sábado, 5 de noviembre de 2022

Los países capitalistas rechazan en la ONU investigar las armas biológicas instaladas en Ucrania

 

Los países capitalistas rechazan en la ONU investigar las armas biológicas instaladas en Ucrania

 

Insurgente.org / 4 noviembre 2022

 

El Consejo de Seguridad de la ONU rechazó una propuesta de resolución presentada por Rusia para investigar el programa de armas biológicas que ha desarrollado Ucrania con el apoyo de EE.UU.

El texto obtuvo el significativo apoyo de China, por lo que fueron dos votos.

Estados Unidos, Francia y el Reino Unido votaron en contra de la propuesta, mientras que los otros diez miembros del Consejo de Seguridad -todos los no permanentes- se abstuvieron.

El embajador adjunto ruso, Dmitry Polyanskiy, acusó con vehemencia a las potencias occidentales capitalistas de «tener miedo» al establecimiento de esta comisión de investigación, y advirtió que no cesará de insistir en este tema trascendental.

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Ferrocarriles y razón de Estado

 

Ferrocarriles y razón de Estado

 

Por Manuel Rodríguez Illana

Rebelion / España

 | 03/11/2022 | 

 

Fuentes: Viento Sur


Esta semana han tenido lugar la Semana Internacional de Cine de Valladolid y la reanudación de las sesiones del juicio del accidente ferroviario de 2013 en el que un ferrocarril, que viajaba de Madrid a Ferrol, descarriló a unos tres kilómetros de la estación de Compostela, con un estremecedor resultado de 140 personas heridas y 81 fallecidas. Dos acontecimientos aparentemente inconexos pero que guardan entre sí un elemento común: en la sexagésima edición de la Seminci recibió una mención especial el documental de investigación sobre las causas del accidente Frankenstein 04155, dirigido por Aitor Rei.

Con motivo del comienzo del citado juicio a principios de mes, La Hora de la 1 de TVE conectó en directo con Jesús Domínguez, presidente de la Asociación Plataforma Víctimas Alvia 04155 y superviviente de la tragedia, quien, al final de su intervención, protestó por el hecho de que la televisión pública española no emitiera un audiovisual, que sí se había en el Parlamento Europeo, sobre “la tragedia ferroviaria más grave de la democracia”, lo que consideró “una prueba más de que hay censura” en el Estado español. “A ver si es verdad, porque lo que queremos son hechos; no palabras”, terminó Domínguez.

Lejos de reconocer, o al menos no contradecir el señalamiento del presidente de la asociación de víctimas, la presentadora Silvia Intxaurrondo se permitió alegar que “El hecho de que no se emita un documental no quiere decir directamente que haya censura” y en cuanto despidió a Domínguez se aprestó a mirar su reloj indicando la hora para, con una radiante sonrisa, dar paso a la correspondiente pausa promocional anunciando la cobertura de otra serie de asuntos a la vuelta.

El portavoz de las víctimas había apuntado previamente varios elementos. En la época del accidente “Un contrato de 13.000 millones de euros para construir 510 kilómetros de vía férrea y explotarla durante 40 años”, con una estimación de “más de 8 millones de clientes al año”, y “todo ello a cambio de un canon” de “26 euros por tren y kilómetro”, eran “las apetitosas condiciones del concurso para la construcción de la primera línea de alta velocidad brasileña, en el que las empresas españolas […] tenían casi todas las papeletas para ganar”. Aunque actualmente abandonado, por aquel entonces “Poco más de una semana después del descarrilamiento del Alvia Madrid-Ferrol, y con la investigación sobre sus causas aún en marcha”, la perspectiva de aquel posible contrato hizo que el Ejecutivo de M punto Rajoy movilizara a los ministerios de Exteriores, Economía y Fomento “para que, junto a las empresas contratistas de la Alta Velocidad Española (AVE)”, transmitieran “un mensaje de calma al exterior”. El objetivo era que los consorcios en los que participaban las empresas españolas públicas y privadas pudieran seguir optando a las licitaciones de construcción de ferrocarriles en el extranjero “sin ser penalizados por las normativas de los mismos, que exigen a las empresas no haber registrado accidentes mortales en los últimos cinco años”.

Eso podría explicar, entre otras cosas, que el “presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif)”, Gonzalo Ferre, intentara “lavarse las manos en cuanto a la posible responsabilidad de su empresa en el accidente del tren Alvia Madrid-Ferrol” culpando “directamente al maquinista, Francisco José Garzón”, a pesar de los testimonios que lo describen como un profesional “ejemplar”, “muy sensato, quizá, hasta demasiado tranquilo”, que “no era de los que corriera”, “muy sentido”, con “un expediente “intachable” y que nunca había sido sancionado. En 2017 la Agencia Ferroviaria Europea dictaminó que el riesgo en la curva de Angrois “fue identificado” y el gestor de la infraestructura (Adif) tenía que haberlo gestionado para reducirlo pero no lo hizo. Christopher Carr, el jefe de la unidad de seguridad de aquel organismo, concluyó tras estudiar el caso que “el riesgo fue identificado” pero “exportado al conductor”.

