miércoles, 5 de enero de 2022
La desertificación está dejando la Tierra estéril, pero hay una solución que todavía está a nuestro alcance
La
desertificación está dejando la Tierra estéril, pero hay una solución que todavía
está a nuestro alcance
Rebelion
05/01/2022
Fuentes: The Guardian [Imagen: En España aproximadamente un quinto de toda la tierra está en alto riesgo de desertificación. Fotografía: David Ramos/GettyImages]
Traducido por Eva Calleja
La
expansión de las tierras áridas está dejando a países enteros enfrentados a la
hambruna. Es hora de cambiar la manera en la que pensamos sobre la agricultura.
Este verano las olas de calor sin precedentes y los
dramáticos incendios en el sur de Europa y en el oeste norteamericano fueron duros
recordatorios de que la crisis climática está aquí. Pero mientras el
mundo se calienta, también hay una crisis más silenciosa y menos conocida
desarrollándose bajo nuestros pies. La desertificación, durante mucho
tiempo vista como una crisis que principalmente afecta a las naciones en desarrollo,
está llegando también a Europa y Norteamérica, a medida que las sequias cada
vez extremas tuestan los suelos ya degradados por las prácticas agrícolas y de
pastoreo convencionales.
En España, por ejemplo, aproximadamente
un quinto de toda la tierra está ahora en alto riesgo de
desertificación, como también lo está la tierra agrícola en Italia, Grecia y el oeste de Norteamérica.
La desertificación es un proceso que
convierte las tierras fértiles en tierras áridas debido a la interacción
entre los efectos de la actividad humana y los extremos climáticos.
La degradación del suelo es la disminución de su
capacidad para mantener cultivos y ganado, ya sea por la erosión de su capa
superficial fértil o por la pérdida de su capacidad de retener el agua, materia
orgánica rica en nutrientes y la vida que lo mantiene. Las praderas semiáridas
como el Sahel y las llanuras del oeste de Norteamérica son las más vulnerables
debido a que la perdida de la vegetación nativa resistente a las sequias puede
desencadenar una degradación rápida del suelo y una pérdida de
productividad agrícola.
Sin embargo, un clima cambiante no es la
única causa detrás de la desertificación.
Cómo tratamos la tierra, cómo cultivamos y pastoreamos, también importa. Los
suelos sanos y llenos de vida retienen mejor la humedad que cae sobre los
campos agrícolas.
La desertificación es un problema
creciente. Una auditoria de la UE de 2018 encontró que, solo en Europa, un área
dos veces la superficie de Portugal había entrado en un alto riesgo de desertificación en la década
anterior. En décadas recientes 13 estados de la EU se declararon afectados debido a que
la región mediterránea experimentó una expansión significativa de las tierras áridas (regiones con baja
pluviometría). Se estima que la degradación del suelo cuesta decenas de miles de millones de euros
al año en la UE, y sin embargo, la manera en la que los agricultores tratan el
suelo sigue prácticamente sin regular en ambos lados del Atlántico en lo que se
refiere a la salud del suelo.
La amenaza de desertificación y de la
degradación del suelo aumentará a medida que progresa la crisis
climática. Un informe de 2018 encontró que la
degradación de la tierra ya afecta al bienestar de al menos 3.2 miles de
millones de personas, más de un tercio de la humanidad. Entre 1982 y 2015 las
prácticas insostenibles de uso de la tierra ya desertificaron
un 6% de las tierras áridas del mundo. Globalmente, se
estima que el área de tierras áridas aumente en un 23% este siglo.
Ya se prevé que el aumento de temperatura
reducirá las cosechas de cultivos básicos como el trigo, el arroz, el maíz y la
soja en un 3-7% por cada 1ºC de aumento. En el
estado de Washington, por ejemplo, este año las cosechas de trigo han
disminuido a la mitad debido a una sequía
devastadora. Madagascar se enfrenta ahora a una hambruna provocada
por el cambio climático.
Pero no son solo las sequias las que
provocan el problema. Las prácticas agrícolas que degradan el suelo reducen la
resiliencia de los cultivos debido a que el empeoramiento de las condiciones
afecta las cosechas. Las tierras áridas son particularmente sensibles a la
degradación por el laboreo y
el sobrepastoreo. Si continua, la degradación del suelo aumentará
aún más la amenaza a la producción agrícola en regiones de las que la humanidad
depende para alimentarse.
Mirando atrás en la
historia, es claro que la desertificación y la degradación del suelo
no son problemas nuevos. Desde la llegada de la agricultura, la humanidad
ha degradado hasta un tercio de
la tierra potencialmente cultivable del mundo. Este patrón refleja tanto
una larga historia de erosión provocada por el arado, como la adopción más
reciente de prácticas agrícolas modernas que agotan la materia orgánica y
perturban los ecosistemas del suelo. Desafortunadamente, estamos
repitiendo el problema a escala global.
Las prácticas ahora convencionales de
cultivo y pastoreo que degradan el suelo dejan a los agricultores de todo el
mundo cada vez más dependientes de grandes cantidades de fertilizantes y
plaguicidas químicos. El declive de la salud del suelo debido al agotamiento
dela materia orgánica y de la vida del suelo es un problema crítico cada vez
más reconocido.
Según un informe de la
EU de 2015 vamos camino de degradar otra tercera parte de la
tierra cultivable global en el curso de este siglo. Estamos dejando la
tierra más frágil y a nuestros cultivos más vulnerables al mismo tiempo que el
cambio climático está creando presiones medioambientales sin precedentes.
Para combatir y revertir la creciente
amenaza de desertificación y degradación de los suelos necesitamos reducir las
emisiones de carbono y cambiar la manera en la que cultivamos. No tenemos
que reaprender lecciones de las sociedades pasadas que degradaron sus
suelos. Pero para evitar su suerte necesitamos reorientar nuestra
agricultura en torno a prácticas de cultivo y pastoreo que regeneren la salud
del suelo.
Hace varios años, visité y escribí sobre
granjas y ranchos de todo el mundo que habían restaurado la fertilidad de
tierras antes degradadas. Vi como la agricultura y el pastoreo
regenerativo basado en prácticas de creación de suelos pueden
revertir su degradación, reconstruir la salud del suelo y hacer que
las granjas sean más resilientes ante fenómenos meteorológicos extremos,
mientras que se mantienen buenas cosechas. Pero se necesita reemplazar
las prácticas agrícolas convencionales que dependen de un laboreo intensivo y
del uso masivo de fertilizantes químicos por prácticas que priorizan la salud
del suelo.
Además de los intensos esfuerzos para
reducir las emisiones de carbono derivadas de los combustibles fósiles,
necesitamos un impulso global sostenido para reconstruir la salud de los suelos
agrícolas del mundo. Afortunadamente, esto último puede ayudar con
lo primero. Las prácticas agrícolas que crean suelos sanos convierten el
dióxido de carbono capturado de la atmosfera en materia orgánica para el suelo.
Mientras que el potencial de los suelos para secuestrar carbono sigue siendo intensamente
debatido, incluso las estimaciones más prudentes ayudarían
a ralentizar el cambio climático.
El suelo es el cimiento de la vida en la
Tierra. A medida que nos enfrentamos a un siglo con condiciones meteorológicas
cada vez más volátiles y con una población en aumento, lo necesitamos en
sus mejores condiciones para sustentarnos. La humanidad debe tomarse en serio
nuestra responsabilidad colectiva intergeneracional para conservar la salud y
la fertilidad de nuestra tierra, sin importar donde vivamos.
David
R. Montgomery es profesor de geomorfología en la Universidad de Washington, y
autor de Tierra: La erosión de la civilizaciones (Dirt: TheErosion of
Civilizations ) y Cultivando una revolución: Devolver la salud a nuestros
suelos (Gorwing a Revolution:Bringingoursoil back tolife).
Treinta años sin la Unión Soviética
Treinta años
sin la Unión Soviética
Por Higinio Polo
Rebelion
04/01/2022
Fuentes: Mundo Obrero
Se han cumplido ahora
treinta años de la destrucción de la Unión Soviética.
