jueves, 15 de agosto de 2024

Garazi Navarro y Peio Ormazabal: “EHKS surge para convertir el comunismo en un referente en la lucha de clases…”

 

Garazi Navarro y Peio Ormazabal: “EHKS surge para convertir el comunismo en un referente en la lucha de clases…”

 

 

DIARIOOCTUBRE / agosto 15, 2024



“El Movimiento Socialista de Euskal Herria quiere unificar los destacamentos comunistas para reconstituir el futuro Partido Comunista de masas a nivel Europeo”

·         “La juventud tiene que ser la punta de lanza del proceso socialista, tanto en Euskal Herria como a nivel de Europa”

·         “EHKS está abierto a toda esa gente que desde hace años ha perdido toda la ilusión de un posible cambio, gente que militó en el MLNV, etc”

·         Mantienen contactos con grupos de jóvenes de Països Catalans, Madrid, Extremadura, Andalucía, Castilla-León y Galiza

·         “Desde que desaparece el comunismo como alternativa política, se ha dado una ofensiva tanto económica como política por parte de las oligarquías europeas que se traduce en un empobrecimiento de la clase trabajadora”

·         “La clase trabajadora es la que paga la guerra con la vida y con su condición económica de la que, evidentemente, la burguesía como clase se aprovecha”

·         “En el País Vasco en el panorama político estamos viendo una homogeneización de diferentes partidos. Los dos partidos políticos que más fuerza han tenido y tienen ya cada vez se parecen más”

·         “No tiene sentido que un tema tan urgente como la salud haya dos sistemas sanitarios funcionando en paralelo, uno para los que tienen recursos y otro para los demás”

·         “No existe una alternativa política rupturista hoy en día en Euskal Herria. Ligamos el derecho de autodeterminación de Euskal Herria a la extensión de un movimiento revolucionario europeo que posibilite que se desarrolle ese proceso de autodeterminación”

·         “Reivindicamos el carácter político de los presos. Y sí creemos que la reivindicación de la amnistía tiene actualidad”

·         “En un momento donde ha bajado la conflictividad igual no es tan visible, pero la represión sigue y seguirá”

·         “Apoyamos a Palestina. Cómo va a ser parte de la solución un estado que es capaz de hacer ese genocidio”

Sare Antifaxista entrevista a Garazi Navarro y Peio Ormazabal, portavoces de Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS). Se puso en marcha en diciembre de 2023 y está adquiriendo un peso importante. Como expresan ambos “surge para convertir el comunismo en un referente en la lucha de clases, sobre todo, para el proletariado” y añaden que “el Movimiento Socialista de Euskal Herria quiere unificar los destacamentos comunistas para reconstituir el futuro Partido Comunista de masas a nivel Europeo”. A su juicio la juventud “tiene que ser la punta de lanza del proceso socialista” y admiten que EHKS “está abierto a toda esa gente que desde hace años ha perdido toda la ilusión de un posible cambio, gente que militó en el MLNV, etc”.

Navarro y Ormazabal afirman que “no existe una alternativa política rupturista hoy en día en Euskal Herria” y EHKS liga “el derecho de autodeterminación de Euskal Herria a la extensión de un movimiento revolucionario europeo que posibilite que se desarrolle ese proceso de autodeterminación”. Sobre el momento político vasco, ven “una homogeneización de diferentes partidos” que, incluso, se produce en el tema de Sanidad. Para ellos, “no tiene sentido que un tema tan urgente como la salud haya dos sistemas sanitarios funcionando en paralelo, uno para los que tienen recursos y otro para los demás”.

Por último, reivindican “el carácter político de los presos. Y sí creemos que la reivindicación de la amnistía tiene actualidad”, a la vez que “apoyamos a Palestina. Cómo va a ser parte de la solución un estado que es capaz de hacer ese genocidio”.

¿Cuánto tiempo lleva Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS)?

Lo presentamos el pasado 16 de diciembre en Eibar.

¿Qué objetivos os marcasteis? ¿Estáis cumpliendo esa hoja de ruta?

Llevábamos tiempo en el que el Movimiento Socialista de Euskal Herria ya iba cogiendo cuerpo y necesitábamos un referente, además de las organizaciones que tenemos GKS, Itaia y demás, pero el Movimiento Socialista necesitaba un referente que funcionaría como portavoz político para responder a las diferentes situaciones que estamos viviendo en la coyuntura de hoy en día y también para organizar a la clase trabajadora en su totalidad y no solo algunas objetividades como los jóvenes, las mujeres…

Surge con dos tareas principales. Por un lado, una tarea de hegemonización, de convertir el comunismo en un referente en la lucha de clases, sobre todo, para el proletariado; y, por otro lado, la unificación de destacamentos comunistas que entendemos que existen hoy en día a nivel europeo y que pueden ser como una especie de base para reconstituir el futuro Partido Comunista de masas.

Entendemos que en la coyuntura actual falta la alternativa política e histórica de la clase obrera, lo que ha sido el Comunismo durante el siglo XX y que es nuestra tarea conseguir un abordaje nuevo para intentar poner una base para constituir un partido comunista de masas, es decir que sea un referente, no solo para nosotros, sino para amplios sectores desde la clase obrera. EHKS surge para eso, ser un referente de ese proceso en Euskal Herria, tanto con el proletariado para hegemonizar ideas comunistas como otros destacamentos comunistas que puedan estar dispersos en Europa y abrir un debate racional para crear una base para articular un futuro Partido Comunista a escala europea. Es donde entendemos nosotros en la que se puede dar un proceso político revolucionario hoy en día. ¿Qué valoración hacemos de eso? Ha pasado poco tiempo, pero es un proceso que tiene que llevar años sí o sí.

¿Ha pasado medio año, vais en esa ruta habéis cogido camino?

Queda por hacer todo. Pero la recepción que ha tenido EHKS en Euskal Herria va poco a poco, los debates que ha generado, las relaciones que estamos manteniendo con otros grupos políticos entendemos que van en el buen camino, tanto ahí como en la expansión territorial que está teniendo el Movimiento Socialista este último curso en diferentes territorios del Estado español y la referencialidad que está ganando en Europa para una futura expansión.

¿Con qué partidos políticos u organizaciones habéis estado hablando? Y ¿cuáles son esos referentes?

En los Paisos Catalans y en los territorios del Estado español se han creado organizaciones juveniles, de momento. Tenemos relación con ellos porque estamos siguiendo la misma estrategia. Ellos están organizados en terreno juvenil.

Sólo en Catalunya, o ¿más sitios?

En Catalunya hay una organización que se llama OJS, Organización Juvenil Socialista, y hay otra organización de los territorios de España, tanto en Madrid, Extremadura, Andalucía, Castilla-León, que se llama CJS, Coordinadora Juvenil Socialista.

Y a su vez en Galicia se está dando un proceso similar de debate en torno a las tesis que plantea el Movimiento Socialista para constituir un espacio político similar. Poco a poco esto va generando cierta expectativa también y cierta expectación en otros sitios de Europa, y aunque no tengamos referentes claros, sí que hay una voluntad por nuestra parte de tener un diálogo sincero con otros espacios políticos, digamos. Porque no tenemos un referente claro en un espacio político, sino que podemos tener muchos referentes. Lo que planeamos es que sea una recomposición de una estrategia actualizada del comunismo y eso implica un debate con diferentes espacios políticos y generar uno nuevo.

Vosotros hablabais de construir poder obrero en su dimensión internacional, pero en Europa el comunismo está apagado, casi desaparecido. Un líder sindical griego del frente sindical PAME no hace mucho me indicaba en una entrevista que hasta que no volviera de nuevo el comunismo a brillar en Europa, el proletariado no tendríamos nada que hacer. ¿Estamos así de jodidos?