Dos ministros de Fomento, José Blanco (PSOE) y Ana Pastor (PP), bajo cuyos mandatos se aprobó la alta velocidad a Galicia, negaron tras el accidente prisas para abrir la línea de alta velocidad. Ambos comparecieron cerrando en febrero de 2019 la comisión parlamentaria de investigación del accidente del Alvia, donde Blanco también negó un pacto de silencio con Pastor y se confesó arrepentido de no haber aceptado en su momento comparecer allí. La segunda, por su parte, aseguró no haber intentado nunca tapar nada en la investigación, ni dar instrucciones para que no se reabriera, ni incurrir en injerencias políticas para no perjudicar a Renfe en licitaciones internacionales. Sin embargo, Pastor se implicó personalmente durante su mandato como ministra en cubrir las responsabilidades institucionales en el accidente presionando a la entonces comisaria europea de Transportes, Violeta Bulc, con una misiva de mayo de 2016 en la que advertía a la segunda de que “el Reino de España” se reservaba “el derecho de adoptar medidas” ante la supuesta “indefensión” que “pudiera ocasionar” el informe de la Agencia Ferroviaria Europea de la UE, firmado por el arriba mencionado Christopher Carr. El documento concluía que el accidente de Angrois aún “no” había “sido estudiado de forma independiente”, como exigía la normativa europea, y pedía que se hiciera.

Es evidente que en las decisiones de los sucesivos ministerios de Fomento de una y otra facción del bipartidismo español pesaban los intereses de las grandes compañías implicadas en la construcción de las infraestructuras de alta velocidad, entre las que, por ejemplo, se encontraba Cobra, integrante de la unión temporal de empresas a la que se había concedido la implantación del sistema de seguridad de Angrois y por entonces división industrial de ACS, la empresa presidida por Florentino Pérez, también dirigente del Real Madrid.

A esta constante colusión de intereses entre el estamento de la alta política estatal y las macrocorporaciones, definida por el diputado de Esquerra Joan Margall en el Congreso español a través de una gráfica sinécdoque como “una economía donde gana siempre el palco del Bernabéu”, debemos sumar, no obstante, la propia ideología que sustenta al Estado. En este sentido, el propio José Blanco ha afirmado no hace mucho, en relación con el AVE: “una apuesta como esta es también por la cohesión territorial de España, por lo que no creo que haya que mirar solo la rentabilidad económica”. Se trata de “un esquema radial de comunicaciones cuyo principal beneficiario histórico ha sido”, como tantas veces, “Madrid en detrimento de la periferia peninsular”, como lo describe Carlos Taibo (Sobre el nacionalismo español, 2004, p. 91). Con el control ejercido por la dinastía borbónica a partir del siglo XVIII se instauró un régimen centralizado y castellanizado a imagen del modelo francés, uno de cuyos aspectos es la construcción de una red radial de carreteras con cargo a la Corona (a los PGE de entonces), a diferencia de la tradición anterior mediante la que, de acuerdo con un criterio económico, la apertura y conservación de caminos era cometido de los municipios, que corrían con los costes en función del uso previsto (Germà Bel, España, capital París, 2012). Tal es así que “Desde que el presidente José María Aznar asentara como hito de la política de infraestructuras «una red ferroviaria de alta velocidad que, en 10 años, situará a todas las capitales de provincia a menos de cuatro horas del centro de la península»” (Diario de Sesiones del Congreso, 25 de abril de 2000, p. 29), los sucesivos ministros de Fomento han ido proclamando sentencias épicas como la de Magdalena Álvarez (PSOE), quien se ufanaba de estar “cosiendo España con hilos de acero” como “verdadera forma de hacer país, de defender la unidad de España” (Diariosur.es, 11/V/2008); y con pespunte en Madrid, claro está.

Tampoco se detuvo en matices la mentada Ana Pastor (PP): “cuando se puede uno mover en igualdad de condiciones, las personas somos más iguales. No hay nada que dé más cohesión interterritorial que tener una buena infraestructura ferroviaria”. El problema es que, como suele suceder, unos somos más iguales que otros; verbigracia, los primeros, hablando en el plano territorial, sería Madrid, donde se ha decidido que confluyan todos los caminos, así como, en cuando a las clases sociales, las que gozan de rentas medias-altas y altas, usuarias recurrentes del AVE a favor de las cuales se genera una enorme redistribución regresiva de la que se han beneficiado igual y primordialmente las grandes empresas de la construcción de obra pública en un contexto de reducción del gasto público en educación, sanidad y otras áreas sensibles. El dato de la exministra Pastor es cierto en tanto el Ministerio de Fomento presupuestó 4.188 millones para AVE en el año en que se emitió el reportaje en el que intervenía. En cambio, frente a ello los cercanías ferroviarios, cuyo servicio es mucho más importante e insustituible, recibió 28,5 millones, porque el AVE en el Estado español “no responde a una política de transporte al servicio de la productividad y el bienestar, sino que es un caso paradigmático de ideología administrativa en estado puro”.

En el mencionado documental Frankenstein 04155 aparecen “en imágenes de archivo, porque no quisieron participar en la cinta”, los arriba citados Ana Pastor y José Blanco, el antecesor en el cargo de la primera y “que inauguró la línea entre A Coruña, Santiago y Ourense”, tachada por un exdirectivo de Renfe como “«chapuza» en el documental de Rei”. Como en tantas ocasiones, a diferencia de las televisiones de ámbito estatal, solo TV3 fue capaz de dedicar atención a este tipo de temáticas de interés social y político proyectándolo el 29 de enero de 2019 en horario de máxima audiencia y obteniendo con ello el respaldo del 20,2% del share (también lo emitió la televisión pública valenciana, aunque de madrugada y por tanto sin alcanzar similares cuotas de audiencia.. Es más, la televisión pública catalana dedicó parte de su programa Els matins la mañana de ese mismo día a hablar del documental, así como de la citada comisión de investigación parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