Violando el referéndum de
marzo de 1991, donde la gran mayoría de la población de las repúblicas
soviéticas votó por la conservación de la URSS, los tres conspiradores (el
presidente ruso, Yeltsin; el ucraniano Kravchuk y el bielorruso Shushkévich)
que se reunieron a espaldas de Gorbachov en el bosque de Białowieża el 8 de
diciembre de 1991, junto a la frontera polaca, disolvieron la Unión
protagonizando un golpe de Estado que recibió el inmediato apoyo de todos los
poderes occidentales. Los tres de Białowieża se revelarían después como unos
corruptos y ladrones. Yeltsin era un demagogo que supo engañar a la población
rusa: se hizo elegir como defensor de Lenin y giró en unos meses a imponer el
capitalismo de bandidos.
La operación contó con la
complicidad de Estados Unidos, que conocía las intenciones de los conjurados y
abonaba la partición del país. En el trasfondo había una desmedida ambición de
poder del turbio y borracho Yeltsin: quería todo el poder del Kremlin y para
ello debía expulsar a Gorbachov, y la forma de conseguirlo era disolver la
Unión Soviética.
Cuando Gorbachov fue
informado por Shushkévich del acuerdo de disolución de la URSS, el pusilánime
presidente se sintió incapaz de oponerse a la conjura, debilitado por el fuego
cruzado de quienes encabezaron con el vicepresidente Yanáyev la intentona
fracasada de agosto de 1991 para apartarlo del poder y quienes como Yeltsin y
los dirigentes nacionalistas conspiraban en el desorden creado por la perestroika. Gorbachov podía
haber resistido, ejerciendo su poder como presidente de la URSS, pero fue un
funesto gobernante: abandonó y dejó el campo libre a Yeltsin. Si el proyecto de
Gorbachov era la renovación del socialismo y del país, se rodeó de los peores
dirigentes para hacerlo, como Yakovlev o Shevardnadze. Yakolev
admitiría después que en los años de la perestroika trabajaba
para liquidar el Partido Comunista. Además, las decisiones de Gorbachov
desorganizaron la economía y crearon un creciente caos que aprovecharon los
enemigos del socialismo.
Sigue asombrando cómo
personajes de la calaña de los tres de Białowieża pudieron llegar a puestos tan
relevantes en el PCUS: los comunistas rusos explican hoy que una parte de la
organización había degenerado. Los Yeltsin, Kravchuk, Shushkévich, el kazajo Nazarbáiev,
el uzbeko Karímov, el azerí Mutallibov y otros, vieron la ocasión propicia para
apoderarse de la riqueza del país: todos ellos disolvieron el partido comunista
en sus repúblicas y acabaron organizando partidos derechistas: empezaba el
tiempo de los ladrones, que aún no ha terminado. También asombra que muchos
intelectuales creyeran a un sujeto como Yeltsin, un corrupto, hipócrita y
borracho que, dos años después, en 1993, bombardearía el parlamento ruso
causando una matanza en Moscú.
Ahora, con ocasión del
treinta aniversario de la disolución, Kravchuk fue entrevistado en la
televisión rusa y siguió con sus armas de tramposo: «Si Białowieża fue un golpe
de Estado, ¿por qué nadie se rebeló?», dijo. Ocultó que Gorbachov había
dimitido como secretario general y hecho un llamamiento para disolver el
partido ya en agosto de 1991, y que el día 29 de ese mismo mes el Partido
Comunista fue prohibido en toda la Unión Soviética, y sus locales incautados, y
que en las repúblicas gobernaban oportunistas como el uzbeko Karímov que pasó
de apoyar la intentona de Yanáyev a prohibir el Partido Comunista en
Uzbekistán. Los millones de comunistas soviéticos carecían de dirección, y
todas las organizaciones del partido estaban prohibidas: también comenzaba la
persecución.
En el tránsito al
capitalismo murieron millones de personas. La traición llegó tan lejos que
había agentes de la CIA en el gobierno de Yeltsin e incluso en las
instalaciones nucleares, que diseñaron la privatización y el robo de la
propiedad pública. Los golpistas de Białowieża sabían que la mera persistencia
de la Unión Soviética era un impedimento para sus objetivos de gángsters. Sin
embargo, pese a la represión, el comunismo no ha desaparecido: el partido
comunista ruso, reorganizado, continúa siendo la principal fuerza política del
país, aunque le roben las elecciones, como ocurrió en 1996 con Yeltsin o en los
recientes comicios a la Duma.
La destrucción de la Unión
Soviética dio inicio a un nuevo ciclo de explotación y latrocinio en el mundo y
estimuló la voracidad imperialista de Estados Unidos, que quiso someter al
planeta sin temor a la oposición soviética, aunque fracasó, y después llegó
China. Pero esa es otra historia, aunque sea la misma.
Los (supuestos) límites del capitalismo. Los (supuestos) límites del capitalismo. [Lo que no tiene límite es la voracidad del capitalista por hacer crecer los capitales. Pero el capitalista que puede ser alto, bajo, feo, guapo, pervertido moral, moreno o rubio no es el capitalismo. Punto primero a tener en cuenta por los trabajadores. Y, esto no es ocurrencia mía sino el resultado de los estudios realizados por Marx y Engels, entre otros, acerca del modo de producción capitalista. Qué otra cosa representa la crisis de 2008 más que el principio del fin del proceso histórico que inexorablemente conducirá (mecánicamente o automáticamente no, hermano, que se habla de un proceso histórico) a la extinción histórica del modo de producción capitalista como modo de producción dominante (que lo siento paisano tener que utilizar términos marxistas, pero que no hay otros para poderse entenderse). Hasta 2008 el capitalismo cumple su función histórica de desarrollar todas las fuerzas productivas que condujeron al progreso social. A partir de esta fecha, y en tus gafas encomiendo estas líneas patrona de la vista Santa Lucia de mi vida y mi corazón, ¿alguien ha podido ver –yo digo ver, no creer en nada por aquí, nada por allí, solución de la crisis, social y que no me hagas reír María Luisa- desde 2008 a esta parte algún signo de desarrollo de las fuerzas productivas o algún síntoma de progreso social? ¿Lo visto de desde 2008 a esta parte no es más bien un mazacote macizón de regreso social –quiere decirse, queridos, empeoramiento generalizado de las condiciones de vida cada vez más intenso y extenso para cada vez más gente? ¿No será esto el “límite” del capitalismo? Ea, pues venga, como buenos amigos, cada mochuelo a su olivo, pero sin discutir que es muy temprano y a leer El Capital que es mucho gueno, maño. Más liao que la pata un romano, pero mucho gueno, que eso ya lo he dicho. Sí, sí, lo de maño también lo he dicho.]
Los (supuestos) límites del capitalismo
El Viejo Topo
3 enero, 2022
Durante mucho
tiempo una parte de los marxistas aseguraron que el capitalismo
tiene límites estructurales y económicos, fincados en leyes que
harían inevitable su (auto) destrucción. Esas leyes son inmanentes al sistema y
se relacionan con aspectos centrales del funcionamiento de la economía, como la
ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, analizada por Marx
en El capital.
Esta tesis dio
pie a que algunos intelectuales hablaran del derrumbe del sistema,
siempre como consecuencia de sus propias contradicciones.
Más
recientemente, no pocos pensadores sostienen que el capitalismo
tiene límites ambientales que lo llevarían a destruirse o por lo
menos a cambiar sus aspectos más depredadores, cuando en realidad lo que tiene
límites es la propia vida en el planeta y, muy en particular, la de la mitad
pobre y humillada de su población.
Hoy sabemos que
el capitalismo no tiene límites. Ni siquiera las revoluciones han podido
erradicar este sistema ya que, una y otra vez, en el seno de las sociedades
posrevolucionarias se expanden relaciones sociales capitalistas y desde dentro
del Estado resurge la clase burguesa encargada de hacerlas prosperar.
La expropiación
de los medios de producción y de cambio fue, y seguirá siendo, un paso central
para destruir el sistema, pero, a más de un siglo de la revolución rusa,
sabemos que es insuficiente, si no existe un control comunitario de esos medios
y del poder político encargado de gestionarlos.
También sabemos
que la acción colectiva organizada (lucha de clases, de géneros y de colores de
piel, contra las opresiones y los opresores) es decisiva para destruir el
sistema, pero esta formulación también resulta parcial e insuficiente, aunque
verdadera.
