jueves, 13 de agosto de 2015

GRECIA. DEPENDER DE LIDERES, MALA COSA


Entrevista a Stathis Kouvelakis, miembro del Comité Central de Syriza

El Referendum y la desintegración de Syriza

2/5

Rebelión
Jacobin
11.08.2015


¿Y cuáles son las raíces de esa estrategia? ¿Ceguera ideológica, pura ignorancia? Lo que confunde a muchos es un gobierno compuesto sobre todo de intelectuales, personas que pasaron toda su vida estudiando la economía política del capitalismo contemporáneo, tanto en lo abstracto como en lo concreto, personas que son activistas políticos. ¿Cómo se explica lo que parece una tremenda ingenuidad acerca de sus adversarios políticos? ¿Está arraigada en un fondo de ideología o es sólo la falta de experiencia en la "alta política"?

Yo creo que tenemos que hay que distinguir dos elementos dentro del gobierno. El primero es el ala derechista del gobierno liderada por dos de los principales economistas, sobre todo Dragasakis, pero también Yorgos Stathakis. Y luego el núcleo dirigente, Tsipras y las personas de su entorno. El primer grupo tenía una línea coherente desde el principio, no había absolutamente ninguna ingenuidad de su parte. Sabían muy bien que los europeos nunca aceptarían una ruptura con el memorándum. Por esa razón Dragasakis desde el principio hizo todo lo que pudo para que no cambiara el enfoque general. Dragasakis saboteó claramente todos los intentos de Syriza tener un programa económico propio, incluso un programa que estuviera dentro del marco que había sido aprobado por la mayoría del partido. Dragasakis pensaba que lo único que podía conseguirse era una versión mejorada del memorándum. Quería tener las manos completamente libres para negociar el acuerdo con los europeos, sin aparecer él mismo en el escenario. Y tuvo éxito en el control del equipo de negociación, especialmente una vez que Varoufakis fue apartado.

En el verano de 2013 Dragasakis dio una entrevista muy interesante que creó mucho revuelo. Lo que proponía no era ni siquiera una versión aguada del programa de Syriza, sino un programa diferente que era una ligera mejora del acuerdo que Nueva Democracia había firmado en su momento.

Y luego está el otro enfoque, el de Tsipras, hecho desde una ideología de europeísmo de izquierda, que tiene su mejor ejemplo en Euclides Tsakalotos, que se considera a sí mismo un marxista firme, que viene de la tradición eurocomunista (estuvimos en la misma organización durante años). La declaración más típica de él, que captura su ideología y la perspectiva dada al gobierno por la presencia de todos los académicos, es lo que dijo en una entrevista en el web francés Mediapart en abril. Cuando se le preguntó qué le había sorprendido más desde que estaba en el gobierno, respondió que él era un académico, que su trabajo era enseñar economía en una universidad, por lo que cuando fue a Bruselas se había preparado muy en serio, que tenía todo un conjunto de argumentos y esperaba contraargumentos bien elaborados para responderle. Pero en lugar de eso, sólo tuvo que enfrentarse a personas que recitaban interminablemente normas y procedimientos. Tsakalotos declaró en la entrevista que estaba muy decepcionado por el bajo nivel de la discusión. En la entrevista para New Statesman, Varoufakis dice cosas muy similares acerca de su propia experiencia, aunque su estilo es claramente más antagonista que el de Tsakalotos.

Esto muestra bastante claramente que estas personas estaban esperando que la confrontación con la UE ocurriera como en una conferencia académica cuando vas con un trabajo bonito y esperas que los que no están de acuerdo presenten contraargumentos bien elaborados.

Todo esto dice mucho acerca de lo que la izquierda es hoy en día. La izquierda está llena de montones de personas bienintencionadas, pero totalmente impotentes en la política real. Pero también dice mucho sobre el tipo de devastación mental causado por una creencia casi religiosa en el europeísmo. Esto significa que, hasta el final, esta gente creía que podrían conseguir algo de la Troika, que pensaban que entre "socios" iban a encontrar algún tipo de compromiso, que compartían algunos valores fundamentales como el respeto al mandato democrático, o la posibilidad de una discusión racional basada en argumentos económicos.

Toda la postura de mayor confrontación de Varoufakis se resumía realmente en lo mismo, pero con un envoltorio de jerga de teoría de juegos. Lo que Varoufakis decía era que había que jugar el juego, y seguir, y seguir jugando, hasta que finalmente el contrincante tuviera que retirarse, porque supuestamente el daño que iba a soportar si no se retiraba era demasiado grande para aceptarlo.

Lo que en realidad sucedió fue parecido a una pelea donde un contrincante arriesga un dedo del pie y el otro arriesgo sus dos piernas.

Así que, ciertamente, había una falta elemental de realismo y esto está conectado directamente con el principal problema que la izquierda tiene que hacer frente hoy en día, nuestra propia impotencia.

¿Y cuál es la naturaleza ideológica de este europeísmo que describes en la facción central de la dirección de Syriza? Esas personas no son liberales ni federalistas a lo Negri, ¿no son más bien gente que se considera a sí misma marxista en la mayoría de los casos? ¿Existe una influencia de Habermas o Étienne Balibar?

Creo que, en este caso, Balibar es probablemente más relevante que Habermas. Y aquí también creo que hay que creer en lo que dice Tsakalotos en una entrevista a Paul Mason justo el día después de que las contrapropuestas muy humillantes del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, fueran recibidas.

Cuando Mason le preguntó sobre el euro, Tsakalotos dijo que la salida sería una catástrofe absoluta y que Europa reviviría los años treinta con el regreso de la lucha entre monedas nacionales y el resurgimiento de diversos nacionalismos y fascismos. Así que para quienes piensan como él hay que elegir entre dos cosas: o bien ser "europeo" y aceptar el marco existente, que representa de alguna manera objetiva un paso adelante comparado la vieja realidad de los estados-nación, o ser "antieuropeo", lo que sería equiparable con volver a caer en el nacionalismo, un movimiento regresivo reaccionario. Esta es una forma débil de legitimar la Unión Europea, que se ve como no ideal, pero mejor que cualquier otra cosa posible.