De hecho, frente a las apologías de TVE en tanto supuesta campeona de la libertad de información, como la que hizo Silvia Intxaurrondo en el espacio matinal de La 1, ni ella ni su compañero Marc Sala mencionaron que dos días antes de su diálogo con el portavoz de las víctimas, Jesús Domínguez, varios medios habían difundido que una campaña en la página Change.org para pedir precisamente a TVE que emitiera el documental ya sobrepasaba las 62.000 firmas. Otro balón pateado fuera del área del ente público estatal por Intxaurrondo fue el hecho de que PP y PSOE coincidieron en vetar su proyección en la referida comisión parlamentaria que investigaba el siniestro, a pesar de que en otra similar del mismo año, dedicada a la tragedia de un avión de la compañía Spanair en el aeropuerto de Madrid, sí se había permitido la emisión de otro documental respectivo sobre este último suceso. La razón de Estado pesa, y mucho.

Manuel Rodríguez Illana (1975, Sevilla, Andalucía) es doctor en Periodismo, licenciado en esa especialidad y en Psicología y profesor de Lengua Castellana y Literatura en la enseñanza secundaria. Como analista mediático es autor de El españolismo sonriente (2017), Por lo mal que habláis (2019) y Andalucía, basurero del Estado español (2021) en Editorial Hojas Monfíes, así como El esclavo feliz (2022) en Secretolivo Ediciones. Es miembro del Laboratorio de Estudios en Comunicación (Ladecom) de la Universidad de Sevilla y del Grupo de Análisis de Noticias sobre Divulgación Lingüística, las Lenguas de España y sus Variedades (Lengua y Prensa) de la Universidad de Málaga.

Fuente: https://vientosur.info/ferrocarriles-y-razon-de-estado/

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¿Cuanto capitalismo pueden soportar nuestras democracias?

 ¿Qué queda de la democracia? Un conjunto de procedimientos formales para elegir a la clase política, el sometimiento a una constitución cada vez más nominal y el predomino de poderes económico-financieros que imponen sus reglas a la soberanía popular.


¿Cuanto capitalismo pueden soportar nuestras democracias?


Manolo Monereo

El Viejo Topo

5 noviembre, 2022 

 


“Sin homogeneidad social, la más radical igualdad formal se torna la más radical desigualdad y la democracia formal, dictadura de la clase dominante”

Hermann Heller, 1928

Es una de las paradojas de la época: cuanto más se habla de democracia, más alejada está esta de su ejercicio cotidiano y de sus fundamentos jurídico-constitucionales. Es más, se está usando como arma de guerra para justificar y legitimar el conflicto con Rusia y, sobre todo, el que se prepara meticulosamente contra China. La palabra democracia sirve para todo menos para lo que sería fundamental: garantizar el autogobierno de las poblaciones.

El término democracia liberal se emplea mucho en este último periodo. Es el caso típico –analizado sabiamente por Charles Taylor– de colonización del imaginario social derivado de la literatura académica y promovido por los medios comunicación masivos. Las definiciones nunca son neutras. Definir las democracias realmente existentes en Europa como liberales significa, cuando menos, una ruptura que supone, de un lado, borrar una experiencia histórica genuinamente europea y, de otro, introducir un concepto que normaliza una deriva política, una transición que se intenta presentar como una simple continuidad. Dicho de otra forma, la democracia liberal, aquí y ahora, no sería solo un concepto académico sino un programa, una estrategia discursiva que le pone nombre a algo que se está ya haciendo en la práctica.

Intento explicarme. Desde el punto de vista histórico, las democracias europeas surgidas después de la derrota del fascismo en la II Guerra Mundial se basaban en un tipo de Estado y en un sistema político diferenciado y alternativo a las democracias liberales. No se trata de un juego de palabras, se consideraba que estas últimas habían sido culpables de los grandes conflictos sociales, de las guerras civiles y de las emergencias de los Estados autoritarios. ¿Qué significaba en este contexto las democracias liberales? Un tipo de régimen político basado en el predominio de una sólida y maciza oligarquía financiera, empresarial y terrateniente que no reconocía la autonomía política y organizativa de las clases trabajadoras y que rechazaba el conflicto de clases. La República de Weimar fue el intento, fallido, para superar un viejo sistema de poder, una determinada configuración de unas clases dominantes que siempre vieron a la democracia de masas como un peligro, una amenaza sus privilegios y creencias.

El “constitucionalismo social” fue la gran propuesta de una Europa que había cambiado las relaciones de fuerzas existentes y, sobre todo, que tenía miedo a la revolución. Hoy se tiende a olvidar que, en muchos países europeos, la II Guerra Mundial fue una guerra civil que unió estrechamente a las derechas con los ocupantes y que la resistencia fue protagonizada esencialmente por la izquierda socialista y comunista. La presencia de los tanques soviéticos en Berlín y el protagonismo popular en la resistencia crearon las condiciones para superar los viejos regímenes liberales y autoritarios. El pacto keynesiano fue el intento de crear un tipo de capitalismo organizado que superara las crisis recurrentes, promoviera el pleno empleo y una más justa redistribución de la renta. De aquí surge el concepto Estado social, cuyo centro fue hacer compatible capitalismo y democracia.

Sin embridar al capitalismo, sin regular los mercados y sin reconocer la autonomía de las clases trabajadoras, el Estado social no sería posible. Se partía –es bueno subrayarlo aquí y ahora– de que existía una contradicción sustancial entre el capitalismo y su lógica de poder, y la sociedad democráticamente organizada. Los “treinta años gloriosos” tienen mucho que ver con este específico modo de relacionarse la economía con la sociedad y el Estado con la ciudadanía.

