sábado, 30 de octubre de 2010

EXCELENTISIMO SEÑOR DON MARCELINO CAMACHO, HOMBRE BUENO Y HONRADO, OBRERO, SINDICALISTA Y ROJO, DESCANSA EN PAZ

La política injusta que impera, corrupta, con sus politicos y sindicalistas oficiales corruptos, no la voy a descubrir yo ahora.
La honradez de Marcelino Camacho era de él, y los sacrificios personales que tuvo que hacer la familia de Marcelino Camacho, fueron de él y de su familia. Ni en la honradez de Marcelino ni en los sacrificios que hizo su familia participaron la gran bandada de hipocritas que de cara a la galería y porque el marketing político asi lo exige hoy lloriquean con lágriams de cocodrilo su muerte.
Bien está que Zapatero abrace y coja la mano de su viuda, pero la vida de Marcelino no estuvo dedicada a que el Presidente del Gobierno Zapatero desmostrara lo sensiblete que es y lo al tanto que está al sufrimiento humano, sino para que los trabajadores tuvieran derechos y pudieran vivir mejor, que es justamente lo contrario de lo que en la práctica hace el sensiblete Zapatero con la reforma laboral que hace por encargo y a medida de los capitalistas, precisamente, contra los que luchó Marcelino Camacho, que precisamente, son a quienes Zapatero defiende ya sin ningún tapujo.
Martín Villa, otro que tal, amamantado y engordado primero por el Régimen de Franco, que era el que tenía en la cárcel a Marcelino Camacho, y después enriquecido con la política y cargos y carguetes o negocios y negocios con ENDESA, robada primero al Estado español, para que continuara robando en Argentina y arruinando a los argentinos, ha sido una de las piezas elegidas por la radiodifusión para alabar la figura de Marcelino Camacho.
Yo creo que la bondad y honradez de Marcelino hay que dejarsela a sus familaires y amigos para que se sientan orgullosos de él, y evitar que la manchen de mierda los políticos que ejercen esa profesión.
El mejor homenaje que se le puede hacer a Marcelino Camacho es que el gobierno retire esa cosa que llama reforma laboral, que en realidad no es otra cosa que un nuevo robo a las clases trabajadoras y que los compañeros directos de Marcelino Camacho en CCOO dejen de colaborar con el gobierno y la patronal para joder a los trabajadores, en lo que ya llevan más de veinte años, que repito, la vida de Marcelino Camacho estuvo dedicada a defender los derechos y a mejorar las condicones de vida de los trabajadores, y menos cocodrileo de lágrimas y menos bullangas de lamentaciones oficiales, políticas y sindicales.*++