Claro. Nosotros entendemos que, de alguna forma, el Movimiento Comunista europeo a finales del siglo XX sufrió una derrota importante y en ese sentido como has dicho acaba desplazado del mapa. Y hoy en día el Comunismo no es una alternativa de política real a nivel europeo, ni siquiera imaginable para parte de la clase trabajadora, mucho menos deseable. Digamos, no existe como alternativa real, lo cual no quiere decir en nuestra opinión que no existan las condiciones para ello. Es decir, si el comunismo no existe como alternativa real no es porque hayan desaparecido las contradicciones de la sociedad capitalista o porque, de alguna forma, haya un desarrollo armonioso del capitalismo que haya hecho desaparecer la lucha de clases o que la haya atenuado, sino que lo que estamos viendo en Europa es lo contrario: desde que desaparece el comunismo como alternativa política, se ha dado una ofensiva tanto económica como política por parte de las oligarquías europeas que, de alguna forma, se traduce en un empobrecimiento de la clase trabajadora y, por otro lado, una ausencia de derechos políticos, como hablamos nosotros. Porque vamos a una disminución de los derechos más elementales y entendemos que hay una causa.

Están relacionadas estas problemáticas en ausencia de una fuerza socialmente relevante que le haga una oposición a toda sociedad capitalista, la propia burguesía tiene las manos libres, digamos, para llevar a cabo unas políticas mucho más ofensivas en contra de la clase trabajadora, pero entendemos que las condiciones para articular un Movimiento Comunista existen. De hecho, existen de forma agravada, por eso hablamos de la crisis después del 2008, en el que las condiciones de vida de gran parte de las clases medias sobre las que se ha asentado la estabilidad europea, se están descomponiendo económicamente y eso posibilita, o ahí encontramos una fuerza económica para un proceso político de volver a articular un Partido Comunista de masas.

Eso es imposible hacerlo mientras no planeemos el comunismo como una opción viable a nivel social. Por eso le damos mucha importancia a lo que nosotros llamamos lucha cultural, entendida como la lucha ideológica frente a todos los partidos de la burguesía que plantean todas sus reivindicaciones dentro del sistema capitalista o dentro de lo posible en este sistema, plantear una alternativa total a esto.

Por eso damos mucha importancia también a la juventud. Es normal que los primeros destacamentos que se sumen a este proceso sean jóvenes que, por un lado, son las generaciones que ya son producto de la crisis del 2008/09, que ya han conocido una sociedad en vías de proletarización, que no han conocido la sociedad precrisis de la abundancia europea de las clases medias y que además no han sido educadas políticamente hablando en los partidos reformistas que, más o menos, han apuntalado desde la izquierda europea.

La oportunidad política existe, la ruptura económica y, como hemos visto en Euskal Herria y se está viendo en otros territorios del Estado español, la ruptura generacional respecto a la acción reformista que venía fuertemente arraigada desde la desaparición del comunismo.

Entonces, vemos que la juventud tiene que ser la punta de lanza del proceso socialista, tanto en Euskal Herria como a nivel de Europa, porque es la generación que está viviendo esto. Estaríamos ante un momento de desequilibrio del sistema capitalista, o crisis del sistema capitalista, como podemos ver con las guerras imperialistas, la crisis ecológica, con el empobrecimiento y, entre otros, el auge del fascismo. Las condiciones objetivas están ahí, las condiciones económicas están ahí, pero el reto es convertir esa ruptura económica en ruptura generacional y política.

En Europa, con esto de que estamos en crisis, que el capitalismo está en crisis, pero siguen ganando cada vez más, tienen el control del mercado, ¿dónde está esa crisis? Los gobiernos apoyan ese modelo neoliberal, que es el capitalismo a la máxima expresión, ¿dónde está esa crisis capitalista? ¿No les veo en crisis, ellos no, los que estamos en crisis somos nosotros?

Cuando hablamos de crisis del sistema capitalista, no estamos hablando de un derrumbe del sistema capitalista o que automáticamente el sistema capitalista hoy en día se encuentre en una especie de final, o que haya una tendencia natural a su desaparición, sino que entendemos como crisis, como lo ha venido entendiendo el marxismo, que la crisis del sistema capitalista en su propio funcionamiento tiene contradicciones, que son irresolubles, y eso tendencialmente hace que la tasa de ganancia vaya decreciendo.

Eso lleva periódicamente a crisis, que no tienen por qué manifestarse en un empobrecimiento de toda la sociedad, sino que en este caso en Europa se manifiestan en una ofensiva contra los salarios y las condiciones de vida de la clase trabajadora para poder seguir acumulando capital, pero el funcionamiento correcto del capitalismo está gripado en un momento de crisis, la burguesía tiende a saquear salarios, por un lado, y los recursos de la periferia imperialista y de mercados que pueden ser competidores, por el otro.

Cuando hablamos de crisis en Europa, no estamos hablando de que se manifiesta en un empobrecimiento de todas las empresas a nivel europeo como lo puede entender el PSOE de Pedro Sánchez. Porque decía que no hay crisis porque los beneficios del Ibex 35 han subido, o sea los datos macroeconómicos coincidían con sus intereses, sino que cuando hablamos de crisis es de un momento de dificultad del sistema capitalista que se viene extendiendo ya unos años desde el 2008 y una solución que ha planteado la burguesía a ese momento de crisis, por un lado, empobrecimiento a la clase trabajadora y el saqueo a los salarios directos: bajada de salarios, implementación de nuevas modalidades de trabajo, nuevas reformas laborales y tipos de contrato que, de alguna forma, devalúan el salario. Por otro lado, se produce la devaluación de los salarios directos, es decir la devaluación de servicios, la privatización de la salud, el desmantelamiento de políticas de sanidad, invertir menos dinero en la clase trabajadora para poder ganar más. Y a nivel internacional, un aumento de las tensiones bélicas para disputarse ese beneficio decreciente, es decir que en un mundo en crisis y un momento de competencia, además de un Occidente de alguna forma en decadencia ante otros competidores mundiales, lo que se hace es aumentar la tensión interimperialista.

¿El decrecimiento lo habéis trabajado o barajado?

Entendemos que el sistema capitalista en su extensión hace un uso irracional de los recursos existentes, es decir que fomenta una forma de producción y de consumo que no es respetuosa con el medio ambiente y que socava la posibilidad de reproducción de generaciones futuras, incluso de la construcción del socialismo. Si hacemos la revolución, si pretendemos tender hacia una nueva sociedad, vamos a tener que construirla sobre las bases y sobre los recursos que nos dejan.

¿Sobre las cenizas?

Es un problema urgente, en ese sentido. Es insostenible este modelo de producción y consumo en unos términos ecológicos, por lo tanto va haber que decrecer el consumo, pero entendemos que debe de hacerse de forma planificada y racional para que el decrecimiento no signifique, de alguna forma, decrecer del bienestar de la mayoría social, sino que se aplique a un nuevo modelo de consumo y eso lo vinculamos al nuevo proceso socialista en la construcción de una nueva sociedad.

No tanto un decrecimiento de alguna forma individual de que cada uno opte por empobrecerse, sino un proceso político general que enmiende al sistema capitalista que lo que está haciendo es destruir el medio ambiente, por su propia supervivencia y de forma irracional. No olvidemos que no hay un consumo de recursos excesivo para garantizar el bienestar de la mayoría, sino un consumo de recursos excesivo para garantizar el beneficio de las empresas sean energéticas o sean otro tipo de empresas. De alguna forma, la naturaleza está subordinada a la acumulación de capital y eso es lo que entendemos que hay que romper. Pero sí, seguir consumiendo recursos como lo estamos haciendo hoy en día es insostenible, efectivamente.

Con el tema de la guerra, la UE, que está sometida a la OTAN y a Estados Unidos, está destinando mucho dinero a Ucrania, por lo tanto va a haber una detracción de recursos para el mantenimiento de la sociedad. ¿Cómo lo veis?

En las guerras, lo que estamos viendo en Ucrania, es que muere la clase trabajadora, el proletariado ruso y ucraniano es quien está sufriendo la guerra y, de alguna forma, el reverso de todo el esfuerzo militar son las sanciones económicas que, al final, acaban repercutiendo en la clase trabajadora.

El dinero que se destina en armamento acaba quitándose de otro sitio, al final son de políticas sociales, digamos. Por eso, cuando hablamos de las elecciones europeas decíamos que guerra y austeridad son dos caras de la misma moneda, que la partida de dinero que se destina a la guerra se tiene que recortar de otras inversiones a favor de la clase trabajadora.