La contrarrevolución neoliberal se puede explicar como una estrategia bien planificada para romper todos los controles que el Estado y la sociedad impusieron al capitalismo histórico. El objetivo político fue desde el principio demoler sistemáticamente lo que fue el Estado social y democrático de derecho. No es casualidad que el modelo se pusiera en práctica contra el Chile de Allende, a través y por medio del golpe de Estado de Augusto Pinochet. Conviene no perder el hilo. En los países europeos la contrarrevolución tendría que ser más lenta, con otros ritmos y aprovechando la coyuntura histórica que empezaba a ser favorable. La derrota del movimiento obrero organizado en los años 70 y 80 y la caída de la URSS abrieron una ventana de oportunidad que fue aprovechada a fondo.

El proyecto europeo de Maastricht fue la gran iniciativa. Una izquierda sin programa y una socialdemocracia sin identidad convirtieron la integración europea en una nueva frontera para adaptarse a la hegemonía indiscutida e indiscutible de EEUU y lo que era su gran proyecto: la globalización neoliberal. Integración europea y globalización siempre han ido de la mano. El objetivo, ser parte del nuevo mundo post socialista en construcción. Von Hayek dedicó su libro Camino de servidumbre a los socialistas de todos los partidos. Hoy habría que decir, desde la victoria ideológica, a los neoliberales de todos los partidos. El papel de la socialdemocracia y de una buena parte del movimiento obrero organizado fue hacer del vicio virtud: aceptar el neoliberalismo como el único horizonte de lo posible, convertir el europeísmo en la nueva ideología que permitía diferenciarse, justificar ajustes salariales permanentes e ir desmontado poco a poco, pieza a pieza, el Estado social.

La idea central del modelo Maastricht de integración europea era clara y distinta: despolitizar la economía, constitucionalizar las reglas neoliberales básicas e imponer un tipo de democracia limitada y subalterna. La clave es la conformación del sistema jurídico-político de la Unión Europea como un ordenamiento superior a las constituciones de cada uno de los países individualmente considerados en todo aquello que se oponga a las reglas comunitarias o a las sentencias del Tribunal de Justicia. Para que la operación pudiese funcionar hacía falta cuartear la soberanía popular, fragmentarla para poderla ceder a organismos no democráticos y sin responsabilidad. Lo que se buscaba era evidente: impedir el reformismo keynesiano, debilitar el poder contractual de las clases trabajadoras, erosionar la fuerza de los sindicatos. ¿Qué queda de la democracia? Un conjunto de procedimientos formales para elegir a la clase política, el sometimiento a una constitución cada vez más nominal y el predomino de unos poderes económico-financieros que imponen sus reglas a la soberanía popular.

La norteamericanización de la vida pública europea como realidad y la democracia liberal como programa: menos Europa y más Estados Unidos. Ahora la parábola se cierra: el constructo Unión Europea ha sido el medio para poner fin a la soberanía popular, erosionar el papel de las clases trabajadoras e impedir el reformismo en cualquiera de sus acepciones. La crisis de nuestras democracias, los fenómenos de involución social y de autoritarismo político tienen su origen en la victoria de un capitalismo monopolista-financiero que usa al Estado para imponer su modelo social, que no admite controles y que quiere hacerse irreversible; insisto, irreversible. Margaret Thatcher ganó cuando Tony Blair respetó su legado y lo siguió en lo fundamental.

Hay que coger con decisión los cuernos de la contradicción y hacerla productiva: capitalismo contra la democracia constitucional; capitalismo contra el Estado social; capitalismo contra soberanía popular; capitalismo contra el autogobierno democrático de las poblaciones. Esta democracia ya no es nuestra democracia, es una democracia oligárquica, una democracia dirigida y sometida a los poderes económicos-financieros y mediáticos. Hay que distinguir: una cosa es la defensa intransigente de las libertades públicas, de los derechos sociales, del uso alternativo del derecho y otra muy diferente es defender esta democracia plutocrática como nuestra democracia.

De esta crisis de las democracias realmente existentes aparecen dos salidas: una, autoritaria, liberal-conservadora que es la que se está imponiendo con fuerza en este periodo; otra, democrático-socialista que propone ir más allá del Estado Social, que defiende la soberanía popular y una economía al servicio de las necesidades básicas de las personas; es decir, una democracia económica que limite, contenga y supere las reglas de hierro del mercado monopolista-financiero dominante. Lo dicho, hacer productiva la contradicción impulsando la democracia social, desmercantilizando las relaciones sociales, ampliando y garantizando los derechos sociales fundamentales.

Las poblaciones exigen seguridad, orden, justicia y una democracia real y efectiva. Este es el territorio de la verdadera confrontación política; para ello se requieren ideas claras, programa y fuerza social organizada. Dicho al modo de Karl Polanyi, las clases trabajadoras y asalariadas necesitan protegerse de la economía de mercado capitalista, limitar el poder omnímodo de los empresarios para sentirse protagonistas del futuro, sujetos activos de una política entendida como proyecto de liberación.

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viernes, 4 de noviembre de 2022

 

El Pentágono confirma la presencia de tropas estadounidenses en Ucrania

 

DIARIO OCTUBRE / noviembre 4, 2022


 
En las últimas guerras Estados Unidos nunca anuncia la intervención de sus tropas en el extranjero. Como en Siria, va dosificando poco a poco las filtraciones, entre otras razones porque el Congreso tiene que autorizar la participación en una guerra exterior. Por eso ya casi no hay guerras y por eso casi todos los días las hay. Así es el “nuevo orden internacional basado en reglas”. Las guerras ya ni se anuncian ni se autorizan.