viernes, 29 de octubre de 2010

SE HA MUERTO MARCELINO CAMACHO, UN HOMBRE SINDICALISTA POR SER BUENO, O AL REVES

(A la izquierda, Marcelino Camacho, junto a Julio Anguita, que aunque fuma y esta prohibido, también es de izquierdas)
El nacimiento del Sindicato Comisiones Obreras no puede ser atribuido a idea genial de ningún sindicalista ni de ningún pensador en concreto. Nació de la necesidad que tenía la clase obrera para defenderse contra la explotación y abusos de la patronal y contra el Régimen que entonces apoyaba a la patronal: el Régimen de Franco (hoy lo hace el PSOE no socialista de Zapatero y cuando llegeu Rajoy al poder será el PP). Y contra aquella explotación y abusos y falta de libertades estuvo Marcelinoo Camacho. Y por ello Marcelino Camacho ni se hizo rico ni fue nombrado sabio por nadie (Felipe Gonzále, al hombre lo han hecho sabio), y es de esperar que Marcelino Camacho no aparezca implicado en los casos de corrupción abiertos en estos momentos contra gentuza muy cercana al PP, al igual que es de esperar que tampoco le aparezca una cuenta corriente en un paraiso fiscal como a Teléfónica, de la que cobra cojoncete de mico sobre cojoncete de mico el yerno del Rey y el ex ministro y exdirigente del PP Zaplana.
Que se honre a los muertos me parece cosa loable, pero que se les insulte no, porque un insulto para el muerto es intentar sacarle los jugos políticos en beneficio propio, y esto es lo que me parece que hacen la bandada esta de hipocritas que se deshacen ahora en decir lo bueno y honrado que fue Marcelino Camacho.
Que el Partido Comunista de España, donde militaba Marcelino Camacho, fue fundamental para la organización de las clases trabajadoras en España es más que sabido, es decir, que como las clases domiantes le temían al Partido Comunista más que a una vara verde (otros pensabamos ya entonces que no se ajustaba a los principios en los que decía basarse, el marxismo, porque el marxismo no es un recetario de dogmas que haya de ser aplicado a raja tabla, lo cual no quita un ápice de verdad a que fue fundamental en España para las clases trabajadoras y buscarle las cosquillas a Franco y a muchos que vivian de la teta de Franco y continuaron viviendo despues de Franco, y todavía siguen viviendo algunos y amasando riqueza. Y que no cascan, tú).
A los muertos hay que dejarlos en paz y no manosearlos para no deshonrarlos.
De los muertos hay que recoger la enseñanza que hayan dado con sus hechos.
Marcelino Camacho fue honrado, pues sobre su honradez hay que hablar.
Marcelino Camacho se entregó a la defensa de los intereses de las clases trabajadoras, pues de la defensa de los trabajadores hay que hablar, por eso hay que negarse en redondo a que el gobierno de Zapatero le quite un centimo de euro más a ningún trabajador a través de la reforam laboral que le han mandado los capitalsitas que haga.
Y como a los muertos hay que dejarlos en paz hemos de hablar de los vivos, y a ser posible, hablar bien sin son personas de bien antes de que se mueran.
Una de estas personas de bien y vivas es Julio Anguita, del Partido Comunista de España y sindicalsita de Comisiones Obreras, como lo fue Marcelino Camacho, pero a mi juicio con una mejor preparación y más capacidad intelectual que Marcelino. En lo de bondad y honradez no me parece exagerar si digo que ambos quedan parejos.
Por "expulsar" a Julio Anguita de la vida pública hicieron cuanto pudieron, y pudieron mucho, los grandes medios de comunicación que no perdían una para desprestigiarlo y hacerlo presentar a la opinión pública como un visionario que no queria más que "programa, programa y programa" (¡con la de programa , programa y programa que hace falta hoy, en vez de imagen, imagen e imagen!). Felipe González y sus muchachos, incluyendo al chupi izquierdista Alfonso Guerra, no se quedaban mancos y comparaban a Julio Anguita con la derecha, ¡vaya por Dios, el PSOE acusando a Anguita de derechoide! Incluso el histórico y ex Secretario General del PCE, don Santiago Carrillo, actuaba maniqueamente contra Anguita diciendo que era un niñín hijo de Guardia Civil, que digo yo, que siempre será mejor ser hijo de Guardia Civil que no Rey hijo de Rey.
Y ya que estamos con los vivos y no con los muertos, a ver cuando empezamos a revivir el espiritu reivindicativo y exigente con nuestros derechos y con que el producto de nuestro trabajo sea para nosotros y no para los banqueros y asimilados, por ejemplo.
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domingo, 24 de octubre de 2010

RADIOGRAFIANDO LA MOLIENDA DEL NUEVO GOBIERNO ZAPATERO, EL FLAMANTE MINISTRO DE TRABAJO

EL FLAMANTE MINISTRO DE TRABAJO (¡SALUD, QUE PARO NO FALTARÁ!)
2/2

(En el centro de la foto: el flamante ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, como si seriese trabajador y sindicalista en la manifestación que organizó UGT contra la reforma laboral de Zapatero, a la que se va a aplicar el susodicho ministro flamante de Zapatero)

Hasta su nombramiento como ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha sido analista en el Instituto Universitario Ortega y Gasset (ya he dicho que de ignorante no se le puede acusar al ministro, de cosas peores quizás, pero de ignorante no). Posee una dilatada experiencia en el Gabinete Técnico de UGT, central sindical que junto a CCOO ha tenido que ver mucho en el estado en que ha quedado la reforma laboral de Zapatero pactada con su gobierno y la gran patronal, a pesar de las pataletas de cara a la galería que ha organizado contra esa misma reforma laboral.
Ha sido también asesor del ministerio de Trabajo cuando reinaba en el reino de Rey el caza ratones Felipe González que pasaba por ser socialista; Secretario de Empleo con el primer gobierno de Zapatero y redactor del programa electoral junto Caldera, brazo derecho de la política de derecha solapada de Zapatero.
Como adorno chipiripitifláutico ideológico del ministro de Trabajo Valeriano Gómez, cabe decir que asistió a la manifestación de 29-S de UGT. para que lo viera el personal y darse pote de sindicalista.
Que sabe Valeriano Gómez más que los ratones coloraos está fuera de duda. Lo dudoso es ver lo que ha tenido de positivo para las clases trabajadores ese saber suyo. Y lo que vaya a tener de positivo para los trabajadores ese mismo saber ya lo podemos ir suponiendo (¡manos arriba, es es un atraco!), por cuanto que ya se ha dejado caer el hombre diciendo (a pesar de su asistencia a la manifestación de UGT contra la reforma laboral de Zapatero) que no se sentirá nada incomodo en el marco de la reforma laboral Zapatero.
En fin, chiquets, que mala ulor se me da en las narices el Valeriano Gómez este. Para los grandes capitales no. Para los grandes capitales este Valeriano Gómez es mucho gueno.