Aquí puede verse claramente qué ideología está detrás. No se suscribe positivamente el proyecto y se tienen serias dudas sobre la orientación neoliberal y la estructuración de arriba abajo de las instituciones europeas, pero se integra uno en sus coordenadas y no se puede imaginar nada mejor fuera de ese marco. Este es lo que significa denunciar el “Grexit”, la salida de Grecia de la EU, como si fuera un regreso a la década de 1930 o una especie de apocalípsis. Todo un síntoma del atrapamiento de la dirección en la ideología del europeísmo de izquierda.

¿Es como si pareciera más fácil imaginar el fin del capitalismo que el fin de la Unión Europea, o incluso del euro?

Exactamente, eso escribí hace unos años. 

Y sin embargo, esta actitud amistosa hacia la Unión Europea es incompatible con la propia opinión de Nicos Poulantzas, a pesar de algunos intelectuales que utilizan a Poulantzas para defender la posición de la dirección.

Sí, Poulantzas habló de la integración europea en la primera parte de su libro sobre las clases sociales en el capitalismo contemporáneo, en el que analiza los procesos de internacionalización del capital. Y allí consideró a la Comunidad Económica Europea como un ejemplo de una forma imperialista de internacionalización de la Europa del capital en el marco de lo que él consideraba la nueva hegemonía estructural de posguerra de los Estados Unidos. 

Hablemos del referéndum otra vez. El referéndum ocurrió en un contexto de crisis de liquidez, con los bancos cerrados, los medios de comunicación lanzando una campaña de histeria y los demás partidos propugnando el "sí". Entonces algo debió suceder para provocar una reacción contraria de enorme escala del pueblo griego. ¿Fue un impulso de orgullo nacional, fue principalmente una cuestión de clase, o fueron, como especulan Paul Mason y otros, los recuerdos de la guerra civil? ¿Cuáles son las principales causas del "no"?

De todos los factores mencionados, lo menos relevante es la Guerra Civil. Hay que ver que el No ganó en zonas de derecha, muy tradicionales, como Laconia, cerca de Esparta, Mesenia y otras áreas del centro de Grecia como Evrytania donde la derecha domina. El "no" fue mayoría en todos los distritos de Grecia. La dimensión de clase fue sin duda el más importante de los tres factores mencionados, que repasaré por orden de importancia. Incluso comentaristas de los medios de comunicación principales reconocieron que esta fue la votación más polarizada por clases de la toda la historia griega. En los barrios obreros el no obtuvo el 70 por ciento o más mientras que en los distritos de clase alta el sí fue el 70 por ciento o más.

La reacción histérica de las fuerzas dominantes y la situación dramática creada por el cierre de los bancos y el límite a las retiradas de efectivo creó dentro de las clases populares una identificación muy fácil con la idea de que el campo del “Sí” representaba todo lo que ellos odiaban. El que el campo del Sí movilizara a todos esos políticos detestados, supuestos expertos, líderes empresariales y famosos televisivos para su campaña sólo ayudó a inflamar esa reacción de clase.

El segundo factor que es igual de impresionante es la radicalización de la juventud. Este es el primer momento desde que comenzó la crisis en que los jóvenes toman una postura unificada. El 85 por ciento de los jóvenes de 18 a 24 años votó "no", lo que muestra que esta generación que ha sido completamente sacrificada por el memorándum, es muy consciente del futuro que tiene por delante y tiene una actitud clara en lo que respecta a Europa. El diario francés Le Monde sacó un reportaje en el que se preguntaba a esos jóvenes, que se habían criado con el euro, con los programas Erasmus, y con la Unión Europea, cómo es que estaban volviéndose contra ella. La respuesta de los entrevistados era sencilla: hemos visto qué es Europa, y Europa significa austeridad, Europa significa chantaje a los gobiernos democráticos, Europa significa la destrucción de nuestro futuro. Eso también explica las manifestaciones masivas y combativas de esa semana, especialmente el viernes 3 de julio en Atenas y otras ciudades importantes de Grecia.

La tercera dimensión es sin duda la de orgullo nacional. Esto explica por qué fuera de los grandes centros urbanos, donde las líneas de clase son más borrosa, en la Grecia de la campiña y las pequeñas ciudades, el "no" también obtuvo mayoría. Fue un "no" a la Troika, fue un "no" a Juncker. Incluso para quienes son escépticos del gobierno y no se identifican con Syriza o Tsipras vieron que se trataba de humillar a un gobierno electo y mantener al país sometido a la Troika.


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miércoles, 12 de agosto de 2015

USA, DANDO LOS CONSEJOS QUE NO TIENE


EE.UU: LA CIUDAD DE FERGUSON DECLARA EL ESTADO DE MERGENCIA

http//es.rt.com/3wy0
11.08.2015

Reuters/Rick wiking

El ejecutivo del condado St. Louis ha declarado el estado de emergencia por las protestas y tiroteos que se han registrado en la ciudad de Ferguson.

El estado de emergencia ha sido declarado en la ciudad estadounidense de Ferguson, que ha vivido una jornada violenta. Las protestas y varios tiroteos se produjeron en la ciudad un año después de la muerte a manos de la policía del joven afroamericano Michael Brown.

La decisión fue anunciada por Steve Stenger, el ejecutivo del condado St. Luis, donde se encuentra la ciudad, quién encargó al Jefe de Policia de St. Louis Jon Belmar como responsable por la seguridad.
Al menos tres personas resultaron heridas en los tiroteos que se registraron el domingo y el lunes. Al menos una persona fue herida por la policía y se encuentra en estado grave, según 'USA Today'.