 

Ahora el Pentágono confirma que tiene tropas sobre el terreno en Ucrania (1). Dichas tropas realizan tareas distintas a la mera seguridad de las embajadas. Están llevando a cabo inspecciones de los alijos de armas enviados por Estados Unidos, una parte de los cuales han caído en manos del mercado negro y organizaciones criminales.

La semana pasada el Departamento de Estado y el Pentágono anunciaron un nuevo plan para rastrear las armas suministradas a Ucrania, porque tienen que rendir cuentas de los miles de millones de dólares gastados desde hace ocho meses.

“Un pequeño número de fuerzas militares estadounidenses dentro de Ucrania comenzó recientemente a realizar inspecciones in situ para garantizar que las tropas ucranianas controlen adecuadamente las armas que reciben suministradas por Occidente”, dice el Washington Post (2).

Un informe del Pentágono confirma que un “pequeño contingente” de tropas realizará inspecciones cerca de las líneas de combate: “El funcionario, que habló bajo condición de anonimato para proporcionar una actualización militar, no quiso decir dónde se están llevando a cabo las inspecciones ni lo cerca están las tropas estadounidenses de los frentes de batalla. El funcionario dijo que el personal estadounidense no puede realizar inspecciones ‘cerca de las líneas del frente’, pero dijo que van donde las condiciones de seguridad lo permiten”.

Para evitar el mercado negro, el Pentágono está desplegando nuevos medios de rastreo de armas consideradas con mayor riesgo de desvío, incluidos los misiles tierra-aire Stinger y los misiles antitanque Javelin.

Ya se han realizado varias inspecciones, supervisadas por el agregado de defensa estadounidense y un equipo de la Oficina de Cooperación de Defensa de Estados Unidos con sede en Kiev. Según el Washington Post, “los observadores estadounidenses sólo han realizado inspecciones en persona de alrededor del 10 por ciento de las 22.000 armas suministradas por Estados Unidos a Ucrania”.

Sin embargo, aunque Biden descarta que las tropas hayan entrado en combate, ya empiezan a reconocer abiertamente la escalada, de la misma manera que en otras zonas de guerra, como en Siria.

Si las tropas estadounidenses están inspeccionando las armas y Rusia apunta contra los arsenales en los que se almacenan, pronto llegarán los incidentes.

La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Adrienne Watson, afirma que los ucranianos han cooperado como socios voluntarios en la asunción de responsabilidades por las armas y en la aplicación de medidas para garantizar una cadena de custodia adecuada. “Aunque reconocemos la imprevisibilidad de los combates, Estados Unidos y Ucrania han cooperado para evitar el desvío ilícito de armas desde que comenzó la nueva invasión de Rusia a principios de este año”, dijo.

La medida forma parte de los esfuerzos de Biden por apaciguar las críticas de los republicanos en el Congreso, que han denunciado la proliferación de las armas del Pentágono.

Esta semana Finlandia ha sido uno de los primeros países europeos en documentar la propagación de las armas suministradas por Occidente fuera de las fronteras de Ucrania y en manos de organizaciones criminales. “También se han encontrado armas enviadas [por varios países] a Ucrania en Suecia, Dinamarca y los Países Bajos”, dijo Christer Ahlgren, jefe de la Oficina Nacional de Investigación de Finlandia, citado por la radio pública Yle (3).

Rusia ha advertido que atacará los envíos de armas extranjeras, los convoyes de transporte y los arsenales que encuentren en Ucrania. No pasará mucho tiempo antes de que el primero misil caiga sobre los inspectores estadounidenses.

(1) https://www.washingtonpost.com/politics/us-military-now-doing-onsite-weapons-inspections-in-ukraine/2022/10/31/bffc3566-5950-11ed-bc40-b5a130f95ee7_story.html
(2) https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/11/01/us-weapons-ukraine-oversight/
(3) https://yle.fi/news/3-12670239

FUENTE: mpr21.info

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De manera planificada y sistemática llevan a la muerte la atención primaria madrileña

 

De manera planificada y sistemática llevan a la muerte la atención primaria madrileña

Publicado el 4 de noviembre de 2022 / Por Coordinadora Antiprivatizacion de la Sanidad-Estatal

 kaosenlared

Este era el panorama de ayer en los PAC de Madrid. Unos cerrados, otros sin médico, reubicación improvisada de profesionales… La Atención Primaria madrileña está ya en sus últimos estertores. En breve, otro paso de gigante hacia la privatización sin duda.


No nos engañemos. La desastrosa situación sanitaria de Madrid no ha caído del cielo. Es resultado de un proceso de desmantelamiento y  privatización de la sanidad, iniciado en 2004 con el apoyo y/o el silencio de: asociaciones y sindicatos subvencionados, partidos políticos de «izquierdas», sociedades «científicas», colegios profesionales, etc. Todos ellos dedicados a ocultar que los instrumentos que han permitido este desastre son leyes estatales que el Gobierno actual había prometido derogar y no lo ha hecho.

Mientras tanto las movilizaciones de la izquierda institucional llevan a la gente, que si responde a los llamados a manifestarse, a un callejón sin salida, gritan defender  la sanidad publica mientras guardan silencio sobre la derogación de las leyes que permiten su privatización, y que los partidos del gobierno, a los que parecen querer proteger,  prometieron derogar, pero al igual que la ley mordaza continuan manteniendo en vigor.

