martes, 21 de marzo de 2023

¿África soberana?

 

África está cambiando, y su relación con Occidente también. La fuerte presencia de China –y últimamente también de Rusia– está modificando el juego y el tablero. Las potencias colonialistas ven, cada día más, peligrar sus intereses en el continente. África está cambiando, y su relación con Occidente también. La fuerte presencia de China –y últimamente también de Rusia– está modificando el juego y el tablero. Las potencias colonialistas ven, cada día más, peligrar sus intereses en el continente.


¿África soberana?

Vijay Prashad

El Viejo Topo

21 marzo, 2023 

 

Vijay Prashad y Mikaela Erskog

El mes pasado, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, preguntaron a la primera ministra de Namibia, Saara Kuugongelwa-Amadhila, por la decisión de su país de abstenerse en una resolución de la Asamblea General de la ONU para condenar a Rusia por la guerra en Ucrania. Kuugongelwa-Amadhila, economista que lleva en el cargo desde 2018, no se inmutó. «Estamos promoviendo una resolución pacífica de ese conflicto», dijo, «para que el mundo entero y todos los recursos del mundo puedan centrarse en mejorar las condiciones de las personas en todo el mundo, en lugar de gastarse en adquirir armas, matar personas y, de hecho, crear hostilidades”. El dinero que se invierte en armas, continuó, «podría utilizarse mejor para promover el desarrollo en Ucrania, en África, en Asia, en otros lugares, en la propia Europa, donde mucha gente está pasando penurias».


Esta opinión cuenta con un amplio consenso en todo el continente africano. En septiembre, el Presidente de la Unión Africana, Macky Sall, se hizo eco del llamamiento a una solución negociada, señalando que África estaba sufriendo los efectos de la inflación de los precios de los alimentos y el combustible provocada por las sanciones, al tiempo que se veía arrastrada al conflicto que Estados Unidos había provocado con China. «África», dijo, «ya ha sufrido bastante el peso de la historia… no quiere ser el caldo de cultivo de una nueva Guerra Fría, sino un polo de estabilidad y oportunidades abierto a todos sus socios».


La «carga de la historia» y sus emblemas son bien conocidos: incluyen la devastación causada por la trata de esclavos en el Atlántico, los horrores del colonialismo, la atrocidad del apartheid y la creación de una crisis permanente de la deuda a través de estructuras financieras neocoloniales. Al tiempo que enriquecía a las naciones europeas e impulsaba su avance industrial, el colonialismo reducía el continente africano a proveedor de materias primas y consumidor de productos acabados. La relación de intercambio sumió a sus Estados en una espiral de endeudamiento y dependencia. Los intentos de Kwame Nkrumah en Ghana o de Thomas Sankara en Burkina Faso de salir de esta situación se saldaron con golpes de Estado apoyados por Occidente. El desarrollo tecnológico en nombre del progreso social se hizo imposible. De ahí que, a pesar de la inmensa riqueza natural y mineral y de la capacidad humana, más de un tercio de la población africana viva actualmente por debajo del umbral de pobreza: casi nueve veces la media mundial. A finales de 2022, la deuda externa total del África subsahariana alcanzaba la cifra récord de 789.000 millones de dólares: el doble que hace una década, y el 60% del producto interior bruto del continente.


En el siglo pasado, los principales críticos de esta dinámica colonial fueron Nkrumah y Walter Rodney; sin embargo, hay pocos estudios contemporáneos que continúen su legado. Sin ellos, a menudo carecemos de la claridad conceptual necesaria para analizar la fase actual del neocolonialismo, cuyos conceptos básicos –«ajuste estructural», «liberalización», «corrupción», «buena gobernanza»– son impuestos por las instituciones occidentales a las realidades africanas. Sin embargo, como demuestran las declaraciones de Sall y Kuugongelwa-Amadhila, las recientes crisis coyunturales –la pandemia de Covid, la guerra en Ucrania, las crecientes tensiones con China– han puesto de manifiesto el creciente abismo político entre los Estados occidentales y africanos. Mientras los primeros se precipitan hacia un conflicto entre grandes potencias con aterradoras apuestas nucleares, los segundos temen que el belicismo debilite aún más sus perspectivas de desarrollo.


