domingo, 15 de junio de 2025

Del arsenal Edgewood a Silicon Valley

 

Del arsenal Edgewood a Silicon Valley

 

Diario octubre / junio 15, 2025

 

Josep Cónsola (mpr21).— El Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos se remonta a la Primera Guerra Mundial con la creación de una unidad especializada en gas para la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF) en Europa. El Departamento de Guerra creó el Servicio de Guerra Química (CWS) el 2 de junio de 1918. El CWS entrenó y equipó a la AEF para el combate químico (1).

De 1948 a 1975, el Cuerpo Químico del Ejército de los Estados Unidos realizó investigaciones clasificadas con sujetos humanos en las instalaciones del Arsenal de Edgewood, en Maryland. Estos experimentos comenzaron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el objetivo era evaluar el impacto en el personal militar de productos farmacéuticos, psicotrópicos y vacunas en colaboración con la farmacéutica Glaxo (2).

A partir de este año 2025, The Defense Innovation Unit (DIU, Unidad de Innovación en Defensa) de Estados Unidos usarán herramientas de inteligencia artificial facilitadas por la empresa tecnológica Scale AI. El estado final del sistema acelerará la toma de decisiones, permitiendo a los planificadores sintetizar más rápidamente grandes cantidades de información, generar múltiples cursos de acción y realizar juegos de guerra impulsados ​​por IA para anticipar y responder a supuestas amenazas (3).

La Unidad de Innovación de Defensa subrayó que este nuevo sistema se usará primero en el Comando del Indo-Pacífico (INDOPACOM) y en el Europeo (EUCOM) para apoyar las actividades de planificación de misiones bélicas, como la asignación de recursos o la evaluación de estrategias (4).

La guerra de Ucrania ha demostrado que la dependencia del ejército estadounidense de costosas “piezas claves”, como portaaviones, submarinos nucleares, bombarderos B-52, tanques Abrams y sistemas de misiles antiaéreos Patriot, ha sido en gran medida ineficaz. La guerra moderna ha evolucionado para utilizar enjambres de drones baratos que pueden abrumar a armas que son, en
general, muchísimo más caras. Los sistemas de nueva generación han demostrado ser mucho más eficaces (5).

Silicon Valley, históricamente reacio a colaborar con la industria de defensa, ha estrechado sus lazos con el Pentágono en los últimos meses. Hace un año, los creadores de ChatGPT ya habían flexibilizado su política para autorizar colaboraciones con el ejército, al tiempo que incorporaban al antiguo director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y reclutaban en agosto de 2024 a Sasha Baker, que había sido responsable del Pentágono bajo el mandato de Biden, para dirigir un equipo dedicado a las llamadas “políticas de seguridad nacional”. El 6 de diciembre de 2024, Anduril y Palantir, dos de las principales empresas centradas en la tecnología de guerra y estrechamente vinvuladas con Peter Thiel (multimillonario co-fundador de
Paypal y primer financiador de Facebook), anunciaron la creación de un consorcio “destinado a garantizar que el gobierno estadounidense lidere el mundo de la inteligencia artificial” (6).

Empresas como Microsoft o Amazon protegen las telecomunicaciones ucranianas y hay startups que se dedican a procesar comunicaciones rusas. Son algunos ejemplos de cómo la tecnología está siendo determinante en la guerra de Ucrania. Sin la inteligencia y tecnología que Estados Unidos cedió en los primeros días de conflicto, el Ejército ucraniano no habría resistido el embate ruso en Kiev. “Ya no importa cuán grande sea un ejército, sino su capacidad estratégica y tecnológica” (7).

El libro “Unit X: How the Pentagon and Silicon Valley Are Transforming the Future of War” de Raj Shah y Christopher Kirchhoff, escrito por los propios fundadores de Defense Innovation Unit (DIU), escriben que en un mundo donde un algoritmo puede decidir el destino de cualquier ciudad, recuerdan que la verdadera innovación no está en el código, sino en reinventar las instituciones que lo gobiernan (8).

