martes, 2 de enero de 2024

El pianista

 

 

Autor: Fernando Francisco Serrano


El pianista

 

Miguel Medina Fernández-Aceytuno - Miguel Sagaseta 

HOJAS DE DEBATE

1 de enero de 2024

 

Al silenciar la terrible biografía del capitán nazi Wilm Hosenfeld, la película acaba por blanquear el nazismo. Hay nazis buenos. Una maravillosa pieza musical de Chopin conmueve al secuestrador y perdona la vida a Wladyslaw Szpilaman. ¡Qué grande es la música que hermana al captor con su víctima!

El Pianista

“El pianista” es una película de 2002 que obtuvo tres Oscar: al mejor director (Roman Polanski), al mejor actor (Adrien Brody) y al mejor guión (Ronald Harwood). Fue también premiada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes. La cinta relata una historia real sin héroes, contada por el músico polaco Wladyslaw Szpilaman, sobreviviente a la ocupación de la ciudad de Varsovia, capital de Polonia, por el ejército nazi en 1939.

El protagonista central del relato es el pianista y compositor citado en cuyas memorias describe las atrocidades de los invasores, con una detallada descripción del gueto de Varsovia, las penosas condiciones de vida de los judíos y la violencia extrema de la que son víctimas, con un final controvertido, que con una puesta en escena aderezada de la autobiografía de Szpilaman, ofrece una estampa edulcorada de un alto jerarca militar nazi que se conmueve escuchando la balada nº 1 op nº 23 del genial compositor y virtuoso pianista polaco Frédéric Chopin. Una pieza musical que expresa la desolación que siente cuando vivía solo en Viena mientras sus amigos y su familia luchaban en Polonia contra la opresión del imperio ruso en 1830.

Comienza el film con la interpretación por Szpilaman, el pianista, en los locales de la Radio de Varsovia, del famoso nocturno nº 20 del mismo compositor.

Protagonista destacado es sin duda el actor premiado Adrien Brody, que con menos de treinta años logra un Oscar por su memorable actuación. Para interpretar el papel protagonista, hubo de adelgazar quince kilos, estudiar piano para abordar frente al preciado instrumento musical las escenas en las que interpreta determinados fragmentos de partituras de Chopin y, durante un tiempo, vivir solo con escasos medios materiales para integrarse más tarde, con la mayor naturalidad posible, a las enormes exigencias del guión.

La primera parte de la cinta nos describe con minuciosidad el gueto de Varsovia. Invadida Polonia, los nazis lo levantan en octubre de 1940, recluyendo en una superficie del 2,4% del casco urbano de la ciudad, unas 400 hectáreas, una población judía de más de 400.000 miembros. En el siguiente mes, los nazis construyen un muro de unos tres metros de altura que sella el perímetro de la zona. Varsovia contaba entonces con 1.300.000 habitantes. En los tres años aproximadamente de su existencia, la población encarcelada descendió a unas 50.000 personas.

Desde el 1 de septiembre de 1939 en que se produce la invasión de Polonia, los nazis comienzan a imponer medidas discriminatorias, por la fuerza, a la población judía de Varsovia. Prohibición de entrada en cafeterías (9 m.) y en los parques de la ciudad; veto a usar el transporte público; obligación de portar en el brazo derecho (10 m.) un brazalete blanco con la estrella de David en azul para los mayores de doce años y drástica limitación de moneda que obliga a la familia de Szpilaman, para poder comer, a malvender el piano de cola, la joya de la corona familiar, por 2.000 zlotis (13 m. 53s.).

El 1 de octubre siguiente los judíos son recluidos en el gueto. El pianista y su familia son alojados en una inmunda vivienda desde la que pueden ver la construcción del muro (16 m. 30s.) que alcanzó una longitud de 18 kilómetros. A partir de entonces el maltrato se incrementa contra los judíos del gueto. Los nazis se divierten obligando a bailar a los ancianos (19 m.), incluidos los discapacitados para mofarse de todos ellos. Desde el ruinoso aposento la familia contempla la dantesca escena en la que los criminales nazis lanzan por el balcón a un inválido en silla de ruedas, expulsan a los vecinos del inmueble (29 m.), y una vez en la calle les aplican la particular ley de fugas, habitual en la España de la posguerra, una ejecución extrajudicial que promueve la previa evasión de los presos para luego asesinarlos por la espalda.

La película registra la figura de los colaboracionistas (33 m. 34 s.) que golpean a sus compatriotas en funciones de policía al servicio de los nazis. Entre otras felonías, participan coadyuvando a la organización de las deportaciones hacia los campos de exterminio de todos aquellos que por edad o mala salud no pueden trabajar como esclavos (42 m. 30 s.). En la misma escena, la cámara nos ofrece una madre que llora desesperadamente por la muerte de su bebé, al que intentó callar durante una redada y sin querer le asfixia, ¡¡porqué lo hice!!,  ¡¡porqué lo hice!! solloza la pobre mujer.

La resistencia judía en el interior del gueto cuenta con dos organizaciones: la “Organización Judía de Lucha” y la “Unión Militar Judía” que combaten a los nazis y a sus colaboradores.

No menos terroríficos son los asesinatos por entretenimiento de los verdugos nazis. Colocan en formación a las víctimas (57 m.), y de manera aleatoria seleccionan a los que luego les darán muerte con un tiro en la cabeza.

Fuera del gueto, la vida parece transcurrir con normalidad (55 m.) cuando la cámara nos muestra un concurrido mercado de puestos ambulantes que ofrecen alimentos a clientes bien vestidos.

Sin embargo, con escasa atención, el film  aborda los hechos heroicos de la resistencia judía de abril a mayo de 1941 en la que pierden la vida 13.000 de sus combatientes. La rebelión finalmente es aplastada. Igual ocurre con el levantamiento civil contra la ocupación nazi de Varsovia entre el 1 de agosto y el 2 de octubre de 1944.

Como ya indicábamos con anterioridad, el final de la película resulta refutable. Al silenciar la terrible biografía del capitán nazi Wilm Hosenfeld, la historia del pianista acaba por blanquear el nazismo. Hay nazis buenos. Una maravillosa pieza musical de Chopin conmueve al secuestrador y perdona la vida a Wladyslaw Szpilaman, a quien protege y le entrega alimentos durante unos días. ¡Qué grande es la música que hermana al captor con su víctima!

