miércoles, 3 de julio de 2024
Ucrania frustra un intento de golpe de estado contra Zelenski. [Zelensky, rico hombre desde la guerra en Ucrania y payaso de profesión, amigüito del Rey, Pedro Sánchez y su gobierno y de su oposición. Miles de niños españoles no están bien alimentado, peor eso da igual, ahora que seguir mandando más dinero a Zelensky y hay que mandar soldados españoles para aunque mueran en Ucrania si se le hace falta a Zelensky, peor que eso da igual, amigo americano manda que se le mande más dinero a Zelensky, demócrata por cierto, y se le manda, no me vengan con tonterías que la industria criminal de guerra americana tiene que seguir ganando dinero, sus trabajadores no, la industrial a ver si nos vamos enterando.]
Este texto es un grito
destinado a no ser escuchado por quienes deberían hacerlo. Un grito angustiado
dirigido a quienes no quieren oírlo. Un grito dirigido a los cómplices de tanto
asesinato, que ufanamente se reparten cargos y prebendas, indiferentes ante el
genocidio.
TOPOEXPRESS
Carta a los políticos de Occidente
El Viejo Topo
3 julio,
2024
Escribo estas
líneas en una tarde soleada, mientras la gente acude en tropel a un centro
comercial próximo aprovechando las rebajas. En la radio hablan de fútbol, de
los estrenos de la semana, y con un poco de paciencia, si hay suerte, incluso
se puede escuchar a Coltrane o Thelonius Monk por encima de la machacona
bachata de todos los días. Un día como cualquier otro.
También un día
más de crímenes en Gaza, tan lejos de aquí que nuestros dirigentes políticos –digamos
que con “nuestros” señalamos a los del Occidente colectivo– aparentan seguir
dirigiendo el mundo casi ajenos a lo que allí sucede. A lo sumo, en el mejor de
los casos, declarando que habrá que hacer algo, aunque no parecen tener prisa
para ello.
Y veo en la
tele, en la prensa o en las redes las imágenes de personajes como la siniestra
Ursula von der Leyen, el cínico Macron, la ahora atlantista Meloni, el amorfo
Scholz, el momificado Biden, y tantos otros (adviértase que no cito a ninguno
de los nuestros, no por falta de ganas, sino porque la lista sería muy larga) y
siento náuseas. Me dan asco.
Políticos
occidentales, que lo sepáis: me dais asco.
Ya sé que esto
suena a pataleta infantil, que podría decirlo de manera más elegante, por
ejemplo hablando de vergüenza ajena, incluso podría buscar alguna metáfora
ingeniosa que mostrara mis habilidades lingüísticas. Pero a mi edad ya no estoy
para zarandajas hiperbólicas y lo repito así de claro para que quede
constancia: me dais asco.
Y sois
cómplices. Que lo sepáis. Sois cómplices de tanto asesinato, de tanta
destrucción. La mayoría activamente; los menos por inacción.
Alguno de
vosotros finge preocuparse por la masacre y propone gestos –eso sí, para más
adelante– que no impiden que un día sí y otro también prosiga el genocidio.
Otros fingen apoyar una tregua que no exigen. Los más seguís proporcionando
armas y ayuda al genocida. Unos por interés directo; otros por simple
sometimiento.
Como controláis
los medios, conseguiréis salir de esta como apóstoles de la libertad. Con el
tiempo, lejos de Gaza los muertos se olvidarán, como se han olvidado los de
Sabra y Chatila, y esta guerra colonial pasará a ser un incidente geopolítico
más en un mundo que va de mal en peor y que apunta a acumular muertos sobre
muertos. Y para vosotros, líderes del mundo occidental, este genocidio será un
simple borrón en vuestra hoja de servicios. Aunque algunos, los menos, no lo
olvidaremos.
No tengo mucho
más que deciros. Tampoco espero que sirva de mucho este desahogo. Pero que
sepáis que me dais asco. Y que sois cómplices. Yo lo sé. Vosotros también.
*++
¿Dónde viven el sueño americano los niños de Skid Row?
¿Dónde viven el sueño
americano los niños de Skid Row?
DIARIO OCTUBRE / julio 1, 2024
Los niños duermen en las aceras, entre el frío de los inviernos, el hambre y el miedo
Raúl Antonio
Capote (Granma).— Entre bolsas de basura, tiendas de
campaña y refugios de cartón viven miles de personas, muchos de ellos niños y
niñas, en el que es uno de los territorios más pobres y peligrosos del mundo.
Se trata de
Skid Row, un barrio de Los Ángeles en el que se concentra la más grande
población de personas sin hogar de la ciudad.
Localizado al
este del Downtown, en dos kilómetros cuadrados, unos 12 000 seres humanos
sobreviven sin agua potable ni aseos.