Figuras prominentes de la industria tecnológica gozan de inmunidad. ¿Por qué nadie recuerda los doce juicios posteriores a Núremberg en los que se condenaron ejecutivos de varias empresas, entre ellas IG Farbenindustrie AG, que fue un conglomerado alemán de compañías químicas fabricantes de los gases para los campos de exterminio (BASF, Bayer, Hoechst, Agfa, Chemische Fabrik Griesheim-Elektron y Chemische Fabrik vorm)?

El juicio contra IG Farben tuvo lugar del 14 de agosto de 1947 hasta el 30 de julio de 1948. Los acusados eran veinticuatro altos ejecutivos de I. G. Farbenindustrie AG, entre ellos, el presidente del Consejo de Supervisión, los diecinueve miembros del Consejo de Administración y cuatro directores. Carl Krauch, químico y presidente del Consejo de Supervisión, fue el principal acusado en este proceso (9).

Los estatutos del TPI (Tribunal Penal Internacional) que son papel mojado, reconocen explícitamente diversas formas de complicidad. Entre ellas se incluye el suministro de las herramientas y el apoyo necesario para cometer crímenes de guerra y genocidio, pero la CPI al servicio de Estados Unidos, la Unión Europea y Gran Bretaña, mira hacia otro lado. Si dicha Corte estuviera al servicio de un hipotético derecho internacional, los ejecutivos tecnológicos de Silicon Valley y otros, cuyas innovaciones se dirigen hacia la violencia a gran escala, deberían sentarse en el banquillo de los acusados, como en los juicios posteriores a Nuremberg citados.

“La intersección de la tecnología avanzada y la guerra, impulsada por poderosos magnates de la tecnología, ilustra una realidad escalofriante: las herramientas diseñadas bajo una propaganda para mejorar la vida de las personas y evitar sufrimientos, se están utilizando para destruir y devastar. Peor aún, parece que campos de guerra como Gaza se consideran espacios de pruebas relativamente libres de riesgos para estos sistemas tecnológicos” (10).

Un largo camino desde el Servicio de Guerra Química (CWS) hasta la Unidad de Innovación y Defensa (DIU) en el cual la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, sus investigadores, sus financiadores, han estado al servicio exclusivo de la guerra como elemento colateral a la acumulación de capital.

En este entramado dos preguntas: ¿dónde queda recluido el proletariado? ¿Dichos mecanismos tecnológicos, qué futuro avizoran para la lucha de clases? No se trata de responder ahora, pero es exigible preguntarse mucho e indagar si se quiere ser sujeto social en las finalidades y objetivos de todo ello.

(1) https://www.ccrassn.org/history/
(2) https://digital.sciencehistory.org/works/rx913q529
(3) https://www.diu.mil/latest/dius-thunderforge-project-to-integrate-commercial-ai-powered-decision-making
(4) https://www.dw.com/es/el-pent%C3%A1gono-firma-un-acuerdo-para-usar-inteligencia-artificial-en-maniobras-militares/a-71860239
(5) https://lamiradadisidente.es/project/silicon-valley-y-la-guerra/
(6) https://legrandcontinent.eu/es/2025/01/30/ia-en-el-pentagono-la-guerra-del-nuevo-silicon-valley/
(7) https://elordenmundial.com/silicon-valley-ucrania-guerra-probar-tecnologias-vigilancia/
(8) https://www.qtorb.com/unit-x-como-el-pentagono-y-silicon-valley-estan-transformando-el-futuro-de-la-guerra/
(9) https://werle.rewi.hu-berlin.de/IGFarbenCase.pdf
(10) https://misionverdad.com/traducciones/cadenas-digitales-de-muerte-el-lado-oscuro-de-la-tecnologia-en-la-guerra

Fuente: mpr21.info

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DIRECTO ÚLTIMA HORA: IRÁN ATACA CON TODO. DOLOR EN ISRAEL. GUERRA TOTAL....