Echan bombas, matan a la gente, pero ya se están repartiendo el negocio de la reconstrucción.

La guerra siempre ha sido un negocio muy rentable para muchas empresas. Nosotros insistimos en que es la clase trabajadora la que paga la guerra con la vida y con su condición económica que, evidentemente, la burguesía como clase se aprovecha. Hace la guerra según sus intereses por el control de los recursos, como el gas, en un escenario internacional convulso y ya está repartida la reconstrucción de Ucrania, todas las inversiones y todas las ganancias, sobre todo, estadounidense. Incluso podríamos hablar de la guerra como pobreza, pero también podríamos hablar de lo que implica la guerra hacia dentro: militarización de la sociedad, reducción de libertades políticas, censura de medios de comunicación disidentes con la opinión de la OTAN, que estamos viendo en el Estado español, encarcelamiento de Pablo González. La guerra es un negocio.

Nuevo Gobierno vasco, PNV-PSE, ¿qué os parece lo poco que se conoce que lo van a hacer? Con Osakidetza se han dado un plazo largo para presentar un plan de acción, ¿no sé si es bueno o malo, qué opináis? Y de las viviendas, lo que le escuché al consejero que antes fue Delegado del Gobiernos español en la CAPV, que quieren comprar vivienda libre para ponerlas a disposición de los jóvenes, ¿es la solución a vuestro entender?

Por una parte, el nuevo gobierno, como hemos venido señalando estos últimos meses y en las elecciones, en el País Vasco en el panorama político estamos viendo una homogeneización de diferentes partidos políticos. Los dos partidos políticos que más fuerza han tenido y tienen ya cada vez se parecen más. Y en lo respectivo a las competencias de la CAPV los temas más importantes básicamente actúan de la misma forma. Uno de los temas es el de Sanidad. Habrá que ver lo que hacen con Osakidetza, pero sí que vemos que el ataque a los salarios, y ahí situamos también el salario indirecto que es la Sanidad y que estamos viviendo los trabajadores de primera mano. No son decisiones que se toman aquí, sino que es un proceso que responde a una actuación más global que estamos viviendo y que como hemos dicho antes que son las políticas de austeridad para seguir con la reproducción del capital a nivel global para que el dinero que se invierte en lo público sea cada vez menor.

Lo que se pueda hacer desde aquí ante un proceso que es global, ya se verá, pero es bastante mínimo y no sé hasta que punto puede incidir en la vida de los trabajadores.

Se han dado cuenta que han perdido votos por ese tema. En la campaña señalábamos que, aunque en época electoral se separen las propuestas políticas y, de alguna forma, se pretenda decir que hay proyectos contradictorios para solucionar el tema de Osakidetza, por ejemplo, luego a la hora de la verdad, como ha pasado ahora, se ve que que se opta por un ‘acuerdo de país’ que es como lo han llamado, y deciden ponerse de acuerdo porque en el fondo entendemos que no están tan en desacuerdo, sino que forma parte de una base de cómo gestionar las competencias autonómicas y eso afecta a Osakidetza.

Y uno de los consensos que hay, en ese sentido, en el correlato, la otra parte del colapso del sistema sanitario público, es la existencia de un sistema privado que garantiza que aquellos que tienen recursos económicos suficientes pueden acceder a una salud de calidad inmediatamente. Es decir, a quienes toman decisiones el colapso más o menos les es indiferente porque su salud no depende del colapso público, sino que tienen otras vías para tratar sus enfermedades, médicos y recursos. Hay un consenso en respetar la salud privada. Entendemos que en un momento de colapso, por ejemplo, es urgente que los pocos recursos que hay estén a disposición de todos de forma igual. No tiene sentido que un tema tan urgente como la salud haya dos sistemas sanitarios funcionando en paralelo, uno para los que tienen recursos y otro para los demás. Eso no entra en el debate. Se habla de financiación de lo público, pero hay cosas que no se tocan como el sistema privado de salud.

Pero se financia cada vez más desde lo público.

Sí, de hecho, ocurre eso. El sistema público tampoco lo podemos catalogar como positivo, porque es más dependiente de las decisiones de grandes farmacéuticas, de un modelo de salud mucho más dirigido a curar las enfermedades y no prevenirlas. Entendemos que hay unos debates muy importantes a plantear en lo que respecta al sistema sanitario, pero al estar otra vez subordinado a la ganancia el límite del debate se estrecha a financiación: sí o no, y a cuatro cosas. Entendemos que el problema es mucho más estructural. Hay que ampliar el foco del debate.

El nuevo consejero ha propuesto a la plantilla hacer más horas extraordinarias, ¿qué os parece? Los planes de una sanidad para ricos y otra, para el resto, no es desde ahora, llevan más de tres décadas o más trabajando en ella. El PNV ha dirigido eso, pero el PSOE y los demás colaboran por omisión o acción.

Eso no está en el debate. Al final, se perpetúa un sistema en el que hay una red sanitaria para pobres y otra para gente que puede o ricos o quienes pueden. La primera funciona mal, hablan de horas extras, ha habido huelga de matronas atendiendo tres partos a la vez.

Lo que está claro es que el desmantelamiento de los servicios públicos, siempre viene acompañado del reforzamiento de aquellos servicios que garantizan la calidad solo para algunos. No desaparece el sistema sanitario, sino que algunos se pasan quince o más días en las listas de espera y, en cambio, en lo privado tienes un médico en media hora; también hay clases en educación saturadas y, al mismo tiempo, tienen un sistema educativo paralelo que garantiza una educación para quienes puedan permitírselo, de mayor calidad. La sociedad tiende a eso a polarizar el consumo entre los que no tienen y a proteger ciertos privilegios a las clases medias, por una lado, que están en descomposición, y cada vez menos gente se puede permitir seguros médicos o les supone un esfuerzo mucho mayor. Pero, por lo general, estamos en un proceso de empobrecimiento general.

¿Cuánto tenéis en multas por ley mordaza, etc de Interior?

Varias decenas de miles de euros. Mucho. Depende. No sé desde cuándo. La actividad militante que llevamos nosotros, que es independiente de las instituciones, es una actividad común, pero por pegar carteles, hacer pintadas, acciones de desobediencia, hacer frente a la policía en desahucios, ocupaciones… todo este tipo de actividad cotidiana ya supone una especie de gasto constante. Inasumible para muchas organizaciones y nosotros no somos una organización pequeña y, por eso, de alguna forma, gestionamos eso. Pero es una represión constante a todo accionar de los movimientos sociales.

¿Creéis que se puede estar apoyando en Madrid al PSOE precisamente a quien está negando que Euskal Herria pueda ser independiente o pueda tener el derecho a la autodeterminación?

En este momento no hay un proyecto de ruptura por parte de partidos políticos de Euskal Herria con el Estado español y eso se ve en que están aceptando sin ninguna pega los presupuestos, la militarización, etc. En cuanto a la autodeterminación y el debate sobre la independencia ya ni siquiera está encima de la mesa. No hablan ni de la independencia ni de autodeterminación.

No hay contradicción entre la postura política que han tomado la izquierda abertzale y su acción política.

Contradicción sí hay porque la izquierda abertzale oficial, no iba a Madrid históricamente, de vez en cuando, cambiaron sus estatutos y han pasado a socialdemócratas y van a Madrid y apoyan al Gobierno del PSOE y Sumar, antes de Podemos, sin nada. Están apoyando a quien no te está permitiendo ejercer ese derecho al Pueblo Vasco. Y están alargando ese proceso.

Es coherente con la nueva orientación estratégica de la izquierda abertzale, pero además electoralmente le está sacando rédito y, en este sentido, hay una homogeneización a nivel de gestión de la CAPV y que, de alguna forma, es lo que históricamente ha hecho el PNV: ir a Madrid a negociar ciertos puntos que te pueden interesar y luego centrarte en la gestión de ayuntamientos y comunidad autónoma. Pero en ese proceso no hay proceso independentista en marcha ni consideramos que la izquierda abertzale esté apostando por ello.

