miércoles, 25 de diciembre de 2019

Se completa la 'obra del siglo': el puente de Crimea abre al tráfico fer...

FELICES Y PRÓSPERAS LUCHAS DE LOS TRABAJADORES CONTRA LA MANGANCIA ECONÓMICA Y POLITICAMENTE ORGANIZADA EN 2020




Felices luchas

insurgente.or /24/12/2019 

La excusa de una fecha para juntarse con personas queridas, puede ser un espacio para la reflexión de lo hecho y lo que queda en el campo militante. La capacidad de ilusionarse no con la revolución (que parece fácil) sino con el trayecto – y sobre todo cuando éste es algo desértico- , es el desafío. Máxime en un momento como el actual donde las luchas sociales no abundan, por aquello de la «paz social» y la «conciliación de las clases», y las que hay, quieren ser a toda prisa conducidas a las urnas por los que sueñan con poltronas y salarios tranquilizadores.

Hace unos dìas, ideólogos y altavoces de la derecha (en todas sus expresiones) chilena, no se explicaban que con los números macroeconómicos que tenía el país, con el ejemplo continental que suponían, estallara todo por los aires, aparentemente por una tímida subida del precio del transporte público. Chile tuvo su propia «iskra» porque la lucha de clases no pueden esconderla, por eso, decenas de miles de trabajadores tomaron también las calles en Francia, en la próspera y moderna Francia, con gritos unánimes contra la farsa democrática. La lucha no se detiene.

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¿RUSIA, POLONIA, GALGOS, PODENCOS O LA SANTISIMA TRINIDAD? Y, POR QUÉ NO NOS VAMOS CENTRANDO LOS TRABAJADORES EN LO NUESTRO: ¿SI LA RIQUEZA LA CREA EL TRABAJADOR CON SU TRABAJO (Por razones obvias queda excluido Santiago Abascal de VOX), CÓMO ES Y QUE MILAGRO ACTÚA, PARA QUE SEA EL CREADOR DE LA RIQUEZA, EL TRABAJADOR, EL QUE NO DISFRUTA DE ELLA?



Rusia – Polonia: hoy como en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

DIARIO OCTUBRE /diciembre 24, 2019 


Estamos en pleno siglo XXI y Rusia y Polonia se siguen culpando mutuamente del estallido de la Segunda Guerra Mundial, como en 1939. El sábado intercambiaron comunicados oficiales en los que se acusan mutuamente de distorsionar la historia y “socavar” las relaciones bilaterales.

“Con preocupación e incredulidad acogemos las declaraciones de los representantes de la Federación Rusa, incluido el Presidente Vladimir Putin, sobre la génesis y el curso de la Segunda Guerra Mundial, que tergiversan los acontecimientos”, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores polaco en una larga declaración en su sitio oficial de internet.

Es como si el tiempo no hubiera pasado. En lugar de seguir el camino emprendido por Gorbachov y Yeltsin, Putin da marca atrás, “renueva la propaganda estalinista” y “desperdicia el esfuerzo conjunto de los expertos polacos y rusos y los logros de sus predecesores, Mijaíl Gorbachov y Boris Yeltsin, quienes, a pesar de las dificultades, habían tratado de buscar un camino de verdad y reconciliación en las relaciones polaco-rusas”.

Según el gobierno polaco, durante la Segunda Guerra Mundial su país no sufrió a causa del III Reich sino de la URSS, para lo cual se puntan al carro de las miles de víctimas del “totalitarismo bolchevique” que, como todas las demás cifras, nadie puede saber de dónde han salido. El gobierno de Varsovia estima en 566.000 el número de víctimas polacas de la “represión soviética”.

El domingo, una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso consideró a Polonia como “el principal protagonista en la adopción de las sanciones europeas contra Rusia” y la acusó de “socavar“ las relaciones a través de “una retórica agresiva y la demolición de monumentos a los luchadores contra el fascismo”.

La semana pasada, en una evocación de los orígenes de la Segunda Guerra Mundial, Putin culpó a las potencias occidentales y a Polonia, antes de denunciar la sucia resolución del Parlamento Europeo sobre la “memoria europea”, adoptada en septiembre, que ponía en pie de igualdad al comunismo y al nazismo.