Más de 60 personas fueron detenidas durante la marcha por la muerte de Michael Brown que ha tenido lugar el lunes en Ferguson.  Además el domingo hubo varios detenidos.
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Reute/ Wilk
Reut


GRECIA. DEPENDER DE LIDERES, MALA COSA


Entrevista a Stathis Kouvelakis, miembro del Comité Central de Syriza

El Referendum y la desintegración de Syriza

1/5

Rebelión
Jacobin
11.08.2015


El acuerdo reciente entre el gobierno de Syriza y las instituciones acreedoras de la Troika sorprendió a mucha gente de izquierda que ha seguido los acontecimientos en Grecia. El acuerdo parece indicar el final de un ciclo político. En la siguiente entrevista, publicada en inglés a comienzos de agosto, Sebastián Budgen, editor de la revista norteamericana Jacobin, conversa con Stathis Kouvelakis, miembro de la Plataforma de Izquierda y del comité central de Syriza sobre los acontecimiento más recientes en Grecia y las expectativas confirmadas o desmentidas y los próximos pasos del ala radical del partido. Kouvelakis reflexiona sobre la estrategia de la Plataforma de Izquierda, sobre si las cosas se podrían haber hecho de otra manera y sobre las perspectivas de ruptura de Syriza y recomposición general de la izquierda.
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¿Cuáles fueron las causas del referéndum de julio? Muchos lo vieron como si surgiera de la nada, como un comodín que el primer ministro griego Alexis Tsipras se sacó de la manga. Pero también hay dudas sobre sus motivaciones, incluso se especula que Tsipras pensó que iba a perder. 

Creo que el referéndum fue claramente un intento de salir de la trampa en la que el gobierno estaba cayendo a través del proceso de negociación. En realidad era bastante obvio que durante la espiral descendente de concesiones, el gobierno y Tsipras se dieron cuenta de que lo que proponían no iba a ser suficiente para la Troika. Hacia la última semana de junio se veía claro que el acuerdo que estaba tomando forma no pasaría la prueba interna dentro de Syriza y no pasaría tampoco la prueba de la opinión pública. Los mensajes que llegaban a la dirección y a Tsipras mismo desde el interior del partido, desde mucho más allá de las filas de la Plataforma de Izquierda, indicaban que lo que se estaba conformando no era aceptable. Los últimos días de esa semana hubo también un cambio significativo de la opinión pública. La gente decía que estaban hartos de estas negociaciones interminables. Se entendía que la Troika estaba tratando de humillar al gobierno griego. Tsipras, que como político tiende a ser del tipo que juega y apuesta fuerte, pensó en el referéndum. La idea no era del todo nueva y había sido sugerida antes por otros, incluyendo Yanis Varoufakis, no como ruptura con el proceso de negociación, sino como un movimiento táctico que podría fortalecer la postura negociadora. Estoy seguro acerca de esto que digo porque conozco informes detallados de la reunión clave del gobierno la noche del 26 de junio, cuando se anunció el referéndum.

Aquí hay que decir dos cosas. La primera es que Tsipras y la mayoría de las personas cercanas a él pensaban que el referéndum iba a ser un paseo. Y eso era lo que parecía antes del cierre de los bancos. La sensación general era que el referéndum se ganaría abrumadoramente, con más del 70 por ciento. Esa expectativa era bastante realista, sin el cierre de los bancos el referéndum se habría ganado con facilidad, pero la significación política del No habría sido distinta, ya que no habría existido la atmósfera de confrontación y dramatismo creada por el cierre de los bancos y la reacción de los europeos.

Lo que sucedió en esa reunión de gobierno fue que varias personas, el ala derecha del gobierno, liderada por el Viceprimer ministro Yanis Dragasakis, no estuvo de acuerdo con la convocatoria del referéndum. Dragasakis es en realidad la persona que ha estado supervisando todo el proceso de negociación del lado griego. Todos en el equipo de negociación con la excepción del nuevo ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, son del grupo de Dragasakis y él era el ministro más destacado que quería deshacerse de Varoufakis. Ese ala derecha del gobierno pensó que el referéndum era una propuesta de alto riesgo. A diferencia de Tsipras, que no era consciente de lo que se planteaba, el ala derecha se daba cuenta de que se trataba de una decisión muy polémica que daría lugar a una dura reacción de la parte europea. Lo cual se confirmó luego. También estaban asustados de la dinámica de base que pondría en marcha esa iniciativa. Desde otro sector, el líder y ministro de energía y reconstrucción productiva y miembro de la Plataforma de Izquierda, Panagiotis Lafazanis, dijo que el referéndum fue la decisión correcta, aunque tardía, pero también advirtió que equivalía a una declaración de guerra, que la otra parte cortaría la liquidez y que en cuestión de días los bancos estarían cerrados. La mayoría de los presentes pensó que eso era un chiste.

Creo que esa ignorancia, esa falta de realismo sobre lo que iba a suceder, es absolutamente clave para entender la lógica de cómo ha actuado el gobierno hasta ahora. Simplemente no podían creer que los europeos reaccionarían de la manera que realmente reaccionaron. En cierto modo, como ya he dicho, el ala derecha de Syriza era mucho más lúcida.

Esto explica también lo que sucedió a nivel gubernamental durante la semana del referéndum. Tsipras estaba bajo una enorme presión de Dragasakis y otros para que se suspendiera el referéndum. No lo hizo, por supuesto, pero dejó claro que sus próximos movimientos serían los que la derecha quería, y que la medida no era una ruptura con la línea que se había seguido hasta ese momento, sino una especie de movimiento táctico dentro de ese marco. 

¿Y ese fue el significado del retroceso aparente del miércoles antes de la votación?

Exactamente. Ese miércoles algunas personas incluso hablaron de un golpe interno, y en Atenas circulaban rumores de que Tsipras iba a suspender el referéndum. Durante su discurso confirmó que el referéndum se haría, pero también dejó claro que el referéndum estaba pensado como herramienta para conseguir un mejor acuerdo y que no era el final de la negociación, sino sólo la continuación bajo condiciones supuestamente mejores. Y se mantuvo fiel a esa línea durante toda esa semana. 

Una cosa que yo no entiendo sobre el proceso, incluso desde el punto de vista de las relaciones públicas, es que Tsipras convocó un referéndum sobre una serie de propuestas que pidió rechazar y aún en el período previo al referéndum hizo gestos hacia las instituciones acreedoras que parecían proponer medidas aún peores que las que él estaba llamando al pueblo a rechazar. La impresión era de incompetencia y caos.

He tratado de explicar las intenciones de Tsipras para responder a la pregunta sobre si él pensaba que iba a perder el referéndum, y para aclarar el significado que el referéndum tenía para él. Pero lo que está absolutamente claro es que el referéndum desató fuerzas que iban mucho más allá de las intenciones de Tsipras y del gobierno, que fueron claramente superados por el impulso desencadenado por el referéndum. Entonces hicieron todo lo posible para poner otra vez al genio en la botella. La forma en que Tsipras hizo frente a la presión de Dragasakis —por eso ese miércoles es tan importante— fue aceptar su línea y enviar esa carta infame al Eurogrupo y antes de esa carta, otra solicitando un nuevo préstamo. Eso abrió camino para lo que iba a venir la semana después del referéndum.