El campo urbanizado

 

El suicidio de la cultura popular en España

El campo urbanizado

 

Carlos de Urabá

Rebelion / España

12/06/2025 



Fuentes: Rebelión

Incluso los muy pérfidos se han atrevido a explotar la nostalgia. Los museos sacan muy buenos dividendos exhibiendo los fósiles de nuestros antepasados. Hay que sacarle el jugo a esa historia tan sentimental de los campesinos y su folklore, las tradiciones y costumbres; con esos vestidos de antaño, y esos rostros arrugados y curtidos por el sol y esas manos deformes que los hacen aún más primitivos. Pura arqueología: el esparto, el barro, las piedras, las cañas, el cuero o la madera. La mutación se ha consumado y el gen urbano es el dominanteLa fuente donde nace el arte popular y las raíces de un pueblo se ha extinguido por completo. Ayer con su yunta de bueyes el campesino cantaba y creaban poesía, hoy en un tractor con aire acondicionado un autómata recoge la cosecha aislado en su cabina escuchando el reguetón de moda. Ya nadie canta en lo campos, los campos se han marchitado, los cantores han desaparecido, igual que muchas especies animales también ellos se han extinguido. El colapso demográfico de la «España vaciada» es una sentencia inapelable.

Como quien prostituye una hija; los cortijos, fincas o parcelas propiedad de los campesinos fueron rematados al mejor postor. El campo simboliza el retraso y lo importante es tener una buena cuenta corriente en el banco. Los «catetos» ignorantes vendieron y venden el patrimonio familiar de generaciones para comprarse un Mercedes Benz y un piso en la capital. Regalaron la tierra a los extranjeros que no comparten las mismas tradiciones y costumbres e imponen sus propias leyes: cercan sus propiedades con alambre de púas, cierran los caminos y ponen letreros de «Prohibido el paso. Propiedad Privada. Perro bravo» o contratan un guardia jurado con una escopeta y un bulldog pues se sienten inseguros. Hay que brindarles  paz y tranquilidad a esos seres superiores, a las elites dominantes.  Las leyes amparan al individuo y la propiedad privada por encima del bien común. Un egocentrismo atroz ha carcomido el alma del pueblo que como nuevos ricos se han vuelto avaros  y pretenciosos. Ahora sus hijos servirán en las fábricas o, tal vez, con suerte sean funcionarios en algún ministerio. El sur de Europa, el Mediterráneo, es el objetivo prioritario de la pequeña burguesía europea ávida de sol y playa, restaurantes, casinos y discotecas.

A finales del siglo XX una nueva oleada de emigrantes provenientes de todos los rincones del planeta llega a Europa a suplir el déficit de mano de obra. Ellos son los nuevos campesinos, son los nuevos peones y gañanes, los nuevos temporeros que producirán grandes beneficios a los empresarios. Los inmigrantes son los impulsores del tan mentado «milagro español», del renacer económico del campo que en algunas regiones gracias a las exportaciones deja multimillonarias regalías. Los siervos aumentan la producción a un bajo coste aunque la tierra se quede estéril al quemarla con tantos agroquímicos y pesticidas. Lo principal es que trabajen a destajo y recojan la cosecha en tiempo récord, que produzcan el triple, horas extras incluidas, y como indocumentados, mejor, pues eleva la plusvalía y se le resta un porcentaje de ganancias a la Seguridad Social. Se precisan más camareros que atiendan los restaurantes, más sirvientas en los hoteles, más prostitutas sudamericanas o de los países del este en los clubes de carretera, más africanos para el Maresme y más «moros» en el Ejido o en el campo de Murcia, más ecuatorianos en Huelva y, los que sobren, que se sumen a las obras públicas, la industria o la construcción porque así lo exige la ley de la oferta y la demanda. Y sin olvidarnos del primer mandamiento: santificar el trabajo. De la casa a la fábrica o al campo, es igual y luego a descansar unas horas frente al televisor para mañana temprano frescos rendir al máximo. Este es el futuro que nos espera: una generación de seres fríos y calculadores que glorifiquen el «time is money».