Es común
observar, en esta zona, a la gente deambular sin rumbo por sus pasajes, entre
el hedor generalizado, poniendo sumo cuidado en no pisar agujas desechadas o
excrementos humanos.
De acuerdo con
el ranking de AreaVibes.com, el centro de Los Ángeles es el lugar más peligroso
de toda la ciudad, con una alta incidencia de crímenes violentos.
Allí se agrupan
miles de homeless y marginados cuyas condiciones de vida, denunciadas por las
Naciones Unidas, son denigrantes.
Para agravar la
situación, unas cien familias con más de 200 niños, pertenecientes a la última
oleada de emigrantes, se sumaron en el último año a los antiguos habitantes.
Sin embargo,
Skid Row no es la excepción de la regla: unas 650 000 personas moran en
condiciones de indigencia en EE. UU. –20 de cada 10 000 habitantes– según la
encuesta anual Point-in-Time Count; de ellas, 75 500 en el condado de Los
Ángeles.
Los niños de
Skid Road duermen en las aceras, entre el frío de los inviernos, el hambre y el
miedo; muchos hijos de emigrantes que viajaron en busca de un espejismo que se
desvanece rápido entre las carpas de lona.
Por esas cosas
del sistema que rige en ese país, la zona se encuentra a unos pocos kilómetros
del glamour y la opulencia de los barrios de Beverly Hills y Bel-Air.
Hablamos de la
ciudad de las estrellas de cine, de los rascacielos que tocan las nubes, donde
circulan los más lujosos autos descapotables, la urbe maravillosa del Paseo de
la Fama y las mansiones gigantes.
Se trata de la
gran ciudad en la que confluyen miles en busca del triunfo y de la fama en
Hollywood, la metrópoli del mito romántico de la camarera que se coinvierte en
sex simbol de la noche a la mañana, de los superhéroes del celuloide, la meca
del sueño americano.
Pero Skid Row
es su otra cara, la que no se muestra. Allí no hay luces ni espejismos. Se
debería advertir en su entrada a los que llegan: «¡Oh, vosotros, los que
entráis, abandonad toda esperanza!» tal cual reza el tercer canto del Infierno
en la Divina Comedia, de Dante.
FUENTE: granma.cu
martes, 2 de julio de 2024
Carta a los jóvenes
Los jóvenes: la carne de
cañón en el conflicto que nos dicen que se avecina. Nos lo dicen políticos
sonrientes y bien alimentados como quien lanza un aviso amistoso. Y hablan de
la posible guerra nuclear con toda naturalidad. La política está plagada de canallas.
Carta a los jóvenes
El Viejo Topo
2 julio, 2024
Carta abierta a los jóvenes sobre la Tercera Guerra Mundial
Me dirijo a los
jóvenes como alguien que, por su edad, no luchará en la próxima guerra mundial
(la Tercera Guerra Mundial) y tal vez ni siquiera la vea comenzar. Sólo quería
transmitir las siguientes ideas, que considero fundadas: estoy convencido de
que se aproxima una Tercera Guerra Mundial; a diferencia de las anteriores, el
campo de batalla será todo el planeta y, por primera vez, incluirá territorio
estadounidense; por muy sofisticada que sea la tecnología militar y la
Inteligencia Artificial que la sustenta, se necesitarán soldados sobre el
terreno que morirán por millones, junto con poblaciones civiles inocentes más
que en ninguna guerra anterior; estos soldados serán jóvenes y no los señores
de la guerra, ya sean políticos (que nunca someterán a referéndum la decisión
de hacer la guerra) o empresarios y accionistas de las empresas del complejo
militar-industrial; la única certeza que tenemos sobre la guerra es que sabemos
cuándo empieza, pero no cuándo termina; la especificidad de la Tercera Guerra
Mundial es que cuando termine (todas las guerras terminan), por primera vez
estará en riesgo no sólo la supervivencia de la especie humana, sino la vida no
humana del planeta. Es una predicción distópica, pero lo suficientemente
realista como para que hoy proliferen las religiones centradas en la idea del
apocalipsis. A diferencia de ellas, mi mensaje es espinoziano, es decir, se
basa en la dialéctica del miedo y la esperanza.
Sé que cuando
la mayoría de los jóvenes miran al futuro, tienen mucho miedo y poca esperanza.
