domingo, 6 de septiembre de 2015

PERIODISMO MÁS ALLÁ DE EL PAÍS, EL MUNDO, LA RAZÓN, ABC, LA VANGUARDIA, HERALDO DE ARAGÓN, LA SER, LA COPE, TELE CINCO, LA SEXTA, 13TV..., ETC.


Hackers y periodistas, encuentro 2015

Rebelión
La Vaca
03.09.2015

La semana pasada participamos de la cuarta edición del Hack Hackers Media Party, un encuentro entre periodistas y programadores para compartir nuevas tendencias en comunicación. Para muchos, el evento pasa tan desapercibido como cualquiera de las cosas que ocurren detrás del escenario de Internet, pero su impacto en la vida real es tan concreto como el uso que hacemos de Internet. Puede ser un juego de preguntas de celular, un mapa de medios o una plataforma para reclamar por obras públicas. Además, o sobre todo, sirve para entender por dónde se mueven las ideas y los negocios periodísticos hoy.




Reseteando la comunicación


Este año, según sus organizadores, la Media Party argentina se consagró como una de las más concurridas del mundo: se registraron más de mil personas por día, la base de la comunidad alcanzó 5000 miembros y se estima que participaron de los talleres más de 1500 personas.

La dinámica fue la misma de los tres años anteriores: las jornadas arrancaron a la mañana con varias exposiciones al estilo TED, de 10 minutos de duración, donde participaron profesionales de diarios internacionales como Washington Post o Los Angeles Times, representantes regionales de Girls In Tech, Taringa!, Chicas Poderosas, y casos argentinos de proyectos nacidos en esta misma Media Party como Yo Quiero Saber, Cargografías o Yo Intervengo.

A partir de las 3 de la tarde la actividad gruesa se reactiva y comienzan los workshops. A diferencia de las charlas matutinas, estos suceden al mismo tiempo y se debe optar por uno de ellos, lo que significa descartar otros tantos. lavaca asistió a uno llamado Conocimiento humano en red versus Google, coordinado por la gente de www.buscadores.net. El taller intentó demitificar la teoría de que en Google está todo: “Sólo el 0,3% de la información disponible en Internet está indexada en Google”.

La idea que reforzó el taller parece anacrónica: un grupo de personas es mucho más eficiente buscando que el buscador online. Las razones son humanas (mejora la experiencia, pone en juego conocimientos, permite el trabajo en equipo, etc.) pero también prácticas: según un ejemplo de investigación sobre un tema extravagante, distintos grupos llegaron a un porcentaje preliminar superior al 40% de efectividad en la investigación. Esa investigación puede incluir llamados telefónicos, conversaciones personales y distintas variantes de la oxidada actividad offline. Eso sí: requiere tiempo y voluntad.

A las 5 de la tarde, a la par que se mantienen algunos workshops, que llegaron a durar hasta 3 horas, se reanuda el zapping de exposiciones en la Sala B, para dar cierre a cada jornada de jueves y viernes.

El ultimo día, llamado Hackaton, se vuelcan estos saberes a proyectos concretos que cualquiera puede proponer y cualquiera puede sumarse. Así, además de todo el intercambio que supone el libre acceso a charlas y talleres, la Media Party es una usina de proyectos de periodismo de datos, comunicación digital, software libre y otras variantes desea ensalada.

Acá te contamos los condimentos más fuertes y los proyectos que resultaron de la Hackatón.

Primero la comunidad

La edición 2015 de la Media Party abrió con un proyecto periodístico: ProPública, una agencia norteamericana de investigación. El eje que trazó su editora, Amanda Zamora, se seguiría abordando a lo largo de los tres días: cómo involucrar a los lectores.

ProPública es una agencia que cuenta con equipos de investigación periodística de tiempo completo. Sus trabajos son ofrecidos, finalmente, a los medios de comunicación gráficos de mayor incidencia en EEUU, como The New York Times o Washington Post, además de subirse a la página de ProPública: www.propublica.org. Uno de sus trabajos mereció el Premio Pullitzer de investigación, sobre la inyección de dosis letales de analgésicos a enfermos días después del huracán Katrina.

La editora Zamora contó la otra parte de la producción periodística: la que involucra a los lectores. En su web, crearon un apartado especial como lugar de intercambio de comentarios, correcciones y propuestas. Recibieron así, por ejemplo, la idea de generar una campaña en contra del racismo en las escuelas.

Zamora contó que desde el portal trabajaron junto a jóvenes negros de distintas escuelas, dotándolos de herramientas para que puedan comunicar sus realidades: les dieron cámaras y los invitaron a escribir. El resultado fue una galería de fotos con pequeños textos que publicó el New York Times y un evento público en el que reunieron a los jóvenes con las autoridades públicas. Allí los funcionarios se comprometieron a hacer un programa de intercambio escolar. “No cambiamos leyes ni la segregación”, dijo Zamora, “pero trabajamos a nivel alumnos respecto de lo que estaban viviendo y generamos conversaciones dentro de la comunidad y material para que puedan usar”.

El fin de los comentarios

Otro de los proyectos que trabaja a partir de las propuestas de sus lectores, presentado en el Media Party, es Wbez. La dicotomía que trazó su oradora, Jennifer Brandel, es clave para entender los niveles de participación de la comunidad: comentarios versus preguntas.
La exposición enfrentó el modelo de comentarios (basado en opiniones) y ponderó el de las peguntas (basado en la curiosidad). ¿Qué pasa si ponemos a la audiencia en primer lugar? , preguntó. La respuesta es periodística: “Los comentarios no son generalmente útiles, y las preguntas son la columna vertebral del periodismo”.

Algunos ejemplos que llegaron a la redacción en Chicago: ¿Por qué no hay estatuas de mujeres en Chicago? ¿Cómo vivimos con un salario mínimo?

Brendel, de Wbez, fue más allá: ¿qué pasa si, además, los lectores pueden votar sus preguntas favoritas? Y un poquito más: ¿qué pasa si el público pudiera darle forma a las historias?

Así se acabaron los comentarios.