En los países europeos la población activa agraria representa el 9% del total y los patrones de comportamiento son similares al urbano. La agricultura en una alta proporción está mecanizada y se ha convertido en una actividad empresarial con fuertes aportaciones en capital. Hoy es imposible diferenciar en Europa una sociedad urbana de una rural. La ciudad ha absorbido y dominado el campo. La civilización postindustrial necesita un escape, una calidad de vida distinta, un regreso a la naturaleza pues todo el mundo quiere huir de la polución, de los ruidos, la delincuencia y los innumerables peligros que nos acechan. Las clases más adineradas empiezan a colonizar el campo instalándose en urbanizaciones y chalets en busca de esa tierra prometida donde gozar de un jardín, de una parcela, de un huerto y respirar aire puro para sentirse de nuevo humanos. Se crea, entonces, la «aldea virtual» con todas las comodidades y privilegios de la ciudad. Los que vuelven al campo no son campesinos sino ciudadanos con ansias de olvidarse de las tensiones de la gran urbe. El poseer una casa en el campo obedece a intereses capitalistas y de mercado.

Para el ciudadano español del siglo XXI lo ideal es vivir en un chalet pero cerca de una autopista que lo comunique a uno rápidamente con los grandes centros comerciales o la capital. Pero no importa pues hoy multinacionales como Amazon, Ebay o las empresas de delivery son capaces de traernos en un abrir y cerrar de ojos los productos más exóticos desde cualquier lugar del mundo. Las urbanizaciones privadas están de moda y las inmobiliarias las publicitan como el paradigma del bienestar. Aquí no se discrimina por raza, ideología o religión pues lo importante es que el cliente posea el patrimonio suficiente para pagarlas. El español medio desea ser propietario y no vivir de alquiler aunque tenga que empeñarse con un banco por el resto de su vida. Pero no se conforman con un piso sino que quieren una segunda residencia, o sea, un chalet en la playa o una casa rural en la montaña.  

El campo otrora atrasado y aburrido se ha convertido en el paraíso perdido donde todos queremos regresar, pero, eso sí, como es de imaginar, en un auto de alta gama y con todas las ventajas y comodidades de la ciudad. De ahí el éxito de la «aldea virtual» y el increíble negocio de la urbanización del campo y por ende su aburguesamiento. 

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DIRECTO ÚLTIMA HORA | ATAQUE TOTAL DE IRÁN INMINENTE: ISRAEL Y TRUMP PID...

sábado, 14 de junio de 2025

ISRAEL SIENTE EL DOLOR. BRUTAL ATAQUE IRANÍ. NETANYAHU EN CRISIS. JAMENE...

La demostración de que el eslogan «PSOE, PP, la misma mierda es» sigue teniendo vigencia. +++ [..., O dame la manita, PPLuis]

 

La demostración de que el eslogan «PSOE, PP, la misma mierda es» sigue teniendo vigencia


A botarlos!!!

 

INSURGENTE.ORG / 14.06.2025

 

«Quiero pedir disculpas a la ciudadanía», dijo Sánchez (el mismo que defiende a la OTAN a capa y espada), y añadió: «El Partido Socialista y yo como secretario general no debimos confiar en él». Todo muy en busca de la empatía y la pena del electorado, y que recordaba al «no volverá a ocurrir» del Borbón tras irse de cacería. que se le va a un ritmo acelerado. Muy loable por su parte, pero…. recordemos.