Sobre la reconversión de las urgencias extrahospitalarias de Madrid


La reconversión de los servicios de urgencias extrahospitalarias de Madrid (SAR para las zonas rurales, SUAP para las urbanas) responde al intento del PP de minimizar el desgaste que le puede suponer la reactivación, por parte de la izquierda institucional, de las plataformas y mareas que siempre aparecen en época pre-electoral y ahora preparan movilizaciones aprovechando el cierre de los SUAP desde la crisis del COVID.

El PP ha anunciado la creación de cerca de 80 puntos de atención urgente (PAC), que funcionarán con tan sólo los recursos de 40 centros rurales (SAR) más las escasas unidades de médicos y personal de enfermería que quedaba en los desmantelados SUAP. En definitiva, supone desmontar la atención urgente rural, incrementar la jornada de sus trabajadores y pasarles la responsabilidad de cubrir la atención sanitaria en el doble de puntos que hasta ahora.

Es importante recordar que desde el inicio de la pandemia hace casi 3 años se cerraron los SUAP, quedando sin ningún recurso sanitario entre las 21 y 8 h poblaciones de más de 100.000 habitantes, muchas de las cuales no disponían de ningún hospital cercano. Esto se tradujo en escasas movilizaciones que se extinguieron rápidamente, en contraste con un incremento de las pólizas de seguros de asistencia sanitaria privada. Ahora, la creación de los PAC, con la mitad de la plantilla necesaria para garantizar la asistencia sanitaria, supondrá un nuevo deterioro de la asistencia, lo que facilitará aún más el crecimiento de los seguros privados.

Por otra parte, este plan busca ir reduciendo progresivamente el horario de atención primaria en el turno de tarde para ir acabando con ese turno, reconvirtiendo esas horas en atención urgente. Este experimento ya se ha aplicado en otros puntos del Estado en los últimos años por diferentes partidos y ha supuesto una reducción de plantillas muy importante. Cómo ejemplo, centros de salud que redujeron su horario de atención primaria hasta las 17 horas (previamente existían dos turnos, de 8 a 15 y de 14 a 21 horas) y que disponían de 20 médicos, han pasado a tener 13 médicos, lo que implica para la Administración un “ahorro” para la administración de 7 puestos de medicina (un recorte de cerca de medio millón de euros anuales en cada centro de salud jibarizado) y para los pacientes una reducción de la accesibilidad.

También es conveniente recordar que Madrid está siendo campo de experimentación en cuanto a desmantelamiento sanitario desde el 2005 (la friolera de 17 años) sin que los sindicatos mayoritarios del sector hayan visto a necesidad de plantear movilizaciones contundentes (las convocatorias de huelga en servicios de Urgencias, con servicios mínimos del 100%, acaban siendo simplemente medidas simbólicas). Estos sindicatos, aunque ahora se rasgan las vestiduras, llevan colaborando con el proceso de desmantelamiento con su silencio o incluso con su firma en mesa sectorial desde ese año 2005. Así se sucedieron, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivos, el cierre de los laboratorios públicos de Vallecas, Coslada y Aranjuez para trasladar la carga de trabajo al macrolaboratorio privado; o la licitación y adjudicación de la gestión de 11 hospitales a empresas privadas; o el vaciamiento de los ambulatorios de Quintana y Pontones para cedérselos a una empresa privada.

Tenemos que valorar la situación a nivel estatal, que los árboles no nos impidan ver el bosque. Casi tres años tras el inicio de la pandemia asistimos a un escenario aterrador por todo el Estado: ambulancias medicalizadas sin médico, consultorios y transporte sanitario suprimidos en zonas rurales, cierre de servicios de urgencias y supresión de centros de salud por las tardes en barrios de grandes ciudades, hospitales comarcales en deterioro continuo (y nos tememos condenados a su desaparición en no mucho tiempo), demora de semanas para lograr una cita con el médico de cabecera, cierre de agendas sine die que impiden acceder al especialista… Como resultado de todo lo anterior, en algunos puntos ya se alcanzan tasas de tuberculosis similares a las de países africanos. Por el lado de los profesionales sanitarios la situación no es mejor: saturación, abandonos y renuncias, o emigración a otros países en los que son mejor tratados.

Es imprescindible recordar que, en la primera ola, el 28 de abril de 2020, mientras pacientes morían en los pasillos de los abarrotados hospitales de muchos lugares del Estado, el presidente del “gobierno más progresista de la historia” compareció en TV anunciando que, dada la situación, “probablemente habría que blindar la sanidad en la Constitución”. Poco después, Unidas Podemos, PSOE y PP aprobaron un “Acuerdo para la reconstrucción de la sanidad”. Hoy ya sabemos en qué consistía: manos libres para que la derecha continúe haciendo el trabajo sucio, desmantelando el sistema gracias a las leyes estatales que el gobierno progresista mantiene en vigor.

¿Una defensa real de la Sanidad Pública debe exigir a los gobiernos autonómicos que paren de privatizar y recuperen lo privatizado? Sí, pero no es suficiente. Si queremos mirar al futuro, si queremos que nuestros servicios públicos no se vean arrastrados por las tremendas crisis que la economía de mercado amenaza con sufrir en próximos años, es necesario también pedir a los gobiernos estatales que en su rango de competencias protejan la Sanidad Pública y elaboren un nuevo marco legal que prohíba expresamente la opción de contratar servicios públicos con empresas privadas. Más de dos décadas con este marco privatizador ya han demostrado sus consecuencias nefastas. Por eso, si queremos que nuestros objetivos sean algo más de un arma electoral de quita y pon, al manido eslogan “la sanidad pública no se vende, se defiende” debemos añadir, hoy y siempre, “gobierne quien gobierne”.