No es igual ERC que están con la independencia, posiblemente por cuestiones electorales frente a Junts, luego firman todo, pero con EH BIldu pero la independencia, autodeterminación, derecho a decidir no aparece nítidamente. Fueron rebajando los peldaños de exigencias, pero están en el subsuelo. Sí que hay un cambio: de 180 grados, íbamos para el Norte y ahora vamos para el Sur.

No existe una alternativa política rupturista hoy en día en Euskal Herria.

Y vosotros ¿queréis ser una alternativa rupturista?

Apostamos por el derecho de autodeterminación del proletariado. Creemos que ese proceso debe ir de la mano del proceso socialista y tiene que haber un momento donde el proletariado tenga derecho y capacidad para decidir sobre el territorio. Todavía no estamos en ese estadio.

Nosotros ligamos el derecho de autodeterminación de Euskal Herria viendo como está la correlación de fuerzas a nivel internacional a la extensión de un movimiento revolucionario europeo que posibilite que se desarrolle ese proceso de autodeterminación, porque ya hemos visto de alguna forma lo que ha pasado en Catalunya con un proceso unilateral de independencia dentro de la correlación de fuerzas actual. Y, en ese sentido, ligamos un poco el derecho de autodeterminación a la extensión del proceso socialista a nivel europeo, que el derecho de autodeterminación va incorporado en las tesis del movimiento socialista. La expansión de un nuevo proceso va a poder posibilitar la autodeterminación de Euskal Herria en un futuro.

¿Qué lejos lo vemos?

Sí, pero otras alternativas no vemos que están encima de la mesa. Si estuviesen, igual sería diferente, pero no vemos que haya una apuesta.

¿Hacer vosotros la apuesta?

Nuestra apuesta es sincera y transparente desde el inicio del Movimiento Socialista que liga la expansión a nivel internacional y al proceso de autodeterminación de Euskal Herria, porque entendemos que la voluntad nacional existe.

¿Marcáis vuestro inicio desde más o menos el 2008 hacia adelante y lo de atrás como Alternativa KAS, HASI, ASK, Boltxe todo eso lo dais por superado, como amortizado? ¿Qué lectura hacéis de ese período de tiempo por aquello de los que fueron, somos y los que somos, serán?

Hay un elemento interesante porque en Euskal Herria coincide el ciclo de crisis con el ciclo de integración de todo lo que representa el movimiento de liberación nacional en un ciclo más institucional y demás. Coincide un poco. Cómo lo han percibido las nuevas generaciones es muy importante desde nuestro punto de vista, hay generaciones más empobrecidas y sin herramientas de lucha y sin entender eso, no se puede entender el surgimiento de EHKS y demás. Que de alguna forma son generaciones que se encuentran huérfanas políticamente en un momento de crisis general y lo que hacemos es una revisión crítica de lucha anterior.

Y creo que es doble nuestra postura. Por un lado, reconocemos el potencial organizativo y político que ha dejado en Euskal Herria, sin la existencia de todas estas organizaciones y ciclo de lucha del movimiento de liberación nacional vasco sería imposible el surgimiento del Movimiento Socialista, de tradiciones militantes, de compromiso, de sacrificio, de subordinar la individualidad a un bien colectivo, tradiciones de lucha, de presencia en la calle, que aún se mantienen, y ausencia del fascismo organizado en las calles. Son elementos a valorar positivamente al igual que nosotros entendemos que es importante una revisión critica y en profundidad de las tesis estratégicas que se manejaron en ese ciclo. No podemos entender sólo el no haber triunfado el MLNV como una especie de gemido giro de última hora o traición, sino que en sus mismas bases hay cosas que aprender y, de alguna forma, sacamos una lección importante que es la necesidad de la independencia política del proletariado. La necesidad de que la clase trabajadora cuente con una independencia política, organizativa e ideológica. Una organización propia con interclasismo.

¿Esta organización propia va a tener ideología, la clase obrera comunista, socialista?

Ideología que no dependa de los brotes de opinión la influencia de la pequeña burguesía o demás, creemos que es lo ha acabado pasando.

¿Creéis que EH Bildu es burguesía?

Creo que no se puede decir si un partido político es burguesía. Lo importante es ver su actividad política a qué capa de la sociedad favorece.

¿A quién favorece?

Creemos que la política de la socialdemocracia en general sitúa su política en la clase media, que en este momento está además en descomposición.

Es mirar los resultados electorales. Cuanto más alta es la renta, más participación hay. Entendemos que la mayoría de los partidos políticos dirigen su mensaje y sus políticas a esa capa de la sociedad, que es la que vota.

¿A una pequeña burguesía, podríamos decir?

Pequeña burguesía, la clase media. Hablamos en términos políticos de clase media en el sentido de pequeña burguesía, capas de la clase trabajadora que cobran sueldos altos.

¿Dónde situáis la clase media?

No damos cifras, la clasificamos en términos políticos, es decir una forma de vida, una forma de entender la política, una apuesta por entender el estado de bienestar determinado y renuncia a un proyecto revolucionario, buscar el pacto con la burguesía a costa de sacrificar a los más necesitados, es decir de pactar hacia arriba tu supervivencia a costa de los de abajo. En eso se mide la clase media políticamente, pero en términos económicos podéis consultarlo porque nuestro instituto de investigación que hace un informe sobre la caracterización económica de la sociedad de Euskal Herria. En términos estadísticos se puede hacer, si cobras más de esto, pero en términos de la realidad, nuestro instituto de investigación tiene un informe caracterizando más o menos. Se refleja claramente una clase media en descomposición.

¿Dónde está la barrera, ¿un parado es clase media?

No sé, me interesa definirlos en términos políticos que económicos. Cuando hablamos de clase media, estamos hablando de una clase política con una forma de pensar.

Durante varias décadas aquí, por la situación del capitalismo europeo y por la posición imperialista de Europa respecto a la periferia ha sido posible garantizar unas condiciones materiales a lo que llamamos clase media que puede funcionar, pueden ser ciertos sectores de la industria que se cobra salarios altos que permiten una forma de vida digamos alta, sin permitirte vivir sin trabajar, como puede hacer la burguesía, pero de alguna forma te lleva a unas posiciones políticas de querer defender un interés privado frente al interés universal. Entiendo tener mi casa de veraneo, mi sueldo tal y no el interés de… Puedo tener seguro médico, no vivir independizado del trabajo, pero sí vivir con ciertas pautas de consumo, ciertas costumbres superiores de la clase trabajadora. Todo eso está relacionado con el salario evidentemente, pero es muy difícil establecer un baremo. A nosotros nos interesan las consecuencias políticas, por eso nos interesa la clase trabajadora hoy en día y creemos la clase trabajadora sociológicamente hablando es muy diferente a la que evocaba en un pasado reciente de trabajador con mono azul.

La clase trabajadora es gran parte de la juventud en el sentido de proletariado; la gente que cobra, que no puede optar a esa clase media, los migrantes, las mujeres trabajadoras con sus puestos de trabajo no valorados, la juventud que trabaja en ETT y subcontratas y los parados son clase trabajadora. No vinculamos la clase trabajadora al hecho de tener un trabajo, sino a la condición, a la posición respecto a la producción y al consumo de lo que es en la sociedad. Es importante actualizar lo que es el imaginario de la clase trabajadora. No imaginamos la clase trabajadora como se imaginaba a mediados del siglo XX, sino que la clase trabajadora ha cambiado muchísimo y hay que actualizar.

Se me ha pasado una pregunta, antes cuando hablábamos de dejar las armas, hace dice o trece años, se dijo que se podía conseguir cualquier cosa. ¿Creéis que la amnistía es necesaria en este momento?

Sí. Reivindicamos el carácter político de los presos. Y en este sentido la amnistía es una reivindicación actual y la situamos en la dirección del Estado socialista, porque es una única garantía para abrir un escenario donde no haya presos políticos revolucionarios y sí creemos que la reivindicación de la amnistía tiene actualidad.

Está Pablo Hasèl en prisión, los 6 de Zaragoza, a lo mejor entran los de Gijón de la CNT, la gente que queda todavía del PCE(r) y demás…

La represión sigue y seguirá. En un momento donde ha bajado la conflictividad igual no es tan visible, pero la represión sigue y seguirá.