El 28 de octubre de 2014, Mariano Rajoy en el Senado dijo. «En nombre del PP quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos«. Y Pedro Sánchez le respodió: «Ni al Congreso ni al Senado se viene a pedir perdón, sino a dar explicacionesa rendir cuentas y asumir responsabilidades políticas». «Usted está asediado por la corrupción, pidió perdón por los nombramientos que había hecho en el pasado […] Lo suyo no es el caso de una única y exclusiva manzana podrida, señor Rajoy», dijo entonces. Y añadió: «Por tanto, señor Rajoy, menos disculpas y más explicaciones. Comparezca en el Congreso para dar explicaciones, tomar medidas y asumir responsabilidades, no por el bien del Partido Popular, sino por el bien de la democracia española», espetó Sánchez, quien, además, aseguró que él iba a ser «más contundente, más implacable y más ejemplar cuando existan casos de corrupción en el Partido Socialista».

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La segunda guerra civil USA

 

Como dice el chiste, en EEUU no ha habido nunca un golpe de estado porque no hay embajada estadounidense. Pero es cierto que el ejército allí ha sido utilizado antes contra su población. Eso sí, lo más probable es que, por ahora, la cosa no pase a mayores. Por ahora.]


La segunda guerra civil USA

Andrea Zhok

El Viejo Topo

14 junio, 2025 


Los enfrentamientos que se están produciendo en Estados Unidos entre los detractores del ICE (Immigration and Customs Enforcement) y las fuerzas del orden enviadas por el presidente Trump representan el embrión de esa «segunda guerra civil americana» que lleva tiempo rondando en el horizonte. Si desemboca en un conflicto civil en toda regla o si, por el contrario, se apaga, es lo que veremos en las próximas semanas, pero es importante observar su significado radical.

No se trata simplemente de la contestación de una normativa contra la inmigración clandestina. Las líneas políticas que se enfrentan aquí son, con bastante claridad, herederas directas de las líneas de contraste de la Guerra de Secesión (1861-1865).

En la Guerra de Secesión, el Sur, agrícola, estaba vinculado a una visión política y económica intrínsecamente conservadora, telúrica, identitaria, mientras que el Norte, industrial o en vías de industrialización, se proyectaba en una dimensión progresista, en rápida evolución.

En cuanto a las relaciones interétnicas, la divergencia no podía ser más clara: el Sur seguía anclado en una perspectiva en la que la esclavitud sedentaria y hereditaria desempeñaba un papel económico fundamental, mientras que el Norte, gracias al rápido proceso de industrialización, seguía atrayendo a una amplia población migratoria procedente de Europa, que constituía su fortuna.

En la segunda mitad del siglo XIX, la esclavitud era un anacronismo y las relaciones de poder entre las zonas urbanas industriales y las zonas agrícolas favorecían totalmente a las primeras. La supremacía del norte era un hecho. Pero un siglo y medio después, el auge del urbanismo industrial, convertido en economía financiera, está en plena crisis; la libre circulación de la mano de obra, que siempre ha sido una característica de los Estados Unidos, genera más problemas de los que puede resolver la contribución económica de los trabajadores baratos.

En este momento, los frentes de la Guerra de Secesión se reaparecen, pero con nuevas funciones históricas. La línea divisoria ya no es tan clara entre el norte y el sur geográficos, sino entre las grandes áreas urbanas, vinculadas a la internacionalización financiera y con un electorado predominantemente demócrata, y la provincia profunda, que busca protección económica y la recuperación de una identidad perdida, y vota mayoritariamente republicano.

Es evidente que esta fractura es objetivamente profunda y se percibe como tal en Estados Unidos. Se ve en la radicalización del enfrentamiento en el plano institucional, donde, por ejemplo, la alcaldesa de Los Ángeles y el gobernador de California alimentan constantemente una retórica de «democracia contra dictadura», apoyando de hecho el carácter subversivo y anticonstitucional de las decisiones de la presidencia.