Pero, por otro lado, para justificar que no podía suspender el referéndum sin quedar totalmente en ridículo, tenía que dar alguna justificación de su iniciativa. Y así habla de luchar contra las medidas de austeridad incluidas en el paquete Juncker, sobre el chantaje de la Troika y el ultimátum al que había sido sometido. Y, por supuesto, la dinámica que se desarrolla desde abajo en ese momento le toma la palabra y sigue librando la batalla contra la Troika. Este es un buen ejemplo de una iniciativa que partió de arriba, como resultado de contradicciones internas, pero que terminó liberando fuerzas que iban mucho más allá de las intenciones de un líder. Me parece que esto es muy importante, porque también hay que entender que una de las mayores dificultades que Tsipras enfrenta ahora, después de la rendición del acuerdo de ayer, es la legitimidad política muy dudosa de esa iniciativa después del referéndum.

Es una completa ilusión pretender que el referéndum no tuvo lugar. El referéndum se celebró y hoy está claro tanto para la opinión pública internacional como para la sociedad griega que Tsipras está traicionando el mandato popular. 

Entonces, en este gran debate, ¿es Tsipras una especie de genio maquiavélico supertáctico o más bien es un jugador que apuesta fuerte y se ve superado por los acontecimientos?

Bueno, yo creo definitivamente lo segundo, siempre que aclaremos lo siguiente: en realidad Tsipras y la dirección han estado siguiendo muy coherentemente la misma línea desde el principio. Pensaban que mediante la combinación de un enfoque "realista" en las negociaciones y una cierta firmeza retórica, obtendrían concesiones de los europeos. Pero cada vez se veían más atrapados en esa línea, y cuando se dieron cuenta de que estaban totalmente en una trampa, no tenían ninguna otra estrategia. Se negaron sistemáticamente a pensar cualquier otra estrategia, y también hicieron que fuera prácticamente imposible aplicar otro enfoque cuando todavía había tiempo.

En la entrevista de hace un par de días en la revista New Statesman, Varoufakis dice que un pequeño equipo de personas a su alrededor trabajó durante la semana previa al referéndum sobre un plan alternativo que incluía el control estatal de los bancos, la emisión de pagarés y desconexión del banco central de Grecia del Banco Central Europeo en Frankfurt, en lo que sería una especie de salida gradual. Pero eso fue claramente demasiado tarde y fue rechazada por casi todo el resto del equipo económico del gobierno, lo que en esencia significa Dragasakis. Y Tsipras, por supuesto, validó esa decisión.

Así que hay que insistir en la continuidad de la línea de Tsipras. Esa es también la razón por la que creo que la palabra "traición" no es apropiada si queremos entender lo que está sucediendo. Por supuesto, objetivamente podemos decir que ha habido una traición al mandato popular, que la gente muy legítimamente siente que han sido traicionados. Sin embargo, la noción de traición por lo general significa que en algún momento se toma una decisión con consciencia de incumplir los propios compromisos. Lo que creo que en realidad sucedió fue que Tsipras creía honestamente que él podría conseguir un resultado positivo con la presentación de un enfoque centrado en las negociaciones y mostrar buena voluntad, y esto explica también por qué dijo muchas veces que no tenía ningún plan alternativo. Pensaba que apareciendo como un “europeo leal”, sin ninguna "agenda oculta", podría obtener algún tipo compensación. Por otro lado mostró durante algunos meses una capacidad de resistir a la presión creciente e hizo algunos movimientos impredecibles como el referéndum o el viaje a Moscú. Creía que estaba aplicando las medidas adecuadas para resolver el problema. Y lo que pasa es que al seguir persistentemente en esa línea se llega a una situación en la que quedan solamente malas opciones. 


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martes, 11 de agosto de 2015

HAITI. LA SOMBRA DEL AMIGO AMERICANO ES ALARGADA: DESDE LATINO AMÉRICA A MORÓN DE LA FRONTERA EN ESPAÑA



Haiti
Cien años de ocupación y de resistencia

Rebelión
Brecha
10.08.2015

Cien años atrás, a fines de julio de 1915, tropas de Estados Unidos entraban a Haití para evitar la instalación de un gobierno contrario a sus intereses. Permanecerían casi 20 años, gobernando a sangre y fuego, con un sistema muy cercano al esclavismo. Henri Boisrolin, coordinador del Comité Democrático de Haití, recuerda esa historia.


Hay fechas en la historia de los pueblos de enorme valor simbólico pues marcan un punto de inflexión determinante en todos los aspectos de su vida. Es el caso de la ocupación estadounidense de Haití iniciada hace un siglo.

En 1915, la Marina de Guerra de Estados Unidos desembarcó en Puerto Príncipe, ocupando en pocos días las ciudades más importantes del país y estableciendo un control militar de sus aduanas que duraría hasta su retirada, el 15 de agosto de 1934. En aquel momento, sobre todo entre 1911 y 1915, Haití vivía una severa crisis política: levantamientos populares, asesinatos políticos, exilios forzados, cambios sucesivos en la presidencia (seis presidentes tuvo entonces Haití). Aquella crisis se agudizó con el golpe de Estado de febrero de 1915 contra el general presidente Vilbrun Guillaume Sam. Luego de su derrocamiento, éste fue linchado por manifestantes en las calles de Puerto Príncipe. Pero como aquel levantamiento popular contra Sam amenazaba varios intereses comerciales estadounidenses en el país y planteaba la posibilidad de que Rosalvo Bobo, considerado por muchos un líder nacionalista y antiimperialista, emergiera como el próximo presidente, el gobierno estadounidense decidió invadir para preservar su dominio económico.

El primer objetivo de la estrategia militar yanqui fue obtener el control de los puertos marítimos y del comercio, proteger los ingresos de los aranceles, y tomar el control directo del país. Establecieron el Convenio haitiano-estadounidense en 1916, redactaron una nueva Constitución en 1918 e impusieron reformas económicas en función de sus propios intereses y un trato racista en todos los niveles de la vida.