Casestatal e Insurgente

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Türkiye confirma salida de seis buques con granos desde Ucrania

 

Türkiye confirma salida de seis buques con granos desde Ucrania


TERCERAINFORMACION / 03.11.2022

El ministro de Defensa turco comentó que los seis barcos navegarán a través de un corredor marítimo establecido en el mar Negro.



Rusia anunció el miércoles la reactivación del acuerdo de exportación de cereales desde puertos ucranianos. | Foto: cover_up8d

El ministro de Defensa de Türkiye confirmó este jueves la salida de varios buques cargados con granos desde puertos ucranianos al reiniciarse el corredor que había sido acordado entre Rusia y Ucrania el pasado mes de julio.

De acuerdo al ministro de defensa, Hulusi Akar, confirmó a medios turcos que al menos seis barcos zarparon desde Ucrania, un día después de que Rusia anunciará que recibió suficientes garantías de que Kiev no utilizará el corredor marítimo para lanzar ataques. 

El ministro turco comentó que los barcos navegarán a traves el mar Negro, que ya ha permitido exportar 9.7 millones de toneladas de granos y otros productos agrícolas ucranianos.

Al confirmarse la salida del grupo de barcos cargados con granos desde puertos ucranianos, el alto representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores, Josep Borrell, agradeció a las  Naciones Unidas y a Türkiye por su papel en la reactivación del acuerdo de exportación de cereales desde Ucrania por el Mar Negro.

“Los alimentos nunca deberían usarse como un arma de guerra. Las exportaciones de cereales son cruciales para abordar la crisis alimentaria global exacerbada por Rusia», dijo Borrell en un mensaje en Twitter.

Rusia anunció el miércoles la reactivación del acuerdo de exportación de cereales desde Ucrania, tras haberse suspendido el pasado sábado alegando que Kiev  había lanzado un ataque contra sus buques en Crimea.

Para volver al acuerdo, Moscú anunció que ha recibido garantías a través de la ONU y de Turquía de que Kiev no utilizará el corredor de exportación de grano con fines militares.

El acuerdo mediado por las Naciones Unidas y Türkiye permite reanudar las exportaciones de alimentos desde Ucrania al resto del mundo pese a la guerra.

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Votación en la ONU: 185 países contra el bloqueo yanqui a Cuba, 2 a favor y 2 abstenciones

 

Votación en la ONU: 185 países contra el bloqueo yanqui a Cuba, 2 a favor y 2 abstenciones

 

INSURGENTE.ORG / 4 noviembre 2022


 Hoy, al igual que en los últimos 29 años, el mundo se ha vuelto a pronunciar contra el genocida e ilegal bloqueo yanqui a Cuba. Sin embargo, siendo el funcionamiento de la ONU absolutamente antidemocrático, el verdugo (Estados Unidos) continuará aplicándolo contra la población de la Isla irredenta. ¿Hasta cuándo? ¿Para qué sirve las Naciones Unidas?

A quienes creen que el bloqueo es la escusa que utiliza el Gobierno revolucionario para justificar los problemas existentes ,decirles que, a precios corrientes, los daños acumulados durante seis décadas de castigo ascienden a 150 410.8 millones de dólares. Una cifra nada despreciable, sobre todo tratándose de un país con un sistema socialista, obviamente diseñado para alcanzar el bienestar y la dicha de TODOS sus habitantes.




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EE.UU. paraliza la exportación de chips avanzados a China

 

En una medida destinada a paralizar los sectores de alta tecnología de China, Biden anunció medidas que prohíben efectivamente la exportación a las empresas chinas de chips informáticos avanzados y del equipo necesario para su fabricación.


EE.UU. paraliza la exportación de chips avanzados a China


Peter Symonds

El Viejo Topo

4 noviembre, 2022 

 


Aunque se imponen sobre la base de la «seguridad nacional», los controles a la exportación afectarán a la amplia gama de sectores comerciales de China que implican inteligencia artificial (IA), computación de alto rendimiento o superordenadores.

Las últimas prohibiciones de exportación ponen de manifiesto la determinación del imperialismo estadounidense de debilitar y, en última instancia, subordinar a China, considerada en Washington como la principal amenaza a su hegemonía mundial. China, que actualmente es la segunda economía del mundo y se prevé que supere a Estados Unidos a finales de la década, ya no es simplemente el centro de fabricación de productos de bajo coste. Amenaza el dominio estadounidense en áreas de alta tecnología en las que son necesarias la IA y la informática de alto nivel.

Paul Triolo, experto en tecnología de la consultora Albright Stonebridge, declaró al Financial Times que las acciones de EE.UU. suponen un «importante punto de inflexión» en las relaciones entre este país y China. «Estados Unidos ha declarado esencialmente la guerra a la capacidad de China de avanzar en el uso de la informática de alto rendimiento para obtener beneficios económicos y de seguridad», afirmó.

Los últimos controles amplían las medidas impuestas por la administración Trump a la corporación china de alta tecnología, Huawei, que acabaron efectivamente con su posición como principal fabricante de teléfonos móviles y equipos de red. Al parecer, el fundador de Huawei dijo al personal que la supervivencia de la empresa estaba en juego. Ahora, el gobierno de Biden pretende causar estragos en todos los sectores de alta tecnología de la economía china.