A medida que las naciones africanas se han ido distanciando de las potencias atlánticas, muchas se han ido acercando a China. En 2021, 53 países del continente se habían adherido al Foro de Cooperación China-África (FOCAC), concebido para mejorar las relaciones comerciales y diplomáticas. En las dos últimas décadas, el comercio bilateral ha aumentado cada año –de 10.000 millones de dólares en 2000 a 254.300 millones en 2021–, de tal forma que la República Popular China se ha convertido en el principal socio comercial de la mayoría de los Estados africanos. En la octava conferencia del FOCAC, China anunció que importaría productos manufacturados de los países africanos por valor de 300.000 millones de dólares de aquí a 2025 e incrementaría el comercio libre de aranceles, eliminando posteriormente los aranceles sobre el 98% de los productos sujetos a impuestos procedentes de las doce naciones africanas menos desarrolladas. La secuela del colonialismo significa que el comercio exterior de África sigue estando fuertemente financiado por la deuda; sus exportaciones son en su mayoría materias primas sin procesar, mientras que sus importaciones son en su mayoría productos acabados. Para China, la inversión en África está motivada por el deseo de reforzar su papel en la cadena mundial de materias primas y por imperativos políticos, como la necesidad de obtener el apoyo africano a las posiciones de la política exterior china (sobre Taiwán, por ejemplo).

Las instituciones financieras chinas también han desembolsado importantes préstamos para proyectos de infraestructuras africanos, que se enfrentan a un déficit anual de más de 100.000 millones de dólares. Los avances de China en inteligencia artificial, biotecnología, tecnología verde, ferrocarril de alta velocidad, informática cuántica, robótica y telecomunicaciones resultan atractivos para los Estados africanos, cuyas nuevas estrategias industriales –como el desarrollo de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA)– dependen de las transferencias de tecnología. Como escribió en 2008 el ex presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, «el enfoque de China a nuestras necesidades está sencillamente mejor adaptado que el lento y a veces condescendiente enfoque poscolonial de los inversores europeos, las organizaciones donantes y las organizaciones no gubernamentales». Se trata de una opinión muy extendida en los países que siguen asfixiados por las trampas de la deuda del FMI. Se ha hecho aún más patente con el reciente declive de la inversión extranjera directa occidental en el continente.

El estrechamiento de los lazos entre África y China ha provocado la previsible reacción de Washington. El año pasado, Estados Unidos publicó un documento estratégico en el que esbozaba su enfoque del África subsahariana. En contraste con lo que describe como sus propias «inversiones transparentes, basadas en valores y de alto nivel», las inversiones chinas se describen como un intento de «desafiar el orden internacional basado en normas, promover sus propios y estrechos intereses comerciales y geopolíticos, socavar la transparencia y la apertura, y debilitar las relaciones de Estados Unidos con los pueblos y gobiernos africanos». Para contrarrestar estas «actividades perjudiciales», Estados Unidos espera desplazar el terreno de la contienda del comercio y el desarrollo, donde China tiene ventaja, hacia el militarismo y la guerra de la información, donde Estados Unidos sigue reinando con supremacía.


Estados Unidos creó el Mando para África (AFRICOM) en 2007 y, en los quince años siguientes, construyó 29 bases militares en todo el continente, como parte de una red que abarca al menos 34 países. Entre los objetivos declarados del AFRICOM figuran «proteger los intereses estadounidenses» y «mantener la superioridad sobre los competidores». Pretende mejorar la «interoperabilidad» entre los ejércitos africanos y las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos y la OTAN. La construcción de bases militares y el establecimiento de oficinas de enlace con los ejércitos africanos ha sido el principal mecanismo para potenciar la autoridad estadounidense frente a China. En 2021, el general Stephen Townsend del AFRICOM escribió que Estados Unidos «ya no puede permitirse subestimar la oportunidad económica y la consecuencia estratégica que representa África, y que competidores como China y Rusia reconocen».


Al mismo tiempo, Estados Unidos ha intensificado su campaña de propaganda sobre el continente. La Ley COMPETES, aprobada por el Senado en marzo de 2022, destinaba 500 millones de dólares a la Agencia de Medios de Comunicación Globales de Estados Unidos, como parte de un intento de combatir la «desinformación» de la República Popular China. Pocos meses después, empezaron a circular en Zimbabue informes de que la embajada estadounidense había financiado talleres educativos que animaban a los periodistas a atacar y criticar las inversiones chinas. La organización local implicada en los programas está financiada por el Information for Development Trust, que a su vez está financiado por el National Endowment for Development del gobierno estadounidense.