¿Gente de 40 años para arriba, que ha pasado por el MLNV, tiene sitio en EHKS?

Justamente el Consejo Socialista también se ha creado para ser una organización intergeneracional, no sectorial. Que se dé esta ruptura política en generaciones jóvenes es comprensible. Es gente que venía sin mochilas, que se ha encontrado en una situación de crisis y huérfana, y se pone a estudiar, a leer, a criticar, a buscar referentes que no tenía…Eso ha sido una parte de nuestro proceso y ha sido necesario. Esa ruptura, traumática en muchos casos, es necesaria para abrir un espacio político. Ahora bien, una vez consolidado el espacio político entendemos que mucha gente, y en ausencia de alternativa política revolucionaria, hay mucha gente en Euskal Herria como en Europa que se encuentra huérfana y que, en alguna medida, no tiene ni por qué compartir nuestras tesis políticas. Es mucho más y complejo. Implica que el Movimiento Socialista tiene que amoldarse a otros perfiles y a otra gente de otras trayectorias militantes, al igual que esa gente en alguna medida, también. Es un proceso mutuo, no sólo para participar en Kontseilu, sino que consideramos prioritario que el Kontseilu tiene que trabajar con otros espacios: ecologistas o como hacemos con la plataforma de Palestina y demás, y otros agente que siempre asumiendo unos mínimos políticos, de no subordinación a la dinámica institucional, de unas reivindicaciones claras, el trabajo común es necesario y positivo. Kontseilu es una organización intergeneracional abierta a todas las edades.

Y abierta a toda esa gente que desde hace años ha perdido toda la ilusión de un posible cambio. El consejo tiene que estar abierto a toda esa gente que ha perdido la ilusión para que vuelvan a creer y apostar por un cambio, por una ruptura con el Estado capitalista.

Con diferentes grados de participación desde simpatizantes, de gente que vaya a militar. Y eso es muy importante, y somos conscientes que no podemos trasladar una dinámica de militancia juvenil a todas las generaciones. Una cosa es militar en GKS con la energía que tienes a los 20 años, pero una persona a los 40 años y ciertas complejidades que tiene la vida igual no puede estar 24/7. Tenemos que aprender a trabajar de otra forma, claro.

En algún momento se habló de que igual os presentabais a las elecciones vascas, ¿lo seguís madurando? ¿Lo tenéis claro, ya no?

Creemos que la fuerza política del proletariado se tiene que articular fuera de las instituciones burguesas, porque entendemos que no son un espacio neutral donde puedas intervenir y tu aportación haga un gran cambio. No son un espacio neutral para el cambio de la sociedad en general, pero es verdad que el algún momento es posible que una participación en esas instituciones pueda valer para la agitación política. Entendemos así.

Una posible participación e intervención en esas instituciones para nosotros sería para la agitación política para señalar el carácter capitalista de esas instituciones. Pero no tenemos el foco puesto ahí. O sea, damos esa respuesta porque tampoco queremos proyectar una especie de rechazo casi irracional a las elecciones. Sin tener en la calle un apoyo masivo, una organización fuerte que pueda verse fortalecida por las elecciones, y no al revés, acabar en un ciclo de elecciones destruida o asimilada, no es lo que nos planteamos. EHKS ha nacido como plataforma de lucha en la calle y, sobre todo, para activar y profundizar en la lucha de clases en Euskal Herria.

¿Os imagináis una Marinaleda en Euskal Herria bajo los parámetros de EHKS?

¿Imaginar?

Nunca se ha puesto la teoría en práctica. En algún pueblo pequeño se podría hacer. Hace falta tener voluntad.

Es verdad que muchas veces se habla de instituciones en general y que lo municipal, lo autonómico, es diferente. Lo municipal es más cercano al pueblo, pero tampoco estamos pensando en esa clave, pero el trabajo que se pueda hacer en las instituciones siempre tendría que estar subordinado a la dinámica de fuera de las mismas.

Y no al revés que es lo que acaba pasando y no consideramos que tengamos una barita mágica para que a nosotros no nos pase. Tenemos la experiencia de las generaciones anteriores. Sabemos que pasa.

Os ha cerrado los centros de reparto de comida y de intervención social, primero en Rekalde, y después en Deustu en Bilbao, ¿vais a seguir con la política de ocupar edificios que estén abandonados para atender a la gente más necesitada en Bilbao u otros lugares?

Para nosotros los centros socialistas pueden cumplir una función muy importante para la clase trabajadora, que en este momento está en una situación de empobrecimiento muy fuerte. Son espacios para la autoorganización de la clase trabajadora, para sus necesidades. En esos centros también tenemos un banco de alimentos como había en Rekalde y Deustu, sí.

Son espacios que posibilitan que todo el trabajo político que se hace del Movimiento Socialista coja un cuerpo y que haya un lugar de referencia para esa gente para la organización. Sí que creemos que deberíamos seguir con esos centros. Pero siempre tenemos ahí las multas, la represión, los desalojos…

Eso genera un desgaste, porque al final vienen dos furgonetas y te cierran el local.

Ante eso te dejan dos disyuntivas: o te pliegas para no asumir la represión o asumes el coste y te organizas mejor. El margen de maniobra se incrementa según se incrementan las fuerzas. En un momento en el que la ocupación está socialmente deslegitimada, porque vemos que toda la ofensiva fascista mediáticamente se centra mucho, también con migrantes y en la ocupación. En un momento que no hay, que la organización independiente de las instituciones está criminalizada y no se concibe como algo necesario, es muy fácil que te desalojen. Por eso, te digo que concebimos esto como un proceso que en la medida que avance podremos conseguir sostener este tipo de espacios y dar mayor legitimidad s nivel de operatividad y demás.

Palestina, ¿qué pensáis sobre la situación que se vive allí?

Estamos viendo un genocidio clarísimo por parte de un estado colonial como es el estado sionista de Israel. Sería imposible sin el apoyo de occidente, Estados Unidos y la OTAN, lo que está pasando en Oriente Medio.

Dentro de la escalada bélica global y la tensión imperialista que se está acumulando, el punto más dramático es lo que estamos viendo en Gaza, que es una especie de fotografía de lo que puede ser el capitalismo, de toda la capacidad destructiva que tiene contra la humanidad y con qué impunidad puede utilizarla algunos. Es urgente contribuir a la movilización, como hemos venido haciendo desde que se ha intensificado desde octubre de 2023. Presionar lo máximo posible para desenmascarar al estado genocida de Israel y señalar a su cómplices occidentales, que sería imposible ese genocidio sin el apoyo de occidente, aunque haya críticas para guardar las apariencias y demás. En ese sentido, siempre hemos sido muy tajantes en señalar la raíz del problema, que es la existencia del Estado de Israel. No es un exceso de uno u otro gobernante, sino que entendemos que el Estado de Israel es un estado colonial que tiene que desaparecer si de verdad queremos poner una solución a la problemática que se está viendo en Palestina y Oriente Medio.

Cómo va a ser parte de la solución un estado que es capaz de hacer ese genocidio. Por lo tanto, esto de los dos estados no tiene ni pies ni cabeza. Hay que reivindicar la destrucción de Israel. Es necesario desestabilizar a los Estados de Occidente para que se actúe desde el exterior.

No vale una solidaridad abstracta respecto a los palestinos, sino que hay que poner en marcha medidas concretas para frenar el envío de armas, ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado sionista. Por desgracia hay banderas de Palestina, bonitas palabras para el pueblo palestino, pero no hay ninguna medida que pueda parar ese genocidio que lleva produciéndose desde hace décadas, pero que ahora ya es visible, se está transmitiendo en directo y está perdiendo hasta actualidad mediática. Es nuestro deber como militantes revolucionarioshttps://insurgente.org/masiva-manifestacion-de-ehks-en-donostia-contra-la-otan-la-ue-y-por-la-abstencion/ mantener esa movilización en la agenda.