A su vez, Trump tiene fácil trabajo para dar la vuelta a las acusaciones, acusando a las instituciones californianas de actividades subversivas e insurreccionales. Esta fractura se está propagando rápidamente en todos los principales centros urbanos del país: Seattle, Chicago, Filadelfia, etc., donde las autoridades demócratas apoyan esta lectura de «choque de civilizaciones».

Dudo que los políticos con intereses profesionales sólidos, alcaldes, gobernadores, diputados, etc., estén dispuestos a una confrontación arriesgada en el momento en que Trump recurra a la Ley de Insurrección, que confiere al presidente el poder de utilizar el ejército y la guardia nacional para tareas policiales.

Pero no es nada seguro que, una vez evocada en una parte de la población la imagen de un choque vital entre concepciones de la civilización, en el que no hay margen para el compromiso con la otra parte, se consiga volver a meter el ganado en los corrales.

Si estuviéramos en otro lugar, los medios de comunicación estarían discutiendo sobre una «revolución de colores» contra el poder establecido y a favor de los valores de la libertad y la democracia. Pero, a diferencia de las habituales «revoluciones de colores» en otros países del mundo, aquí falta un elemento decisivo: el papel de financiación y coordinación de los estadounidenses. (Solo podemos imaginar lo que pasaría aquí si, como en 2014 en Ucrania, el equivalente ruso o chino de la entonces portavoz del Departamento de Estado de EE. UU., Victoria Nuland, distribuyera alimentos y financiación, o arengara a la multitud de insurrectos en Los Ángeles…).

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la página Miscelánea de Salvador López Arnal.

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Un mapa europeo de 1941, cuando el III Reich atacó la URSS, mostraría que los nazis y sus socios europeos eran casi la totalidad del Continente

 

Un mapa europeo de 1941, cuando el III Reich atacó la URSS, mostraría que los nazis y sus socios europeos eran casi la totalidad del Continente

 

DIARIO OCTUBRE / junio 14, 2025

Nazis, asesinando.

Juan Manuel Olarieta.— La memoria histórica no sólo falla en España. En la mayor parte de Europa ocurre algo parecido y por eso el Día de la Victoria contra los fascistas pasa desapercibido… excepto en Rusia. Un mapa europeo de 1941, cuando el III Reich atacó la URSS, mostraría que los nazis y sus socios europeos eran casi la totalidad del Continente. No obstante, el nazismo se ha asociado casi exclusivamente a Alemania porque nadie quiere pertenecer al un país perdedor.

Por ejemplo, Hungría fue un país perdedor. Declaró la guerra a la URSS el 27 de junio de 1941 y movilizó cinco brigadas (45.000 efectivos) para participar en la Operación Barbarroja junto a la Wehrmacht. Estaban armados con 200 cañones, 160 tanques y 100 aviones. Además, los representantes húngaros se ofrecieron voluntarios para servir en las SS. Como consecuencia de ello, más de 300.000 húngaros murieron en la URSS y más de 500.000 fueron capturados.

Con el ejército alemán que cruzó la frontera de la Unión Soviética, fueron casi todos los países europeos. Participaron tropas de Italia, España, Francia y Finlandia. El ejército rumano fue el más numeroso, con 473.000 efectivos.

El núcleo de la Segunda Guerra Mundial fue el frente oriental. La URSS soportó el grueso de la lucha contra el fascismo y su experiencia histórica al respecto es muy diferente a la de Europa occidental. El fascismo se empleó a fondo en esa región, destapando su verdadero rostro.

Con excepción de España, sólo los pueblos de la URSS han aprendido cabalmente lo que es el fascismo.

El caso de Polonia es significativo. En enero de 1934 una de las primeras iniciativas importantes de política exterior del III Reich fue firmar un pacto de no agresión con Polonia. El gobierno de Varsovia esperaba que Hitler fuera a la guerra con la URSS y estaban dispuestos a ayudar a su socio nazi porque esperaban recibir parte del botín alemán.