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viernes, 22 de octubre de 2010

RADIOGRAFIANDO LA MOLIENDA DEL NUEVO GOBIERNO ZAPATERO

EL FLAMANTE MINISTRO DE TRABAJO (¡SALUD, QUE PARO NO FALTARÁ!)
1/2

(El ministro de Trabajo, o del paro, según se mire: Valeriano Gómez, con masié Caja detrás, y es que la publicidad es la publicidad. La madre del cordero, se entiernde)

Mucho palique y muchos olés toreros de la torería esta recibiendo Zapatero por haber descubierto ahora la pólvora mediante cambio de gobierno, para que todo siga rumbo previsto por el capital, tanto de los medios de comunicación afines como por parte del PP a hurtadillas (el PP a solas dice una cosa y para engañarnos otra, como debe ser según política reinante en el Reino del Rey).
Zapatero que es muy cuco si lo fuera, con este cambio de gobierno para que nada cambia pretende hacer subir las encuestas a su favor y no perder las elecciones el próximo año, y poder así culminar el encargo que tiene de parte de los mercados financieros (pero que tienen nombres personales concretos) de desplumarnos del dinero de la Seguridad Social y entregarselo a los bancos para que estos cubran sus tasas de beneficios previstas, dado que el sistema ya no puede proveerles de esos beneficios vía explotación directa a través de los medios productivos, pobrecitos, y por eso acuden directamente a nuestros bolsillos (¡y lo que te rondaré, morena!, como no espabilemos, camino que no llevamos).
Zapatero para hacer lo que haria Rajoy si llegara a la Moncloa (así que por esta punta nadie se me soliviante, que bien jodidillo se nos presenta el asunto, querida feligresía, que la derecha es igual a la derecha con independencia del manto de palabras que se heche por encima) necesita nuevas caras, y una de esta nuevas caras es la del ministro de Trabajo Valeriano Gómez, o ministro del paro, que tampoco va a haber mucha diferencia entre lo uno y lo otro (que es que la borrega no da para más, que no sus enterais, que el sistema capitalista ya no da para más, que es que no sé como quereis que sus lo parlamente para que me entendaís, que es que el kail no dona per mes -a ver si por lo menos en catalán me entendeis).
A Valeriano Gómez no se le puede tener ni por ignorante ni por neófito en la cosa pública, y eso a mí, en vez de tranquilizarme me pone los pelos de puntos y hace que me meta las manos en los bolsillos y me ponaga de espaldas bien preto a la pared, no sea que encima de desvalijarme se le antoje darme por el culo, que cosas mas dificiles se han visto.
Valeriano Gómez cuenta con dilatado historial. No digo que haya sido positivo porque yo no lo he visto.
Arranca el historial de Valeriano Gómez de la época de Felipe Gozález, ¡ahi queda eso!, de cuando Felipe González andaba el hombre cazando ratones, de cuando Felipe González anduvo desmontando y desarticulando los derechos de los tarbajadores, de cuando Felipe González toreaba y daba un capotazo por aqui otro por allá e inventó los contratos basuras y cambió la noción del trabajo fijo por el precario y con menos sueldo y menos prestaciones sociales.
Pues de aquellos lodos este barrizal que pretende culminar Zapatero es donde aparece el nuevo ministro de Trabajo Valeriano Gómez, o del paro, que tampoco nos tenemos que poner tan quisquillosos con las palabras.
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SOBRE LAS CONDICIONES DE LAS CLASES TRABAJADORAS EN CHINA

(14/14)

(Guerreros chinos)

Robert Weil. Rebelión.
Traducido para Rebelión por Sebastián Risau

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37814 1 of 14 26/9/2006 07:51