Cabe recalcar que la tragedia no terminó con la salida oficial de las tropas en agosto de 1934, sino que prosiguió después, destruyendo la vida de millones de ciudadanos por varias generaciones.

El 28 de julio de 1915, fecha de desembarco de los soldados norteamericanos, representa una bisagra que marcó la evolución de la formación social haitiana, y, al mismo tiempo, uno de los primeros pasos del expansionismo estadounidense en el Caribe. Salvo para los historiadores defensores de los intereses del imperialismo norteamericano y de las clases dominantes haitianas, queda claro para todos que esta ocupación transformó a Haití en una perfecta neocolonia de Estados Unidos a través de un largo proceso de destrucción –mediante una violencia inusitada– de las estructuras económicas y disposiciones legales creadas y adoptadas desde el triunfo de la gran revolución antiesclavista de 1804. A partir de aquella ocupación –que sigue hasta nuestros días bajo otras formas–, el imperialismo atribuyó a Haití, en la división internacional del trabajo, el papel de principal productor de mano de obra barata para sus empresas instaladas tanto en este país como en otros del Caribe. Una razón que explica el proceso de empobrecimiento cada vez mayor del pueblo haitiano, la destrucción de la economía rural, el hambre, el desempleo, y el éxodo masivo de millones de personas hacia otros lugares. La ocupación, en consecuencia, no trajo beneficio alguno para el pueblo haitiano, y fue responsabilidad exclusiva de Estados Unidos y de sus cómplices en Haití. Todo planteo contrario es simplemente un discurso perverso para justificar lo injustificable.

Pasado el tiempo, no se ha podido hasta ahora establecer fehacientemente la cantidad de víctimas de la ocupación. Varios historiadores haitianos las cifran en más de 15 mil. Pero hubo acontecimientos durante esos 19 años de especial crueldad. En esta lista aparecen la masacre de campesinos en Marchaterre, la imposición de un sistema de trabajo denominado corvée, que no era otra cosa que la vuelta a la esclavitud al suponer el trabajo gratuito de los pequeños campesinos, por ejemplo, en la construcción de caminos, y el terrorismo implementado por los ocupantes para vencer a la resistencia guerrillera de los cacos. En este marco, es propicio rendir homenaje a los patriotas que se opusieron y lucharon por todos los medios, fundamentalmente a los principales líderes de los cacos: Charlemagne Péralte y Benoit Batraville. Éstos, a través de sus batallas y posicionamientos antiimperialistas, dejaron ejemplos que nos guían. Ejemplos que no podemos olvidar en nuestra lucha actual en contra de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, la Minustah, una muestra clara de que la ocupación imperialista sigue.

Marchaterre es, a su vez, un acontecimiento que la historiografía oficial intenta sepultar bajo el manto del olvido. Durante una marcha pacífica, el 6 de diciembre de 1929, cuando varios miles de campesinos desfilaban en ese lugar al grito de “abajo los impuestos, abajo la ocupación, abajo la miseria”, los militares estadounidenses abrieron fuego, asesinando a 22 personas e hiriendo a otras 51. Violaron luego a mujeres y niñas e incendiaron las casas de los campesinos.

Rememorar el inicio de la ocupación no puede ser por tanto un simple ejercicio académico sino una obligación ligada a la voluntad política de seguir la lucha por la recuperación de la soberanía de Haití y el derecho a la autodeterminación. Un combate que merece ser acompañado por todos los luchadores democráticos y antiimperialistas –sobre todo los de América Latina–, para ayudarnos, entre otros objetivos, a echar a la Minustah.

Fuente original: http://brecha.com.uy/

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lunes, 10 de agosto de 2015

IRAQ: LOS IRAQUÍES LES ESTÁN MUY AGRADECIDOS POR EL BIEN RECIBIDO DE LA TRIPLETA ATACANTE: BUSCH-BLAIR-AZANR



El levantamiento por la electricidad en Iraq

(Tres piruletes muy ricos a los que hay que juzgar por crímenes contra la humanidad)

Rebelión
Middle East Monitor
08.08.2015

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.


“Si no podemos suministrar suficiente electricidad a los iraquíes, ¿por qué las familias no se compran generadores privados?”, preguntó un alto cargo iraquí en una rueda de prensa celebrada recientemente. La cita era parecida a la que se atribuye erróneamente a la reina francesa María Antonieta: “Si el pueblo no tiene pan, entonces que coma pastel”.

Los iraquíes, al igual que los franceses, se levantaron de nuevo en un alzamiento que se inició en Basora. Después se extendió a todo el país y esta vez los dirigentes iraquíes no pudieron culpar de ello a los yazidis, como habían hecho en el pasado cuando hubo disturbios en las ciudades iraquíes occidentales. Quienes se reunieron en la plaza Tahrir de Iraq o en otras plazas no pertenecían a ningún partido, secta o raza específicos. Se reunieron como iraquíes y expresaron su ira contra sus gobernantes que los han sometido durante décadas de fracaso, sin justicia y sin algo tan mundano como nuevos proyectos de construcción. En vez de eso los gobernantes conspiraron en nombre de la religión para saquear la riqueza del país y utilizaron sus recursos para satisfacer sus malvados deseos y alimentar su obsesión por el dinero y el poder.

Los dirigentes iraquíes solo pudieron culpar al Daesh [acrónimo en árabe de Estado Islámico de Iraq y del Levante]. No fue muy inteligente por parte del clérigo chií y político Ammar Al-Hakim el calificar de miembros Daesh a los ciudadanos iraquíes que exigían electricidad, agua y servicios supuestamente con el fin de desestabilizar el país en un plan diseñado por [el autoproclamado califa del Daesh] Abu Bakr Al-Baghdadi. Se suponía que el fin de este plan era crear nuevos frentes que disminuyeran la presión sobre él tras las “victorias” logradas por sus milicias.

Quizá Al-Hakim no recuerda cuando las autoridades acudieron a él con el rabo entre las piernas en un caso sin precedentes de ceder poder a figuras religiosas y afirmando que desde 2003 se habían gastado más de 34.000 millones de dólares en el sector de la electricidad iraquí. El Comité para la electricidad del Parlamento había confirmado esta cifra, que según un prestigioso diario occidental, equivale a lo gastado en electricidad en tres países europeos, Gran Bretaña, Francia e Italia. Puede que Al-Hakim tampoco sepa que la pésima gestión de este sector en los últimos cinco años ha provocado unos daños y pérdidas a todo el país que se calculan en más de 300.000 millones de dólares.