Wilm Hosenfeld no es ningún héroe. Nace el 2 de mayo de 1895 en el seno de una familia acaudalada en la región de Hesse. Participa en la I Guerra Mundial enrolado en el ejército alemán y herido en dos ocasiones de gravedad. Se afilia en la madurez de la vida, con esposa e hijos, a las fuerzas parapoliciales de las SA,una organización voluntaria (camisas pardas) vinculada al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán a cuyos congresos de Núremberg asiste en dos ocasiones.

Al tiempo de la invasión de Polonia, Hosenfeld dice: «Ahora, todas las diferencias políticas e ideológicas han de relegarse a un segundo plano. Todos tenemos que ser alemanes y dar la cara por nuestro pueblo». Forma parte del ejército invasor y asciende al puesto relevante de capitán, asumiendo responsabilidades en la dirección de los  campos de prisioneros en la Polonia ocupada. En ningún momento sufre represalia de sus superiores por comportamientos contrarios a la barbarie de la que es partícipe.

“Szpilaman y el capitán nazi Wilm Hosenfeld”. Fuente: Filmaffinity


La indulgente actitud con Szpilaman se produce el 17 de noviembre de 1944 en la Avenida Niepoleglosci 223 de Varsovia. En ese momento, el capitán nazi Wilm Hosenfeld es consciente de la inminente derrota nazi y del negro futuro que le espera. En el libro de memorias el pianista lo detalla. El texto señala:

«—¿Dónde están las tropas soviéticas?

—Están ya en Varsovia, en Praga, al otro lado del Vístula. Sólo tendrás que aguantar unas pocas semanas más: la guerra habrá terminado para la primavera, como muy tarde…

El 12 de diciembre fue a verme por última vez el oficial.  Me dijo que se iba de Varsovia con su destacamento y que yo no debía desanimarme en absoluto, porque se esperaba una ofensiva soviética en cualquier momento.

—¿En Varsovia?

—Sí.

Cuando ya nos habíamos despedido y él estaba a punto de irse, se me ocurrió una idea en el último momento. Había estado estrujándome el cerebro para encontrar alguna forma de mostrarle mi gratitud y él se había negado en redondo a aceptar mi único tesoro, mi reloj.

—¡Oye! —Tomé su mano y comencé a hablar de forma atropellada—.

Nunca te he dicho mi nombre; no me lo has preguntado, pero me gustaría que lo recordaras. ¿Quién sabe lo que puede ocurrir? Te queda un largo camino hasta tu casa. Si sobrevivo, es seguro que volveré a trabajar en la radio oficial polaca. Allí estaba antes de la guerra. Si te ocurre algo, si puedo ayudarte de la forma que sea, recuerda mi nombre: Szpilman, radio oficial polaca.

Esbozó su sonrisa habitual, mitad reprobatoria, mitad tímida y azorada, pero noté que lo había complacido mi deseo, ingenuo en esa situación, de ayudarlo.»

En efecto, en noviembre de 1944 los nazis ya habían capitulado en Stalingrado; se había producido el desembarco aliado a Sicilia y el sur de Italia; meses antes tiene lugar el desembarco de Normandía; Roma es liberada en junio de 1944, y en ese mismo mes los soviéticos lanzan una ofensiva masiva en el este de Bielorrusia y destruyen el Centro del Grupo del Ejército Alemán, avanzando hacia el oeste rumbo al río Vístula frente a Varsovia, en el centro de Polonia, el 1 de agosto. En este mismo mes, los aliados liberan Paris.

Es claro entonces que Wilm Hosenfeld era consciente de la inminente debacle  alemana. Su actitud con el pianista ¿no fue acaso interesada? ¿por qué no lo hizo a principios de 1941 con alguna de las víctimas del holocausto, cuando los nazis arrasaban Polonia?

Szpilaman pudo haber sido víctima de un trastorno psicológico por la horrenda violencia sufrida de manera ininterrumpida durante cuatro años y que hoy conocemos con el nombre de síndrome de estocolmo, un padecimiento psíquico que sufre la persona que durante un largo periodo permanece secuestrada y que fatalmente evoluciona hasta acabar por mostrarse comprensivo con su carcelero, ya sea durante el secuestro o tras ser liberado.

Al terminar la guerra, Wilm Hosenfeld, fue condenado a 25 años de prisión por crímenes de guerra. Si le hubieran aplicado el vigente Código Penal español la pena podría haber sido la de prisión permanente revisable. Con el Código Penal Militar anterior a noviembre de 1995 tal vez hubiera sido condenado a la pena capital.

La condescendencia que mostró con Szpilaman, y en su caso con otras víctimas del gueto referidas por algunas fuentes, constituirían una circunstancia atenuante de su responsabilidad, pero en modo alguno una eximente. Desde luego, la conmovedora audición de una pieza musical por muy elevada que sea, y la de Chopin lo es, no libera de responsabilidad al autor de crímenes de guerra.

A diferencia de Wilm Hosenfeld, en “El general de la Rovere” este sí fue un héroe. Un estafador con grandes dotes teatrales acaba transformándose en un implacable luchador de la resistencia italiana. Como también lo fue Alí La Pointe,  en “La batalla de Argel” un joven argelino, analfabeto, jornalero en paro y bruto,  con un largo historial de reformatorios y cárceles por delitos menores que toma conciencia, y con el tiempo pasa a ocupar   puestos de máxima responsabilidad en el Frente de Liberación Nacional. Muere en un bombardeo por los paracaidistas franceses tras su negativa a rendirse.

La película de Roman Polanski concluye con la interpretación orquestal de la Polonesa Brillante en Mi Mayor op. 22 de Chopin con Szpilaman como solista.

El pianista nos invita a reflexionar sobre las consecuencias drásticas de la guerra en la que la bondad y la maldad de los seres humanos adquieren perfiles extremos.

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lunes, 1 de enero de 2024

Ya a la venta la revista de enero

 

Nuevo año, y seguimos en la brecha. Y lo inauguramos con este texto incluido en el número que acaba de salir en el que se rescata a otro García Lorca, escrito por este importante recuperador de la memoria que es Félix Población.


Ya a la venta la revista de enero


Félix Población

El Viejo Topo

1 enero, 2024 

 


Mucho se ha escrito de la vida y obra de Federico García Lorca, pero poco se sabe de su hermano, quien también fue poeta. Nos proponemos descubrir a Francisco, un autor exigente y esmerado.