Revirtiendo una cierta tendencia hacia la insularidad y el aislamiento de los foros globales recientes, hay hoy un conocimiento cada vez mayor de las luchas de las fuerzas de izquierda en todo el mundo y una mayor conexión con ellas (a pesar de los intentos del gobierno de limitarla) gracias a las nuevas redes de comunicación y organización globales, que se extienden rápidamente.
El deterioro de las condiciones de las clases trabajadoras está empujándolas rápidamente en una dirección más radical y militante. No sólo dentro de las filas de los obreros y campesinos sino también entre los muchos intelectuales e incluso entre algunos miembros de la nueva clase media, hay una creciente y profunda comprensión de que el capitalismo global no ofrece respuestas para sus situaciones, y que el socialismo revolucionario que construyeron durante el gobierno de Mao ofrece hoy al menos el esbozo de otro camino posible. En las fábricas y en las granjas, los obreros y campesinos no sólo están resistiendo las nuevas formas de explotación capitalista, sino que tiene recuerdos de otro mundo que ya saben que es posible. Dada la experiencia de sus vidas durante el período socialista antes de las reformas, son conscientes de que existen alternativas viables a la descontrolada devastación del capitalismo global.
A pesar de este legado, una vuelta simplista al pasado no es ni posible ni deseable. Demasiado ha cambiado y demasiados genios han sido liberados como para simplemente hacerlos volver a todos a sus lámparas. Las fallas y errores del pasado, así como los éxitos y victorias, tendrán que ser reexaminados y deberán encontrarse nuevas formas de superar las limitaciones del primer período del socialismo, en China como en otras partes. No es fácil predecir que dirección tomaran las luchas en el próximo período. Pero, a medida que avanzan, las clases trabajadoras chinas pueden también mirar hacia atrás a medida que encuentren nuevamente su propio camino hacia una nueva sociedad socialista, un camino que combine sus luchas históricas y actuales con los movimientos globales de hoy en día, y que produzca una vez más una transformación revolucionaria.

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Fuente: ht tp:/ / w w w .monthlyreview .org/ 0 6 0 6w eil.htm
[1] Texto en español del panfleto en: http://ecuador.indymedia.org/es/2005/01/7794.shtml
[2] Texto en español de la carta en: http://colombia.indymedia.org/news/2006/05/41995.php
Sebastián Risau es miembro de Rebelión. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de mencionar al autor , al traductor y la fuente.

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jueves, 21 de octubre de 2010

SOBRE LAS CONDICIONES DE LAS CLASES TRABAJADORAS EN CHINA

(13/14)

(Planta industrial china)

Robert Weil. Rebelión.
Traducido para Rebelión por Sebastián Risau

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37814 1 of 14 26/9/2006 07:51

En consecuencia, no hay una solución simple para revisar el sistema actual, ya que cada acción genera contradicciones adicionales, debido a la naturaleza del mercado capitalista mundial al que China se encuentra cada vez más atada. Aunque el mercado interno está creciendo, cualquier caída de la competitividad global y la desaceleración económica resultante (el gran miedo de los líderes chinos) no sólo minaría la capacidad de llevar a cabo las revisiones de política que Hu y Wen están intentando, incluyendo el nuevo énfasis en la igualdad social , sino que también traería la amenaza de disturbios a gran escala.
La incapacidad de la mercantilización capitalista para resolver esas contradicciones continúa dando nueva fuerza a la izquierda. Un sorprendente ejemplo de esta creciente influencia fue evidente en marzo de 2006, por primera vez en quizás una década, el Congreso Popular Nacional, la legislatura manejada por el Partido Comunista, se consumió con un debate ideológico sobre socialismo y capitalismo, que muchos asumían que había sido enterrado por la larga racha de rápido crecimiento económico de China.