En este modelo de participación y producción desde y por los lectores, la inquietud es dónde queda el periodista. “Conectando las historias, sintetizando la información, verificándola”, dijo Brendel. La idea es que trabajan con los lectores, y no para los lectores. La moraleja de Wbez parece terapéutica, pero es fundamental para el periodismo: “Primero hay que escuchar”.

Controlando el caos

Otra de las charlas que abordó el tema de la participación y el problema de los comentarios estuvo a cargo de The Coral Project, un proyecto de gestión de las comunidades. Su presentador, Francis Tseng, dijo que lo importante es que la gente converse entre sí y no sólo que reaccione a las historias.

Para evitar que no se corra el eje central de la nota, The Coral Project utiliza un sistema de premios y castigos a los usuarios: “Hay gente que solamente quiere interrumpir y no aporta cosas positivas”, sintetizó. A los sancionados les comunican las normas que violó y les permite un descargo: “Generalmente vuelven con un mejor comportamiento”. Y para los que aportan positivamente, genera un índice de reputación y estimulación a los expertos.

Otra de las fórmulas: a los grupos que van creciendo, esta plataforma los desglosa en grupos más pequeños, para poder controlarlos mejor.

La preocupación por manejar a las comunidades continuó al día siguiente, el viernes 28, con la charla a cargo de Taringa!. Sus números abruman: 5 mil posts y 50 mil comentarios por día, 15 mil creadores de contenidos, 85 mil participantes y 5 millones de visitas al mes. ¿Cómo gestionar tamaña comunidad?

Taringa! Apuesta fuerte a la incidencia de sus moderadores para controlar los niveles de violencia, racismo y exacerbación general se vean controlados. Por ejemplo, relató Gino Cingolani, sus integrantes se capacitan con el INADI y el Concejo Nacional de la Mujer.

“La solución de los comentarios no es eliminarlos”, digo Cingolani, en relación a los diarios online que cierran sus participaciones para determinadas notas. “Eso es deshacerse del problema, cuando hay que esforzarse para que deje de ser así. En los comentarios hay muchísimo valor”, dijo Gino. Su consejo fue no dejar los comentarios en manos de terceros (como Facebook), sino establecer reglas propias. “Inviertan en comunidades. Háganlo desde el principio y va a ser más sano y más barato”, cerró.

Más tecnología, mayor transparencia

El otro gran eje que atravesó las distintas charlas, workshops y terminó en la hackaton se relaciona directamente con la actualidad política: obras públicas, elecciones y candidatos. El proyecto ganador de la Media Party 2014 fue, precisamente, uno llamado Yo intervengo, una aplicación móvil que recibe quejas y solicitudes sobre obras públicas.

Otro de los proyectos presentados este año también nació de una Media Party: Cargografías, una página de Internet que genera líneas del tiempo de los distintos funcionarios políticos para saber quién es quién, dónde estuvo cada uno cuándo y qué hizo.

En este sentido se presentaron también casos internacionales como la Sunlight Foundation, que creó una herramienta de rastreo de proyectos legislativos en Estados Unidos: qué político votó qué proyecto, cuál no, en qué estado, etc. Sunlight también creó un seguimiento en tiempo real de los contribuyentes a las campañas políticas, separado por contribuyente, candidato o estado.

Parlamento Abierto, desde Paraguay, y la fundación Directorio Legislativo fueron otros de los proyectos que contaron cómo sus plataformas dan a conocer datos públicos de manera sencilla y práctica.

Informarse jugando

Continuando la línea política, otro de los proyectos relatados fue YoQuieroSaber, un juego de preguntas que revela el nivel de conocimiento de los candidatos. Esta aplicación tuvo su pico de fama durante las PASO, con un millón de visitas en 14 días, para la cual generaba un índice de afinidad con los candidatos según las respuestas dadas.

La Borra es otra de las páginas que utiliza bases de datos para generar información. En su caso diseñan gráficos que comparan las distintas encuestas de las elecciones con el resultado efectivo de las votaciones. De acuerdo al nivel de credibilidad que generan las encuestadoras, y a la base histórica de votos, La Borra saca así un porcentaje de posibilidad de victoria de los candidatos y su predicción de quién ganara. Según Andy Tow, su creador, la pegaron el 80% de las veces.

Otro de los juegos que van en serio viajó desde Uruguay: se llama Señor Ministro y es una aplicación que te pone en el lugar de un ministro para tomar decisiones sobre fondos públicos. Señor Ministro incorpora demandas reales (qué pasa si se aumenta al 1.5 del PBI la inversión educativa) para ver cómo se reasignan los recursos. Según sus creadores, “van a ver qué difícil es dejar a todos contentos”.

Una de las últimas propuestas fue la presentación de un mapa de medios de Chile y Colombia (que se lanzará oficialmente el 10 de septiembre), que terminó con una pregunta que dejaba la puerta abierta: “¿Qué tal si mañana, en la hackaton, hacemos un mapa de medios de la Argentina?”

Proyectos en marcha

En efecto, el mapa de medios fue uno de los proyectos presentados el sábado 29 para ser abordado por periodistas, programadores, emprendedores, diseñadores y entusiastas. La idea es que cualquier se puede sumar, lo que significa asumir un rol en el reparto de tareas y aporte de saberes. La propuesta concreta del mapa es ésta:
  • Vamos a hacer una herramienta que permita a gente como nosotros empezar a mapear la industria de medios
  • Vamos a Mostrar cómo son los medios, cómo se regulan, quiénes trabajan en ellos, quiénes son sus dueños y qué otros negocios tienen esos dueños
    En total, producto de la Hackatón del sábado están en curso 27 proyectos, entre ellos:
  • Una red social para periodistas
  • Un prototipo de simulador de decisiones de vida
  • Un app mobile para buscar donde comer llamada “Hay hambre”
  • El Señor Ministro versión argentina
  • Una plataforma para saber si los candidatos que votamos cumplieron sus promesas
  • Un sistema de control comunitario a las empresas de consumo masivo (telefónicas, alimentos, ropa)
  • Y 20 más.


sábado, 5 de septiembre de 2015

LOS POLÍTICOS CORRUPTOS YA HAN HECHO SU AGOSTO, HAN ESTADO DE VACACIONES, MUCHOS DE ELLOS (MARIANO RAJOY, UNO) SE VUELVEN A PRESENTAR EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES


Corrupción, política y 24-M

5/5

24.06.2015

Corrupción y 24-m (19/05/2015)

En esta introducción para El Hurón del artículo sobre las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24-M, nos enfrentamos a uno de los análisis más complejos y difíciles de realizar sobre los resultados globales, y sobre los particulares de las negociaciones, pactos y repartos posteriores, que es, sin duda, el de la influencia política de la corrupción, el de calibrar con alguna aproximación cuánto voto han podido perder la dos grandes fuerzas políticas en el Estado español debido a la corrupción. Intentaremos analizar muy brevemente qué posibles influencias ha podido tener en dichos resultados la corrupción estructural que caracteriza al capitalismo español y a su Estado.