El jueves en una reunión de los presidentes de la Comunidad de Estados Independientes y en su conferencia de prensa anual al día siguiente, Putin denunció el “increíble cinismo” de ese tipo de resoluciones.

“¡La gente no sabe leer ni escribir! Que lean los documentos de la época, que vean cómo se firmó el llamado Acuerdo de Munich en 1938, cuando los dirigentes de los principales países -Francia, Gran Bretaña- firmaron un acuerdo con Hitler sobre la división de Checoslovaquia, en el que también participó Polonia”, dijo Putin.

Lo mismo que a la Unión Europea, a Polonia tambien se le vala boca y la repugnante propaganda anticomunista que emiten sus portavoces oficiales no sólo contradice la historia, sino que es fascismo, el de 1939 y el de toda al vida.

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SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD


La navidad y lo que significa de verdad





Pedro A. Gacía Bilbao

Sociología Crítica

22.12.2019





Se celebraba antes de que la llamásemos así. 


Su sentido es claro. 


En nuestras latitudes es uno de los días más cortos del año, la luz se retira, viene el invierno, las cosechas se recogieron y guardaron, el trabajo en el campo bajó de actividad; es el momento de ver si tenemos para aguantar los días de frío que traerá el invierno, y un día preparamos algo de lo que muy duramente logramos entre todos y nos reunimos para celebrarlo aun teniendo que acudir desde lejos al hogar en el que nacimos. Y nos reencontramos en torno a un fuego común, los pequeños con los abuelos, los padres, los primos, todos juntos, con la alegría de verse y la nostalgia de los que faltan, los adultos recordando lo que vivieron de niños, sabiendo ya lo que es la vida y su dolor, los niños con la fascinación de algo nuevo y los mayores con la sensación de no estar solos, de ver que la vida sigue y que aunque ellos se vayan dejaran atrás personas a las que dieron vida y les recordarán siempre. Eso es lo importante y no otra cosa. 


Y por eso nos duelen tanto estos días. Porque siempre nos faltan muchos de los que queremos, porque recordamos al niño que fuimos, porque el tipo de vida moderna nos sacrifica la humanidad, nos separa y divide, nos hunde en la soledad, la angustia del dinero o su falta, nos aleja de la vida, porque lo que quisiéramos es volver a cruzar aquella puerta y volver a sentir aquel calor, aquel abrazo, aquellas sensaciones que tuvimos de niños que vemos reflejadas en sus ojitos maravillados por el calor, la mesa, los adornos y la agitación de los adultos, o las que sentimos como padres cuando lo fuimos, sensaciones que no volverán porque nos faltan ya casi todos y, o hemos creado una nueva familia —e incluso así— o mantenemos joven nuestro corazón, o estos días del inicio del invierno serían unos días más de frío y soledad. Pero pese a todo lo seguimos celebrando, porque lo necesitamos, pues es la prueba de que hemos vivido. Por eso nos duele.


(Navidad 2017)

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martes, 24 de diciembre de 2019

¿ECOLOGÍA O ECOSOFÍA? A QUE VA A RESULTAR QUE VAMOS A TENER QUE LEER SOBRE ECOLOGÍA PARA SABER QUE MATERIAL NOS QUIERE VENDER LA "ECOLOGISTA" ACTRIZ VIEJA DE ESPIRITU PERO CON MUY POCOS AÑOS Y MUY BUEN ASESORAMIENTO COMUNICATIVO, QUE SE HA METIDO (Para mi que la han metido) A REDENTORA DEL MUNDO A TRAVÉS DE LA ECO QUÉ?



Entrevista a Santiago Álvarez Cantalapiedra sobre La gran encrucijada. Crisis ecosocial ycambio de paradigma (*y III)

“Si queremos salvar al planeta, y salvarnos nosotros, de este capitalismo invasivo debemos construir otra subjetividad.”

Salvador Lopez Arnal
El Viejo Topo

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Valladolid, Santiago Álvarez Cantalapiedra es Doctor en Economía Internacional por la Universidad Complutense de Madrid y ha ejercido la docencia en ambas universidades.