Si quieren tener más esperanza, tienen que estar preparados para infundir miedo
a los poderosos de este mundo, que aparentemente han dejado de tener miedo de
sus enemigos y viven en una orgía de esperanza. Antes de seguir adelante,
quiero decir a los jóvenes que, aunque nací en Europa, hablo desde el Sur
global a través de la lente de las epistemologías del Sur. Y por esta razón, lo
que he dicho arriba es sólo una verdad a medias. Vista desde el Sur global, la
Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado (basta con recordar Irak, Afganistán,
Libia y Siria). Cuando hablo de la futura Tercera Guerra Mundial, sólo quiero
decir que la escala de la guerra existente aumentará exponencialmente y que
alcanzará también a los países del Norte global, condición sine-qua-non para
que algo se convierta en global, sea una guerra o una pandemia.
El interés en promover la guerra
En todas las
guerras hay un país o imperio especialmente interesado en promover la guerra.
En la Primera Guerra Mundial, el más agresivo fue el imperio alemán; en la
Segunda, la Alemania de Hitler. Nadie en el Sur global cree que Rusia o China
estén interesadas en promover la guerra. Los imperios en ascenso prefieren las
relaciones de suma positiva a las de suma cero (como la guerra). Su ascenso y
aumento de influencia se basa en proporcionar ventajas reales a los nuevos aliados,
aunque estén sujetos a condiciones de subordinación. Por eso favorecen la
diplomacia y el multilateralismo.
Puede parecer
extraño decir que Rusia no está interesada en la guerra, cuando fue Rusia quien
invadió Ucrania en 2022. Todos los activistas por la paz, incluido yo mismo,
condenamos esa invasión, aunque desde el principio dijeron (lo que se confirmó
más tarde) que la invasión fue provocada por Estados Unidos con preparativos
que se remontan al final de la Unión Soviética en 1991. El objetivo desde el
principio era debilitar a Rusia y provocar su desmembramiento. En 1997, el
político estadounidense de origen polaco Zbigniew Brzezinski propuso dividir
Rusia en tres grandes secciones. Fue la misma lógica del debilitamiento a
través del desmembramiento la que condujo al bombardeo de Yugoslavia (o
Serbia), aliada de Rusia, en 1999, haciendo posible la instalación de una
enorme base militar de Estados Unidos y la OTAN en Kosovo. En los círculos
estratégicos se ha discutido mucho sobre la llamada trampa afgana (Afghan
trap), es decir, los medios utilizados por Estados Unidos (de nuevo, en la
época de Brzezinski) para inducir una invasión de Afganistán por parte de la
Unión Soviética en diciembre de 1979 con el objetivo de debilitarla. Los
detalles no importan para este texto, pero basándose en ellos es posible
sospechar que la invasión rusa de Ucrania fue una nueva versión de la trampa
afgana, la trampa ucraniana, con los mismos propósitos, aunque el resultado
pueda ser muy diferente.
La trampa
ucraniana comenzó a construirse poco después del fin de la Unión Soviética, con
la permanencia de la OTAN tras el fin del Pacto de Varsovia y el proyecto de
incluir a Ucrania en la OTAN, junto a otros países que servirían de escudo
contra la base naval rusa en Crimea. Además de Turquía, que era miembro de la
OTAN desde 1952, Rumanía y Bulgaria se incorporaron a la alianza (2004),
faltando solo Georgia, que primero tendrá que pasar por la estrategia de cambio
de régimen (regime change), la misma que se utilizó en Ucrania en 2014.
Quienes
promueven la guerra no quieren verdaderas negociaciones de paz, sino montar
sucesivos espectáculos de propuestas de paz sin la participación de una de las
partes beligerantes, para que el peso de continuar la guerra recaiga sobre esta
última y se alimente la guerra propagandística. Así es como Estados Unidos
impidió la única negociación de paz auténtica entre Rusia y Ucrania, que tuvo
lugar dos meses después del inicio de la guerra. El entonces primer ministro
del Reino Unido, Boris Johnson, cuyo inconsciente imperial aún debe de estar
atormentado por la guerra de Crimea contra Rusia (1853-56), se movilizó
fácilmente con este fin. En contraste con esta actitud, desde 2008 Rusia ha
presentado cinco propuestas serias de paz y seguridad para la región, todas
ellas rechazadas por Estados Unidos.
Ahora sabemos
que el gran rival de EEUU no es Rusia, sino China. Los tres principales
escenarios bélicos en los que EEUU está implicado actualmente, Ucrania,
Palestina (y Oriente Medio en general) y el Mar de China, persiguen el mismo
objetivo: aislar a China e impedir el acceso de China a Europa y a las zonas de
influencia de EEUU. La guerra es siempre el último recurso, a menudo precedido
por la desestabilización del cambio de régimen (regime change), es
decir, la interferencia activa en la vida interna de los países objetivo para
provocar cambios políticos que permitan crear distancia y hostilidad hacia
China.