La controversia ha obligado al gobierno a archivar un proyecto de ley para proteger el derecho de propiedad, que se había esperado que pasaría sin problemas, y resaltó la renacida influencia de un pequeño pero expresivo grupo de académicos y consejeros políticos de tendencia socialista. Estos pensadores de izquierda de la vieja escuela han usado la creciente brecha en la distribución de ingresos para expresar sus dudas acerca de lo que ellos ven como una búsqueda desenfrenada de riqueza privada y de desarrollo económico guiado por el mercado Los que restaron importancia a este ataque considerándolo una reminiscencia de épocas ya pasadas subestimaron el continuo atractivo de las ideas socialistas en su país, donde la manifiesta desigualdad entre los ricos y los pobres, la corrupción generalizada, los abusos contra los trabajadores y las quitas de tierra son recordatorios diarios de lo mucho que China se ha apartado de su ideología oficial. (New York Times, 12 de Marzo de 2006)
Por más que alguna forma de la ley de propiedad acabara siendo aprobada en el largo plazo, las propuestas de permitirle al mercado jugar un amplio papel en educación y salud y los pedidos aún más radicales de privatización de la tierra han sido rechazados, al menos por ahora. Incluso los líderes supremos se han sentido obligados a moverse, al menos superficialmente, en dirección al socialismo, que sigue siendo la base teórica del gobierno y del Partido Comunista, a pesar de sus prácticas capitalistas.
Desde su llegada al poder en 2002 el presidente Hu ha intentado también establecer sus
credenciales de izquierda ensalzando el marxismo, elogiando a Mao y estimulando investigaciones para hacer que la frecuentemente ignorada ideología socialista oficial sea más relevante para el presente. (New York Times, 12 de Marzo de 2006)
Incluso los métodos de la apoca de Mao han sido revividos, en un intento de restaurar la
menguante legitimidad del partido, al que la mayoría considera profundamente corrupto.
A la manera de una empresa gigante preocupada por su desorden organizacional y su desprestigiada imagen pública, el Partido Comunista Chino está tratando de transformarse en una maquina moderna y eficiente. Pero para eso ha elegido una de sus más antiguas herramientas políticas: una campaña ideológica al estilo maoísta, con sus necesarios grupos de estudio y todo.
Desde hace ya más de 14 meses se les ha ordenado a los 70 millones de miembros del
partido que lean discursos de Mao y Deng Xiaoping, así como el abrumador tratado de más de 17000 palabras que es la constitución del partido. Las reuniones obligatorias incluyen sesiones donde los cuadros del partido deben hacer su autocrítica y también criticar a todos los demás. (New York Times, 9 de marzo de 2006).
Si bien algunos la consideran un serio intento de hacer una reforma y otros son muy cínicos al respecto, la campaña puede no ser tan importante por su impacto directo como por su reconocimiento de que el partido se ha apartado demasiado de su función de servir a la gente , como exigía Mao, y aún más de sus metas revolucionarias originales. Pocos esperan que Hu y Wen lideren un renacimiento de la revolución socialista, o siquiera que se aparten radicalmente de la vía capitalista con la que el estado y el partido han estado comprometidos por treinta años, y con la cual las fuerzas económicas están ahora tan fuertemente ligadas. Pero la promoción oficial de los conceptos socialistas y el estudio de Mao no pueden sino abrir más espacio para un renacimiento de la izquierda que permita lidiar con la creciente crisis. Rebelión.