Quizá muchos desconozcan que en la familia formada por Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca hubo más de un poeta que Federico García Lorca, salvajemente asesinado en Granada, su Granada, durante el verano sangriento de 1936 por las tropas sublevadas contra el gobierno del Frente Popular, sin que hasta la fecha sepamos del lugar en donde reposan sus restos mortales. El otro poeta se llamaba Francisco y era el hermano menor de Federico, nacido en 1902 en la misma localidad granadina de Fuente Vaqueros.

Si uno trata de localizar en Google la única edición que se hizo del único libro de versos escrito por quien fue, además de escritor, profesor de literatura y diplomático, difícilmente encontrará el que se titula “Poesía” y recogió en 1972 los poemas escritos por el autor durante la década de los años cuarenta del pasado siglo. Para llegar a saber de Francisco, lo más adecuado es empezar leyendo uno de sus primeros libros, escrito por encargo de una editorial norteamericana entre 1959 y 1965. Se trata de “Federico y su mundo”, en el que se recogen algunos apuntes biográficos de la vida de su hermano, cuando ambos compartieron los años de niñez y primera mocedad en su pueblo natal y en Granada, hasta que uno y otro se trasladaron a Madrid a la Residencia de Estudiantes.

De esos años granadinos hay que recordar lo buen estudiante que en todo momento fue Francisco, a diferencia de Federico. El primero se licenció en Derecho en 1922, después de cursar la carrera en Granada con profesores como Fernando de los Ríos y Agustín Viñuales, que después serían ministros republicanos. Los dos hermanos sintieron desde jóvenes inclinaciones artísticas y literarias, colaborando en la revista Gallo y asistiendo a la tertulia El Rinconcillo. Ya en Madrid, Francisco se doctora en la Universidad Central y viaja por dos veces a París, primero como alumno de la École de Sciences Politiques, en 1924, y un año después becado por la Junta de Ampliación de Estudios. Una vez ganadas las oposiciones al cuerpo diplomático, en 1931, ejerce como vicecónsul en Túnez y como cónsul general en El Cairo, ciudad en la que le sorprende tanto la sublevación militar en España como el ignominioso asesinato de su hermano por los golpistas en agosto de 1936, así como el de su cuñado, el alcalde de Granada Manuel Fernández Montesinos.

Al término de la guerra, en 1940, inicia el camino del exilio en Nueva York junto a toda su familia, salvo su hermana Isabel que ya estaba allí. Dos años después se casa con Laura de los Ríos, hija de su profesor en la Universidad de Granada, con la que tiene tres hijas: Gloria, Isabel y Laura. Su actividad docente en Estados Unidos como profesor y crítico literario tiene por escenario el Queens College y la Universidad de Columbia. Fue director de la Escuela Española de Middlebury, en Vermont, y doctor Honoris Causa por esta universidad, poco antes de retornar a España en 1968.

En una edición a cargo de Mario Hernández de Federico y su mundo, publicada por la editorial Alianza en 1980, y no en la que acabo de leer y publicó la editorial Comares y la Fundación Federico García Lorca, además de la biografía juvenil del autor de Yerma se incluye una serie de ensayos críticos sobre su obra que no aparecen en la segunda de las ediciones citadas. Sí podemos seguir en esta el itinerario compartido por los dos hermanos, con magníficas descripciones de los entrañables personajes familiares que los rodearon en su niñez, como el juglar poeta Baldomero, su tío, o el ama Dolores la Corolina, transmisora del cancionero y los dichos populares que tanta influencia tuvieron en no pocos poemas escritas por Federico. 

Acerca de la relación entre los dos hermanos varones, escribe María Soledad Carrasco Urgoiti en Apuntes sobre la obra crítica de Francisco García Lorca, que la vocación de hombre de letras del menor, junto a su vinculación con don Fernando de los Ríos y Manuel de Falla, fueron determinantes para dar pronto a Federico la conciencia de su valer y orientarlo en su búsqueda independiente de una formación intelectual y musical sólida y al día. Carrasco Urgoiti afirma también que probablemente fue Francisco quien se percató antes que nadie, por proximidad familiar y afinidad literaria, de que su hermano era un creador de primera magnitud.

Gracias a este libro de Francisco García Lorca (Federico y su mundo) sabemos que, por mediación de su profesor en la Facultad de Derecho, Martín Domínguez Berrueta, cuya influencia sería notoria en la vida de Federico, conoció este a Antonio Machado durante un viaje que hicieron con él sus alumnos a las ciudades de Úbeda y Baeza en 1916: “Contaba mi hermano que le visitaron en su casa [en Baeza], y que don Martín, después de la presentación de los estudiantes y un rato de charla, quiso leer en presencia de su autor el romance castellano de Alvargonzález. Machado, suavemente, tomó el libro de las manos de don Martín y leyó él mismo su poema. Federico, al contar la escena, imitaba la voz grave y contenida del gran poeta”. Muchos años después, en la que se considera la última entrevista con Antonio Machado en España –realizada en Barcelona en agosto de 1938 y publicada en el periódico uruguayo España Democrática un año después de su muerte en Collioure–, el poeta sevillano reveló al periodista que García Lorca preparaba una versión de «La tierra de Alvargonzález» para representarla con la compañía itinerante La Barraca. La elección de esta obra no era precisamente casual en aquellos años.

De Francisco García Lorca tenemos una magnífica semblanza merced a la que nos brindó su amigo Gonzalo Sobejano, que entre 1963 y 1967 fue compañero suyo en la Universidad de Columbia, cuando Francisco dirigía la Casa Hispánica: “La habitual seriedad de Francisco García Lorca –nos dice–, que podía dejar una impresión eventual de amargura, quedaba borrada en ocasiones por sonrisas que le iluminaban el rostro descubriendo una insospechada capacidad de ironía y de alegría. Era su porte como de caballista andaluz no por detalle alguno del atuendo, sino por el empaque total de la figura y el aspecto de la cabeza, que parecía labrada por la intemperie: tez morena, pelo firme, pobladas cejas, perfiles precisos”. Destaca Sobejano que como colega era de una ejemplar benevolencia y como profesor debía tener extraordinarios modos de hacer sentir la poesía (sus cursos versaban sobre los poetas del siglo de oro y Cervantes).  Alumnos suyos con la carrera finalizada le hablaron a Sobejano de las fecundas observaciones e intuiciones de su profesor como de un legado inolvidable.