Una de las razones que explican esa dificultad, probablemente la fundamental, estriba en que la corrupción normalizada no es mal vista en el Estado, y menos en lo que se denomina «mundo empresarial», tal como hemos expuesto en artículos anteriores. Esto hace que sólo sea cuantificable y calificable en sus expresiones manifiestas, pero apenas en la anodina vida cotidiana.

Otra de las razones es que la llamada «ciencia social», la sociología, para entendernos, no está capacitada para estudiar las corrupciones por dos obstáculos cualitativos insuperables para esta llamada «ciencia social»: uno, que la raíz de la corrupción es la misma que la raíz de la economía mercantil desde sus orígenes históricos; y otra, que esta raíz se entrelaza rápidamente con otras motivaciones sociopolíticas formando una totalidad, cuyo estudio exige recurrir al método dialéctico, algo también imposible para el mecanicismo positivista y neokantiano de la sociología que, con su célebre «cuantofrenia» denunciada por Sorokin, absolutiza el individualismo metodológico burgués.

Resultado de ello es que la sociología ni quiere ni puede prestar atención a la unidad entre economía y política, unidad que tiene en las corrupciones uno de los engranajes de influencia recíproca más efectivos. Si la sociología intentase profundizar en las relaciones político-económicas tendría que hacer un doble esfuerzo: superar sus propias limitaciones pero también las de la contabilidad de la economía capitalista. La entera estructura conceptual de la economía política está diseñada para negar u ocultar lo más posible la explotación asalariada, el proceso de extracción de plusvalía mediante la explotación burguesa de la fuerza de trabajo. La ignorancia sociológica al respecto es involuntaria solo en parte, frecuentemente es consciente: estricta voluntad de no saber qué es y cómo funciona el modo de producción capitalista.

Ahora bien, la cuantificación sí sirve para descubrir algunos efectos externos que nacen de las internas contradicciones del capitalismo. Permite saber, por ejemplo, que la corrupción supone aproximadamente el 1% del PIB de la UE; que las mafias ganan alrededor de 5.500 millones-€ anuales con tráfico de personas de África a Europa y de Nuestra América a EE.UU., y que han obtenido no menos de 15.700 millones-€ en los últimos quince años con el tráfico humano entre África y la UE; que el narcotráfico y la prostitución suponen el 0,85% del PIB del Estado español; que en 2014 aproximadamente el 33% de la clase obrera del Estado trabajase en «negro», con el demoledor impacto que ello supone para la recaudación fiscal, ya de por sí muy debilitada por las «amnistías» fiscales, prebendas, ventajas y descuentos legales que el Estado burgués concede a las grandes fortunas, mientras que casi 1.300.000 pequeños ahorradores han sido estafados en menos de diez años mediante las «ofertas preferentes» de la banca.

Todo esto y más puede descubrir la contabilidad económica siempre que tenga medios adecuados y sobre todo voluntad política, lo que depende de las disputas entre las fracciones de la burguesía, las presiones del reformismo y la fuerza de masas de la izquierda, cuestión sobre la que nos extenderemos en otros escritos. A pequeña escala también es difícil luchar contra la corrupción en talleres, bares, restaurantes y comercios, aunque se incoen expedientes a algo más de un centenar de talleres de coches en la Comunidad de Madrid; o como en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca se «descubra» que el 90% de los bares y restaurantes tienen contabilidad B: casi al instante han respondido asociaciones de pequeños empresarios poniendo en solfa o minimizando el asunto incluso con argumentos legales basados en las ambiguas lagunas de la jurisprudencia al respecto. De cualquier modo, una doble contabilidad bien manipulada deja un beneficio extra aún después de haber pagado la multa siempre que la ley vaya por detrás de la trampa.

La corrupción estructural en lo económico se materializa en lo sociopolítico mediante complejos y múltiples canales a través de los que se redistribuyen parte de los beneficios legales e ilegales, también «grises», que siempre nos remiten a alguna forma de ganancia directa y/o indirectamente material: dinero, regalos, sexo, poder, influencias, etc. Más aun, en las intrincadas redes relacionales cotidianas, siempre dependientes del reparto de estos y otros beneficios y lubricadas por este mismo reparto, laten los embriones de formas micro mafiosas de acción económica y sociopolítica: que no lleguen a dar el salto a pequeñas organizaciones que bordean la ilegalidad puede ser debido a muchas razones.

Lo fundamental es que estas corruptelas de baja intensidad de la que ya hemos hablado en alguna ocasión y a las que tendremos que volver en otros comentarios por su enorme importancia, son extremadamente difíciles de cuantificar y menos en los resultados electorales porque su masiva penetración cotidiana está asentada y asegurada por la quíntuple función del dinero como medida del valor; medio de circulación; medio de acumulación; medio de pago y como dinero mundial. La totalidad de la vida social está determinada por esta quíntuple función del dinero, determinación tanto más omnipotente cuanto que además está desmaterializada por el perverso y reaccionario efecto del fetichismo de la mercancía.