 

(Una entrevista de Juanjo Basterra, JotabePRESS / Sare Antifaxista)

Fuente: insurgente.org

 

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miércoles, 14 de agosto de 2024

Argumentos de Sumar que suman cero

 

Argumentos de Sumar que suman cero

 


Por Juan Torres López

Rebelion / España

12/08/2024 

 



Fuentes: Ganas de escribir


Hace unos días critiqué en un artículo que dirigentes del PSOE hicieran política sin principios, dando por bueno un acuerdo con privilegios de financiación para Cataluña que pocos días antes habían considerado inaceptable.

Hoy quiero criticar la posición de Josep Vendrell que presumo es la mayoritaria de Sumar, pues la expone en El País como responsable de Modelo Territorial y Plurinacionalidad de Movimiento Sumar. En este caso, no puedo decir que haga política sin principios. Todo lo que dice en defensa del acuerdo entre PSC y ERC responde a los planteamientos soberanistas que él y el grupo que se hizo con el control de Sumar desde el principio han venido practicando. Y que, por cierto, alguna relación han de tener con la pérdida tan rápida del gran capital político y las expectativas electorales que acumuló Yolanda Díaz.

Nada puedo decir sobre el deseo de futuro que expresa Vendrell cuando afirma: «los acuerdos son (…) una oportunidad para dar un nuevo paso en la superación del conflicto catalán con una mayoría parlamentaria basada en las políticas sociales, como el derecho a la vivienda y la sanidad, y en la mejora del autogobierno, poniendo fin a la dinámica de bloques irreconciliables». Así sea, es lo único que puedo desearle.

Sí debo señalar que Vendrell es sumamente optimista, por no decir que ingenuo o incluso algo manipulador de la realidad, cuando asegura que «el desarrollo de estos acuerdos permitirá consolidar la mayoría plurinacional y progresista en el Estado».

En primer lugar, porque no es cierto que hoy día haya una «mayoría plurinacional y progresista en el Estado». En todo caso, hay una mayoría parlamentaria que apoya a un gobierno de progreso pues, con todos los respetos, no se puede calificar como progresista a Junts (muy de derechas y supremacista) o incluso al PNV (por muy demócrata que sea la derecha nacionalista que representa). En segundo lugar, porque ha sido evidente que el acuerdo, en lugar de reforzarla, más bien ha quebrado desde el principio la sintonía entre las fuerzas que conforman la mayoría progresista. Desde el interior del PSOE hasta en Podemos, pasando por Compromis, Chunta Aragonesista, Izquierda Unida e incluso dentro de Sumar, se han manifestado desacuerdos muy de fondo que no permiten augurar lo que Vendrell vaticina. Por el contrario, es casi seguro que habrá fisuras, si no rupturas, (y con razón) más que reforzamiento de las actuales alianzas.

Para tratar de defender el acuerdo, Vendrell recurre a la vieja letanía del soberanismo en la que no voy a entrar, porque es imposible hacerlo. No hay base objetiva que la sostenga y, por tanto, que permita criticarla. El soberanismo no aporta hechos, ni datos contrastados, sino argumentos retorcidos para poder llegar al resultado retórico definido previamente que se desea alcanzar. Eso hace, por ejemplo, cuando habla de federalismo plurinacional basado en la «lógica de soberanías compartidas y de igualdad ciudadana». Un concepto forzado e incluso tramposo, porque en el federalismo no existen «soberanías compartidas», en plural, sino una soberanía indivisible. Si un Estado, región o territorio comparte su soberanía con otros es porque la tiene como propia y, entonces, no la compartiría porque se federe, sino porque se confedera. Lo que defiende Vendrell y de facto persigue el acuerdo PSC-ERC es esto último, la confederación, algo de naturaleza y consecuencias bien distintas al federalismo; y, sin necesidad de ser experto en estos temas para poder reconocerlo, claramente inconstitucional.

Para tratar de defender los acuerdos en materia de financiación autonómica, Vendrell vuelve a retorcer la realidad y los argumentos. Iré por partes y de forma muy rápida y sencilla para que se me entienda bien:

– Dice el dirigente de Sumar: «las comunidades tienen una amplia capacidad de gasto, pero ninguna capacidad para decidir sobre las figuras tributarias que proporcionan el 50% de sus ingresos». Es decir, Vendrell ve un inconveniente en lo que es una virtud del sistema: las políticas o normas que afectan a todo el Estado y a todas las comunidades, como puede ser el caso de impuestos estatales como el IRPF o el IVA, no pueden decidirse troceadamente, si se me permite la expresión.

– Acto seguido, Vendrell afirma: «hay margen para ampliar la capacidad normativa y para que la gestión, con una adecuada coordinación, radique en los territorios como ya ocurre en muchos países federales». Hace de nuevo trampa. No hay ningún estado federal en donde se llegue a donde pretende llegar el acuerdo PSC-ERC en materia de gestión o de normativa. No es verdad que existan agencias tributarias que sustituyan a la estatal en los territorios, ni normativa de regiones o estados federados sobre políticas, instituciones o tributos de carácter estatal.

– Vuelve Vendrell a retorcer los argumentos cuando dice: «Disponer de mayor autonomía fiscal no es un privilegio». Sabe Vendrell perfectamente que el privilegio que se critica no es eso, sino que, para ello, Cataluña se salga del sistema común para disfrutar de otro basado en la singularidad y la bilateralidad que es materialmente imposible de extender a las demás comunidades y que, además, reduce los ingresos de todas ellas.

– Asegura Vendrell: «Ninguna comunidad autónoma debe perder recursos, sino todo lo contrario». Se trata, en este caso, de una afirmación que va en contra no sólo de la abundantísima literatura económica disponible, sino de la multitud de experiencias que muestran que, cuando se hace lo que establecen los acuerdos que defiende Vendrell, disminuye la eficiencia, aumenta la evasión fiscal, disminuyen los ingresos del Estado y los de todas las comunidades y, a la larga, incluso los del territorio privilegiado.

– También retuerce la realidad Vendrell cuando afirma que «el principio de ordinalidad no pretende acabar con el principio de solidaridad». La retuerce porque la ordinalidad no es que pretenda o no pretenda eso; es que lo hace inevitable pues, por definición, la aplicación de ese principio necesariamente impide la nivelación por parte del Estado que garantice la redistribución suficiente  y la equidad. La ordinalidad provoca que sujetos que pagan los mismos impuestos no reciban los mismos servicios, produciendo una flagrante inequidad. ¿Hay algo fiscalmente más insolidario?

Y también retuerce Vendrell la realidad en este caso, cuando pone el ejemplo de Alemania para defender la ordinalidad que reclaman los acuerdos. Como han señalado en un artículo reciente Manuel Medina y Luis Angel Hierro, catedráticos de Derecho Constitucional y Economía Aplicada, respectivamente, en ese país sólo se aplica dicho principio muy parcialmente, en un nivel de financiación inter Lander, pero nunca cuando se trata de financiación del Estado.

– Más adelante, recurre Vendrell a un argumento sorprendente como prueba de la bondad de estos acuerdos. Dice el dirigente de Sumar: «la mayor parte de las reformas del sistema de financiación (1993, 1996, 2009) se han iniciado con acuerdos de Gobiernos del PSOE o del PP con fuerzas políticas catalanas o con el Gobierno catalán provocando en un principio dramáticos rasgados de vestiduras con argumentos muy parecidos a los actuales, para acabar siendo debatidas y acordadas en marcos multilaterales y aprobadas en las Cortes con las modificaciones legislativas correspondientes». Lleva razón Vendrell. Ha ocurrido así, como él dice, pero olvida señalar que ha sido justamente eso lo que ha hecho que las reformas hayan ido complicando, desnaturalizando y haciendo cada vez más imperfecto el sistema. El argumento de Vendrell es tan razonable como el de un médico que primero rompiese la pierna de su paciente, luego la escayolara y acabase diciendo que hay que alegrarse de que -gracias a la escayola- no se haya quedado sin poder andar. La realidad es que el sistema no se ha ido modificando como resultado de un planteamiento de reforma general, como debiera ser, sino a base de tironeos, para zurcir los rotos que provocaba, como en este caso, el cortoplacismo oportunista vinculado a las negociaciones de investiduras presidenciales. En contra de lo que defiende Vendrell, un partido progresista no puede defender ese proceso, sino que los asuntos que afectan a todos se deben plantear y resolver entre todos, multilateralmente y no con bilateralidad. Es la única forma de evitar los privilegios.