Director del FUHEM Ecosocial y de la revista Papeles de relaciones eco sociales y cambio global, es también miembro del consejo editor de la colección de libros “Economía Critica & Ecologismo Social” y del consejo de redacción de la Revista de Economía Crítica.

Autor de numerosos artículos y capítulos en libros colectivos sobre necesidades sociales, consumo y las relaciones entre el bienestar social, la calidad de vida y la sostenibilidad en el marco de la globalización capitalista y la crisis económica.

La gran encrucijada. Crisis ecológica y cambio de paradigma ha sido publicado por Ediciones HOAC en julio de 2019. En sus tesis y argumentos centramos nuestra conversación.

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Nos quedamos aquí. El apartado siguiente está dedicado a la era de las consecuencias, “un período en el que debemos convivir de forma inevitable con las consecuencias de la crisis ecosocial”. Pero... ¿podremos convivir? ¿Será posible convivir humanamente, respetando nuestro entorno, en el panorama que usted mismo describe?

Hubo la oportunidad de revertir muchas cosas hace cuarenta años cuando se empezó a conocer la gravedad de la crisis ecológica. Pero en lugar hacerlo, se inauguro un orden neoliberal que tomo la dirección contraria: mas comercio y a mayores distancias, más desregulación y mercantilización, menos mecanismos de protección de la sociedad y de la naturaleza. Ahora toca asumir que el cambio climático esta aquí y que padeceremos sus consecuencias, que se han superado de manera irreversible algunos umbrales críticos y que en ciertas partes del mundo se está padeciendo desde hace tiempo la combinación de la crisis ecológica con los impactos de otras crisis preexistentes ligados a la pobreza y a la desigualdad, multiplicando y amplificando los conflictos. En la ultima década se han disparado los conflictos armados, adoptando la mayoría de ellos la forma de conflictos internos. En la actualidad hay treinta y seis conflictos armados registrados en el mundo y noventa y seis escenarios de tensión que están provocando la huida de millones de personas.

Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el desplazamiento forzado alcanzo en el año 2014 una magnitud que no se había registrado desde la II Guerra Mundial.

Pero junto al hecho incontestable de que los conflictos armados provocan la huida masiva de la gente, nos encontramos con otros procesos menos evidentes ―como el acaparamiento de tierras, el extractivismo minero y energético, la desertificación o el anegamiento de zonas densamente habitadas― que también están expulsando (y en el futuro inmediato lo harán de manera más intensa) a muchas personas de sus hábitats por motivo de simple supervivencia. Es en este mundo en el que debemos aprender a convivir si queremos perdurar, buscando formulas de cómo vivir y organizar la vida social satisfaciendo las necesidades de las personas respetando los limites naturales.

También habla de injusticia ambiental. ¿De qué tipo de injusticia estamos hablando? ¿Es propiamente una injusticia? ¿Hay tribunales para juzgarla? Cierra este capítulo, el octavo, con esta afirmación:
“Las sociedades opulentas, y las europeas en particular, están obligadas a responder a este desafío global asumiendo sus responsabilidades” ¿Quién las puede obligar o convencer? No parece que estén en predisposición de hacerlo.

El cambio climático es un fenómeno muy cruel que está castigando en mayor medida a quienes menos han contribuido a el. Los más pobres, cuyas formas de vida tienen bajos niveles de emisiones, son los más vulnerables ante las consecuencias de las catástrofes climáticas. Los ricos compraran su salida. Se mudaran de las zonas inundables por la subida de los océanos a los lugares más seguros y se harán con las tierras más altas a medida que resulten inhabitables otras zonas; aseguraran sus propiedades contra los riesgos asociados a eventos extremos y podrán disfrutar de mas aire acondicionado en sus casas cuando se incrementen las olas de calor. Aquí late una injusticia. No es nueva, se encuentra presente siempre en cualquier cuestión ecosocial. Unos participan de las ventajas que trae el progreso y otros solo soportan los costes y los riesgos asociados a la prosperidad material que los primeros disfrutan. Junto al desigual reparto de los frutos del progreso –en forma de ventajas y oportunidades, costes y riesgos, etc.-, la suerte de la gente también dependerá de los mecanismos de protección o redes de seguridad que encuentren a su disposición, y los pobres dependen sobremanera de que existan redes de carácter público. En la catástrofe del huracán Dorian, que ha asolado la isla Gran Abaco al norte de las Bahamas, han resultado cruciales en las tareas de evacuación las fuerzas de seguridad privadas al servicio de los residentes ricos; no es difícil adivinar que los últimos en evacuar fueron los pobres. Y lo mismo pasa con los países. Europa participa de un modo de vida imperial, por lo que su responsabilidad es mayor.