Como director de la Casa Hispánica de Columbia, en la que tenía su despacho con el severo recogimiento de una cámara casi conventual en la que destacaba una biblioteca con las obras de Azaña, Américo Castro, etc., hizo pasar por allí a los escritores españoles del exilio y también a no pocos que residían en España, desde Francisco Ayala y Miguel Delibes a Carmen Laforet, Ana María Matute o Camilo José Cela o Buero Vallejo. Según Gonzalo Sobejano, Francisco García Lorca escribió seguramente mucho, si bien publicó poco, y esto último se debió a que se trataba de “un autor con una enorme capacidad autocrítica, que no solo era una condición ingénita sino que venía acrecentada por ser hermano de un poeta universal, lo que le obligaba a no dar a luz lo que no fuera de la máxima calidad. Se trataba de un escritor que aborrecía el apresuramiento, la palabrería y la brillantez sin soporte. Cuanto ha publicado lleva el mismo sello de exigencia y selección, esmero y acendramiento”.

La lucidez de sus ensayos se nombra con Espronceda y el paraísoEl licenciado Vidriera y sus nombresAnálisis de dos versos de GarcilasoAnálisis de un romancillo de Góngora Hermana Marica…. Publicados en diversas revistas especializadas durante los años cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo, no estaría mal recuperarlos en una edición que sirva de homenaje a esta olvidad figura de las letras que lleva los mismos apellidos que uno de los mayores poetas en lengua española. Francisco García Lorca dejó además dos libros, el titulado Ángel Ganivet. Su idea de hombre, que data de 1952, y De Fray Luis a San Juan. La escondida senda, publicado en Argentina por la editorial Losada en 1972.

No cita Gonzalo Sobejano en el artículo sobre su amigo el único libro de versos que Francisco García Lorca dejó escrito. Se publicó en España en 1984 bajo el epígrafe Poesía, en una edición realizada por Mario Hernández, en la que mantiene que “ni el pudor, ni la presión del alto lenguaje poético de anteguerra, ni la tupida sombra del hermano genial restan sustantividad a esta obra, orientada hacia la introspección autobiográfica y hacia la búsqueda de la identidad, hacia la preservación de unos valores morales que el desarraigo vuelve aún más poderosos. La voz es doblemente elegíaca: por las vivencias personales, por la nostalgia del hermano asesinado. A través de los sueños y el dolor, el tiempo del poeta se reabre en el refugio amoroso, en el familiar o en la lejanía purificadora de la infancia. No es así extraño que Francisco García Lorca recatara estos poemas, que ahora se editan póstumos, incluso a los más íntimos. Si la discreción era una de las elegantes notas de su carácter, en esta gavilla de poemas se había decantado –con flores inmarchitas– cuanto de más íntimo guardaba”. De entre los poemas es de destacar un soneto dedicado a su padre: 

A veces mientras hablas a solas, padre mio,/ sin luz casi en los ojos, mas de plata la frente,/ yo muevo la cabeza imperceptiblemente/ y para más amarte, triste, de pie, sonrío./ Qué limpia llama quemas de amor y poderío/ tus viejas rosas, padre, qué ceniza caliente/ aún derrama tu mano, que su temblor ya siente/ de la tierra lejana no sé qué viento frío./ Hablas a solas, padre, y vuelan malheridas/ y rotas tus palabras en torno de tu pena, que forma con la mía indefinibles ramos./ «En la ciudad…, Dios mío…, Granada…, sí…, dos vidas…»/ De pronto me adivinas, y con la voz serena/ «¿Tú por aquí?», me dices, «siéntate, ¿cómo andamos?»

Francisco García Lorca falleció en Madrid en 1976, poco antes de que se celebrara un gran homenaje a Federico en Fuente Vaqueros el 5 de junio de ese año, fecha del nacimiento del poeta en 1898, cuando aún la Transición era sólo un proyecto con muchas dificultades y angosturas. Aquella cita se celebró en la plaza mayor de Fuente Vaqueros a las cinco de la tarde, bajo el lema “Federico está vivo”. El diario El País, que llevaba un mes en la calle abriéndose al futuro político que empezaba a pergeñarse, informó así del acto: “Por primera vez en cuarenta años, ayer se tributó, en Fuentevaqueros, un homenaje popular a Federico García Lorca. Unas 10.000 firmas suscribieron la adhesión, y asistieron, aproximadamente, 6.000 personas. Había sólo un permiso de media hora. Los organizadores quisieron que no durara ni un minuto más. «Amigos, compañeros, son las cinco de la tarde…; dicen que para dar muerte a un poeta, muerte de verdad, hay que matarlo dos veces: una, con la muerte; otra, con el olvido. Por ello, porque creemos llegado el momento de reivindicar su memoria y la de los que cayeron en las mismas circunstancias, os convocamos para rendirles público homenaje en el mismo lugar en el que Federico naciera hoy hace setenta y ocho años…, este es el primer homenaje popular al poeta. Os pido un minuto de silencio, el último minuto de silencio en su memoria.» Con estas palabras, pronunciadas por el poeta José Ladrón de Guevara, en medio de un gran silencio, se abría ayer, en la plaza de Fuente Vaqueros, el homenaje a Federico García Lorca. Unas 6.000 personas congregadas allí, las interrumpieron con gritos de Federico, Federico, reconciliación, amnistía y libertad. Estas dos últimas consignas iban también en los cientos de globos de colores que se soltaron a las cinco en punto”.

Habría sido sin duda muy emotivo para Francisco asistir a ese multitudinario homenaje popular en los estertores de la dictadura franquista, pero para entonces ya reposaban sus restos mortales en el cementerio civil de Madrid. Están junto a los Fernado de los Ríos Urgoiti y su esposa, y los de la propia esposa de Francisco García Lorca, fallecida en 1981, que tras la muerte de su marido se propuso dar a conocer su obra, hasta entonces inédita en España. También es merecedora de algo del mucho reconocimiento universal que tiene con todo merecimiento la de su querido hermano asesinado:

Sobre tu nombre y el mío llorar quisiera./ Con tu voz y la mía de entonces cantar, cantar/ para decir a todos lo que pudo haber sido/ si los sueños de ayer abriendo sus corolas/ en los dorados peces de trigo y en los álamos…/ ¿Pero a quiénes importa? Solo a ti te importaba./ Rojo sol, voz de agua dolorida/ que me pintabas de oro en mis ausencias/ y volvíamos los ojos, ¡ay!, cuando nos mirábamos./ Cantar, cantar, llorar, llorar./ Sí, que la vida es dura y el amor imposible./ Solo en los trigos hay la vida verdadera/ y el alma está en la plata y el agua de tus voces./ Allí estarán los trigos y tus voces errantes/ no saldrán de la tierra./ Cantar, llorar, el río/ morirá en sus recodos como antes moría/ o cantará en las guijas con una prisa eterna./ Yo con tu voz cantaba, llora tú con la mía./ Todo está roto ahora,/ mis sombras y tus luces,/ lo que guardaba el viento y recataba el álamo./ Ni trigales ni auroras./ Tú porque eres un río en la celeste orilla./ Yo porque soy la sombra del que aguardaba siempre.