Si tenemos en
cuenta que China es ahora el país dominante en las alianzas internacionales que
buscan cierto margen de independencia del imperialismo estadounidense (BRICS+,
Organización de Cooperación de Shanghai), es de esperar que las democracias que
forman parte de estas alianzas sean objetivos de desestabilización política,
especialmente Brasil. El cambio de régimen es una estrategia desarrollada desde
la Guerra Fría y bien documentada en el libro de Lindsey O’Rourke: Covert
Regime Change: America’s Secret Cold War (Cornell, 2018). De
hecho, el cambio de régimen es sólo una de las estrategias utilizadas por el
imperio para interferir en la vida interna de los Estados sometidos, como
ilustra el libro del experiodista del Financial Times Matt
Kennard The Racket, A Rogue Reporter vs The American Empire (nueva
edición, Bloombury, 2024).
Los signos de la preparación para la guerra
En 1931, poca
gente creía que habría una nueva guerra quince años después de que hubiera
terminado la anterior. Pero el fascismo y el nazismo crecían en los países y en
las conciencias de los europeos, y con ellos la lógica de la guerra como
solución radical a los conflictos. En 1936 comenzó la Guerra Civil española y
al final de esta (1939), con el triunfo del fascismo franquista, parecía
inevitable una guerra más amplia. Lo mismo puede decirse de la Segunda Guerra
Sino-Japonesa, librada entre la República de China y el Imperio de Japón de
1937 a 1945.
La preparación
para la guerra comienza en la mente de los ciudadanos. De repente, los
principales políticos de la «comunidad internacional» (es decir, Estados Unidos
y la Unión Europea) empiezan a sugerir la idea de que la guerra es inevitable
para defender los valores de la civilización occidental. No se cuestiona cuáles
son esos valores ni en qué consiste la amenaza, pero la solemnidad de los
discursos sugiere que la amenaza es seria y que es necesario actuar con
rapidez. Un ministro alemán dijo recientemente que Europa volvería a estar en
guerra en pocos años. Todo esto se dice con un tono de normalidad que
trivializa los 78 millones de muertos en las dos últimas guerras mundiales y
los muchos millones que han muerto en todas las guerras que se han sucedido en
distintas partes del mundo, y siempre con la intervención activa de EEUU y sus
aliados: Corea, Vietnam, Indonesia, Centroamérica, Argelia, Angola, Mozambique,
Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, Sudán y Palestina.
Sorprende
también que la amenaza nuclear, que durante décadas fue el gran elemento
disuasorio de la guerra por el recuerdo de Hiroshima y Nagasaki y la inmensa
catástrofe que supondría, empiece a verse ahora como una posibilidad realista
en los círculos militares. Annie Jacobsen (la misma periodista que reveló la
Operación Paperclip, el programa de los servicios secretos que llevó
científicos nazis a Estados Unidos) acaba de publicar un libro muy revelador de
lo que acabo de escribir: Nuclear War: A Scenario (Dutton,
2024).
La escalada
bélica está en pleno apogeo y eso es lo que me lleva a advertir a los jóvenes
de que la Tercera Guerra Mundial está a la vuelta de la esquina. Dos
indicadores justifican mi advertencia. Por un lado, se acaba de dar luz verde
al uso de misiles y otro armamento, en gran parte suministrado por países de la
OTAN, para atacar objetivos en territorio ruso. Esto significa convertir la
guerra en una guerra entre Rusia y la OTAN, es decir, una guerra entre
potencias nucleares. Por otra parte, el entonces Secretario General de la OTAN,
Jens Stoltenberg, dijo en junio que la OTAN tenía 500.000 soldados disponibles
en alta disponibilidad para la guerra en Ucrania[1]. Además, varios países, entre ellos
Estados Unidos, están tomando medidas para hacer obligatorio el servicio
militar o para facilitar que los jóvenes decidan alistarse en las fuerzas
armadas[2].
Retórica para promover la guerra
La retórica
para promover la guerra pasa por varias fases. Los señores de la guerra siempre
empiezan promoviendo la guerra en nombre de la preservación de la paz. Agravan
las situaciones de conflicto, justificándolas como medidas para impedir que se
extiendan. Adoptan medidas ofensivas mientras afirman que son defensivas. Esta
retórica sirve para adormecer las conciencias de los activistas por la paz.
Cuando este objetivo se consigue en gran medida, comienza una nueva fase: la
demonización y persecución de quienes se mantienen firmes en la lucha por la
paz. De repente son desacreditados como si estuvieran al servicio del enemigo,
financiados por el enemigo, traidores a la causa patriótica del noble esfuerzo
bélico para preservar la paz y la civilización occidental. Al descrédito le
sigue la persecución activa. Por otra parte, los beneficios exponenciales de
las empresas armamentísticas se saludan ahora como signos de la fortaleza de la
economía, mientras que antes se les consideraba peyorativamente «los mercaderes
de la muerte» o «los especuladores de la guerra».