– Dice Vendrell: «Lo peor que podría hacer la izquierda es asumir el marco de la confrontación entre territorios». Lleva razón, pero olvida decir que ese marco es el que, precisamente, ha creado el nacionalismo, el españolista de la derecha y el de las periferias, de derecha y de izquierdas; y, por extensión el soberanismo que Vendrell defiende y practica y que ha impuesto a Sumar. Es ese tipo de marco el que lleva consigo un acuerdo como el que han firmado PSC y ERC (un partido al que, como dijo una de sus diputadas a Pedro Sánchez, «le importa un comino la gobernabilidad de España»).

Las razones que aporta Vendrell para defender los acuerdos son auténticos no-argumentos. Se basan en la mera retórica. No basta con decir, como dice, que «es compatible reconocer la singularidad catalana y dar respuesta a las justas demandas de una mejor financiación de todas las comunidades». La literatura científica y la experiencia han demostrado con números y hechos que eso no es lo que ocurre en la realidad.

A Vendrell y a los dirigentes de Sumar que sostienen este tipo de discurso les sucede lo que tantas veces ha denunciado Noam Chomsky que le pasa a mucha gente en nuestra época: «no cree en los hechos». Y es lamentable que se haga política, de derechas o de izquierdas, con semejante sesgo.

La preferencia soberanista de quienes gobiernan Sumar es legítima, sin duda ninguna, y tienen todo el derecho a defenderla, como igualmente lo tienen a creer que lo que dicen es lo cierto. Pero, también deberían asumir la responsabilidad de contrastar sus opiniones con la realidad y la experiencia. En su propia organización y en su grupo parlamentario hay quien está defendiendo con coherencia y rigor otras posiciones y cabe esperar que el debate se cierre positivamente, con argumentos de peso y realistas; aunque el modo en que el grupo de inspiración soberanista de Vendrell ha dirigido hasta ahora a Sumar no permite ser muy optimista.

Fuente: https://juantorreslopez.com/argumentos-de-sumar-que-suman-cero/

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Las elecciones de Venezuela siempre son limpias pero el imperio grita «fraude»

 

Las elecciones de Venezuela siempre son limpias pero el imperio grita «fraude»

 


Por Sergio Ortiz

Rebelion

14/08/2024 

 



Fuentes: Rebelión


Victoria de Nicolás Maduro

El domingo 28 de julio se realizaron las presidenciales en Venezuela, donde competían diez candidatos: Nicolás Maduro, Edmundo González Urrutia, Javier Bertucci, Benjamín Rausseo, Daniel Ceballos, Claudio Fermín, Antonio Ecarri, Luis Eduardo Martínez, José Brito y Enrique Márquez. El primero, es el presidente en ejercicio y los otros 9 opositores. Ya esta enumeración deja en orsai a la derecha y el imperialismo que califican al gobierno bolivariano de “dictadura”. ¿Una dictadura donde pueden competir nueve partidos y coaliciones opositoras?

La jornada dominical fue tranquila, sin incidentes ni denuncias de irregularidades en ninguno de los 24 estados. En los últimos 25 años de gestión bolivariana el sistema electoral viene revalidando su fama de ser uno de los mejores del mundo. El votante se presenta ante una máquina, valida su identidad con huella dactilar y presiona la opción deseada para votar, la máquina le extiende un recibo y en un minuto todo ha terminado. Al finalizar la jornada cada máquina expide un acta con la cantidad de votantes y cuántos son los correspondientes a cada candidato. Las actas se transmiten desde cada centro de votación hacia las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), que tiene cinco rectores, encargado de dar esa información oficial al país. Y así lo hizo en la medianoche del domingo, cinco horas después de cerrado el acto, cuando el presidente del CNE, Elvis Amoroso, leyó el primer boletín con el 80% de las actas: Maduro tuvo el 51,2% de los sufragios y el opositor Edmundo González Urrutia, apoyado por la ultraderechista María Corina Machado, el 44,2%. El oficialista venía ganando al principal candidato de Washington por 700.000 votos. ¿Por qué el primer informe se refería al 80 por ciento de las actas y no al 100? La explicación fue que el sistema informático había sufrido ataques desde el exterior, Macedonia del Norte, que habían ralentizado la transmisión de los datos desde las 30.000 mesas de votación hacia el CNE.

Maduro y el Gran Polo Patriótico que lo llevaba como candidato querían presentar el total de las actas porque sabían que la oposición oligárquica y dependiente del imperio iban a acusarlos de cometer “fraude”. Tal como ha sido su constante diciembre de 1998 cuando Hugo Chávez ganó por primera vez su derecho a ocupar el Palacio de Miraflores. Hoy 2 de agosto el CNE dio a conocer su segundo boletín: con el 96,87% de las actas, Maduro sacó 6.408.844 votos, 51,95%; Edmundo González, 5.326.104, 43,18%. Ahora la diferencia entre ambos fue de 1.082.740 votos. Como era previsible, la data oficial no logró disminuir la violencia verbal y física llevada adelante desde el mismo domingo por los dirigentes de la Plataforma de Unidad Democrática, que no sólo insistieron en su falsa denuncia de “fraude”, con ataques políticos al vencedor y violencia callejera contra personas e instituciones. Lo más grave es que Machado y los suyos, invocando el inexistente fraude, pidieron a Estados Unidos y los gobiernos vasallos que salvaran la democracia venezolana, léase que realizaran cuanto antes una intervención política y militar contra la patria de Simón Bolívar. Convocaron para el sábado 3 de agosto a manifestarse ante las embajadas de EE. UU. en todo el mundo, con carteles pidiendo “S.O.S. Intervención Ya” dirigida al Comando Sur norteamericano. Su jefa es la generala Laura Richardson, vieja conocida por ambicionar nuestro litio, hacer falsas denuncias contra la estación satelital china en Neuquén y querer -junto con Javier Milei – una base de los dos países (léase de uno solo, el suyo) en Ushuaia.

De tal palo tal astilla

Los comicios del 28 de julio fueron el número 31 desde aquella primera victoria del chavismo en 1998. En 29 oportunidades ganaron Chávez y desde 2013 su continuador Maduro, y en dos ocasiones la oposición: en 2007 en un intento de reforma constitucional y en 2015 en elecciones legislativas. Cuando al comandante le tocó perder, aunque fue por 1.5 puntos, reconoció de inmediato el resultado, y otro tanto Maduro en las legislativas referidas. En cambio la derecha por lo general no admite sus derrotas sino que acusa al gobierno bolivariano de manejos fraudulentos y dictatoriales, como casi siempre. Incluso en su prontuario antidemocrático sobresale el intento de golpe de Estado en abril de 2002, cuando un sector militar secuestró a Chávez y estuvo a punto de asesinarlo.

Cuando Maduro ganó las presidenciales de 2013 frente a Henrique Capriles hubo guarimbas (violentos desórdenes callejeros) por parte de la derecha ese año y en 2014, con todo el arco derechista, Machado incluida, promoviendo la violencia, con 44 muertos y heridos. Hubo guarimbas en 2017 con Machado y Juan Guaidó, el presidente autoproclamado. Y en febrero de 2019 con esos mismos personajes, que aliados a EE UU y el injerencista “Grupo de Lima” de la OEA (Luis Almagro, Mauricio Macri, Sebastián Piñera e Iván Duque), prepararon una intervención militar. Lo hicieron desde la frontera de Colombia, con una “misión humanitaria” y “festival musical” en Cúcuta, de “Ayuda y Libertad”, con los presidentes de Paraguay, Chile y Colombia, más el payaso de Guaidó. Eran tiempos de planificación de invasión, con mercenarios colombianos y contratistas militares estadounidenses, atentados a empresas venezolanas y planes de asesinar a Maduro. Todo con la cobertura política de la OEA, “esa cosa tan fea”, como le cantó el cubano Carlos Puebla.