La normalidad cotidiana con la que se acepta y practica esta «pequeña» corrupción surge de la imbricación de los factores expuestos dentro de la vida más o menos precaria, pero siempre precaria, que sufre la población explotada que vive de salario directo, social, público, diferido, indirecto. La burguesía tiene otra forma de ver y practicar la corrupción. Solamente cuando la amarga experiencia acumulada durante varios años en los que, junto a los efectos empobrecedores de la crisis, las masas van viendo que la corrupción y la podredumbre generalizadas multiplican su malestar a la vez que enriquecen a la minoría en el poder, sólo entonces empiezan a notarse los directos efectos políticos que causa la podrida realidad corrupta, pero no siempre sucede así.

La sociología no está preparada para investigar --ni tampoco quiere hacerlo-- las concatenaciones entre los procesos socioeconómicos y psicopolíticos que, bajo la presión de las corrupciones múltiples, terminan influyendo en los resultados electorales. En los últimos años han emergido a la prensa tantas corrupciones soterradas durante tiempo que han sido uno de los detonantes del drástico agravamiento de la crisis internacional del nacionalismo español. Nos encontramos ante la clásica sinergia de contradicciones parciales que generan una compleja contradicción cualitativamente superior cuyo estudio exige el empleo del método dialéctico, verdadero «satán bolchevique» para el academicismo neokantiano de la sociología «neutral», subvencionada por empresas privadas y burocracias estatales. A pesar de la innegable actualidad e influencia sociopolítica y económica de la corrupción estructural, multiplicada en los últimos años, es extremadamente difícil encontrar investigaciones serias realizadas desde la sociología.

Nuestra búsqueda ha dado muy pocos resultados, exceptuando los cuatro textos que citamos, y el cursillo de verano sobre la corrupción política organizado en Donostia por la fiel UPV, utilizado por el PNV, en representación y defensa de la burguesía vasca, para emborronar el problema. Los cuatro textos son: F. Gordillo, J.M. Arana, L. Mestas y J. Salvador:  «Compatibilidad y confianza entre votante y candidato ¿Es posible un sistema de votación más justo?». Psicología Política, Valencia, Nº 45, 2012, pp. 27-41. R.F. González; L.F. García y Barragán y F. Laca Arocena: «Validación de una batería para identificar el papel de la ideología en las decisiones electorales» Psicología Política, Valencia, Nº 49, 2014, pp. 59-82. Sandro Giachi: «Dimensiones sociales del fraude fiscal: confianza y moral fiscal en la España contemporánea». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Madrid Nº 145, 2014, pp. 73-98. Y J. Mª García Blanco: « Burbujas especulativas y crisis financieras. Una aproximación neofuncionalista», Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Madrid Nº 150, 2015, pp. 71-88.

Dejando de lado otras críticas comunes a los cuatro artículos que nos remiten a lo arriba expuesto sobre las limitaciones de la «ciencia social», sí hay que decir que aunque sus temáticas tienen relaciones estrechas y hasta muy estrechas con la corrupción, y a pesar de que han sido escritos en unos años en los que la corrupción y las elecciones están en primera plana mediática por razones obvias, pese a ello las corrupciones no están presentes. Como si no existieran. Semejante vacío impide conocer una de las motivaciones ideológicas y psicopolíticas que están determinando el ciclo electoral en el que estamos inmersos.

Antes de seguir debemos advertir que una cuestión muy importante a tener siempre en cuenta es el tipo de elecciones que analicemos –municipales, forales y autonómicas, estatales y/o europeas-, diferencia que en determinados contextos y coyunturas, y sobre todo realidades de naciones oprimidas, pueden llegar a ser determinantes. Pero ahora, en este texto y por exigencias de espacio y tiempo ya que sólo podemos analizar tendencias muy generales, nos vemos en la necesidad de soslayar tales diferencias recordándolas cuando sea imprescindible.

Conviene recordar que durante los años de burbuja financiero-inmobiliaria y de aparente «progreso económico», aumentó el endeudamiento de las clases trabajadoras debido a las políticas de los gobiernos del PP desde 1996 potenciando un irracional y suicida consumismo que reforzaba la sensación de «libertad». En esta coyuntura, las noticias sobre la corrupción apenas generaban efectos político-electorales si los comparamos con los actuales: en 2000 el PP obtuvo el 44,5% del censo, casi seis puntos más que en 1996. Con semejante apoyo masivo la burguesía desplegó triunfante su cínica doble moral: rezar y corromper. Pero un rosario de escándalos, manipulaciones y desprecios --Prestige, Foto de las Azores, manipulación de los atentados islamistas en Madrid, etc.-- dieron la victoria en 2004 al PSOE con el 42,64%, mientras que el PP se desplomaba al 37,33%.

A finales de 2004 el llamado «milagro español» parecía tener visos de eterna realidad y el sistema político no prestó atención ninguna a las crisis internacionales que desde la mitad de los ’90, si no antes, anunciaban la proximidad de una debacle que ya para 2006 aparecía como inminente. Al calor de la ficción, el PSOE volvió a ganar en 2008 subiendo incluso al 43,87% quedándose el PP en el 39,94%. Los primeros datos de la Gran Crisis aparecieron en EEUU a finales de 2006 y estallando en 2008, momento en el que las ya endeudadas clase trabajadora, «clase media» y pequeña burguesía de los pueblos oprimidos por el Estado empezaron a cerciorarse de que sus deudas eran cada vez más pesadas, que se hundía la capacidad de compra, que ascendía el paro, que el gobierno no sabía qué hacer, y que la corrupción además de generalizada arruinaba a muchos y enriquecía a pocos.

Se había gestado la «tormenta perfecta»: durante 2010 se agudizaron estas y otras certidumbres agravadas por los primeros recortes sociales aplicados por el PSOE y sobre todo por el PP de Madrid con sus salvajes ataques a servicios públicos básicos como sanidad, educación, transporte…, precisamente en la ciudad más endeudada del Estado debido a la mezcla explosiva de corrupción, neoliberalismo e ineficacia del PP. En la primavera de 2011 surge la indignación y las mareas sociales como síntesis de una interacción entre espontaneidad y grupos, colectivos y asociaciones de base organizadas activas muchas de ellas desde las protestas contra la invasión de Irak en 2003; en ese verano se reforma el artículo 135 de la Constitución por presiones exteriores, y en noviembre el PSOE pierde el gobierno al hundirse en el infierno del 28,73% y el PP toca el cielo con el 44,62%. En la Comunitat Valenciá, emporio de podredumbre, el PP obtuvo la friolera del 48,61%. En el Principat Catalá las toleradas corruptelas de CiU no impidieron que ganase en 2010 con el 38,43%, varios puntos más que en 2006.