En el caso de
EEUU, el país que desde la Segunda Guerra Mundial más ha insistido en hacer
residir su poder en la potencia militar, más que en la preparación para la
guerra, asistimos a una política de guerra limitada pero permanente sustentada
en cuatro pilares: las sucesivas derrotas en las guerras en las que han
intervenido (Sudeste Asiático, y Oriente Medio) se transforman en victorias
mediante una guerra de propaganda masiva; la prioridad del bienestar de las
poblaciones se sustituye progresivamente por la prioridad de la seguridad
nacional, que, por cierto, tiene tanto una dimensión exterior como interior
(EEUU tiene el 25% de los prisioneros del mundo a pesar de tener sólo el 5% de
la población mundial); los presupuestos militares crecen exponencialmente y
nunca se cuestiona su crecimiento; por último, los procesos electorales se
manipulan para que los promotores del militarismo ganen siempre las elecciones.
Los intereses detrás de la promoción de la guerra
La guerra está
al servicio del capitalismo y del colonialismo de muchas formas. Entre las
principales, podemos distinguir las empresas productoras de armas de guerra (la
industria militar estadounidense controla el 45% del comercio mundial de armas
y sus beneficios han aumentado exponencialmente con las guerras en Ucrania y en
Gaza)[3]; el capital financiero (Ucrania es
actualmente el tercer mayor deudor del FMI); el acceso a los recursos naturales
(alrededor del 30% de los 33 millones de hectáreas de la rica tierra cultivable
de Ucrania, considerada el granero de Europa, ya es propiedad de diez grandes
empresas agroindustriales extranjeras)[4].
Al tiempo que
denunciamos el genocidio de Gaza, no debemos olvidar el proyecto del Canal Ben
Gurion, propuesto en los años sesenta y de nuevo en la agenda de los señores de
la guerra, un canal alternativo al Canal de Suez y gestionado por Israel y sus
aliados. Este canal uniría el golfo de Aqaba, en el mar Rojo, con el mar
Mediterráneo. Más largo, pero con más capacidad que el Canal de Suez y también
fuera del control egipcio (que en el pasado ha bloqueado repetidamente el paso
de barcos hacia o desde Israel), este canal podría ser una alternativa a la
nueva Ruta de la Seda de China. Inicialmente previsto para desembocar en el
Mediterráneo en un puerto al norte de la Franja de Gaza, se ha especulado
recientemente con que la limpieza étnica en curso podría, entre otras
«ventajas» para Israel, despejar el terreno y acortar la longitud del canal,
atravesando lo que hoy es la Franja de Gaza[5].
Me dirijo a los
jóvenes porque ellos serán la carne de cañón de la Tercera Guerra Mundial, por
muy sofisticada que sea la alta tecnología, el uso de perros robot y la
Inteligencia Artificial. Leyendo el diario de guerra de Curzio Malaparte, Kaputt,
en el frente de Alemania Oriental y del Norte en la Segunda Guerra Mundial, una
de las cosas que más me impactó fue la descripción de los exuberantes banquetes
de los generales de Hitler y los políticos aliados, con los manjares más
exóticos, los mejores vinos y las mujeres más elegantes, mientras en el frente
los jóvenes alemanes y sus enemigos morían a millares, desertaban o
enloquecían, vagaban por los bosques sin destino ni futuro o sólo esperaban una
bala misericordiosa.
Para evitar el
estallido de la Tercera Guerra Mundial y dar esperanza a quienes tienen miedo
de ella, es necesario infundir miedo a quienes la promueven. El movimiento
pacifista, ahora renovado por la lucha contra el genocidio de los palestinos en
Gaza, es un signo de esperanza, pero no basta. La guerra es siempre el
resultado de una manipulación masiva del miedo y de la creación de condiciones
de vulnerabilidad, privación, precariedad y erosión de los derechos sociales
que afectan a poblaciones cada vez más numerosas. Sobre todo, es el resultado
de la fragmentación de las luchas que se resisten a todo esto. Cuanto mayor es
la fragmentación, más invisibles se vuelven el poder y la dominación y mayor es
el riesgo de que las víctimas se levanten contra otras víctimas aún más
victimizadas, de que los condenados de la tierra luchen contra otros grupos aún
más condenados de la tierra.
La articulación
de las luchas sociales contra las tres principales dominaciones modernas
–capitalismo, colonialismo y heteropatriarcado– es, por tanto, la condición
necesaria para la reconstrucción de alternativas de paz, paz que esta vez
exigen tanto los seres humanos como la naturaleza. La condición suficiente es que
refundemos el conocimiento y las políticas educativas para que revelen lo que
yo llamo la sociología de las ausencias, el conjunto de alternativas
anticapitalistas, anticolonialistas y antipatriarcales que proliferan en el
mundo. No necesitamos alternativas, necesitamos un pensamiento alternativo
sobre las alternativas.