Hubiera sido de desear que el propio Al-Hakim hubiera investigado la situación de este sector que es vital para la vida de todas las personas que viven en Iraq. Seis ministros entraron en el ministerio con las manos vacías y salieron con los bolsillos llenos a rebosar. Algunos huyeron del país, felices con lo que habían robado mientras prometían al pueblo solucionar el problema en unos meses. El último ministro afirmó que Iraq iba a exportar su exceso de energía a los países vecinos. Con todo, el ministro que más ignoró las exigencias del pueblo fue el que afirmó que este debía ser paciente porque la electricidad no iba a llegar a sus hogares en otros 27 años.

También parece que quienes hoy gobiernan Iraq, incluidos Al-Hakim y los seis ministros de energía, no han estudiado la historia porque de otro modo habrían conocido lo que llevó a las iracundas masas francesas a las calles de París exigiendo pan. Asaltaron el palacio de Versalles, destruyeron la cárcel de la Bastilla y se negaron a pagar impuestos en la revolución que llevó al derrocamiento de la monarquía y de la clase dirigente. Los dirigentes iraquíes debían haber conocido el significado de las palabras de Mirabeau en palacio: “Diga a quienes le han enviado que estamos aquí por la voluntad del pueblo y solo saldremos por la fuerza de las bayonetas”. También deberían revisar la reacción del obtuso Luis XVI que escribió una palabra sobre la revolución en su diario, “nada”, pero luego, como cualquier otro tirano, afrontó su destino a manos de los rebeldes que formaron la Asamblea Nacional para gobernar Francia.

Por lo que se refiere a las desafortunadas palabras de Al-Hakim, creo que mencionó una “crisis de gestión”, “falta de fondos”, “conflictos”, etc. Sin saberlo estaba diagnosticando el “proceso político” sectario provocado por los estadounidenses. Los destacados dirigentes que Estados Unidos trajo por la “puerta de atrás” desconocen la ciencia de la política y el arte de la gestión y la gobernanza. Se apoderaron de miles de millones de dólares y llevaron al país al borde de la bancarrota. Estaban absortos en ese robo y así distrajeron al pueblo con “conflictos y luchas” por el dinero, la autoridad y el poder, y sumieron al país en un guerras civiles y crisis económicas y sociales que los iraquíes nunca habían conocido antes.

Esto ha agotado la paciencia del pueblo y le ha llevado a ejercer su derecho a protestar y manifestarse, al igual que hicieron los franceses al quedarse sin pan. Aunque los iraquíes aún no hayan asaltado el Versalles y la Bastilla iraquíes, siguen insistiendo en seguir con su levantamiento hasta derrotar a los opresores. Hay una razón para ello y es que no tienen nada que perder excepto sus grilletes. Puede que necesiten más tiempo que los franceses y puede que necesiten unos medios y métodos más eficaces e influyentes, pero solo entonces los dirigentes se darán cuenta de que la excusa de “esperar el mesías” ya no funciona y para entonces será demasiado tarde. Les ocurrirá como al rey y los clérigos franceses que hace más de dos siglos se dieron cuenta de que su marketing de la idea de ganar metros cuadrados en el cielo ya no funcionaba. A menudo el final de una revolución es su etapa más difícil. 

Este artículo se tradujo al inglés desde la versión en árabe publicada en Al-Araby Al-Jadid, el 4 de agosto de 2015.


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domingo, 9 de agosto de 2015

JAPÓN: LA ENERGÍA NUCLEAR ES UN BUEN NEGOCIOS..., Y MUY LIMPIO



Hiroshima y Nagasaki 70 años después de la bomba atómica

Rebelión
Democracy now!
08.08.2015

Hace 70 años, el 6 de agosto de 1945, el mundo cambió para siempre. Ese día, Estados Unidos lanzó por primera vez en la historia un arma nuclear contra población civil, la de Hiroshima, en Japón. Tres días más tarde lanzó la segunda y, hasta ahora, última bomba atómica utilizada contra objetivos humanos en Nagasaki, Japón. Cientos de miles de personas murieron, muchas sufrieron quemaduras graves y miles fueron víctimas de los efectos de largo plazo del envenenamiento por radiación. Muchos sobrevivientes de las dos terribles explosiones, denominados “hibakusha” en japonés, aún están vivos y cuentan sus experiencias. Mientras que el mundo ha evitado ataques nucleares desde aquellos días de 1945, la amenaza de una potencial devastación nuclear permanece aún latente. Sin embargo, de las cenizas de estas dos terribles explosiones surgió un movimiento a favor de la abolición de las armas nucleares que sigue llevando adelante su campaña pacifista para eliminar estas armas.

“Cuando tenía doce años Japón estaba en guerra y fue obviamente hacia el final de la guerra que el país experimentó los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki”, me dijo Kenzaburo Oe el año pasado en Tokio, Japón. Oe tiene 80 años, obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1994 y es uno de los intelectuales y activistas humanitarios más respetados de Japón. “En el momento, por supuesto, la bomba atómica significó para mí, y también para mi madre y nuestras familias y para todas las personas, una gran conmoción. En aquel entonces, fue la peor catástrofe que jamás habíamos visto, por lo que el sentimiento de tener que sobrevivir a esto, de superar esto y de renovarse fue grandioso”.

La obra de Kenzaburo Oe es conocida en todo el mundo, pero el autor afirma que lamenta no haber escrito jamás una novela sobre la bomba atómica. Reconoce el gran mérito de los sobrevivientes de los ataques en mantener vivas las historias: “Los habitantes de Hiroshima que padecieron el peor sacrificio fueron, por supuesto, las decenas de miles de personas que murieron al instante. Sin embargo, hubo muchos sobrevivientes. Después del fin de la guerra y de las bombas, en los cinco años posteriores, Japón estaba ocupado militarmente (por Estados Unidos) y en ese momento no era posible para los hibakusha, que es como llamamos a los sobrevivientes de las bombas atómicas, crear cualquier tipo de organización propia. Recién cinco años después de que se lanzaran las bombas, los sobrevivientes pudieron por primera vez crear su propia organización. En aquel entonces, su único eslogan era jamás permitir que esto se repitiera, jamás permitir que haya nuevos hibakusha”.