La
actualización del pensamiento sobre el fin del capitalismo, no puede sino ir de
la mano de las resistencias y construcciones de los pueblos, de modo muy
particular de zapatistas y kurdos de Rojava, de los pueblos originarios de
diversos territorios de nuestra América, pero también de los pueblos negros y
campesinos, y en algunos casos de lo que hacemos en las periferias urbanas.
Algunos puntos
parecen centrales para superar este desafío.
El primero es
que el capitalismo es un sistema global, que abarca todo el planeta y debe
expandirse permanentemente para no colapsar. Como nos enseña Fernand Braudel,
la escala fue importante en la implantación del capitalismo, de ahí la
importancia de la conquista de América, ya que le permitió, a un sistema
embrionario, desplegar sus alas.
Las luchas y
resistencias locales son importantes, pueden incluso doblegar al capitalismo a
esa escala, pero para acabar con el sistema es imprescindible la
alianza/coordinación con movimientos en todos los continentes. De ahí la
tremenda importancia de la Gira por la Vida que estos días realiza el EZLN en
Europa.
El segundo es
que no se destruye el sistema de una vez para siempre, como debatimos durante
el seminario El pensamiento crítico frente a la Hidra capitalista,
en mayo de 2015. Pero aquí hay un aspecto que nos desafía profundamente: sólo
la lucha constante y permanente, puede asfixiar el capitalismo. No se lo corta
de un tajo, como las cabezas de la Hidra, sino de otro modo.
En rigor,
debemos decir que no sabemos exactamente cómo terminar con el capitalismo,
porque nunca se ha logrado. Pero vamos intuyendo que las condiciones para su
continuidad y/o resurgimiento deben acotarse, someterse a control estricto, no
por un partido o un Estado, sino por las comunidades y pueblos organizados.
El tercer punto
es que no se puede derrotar el capitalismo si a la vez no se construye otro
mundo, otras relaciones sociales. Ese mundo otro o nuevo, no es un lugar de
llegada, sino un modo de vivir que en su cotidianidad impide la continuidad del
capitalismo. Las formas de vida, las relaciones sociales, los espacios que
seamos capaces de crear, deben existir de tal modo que estén en lucha
permanente contra el capitalismo.
El cuarto es
que, mientras exista Estado, habrá chance de que el capitalismo vuelva a
expandirse. En contra de lo que pregona cierto pensamiento, digamos progresista
o de izquierda, el Estado no es una herramienta neutra. Los poderes de abajo,
que son poderes no estatales y autónomos, nacen y existen para evitar que se
expandan las relaciones capitalistas. Son, por tanto, poderes por y para la
lucha anticapitalista.
Finalmente, el
mundo nuevo posterior al capitalismo no es un lugar de llegada, no es un
paraíso donde se practica el buen vivir, sino un espacio de lucha en el
que, probablemente, los pueblos, las mujeres, las disidencias y las personas de
abajo en general, estaremos en mejores condiciones para seguir construyendo
mundos diversos y heterogéneos.
Creo que si
dejamos de luchar y de construir lo nuevo, el capitalismo renace, incluso en el
mundo otro. El relato del Viejo Antonio que dice que la lucha es como un
círculo, que empieza un día pero nunca termina, tiene enorme actualidad.
Artículo publicado originalmente en La Jornada.
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lunes, 3 de enero de 2022
domingo, 2 de enero de 2022
La reforma laboral, a debate. [Pero sin campanazos al aire y evidenciando la falta de organización de los trabajadores para defender y hacer valer sus intereses y derechos frente y en contra a los del capital que no son chiquilladas ni voceríos y gesticulaciones a un lado y otro, sino la base material en la que se sustentan las condiciones de vida]
La reforma laboral, a debate
Kaosenlared / Por
Albert Recio Andreu
El fin de año político
culmina con el anuncio del pacto sobre la reforma laboral. Y, por primera vez,
no se trata de un recorte de derechos. De por sí debe considerarse una buena
noticia. No se trata de la derogación de la reforma laboral de 2012, pero tampoco
es un mero ejercicio cosmético. Para que hubiera sido una reforma radical el
Gobierno debería haberla aprobado de la misma forma que lo hizo el PP: sin
negociar (o haciéndolo sólo con los sindicatos). Pero esto hubiera sido un
ejercicio de alto riesgo porque se habría enfrentado no sólo a la patronal y
sus aliados políticos, sino a alguno de sus posibles apoyos parlamentarios, a
todos los grandes medios de comunicación y a la Unión Europea. No estamos
intervenidos, pero seguimos estando supervisados. No solo por ser socios de la
UE. sino, sobre todo por el elevado nivel de endeudamiento externo.
La deuda ha sido en
todos los tiempos un poderoso mecanismo para imponer pérdidas de derechos. En
diferentes momentos históricos las deudas han convertido a mucha gente en
esclavos, presos o migrantes forzosos. Y en todos los tiempos los deudores han
sido explotados por sus acreedores. En el pasado reciente, los países del Sur
de Europa fueron forzados a aplicar duras medidas de ajuste a causa de la
deuda. Por ejemplo, a Grecia se la forzó a aplicar una reforma laboral. La
resistencia del Gobierno griego tuvo como único efecto la creación de una
comisión en la que la UE nombró a tres miembros y los griegos a otros tres. Uno
de los tres propuestos por el Gobierno griego, el economista alemán Gerhard
Bosch, difundió el dictamen y nos comentó la experiencia. El punto de partida
de la Unión Europea era muy radical, en la línea de la reforma española del
2012, pero el dictamen de la Comisión fue bastante más mesurado que la
propuesta inicial y desagradó a los halcones de Bruselas. Por cierto, que entre
los miembros de la Comisión partidarios de la línea dura había dos españoles,
uno de ellos economista del Banco de España. Cuento esta historia porque creo
que ayuda a situar varias cuestiones de contexto. Tanto del papel y las
demandas europeas, que hasta hace nada se han alineado con la línea neoliberal
más radical, como del propio papel que tienen una parte de las élites técnicas
españolas (académicas y altos funcionarios) en la defensa de estas tesis
radicales. Algo que ayuda a entender las dificultades con las que se han tenido
que enfrentar los defensores de una reforma laboral más profunda. Un
enfrentamiento que se ha producido no sólo entre las partes negociadoras, sino
también en el seno del propio Gobierno.
II
Los cambios que
introduce la reforma afectan a elementos clave de la reforma de 2012, a
reformas anteriores y a la consolidación del marco protector puesto en marcha
con motivo del confinamiento.
El principal cambio
que tiene que ver con la reforma del 2012 se encuentra en el campo de la
negociación colectiva: se elimina la limitación a un año de la ultraactividad y
se da primacía al convenio de sector en materia salarial. La ultraactividad
supone que las normas de un convenio colectivo siguen vigentes hasta que se
firma uno nuevo. Garantiza derechos laborales adquiridos. El PP limitó su
vigencia a un año, transcurrido el cual el antiguo convenio quedaba extinguido
y se generaba una situación favorable a negociar nuevos convenios a la baja
(algunas empresas trataron de imponer convenios leoninos, lo que acabó
generando sentencias judiciales contradictorias). Era, además una forma de
laminar los convenios sectoriales y generar un marco de relaciones laborales limitado
a la empresa o al centro de trabajo. La experiencia en todo el mundo es que,
donde predomina este modelo, en muchas empresas no se negocian convenios y el
salario mínimo y el resto de normas legales básicas (por ejemplo, sobre jornada
laboral) acaban siendo los únicos elementos protectores de los derechos
laborales. La vuelta a la ultraactividad indefinida y a la fijación de salarios
por convenios sectoriales abre la posibilidad de reforzar una acción colectiva
en un país donde pequeñas y medianas empresas son predominantes. No se ha
conseguido sin embargo una recuperación completa en este campo. A última hora,
los representantes empresariales consiguieron que también la jornada quedara
incluida en lo que se definirá a nivel sectorial. Y tampoco se ha revocado ni
una amplia manga ancha para que las empresas se descuelguen del convenio ni la
posibilidad de negociar a nivel de empresa cambios en las condiciones de
trabajo por comisiones de personal creadas ad hoc, y en las
que las empresas suelen tener bastante poder.
En segundo lugar, se
introducen modificaciones en materia de modelos de contratación y subcontratas
que modifican aspectos sustanciales de todo el conjunto de reformas que se han
sucedido a partir de principios de 1980.