En cualquier caso, hablamos de una injusticia estructural imposible de exigir en los tribunales, pero básica para enjuiciar política y moralmente el sistema socioeconómico hoy vigente y los comportamientos cotidianos de esta civilización industrial capitalista. El problema es que hoy no se consideran inadmisibles estas situaciones de injusticia. De ahí que, en mi opinión, no estaría de más recuperar nociones como la del “pecado”, que desde una lectura secularizada nos confronte con lo inaceptable. A cuestiones como esta me refiero en el capítulo final sobre el papel de las religiones en la crisis ecosocial.

Hablamos de ello más tarde si le parece. Entramos en la tercera parte del libro, el dedicado al cambio de paradigma. El primer capítulo de esta parte lleva por título: “De las necesidades del capital a las necesidades humanas”. ¿Cuándo puede afirmarse que una necesidad es propiamente una necesidad humana? ¿Solo debemos tener en cuenta nuestras necesidades como especie? De hecho, usted mismo admite que el concepto es poliédrico y que, recordando a Gramsci, vivimos en un mundo grande y terrible.

Hay dos criterios para identificar las necesidades humanas: el criterio de la universalidad y el de la indispensabilidad; el primero nos dira que aquel bien que hemos identificado es una necesidad humana porque esta presente en todos los seres humanos de cualquier sociedad y época; el segundo nos advertirá de que solo podrá ser considerada como necesidad aquella que si no se satisface
provoca una pérdida o un daño grave en la persona. Son criterios útiles para diferenciar las necesidades de los deseos subjetivos y las aspiraciones particulares que forjan los privilegios. Por supuesto, la satisfacción de las necesidades humanas no se debería hacer de espaldas a las necesidades de otras especies; formamos parte de un ecosistema y si no corregimos nuestro antropocentrismo corremos el riesgo de tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Con lo dicho tenemos una guía útil, pero no la solución al problema. Al final siempre estará la disputa política por la interpretación de como satisfacemos nuestras necesidades.

Habla usted en este apartado del buen vivir y de la calidad de vida. Empiezo por lo segundo: esto de la calidad de vida, ¿no es algo muy subjetivo, muy de cada uno? Por ejemplo, para muchas personas, calidad de vida es poder viajar mucho en avión y poder “conocer” mundo y más mundo; no lo es, en cambio, para otras. Le pregunto casi lo mismo sobre el buen vivir. ¿Qué es para usted el buen vivir? ¿Cómo podría convencerme de que su buen vivir es mejor que el mío?

La noción de calidad de vida es multidimensional. Una de esas dimensiones tiene que ver con garantizar la cobertura de las más elementales necesidades materiales, es decir, implica disponer, por ejemplo, de ingresos, bienes y servicios suficientes para poder hacer frente a los estados de necesidad en una sociedad. Pero la calidad de vida es algo más que eso. Si preguntamos a la gente acerca de una vida de calidad lo habitual es que incorporen en sus respuestas alusiones a la salud o al disfrute del tiempo libre y la compañía de sus seres queridos. Así pues, la calidad de vida es un concepto multidimensional que incorpora tanto lo que tenemos, como lo que hacemos, sin olvidar donde y con quien estamos. Tener, hacer y estar son dimensiones siempre presentes en la evaluación de la calidad de vida. Cada una de estas dimensiones entraña, a su vez, aspectos objetivos y subjetivos. Los aspectos objetivos se refieren a las oportunidades que se nos abren en relación con los recursos a los que podemos acceder, las actividades que podemos desarrollar o las circunstancias en las que nos toca vivir. Los aspectos subjetivos tienen que ver con las valoraciones cognitivas y los sentimientos (positivos y negativos) que suscita todo lo anterior. Una vez resaltadas las dimensiones que abarca la calidad de vida, el concepto está abierto a las discrepancias en cuanto a su significado. La clave aquí está en que las personas debemos dar razones de ello. No vale sustraerse del debate público, decir que esta es mi opinión y punto final; no, hemos de razonar juntos sobre su significado cuando las consecuencias nos afectan a todos.