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miércoles, 20 de octubre de 2010

SOBRE LAS CONDICIONES DE LAS CLASES TRABAJADORAS EN CHINA

(12/14)

(Primer ministro chino: Wen Jiabao)

Robert Weil. Rebelión.
Traducido para Rebelión por Sebastián Risau

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37814 1 of 14 26/9/2006 07:51


Pero las políticas oficiales de reformas en esta área, como las elecciones de autoridades municipales, a pesar de ser una democratización superficial, son frecuentemente recibidas con escepticismo por las clases trabajadoras, ya que en su mayoría estas son usadas para justificar los nombramientos hechos desde arriba en el partido. En esta, como en muchas otras áreas, los recuerdos del período socialista, y especialmente la participación de los obreros y los campesinos en la administración de fábricas, granjas e incluso universidades y gobiernos locales durante la Revolución Cultural, siguen sirviendo como punto de referencia, y contrastan marcadamente con el
despojamiento de todos esos derechos en la China de hoy. Como lo expresó un trabajador: las reformas democráticas, en la forma que han sido implementadas hasta ahora, ponen la revolución de Mao cabeza abajo y ponen la vida de los trabajadores patas arriba; son una especie de venganza y represalia contra la clase trabajadora.
En consecuencia, la clave para una aproximación aceptable a la reforma política será, una vez mas, encontrar la forma de reunir los conceptos de izquierda de control obrero y campesino con la democracia participativa que es ahora parte de la agenda progresista. Esta búsqueda ya ha comenzado. En la carta de 2004 dirigida a Hu Jintao por los veteranos de la Revolución una de las principales demandas era la reanimación de las luchas populares masivas, como un medio de controlar los abusos de poder y de dar a las clases trabajadoras un papel directo en el funcionamiento del partido y del estado, como parte de un sistema democrático. Sin embargo, las barreras para construir un movimiento unido y llevar a cabo estos cambios revolucionarios son hoy tan formidables en China como en cualquier otro lado. A pesar del legado que han recibido, los obreros y campesinos más viejos temen que, si no se alcanza pronto un nuevo nivel en la lucha por el socialismo, los recuerdos de la época de la Revolución acabarán muriendo, y las jóvenes generaciones sólo conocerán y perseguirán el deseo de hacerse ricos y formar parte de la cultura del consumo. En ese caso habría que empezar todo de nuevo, de la nada, cuando finalmente surja la necesidad de un cambio fundamental, si esto ocurriera.
Pero los chinos tienen la ventaja de que ya lo han hecho antes. Por más lejana que esta perspectiva pueda parecer, China todavía tiene la posibilidad de una vía rápida hacia una renovada revolución socialista, un evento que volvería a sacudir al mundo. Pero este es, sin duda, apenas uno de los muchos escenarios posibles para lo que ocurrirá en China en un futuro cercano. La complejidad y polarización de su estructura de clases están impulsando a la sociedad china en direcciones contrarias, dando la posibilidad de una amplia gama de resultados.
Esto se evidencia en la evolución más reciente, tanto de las condiciones de las clases trabajadoras como de la respuesta del partido y del estado a los nuevos desafíos. Con el objeto de prevenir nuevos disturbios en las áreas rurales, los dos líderes supremos, Hu Jintao y Wen Jiabao, han introducido una serie de cambios en la política rural que han tenido efectos bastante espectaculares. Estos cambios incluyen la eliminación del impuesto agrario de los campesinos, así como la mayoría de las tasas locales (muchas de ellas ilegales) que eran una de las principales fuentes de protestas. También hay planes de mayores inversiones en las áreas rurales, incluyendo las fábricas en ciudades y aldeas pequeñas, y especialmente en educación, salud y cuidado del medio ambiente. Estas medidas, junto a los precios más favorables de los bienes agrícolas, han aliviado significativamente la presión sobre muchas familias campesinas. Incluso se habla oficialmente de Nuevas Ciudades Socialistas, aunque hasta ahora el significado de este termino no está claro, y puede ser simplemente un intento de poner una etiqueta más de izquierda a las políticas agrarias ya introducidas. Pero todavía está por verse cual será la profundidad de las reformas dentro de las reformas, debido sobre todo a la tradición de falta de implementación a nivel local (lo que históricamente es un factor endémico a nivel gubernamental) y a la desenfrenada venta de tierras para diversos proyectos por parte de funcionarios frecuentemente corruptos, lo que continúa siendo la regla en muchas áreas. Sin embargo, uno de sus efectos ya es muy claro. En una sorprendente inversión de lo que ocurría hace unos tres años, en las zonas exportadoras de las regiones costeras se está sintiendo una creciente falta de obreros, a medida que los migrantes vuelven a sus ciudades en grandes números, en parte para beneficiarse de la mejora de las condiciones allí, y también como rechazo a la salvaje explotación de las fábricas costeras. Esta migración inversa es un reflejo de la evolución de la conciencia, resistencia y autoorganización de los migrantes, muchos de los cuales son ahora curtidos veteranos, que ya no aceptaran las condiciones que los atraían cuando eran más jóvenes. Pero incluso el flujo de jóvenes trabajadores migrantes, y especialmente mujeres pobres que eran preferidas por las fábricas y sufrían la mayor explotación, está comenzando a detenerse.
Si bien esto ha tenido el efecto positivo de forzar a las industrias exportadoras a aumentar los salarios y los beneficios en un esfuerzo para continuar atrayendo una fuerza de trabajo suficientemente grande, también hay signos de que algunos empresas se están corriendo hacia el fondo , desplazando sus fábricas hacia países de costo laboral aún más bajo, como Vietnam, India y Bangladesh. Rebelión.