Traducción de
Bryan Vargas Reyes
Notas
[1] https://news.antiwar.com/2024/06/16/nato-500000-troops-on-high-readiness-for-war-with-russia/
[2] https://www.antiwar.com/blog/2024/06/15/congress-moves-toward-stepped-up-registration-for-a-military-draft/
[3] https://responsiblestatecraft.org/military-industrial-complex-ukraine-israel/
[4] https://www.oaklandinstitute.org/sites/oaklandinstitute.org/files/takeover-ukraine-agricultural-land.pdf
[5] https://www.newarab.com/news/what-israels-ben-gurion-canal-plan-and-why-gaza-matters
Fuente: Diario 16
La extrema derecha vence a un Frente Popular que no lo era… ni lo parecía
La extrema derecha vence a un
Frente Popular que no lo era… ni lo parecía
INSURGENTE.ORG
/ 02.07.2024
Mal haríamos si simplificáramos lo sucedido ayer en la primera vuelta de las legislativas en Francia a una mera reedición del combate histórico entre la extrema derecha y la extrema izquierda. En esa primera vuelta, el Rassemblement National (RN), heredero del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, obtuvo el primer puesto con un 33% de sufragios seguido del Nuevo Frente Popular (NFP) con un 28%.
Voceros
de la extrema dictadura oligarca de la Unión Europea, como Le
Monde y El País, se alarman y llaman a una unión sagrada en torno a los valores
republicanos. Valores republicanos que mancillan, haciéndolos coincidir con más
poder para la aristocracia financiera de la Comisión Europea y más guerra
otanista en Ucrania. Particularmente en lo que se refiere a esto último, la
apuesta histérica de Macron por la guerra contra los rusos tiene mucho que ver
con la descomposición de su patio trasero (neo)colonial en África, de la que
principalmente culpa al Kremlin. Una apuesta histérica belicista, la de Macron,
que es tremendamente antipopular en el país galo; lo que ha sido utilizado por
Marine le Pen, a quien se le ha llegado a acusar de aliada de Putin. Como se
ve, no por trágica, la situación en el país vecino no deja de tener muchos
tintes de comedia… nada seria.
Efectivamente,
ya Jean-Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa (grupo central del nuevo Frente
Popular), ha declarado que se retirarán en la segunda vuelta allí donde no
quedaron segundos porque lo urgente es parar a la extrema derecha en las urnas,
aunque sean elegidos los odiados macronistas. Pero es de temer que, pase lo que
pase el domingo que viene, se requerirá mucho más que votar para parar un
fenómeno que hunde sus raíces en la degradación de un sistema que necesita de
antisistemas pero que, de momento, son los de Marine le Pen quienes
demagógicamente “actúan” más en tanto que tales.
Sin
duda que hay un base social de “clase media inferior” (como la tildan no pocos
analistas franceses) que ha visto sus condiciones materiales deterioradas y que
ha ligado ese deterioro al propio de la grandeur de la France. Solo hay que ver cómo en
muchos departamentos de la Francia profunda -por ejemplo, en todos los de la
Bretaña- se ha impuesto el RN. En gran medida, esos votantes culpan a la
inmigración de la descomposición del país, al que ven amenazado en su propia
existencia. A ese sector atrasado se ha llegado a sumar parte de la clase
obrera francofrancesa de zonas industriales que están en franca decadencia en
el marco del “neoliberalismo” mundialista. Esa adición obrera, que nos puede
parecer contra natura, ha sido facilitada por la debacle
ideológica y organizativa de los comunistas, que décadas atrás mantenían un
fuerte ascendente en los barrios de trabajadores, lo cual incluyó mucha labor
de integración entre las clases obreras nativa y extranjera. Todo ese trabajo
de integración ha desaparecido en un país que oficialmente cuenta con un 30% de
inmigración distribuida en varias generaciones y donde millones se hacinan en
las llamadas banlieues. Sufrieron la colonización francesa y hoy
sufren la intracolonización. Son víctimas de la grandeur imperialista
francesa y hoy tienen que aguantar que sean acusados de que esa grandeur sea
ya tan ridícula.
Solo un
discurso antioligárquico y antifinanciero, en un país que tiene una deuda y un
déficit desbocados provocador de recortes sociolaborales, que consagra la
marginación más extrema en parte de la inmigración, produciendo
desestabilización social y constantes enfrentamientos con la policía, todo
ello, en un sistema decadente que necesita materialmente de la inmigración, pero marginándola políticamente para evitar la
verdadera unidad popular y combativa, solo ese discurso antioligárquico,
antiimperialista y de amplia unidad popular podrá ajustar cuentas con la
extrema dictadura “neoliberal” y su costra de la extrema derecha.