Desde entonces, los hibakusha han ocupado un lugar central en el movimiento pacifista japonés y adoptaron como símbolo un origami en forma de grulla de la paz. Sadako Sasaki tenía apenas dos años cuando Hiroshima sufrió el impacto de la bomba. Sadako sobrevivió, pero a los 12 años le diagnosticaron leucemia, una de las enfermedades provocadas por la radiación de la bomba. Un amigo del hospital le dijo que si hacía mil grullas de papel se le concedería un deseo. Con la esperanza de vencer su enfermedad, Sadako comenzó a crear las intrincadas aves de papel. Murió el 25 de octubre de 1955.

No obstante, el movimiento pacifista de Japón sigue con vida. Muchos japoneses se siguen organizando para reclamar la abolición de las armas nucleares, pero también para que se eliminen las plantas nucleares. Kenzaburo Oe dijo al periódico francés Le Monde: “Hiroshima debe quedar grabado en nuestra memoria: es una catástrofe aún más dramática que los desastres naturales porque fue provocada por el ser humano…Mostrar el mismo desinterés por la vida humana en las plantas nucleares es la peor traición a la memoria de las víctimas de Hiroshima”, afirmó el autor. El movimiento a favor del cierre permanente de las plantas nucleares de Japón parecía estar a punto de triunfar después del desastre ocurrido en Fukushima en marzo de 2011. Sin embargo, el gobierno conservador del primer ministro Shinkzo Abe, que asumió el poder inmediatamente después del desastre, ha prometido reavivar la energía nuclear en el país y tiene el proyecto de volver a poner en funcionamiento antiguas plantas inactivas e incluso, de construir nuevas.

Del otro lado del mundo, en Los Álamos, Nuevo México, el lugar donde se fabricó la bomba atómica, se sigue realizando investigación para la fabricación de nuevas y supuestamente “mejores” armas nucleares. Para conmemorar el 70° aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, activistas por la paz realizarán una convención en la ciudad cercana de Santa Fé, así como vigilias en la entrada del ultrasecreto laboratorio de investigación sobre armas nucleares de Los Álamos. Como activista por la paz y referente social de larga trayectoria, el padre John Dear afirma: “Le dijimos a Dios: lo que tardaste 15.000 millones de años en crear, podemos destruirlo en 15 minutos”.

Las palabras de Dear se suman a las de uno de los artífices de la bomba, J. Robert Oppenheimer. Oppenheimer era físico y director del Proyecto Manhattan, el monumental proyecto científico estadounidense que desarrolló las bombas. La primera bomba atómica fue detonada el 16 de julio de 1945 en el desierto de Nuevo México, en un lugar especialmente elegido para hacer la prueba llamado Trinity. Al observar la explosión y la nube de humo con forma de hongo que esta generó, Oppenheimer recordó las palabras de Visnú en el texto sagrado hindú Bhagavad-guita: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.

Hiroshima es un monumento a la locura de las armas nucleares. El año pasado, al caminar por el predio del Museo de la Paz de Hiroshima pude ver el Monumento a la Paz de los Niños, erigido en homenaje a Sadako Sasaki y a los miles de niños víctimas de las explosiones. El monumento está adornado con miles de grullas de papel. En la base está grabado un llamamiento a todos nosotros: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

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ESTADO ISLÁMICO. COMO TO LO RELIGIOSO, ENEMIGO DE LA LIBERTAD DEL HOMBRE ¿PERO QUÉ HACEN LOS MILITARES AMERICANOS FIJOS EN MORÓN DE LA FRONTERA?


La plaga del siglo XXI: Todo sobre el Estado Islámico
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En la elaboración de este artículo se han utilizado los archivos multimedia de RT, Reuters

Preparado por María Lekant, Iván Sérbinov
28 jul. 2015

El Ejército iraquí
De momento, las fuerzas armadas del Gobierno de Irak se han mostrado como una de las partes débiles del conflicto.
Con la disolución del Ejército de Husein en 2003, las Fuerzas Armadas del país perdieron a la cúpula y los jefes militares experimentados en conflictos previos.
Además, en medio de los escándalos de corrupción y favoritismo durante el mandato del exprimer ministro Nuri al Maliki se reveló la existencia de 50.000 'soldados fantasmas' que no sirven o no existen, pero que son financiados.
Estos factores permitieron al EI avanzar rápidamente en Irak, robar millones de dólares e incautarse de toneladas de material bélico dejado por EE.UU., incluidos lanzagranadas, carros de asalto y vehículos blindados. 
El Ejército sirio
El Ejército sirio tampoco tiene mucha suerte en la lucha contra el grupo terrorista. Su última gran pérdida es, sin duda, la antigua ciudad siria de Palmira, incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. 
El Estado Islámico se apoderó de la ciudad en mayo, dando pie a temores de que correrá la misma suerte que los sitios arqueológicos de Hatra y Nimrud, ubicados en Irak. A pocos días del asalto a Palmira, el EI asesinó, según varias fuentes, entre 200 y 400 personas. 

El Ejército Libre Sirio
En mayo, el secretario de Defensa de EE.UU. Ashton Carter confirmó que el Pentágono empezó a entrenar a los rebeldes sirios para luchar contra el Estado Islámico. El proyecto pretende asesorar a más de 15.000 combatientes en tres años. 
El plan consiste en que al regresar a sus lugares de origen los opositores sean capaces de resistir al EI. Al mismo tiempo, fuentes del Pentágono admiten que algunos de los grupos entrenados podrían aplicar sus conocimientos contra el régimen del presidente sirio Bashar al Assad