Se trata en ante todo
de dar prioridad al contrato indefinido y de acotar la posibilidad de uso de
los contratos de trabajo. Una larga preocupación de sindicalistas y iuslaboralistas,
la de limitar los contratos temporales a situaciones objetivas. La reforma
introduce diversos mecanismos para conseguir este objetivo: mayor
especificación de las circunstancias que permiten realizar contratos
temporales, plazos más cortos de duración de la temporalidad (tanto en
contratos normales como en los de formación y prácticas), se elimina el
contrato de obra y servicio (que era el gran colador de la contratación
temporal sin control), se recupera el contrato de fijo de obra en la
construcción (algo que se perdió hace muchos años) y se establece un aumento
sustancial de las multas y de gravámenes en las cuotas de la Seguridad Social a
las empresas que traten de evadir la contratación fija. Hay que señalar,
además, que si bien se mantiene la indemnización por despido que fijó la
reforma de 2012, esta se sigue situando muy lejos de lo que pretendían los
defensores del “contrato único”, que en la práctica quería decir que todo el
mundo sería fijo pero el despide completamente libre.
En materia de
subcontratación el avance es menos sustancial y queda por ver al detalle la
letra pequeña y su interpretación. De hecho, se permite la subcontratación y lo
único que se exige es que se pague el salario del convenio de sector de la
actividad que realizan las subcontratas. O sea, si se contrata personal de
seguridad se paga según el convenio de seguridad y si subcontrata mantenimiento
informático el de servicios informáticos. Hay aquí varios puntos de fuga. Uno,
incluido en el propio texto, la posibilidad de que en lugar del convenio de
sector se pague el de la empresa subcontratada en el caso que esta tenga convenio
propio. El otro es que se parte de un supuesto en el que las subcontratas son
actividades auxiliares, distintas a las realizadas por la compañía que las
realiza. Pero la experiencia de los últimos años, como es el caso de los
hoteles, muestra que la externalización alcanza a actividades centrales de la
propia empresa. Y que el recurso a ETT y empresas multiservicio (que pueden
tener su propio convenio) ha constituido un mecanismo brutal de devaluación
salarial. En este campo la reforma deja demasiados flecos abiertos.
El último gran paquete
de la reforma es la introducción de los ERTE utilizados en esta pandemia como
un mecanismo de ajuste permanente en caso de recesión. El objetivo es permitir
la adaptación de las empresas a la caída de la actividad sin generar despidos.
Es un mecanismo copiado del modelo alemán y que allí funcionó con bastante
éxito en la crisis de 2008 y que aquí ha sido bastante efectivo en contener el
paro (mientras en la crisis del 2008-2014 por cada 1% de caída del PIB se destruía
más de un 1% del empleo, en la recesión actual la caída del empleo ha sido del
0,5%).
III
El balance que se
puede hacer es que se trata de una reforma importante, orientada a reducir
alguno de los aspectos más sangrantes de la regulación anterior, pero que sigue
dejando mucho poder en manos de las empresas. No es una derogación total de la
reforma del Partido Popular, pero tampoco es un mero maquillaje estético de lo
existente.
Se le puede achacar al
Gobierno, y especialmente a la gente de Unidas Podemos que ha pilotado el
proceso, que no han cumplido su promesa de derogar toda la reforma. El error
estuvo en lanzar un eslogan contundente que no se podría cumplir. La izquierda
demasiadas veces tiende al trazo grueso y se olvida de explicar la complejidad
de las situaciones, abriendo un enorme abanico de posibilidades a los demagogos
profesionales y a los jugadores del todo o nada. Pero hay que entender su
satisfacción tras conseguir un acuerdo que mejora unas cuantas cosas, que
genera tensiones en la derecha (no sólo en la política, también en el seno de
las organizaciones empresariales), que cumple plazos y abre posibilidades a la
acción sindical. Y creo que con todas las limitaciones y salvedades hay que
acogerlo cómo un relativo éxito. Así lo han acogido también UGT y CC. OO.; al
leer las declaraciones de sus líderes se aprecia tanto la sensación de un
avance como la conciencia de las cosas en las que no se ha avanzado.
Ante el anuncio del
acuerdo la respuesta de la derecha y los sectores empresariales más
recalcitrantes sigue la lógica analizada por Albert Hirschman en La
retórica reaccionaria: el acuerdo es inútil, es peligroso, tendrá el efecto
contrario a lo buscado. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo hemos visto en anteriores
ocasiones, por ejemplo en el aumento del salario mínimo. Y lo podemos encontrar
ante cualquier propuesta de reforma que roce o rebaje algunos de las muchas
injusticias y privilegios de las sociedades de capitalismo real. Lo curioso es
que a este mismo esquema se apuntan algunos de los críticos de la izquierda a
una reforma que tiene sin duda puntos de fuga. Uno tiene a veces la sensación
de estar permanentemente en medio de un fuego amigo donde unos se pasan
exagerando el impacto de las medidas que toman y otros en una crítica sin matices.
Una dinámica que no consigue generar una cultura racional entre la base social
a la que en teoría todos los activistas de izquierdas aspiran a movilizar. El
panglossismo de la izquierda institucional y el irredentismo de la radical
pueden acabar facilitando el terreno donde se impongan los reyes de la
demagogia derechista.
IV
¿Va a transformar las
reglas del mercado laboral esta reforma? Es difícil de saber. Hay numerosos
ejemplos que muestran que efectivamente los cambios en normativas y políticas
acaban teniendo un efecto importante en comportamientos y dinámicas. Pero las
normas no juegan en el vacío: dependen de la acción que se ejerce con ellas, de
cómo funciona efectivamente el sector público, de cómo se moviliza la gente.
Lo que es seguro es
que la patronal se va a mover para neutralizar al máximo, tanto como pueda, sus
efectos más relevantes. Cuenta para ello con muchos recursos. Recientemente ya
lo hemos visto con la entrada en vigor de la ley de riders orientada
a controlar las condiciones laborales de las plataformas de reparto. La primera
reacción de alguna de las empresas más relevantes del sector, por ejemplo
Glovo, ha consistido en contratar importantes despachos de abogados que han
diseñado un modelo contractual orientado a orillar la ley (y al mismo tiempo a
fomentar un pseudo movimiento de trabajadores partidarios de ser autónomos).
Hay que esperar todo tipo de maniobras, empezando en el propio trámite
parlamentario, para dilatar, bloquear, desalentar, retorcer y adulterar el
funcionamiento de las normas más lesivas para sus intereses. Es lo esperable,
pura lucha de clases.
Para contrarrestarlas es necesario que la Administración juegue a fondo la implementación de la medida poniendo a funcionar y dotando de recursos a la inspección de trabajo en materias de inspección y, en su caso sanción. Pero sobre todo es crucial que los sindicatos y las clases trabajadoras utilicen este nuevo marco para avanzar derechos laborales. Más que entrar en un debate estéril sobre la propia reforma es necesario encontrar propuestas estratégicas de acción que sirvan efectivamente para movilizar, motivar, organizar a unas clases asalariadas que llevan demasiado tiempo desconociendo sus fuerzas y sus derechos. Y aquí también, habría que tratar se superar el estéril debate sobre quién es el culpable de esta situación y buscar en cambio prácticas de acción que resulten positivas para todo el mundo. Cada vez que las organizaciones sindicales o cualquier movimiento social se enzarzan en discusiones sobre quién es el culpable de la mala correlación de fuerzas, se disipan enormes energías, se generan resquemores que impiden un trabajo más cooperativo e integrador. Deberíamos tomar está reforma, parcial, imperfecta, insuficiente, como un instrumento para conseguir que sea un punto de partida en la reconstrucción de identidades colectivas, derechos y propuestas utópicas. Trabajar para que la actual solo sea la primera de una sucesión de reformas en beneficio de la mayoría social.