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domingo, 31 de diciembre de 2023

Nadie quiere parar la guerra en Ucrania

 

Bhadrakumar comenta una larga conferencia de prensa de Putin de la que se desprende que ni Rusia, ni Europa, ni EEUU están dispuestos a finalizar ya el conflicto. Mientras, el número de muertos sigue aumentando.


Nadie quiere parar la guerra en Ucrania


M. K. Bhadrakumar

El Viejo Topo

31 diciembre, 2023 

 


En la conferencia de prensa de fin de año, que duró cuatro horas, el presidente ruso Vladimir Putin hizo algunas observaciones clave sobre el conflicto en Ucrania que arrojan luz sobre la trayectoria probable de la guerra hasta 2024. No cabe duda de que Rusia no aceptará un «conflicto congelado» que no alcance los objetivos que Putin había fijado al inicio de las operaciones militares especiales en febrero del año pasado.

Putin declaró: «Habrá paz cuando alcancemos nuestros objetivos… Ahora volvamos a estos objetivos: no han cambiado. Me gustaría recordarles cómo los formulamos: desnazificación, desmilitarización y un estatus neutral para Ucrania».

Explicó que la desnazificación y la desmilitarización son tareas en curso, pero omitió la cuestión crucial del estatus neutral de Ucrania, una noción que el Occidente colectivo rechaza de plano, mientras sigue adelante con su intervención en nuevas formas, a pesar del fracaso de la contraofensiva de Kiev, que ha durado meses. Irónicamente, la narrativa occidental revisada hace hincapié en la creación de una industria de defensa fuerte y resistente en Ucrania, con tecnología y capital occidentales para protegerse de cualquier amenaza militar rusa en el futuro.

Sobre la desnazificación en concreto, Putin dijo que durante las negociaciones en Estambul en marzo del año pasado, Kiev se mostró receptivo hacia la idea de legislar contra la propagación de la ideología extremista, pero eso queda enterrado en el pasado. En cuanto a la desmilitarización, esa idea tampoco cuajó, ya que Ucrania empezó a recibir armamento «incluso más del prometido por Occidente».

Por tanto, a Rusia no le queda otra opción que seguir destruyendo la capacidad militar ucraniana como núcleo del proceso de desmilitarización. Sin embargo, Putin cree que todavía se pueden negociar ciertos parámetros y, de hecho, «de hecho los acordamos [con los negociadores ucranianos] durante las conversaciones de Estambul; aunque luego se desecharon, conseguimos llegar a un acuerdo». La alternativa a llegar a un acuerdo sobre la desmilitarización es «resolver el conflicto por la fuerza. Esto es por lo que lucharemos». Sin embargo, para ello, Putin descartó otra movilización, pues ya «habrá cerca de medio millón de personas [en la zona de guerra] este final de año».

Estas declaraciones llevan el sello de un estadista que habla desde una posición de fuerza y que, además, es consciente de ello. Putin afirmó que las fuerzas rusas están «mejorando su posición prácticamente a lo largo de toda la línea del frente. Casi todas ellas participan en combates activos. Y la posición de nuestras tropas está mejorando a lo largo de [todo el frente]». Putin no se mostró dispuesto a transigir con Estados Unidos y la UE.

Resulta significativo que Putin dijera que la parte meridional de Ucrania «siempre ha sido territorio ruso… Ni Crimea ni el Mar Negro tienen conexión alguna con Ucrania. Odesa es una ciudad rusa». Se trata de una declaración inquietante que implica que, después de todo, la operación rusa puede extenderse a Odesa, que se encuentra en el lado occidental del Dniéper, e incluso más al oeste, a lo largo de la costa del Mar Negro hasta Moldavia, lo que convierte a Ucrania en un país sin salida al mar. Se prevé un conflicto prolongado.

Por el contrario, los informes de los medios de comunicación estadounidenses que citan a funcionarios de ese país dan la impresión de que no hay voluntad de tirar la toalla en la fase actual. Por supuesto, esto se basa en la creencia de que Rusia tendrá dificultades para alcanzar sus objetivos y que, a finales de 2024, la marea de la guerra puede cambiar y Rusia puede verse obligada a ceder. Así pues, Estados Unidos y el ejército ucraniano están elaborando una nueva estrategia que pueda ejecutarse a principios de 2024, con el acento estadounidense puesto en mantener el territorio que Ucrania controla actualmente y atrincherarse en él.

El New York Times informó de que los militares ucranianos suscriben una «política de avanzada». El Pentágono está enviando a un general de tres estrellas en Kiev con vistas a «intensificar el asesoramiento militar cara a cara que proporciona a Ucrania». Este podría ser el comienzo del despliegue de asesores militares estadounidenses en Ucrania para supervisar la guerra, lo que situará al Pentágono en un papel directo en la gestión de las operaciones tanto desde el punto de vista táctico como estratégico.

Mientras tanto, el Senado estadounidense aún no ha dicho la última palabra sobre la petición de la Administración de 61.000 millones de dólares como fondos adicionales para Ucrania. Lo más probable es que el Senado acabe aprobando el proyecto de ley, ya que entre los legisladores republicanos existe una gran corriente de apoyo al esfuerzo bélico. La Administración está insistiendo en que Rusia tiene una agenda «imperial» hacia los países de la OTAN y que los intereses vitales de Estados Unidos están en juego a la hora de impedir que Rusia gane la guerra.