Ni que decir tiene que la militarización de África por parte de Occidente durante la última década no ha hecho nada por su pueblo. Primero fue la desastrosa guerra de 2011 en Libia, donde la OTAN lideró el impulso para el cambio de régimen, lo que provocó cientos de víctimas civiles y la destrucción de infraestructuras clave (incluido el mayor proyecto de irrigación del mundo, que proporcionaba el 70% de toda el agua dulce de Libia). A raíz de ello, la región del Sahel experimentó un recrudecimiento de los conflictos, muchos de ellos impulsados por nuevas formas de actividad de las milicias, la piratería y el contrabando. Poco después, Francia lanzó intervenciones en Burkina Faso y Mali, que ­–en lugar de limpiar el desastre de la guerra occidental en Libia– sirvieron para desestabilizar aún más el Sahel, permitiendo a los grupos yihadistas apoderarse de grandes extensiones de tierra. La participación militar francesa no contribuyó en absoluto a aliviar las condiciones de inseguridad. De hecho, la clasificación en el Índice Global de Terrorismo empeoró para ambos países: de 2011 a 2021, Burkina Faso pasó del puesto 113 al 4, mientras que Malí pasó del 41 al 7. Mientras tanto, Estados Unidos continuó con su intervención de décadas en Somalia, internacionalizando sus conflictos locales y fortaleciendo sus facciones extremistas violentas.

La reciente salida de las tropas francesas de algunas zonas del Sahel apenas ha reducido la escala de las operaciones militares occidentales en la región. Estados Unidos mantiene sus principales bases en Níger; ha desarrollado una nueva huella militar en Ghana; y recientemente ha anunciado su intención de mantener una «presencia persistente» en Somalia. Está claro que el plan de la Unión Africana para «silenciar las armas» –su campaña por un África libre de conflictos para 2030– nunca se cumplirá mientras los Estados occidentales continúen con su patrón de intervención sangrienta y las empresas armamentísticas obtengan enormes beneficios de la venta de armas a actores estatales y no estatales. Al dispararse el gasto militar africano entre 2010 y 2020 (un 339% en Malí, un 288% en Níger y un 238% en Burkina Faso), se fue consolidando un círculo vicioso de militarismo y subdesarrollo. Cuanto más dinero se gasta en armas, menos se destina a infraestructuras y desarrollo. Cuanto menos se gasta en desarrollo, más probabilidades hay de que estalle la violencia armada, lo que hace que se reclamen más gastos militares.


Este año, la Unión Africana cumplirá 60 años desde la fundación de su predecesora, la Organización para la Unidad Africana. Durante la conferencia inaugural de la OUA en 1963, Nkrumah advirtió a los líderes que, para lograr la integración económica y la estabilidad, la organización tendría que ser explícitamente política, motivada por un antiimperialismo claro y coherente. «La unidad africana», explicó, «es, ante todo, un reino político que sólo puede conseguirse por medios políticos. El desarrollo social y económico de África sólo se producirá dentro del reino político, y no al revés». Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los movimientos de descolonización, los intereses económicos –principalmente los de las empresas multinacionales occidentales y sus patrocinadores estatales– acabaron usurpando la política. En el proceso, la unidad africana se vació, y con ella la soberanía y la dignidad del pueblo africano.


La visión de Nkrumah puede estar lejos de cumplirse en 2023. Su afirmación de que «ningún Estado africano independiente tiene hoy por sí mismo la posibilidad de seguir un curso independiente de desarrollo económico» sigue siendo cierta. A pesar de algunos nobles intentos, como la resolución de 2016 de prohibir las bases militares extranjeras, la Unión Africana ha sido incapaz hasta ahora de liberarse de las restricciones neocoloniales. Sin embargo, la negativa del continente a seguir la línea de la Nueva Guerra Fría –sus llamamientos a las negociaciones de paz en Ucrania, su reconfiguración de los socios internacionales– sugiere que es posible un orden mundial diferente: uno en el que África ya no esté en deuda con el «Occidente unido».

 

Fuente: New Left Review

Recogido por Carlos Valmaseda para https://slopezarnal.com/miscelanea-10-iii-2023/#more-8193