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CHILE. Boric no ha trabajado nunca; el de presidente será su primer trabajo. [Bueno, que a lo mejor lo que pasa es que la banda está borracha y que ni siquiera se sabe cuando se le va a pasar el trompeteo amodorrado que lleva la izquierda encima desde hace décadas, y que no se le pasa el sonambulismo, oiga, y para hacer políticas que favorezcan los intereses reales y no declarados y formales de la inmensa mayoría de la población de allá, acullá ni acá, ni basta ni es suficiente con ganar las elecciones si las clases trabajadoras , sí, sí, eso digo: clases trabajadoras, no están organizadas de forma práctica en la realidad. Sin este requisito previo se pueden dar saltitos desde la banqueta para alcanzar el cielo, pero eso de izquierda tiene ná, que como bien se sabe ná es la mitad de na-da, como demostró Unidas-Podemos al entrar a formar parte con el gobierno del PSOE en España. ¿Y qué quieren que les diga, que San Benjamín inventó el tres por cuatro? Vale, que no hay que discutir ni romper las amistades por eso. Concedido: San Benjamín inventó el nivel de bolos y el triángulo redondo para saber la hora que era]
CHILE. Boric no ha trabajado
nunca; el de presidente será su primer trabajo
Cuando cumpla 36 años
de edad, GABRIEL BORIC FONT asumirá su primer trabajo: ser Presidente de la
República de Chile… Porque Gabriel Boric, hijo de una familia de la burguesía
industrial chilena, NUNCA HA TRABAJADO…
INSURGENTE.ORG / 1 enero 2022
Si todos los datos aportados en este texto son ciertos, y todo parece indicar que sí lo son, desmienten de manera contundente a aquellos analistas que aseguran que con la victoria de Boric “se abrieron las grandes alamedas”. Un individuo tal, nunca podrá tener las llaves (ni quiere tenerlas) para poder abrir sus puertas tantos años cerradas; mucho menos para que pase el pueblo y se pasee dignamente por ellas.
Cuando cumpla 36 años
de edad, GABRIEL BORIC FONT asumirá su primer trabajo: ser Presidente de la
República de Chile…
Porque Gabriel Boric,
hijo de una familia de la burguesía industrial chilena, NUNCA HA TRABAJADO…
Gabriel Boric nunca ha
plantado una semilla, ni arado la tierra, ni navegado en busca de pescado para
subsistir, ni colocado un ladrillo. Nunca ha cosechado el fruto del trabajo
campesino, ni extraído un gramo de mineral. No ha pasado 12 horas sentado
frente a una pantalla de un “call center” ni ha repartido comida en bicicleta,
pedaleando bajo la lluvia.
No sabe lo que es
esperar durante horas una atención médica para un hijo enfermo, porque tampoco
tiene hijos, ni estudió en una escuela pobre sin baños, sin techo y con el agua
hasta las rodillas y adonde se llega después de caminar durante kilómetros.
Gabriel Boric nunca ha
vivido en una población dominada por el narcotráfico y la pobreza; no ha debido
lidiar con garrapatas para conciliar el sueño ni levantarse de la cama, que
ocupó solamente durante 3 o 4 horas, porque tenía que volver al trabajo.
Gabriel Boric tampoco
ejerce su profesión, porque no la tiene, abandonando sus estudios para ser
político, pues de eso ha vivido siempre: del trabajo ajeno, como el resto de la
Clase Política Chilena y como el resto de sus compañeros de Coalición, que, sin
embargo, se llaman “de Izquierda”, la “Izquierda” que quiere “humanizar” al
Capitalismo…
Gabriel Boric es un
digno representante de la Generación “Delivery” que creó la Concertación de
Partidos por la Democracia… Una Generación que tiene lo que tiene porque alguien
más lo hizo por ellos…
Gabriel Boric salió
electo Presidente en un proceso fraudulento que se inició en 2017, cuando los
Partidos Políticos desprestigiados (todos ellos, incluso el suyo, Convergencia
Social) eran incapaces de reunir las firmas necesarias para re-legalizarse y
participar de las elecciones parlamentarias de 2018.
Para que estas
elecciones fueran posibles, se les permitió a todos los Partidos (incluso al
suyo) re-legalizarse (“reficharse”) mediante fotocopias de las cédulas de
identidad de los supuestos adherentes, fotocopias que se hicieron llegar al
Servicio Electoral estatal (SERVEL) que regula y fiscaliza las elecciones en
Chile1.
Sin ese “refichaje”
espurio, ninguno de los actuales parlamentarios sería parlamentario. Tampoco
Gabriel Boric, reelecto Diputado por la Coalición “Frente Amplio” en una
elección controlada por el mismo SERVEL, es decir, por el servicio estatal que
permitió el fraude… que luego lo certificó… y que luego lo “fiscalizó”…
En el llamado
“Estallido Social” de Octubre de 2019, cuando el pueblo chileno salió a las
calles a reclamar por una ASAMBLEA CONSTITUYENTE y la RENUNCIA del Presidente
Piñera, levantando la consigna “NO SON 30 PESOS… SON 30 AÑOS” en alusión a la
duración del infame Modelo Económico Capitalista Neo-liberal, ningún
parlamentario podía salir a la calle. Tampoco Gabriel Boric…
Gabriel Boric fue parte
de esos “30 años” que generó un Estallido Social que luego usó en beneficio
propio, como siempre lo ha hecho…
Gabriel Boric fue la estrella de un acuerdo entre el desprestigiado Gobierno y toda la Clase Política “refichada”, para salvar al Gobierno, a la misma Clase Política y por sobre todo, para salvar al Modelo Económico.
El Acuerdo (conocido
por el pueblo chileno como “La Cocina”) incluyó una seguidilla de elecciones
para re-legitimar al Gobierno y resucitar a la Clase Política entonces muerta y
sepultada, eludir su desalojo y evitar, especialmente, una Asamblea
Constituyente que significaba el despido del Gobierno y del Parlamento y la
defunción probable del Modelo Económico Capitalista Neo-liberal.
De “La Cocina”,
realizada sólo tres semanas después de iniciado el Estallido Social y cuando este
aún se desarrollaba, salió una CONVENCIÓN CONSTITUYENTE como alternativa para
redactar una “nueva constitución”, que es la piedra final de un fraude iniciado
hace cuatro años.
Todos los medios de
comunicación fueron citados al Palacio de Gobierno por el Presidente
cuestionado para ser alineados en torno a la propaganda que debía tener el
proceso “constituyente”. Paralelamente, la cobertura periodística a las
movilizaciones sociales DESAPARECIÓ de los medios de comunicación
tradicionales.
Aunque sólo UN TERCIO
del universo electoral Chileno “aprobó” tal “proceso constituyente” en un
Plebiscito que tuvo un 50% de abstención, la Constitución por escribirse ya
tiene, al menos, 100 artículos ya escritos antes de que se redacte: son los
Acuerdos Comerciales firmados por Chile y que fueron blindados con una Ley
Especial (Ley 21.200) para que no fueran tocados.
En Chile, hasta hoy y
para siempre, los Acuerdos Comerciales tienen rango constitucional… y la
Convención Constituyente no puede tocarlos. Tampoco al Modelo. La Constitución
de Pinochet, elaborada para blindar al Modelo Económico Capitalista
Neo-liberal, quedó blindada, a su vez, por el “proceso constituyente” surgido
de “La Cocina” 2…
Después de “La Cocina”
y del apoyo dado a leyes que consolidaron la represión al pueblo chileno
movilizado, Gabriel Boric nunca más pudo salir a la calle, donde era agredido
por el pueblo aún en combate mientras expiraba el Estallido Social. También fue
agredido en una Cárcel de Santiago de Chile, cuando sin aviso previo, llegó a
visitar “a los presos políticos de la Revuelta” que así le cobraron su apoyo a
la represión.
Toda la coalición “Frente Amplio” a la que pertenece Gabriel Boric apoyó las leyes represivas y todos los firmantes fueron “reelectos” en el proceso eleccionario parlamentario paralelo a la reciente Elección Presidencial… TODOS.
Sólo tres días antes
del plazo final, Gabriel Boric logró reunir las firmas que necesitaba para
presentarse como Candidato Presidencial, en mayo de 2021. Las firmas fueron
certificadas… por el SERVEL3.
Es decir, sólo 6 meses
antes de la Primera Vuelta presidencial, donde obtuvo 1,8 MILLONES DE VOTOS,
estuvo a punto de no reunir las 34 mil firmas que necesitaba para ser
Candidato… En sólo 6 meses, aumentó SESENTA VECES el número de sus adherentes.