La aplastante victoria del PP en 2011 y en ascenso de CiU en 2010 significaba que la corrupción todavía no era un problema grave para una amplia masa de votantes. Dentro de las mareas sociales, de los indignados, del 15M, de otras luchas obreras y populares aumentaba rápidamente la conciencia crítica sobre el terrible efecto de las corrupciones y su conexión interna con la debacle socioeconómica y la incapacidad política, pero aún era una conciencia restringida a sectores intelectualmente formados y combativos. Iba a hacer falta la fusión en la malvivencia cotidiana de empobrecimiento masivo, represión creciente, reivindicaciones nacionales, corrupción ostentosa, crisis galopante y avance organizativo de las luchas populares, entre otras condiciones, para que la «tormenta perfecta» se transformase en «crisis perfecta» del bipartidismo.

Que algo sí empezaba a cambiar se pudo intuir en el retroceso de CiU del 38,43% de 2010 al 30,68% en diciembre de 2012: un retroceso incomprensible si no tenemos en cuenta la diferencia cualitativa que impone la opresión nacional española que agudizaba el ascenso soberanista e independentista, pero que, en cuanto sociedad con uno de los mayores niveles de corrupción del Estalo, sí podía expresar el creciente rechazo social de esas prácticas, como se comprueba con el retroceso de CiU al 21,49% en 2015, aun admitiendo que la derecha catalanista tiende a bajar en las municipales para recuperarse en las autonómicas y estatales.
Otros indicios sobre movimientos de fondo los encontramos en las elecciones europeas de 2014 y en las autonómicas andaluzas de comienzos de 2015. Comparando las europeas de 2009 con las de 2014, salvando también todas las distancias, vemos las espectaculares caídas del PP del 42,12% en 2009 al 26,06% y del PSOE del 38,78% al 23%, y la irrupción de Podemos con el 7,97%. En cuanto a las andaluzas se repite el desinfle del PP que en 2012 tuvo el 40,66% bajando al 26,72% en las adelantadas de 2015, mientras que el PSOE retrocedió del 39,52% al 35,43%, apareciendo podemos con 14,84%. Pensemos una cosa: si al 9,28% de C,s le sumamos lo del PP tenemos que la derechas más españolista obtuvo el 36% en Andalucía. Resulta significativo que en su conjunto el bipartidismo en Andalucía -PSOE y PP/C,s- baje por igual, poco más de cuatro puntos, teniendo en cuenta la enorme corrupción político-sindical.

En las municipales estatales de 2007 el PP tuvo el 36,1%, en 2011 el 37,53% y en 2015 el 27,05%. Por su parte la evolución del PSOE ha sido el 35,31%, 27,79% y 25,02%, respectivamente. Sumando los resultados entre los dos grandes partidos, vemos que en las municipales del 2007 llegaron al 71,41% del censo, bajando al 65,32% en 2011 y cayendo al 52,07% en 2015; es decir, el bipartito ha perdido el 19,34%. Como venimos diciendo, es muy difícil cuantificar con alguna exactitud la influencia de la corrupción en este retroceso. Sabemos que C,s, con su demagógica campaña de «limpieza», ha obtenido un muy magro 6,55% a pesar de los altibajos del apoyo mediático. Si sumamos PP y C,s vemos que el nacionalismo español más reaccionario ha obtenido el 33,60% comparado con el 37,53% de las municipales de 2011, sólo un 3,93% menos: poco castigo «limpiador» para tanta corrupción.

Es más arriesgado hacer estas mismas cuentas entre el PSOE y Podemos e IU y otras candidaturas surgidas recientemente, porque la mayoría no existían en las municipales de 2011. A todo esto hay que añadir un dato muy significativo: la participación ha sido del 63,27% en 2007, el 66,23% en 2011, y el 64,93% en 2015, o sea, que la abstención ha aumentado un 1,30% en medio de la «crisis perfecta», lo que ha ido sobre todo en detrimento de la derecha, pero no en forma de oposición frontal a su política y a su corrupciones, sino como llamada de atención dentro del mismo bloque reaccionario.

Resumiendo, todo indica que los efectos de la corrupción han hecho más daño al centrismo reformista de PSOE-Podemos, y a las fuerzas de izquierda que le han apoyado o se han presentado por su cuenta, que al bloque de centro derecha hegemonizado por el PP. Las encuestas de intención de voto para las próximas elecciones generales de noviembre de 2015 realizadas tras el 24-M sugieren, hasta ahora, una relativa tendencia a la recuperación del PP y del PSOE a costa de un estancamiento de C,s y Podemos, respectivamente. De confirmarse esta dinámica de recuperación se validaría la tesis de que no debemos sobrevalorar el efecto concienciador de las corrupciones en la lucha por democratizar la política estatal ya que, en realidad, está arraigado en lo más hondo del nacionalismo español, lo que resulta muy preocupante, muy preocupante, como iremos viendo.


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viernes, 4 de septiembre de 2015

PETER BUCKLITSCH, TRADUCIDO DEL INGLES AL CASTELLANO PURO, QUIERE DECIR BESTIA HIJA DE PUTA QUÍMICAMENTE PURA Y CORNUDA CON MÁS CUERNOS QUE UN SACO GRANDE DE CARACOLES


Indignación en las redes por este tuit borrado de un diputado inglés

EL HUFFINGTON POST
Publicado: 03/09/2015



(Aunque este mamón indeseable tiene cara de mal bicho vividor del dinero ajeno que se lleva del Parlamento, lo cual quiere decir que es dos veces hijo de puta (Di-putado), sanguijuelero social y repulsivo, no confundirse: es el hijo de puta y cornudo inglés )

"El niño sirio estaba bien vestido; bien alimentado. Murió porque sus padres fueron codiciosos con la buena vida en Europa. Saltarse la cola tiene su coste". Este es el tuit que ha indignado a los usuarios de Twitter, publicado por el diputado del partido euroescéptico inglés UKIP, Peter Bucklitsch, este jueves. Se refiere a Aylan Kurdi, el niño ahogado cuya imagen se ha convertido en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios. Posteriormente el tuit ha sido borrado y su cuenta de Twitter eliminada.