Sin
embargo, la coalición electoral del nuevo Frente Popular incluye defensores de
la dictadura oligárquica europea, del imperialismo francés venido a menos, de
la agresión y de la guerra otanista en Ucrania, del ente sionista,… Sí, porque
todo eso es lo que defienden los “socialistas” Hollande,
Glucksmann, totalmente alejados de la degradación económica y social en muchos
pueblos y odiados por sus habitantes. Los grandes medios llaman a hacer bloque
contra la extrema derecha cuando, en realidad, no poca gente ha votado contra
una «clase politiquera» que no tiene ninguna empatía con sus problemas y sus
miedos, miedos que son utilizados torticeramente por Marine Le Pen y sus
secuaces.
Todo indica que el (auténtico) Frente Popular tendrá
que esperar a que se haga desde la calle y, de momento, no se parecerá en nada
a esas alianzas «republicanas » que se negociarán esta semana. Así que al Nuevo
Frente Popular le queda mucho aún por estar a la altura de su honorable
precedente. Ayer salieron miles de verdaderos antifascistas a plazas como las
de la República en París. En gran medida hacen coincidir su alarma con los
anuncios mediáticos de los escrutinios. Pero igual van a tener que sacar (de
nuevo) los chalecos amarillos y multiplicarlos en el día a día. Todo se andará.
lunes, 1 de julio de 2024
Casi 14.000 millones de euros extras en seis meses: Sigue la desenfrenada escalada militar del Consejo de Ministros. [VI Felipe de los borbones, Señor mío y Oh, mi Señor, que son miles de niños españoles los que siguen sin estar bien alimentados. No. No, Señor mío y Oh, mí señor, que yo no digo de los niños cubanos, que esos a pesar de la bota democrática que tienen sobre el pescuezo desde hace medio siglo mal contado con eso del bloqueo y tal, están mejor alimentados que los niños españoles, que yo digo de los niños españoles de España, del Reino de España no de los cubanos, que no hablo yo de Portugal, que no, que yo digo de España, la amada Patria. Y, mis queridos camaradas, compañeros del metal y de más coleguís colegos del gobierno, gobierna que son dos días, parlamentaranza congresual de esa del Congreso de la soberanía popular y no sé qué de ese rollo de la residencia del pueblo y compaña, ¿la familia que tal, todos bien?, porque que los gastos para la matancia entre trabajadores pogresa, progresa y aumenta que es una barbaridad, luego no hay duda, mi querido gobierno gobierna, sois unos progresivos, bueno y de la opositiva bien, todos bien. Eso sí, las cosas como son, las armas las carga el capital y se benefician del cargamento los grandes capitalistas, así que ligeritos, y ya me estáis preparando una guerra en Europa contra Rusia y aumentando aunque sea un 800.000 % los presupuestos de la matanza, que yo estoy aquí para ganar dinero y mientras más sangre, más muertos y más casas de trabajadores destruidas mejor, que ahí también tengo yo negocio con la reconstructiva de la paz y preparación de la siguiente guerra, que aquí hay que estar en todo, baldaos, que sois una cuadrilla de baldaos. No sé yo que haríais sin mí, baldaos.]
Casi
14.000 millones de euros extras en seis meses: Sigue la desenfrenada escalada
militar del Consejo de Ministros
Por Grup
Antimilitarista Tortuga
KAOSENLARED
30 de junio de 2024 /
Mientras nos siguen
mintiendo acerca del papel de España en la OTAN.
Por Juan Carlos Rois –
Tortuga
Han trascurrido
aproximadamente seis meses del año y el Gobierno no ha perdido el tiempo en lo
que se refiere a disparar el gasto militar.
Durante este período, en 20
consejos de ministros más dos acuerdos se ha aprobado gasto militar, para este
y sucesivos años, por importe de al menos (porque hay acuerdos de los que no
han hecho transparente el gasto) 13.931,78 millones de euros.
Los acuerdos de gasto
alcanzan las categorías más inusitadas, como por ejemplo, para restauración y
cantina en operaciones de paz, o para pago de seguros de la guardia civil,
reparaciones de tejados, combustible, compra de aviones apagafuegos por el
ministerio de Transición Ecológica para la UME y hasta la privatización de un
hospital de la defensa, sin olvidarse de los tradicionales gastos de
suministros, reparaciones y reposición de material, adquisición de material,
programas de armas o alimentar la guerra en Ucrania.
Para alimentar nuestro
masoquismo, enlazamos aquí al cuadro completo de dicho gasto
autorizado.