Gabriel Boric fue
derrotado en la Primera Vuelta de la reciente elección presidencial por el
Candidato de la Ultraderecha cuyo Partido tiene un nombre simbólico: Partido
Republicano.
El Candidato, José
Antonio Kast, lo derrotó en esa Primera Vuelta en una elección que tuvo un 55%
de abstención: 8 millones de chilenos, de un universo electoral de 15 millones,
no votaron.
En Segunda Vuelta,
Gabriel Boric derrotó al candidato ultraderechista tras una Campaña del Terror
propia de las Derechas Políticas mundiales y donde fue elevado, por su equipo
de propaganda, al status de “El Mal Menor”… Y los conductores de aquellos “30
años” de neo-liberalismo que se denunciaba en el Estallido Social, lo hicieron
su candidato.
Lo único que no se le cuestionó al Representante “Republicano” fue su adhesión al Capitalismo Neo-Liberal… porque es el Modelo que también defiende Gabriel Boric … el modelo que genera una salmonicultura “sustentable” y una “minería sustentable”… quizás también una energía nuclear “sustentable”…. Y para su administración desde Palacio, había que elegir entre “un mal mayor” y “un mal menor”…
No hay minería sustentable, lo único sostenible es el
despojo de los recursos y el enriquecimiento de las
grandes corporaciones y capítales transnacionales
Con la Campaña del
Terror para evitar que el Cuarto Reich se instalase en Chile (!!) la votación
aumentó apenas EN UN MILLÓN DE VOTOS. La abstención “sólo” alcanzó a un 45%….
SIETE MILLONES DE CHILENOS prefirieron renunciar a su derecho a elegir entre el
Capitalismo y el Capitalismo, entre “Demócratas” y “Republicanos”…. Entre el
“mal menor” y “el mal mayor”…
La propaganda del Nuevo
Orden Mundial de los Banqueros, que necesita de los Bukele, de los Fujimori y
de los Lenín Moreno, ha sembrado falsas expectativas sobre Chile SIEMPRE. Y
esta vez no ha sido la excepción.
GABRIEL BORIC FONT no
sólo nunca ha trabajado y desconoce lo que hay en el otro mundo del que siempre
se ha aprovechado, pero que nunca ha conocido. Fue electo a pesar de los
refichajes ilegítimos, a pesar de las leyes represivas que apoyó durante el
estallido Social, a pesar de La Cocina … y a pesar de la acusación por acoso
sexual en su contra que sigue en pie 4.
Es el reemplazo de los
Ricardo Lagos y de las Michelle Bachelet que los banqueros necesitan para
garantizar la continuidad del saqueo al territorio y maritorio chilenos, porque
aunque no sepa que hay más allá de sus privilegios y prebendas, Gabriel Boric
tiene a las ONG y “Fundaciones” para que le informen; tiene a la prensa de los
banqueros y a los propios banqueros…
Tiene a su favor al
analfabetismo funcional que consume al 80% de los chilenos para que no sepan
distinguir entre un líder y un producto de la publicidad.
La Soberanía
Alimentaria y el control en aumento de los alimentos por las grandes
corporaciones, bajo la batuta y el auspicio de la FAO, nunca fueron materias de
discusión en las Campañas de los siete Candidatos que se presentaron a la
Primera Vuelta presidencial. Tampoco son tema para la Convención Constituyente.
Las organizaciones
ligadas al mar y que pertenecen a MAELA Chile, por ejemplo, sólo tenían la
opción de POSTULAR ante esta Convención para exponer durante DIEZ MINUTOS
acerca de la destrucción del Mar Chileno y de los recursos que este contiene.
No había más tiempo para exponer acerca de la piedra angular de la Soberanía
Alimentaria para Chile… y había que concursar para hacerlo.
Como todo lo demás,
aquello que fundamenta la existencia de MAELA seguirá siendo, en Chile, una
materia pendiente y de la que sólo se podrá hacer cargo un pueblo que alguna
vez despertará con la decisión de hacerse responsable y conductor de su propio
destino, para convertirse en ese “enemigo poderoso” al que tanto le temen los
vendedores de ilusión y sostenedores del hambre y de las injusticias.
Un “enemigo poderoso”
que no serán capaces de detener los “males menores” que, de tanto en tanto,
crea el Sistema para perpetuarse.
Notas
:
(MAELA- Chile. Diciembre de 2021)
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sábado, 1 de enero de 2022
Los desechos en la ecología-mundo capitalista. Una breve historia de la basura plástica
Así es
el circuito global de desechos legitimado por una retórica medioambientalista:
unos países exportan su basura y otros países se encargan de procesarla y
reciclarla. Pero ¿cuáles serían las consecuencias de que los países receptores
de basura se negasen a ser el vertedero del mundo?
Los desechos en la ecología-mundo capitalista. Una
breve historia de la basura plástica
El Viejo Topo
1 enero, 2022
El gobierno
chino promulgó en 2018 una política de protección ambiental denominada “Espada
Nacional” o también “Espada Verde” que consiste en la prohibición de importar
diversos tipos de plásticos reciclables del resto del mundo. Si la potencia
asiática, para entonces, no se hubiera convertido en el importador de más del
50% del plástico desechado que ha sido generado por el norte global, esta medida
posiblemente hubiera pasado sin advertencia. Pero no es así, y ahora los
gobiernos y corporaciones globales ven cómo los discursos de economía circular
con que en las últimas décadas alentaron a sus ciudadanos a consumir
infatigablemente y separar residuos, están colapsando.
Millones de
toneladas de plástico descartado ya no fluyen hacia China. Y, en este capítulo
del tóxico romance entre el capitalismo y sus desechos plásticos, por una
parte, se incrementan las alarmas en los círculos de poder que buscan
desesperadamente un lugar dónde redirigir el flujo de desechos, no importa que
ese dónde se transforme en nuevas zonas de sacrificio[1].
Por otra parte, como también ocurre en otros momentos de la historia del exceso
de desperdicio capitalista, la basura se convierte en el espejo que refleja las
inconsistencias, cada vez más evidentes, de los repertorios de sustentabilidad
ambiental y economía circular que han vendido los promotores del capitalismo
verde.
¿Cómo China
decidió dejar de ser el principal vertedero del plástico de la ecología-mundo
capitalista y qué impactos tiene esto? ¿Cómo está respondiendo el norte global
ante este desafío y qué ocurre en la periferia de la ecología-mundo
capitalista? Son las preguntas que se responden a continuación.
El “tóxico idilio plástico” de la ecología-mundo capitalista
En sentido
estricto, el plástico no es una materialidad sino una cualidad.
Etimológicamente proviene del griego plassein (“moldear”, “dar
forma”). Hasta antes del auge de la industria petroquímica en el siglo XX la
cualidad de lo plástico tenía diferentes usos (las artes, por ejemplo). Sin
embargo, el descubrimiento en las primeras décadas del siglo XX de la
versatilidad de los polímeros (resinas sintéticas derivadas del petróleo que,
sometidas a altas temperaturas, mostraban una gran capacidad de plasticidad
para producir infinidad de mercancías) fue lo que produjo que, a mediados del
siglo XX, el plástico se transformara de adjetivo en sustantivo.
Como ningún
otro material, el plástico le ha dado a la ecología-mundo capitalista un toque
distintivo. La ecología-mundo capitalista es una forma de producir-organizar el
espacio, el poder, la naturaleza, la riqueza, mediante flujos de energía y
capital que conectan ecosistemas y sistemas de trabajo humano y natural[2].
En esta ecología-mundo, el plástico posibilita la aceleración de procesos de
extracción, producción, distribución, consumo y descarte de infinidad de
mercancías a lo largo y ancho del planeta, en un envoltorio ideológico de
fluidez y ductilidad de la vida moderna, pero, con profundas consecuencias
ambientales, también de alcance global.
Las compañías
petroquímicas generalizaron las mercancías de plástico tras el boom económico
que siguió a la Segunda Guerra Mundial, y lo hicieron con una retórica de
modernidad, higiene, ecología e incluso feminismo. Ya no habría que cazar
elefantes para obtener marfil, los bosques maderables serían protegidos, la
salud de las personas estaría aún más a salvo y el tiempo dedicado a las tareas
domésticas, mayoritariamente realizado las mujeres, se reduciría[3].