El diario español El País, del 27 de julio pasado (“La trayectoria de María Corina Machado”), la ensalza a más no poder, pero dice: “no le ayudó haber estado presente en el palacio presidencial de Miraflores durante el fallido golpe cívico-militar de 2002”. Luego recuerda que en 2013, tras la victoria de Maduro en las presidenciales ese año, “que la oposición denunció como fraudulentas, un sector de la oposición, llamado La Salida y liderado por Machado junto a Leopoldo López y Antonio Ledezma, perdió las esperanzas de llegar al poder por la vía electoral y comenzó a promover movilizaciones masivas para exigir la dimisión del presidente. Machado, que quedó como la líder indiscutida de La Salida tras la detención de López, se opuso a los intentos de otros sectores de la oposición de entablar diálogos con el Ejecutivo. Argumentó que esas iniciativas sólo servían para darle tiempo al chavismo y desmovilizar las protestas”. Ya era una guarimbera total.

En 2014 Machado se hizo nombrar como embajadora alterna de Panamá ante la OEA, para reclamar sanciones contra su país, Venezuela. Por eso en 2015 la Contraloría la inhabilitó por 12 meses, que la justicia aumentó a 15 años y por eso no pudo ser candidata en estos últimos comicios. El diario español, de derecha, citó este dato horrible de su prontuario: “En 2019, causó revuelo por defender en una entrevista con la BBC una intervención extranjera en Venezuela. Un régimen criminal solo saldrá del poder ante la amenaza creíble, inminente y severa del uso del uso de la fuerza, declaró”. Corrían las horas del plan intervencionista montado desde Colombia.

Son aprendices de sus maestros norteamericanos. De tal palo tal astilla. El 3 de noviembre de 2020 hubo elecciones en la metrópoli y competían Trump con Biden. Los resultados finales no estuvieron hasta el 30 de ese mes porque cada uno de los 50 estados contaba como le parecía y con sus propios tiempos. Después de ese mes de demora, siguieron las controversias por las demandas judiciales interpuestas por el magnate perdedor. Este siguió desconociendo el resultado hasta el 6 de enero de 2021, cuando alentó a sus seguidores a entrar por la fuerza en el Capitolio, donde hubo 5 muertos. Esa es la plutocracia yanqui (democracia para los ricos, por los ricos y de los ricos). Ahí se inspiran Machado y su careta González Urrutia, denunciado de ser agente de la CIA y de haber cometido delitos de lesa humanidad en El Salvador en los ‘80 cuando era el segundo en la embajada de Venezuela. ¡Y estos fascistas se visten de vestales de la democracia y acusan de “fraude” a Venezuela!

Motivos del intervencionismo

Todos los días hay hechos que comprueban que Maduro busca la verdad y ser transparente en los resultados del 28 de julio. Hoy 2/8 se presentó ante el Tribunal Supremo Electoral, donde ayer había radicado un recurso de amparo para que ese órgano investigara todo lo relacionado con el comicio. De los diez candidatos se hicieron presentes nueve, sólo uno faltó. Huelga decir que fue el reputado como agente de la CIA. Además de fascistas y mentirosos son cobardes, no dan la cara.

Lo de fondo no son los números de votos y las actas demoradas, que ahora son súper mínimas, pues el CNE ya contabilizó el 96,87 por ciento de los votos. Lo más trascendente son los motivos por los que el imperio y sus vasallos quieren dominar Venezuela. Eso llevó al secretario de Estado Antony Blinken a reconocer como presidente electo a González Urrutia el jueves. Al día siguiente la canciller facha mileísta Diana Mondino lo imitó, considerando que es el presidente electo, aunque luego hubo un comunicado de esa cancillería diciendo que “Argentina sigue con extrema atención y preocupación los acontecimientos en Venezuela a fin de pronunciarse en forma definitiva”.

Tanta precipitación tiene motivos políticos y económicos de la potencia decadente. En primer lugar siempre ambicionó adueñarse de las reservas petroleras de Venezuela, que son 300.800 millones de barriles de crudo, las más importantes del mundo. En segundo le duele profundamente la existencia de la República Bolivariana y añora la IV República de los corruptos adecos y copeyanos, enterrados por el chavismo. Esa nación independiente y patriótica, con un gobierno antiimperialista y asentado en Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, son un obstáculo insuperable para Washington y su libre paso por el “patrio trasero”. De ahí el bloqueo, las 932 sanciones a Venezuela, el robo de la petrolera CITGO y del oro en el banco de Londres. En tercer lugar, esa Venezuela es socia de los BRICS y pronto será miembro pleno, profundizando la vinculación con China y Rusia, vistos como demonios por la Casa Blanca, el Pentágono, Wall Street y la OTAN. De ahí el odio, la violencia y los intentos de dar otro golpe de Estado en Caracas.

Por eso se explica el alineamiento proyanqui del gobierno de Milei y la banquera Mondino, así como los mendaces comunicados del PRO de Macri y otros alineados con la embajada yanqui de Marc Stanley, caso del Frente Renovador de Sergio Massa. Cuesta un poquito más entender el silencio oportunista de Cristina Fernández y el vergonzoso comunicado de los diputados de Unión por la Patria, que pusieron a Maduro como el “prime suspect” de esta historia, como si estuviera ocultando data para justificar un fraude. En una línea parecida se encuentran trotskistas, caso del PTS: coinciden con la derecha en que hubo “fraude” y Maduro sería un “dictador”. Lamentable posicionamiento de quienes se dicen de izquierda y que carecen de línea y valores antiimperialistas, algo que el Partido de la Liberación (PL) sí tiene. ¿No ven que la inflación anual bajó en Venezuela al 50 por ciento? ¿No saben que su producto bruto interno crecerá este año 5,8 por ciento y quizás más pese a las sanciones yanquis? ¿Desconocen que en 25 años los bolivarianos entregaron 5.100.000 viviendas populares? ¿Ignoran que ahora el 85 o más de los alimentos se producen en el país? Por eso y mucho más ganó Maduro. ¡No por fraude!

Además se trata de ser agradecidos y memoriosos. No se debe olvidar que la Venezuela de Chávez prestó 5.500 millones de dólares a la Argentina de los Kirchner, comprando bonos entre 2005 y 2008, cuando nadie le prestaba un peso. Volvió a poner plata para evitar que George Soros se adueñara de la cooperativa lechera Sancor. Dio una mano encargando dos barcos al Astillero Río Santiago, cuando esa empresa tambaleaba. Siempre estuvo apoyándonos por Malvinas. Y en noviembre del 2005 vino Chávez a Mar del Plata a enterrar el ALCA de George Bush.

Hay que ser antiimperialista y también agradecido. Esta polémica ha sacado la careta no sólo a los fachos sino también a muchos “progresistas” y tibios: no son enemigos del imperio en política y tampoco son agradecidos en la vida.

Blog del autor: https://plsergio.wixsite.com/lasemanapolitica/post/elecciones-de-venezuela-siempre-son-limpias-pero-el-imperio-grita-fraude

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“En Europa predomina un estado de ánimo que se parece al de antes de la Primera Guerra Mundial”

 

“En Europa predomina un estado de ánimo que se parece al de antes de la Primera Guerra Mundial”

 


DIARIO OCTUBRE / agosto 14, 2024

 

Los ánimos en Europa se asemejan a los de antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), pero ahora incluyen también la rusofobia, dijo a Sputnik el viceprimer ministro de Serbia, Aleksandar Vulin.



“En Europa actualmente predomina un estado de ánimo que se parece al de antes de la Primera Guerra Mundial. Antes del inicio cada guerra mundial, hubo alguna fobia, en aquel entonces fue la serbofobia, antes de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), la judeofobia, y ahora tenemos la rusofobia”, recalcó Vulin.

El funcionario expresó su convicción de que ahora “cualquier mal” y “cualquier mentira” con respecto a los rusos son aceptables en el terreno europeo.

Serbia conmemoró el pasado 28 de julio el aniversario del inicio de la Primera Guerra Mundial en el buque militar fluvial Sava, que disparó los primeros tiros de la guerra en 1914.

Según los datos de los historiadores serbios, el país perdió en esta guerra cerca de un tercio de su población, así como un 60% de los hombres. La capital serbia, Belgrado, fue liberada el 1 de noviembre de 1918.

Fuente: noticiaslatam.lat

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