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martes, 19 de octubre de 2010

SOBRE LAS CONDICIONES DE LAS CLASES TRABAJADORAS EN CHINA

(11/14)



Robert Weil. Rebelión.
Traducido para Rebelión por Sebastián Risau

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37814 1 of 14 26/9/2006 07:51


Lejos de ser nuevas, las ideas de izquierda están firmemente arraigadas entre los obreros y los campesinos.
De todos modos, exagerar estas tendencias seria un serio error. La izquierda china, como fuerza reconocible, es aún pequeña, marginalizada y dividida (como las propias clases trabajadoras) en muchos grupos y facciones. Como ocurre con la izquierda en todo el mundo, ha tenido que hacer frente al derrumbe del mundo que alguna vez conoció, y está ahora tratando de encontrar nuevos caminos, sin un conjunto de conceptos unificador alrededor del cual organizarse y movilizar a las clases trabajadoras. En gran medida son ahora los obreros y los campesinos quienes están al mando, llevando a cabo luchas que a veces son enormes. Aunque estas a veces son lideradas por gente de izquierda de sus filas, hasta ahora no hay casi ningún movimiento organizado dentro de la izquierda en general. Las nuevas ideologías competidoras, incluyendo los conceptos reformistas liberales y social democráticos, también representan un desafío para la izquierda. Tal como ha ocurrido en Estados Unidos, incluso el término clase se usa menos hoy en día, y en vez de eso se habla de grupos sociales débiles en el mercado, mientras que el concepto de explotación se hace menos explícito. Estas tendencias se ven reforzadas por el estilo de vida de muchos profesionales, sin importar sus preferencias políticas. Algunos intelectuales, incluidos aquellos que se consideran de izquierda, están ganando mucho dinero en las ciudades y en la práctica no tienen casi lazos con las clases trabajadoras, cuyas condiciones pueden parecerles cada vez más remotas, comparadas con sus propias experiencias.
Para aquellos que sí intentan asumir posiciones públicas o trasladar sus ideas a la acción, la supresión es frecuente, aunque esta no está necesariamente enfocada en la izquierda o la derecha.
Más bien, que el gobierno actúe o no, depende más de cuan lejos uno se aparte del marco de referencia aceptado. Incluso un organizador migrante, que está a favor de las reformas y es partidario de la privatización de la tierra para convertir a los campesinos en ciudadanos , fue detenido por tratar de llevar a cabo una reunión en Beijing para promover los derechos humanos .
Los intentos organizados de acabar con el régimen unipartidista marcan una línea que no se puede cruzar, y cualquier cosa que parezca atentar contra el monopolio del Estado sobre todas las áreas de la actividad pública puede rápidamente causar problemas, independientemente de su contenido político especifico.
Sin embargo, la izquierda es vista por las autoridades como una amenaza especial, ya que tiene el poder de dar una forma más organizada a la rápidamente creciente lucha de la clase trabajadora.
En este sentido, es típica la clausura del sitio Web y las listas de discusión de los Trabajadores Chinos. A diferencia de la mayor parte de los otros foros similares, este era el primer sitio web en China manejado por gente de la izquierda, que permitía a los obreros y campesinos hablar de sus luchas para defender el socialismo en la China actual. En él los intelectuales, incluidos los que pertenecen a las propias clases trabajadoras, podían participar en discusiones con trabajadores acerca de los asuntos de los trabajadores. (Stephen Philion, Una entrevista a Yan Yuanzhang,MRZine, http://mrzine.monthlyreview.org/philion130306.html). Esta conexión entre intelectuales y trabajadores representa una amenaza especial para los líderes del partido y del estado porque, como lo explicó uno de los miembros del colectivo editorial en Beijing del sitio web, el gobierno no está haciendo socialismo. Es sobre esta base que los trabajadores hacen la diferencia entre el Partido Comunista del período maoísta y el de la actualidad. Desde el punto de vista de las clases trabajadoras es crucial hacer que sus voces sean escuchadas. Este es el tipo de cosas que una democracia socialista desearía, que los trabajadores que tengan el tipo de democracia que el capitalismo no puede proporcionarles. Pero, en vez de eso, el sitio web fue cerrado, mediante la imposición de una matrícula exorbitante, que los miembros de las clases trabajadoras no pueden pagar.
Entre los trabajadores y los campesinos, los intelectuales en general, y también dentro de la nueva clase media, hay una amplia exigencia de transparencia en los sistemas políticos y económicos, y también del derecho a tener mayor participación en las decisiones que los afectan. Aunque la democracia electoral al estilo de EE.UU. no tiene todavía un atractivo extendido, mucha gente está empezando a hablar bastante abiertamente de derechos democráticos. Para algunos la principal meta es la libertad de expresión, mientras que para otros es la existencia de partidos de oposición.
Muchos trabajadores ya hablan de que el sistema de partido único no funciona. Se están llevando a cabo foros, incluso dentro del partido, buscando formas de tener más espacio para el debate abierto, y las ONG de la sociedad civil que están surgiendo cubren un amplio rango de temas, como los derechos de la mujer y el medio ambiente.
Hay en consecuencia un extendido deseo de mayor democracia que el gobierno sabe que no puede simplemente reprimir. Más bien está tratando de enfrentar este desafío introduciendo cambios graduales. Rebelión.

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sábado, 16 de octubre de 2010

SOBRE LAS CONDICIONES DE LAS CLASES TRABAJADORAS EN CHINA

(10/14)

(Plaz de Tiananmen, Pekín, con una superficie de mas de 40 hétareas de superficie)


Robert Weil, Rebelión.
Traducido para Rebelión por Sebastián Risau

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=37814 1 of 14 26/9/2006 07:51