Durante las últimas décadas, la tasa de producción de plástico ha crecido
exponencialmente a nivel global. La producción acumulada de plásticos es
superior a los 8 mil millones de toneladas desde 1950 (cuando empezó su
masificación), y la mitad ha sido generada solo en la última década. Se han
producido más de 300 millones de toneladas anuales de plásticos en los últimos
años, con la expectativa que a 2050 la tasa se eleve a 600 millones de
toneladas diarias.
Actualmente,
más del 99% del plástico es fabricado con combustibles fósiles. Durante todo el
ciclo de vida del plástico se generan gases de efecto invernadero: al extraer
petróleo y refinarlo, al producir polímeros, al enterrarlo en rellenos
sanitarios o incinerarlo, y también al reciclarlo. Sin embargo, la tasa de
reciclaje de plástico varía ampliamente entre países y no alcanza el 10% a
nivel mundial. Así que la mayor parte del plástico producido termina en
vertederos, plantas de incineración, dispersa sin ningún tipo de gestión, en
los mares –donde se han formado gigantescas islas de basura plástica– o en
otros cuerpos de agua continentales. También partículas nanoplásticas se
encuentran en los organismos vivientes, incluidos los humanos.
Los grandes
monopolios de la cadena global de plástico tratan de invisibilizar su
responsabilidad socioambiental transfiriéndola a los consumidores con el
sofisma de que todo depende de los hábitos responsables de consumo. Se trata de
una argucia, pues está establecido que en el norte global capitalista los
principales productores de plástico son los gigantes petroquímicos. Para 2019,
según la asociación australiana Plastic Waste Markers Index, el
primer puesto lo ocupaba ExxonMobil con 5,9 millones de toneladas de desechos
plásticos, seguida de la compañía química estadounidense Dow con 5,5 millones
de toneladas, y de la empresa de gas y petróleo china Sinopec con 5,3 millones
de toneladas. Además, otros mega oligopolio corresponde al de los principales
distribuidores de plástico. Por último, debemos añadir que, acorde a Break
Free From Plastic, una red global ambientalista, los responsables de
generar más desechos plásticos contaminantes son Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé.
En la década de
1990 se conformó el actual flujo de residuos plásticos de la ecología-mundo
capitalista. En esa década florecieron economías capitalistas emergentes que
requerían, además de capitales, un alto consumo de materias primas que no
tenían a disposición. Una fuente potencial de estos recursos fueron los
desechos del norte global. Grandes cantidades de papel, cartón, plástico,
chatarra fueron desviados hacia estas economías como ayuda para el desarrollo.
No se trató solo de una imposición externa, ya que las clases dominantes y los
gobiernos de estas economías jugaron un activo papel en esta vía.
El principal
receptor de estos flujos de basura plástica global fue China. A finales de la
década de 1990, con una economía capitalista en auge, China se convirtió en el
principal destino del mercado mundial de desechos reciclables. Comenzó a
importar una amplia gama de chatarra, desde plástico hasta acero, para
satisfacer la demanda de insumos en su sector manufacturero y así surtir el
mercado interno y convertirse luego en el principal exportador de mercaderías
del planeta. Los altos precios de petróleo encarecieron el plástico virgen, así
que el reciclaje de desechos resultó mejor negocio para la expansión económica
del gigante asiático. A comienzos del nuevo milenio, cada año China importaba 4
millones de toneladas de residuos plásticos, 12 millones de toneladas de papel
usado y 11 millones de toneladas de chatarra metálica. Para 2016, China
importaba cerca del 30% de desechos plásticos y chatarra metálica de todo el
mundo, principalmente del norte global, y esto incluía el 55% de la chatarra de
cobre del mundo, el 24% de aluminio, el 55% de papel desechado y el 51% de
plástico desechado mundial. Ese año, según Will Flower, Estados Unidos enviaba
cada día con destino a China 1.500 contenedores en buques cargados con residuos
de todo tipo. Estos buques habían llegado a Estados Unidos con mercaderías baratas
y retornaban a China con residuos para seguir produciendo más mercancías[4].
Claro está, no solo Estados Unidos participó de este flujo global de
materialidades descartadas, también Europa, Japón y Australia encontraron en
China un insaciable devorador de sus basuras.
De esta manera
se constituyó un circuito global de gran parte de desperdicios, una
ecología-mundo capitalista que parecía resolver los problemas del exceso de
producción y consumo. En el norte global los ciudadanos podían consumir sin
pausa y su conciencia ambiental quedaba en paz, incentivada por las autoridades
ambientales y la publicidad sobre la importancia de separar y organizar los
residuos domésticos. Las grandes corporaciones de la industria petroquímica
adoptaron el lenguaje de la economía circular global, una estrategia orientada
a asegurar su legitimidad pública al tiempo que ampliaban sus mercados y, por
supuesto, aparecieron empresas globales de comercio de desechos que se lucraron
al máximo[5].
Pero, si todo era tan exitoso… ¿Por qué China puso fin a este modelo de
flujo de desechos? ¿Qué está pasando en la ecología-mundo capitalista?
En la primera
década del siglo XXI, China se vio inundada de desechos globales. Lo que en un
principio fue visto como un impulso al desarrollo económico se transformó en su
contrario. Muchos de estos desechos no solo eran de mala calidad, sino que
estaban contaminados. Además, los contenedores llevaban también basuras
peligrosas y no reciclables. Los fabricantes chinos debían realizar grandes
inversiones en la reclasificación de materiales y en la eliminación de las
materialidades peligrosas, lo que implicó crear zonas de sacrificio ambiental
en varias regiones chinas.
Por esta razón,
en 2013 el gobierno chino diseñó la «Operación Green Fence», la cual buscó
establecer controles sobre la calidad de los materiales de desecho importados y
reprimir el comercio ilegal y el contrabando de desechos globales. Estas
medidas pusieron en evidencia que las grandes potencias capitalistas estaban
obviando el Convenio de Basilea que establece sobre el control de los
movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos[6].
Los exportadores de basura global hacia China argumentaron que el Convenio de
Basilea no esclarece qué se considera residuos peligrosos y, por eso, los
principales exportadores de residuos se negaron a firmarlo. Las potencias
capitalistas del norte global no juegan limpio cuando de basura se trata.
Utilizaron la exportación de plástico a China para deshacerse de otras basuras,
incluso residuos tóxicos y peligrosos.
También hubo
cambios significativos en la sociedad China que explican el cambio de
prioridades ambientales en relación con la importación de desechos. En las
últimas décadas apareció una clase media y un movimiento sindical hartos de la
contaminación causada por los desechos importados, lo que trajo olas de
protesta e inconformidad pese a la censura y las políticas de cooptación
gubernamentales. En 2015 y en 2016 la opinión pública china fue estremecida con
los documentales Under the Dome y Plastic China,
respectivamente, que señalaron los duros efectos del reciclaje informal y la
contaminación del aire, el agua y el suelo del país asiático[7].
A la presión ciudadana se le debe agregar el incremento del gasto público por
razones de descontaminación ambiental, así que estas condiciones empujaron a la
República Popular China a endurecer la política de importación de desechos. En
2017 el gobierno proclamó la agenda denominada “Espada Nacional” para hacer
frente a la basura del norte global, que detalla las regulaciones para la
calidad de la basura importada y prohíbe la importación de 24 tipos de
desechos, incluido el plástico no industrial.
En marzo de
2018 China dejó de importar plástico, papel y otros tipos de chatarra de baja
calidad. Así que, miles de toneladas de plástico desechado empezaron a
acumularse en puertos e instalaciones de reciclaje de todo el mundo,
principalmente del norte global que, considerando a China como su principal
vertedero, no desarrolló tecnologías de reciclaje en su propio patio.
China es hoy
una superpotencia económica en la ecología-mundo capitalista y su gobierno
busca dejar de ser consumidora de tecnología, basura e ideas de sus rivales
capitalistas. Ahora se proyecta como el epicentro de nuevos patrones globales.
Y, en lo que respecta a la gestión de desechos, su política es reemplazar el
sector de reciclaje informal por “parques eco-industriales” de alta tecnología
más limpios. El propósito es, como sugiere Kate O’Neill, liderar un nuevo
enfoque en la disputa por definir los criterios de la economía circular en el
marco del capitalismo.