Curiosamente, hace unos días el Congreso aprobó una ley que impediría a cualquier presidente retirar a Estados Unidos de la OTAN sin la aprobación del Senado o de una ley del Congreso. Del mismo modo, Europa también está dando vueltas a la situación y adoptando una visión a largo plazo de que el aumento de la producción de armas por parte de Rusia para mantener sus operaciones en Ucrania supone una amenaza real para Europa, especialmente para los Estados bálticos, Georgia y Moldavia. El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió la semana pasada de que «si Putin gana en Ucrania, existe el riesgo real de que su agresión no termine ahí».

El Ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, se hizo eco de ese sentimiento al afirmar que Europa debe reforzar sus capacidades de seguridad y defensa para responder a la amenaza que supone Rusia, ya que es probable que Estados Unidos reduzca su implicación en el continente en los próximos años y dirija cada vez más su atención a la región del Pacífico en la próxima década. No se trata sólo de ruido de sables. Pueden acechar peligros al final de esta década».

El mensaje de la reunión del Consejo Europeo celebrada en Bruselas el pasado viernes es también que, sorteando la oposición de Hungría, los líderes de la UE están buscando una vía para garantizar que Ucrania siga recibiendo su paquete de ayuda de 50.000 millones de euros para ayudar a apuntalar su vaciada economía; si es necesario, dando el paso radical de sacrificar la unidad de la UE y proporcionar el dinero de forma bilateral. Se espera que los líderes de la UE vuelvan a reunirse a finales de enero o principios de febrero para desbloquear la cuestión.

El viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano emitió un comunicado en el que alababa la apertura de las negociaciones de adhesión a la UE y se mostraba optimista ante el paquete de ayuda de 50.000 millones de euros de Bruselas. A pesar de la dureza de las declaraciones, Rusia también debe intuir que la UE acabará encontrando la manera de resolver la cuestión financiera. Por el momento, sin embargo, el punto muerto en el que se encuentran Bruselas y Washington con respecto a la ayuda ha generado un aire de incertidumbre, lo que supone una mala imagen para Kiev y juega a favor de la narrativa rusa.

Con todo, las duras declaraciones de Putin apuntan a que Estados Unidos no va a ir a ninguna parte, sino que se queda en Ucrania, y a que el plan de la administración Biden es renovar la estrategia de guerra para reforzarla y hacerla sostenible durante el periodo que queda hasta las elecciones de noviembre de 2024.

La esperanza del Kremlin de que el apoyo estadounidense a Ucrania estaría disminuyendo parece equivocada. Curiosamente, el portavoz Dmitry Peskov añadió en una entrevista el viernes con la cadena NBC News que Putin preferiría un presidente estadounidense que fuera «más constructivo» hacia Rusia y comprendiera la «importancia del diálogo» entre ambos países. Peskov añadió que Putin estaría dispuesto a trabajar con «cualquiera que entienda que, a partir de ahora, hay que ser más cuidadoso con Rusia y hay que tener en cuenta sus preocupaciones».

De aquí a las elecciones presidenciales de marzo en Rusia, la política interior se calentará. Después de la reelección de Putin para un nuevo mandato de seis años como presidente, sobre el que no hay dudas, para cuando se forme el nuevo gobierno la campaña para las elecciones estadounidenses se habrá acelerado y es una apuesta segura que la guerra de Ucrania estará en piloto automático, con la prioridad casi totalmente puesta en evitar cualquier bochorno grave para la candidatura de reelección de Biden.

Baste decir que evitar una derrota militar en Ucrania y mantener el estancamiento será el único objetivo de la administración Biden hasta 2024. La gran pregunta es si Putin «cooperará» o tendrá alguna sorpresa preparada. Peskov ha empezado a mirar más allá de la presidencia de Biden.

Fuente: https://www.indianpunchline.

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sábado, 30 de diciembre de 2023

Las elecciones al parlamento europeo y la necesidad de construir una Coalición Electoral por la Paz

 


Ilustración: Fernando Francisco Serrano.

 

Política 

Las elecciones al parlamento europeo y la necesidad de construir una Coalición Electoral por la Paz

 

 27 de noviembre de 2023  Redacción Hojas de Debate  

 

Es indispensable y urgente construir una Coalición por la Paz, Soberanista y Popular, de amplia base social, que incida de manera positiva sobre los vertiginosos acontecimientos venideros y sepa recoger, también en los próximos comicios europeos, los anhelos de paz y de justicia social que demanda la mayoría social.

 

El Consejo de la Unión Europea ha decidido que las próximas elecciones al Parlamento Europeo se celebren del 6 al 9 de junio de 2024. En estas elecciones europeas, la ciudadanía de los países de la UE elige mediante sufragio directo a los diputados del Parlamento Europeo, una asamblea parlamentaria pluriestatal. 

 

Los diputados de esta institución representan los intereses de los ciudadanos de la UE a escala europea, aprueban los presupuestos de la UE, controlan su ejecución y eligen al Presidente de la Comisión Europea y a sus comisarios, entre otras tareas parlamentarias. Es previsible que en España la fecha de estos comicios sea la del 9 de junio por ser festivo. Las anteriores elecciones europeas tuvieron lugar en mayo de 2019.

Dadas las características de esta convocatoria electoral, los electores votarán en una única circunscripción electoral en toda España, lo que facilita la posible y deseable elaboración de una sola candidatura mediante una coalición electoral que podría tomar un nombre como el de Coalición por la Paz[1]

 

¿Por qué una Coalición por la Paz?

 

En la actualidad, son múltiples los conflictos bélicos en desarrollo en el mundo. En Europa, la guerra en Ucrania, provocada por los Estados Unidos, la OTAN y la UE contra Rusia. Tuvo su origen en el golpe de estado de 2014 en Ucrania auspiciado por el imperialismo y la posterior y continuada agresión a la población rusófona del Donbas.  A esta matanza se une desde el pasado 7 de octubre en el Oriente Medio, el genocidio del pueblo palestino ordenado por el gobierno de Netanyahu que, junto a otras confrontaciones bélicas en Armenia y Azerbaiyán, Yemen, Etiopía, República Democrática del Congo, Siria, países del Sahel y Haití, configuran múltiples contiendas bélicas que amenazan con convertirse en la Tercera Guerra Mundial, con posible empleo de armamento nuclear, en la que millones y millones de seres humanos morirían de manera cruenta.