Yo comenté en ese momento que, para ser efectivos, tenían que encontrar una manera de salir de sus campus y conectarse con las clases trabajadoras, algo que el movimiento estudiantil de Tiananmen en 1989 no había conseguido hacer. En esa lucha, por más que al final muchos trabajadores de Beijing se les unieron (y que por su parte llevaron la peor parte de la violencia y represión asesinas que le pusieron fin), la brecha entre los estudiantes y las clases trabajadoras básicamente no pudo cerrarse.
Por ejemplo en Changchun, en el noreste, donde tuvo lugar una versión más pequeña del mismo movimiento, los trabajadores de la gran fábrica First Auto se negaron a unirse a los estudiantes universitarios que protestaban, una amarga experiencia que dejó a estos últimos expuestos a una represión muy dura, y los condujo a reevaluar su aislamiento de las clases trabajadoras. Al final, como ha ocurrido tan frecuentemente en la historia de China, fue básicamente un ejército compuesto en su mayoría de campesinos de las provincias más lejanas el que se envío para aplastar al movimiento de Tiananmen, luego de que los regimientos estacionados en Beijing se negaran a hacerlo. Pero las lecciones de esa época no fueron desaprovechadas por la actual generación de jóvenes de izquierda, y el cambio que se vio en el verano de 2004 no podría haber sido más dramático. Hoy, los estudiantes activistas están saliendo de los campus universitarios en grandes números para establecer contacto con las clases trabajadoras, estudiar sus condiciones, ofrecerles apoyo legal y material, y para informar en las universidades lo que está ocurriendo en las fábricas y en las granjas.
Un veterano de la Guardia Roja de la Revolución Cultural nos explicó cuan grande ha sido el cambio en la relación entre estudiantes y trabajadores. Ya en 2000 los estudiantes de un grupo de estudio marxista de la Universidad de Beijing (la más importante institución educativa del país) comenzaron visitar fábricas de esa ciudad. Desde el 2001 hasta ahora, grupos de estudiantes de la Universidad Qinghua lo han hecho cada año. En 2004 cerca de ochenta estudiantes llegaron a Zhengzhou desde otro importante campus universitario en Beijing. Las autoridades temen estos contactos cada vez más frecuentes, y están tratando de desalentarlos. Contrastando con los viajes gratis en tren y otros incentivos que se ofrecían a los estudiantes que querían desplazarse por el país durante la Revolución Cultural, el gobierno actual trata de detener este flujo, negándose incluso a venderles boletos a las delegaciones estudiantiles, o negándoles el derecho de bajarse en Zhengzhou. Pero aun así siguen llegando. Van a las fábricas, y algunos incluso han vivido en ellas durante los primeros momentos de la lucha en esa ciudad, para ayudar a detener el cierre de las fábricas. Después de haber comenzado en Zhengzhou, este movimiento se difundió hacia el noreste y hacia otras partes del país. También se extiende a las áreas rurales, donde los estudiantes van a las aldeas para llevar a cabo actividades similares, llevando materiales, estableciendo contactos, ofreciendo asistencia legal, y en general rompiendo el aislamiento que sienten muchos activistas campesinos. Actualmente se ha formado una organización llamada Hijos de los Campesinos (que a pesar de su nombre incluye también a muchas hijas ) en la Universidad de Beijing y muchas otras instituciones de educación superior, específicamente para este propósito. Un activista de la izquierda con quien nos encontramos en 1999, que en ese momento parecía virtualmente sólo en la investigación de las condiciones de la clase trabajadora, nos explicó que para 2004 los estudiantes estaban ya muy motivados, y ya no necesitaban el liderazgo de personas como él. Ahora son ellos quienes toman la iniciativa.
Este movimiento es a la vez conducido y facilitado por los cambios en la composición y las condiciones del propio cuerpo de estudiantes universitarios. Habiéndose triplicado el número de ingresantes desde 1999, un número cada vez mayor de estudiantes vienen de familias de las clases trabajadoras y para muchos de ellos es más difícil que nunca financiar su educación y conseguir un empleo después de graduarse. Esto resulta en una creciente base social común que contribuye a la empatía y la unidad entre muchos estudiantes universitarios y los obreros y campesinos. Las universidades chinas hoy en día han perdido un poco su carácter de feudo de los privilegiados y tienen un carácter más masivo que durante los primeros años de las reformas cuando, como reacción a la Revolución Cultural, Deng Xiaoping hacía hincapié en ser experto en vez de rojo , e impuso una vuelta a requisitos de entrada más restrictivos. Como consecuencia de esto, estudiantes de izquierda están ahora tratando de cerrar la brecha entre los intelectuales de la elite y aquellos que luchan en las fábricas y las granjas, quienes ahora suelen ser sus propios parientes o al menos miembros de su misma clase social. En algunos aspectos entonces, la situación actual de China se parece mucho a los primeros días de la Revolución Rusa, cuando Lenin llevó a los estudiantes marxistas a los barrios fabriles para conectarse con los obreros. Por supuesto, la diferencia crucial es que ahora no sólo muchos de los estudiantes vienen de familias de obreros y campesinos, sino también que los jóvenes chinos de izquierda, mientras buscan como establecer una nueva relación con las clases trabajadoras, pueden apoyarse en cincuenta años de experiencia revolucionaria socialista bajo el liderazgo de Mao. Los conceptos, políticas y relaciones de esa época no pueden, y no deberían, ser aplicados sin modificaciones a la situación actual, que es muy diferente. Pero siguen siendo un vasto reservorio de ideas y prácticas revolucionarias en los que la izquierda puede inspirarse al confrontar las condiciones de las clases trabajadoras frente a las reformas capitalistas y el estado actual de la mercantilización mundial. Rebelión.

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