Añado: ¿no es el buen vivir un concepto más filosófico, incluso metafísico, que científico? ¿No es eso de lo que han hablado muchos filósofos y afines a lo largo de la historia y bastante menos los economistas o científicos sociales?

Estoy de acuerdo. Hablar de vida buena nos conduce a una discusión que desborda el plano meramente científico y que apunta al sentido y al valor que otorgamos a la vida. Ahora bien, podemos adentrarnos en esta tarea haciendo caso omiso de lo que nos dice la ciencia o asentándonos en ella. Es obvio que al señalar que este asunto desborda el campo científico defiendo que las respuestas a las preguntas filosóficas se abordan mejor desde el conocimiento científico que desde su ignorancia.

El último capítulo lleva por título: “Las religiones como ecosofías”. ¿Qué es una ecosofía? ¿Lo son las religiones?

Las ecosofias centran su atención en el significado de la libertad humana en un marco de sociodependencias y ecodependencias. Las interdependencias son el marco constitutivo de nuestra libertad en cuanto seres sociales que formamos parte de una especie que comparte planeta con otras especies. Las tradiciones religiosas milenarias son portadoras de mucha sabiduría en este sentido.

No en vano, el termino religión está emparentado etimológicamente con religar o vincular, por lo que la experiencia religiosa consistiría en la consciencia y vivencia de la vinculación y la dependencia. Es el individualismo metodológico y moral de la modernidad occidental el que tiene que asumir en este punto la carga de la prueba.

Debería preguntarle por el individualismo metodológico, pero no podemos hablar de todo. Cita usted en este capítulo a un poeta, traductor y profesor muy querido y admirado, Jorge Riechmann. ¿Qué cree que ha representado la obra del coautor, junto a Francisco Fernández Buey, de Ni tribunos y Redes que dan libertad en estos últimos años para cultura alternativa española?

Jorge Riechmann es una persona entrañable de una cultura y una creatividad enormes cuyas aportaciones en el campo de la ética ecológica y de la construcción de una cultura de la auto contención resultan insoslayables en la tarea de atemperar la hybris humana y hacer las paces con nosotros mismos y con la naturaleza.

Las religiones, cuanto menos las instituciones religiosas, han estado muchas veces muy cercanas a los poderes. ¿Pueden generar en su opinión, a día de hoy, cosmovisiones emancipadoras?

Desde un punto de vista histórico, el fenómeno religioso presenta rasgos duales: ha mostrado versiones oscurantistas, legitimando y colaborando con formas de poder opresivas; pero también ha mostrado un enorme potencial de rebeldía. Michael Lowy –en un libro muy recomendable que ha publicado recientemente el Viejo Topo con el titulo Cristianismo de liberación. Perspectivas marxistas y eco socialistas- recuerda que para percibir el primer aspecto de la dualidad se requiere la llamada “corriente fría del marxismo”, pero que es la “corriente cálida del marxismo” la que ha
mostrado el excedente utópico y la fuerza emancipadora presente en el cristianismo.

Permítame que insista en un punto. Uno de los apartados de este capítulo está dedicado al papel que pueden desempeñar las religiones en la crisis ecosocial. ¿Nos puede explicar, brevemente, lo esencial de ese papel?

Ya se ha señalado que hay aspectos de las religiones que se pueden considerar ecosofias. En unos tiempos en los que tanto se echa en falta la sensatez y la prudencia, me temo que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de las fuentes de sabiduría que se encuentran a nuestro alcance.

Muchas religiones critican el utilitarismo y reivindican el valor intrínseco de cada ser viviente y el carácter sagrado de la biosfera en su conjunto. Además, proporcionan fuerza espiritual y moral, motivación e inspiración y, cuando adoptan la forma de protesta y rebeldía, dimensión utópica y altas dosis de conciencia crítica. Y, por lo general, casi todas introducen criterios para diferenciar lo admisible de lo inaceptable y ofrecen ritos de reconciliación que sanan y restablecen la confianza en la comunidad y en las personas.