Todas estas guerras provocan consecuencias que repercuten en toda Europa y en todos los países del mundo: cientos de miles de soldados y multitudes de civiles incluidos numerosos menores de edad mueren, personas inválidas de por vida, destrucción de viviendas y de infraestructuras e instalaciones fabriles, inflación galopante, incremento del paro, pérdida de poder adquisitivo, presupuestos de guerra, deterioro significativo de la sanidad, la educación y del resto de los servicios públicos, subidas de las hipotecas, mayor número de desahucios, graves daños en el medio ambiente, movimientos migratorios incontrolados,  supresión de derechos y libertades democráticas y auge del fascismo, entre otras tantas. Muchas de estas secuelas las están sufriendo ya los países de la UE y de manera particular España.

Frente a esta barbarie que no deja de crecer, se suceden en Europa y en todo el mundo amplias movilizaciones populares que reclaman el alto el fuego en Ucrania, Palestina y en todos los escenarios de guerra y rechazan el envío de armas a Ucrania y Oriente Medio. Al mismo tiempo condenan la política imperialista de Estados Unidos y la OTAN, secundada por las instituciones de la Unión Europea y los gobiernos de sus países miembros dirigida contra todos los pueblos que luchan por su independencia, por su soberanía y por su emancipación política, económica y social.

Es hora de construir una alternativa política que recoja toda esta amplia movilización popular en favor de la paz que se sucede, cada vez con más intensidad, en Europa y en todo el mundo. Por tanto, resulta deseable, que en la Unión Europea y en todos o el mayor número posible de países que forman parte de ella, se consiguieran alternativas electorales que pusieran el foco en la necesidad y el reclamo de la paz. Los integrantes de estas listas concentrarían especialmente sus esfuerzos en el rechazo, en sede parlamentaria y también fuera de ella, de la política belicista actual de los dirigentes europeos promovida por el imperialismo y la OTAN; impulsarían la sustitución de los presupuestos de guerra actuales por presupuestos sociales en la UE -y en todos y cada uno de los parlamentos estatales-, se opondrían al envío de armas a Ucrania y a Israel y, en general, a todas las zonas geográficas en las que actualmente se desarrollan conflictos bélicos, y defenderían, además, los derechos y libertades democráticas frente a la amenaza del fascismo, entre otras tantas tareas parlamentarias.

De igual forma esta Coalición por la Paz deberá abanderar políticas antineoliberales posicionándose frente a la Europa de los monopolios, que apoyen actuaciones económicas y sociales en defensa de la mayoría social europea y reclamen a la Unión Europea relaciones económicas y comerciales con todos los países del mundo, con renuncia a la imposición de sanciones a terceros y al uso de la fuerza que conlleva la práctica colonialista.

 

Europa necesita desligarse de la política suicida del imperialismo, abandonar su actual belicismo y defender el alto el fuego, la apertura de negociaciones y la búsqueda de soluciones concordadas entre todas las partes que hoy se enfrentan en los diferentes campos de batalla.

Hacemos nuestro el inveterado principio republicano que contenía el artículo 6 de la Constitución de la II República Española que señalaba: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.”

 

El procedimiento para construir una Coalición por la Paz podría consistir, en una primera fase, en un manifiesto o llamamiento suscrito por un grupo reducido de personas, que fuesen valoradas de manera positiva por la ciudadanía, por su honestidad pública y privada, por su competencia intelectual y con un historial biográfico en defensa de los derechos fundamentales en los diferentes ámbitos de la vida social. El manifiesto sería firmado a título personal, con independencia, en su caso, de la opción política organizada anterior o actual de los firmantes y se le daría máxima difusión para recabar, en una segunda etapa, el mayor apoyo social de organizaciones de todo tipo e igualmente por personas a título individual, con el objetivo de configurar una candidatura electoral en defensa de la PAZ en las próximas elecciones al parlamente europeo.

Podría plantearse la conveniencia de elaborar manifiestos en las diferentes comunidades autónomas que recaben la elaboración de uno a nivel estatal con posterioridad.

Al ser las elecciones europeas por circunscripción única, se facilita la elaboración de una sola coalición electoral por la paz en todo el territorio estatal. Deberá construirse en España, y a ser posible en el resto de los países de la UE, en torno a la más amplia movilización en favor de la PAZ, en la defensa de los derechos y libertades democráticas plenas hoy amenazadas por el fascismo en todo el continente europeo y en el apoyo firme, desde dentro y desde fuera de las instituciones, de los intereses inmediatos y más perentorios de la mayoría social europea.

Ilustración: Fernando Francisco Serrano.

 

El contenido de este manifiesto podría girar en torno a las siguientes cuestiones:

– Movilización por la Paz como objetivo prioritario de la Coalición por la Paz.

 

– Retirada de la UE y de sus Estados miembros de la estructura militar de la OTAN. En España se fundamenta en el respeto al resultado del Referéndum consultivo de 1986 que obligaba al ejecutivo a salir del mando militar de la OTAN. Esto significaría que todos los militares destacados fuera de las fronteras de cada uno de los miembros de la UE vuelvan a sus países de origen y el regreso a sus aeropuertos y puertos de los aviones y barcos de guerra y de todo el armamento que haya sido desplazado más allá de sus límites fronterizos, así como atajar el envío de armas al exterior en cada país integrado en la UE.

– Rechazo a los presupuestos de guerra de la UE, de España y de los demás países europeos, así como del traslado de armas a terceros países por conducto comunitario. Promover en Europa la apertura comercial a todos los países del mundo, con renuncia a la aplicación de los mecanismos de sanción actuales en perjuicio de terceros.

– Trabajar para coordinar esta Coalición por la Paz con otras que puedan erigirse entre los diferentes miembros de la Unión Europea, y de esta forma contribuir a la elaboración de una alternativa electoral válida para el conjunto de la UE.

 

– Reforzamiento y protección eficaz de derechos y libertades democráticas en el seno de la UE con plenas garantías de su ejercicio por la ciudadanía europea y revocación de los obstáculos actuales que impiden su efectividad en el espacio comunitario, como la Ley Mordaza en España. Incorporación a la Constitución de Europa de 2003 de derechos sociales y laborales básicos de obligado respeto por todos los miembros de la Unión Europea.

En España, el desarrollo pleno de los derechos y libertades democráticas y la incorporación al texto constitucional de nuevos derechos sociales y económicos básicos en defensa de los intereses de la mayoría social tropieza con una constitución vigente producto de una transición en la que no solo se legalizó el franquismo, sino que, además, este participó en la elaboración del texto constitucional del 78 y permanece incrustado de manera amplia en múltiples sectores del aparato del estado. De tal situación se deriva la necesidad específica en nuestro país de una ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente republicano.