Cuando el III Reich invade el país, el ejército no se lo tomó así. No sólo no hubo ninguna oposición sino que les dieron la bienvenida. Realizaron maniobras en presencia de sus “invitados”. El Sejm, el parlamento polaco, aprobó una ley castigando los insultos al Führer y sus socios.

Durante la ocupación de Polonia, continuó la cooperación entre las instituciones locales y las tropas de Hitler. La policía auxiliar (Policja pomocnicza) fue utilizada en la lucha contra la guerrilla y el movimiento antifascista. En Polonia fue una guerra civil: unos estaban con los nazis y los demás fueron sus víctimas o se pasaron a la resistencia.

La mayoría de los campos de concentración –Auschwitz, Treblinka, Majdanek, Chelmno, Belzec y Sobibor– se levantaron en la Polonia ocupada. Allí había, entre los nazis, muchas colaboracionistas afines que participaron en acciones sangrientas, como los ucranianos.

También en Polonia hubo muchos traidores a su propio país. Casi 500.000 se sumaron a las tropas de Hitler. Algunos de ellos participaron en la ocupación de Francia y otros lucharon en el Ejército Africano de Rommel en África y en Balcanes. También fueron a la URSS a combatir al Ejército Rojo.

Al final de la guerra los nazis buscaron rendirse a las potencias occidentales para no caer en manos del Ejército Rojo. Por su parte, los ucranianos capturados renegaron de su nacionalidad y se hicieron pasar por polacos para que no los enviaran presos a la URSS. Al fin y al cabo, buena parte de Ucrania había pertenecido a Polonia.

Al final de la guerra, más de 60.000 polacos que habían luchado en las filas de Hitler fueron llevados al “gulag”. Entre dos y tres millones de personas en Polonia tienen un pariente que sirvió en el ejército alemán.

Europa en 1942.

El asesinato de 248 mujeres del internado de Makarievskaya Pustin

A finales de 1941 las hordas nazis llegaron al antiguo monasterio de Makarievskaya Pustin, en el distrito de Tosno, Leningrado. Las instalaciones se habían reconvertido en un internado siquiátrico que alojaba a mujeres. Los alemanes etiquetaron a las pacientes como “peligrosas” e “indignas de vivir” en los documentos oficiales.

En enero del año siguiente un Einsatzgruppe (batallón de castigo) formado por 50 finlandeses y estonios confiscó todos los alimentos y medicinas de las pacientes.

En dos semanas murieron de hambre 52 mujeres y, a principios de febrero, el batallón de castigo visitó de nuevo el lugar. Por orden del comandante del destacamento, el “starosta” Ivan Kuznetsov enganchó tres caballos y se llevó a varios miembros del batallón, que sacaron a las pacientes de las instalaciones, las subieron a las carretas y las llevaron al campo, donde fusilaron a otras 248 pacientes.

También asesinaron a la enfermera Rosa Semyonovna, que intentó proteger a las mujeres internadas. Los cuerpos fueron enterrados en una fosa común cerca del antiguo monasterio.

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Einsatzgruppen

Los Programas Aktion

Los nazis llamaron “Aktion” a las masacres y operaciones de “limpieza”, como las que llevaron a cabo con los pacientes de los hospitales siquiátricos. El programa Aktion T4 comenzó en Alemania y, posteriormente, se extendió a los territorios ocupados de la URSS. En el hospital de Luga, a 100 kilómetros de Tosno, mataron a 300 pacientes y lo mismo hicieron en el de Siversky.

Como hemos explicado, los Einsatzgruppen de las SS eran los encargados de las operaciones de “limpieza”, un eufemismo para referirse a los asesinatos en masa de civiles pertenecientes a los funcionarios soviéticos, los guerrilleros, los comunistas, los gitanos y lo que calificaban como “asociales”.