Las religiones son una forma de conciencia que disputa el espacio simbólico en el que los seres humanos se piensan a si mismos y al mundo natural.

Habla también de la necesidad de generar nuevas subjetividades. ¿Qué serían esas nuevas subjetividades? ¿Por qué deberían ser nuevas?

Pasolini advertía en los años setenta de la mutación antropológica que estaba ocasionando el capitalismo de consumo de masas en las sociedades occidentales. Hoy el capitalismo digital, a través de los mecanismos de vigilancia comercial, ha logrado perfeccionar esa capacidad de configurar las preferencias subjetivas de las personas.

Pero a diferencia de los tiempos de Pasolini, el capitalismo tecnológico de nuestros días no se conforma solo con moldear consumidores, impele también a que la gente gobierne su vida como si de una empresa o una marca se tratara en eterna competición con sus semejantes. Si queremos salvar al planeta, y salvarnos nosotros, de este capitalismo invasivo debemos construir otra subjetividad. De ahí la importancia de pensar las relaciones entre la conversión y la transformación personal con el cambio social. Y en este punto, de nuevo, cabe reconocer las enseñanzas y el papel de las religiones, pues a través de la experiencia comunitaria, las prácticas pastorales y celebrativas muchas de ellas han sabido abrir vías de aprendizaje social que cultivan la renuncia, la sobriedad, así como la solidaridad y la misericordia.

Dedica un apartado, muy elogioso, a la Laudato si’. ¿Qué es lo que le gusta de la encíclica del Papa Francisco?

Me ha gustado por la honestidad y lucidez que trasmite. Además, aporta conceptos que considero claves ante el desafío ecosocial, como los de la “cultura del descarte” y la “ecología integral”.

Intramuros de la Iglesia, sospecho -no soy experto- que incorpora importantes elementos de novedad a su doctrina social; particularmente, creo que reinterpreta la tradición judeo-cristiana en lo que se refiere a la comprensión del mundo natural. Extramuros, creo que estamos ante una contribución muy relevante para asentar una consciencia ecológica critica. Hay varios aspectos que me han parecido especialmente interesantes, como la ligazón del “clamor de la Tierra” con el “clamor de los pobres”, identificando las mismas causas para sus respectivos sufrimientos; la crítica al paradigma tecno científico y al “antropocentrismo despótico” o la llamada a la “conversión ecológica”.

Hay un apartado final en su libro dedicado a Ediciones HOAC. ¿Nos puede resumir qué es la HOAC? ¿Ha querido publicar su libro en esta editorial por algún motivo especial?

Es una fraternidad obrera católica que representa lo mejor de la cultura política-religiosa del cristianismo liberador. Me propusieron escribir un libro para su colección, me imagino que a partir de la sugerencia de mi admirado amigo Rafael Díaz-Salazar. Acepte encantado, agradecido por el interés y respeto por mi trabajo y por el compromiso de la editorial para despertar la conciencia de las personas ante los retos que nos plantea el mundo actual.

¿Quiere añadir algo más?

Que muchas gracias, querido Salvador, por tu interés, tiempo y habilidad mayéutica.

Soy yo el agradecido.

Fuente: El Viejo Topo, noviembre de 2019.

(*) Para la primera parte de esta entrevista: Entrevista a Santiago Alvarez Cantalapiedra sobre La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambio de paradigma (I). “Conocer como funciona la sociedad ayuda a proceder con prudencia, sensatez y acierto pero no es suficiente para convertirnos en sujetos prudentes y responsables" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=263206

Para la segunda parte: Entrevista a Santiago Alvarez Cantalapiedra sobre La gran encrucijada. Crisis ecosocial y cambio de paradigma (*II)“La leccion que hay sacar de este transito desde el orden socialdemocrata al neoliberal es que ningun avance social se consigue sin lucha ynada de lo alcanzado esta asegurado de una vez y para siempre” http://www.rebelion.org/docs/263529.pdf