 *++

GUILLES QUESTIAUX. Socialismo, democracia y sistema político de partido único. [En Francia, tres y el de la guitarra, que hacen un total de cuatro: Macrón y tres más del gobierno, deciden, porque sí (los intereses del capital lo ha mandado) condenar a todos los trabajadores franceses (millones de personas) a tener que trabajar más para cobrar menos cuando lleguen a la edad de jubilación. ¡Toma chicharrón democrático compostelano y de la Tía Barrila!, porque esa decisión no ha sido acordada por ningún trabajador –la democracia no es más que decidir algo y ese algo que decide la mayoría es lo que se tiene que hacer. Y ocurre, miren ustedes por dónde, que la inmensa mayoría de la población somos los trabajadores que no decidimos nada de lo que nos interesa, pero en cambio si se nos impone (chicharronamente lo que no nos interesa y sí perjudica, con nombre, eso sí, de democracia, pero democracia compostelana y barrilona-. En España, unas 1.400 familias que representan el 0.0035% de su población controlan más 80% de toda la riqueza nacional, mientras que el 99,9965% de la población, formada en su inmensa mayoría por todas las clases trabajadoras controlamos menos del 20% de la riqueza nacional, pero en cambio, los salarios, pensiones, sanidad, enseñanza, servicios sociales, etc., lo deciden y condicionan esa exigua minoría de demócratas compostelanos, barrilones y de panza de rumbo y tronío y olé. El primer principio democrático desde el punto de vista de los trabajadores es y tiene que ser: “andar juera, pitiminís de la democracia compostelana y barrilera del 0,0035% de la población, y que a los asuntos de los trabajadores que ni sus acerquéis, que los que crean la riqueza somos los trabajadores, majetes.”]

 

GUILLES QUESTIAUX. Socialismo, democracia y sistema político de partido único

 

20 marzo 2023



 Sobre la instrumentalización de la democracia por parte de Occidente, mientras la RP de China reclama el papel protagónico del Partido Comunista, frente a las presiones imperialistas, leer aquí .

Actualmente hay cinco países oficialmente socialistas en el mundo, todos los cuales están gobernados por un solo partido, o colocados institucionalmente en el poder, que es casi lo mismo. Esto no significa que estos países no sean democracias. Ellos son: Cuba, RPD de Corea, RP de China, Viet Nam y Laos.

Siempre se ha insistido en la acusación: los comunistas son los sepultureros de la libertad.

Y de hecho, somos los sepultureros de la libertad del capital, de los capitalistas y de sus agentes y de los hombres y mujeres cuyos cerebros han lavado. Y eso nos convierte en defensores casi exclusivos de la libertad real en este mundo sobrealienado del dinero, la mercancía y el espectáculo.

La libertad, para usar la definición rigurosa de Friedrich Engels, es la conciencia de lo que necesariamente debe hacerse, y no el derecho a ignorar soberbiamente a los demás haciendo lo que uno quiere (todo lo que uno ha hecho para querer), o escandalizar para hacerse notar. .

En la sociedad burguesa, lejos de que la libertad del individuo se detenga en los límites de la de los demás, como afirma la declaración de los derechos del hombre, la libertad ilimitada del dinero aplasta por completo la libertad de los demás.

Si queremos democracia, tenemos que imponérsela a las minorías que acaparan el poder político: los nobles, los ricos. De lo contrario, solo tendremos la apariencia de ello.

No debemos confundir democracia con asamblea. Incluso la democracia etimológica, la de Pericles, en Atenas, en el siglo V a. C., donde la asamblea del pueblo era todopoderosa, se basaba en la guerra, el imperialismo y la esclavitud, y no era una de ellas en el sentido actual.

Mientras los partidos comunistas reclamaron y defendieron el sistema de partido único que prevaleció en los países socialistas, fueron fuerzas políticas poderosas, frenos y contrapesos democráticos efectivos en los países capitalistas, y límites puestos por la clase obrera a la dictadura del capital sobre Estos países. Los pueblos de Occidente entendieron muy bien que era coherente y lógico que un país socialista prohibiera a los representantes del capital en sus diversas formas buscar el retorno al poder. Pero tan pronto como estos partidos acordaron someterse al estado de derecho tal como lo define el liberalismo político, su poder se evaporó.

Los países que reivindican el socialismo merecen el título cuando impiden que los capitalistas extranjeros o nacionales desempeñen un papel político.

Esta prohibición, si no es suficiente para preservar el socialismo, es necesaria. Implica riesgos pero es inevitable para el dominio de la escala temporal de la revolución a largo plazo en cuestión. Nadie ha votado nunca para reemplazar el feudalismo por el capitalismo, ni lo hará cuando dé paso al socialismo. Un pequeño número de personas es claramente consciente de lo que es decisivo, en el momento de la elección decisiva, e incluso comprende su carácter decisivo.

El partido comunista, como lo definió Gramsci en las prisiones de Mussolini, es la forma moderna y colectiva del Príncipe de Maquiavelo, que educa a este pequeño número y lo pone al servicio de la clase proletaria. El partido objetivo no siempre es el que lleva este nombre, como todo el mundo sabe (sería demasiado simple).