Los controles se basan en una «norma sobre productos extranjeros directos» de gran alcance. En efecto, prohíbe a cualquier empresa estadounidense o no estadounidense suministrar a las entidades chinas seleccionadas hardware o software cuya cadena de suministro contenga tecnología estadounidense. Una treintena de empresas chinas han sido incluidas en una lista de empresas «no verificadas», dándoles un plazo de 60 días para satisfacer los estrictos requisitos estadounidenses. Si no lo hacen, serán incluidas en la «lista de entidades» que impide a las empresas estadounidenses suministrarles tecnología sin licencias estadounidenses difíciles de obtener.

Se ha producido un cambio extraordinariamente rápido en la fabricación de chips, medido por el tamaño y, por tanto, el número de componentes electrónicos de los circuitos que pueden grabarse en una oblea de silicio. El tamaño, medido en nanómetros (nm) o milmillonésimas de metro, se acerca a las dimensiones moleculares. La fabricación de chips avanzados requiere equipos muy sofisticados. La inmensa mayoría de los chips más avanzados de 3 y 4 nm son producidos por la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSCM), Intel y Samsung.

Al prohibir la exportación de los equipos de litografía más avanzados necesarios para grabar los chips, los controles de exportación de EE.UU. buscan no sólo bloquear el acceso a los últimos chips, sino obstruir los esfuerzos de China para desarrollar su propia capacidad de fabricación de chips. Las prohibiciones amplían las restricciones impuestas en julio, que exigen a los principales fabricantes de herramientas estadounidenses –KLA Corp, Lam Research Corp y Applied Materials Inc– que pongan fin a las exportaciones de equipos capaces de fabricar chips de 14 nm o menos a empresas de propiedad totalmente china.

Jim Lewis, analista de tecnología del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en EE.UU., comparó los controles de EE.UU. con los establecidos en plena Guerra Fría. Dijo a Reuters: «Esto hará retroceder a los chinos durante años. China no va a renunciar a la fabricación de chips… pero esto realmente los frenará».

Los nuevos controles también prohíben a las «personas estadounidenses» ­–tanto ciudadanos como empresas­­– prestar apoyo directo o indirecto a las empresas chinas dedicadas a la fabricación de chips avanzados. «Es una bomba mayor que la de impedirnos comprar equipos», dijo un ejecutivo de recursos humanos de una planta china de semiconductores al Financial Times. «Tenemos [titulares de pasaportes estadounidenses] en nuestra empresa, en algunos de los puestos más importantes», dijo. Es probable que las prohibiciones afecten a las empresas no estadounidenses. Washington ha presionado al proveedor de equipos para chips ASML, con sede en Holanda, para que deje de vender a China maquinaria de litografía ultravioleta profunda (DUV) que puede utilizarse para fabricar chips tan avanzados como los 5nm. Estados Unidos también ha presionado a Japón para que prohíba la exportación de equipos similares. Los controles afectarán a las empresas extranjeras que tienen plantas de fabricación de chips en China, como SK Hynix, uno de los dos principales productores de chips de memoria de Corea del Sur.

Al mismo tiempo, las medidas tendrán un fuerte impacto en las empresas estadounidenses, ya que el mercado chino de semiconductores representa casi una cuarta parte de la demanda mundial. El año pasado, el fabricante estadounidense de equipos Applied Materials obtuvo el 33% de sus ventas de China y su homólogo Lam Research el 31%. Se espera que Intel se vea muy afectada, porque muchos de los chips más avanzados se utilizan en los superordenadores chinos.

China respondió airadamente a las nuevas prohibiciones. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, declaró a los medios de comunicación que «Estados Unidos abusa de las medidas de control de las exportaciones para bloquear y reprimir maliciosamente a las empresas chinas». «No sólo dañará los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas, sino que también afectará a los intereses de las empresas estadounidenses».

Un artículo publicado en el Asia Times en octubre sugería que las empresas chinas estaban desarrollando alternativas para sortear las ya fuertes restricciones estadounidenses. Citaba el caso de uno de los mayores fabricantes de chips de China, Semiconductor Manufacturing International Corporation, que declaraba «haber sorprendido recientemente a Estados Unidos al anunciar que había producido chips de 7nm» a pesar de que se le había negado el acceso a los equipos de fabricación de chips más avanzados.

El mismo hecho de que el Departamento de Comercio de EE.UU. haya anunciado los últimos controles exhaustivos de las exportaciones para bloquear el desarrollo militar chino subraya el hecho de que EE.UU. se está preparando para la guerra. Al mismo tiempo que intenta socavar los avances tecnológicos de China, Estados Unidos se dedica a apuntalar sus propias cadenas de suministro en caso de conflicto. Las prohibiciones tecnológicas se suman a los enormes aranceles comerciales impuestos a los productos chinos por la administración Trump y que han sido mantenidos por Biden.

Las medidas estadounidenses diseñadas para socavar la economía china van de la mano de un refuerzo militar estadounidense en toda la región, junto con provocaciones militares en el Mar de China Meridional y en el Estrecho de Taiwán, cerca de la China continental. El siglo pasado, Estados Unidos provocó una guerra en el Pacífico con Japón al imponer un embargo de petróleo en la década de 1930 con el objetivo de estrangular la economía japonesa. Del mismo modo, los últimos controles de exportación estadounidenses sobre los chips informáticos apuntan a las extremas tensiones entre EEUU y China y al carácter avanzado de los preparativos bélicos estadounidenses.

Fuente: World Socialist Web Site.

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