– Defensa firme desde las instituciones europeas y desde fuera de estas de los intereses más perentorios de la mayoría social que el manifiesto debería identificar y detallar mediante políticas económicas y sociales contrarias al neoliberalismo y a sus monopolios.

 

– Propugnar la enseñanza y la sanidad públicas.

– Nacionalización de los sectores estratégicos de las economías de los países integrantes de la UE.

– Obligación estatal en la exhumación e identificación de las personas desaparecidas con motivo de los conflictos bélicos producidos en Europa en el siglo XX y retirada de toda la simbología nazi y fascista aún presente, o incluso provocativamente blanqueada y promovida durante las últimas décadas, en los países de la UE.

De aquí a la convocatoria de las legislativas europeas transcurrirá un tiempo durante el cual los acontecimientos que se produzcan resultan ahora imposibles de vaticinar. Pero de lo que no hay la menor duda es que trabajar sin demora por una amplia e intensa movilización por la paz, con máxima transversalidad, es el único modo de oponerse a la descomunal tragedia que la inmensa mayoría debe evitar.

Es indispensable y urgente, por tanto, construir una Coalición por la Paz, Soberanista y Popular, de amplia base social, que incida de manera positiva sobre los vertiginosos acontecimientos venideros y sepa recoger, también en los próximos comicios, los anhelos de paz y de justicia social que demanda la mayoría social europea.

Notas

1

Hojas de Debate publicó el pasado día 9 de enero de 2023 un artículo sobre esta temática en relación a las elecciones del pasado 23 de julio

Notas

Autor

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El Plan Dalet

 

El padre del sionismo moderno, Theodor Herzl, lo dijo hace ya 128 años: la expropiación y la expulsión de los pobres debe llevarse a cabo de manera discreta y circunspecta. Prosigue pues ininterrumpidamente la limpieza étnica contra el pueblo palestino.


El Plan Dalet


Alfredo Jalife-Rahme

El Viejo Topo

30 diciembre, 2023 

 


EL PLAN DALET DE ISRAEL DE LIMPIEZA ÉTNICA DE PALESTINOS: DESDE HACE 76 AÑOS HASTA HOY EN GAZA

El Instituto para la Comprensión del Medio-Oriente (IMEU) develó siete meses antes del icónico 7 de octubre –ataque de Hamás a Israel– el proyecto para la limpieza étnica (¡megasic!) de palestinos (https://bit.ly/48JOShJ).

El Plan Dalet/Plan D fue diseñado por los envalentonados dirigentes sionistas –gracias a las lubricaciones financieras de los banqueros globalistas Rothschild, impulsores de la Declaración Balfour de 1917 (https://bit.ly/490jzjw) para la instalación de un hogar judío en Palestina–, consecuencia de la resolución 181 de la ONU: creación de dos estados separados, uno árabe y otro judío.

IMEU desglosa el Plan Dalet/Plan D de transferencia –irredentista pensamiento sionista de expulsión y despoblación de los palestinos semitas (¡megasic!) en sus tierras de origen, anteriores a la polémica y distópica Tierra de Israel (https://bit.ly/47piOzc)–: “Desde los primeros días del sionismo político moderno, sus defensores se enfrentaron al problema de crear un Estado de mayoría judía en una parte del mundo donde los árabes palestinos constituían la abrumadora mayoría (sic) de la población. Para muchos, la solución pasó a ser conocida como ‘transferencia’, eufemismo para referirse a la limpieza étnica”.

Ya hace 128 años, el padre del sionismo “moderno”, el jázaro (https://bit.ly/3QqemJr) Theodor Herzl, adelantó la limpieza étnica de los pobladores palestinos: “Intentaremos obligar a la población empobrecida (sic) a cruzar la frontera procurándole empleo en los países de tránsito, mientras le negamos cualquier empleo en nuestro propio país… la expropiación y la expulsión de los pobres deben llevarse a cabo de manera discreta y circunspecta”.

Diez años antes a la resolución 181 de la ONU, David Ben-Gurion (DBG) –también jázaro no-semita, nacido en Polonia–, quien sería el primer israelí 11 años más tarde, espetó, en las tratativas sionistas de Zúrich, la deliberada desposesión catastral de los campesinos (en árabe: fellahin) palestinos: “En muchas partes del país no será posible un nuevo asentamiento sin la transferencia de los fellahin árabes. El poder judío [en Palestina], que crece constantemente, también aumentará nuestras posibilidades de llevar a cabo esta transferencia a gran escala (¡megasic!)”. DBG sentenció: “Apoyo el traslado forzoso. No veo nada inmoral (¡megasic!) en ello”.

Ocho años antes a la creación de Israel, Joseph Weitz, director del Departamento de Tierras del Fondo Nacional Judío –a cargo de la enajenación catastral de las tierras de los campesinos (fellahin) palestinos–, se adelantó todo un lapso de 83 años: “No hay otra manera que trasladar a los árabes de aquí a los países vecinos y trasladarlos a todos. No debe quedar ni una aldea, ni una tribu [beduina]. Y sólo después de esta transferencia, el país podrá absorber a millones de nuestros hermanos y el problema judío dejará de existir. No hay otra solución”.

IMEU detalla el Plan Dalet/Plan D para la despoblación forzada y destrucción de las propiedades palestinas, donde resaltan los operativos militares de Haganah (https://bit.ly/3GSnDWg) –proscritos por el mandato británico– y el establecimiento del Comité de Transferencia, después de la creación de Israel del 14 de mayo de 1948, para supervisar la destrucción de ciudades y pueblos palestinos o su repoblación con judíos.

Me salto las disuasivas masacres perpetradas por los terroristas judíos, como la de Deir Yassin (https://bit.ly/4axu3aI), Jerusalén occidental.

IMEU concluye que “sólo unos 150 mil palestinos permanecían dentro de lo que se convirtió en Israel, muchos de ellos desplazados internos. Aunque se les concedió la ciudadanía israelí, estuvieron gobernados por el régimen militar israelí hasta 1966, les quitaron la mayor parte de sus tierras ( https://bit.ly/3GPKNMQ) y siguen sufriendo una discriminación generalizada y sistemática en la actualidad” (https://bit.ly/48i8Q2K).
Hoy la despoblación y limpieza étnica de los palestinos en Gaza lleva 76 años e inició con el Plan Dalet/Plan D.

Fuente: La Jornada.

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