a conocer en forma de calendario de lucha para las próximas semanas.

La clase trabajadora y nuestras familias no estamos dispuestos a que se nos trate como una mercancía. Vamos a defender cada palmo de nuestras condiciones de vida, vamos a defender nuestros barrios y el futuro de nuestras generaciones.

Saludamos a las miles de personas que están participando en la preparación de las protestas y llamamos a extender la organización de los comités de Barrios Hartos por toda la ciudad y periferia.

NOS VEMOS EN LA CALLES.

VIVA LA LUCHA DE LOS BARRIOS OBREROS

Coordinadora Barrios Hartos de Sevilla

Imagen de portada: Libre uso – C.C. – Izquierda Revolucionaria

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China destaca importancia del BRICS para cooperación global

 

China destaca importancia del BRICS para cooperación global

 

DIARIO OCTUBRE / junio 29, 2023


China calificó al grupo BRICS como la plataforma más importante para impulsar la solidaridad y la cooperación entre los países en desarrollo, informaron hoy autoridades del país asiático.


Así lo aseguró Wang Yi, director de la Comisión de Asuntos Exteriores del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), en una conversación telefónica con el asesor principal de la Presidencia de Brasil, Celso Amorim.

De acuerdo con fuentes oficiales, durante el diálogo el dirigente chino aseguró que el BRICS, grupo que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, es el mecanismo central que representa a los países del Sur.

Wang, también miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh, dijo que teniendo en cuenta las crecientes incertidumbres a nivel global, la voz del BRICS debería ser cada vez más escuchada y el bloque tiene que desempeñar un papel más importante en los asuntos mundiales.

Agregó que China y Brasil tienen la responsabilidad de impulsar el trabajo del BRICS, a fin de hacer nuevas contribuciones para promover un mundo multipolar y la democratización de las relaciones internacionales.

Por su parte, Amorim dijo que en la situación actual, el BRICS desempeñan un papel cada vez más destacado en la promoción de la paz, la estabilidad y el desarrollo.

Brasil, aseguró Amorim, está dispuesto a fortalecer la comunicación y la coordinación con China, apoyar conjuntamente el trabajo de Sudáfrica como presidente del BRICS para 2023, garantizar la organización exitosa de la Reunión de Líderes y demostrar la unidad del bloque.

Según los reportes oficiales, ambas partes también intercambiaron puntos de vista sobre la situación actual en Ucrania y expresaron su compromiso de trabajar juntos continuamente para encontrar una solución política a la crisis.

También acordaron avanzar en la implementación de los consensos alcanzados durante la visita del presidente Lula a China.

FUENTE: prensa-latina.cu

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