Al comenzar a llover las respuestas de los usuarios, el diputado ha añadido en otro tuit: "Ira irreflexiva predecible. Turquía no es un lugar donde la familia estuviese en peligro. Dejar ese lugar seguro puso a la familia en peligro". Esto ha reavivado el cabreo y algunos usuarios le han recordado que es una realidad que los refugiados sirios no están seguros en Turquía.



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EUROPA DEL GRAN CAPITAL, ASOCIACIÓN MAFIOSA DEL CRIMEN ORGANIZADO PARA DELINQUIR Y EMPOBRECER A LOS PUEBLOS



Refugiados

De la cobardía a la ignominia, la Unión Europea en la práctica


(¿ Qué Unión Europea, qué Banco Central Europeo, Qué Comisión Europea, Qué Fondo Monetario Internacional, cual asociación de hijos de puta presidentes de gobierno europeos, qué fabricantes de armas se benefician de la guerra, qué multinacionales que utilizan la guerra para robar, qué Estado Islámico organizado y financiado por los grandes capitales, qué ignorancia de los que votan a los asesinos que dirigen la economía ha MATADO al niño de la foto. ¿A los asesinos habrá que detenerlos y no votarlos,  no?)

Rebelión
Anti-K
03.09.2015


Los apóstoles de la buena gobernanza de Europa practicaron su talentos sobre la espalda de Grecia y se ha perdido la cuenta de las reuniones del eurogrupo o de las cumbres de jefes de Estado y de gobierno que se han sucedido en la improvisación a fin de cerrar in extremis un tercer plan que, como los precedentes, no resuelve nada.

¡Ahora están de nuevo en marcha! Ante el flujo de refugiados que, por decenas de millares, huyen masivamente de la guerra, abriéndose tenazmente un camino en Europa para buscar un refugio en circunstancias dramáticas, las autoridades europeas hacen prueba de este mismo talento, del que parecen disponer de una inagotable reserva. A pesar de una urgencia que no se discute, no han puesto en marcha la necesaria respuesta humanitaria. Su única preocupación parece ser no crear un “efecto llamada”, desesperados de no poder detener en las fronteras este flujo que el Alto Comisariado para los refugiados de las Naciones Unidas califica como la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Siempre prestos para adoptar el lenguaje adecuado, las autoridades europeas han seleccionado esta vez el término neutro de “migrante” para designar a los refugiados y proscribe el de éxodo: todo para no llamar a las cosas por su nombre e implicar una respuesta a la altura de las circunstancias. Se impone la constitución de verdaderos corredores humanitarios, de los que no se habla, ya que es demasiado tarde para el deber de injerencia, pero los refugiados son dejados a su suerte y solo pueden contar con la solidaridad y ayuda de los que se cruzan en su periplo antes de intentar acceder a los países que, con suerte, les puedan acoger. A fin de cuentas, la historia está repleta de grandes bajezas.

Mientras se desarrolla esta tragedia, primero en el mar y después en tierra –el Mediterráneo comparado con un cementerio– nuestras autoridades se lían con su propia reglamentación del derecho de asilo europeo: la inoperante Convención de Dublín. La Comisión ha visto torpedeado su modesto proyecto de excepción porque, según algunos gobiernos, introducía inaceptables “cuotas” de reparto de los refugiados, solo 32.000 refugiados conseguían el asilo mientras que 340.000 personas han entrado sin permiso desde inicios de año en la Unión Europea. Una cifra a comparar con las 280.000 del año precedente. Un esfuerzo de integración parecería sin embargo posible, ¡pero no! Relacionadas con la población de los 28 países de la Unión Europea, las llegadas este año representan el 0,07% de la población global.

Ante la emoción levantada por el desamparo de los refugiados, se ha puesto de actualidad la cuestión de un derecho de asilo europeo que plantee quien se beneficiará del mismo y no resolviendo la cuestión de quien les acogerá.

Los países de primera línea –Italia y Grecia– están desbordados. Se les atribuye la tarea de filtrar a los refugiados según criterios por definir y depositarios de la ilusión de rechazar a un gran número, pero no están construidos los hot spots (puntos calientes, NdT) que deben reproducir a gran escala la ciudad de fortuna de Calais y crear abscesos de fijación. El objetivo es llegar a ello… a fin de año, pero todo está liado. Sobre el camino del éxodo en los Balcanes, cada país hace lo que quiere y la opción del gobierno húngaro ha consistido en la construcción de un muro. Para suavizar la presión sobre Italia y Grecia, ya que la aplicación de la Convención de Dublín no ha tenido lugar dada la carga que recaería sobre estos dos países, el gobierno alemán ha decidido unilateralmente de no reenviarles los refugiados sirios que han llegado a su territorio, como estipula la misma. ¿Qué sucederá con los otros?

Rompiendo su pesado silencio para volver a refugiarse rápidamente en el mismo, François Hollande dijo hace una semana: “Debemos poner en marcha un sistema unificado de derecho de asilo”. A falta de definir sus principios, ello no justifica su inacción, a excepción del filtro por el aspecto físico instaurado en la frontera italiana. Globalmente domina la parálisis, porque nadie quiere abrir la caja de Pandora y comprometerse en la elaboración de una nueva reglamentación. Ello desencadenaría un largo proceso que no resolvería nada en lo inmediato y por el contrario haría aparecer profundas divisiones entre los gobiernos europeos. Ha sido ya evocada como solución el cierre de las fronteras de Schengen, pero ¿cómo aplicarlo?, ¿con la participación del ejército como en Hungría? Y se ha recordado que los acuerdos que han presidido su creación prevén el restablecimiento provisional en circunstancias excepcionales del control en las 26 fronteras nacionales de los países de este espacio sin fronteras.