Las milicias chiitas e Irán
Aunque no participa en la coalición, Irán sí ayuda a detener el avance del EI. De hecho, el mayor general iraní Qassem Soleimani, a cargo de las actividades paramilitares de Teherán en Oriente Próximo, opina que EE.UU. y otros países han fracasado en la lucha contra el Estado Islámico, mientras que únicamente Teherán está comprometido con esta causa.
"Actualmente en la lucha contra este fenómeno peligroso nadie está presente excepto Irán", dijo Soleimani, comandante de las fuerzas de élite Quds y responsable de proteger los intereses del país en el extranjero en declaraciones recogidas por la agencia iraní Tasnim.
En gran parte debido a la ayuda iraní, las milicias chiitas en Irak han comenzado a obtener éxitos en su enfrentamiento con el Estado Islámico. Teherán comenzó a intervenir fuertemente en la guerra contra los terroristas respaldando, organizando y armando a las milicias chiitas.
Las zonas chiitas de Irak proporcionan un refugio seguro contra la violencia que se ha apoderado del resto de Irak y representa una buena base de operaciones para los soldados iraquíes y las milicias chiitas con vistas a comenzar el avance en el territorio controlado por el EI.
El Estado Islámico ya se considera la organización terrorista más rica del mundo. Pero, ¿de dónde consigue el dinero este grupo yihadista?
Tras el asedio de Mosul, la segunda ciudad de Irak, el Estado Islámico se convirtió en la organización terrorista más adinerada del mundo, superando a Al Qaeda. Allí, los insurgentes se apoderaron de enormes cantidades de dinero en efectivo y lingotes de oro de algunos bancos. En total, se hicieron con 500 millones de dinares (unos 429 millones de dólares). 

Las autoridades iraquíes estiman que los fondos de financiación del grupo alcanzan ya los 2.000 millones de dólares. Sin embargo, todavía se desconoce exactamente de dónde procede esa desorbitada suma. 

El petróleo 
Las principales ganancias del movimiento extremista llegan de la venta en el mercado negro del petróleo de los pozos que el EI ha capturado en Irak y Siria.
El crudo obtenido por el EI se vende en el mercado negro de los países adyacentes.
"Compramos un camión cisterna de 26 a 28 toneladas por 4.200 dólares. Lo vendemos en Jordania por 15.000 dólares. Cada traficante maneja ocho cisternas por semana de media", contó a 'The Guardian' Sami Jalaf, un traficante petrolero y exagente de inteligencia durante el régimen de Sadam Husein. 
Según él, por cruzar cada paso fronterizo se paga a los corruptos guardafronteras 650 dólares.  
El analista del sector energético Robin Mills afirma que si el grupo yihadista logra controlar los territorios en los que las milicias están avanzando, los ingresos podrían ascender hasta los 3 millones diarios y alcanzar los 100 millones de dólares al mes. 
Arabia Saudita
Según el canal alemán Deutsche Welle, el Gobierno iraquí, dominado por chiitas, acusa a Arabia Saudita de apoyar a los yihadistas del Estado Islámico.

Arabia Saudita "es responsable de la ayuda financiera y moral que re
ciben los grupos insurgentes", señaló hace dos meses el primer ministro de Irak, Nuri al Maliki. Como era de esperar, EE.UU., el aliado más importante de Arabia Saudita, rechazó las acusaciones lanzadas por el jefe de Gobierno iraquí.

Para Günter Meyer, director del Centro para la Investigación sobre el Mundo Árabe de la Universidad de Maguncia (Alemania), resulta obvio quién financia a estos radicales.

"La fuente más importante de financiación del Estado Islámico hasta la fecha proviene de los países del golfo Pérsico, sobre todo de Arabia Saudita, pero también de Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos", explicó Meyer, que agregó que su motivación inicial era apoyar la lucha contra el Gobierno del presidente sirio Bashar al Assad. 

Extorsión 
Según Charles Lister, investigador visitante del Centro Brooking de Doha (Catar), se sospecha que la organización recauda impuestos en las zonas que controla.

"La extorsión afecta a pequeñas y grandes compañías, empresas de construcción, y si los rumores son ciertos, incluso a representantes de gobiernos locales", recalcó Lister a Deutsche Welle. 

Dinero para la yihad 
Con el dinero que robó en Mosul, el Estado Islámico puede financiar sin dificultades la yihad, opina el bloguero británico Eliot Higgins, más conocido como Brown Moses.

"Con 429 millones de dólares, el Estado Islámico podría reclutar a 60.000 combatientes y pagarles 600 dólares al mes durante un año entero", escribió Higgins en su cuenta de Twitter.

Además, con este poder económico, el grupo puede adquirir fácilmente armas de alta calidad en el mercado internacional, subrayó Meyer. 

En una reciente entrevista concedida a RT, el exministro de Defensa de Israel Ehud Barak afirmó que el EI "no es fuerte" y que las fuerzas del autodenominado califato podrían ser derrotadas totalmente "en dos días". 

"Creo que el Estado Islámico tiene éxito porque no se enfrenta a un esfuerzo coherente y coordinado para destruirlo. Técnicamente, no son fuertes. Son unas 30.000 o 40.000 personas. Sus vehículos son camionetas Toyota equipadas con ametralladoras", afirmó Ehud Barak.
Muchos expertos están de acuerdo con el exministro de Defensa israelí en que el esfuerzo y la estrategia actuales de los países que luchan contra el Estado Islámico no son coherentes ni suficientes. Sin embargo, la gran mayoría coincide en que combatir al grupo terrorista no es una tarea fácil.
El levantamiento isurgente y violento del Estado Islámico se propaga por la región sembrando miedo y muerte.
Tiene dinero, armamento y una ideología arraigada, paga muy bien a sus combatientes, explota los agravios sufridos por la comunidad sunita en Irak y Siria y está creando, según los expertos, una nueva generación de monstruos "adoctrinados y radicalizados" en los territorios ocupados de Oriente Medio.

Mientras tanto, Occidente no quiere cooperar con Bashar al Assad, y Bagdad está impidiendo el suministro de armas a los combatientes kurdos, aunque el propio Ejército iraquí no se encuentra en condiciones de derrotar a los insurgentes.

Además, según afirma el académico del Departamento de Estudios de Defensa de la universidad londinense King's College, William Park, en un artículo publicado en el diario británico 'The Telegraph', el Estado Islámico no es una organización con cortafuegos, sino más bien la extensión de un radicalismo islámico que se puede encontrar en Al Qaeda, los talibanes, la inteligencia pakistaní, las calles de las ciudades europeas e incluso los Hermanos Musulmanes.  
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