Para ejecutar sus tareas se dividían en unidades operativas más pequeñas, llamadas Einsatzkommando y contaban con el apoyo de los “starost”, que es el nombre con el que llamaban en la URSS a los colaboracionistas locales. Eran una especie de “cabos de vara” que ejercían funciones parapoliciales con una graduación subalterna dentro del ejército alemán. Uno de sus objetivos era impedir el apoyo de la población local a la guerrilla antifascista.

Recientemente los colectivos Ivan Susanin y Jaguar descubrieron una tumba que contiene los restos de varias decenas de las pacientes asesinadas, así como zapatos de mujer y platos rotos. Los cuerpos fueron exhumados.

Dichos colectivos se dedican a localizar fosas comunes de la Segunda Guerra Mundial en Rusia, especialmente en la región de Leningrado.

Hubig

El teniente Hermann Hubig

El responsable del crimen de Makarievskaya Pustyn fue el teniente de las SS Hermann Hubig, que se incorporó al partido nazi en 1933 y luego a su Servicio de Seguridad (SD). Durante el ataque a la Unión Soviética, se unió al Einsatzgruppe A, que operaban en Riga y se encargaba de las operaciones de castigo en los países Bálticos.

En septiembre de 1941 el Einsatzgruppe A se trasladó a Leningrado y se reorganizó. A Hubig le asignaron la tarea de dirigir el Einsatzkommando 1b en Tosno, Loknja y Krasnogvardeysk. En Loknja se produjeron más asesinatos bajo su supervisión. Por sus crímenes recibió la EK I y otras condecoraciones de manos del general Erich Brandenberger, a quien estaba subordinado.

Desde finales de 1942 hasta principios de 1944 trabajó en la Escuela de Dirección de la Policía de Seguridad en Berlín y luego fue oficial del Departamento Administrativo I B 3 de la Oficina Principal de Seguridad.

Tras la guerra, pasó a la clandestinidad bajo la identidad falsa de Hans Haller, con la que entre 1946 y 1959 trabajó para el servicio secreto francés. De ahí pasó al BND alemán, que tuvo que abandonar en 1966 por haber falsificado su pasado.

El mariscal de campo Georg von Küchler fue condenado a 20 años de prisión en los juicios de Nuremberg, en parte por el asesinato de mujeres con enfermedades mentales. Durante la ocupación de la URSS Küchler tuvo a Egon von Wackerbarth como oficial de inteligencia. A su vez, durante la guerra, Von Wackerbarth mantuvo un vínculos muy estrecho con Hubig y el subcomando Einsatzgruppe que dirigía.

Después de la guerra, Von Wackerbarth fue miembro de la Organización Gehlen y del BND, el servicio secreto alemán. En 1967 tuvo que declarar como testigo en el juicio contra Hubig por las matanzas cometidas cerca de Leningrado, pero no se acordaba de nada.

Durante los interrogatorios en Alemania en los años sesenta en relación con los asesinatos en los internados cercanos a Leningrado, Hubig declaró que sólo había oído hablar de una “evacuación de la institución de pasada”. Sin embargo, su chófer, que también fue interrogado, recordó la visita de ambos al internado.

La fiscalía de Constanza suspendió el proceso en 1968. Hubig también tuvo otras investigaciones, pero siempre resultó absuelto y encontró trabajo como periodista económico en Überlingen, a orillas del lago de Constanza.

En 1996 apareció en los archivos británicos un mensaje de radio de Rudolf Oebsger-Röder, fechado el 13 de octubre de 1943, según el cual Hubig conocía la ubicación exacta de las fosas comunes en Pushkin, en Tsarskoye Selo.

No importó nada. Hubig murió plácidamente poco después, en 1999. Por eso ahora algunos en Europa se echan las manos a la cabeza cuando reaparece la “extrema derecha”. ¿En qué momento se fue?

https://mpr21.info/guerra-y-matanzas-durante-a-ocupacion-de-la-urss-por-los-nazis/

Vía:presos.org.es

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