La mera evocación de esta opción ofrece una nueva imagen de la desintegración de Europa (de la que son responsables sus dirigentes) con el pretexto de una opinión pública cuyas las malas pulsiones han atizado y que los coge con el pie cambiado cuando se manifiesta. Paolo Gentiloni, el ministro italiano de asuntos exteriores, ha lanzado un grito de alarma justificado. “Los inmigrantes llegan a Europa, no a Italia, Grecia, Alemania o Hungría. A la marcha que van las cosas existe el riesgo del cuestionamiento de Schengen”. Ello será inevitable si no son adoptadas cuotas de reparto de los refugiados a la altura de las necesidades /1.

En contraste con la atonía de las autoridades, se multiplican los gestos improvisados de solidaridad en contacto con los refugiados y de iniciativas a su favor. En Alemania, tierra de inmigración donde son esperados oficialmente 800.000 demandantes de asilo –el país es el destino favorito de los refugiados– están en construcción centros de acogida y la prensa monta operaciones de apoyo material, especialmente el periódico de gran tirada Bild. Éste da el tono queriendo mostrar que “los aulladores y los xenófobos no hablan en nuestro nombre”. ¡Si es él quien lo dice! /2. En Portugal, en el otro extremo de Europa, veinte mil buenas voluntades se han manifestado a favor de acoger a las personas refugiadas. Los países de emigración y los inmigrados de ayer están en primera fila de quienes acogen a los refugiados /3.

 Notas

1/ En la reunión que ha mantenido con Mariano Rajoy el 31 de agosto, Angela Merkel ha señalado que “Si no logramos una distribución equitativa, muchos volverán a cuestionarse Schengen”. Rajoy se ha negado a aceptar la cifra que se le proponía de 5.849 refugiados y solo acepta 2.749, alegando que el Estado español tiene una tasa muy elevada de inmigración (NdT).

2/ La solidaridad de una parte de la población alemana se acompaña de una oleada de atentados neonazis contra los centros de acogida de refugiados (http://www.eldiario.es/desalambre/Neonazis-enfrentan-policia-alemana-refugiados_0_422757946.html) (NdT).

3/ La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha expresado el deseo de que Barcelona se convirtiera en una ciudad-refugio para los inmigrantes sirios 


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LOS POLÍTICOS CORRUPTOS YA HAN HECHO SU AGOSTO, HAN ESTADO DE VACACIONES, MUCHOS DE ELLOS (MARIANO RAJOY, UNO) SE VUELVEN A PRESENTAR EN LAS PRÓXIMAS EECCIONES


Corrupción, política y 24-M

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24.06.2015

Critica radical de la corrupción (04/05/2015)

Como se dice al inicio del artículo que viene abajo, ser radical es ir a la raíz de las cosas. Siguiendo con nuestro objetivo en El Hurón de relacionar la temática del artículo que se ofrece con la corrupción como necesidad estructural del capitalismo, hoy vamos a ser radicales en una de las fundamentales facetas de la corrupción.

En el capitalismo la lucha contra la corrupción no concluirá nunca hasta que no se llegue a su raíz, es decir, a la producción de plusvalor que ha de transformarse en plusvalía y en ganancia. Muchos son los frenos, obstáculos y muros que dificultan y hasta paralizan el circuito entero que se inicia en la producción, pasa por la circulación, se materializa en el beneficio y, tras necesarias operaciones, vuelve a empezar a una escala superior de producción ampliada.

Las crisis parciales, sectoriales, de ciclo corto que estallan en el capitalismo con más frecuencia de lo que creemos, son en realidad resultado de la interacción confluyente de todas las contradicciones particulares insertas en el interior de esas formas específicas del proceso de valoración del capital: crisis industriales, de servicios, financieras, etc. Pues bien, una de las formas más comunes de las empresas para adelantarse a esas crisis es la corrupción que sirve de aceite que lubrica el funcionamiento integrado de las diversas instancias que forman la esfera industrial, mercantil y comercial, de servicios… de los capitalismos concretos.

Estudios recientes muestran que en el capitalismo español nada menos que el 69% de los directivos reconocen que aceptan sobornos y corrupciones, habiendo aumentado cuatro puntos desde 2013. El capitalismo más corrupto es el portugués, con un 82% de empresarios que reconocen aceptar sobornos y corrupciones, siguiéndoles a la par los de Grecia y el Estado español, estando la media europea en un 35% y siendo el último Dinamarca con el 4%. La media de sobornos y corrupción en los BRICS es del 61%. El sibaritismo de la corrupción empresarial se aprecia sabiendo que el 34% de los sobornos son regalos personales, el 31% regalos para el ocio, y el 16% dinero en metálico.

De cualquier modo, hay que saber que los porcentajes son mayores en la realidad porque la gente, y más los burgueses por su cínica doble moral, tiende a mentir en las encuestas que estudian su comportamiento ético presentándose como mejores de lo que son, más demócratas y tolerantes, y menos reaccionarios e intolerantes. También exageran en las encuestas sobre sus prácticas sexuales, disminuyendo su miseria sexual, como también ocultan su pobreza económica.

Los sobornos, la mordida, los sobres, los regalos, los porcentajes, forman parte de la «cultura económica» española --y también política---, como se afirmaba en un especializado blog económico el pasado 15 de mayo, de manera que «la corrupción es el modus operandi de los negocios en España», una «cultura» que se ejerce con tal desvergüenza y descaro que la percepción social de las corrupciones que se tiene en el Estado español es superior a la que existe en Italia, Egipto, Turquía o Rusia, que deben ser dechados de virtudes calvinistas en los negocios.

Pero la corrupción en el Estado español está garantizada y reforzada por la altísima tasa de «economía sumergida» que si en 2008 representaba el 16,8% del PIB estatal ha subido al 24,6% en 2014 como respuesta a la crisis. Otras estadísticas sugieren que con la activación estival de la industria turística, ese porcentaje puede llegar al 30% en los meses veraniegos. Pero las grandes empresas no pueden dar lecciones de moralidad a la «economía sumergida» porque al amparo de la crisis las empresas del Ibex 35 han aumentado en un 44% su presencia en los paraísos fiscales.