China pretende
transitar a una nueva lógica, sea o no un error querer compatibilizar el exceso
de producción y consumo, por un lado, con la gestión de desechos, por el otro.
Pero mientras eso ocurre, sus competidores en el norte global no están dispuestos
a hacer cambios sustantivos en la dinámica establecida, por lo que, previendo
el cierre del gran vertedero chino, se están creando nuevas zonas de sacrifico
a las que reorientar los flujos de desechos en la ecología-mundo capitalista.
El norte global está reorganizando la geografía mundial de flujos de basura
plástica, mediante métodos legales e ilegales, que acorten las cadenas
mundiales y abaraten costos de transporte. De hecho, un informe de Interpol
establece que en los dos últimos años, a partir de la entrada en vigor de la
política Espada Nacional de China, se ha incrementado el comercio ilegal de
residuos[8].
Según Interpol,
dos son los espacios que constituyen la periferia tóxica de las potencias
europeas: en primer lugar, los países de Europa del Este (especialmente la
República Checa, Polonia y Rumania), y, en segundo lugar, la denominada región
MENA (Medio Oriente y los países del Magreb). En el tránsito de estos flujos,
cuyo destino final son los vertederos ilegales, los desechos peligrosos se
camuflan o son legalizados sin mayor control ambiental. El impacto es nefasto,
tanto en lo social como en lo ambiental. Por citar un ejemplo: desde 2018, en
Polonia, se han producido incendios en vertederos ilegales en los que se
depositan basuras domésticas y de grandes supermercados, que salen del Reino
Unido etiquetadas como plástico de la “lista verde” de la Unión Europea. En
Zgierz, en el centro de Polonia, los propietarios del vertedero quisieron
borrar las pruebas del delito que supone la importación ilegal prendiendo fuego
a los casi tres mil metros cúbicos de basuras, con severos impactos para la
salud humana y el resto de la naturaleza en este territorio.
Las pujantes
economías asiáticas (Japón, Corea del Sur, Taiwán… entre otras) y Australia
encuentran un mercado legal e ilegal de residuos plásticos en Malasia,
Tailandia y Vietnam, países en que se reproduce el viejo discurso que glorifica
la basura importada como materia prima para el desarrollo, pese a que, según
señala Interpol, son países que carecen de la infraestructura adecuada para el
reciclaje de plásticos.
En el caso de
Estados Unidos y Canadá, si bien no renuncian a exportar desechos a los países
asiáticos, están diversificando sus zonas de envío. Estados Unidos incluso está
llevando su basura plástica a ecosistemas inhabitados por humanos. Un reportaje
periodístico de 2016 sobre la inundación global de plástico estadounidense informa
que en ese país se han constituido empresas que compran todo tipo de plástico,
contaminado o no, y lo exportan a 78 destinos, también a ecosistemas vírgenes
(es el caso de la Reserva Marina de las Islas Heard y McDonald (HIMI) en el
océano Índico australiano, hasta 2016 protegido celosamente). Según el
mencionado reportaje, estas “islas deshabitadas” han recibido 57 toneladas
métricas de desechos plásticos no clasificados procedentes de Estados Unidos[9].
Sin embargo, la nota periodística oculta que esta decisión pone en riesgo estos
ecosistemas frágiles. Las autoridades ambientales buscaron restringir y
controlar la presencia de especies exóticas causantes de la devastación de
poblaciones reproductoras de aves marinas, la modificación de las comunidades
de plantas e invertebrados, la reducción general de la biodiversidad y las
extinciones locales[10].
Ahora, las consecuencias de la presencia de esta nueva materialidad desechada
ofrecen un sombrío panorama.
Por razones de
cercanía geográfica, pero también por factores geopolíticos, el destino de la
basura plástica de Estados Unidos y Canadá tiende a ser América Latina y el
Caribe. Según Interpol, en 2020 se notó un notable crecimiento del sector de
reciclaje en la región, impulsado por inversionistas de China y Estados Unidos
que esperan sacar provecho del exceso de plástico norteamericano. Así, los
agentes privados se benefician de las institucionalidades débiles, con escasa
capacidad para realizar controles ambientales a las importaciones provenientes
de Norteamérica. Para ese año México, El Salvador y Ecuador se habían
convertido en los principales importadores de desechos plásticos, con 32.650
toneladas, 4.054 toneladas y 3.665 toneladas respectivamente[11].
Recordemos que Estados Unidos no es firmante del Convenio de Basilea, y está
utilizando los tratados de libre comercio y las fisuras del Convenio para
firmar acuerdos bilaterales con otros países de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económicos (OCDE) con los cuales, según la Agencia de
Protección Ambiental de Estados Unidos, “intercambió” el 55% de sus basuras
plásticas. Actualmente, en América Latina, forman parte de la OCDE los
siguientes países: Chile, Colombia, México y Costa Rica, cuyos gobiernos pueden
estar tentados a convertirse en receptores de la basura norteamericana en
nombre de las medidas de recuperación económica postpandemia.
La
reconfiguración del flujo de plástico desechado en la ecología-mundo capitalista
amenaza seriamente la vida humana y no humana en la periferia global. La
inundación de estos desechos crea nuevas zonas de sacrifico, afecta a la salud
humana, así como al bienestar de otras especies. Y, de manera particular,
impacta negativamente sobre la economía popular de millares de recolectores de
materiales descartados que recorren las calles de las ciudades del sur global y
que ahora se enfrentan a la competencia de la basura importada. Es en estas
condiciones que debe exigirse la defensa del trabajo de los recicladores
populares y de sus organizaciones, algo fundamental en el sur global. Además,
en el escenario de profundos desafíos en que nos encontramos, la ciudadanía
debe presionar para que las políticas gubernamentales garanticen la soberanía
ambiental y social de sus respectivos países.
Notas
[1] El concepto de ‘zonas de sacrifico’ hace referencia a espacios
sometidos recurrentemente a daño socioambiental debido a la saturación de
efectos contaminantes. Usualmente estas zonas están habitadas por poblaciones
racializadas o de bajos ingresos, así que padecen procesos de injusticia
ambiental. También, en una perspectiva antropocéntrica, pueden ser regiones sin
habitantes humanos, pero con vida no humana considerada ‘no valiosa’ o ‘de
menor impacto ambiental’ por parte de quienes toman las decisiones de
contaminar.
[2] Jason W. Moore. (2020). El capitalismo en la trama de la
vida. Ecología y Acumulación de Capital. Madrid: Traficantes de Sueños.
[3] Susan Freinkel. (2012). Plástico: Un idilio tóxico. Tusquets Editores.
[4] Will Flower. “What Operation Green Fence
Has Meant for Recycling.” Waste360. 11/02/2016.
[5] Kate O´Neill. (2019). Waste. Polity Press.
[6] Su nombre completo es Convenio de Basilea sobre el Control de los
Movimientos Transfronterizos de Desechos Peligrosos y su Eliminación. Se adoptó
el 22 de marzo de 1989, y entró en vigor el 5 de mayo de 1992, con la intención
de poner fin a graves situaciones, relacionadas con el tráfico de residuos
peligrosos, presentadas a finales de 1980. Pese a que está suscrito por 187
países, Estados Unidos se ha negado a suscribirlo y otros países han logrado
modificar apartados claves del convenio para continuar exportando materiales de
desecho peligrosos para toda la vida en el planeta.
[7] Michael Standaert. “It Looks to Go Green,
China Keeps a Tight Lid on Dissent”. Yale Environment 360.
2/11/2017.
[8] “Strategic Analysis Report – Emerging
criminal trends in the global plastic waste market since January 2018”.
Véase: www.interpol.int/es/Noticias-y-acontecimientos/Noticias/2020/Un-informe-de-INTERPOL-alerta-del-drastico-aumento-de-los-delitos-relacionados-con-los-residuos-plasticos
[9] Xavier A. Cronin. “America’s plastic scrap
draft”. Recycling Today. 30/09/2016.
[10] Ver el informe del Departamento de Agricultura, Agua y Ambiente
australiano en: http://heardisland.antarctica.gov.au/protection-and-management/history-of-protection/pressures
[11] Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA). La
basura plástica llegó a América Latina: tendencias y retos en la región.
Resumen ejecutivo, julio 2021.
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