La distribución del gasto indica a su vez la prioridad del sobregasto militar español: alimentar la guerra, comprar armas destinadas a su desplazamiento a cualquiera de los 18 lugares en los que España participa en guerras o colabora con ellas.
El gasto aprobado, como viene siendo habitual, implica distintas responsabilidades y ministerios. En nuestro caso, además del Ministerio de Defensa, que implica alrededor de cuatro de cada cinco euros comprometidos, encontramos la importante participación del Ministerio del Interior, que acapara 1.201,28 millones de euros extra, economías que aprueba con cargo a créditos y al fondo de contingencia casi 900 millones de euros, o del de transición ecológica, que se paga los aviones apagafuegos que utiliza la UME.
Contrasta esta cruda
realidad con el cúmulo de mentira y lavado de cara de lo militar que difunde la
propaganda oficial y con la implicación más que obscena del poder institucional
y no institucional en el rearme.
Vamos por una peligrosa
pendiente. Ya veremos qué opina el respetable cuando el grado de militarización
afecte a las comodidades de nuestra ensimismada sociedad o cuando ordenen la
restauración del servicio militar.
La buena lógica dice que es
preferible aplicarnos ahora a prevenir la guerra y a luchar por que no alcance
mayores dimensiones el abrazo militarista que nos preparan, pero no parece que
la agenda social de las distintas articulaciones que aún existen tengan ningún
interés fuera del de lamerse las heridas por sus constantes y cada vez más
sonoros fracasos electorales y argumentales.
Pasemos a otra cosa.
¿Gasta tan poco España en
militarismo como afirma el poder?
Llama la atención este
descomunal aumento del gasto militar, comprometiendo ejercicios futuros, cuando
desde la prensa oficial cacarean que España no cumple con los criterios de
gasto de la OTAN. Según los datos de la propia OTAN, España no cumple su
objetivo de participación en el gasto militar, pero sus datos son engañosos.
En primer lugar, porque se
utilizan criterios comparativos que no son homologables, pues mientras que el
presupuesto de otros países incluye partidas consideradas gasto militar por la
OTAN (por ejemplo, la guardia civil cuerpo paramilitar similar a los
carabineros italianos, o a la gendarmería francesa, o las clases pasivas
militares, los organismos autónomos, etcétera) la cifra consignada por España
no incluye este gasto «disfrazado» en otros ministerios y partidas ajenas al
Ministerio de Defensa.
Segundo, porque si
consideramos otras estimaciones más objetivas, España o bien se aproxima
bastante al 2% PIB en gasto militar, o, si tenemos en cuenta la que
realizamos desde este blog, lo supera de forma amplia.
Tercero, porque si acudimos
a cifras absolutas, no es comparable la cifra de gasto militar de países (por
mucho que superen el 2%) con gasto exiguo, que el gasto reconocido de países
como España.
A título de ejemplo, veamos por gasto militar como España, según el SIPRI, está en el puesto número 16 en gasto militar mundial.
Cuarto, porque si miramos el cuadro de poder militar por países, según la clasificación mundo elaborada por Global Firepower analizando 60 factores de las distintas fuerzas armadas, resulta que España tiene las fuerzas armadas número 20 del mundo, muy por encima de muchos países que teóricamente «cumplen» con las exigencias OTAN.
Por si falta algo, como
quinto argumento, miando a la mayoría de los países que en teoría agradan a la
OTAN, España cuenta con participaciones que no resisten comparación con otros
países de la alianza, como el número de contribuciones en operaciones en el
exterior (segundo contribuyente de la UE y tercero de la ONU) con un despliegue
actual de casi 6000 efectivos distribuidos en al menos 18 conflictos militares
y más de 100 desde el año 1989 hasta la fecha.
En sexto lugar, porque
además de este cúmulo de datos, España mantiene en su territorio dos bases
militares esenciales para el entramado de intereses de la OTAN y de EEUU (Rota
y Morón), más otra base en Torrejón al servicio de la OTAN, a la que debemos
unir la base de Bétera en Valencia y el campo de entrenamiento de Bardenas
Reales, en el que las fuerzas aéreas de los países de la OTAN entrenan gran
parte de sus misiones de injerencia militar en el exterior.
Tampoco se puede decir que
España no redoble su esfuerzo en alimentar las guerras de la OTAN. Así se puede
verificar, en el presente año, con el convenio celebrado con Ucrania para
aportar en los próximos años más de 6.100 millones (más de 1.200 en este año,
sin contar con lo ya aportado con anterioridad) para alimentar el fuego de la
guerra.
No parece, a mitad de año,
que el gobierno de coalición vaya a optar por la paz ni que tenga entre sus
intereses la desmilitarización social ni la defensa de la seguridad humana.