La corrupción es consustancial a la «economía sumergida» como las mafias son inherentes a la «economía criminal» que mueve miles de millones-€. Sólo en La Línea de Cádiz, donde la tasa de desempleo llega al 40%, 30 mafias controlan el masivo trasiego de contrabando dando «empleo» a miles de familias que mueven un «negocio» valorado en centenares de millones-€, lo que supone un fraude de 325 millones-€ a la Hacienda española. Pero estas cifras son muy pequeñas si tenemos en cuenta la totalidad de la llamada «economía criminal» en el Estado español.

Ahora bien, sólo estamos tocando la superficie del problema, las ramas del árbol. Si queremos atacar radicalmente la corrupción tenemos que saber los límites de las propias leyes burguesas anticorrupción para no caer en el pozo reformista que cree que el llamado «sistema democrático», además de «neutral e imparcial» tiene instrumentos legales que acaban con la corrupción o la debilitan al máximo. Por ejemplo, la prensa ha aplaudido con las orejas al informar que la Reserva federal y el Departamento de Justicia de EEUU han multado con ¡nada menos! que 5.200 millones-€ a cinco grandísimos emporios financieros por sus trampas trileras: JP Morgan, Citigroup, Barclays, RBS y UBS; han manipulado durante cinco años los tipos de cambio de divisas.

Sin embargo esa multa es irrisoria por dos motivos: porque justo toca a algo más de 1000 millones-€ por banco, algo apenas ridículo para estas gigantescas corporaciones; y porque a buen seguro que los abogados y consejeros de estos y otros bancos habrán calculado con antelación qué ganancia neta obtienen con sus negocios ilegales una vez pagadas las multas recibidas. En efecto, se calcula que las ganancias ilegales obtenidas durante estos cinco años superan los 9.000 millones-€, o sea más de 4.000 millones-€ de ganancia neta después de haber «cumplido con la justicia».

No es nada nuevo en la historia del capitalismo: Se trata de la «contabilidad en B» que es tan vieja como los primeros tratados de contabilidad en el norte de la Italia renacentista. Lo cierto es que estas multas se han impuesto varios años después de que la alocada e incontrolable ingeniería financiera rompiera las débiles barreras de contención haciendo estallar la crisis actual que va generando otra vez burbujas especulativas muy parecidas a las de entonces. La diferencia es que ahora son determinados Estados los que protegen las cuentas reales de las grandes empresas: a finales de 2014 se supo que Luxemburgo daba un trato de favor a más de 300 grandes transnacionales para que pagasen menos impuestos.

A finales del siglo XIX se fundó el banco HSBC cuya principal función consistía en administrar y hacer rentables los ingentes beneficios que el colonialismo europeo extraía de las plantas de opio en Asia y sobre todo de la vencida China. HSBC fue expandiéndose por el mundo especialmente a partir de 1920, siempre relacionado con los «negocios oscuros», de modo que en 2007 sus beneficios ascendieron a 24.000 millones-$, siendo el 60% de ellos procedentes de las economías emergentes.

Una investigación demostró que en entre 2007 y 2008 el HSBC había «lavado» alrededor de 9.000 millones-$ procedentes del narcotráfico y otros «negocios» solamente en México y en las Islas Caimanes. Otras cifras sobre actuaciones similares del banco entre 2006 y 2008 hablan de 15.000 movidos entre México y Rusia, por citar sólo algunos datos. A finales de 2012 pagó una multita de 1.900 millones-$ por sus actuaciones ilegales.

Pero si de las ilegalidades de las grandes corporaciones financieras pasamos a las formas de «hacer negocio» que se mueven justo en los bordes de lo permitido, es decir, a los llamados lobbys vemos que Microsoft está a la cabeza de los 7.500 lobbys que funcionan en Bruselas y que Google es la firma que más dinero invierte en sus «consejos comerciales» en Washington. Se calcula que en la UE, y sobre todo en Bruselas, actúan unos 30.000 lobbystas mientras que el número de funcionarios es de 60.000 que en la Eurocámara aconsejan a los políticos de turno: un lobbysta para «aconsejar» a dos funcionarios, tarea fácil.

Por tanto, en el capitalismo --recuérdese lo que anteriormente escribimos sobre la corrupción en el socialismo-- la corrupción sólo irá desapareciendo en la medida en que lo hagan el capital financiero-industrial y la producción de mercancías. Volveremos sobre esta decisiva cuestión.

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t-align:justify;line-height:normal'>Nada de esta pugna a muerte puede entenderse sin otros cuatro conceptos imprescindibles: democracia socialista y Estado obrero; comunidad internacionalista de Estados obreros; casta burocrática y Estado corrupto; y agresión imperialista. Según contextos y coyunturas la interrelación de estos cuatro vectores básicos puede explicar la evolución de las corrupciones dentro del «sistema socialista». El caso de China Popular es paradigmático: la opción oficial por el «socialismo de mercado» de los años ’90 y comienzos del siglo XXI se ha vuelto en opción por una especie de «capitalismo socialista» en el que el primer componente va devorando al segundo mientras que aumentan las resistencias populares y la corrupción específicamente burguesa --se permite la afiliación al PCCH de grandes capitalistas, por ejemplo-- ha penetrado en el interior del partido, a pesar de las periódicas purgas extremas que llegan a ser ejecuciones de altos burócratas. Múltiples formas de corrupción se mantendrán y aumentarán conforme decrezca la propiedad estatal y aumente la propiedad mixta y sobre todo privada, en especial la de las grandes corporaciones chinas que ya explotan no sólo al pueblo trabajador chino y a las etnias internas, sino también a otros pueblos y naciones en el mercado mundial con su expansión subimperialista.


Concluyendo, un reto decisivo para el socialismo presente y futuro es el de luchar contra la corrupción en sí misma, sea en el interior de los «países socialistas» como en el capitalismo. Para ello es imprescindible recuperar la ética marxista, la teoría de la transición revolucionaria al comunismo y a la vez, la implacable lucha contra la burocratización de las organizaciones políticas, sindicales, sociales, culturales, etc., que se dicen socialistas, porque uno de los primeros focos de corrupción es la burocracia interna.


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