Exigir un sistema multipartidista en Cuba o China es exigir la vuelta al capitalismo. Esto además lo reivindica por completo el discurso imperialista dominante de las «revoluciones de color» que intenta empujar a la gente a salir a las calles contra el socialismo en nombre del pluralismo, sin ningún otro programa.

Pero entonces uno se preguntará con cierta preocupación: ¿cuáles son las garantías de la libertad individual si no hay pluralismo?

No hay. Pero estas famosas garantías en realidad no existen en ninguna parte: la burguesía establece las reglas, y cuando ya no le convienen, las cambia. La inscripción en piedra de las libertades fundamentales de las personas no pesa mucho en contra de los intereses materiales. Y su pluralismo es sólo el de los grandes intereses.

De todos modos, la democracia no es individualista. Su gran paradoja histórica es que cuando es real, es siempre también una dictadura ejercida sin debilidad contra sus enemigos, contra las clases privilegiadas de nacimiento y fortuna y contra sus agentes culturales. Esto explica que a lo largo de la cultura política clásica desde la Antigüedad hasta 1848, la democracia entendida en el sentido etimológico, “poder popular”, sea odiada y temida por las élites que marcan la pauta en la cultura. Es el reinado de la turbera, de la chusma, de la chusma, de la pueril y cruel turba de Gustave Le Bon que oprime la delgada capa social civilizada y culta que reclama para sí y para sí sólo el carácter humano.

Ahora, por el contrario, la democracia refleja la conciencia de las masas, y esto sólo puede suceder después de haber eliminado el poder mecánico de influencia del dinero, que reproduce sin cesar la multitud sin sentido de los locos.

Un ejemplo actual particularmente llamativo de este poder mecánico es el desarrollo durante medio siglo de la corriente política islamista reaccionaria que tanta sangre ha derramado y más tinta aún, y que no ha podido desarrollarse en proporciones tales como gracias a la inyección masiva de fondos petroleros, y bajo la fuerte protección occidental. Pero lo que se denuncia en el «otro» islámico también existe en nosotros.

Ni los reaccionarios religiosos musulmanes, ni las iglesias evangélicas empresariales, ni las corrientes conservadoras de la Iglesia Católica, ni los partidos chovinistas de todos los países han obtenido la menor influencia por sus méritos éticos, ni por sus análisis y su comprensión del mundo real y sus desafíos. Su única inspiración proviene de los fondos ilimitados de sus donantes, y su única inteligencia es el martilleo publicitario al estilo de Goebbels.

Curiosamente, nadie se pregunta por qué, contra todas las leyes de la probabilidad, los resultados de las elecciones «libres» generalmente convergen hacia la constitución de dos campos de fuerza aproximadamente igual, que obtienen puntajes muy cercanos, del orden del 50% para cada campo [en Perú , 6 de junio de 2021, Pedro Castillo -salvo una verdadera alternancia que confirma la regla- ¡obtuvo el 50,12% de los votos!], en lugar de presentar una variación aleatoria de resultados. Una victoria del 52% se presenta como un gran éxito cuando incluye una gran parte de razones aleatorias que bien podrían haber justificado el resultado contrario y que no implica ninguna preeminencia moral o teórica. Esta convergencia se explica por la práctica concreta de los partidos electorales: sólo miden su acción a la resistencia del campo opuesto, lo que significa que cada esfuerzo en el lado «azul» provoca una reacción similar en el lado «rojo». En otras palabras, estos partidos son complementarios en una totalidad estable, tienen más o menos la misma capacidad de recaudación de fondos, que siempre se hace en última instancia con los capitalistas, y participan en común en la construcción, en torno artificial o anticuada, de una visión puramente ideológica del mundo, sin control sobre la realidad.

La verdadera democracia nunca resultará de una confrontación electoral donde el lema anti-apartheid “un hombre, un voto” se traduce como “un dólar, un voto”. La democracia en acción no proviene de la confrontación y compromisos de clanes o partidos que son otras tantas mafias, y cuyo libre juego revelaría mágicamente el interés general o el óptimo político. Por el contrario, lo que surge del circo electoral despreciado casi universalmente por el sentido común popular pero venerado con idolatría por la cultura de los Institutos de Estudios Políticos es un espectáculo completamente inútil que es todo lo contrario de la participación genuina e informada del pueblo en las decisiones que le conciernen.

Todas las asociaciones, desde las cofradías místicas hasta las peñas, pretenden compartir un ideal, o una ética, o hablar con los conceptos vagos de la época, «valores», pero vemos que en el universo liberal este despliegue moralizante da paso a las relaciones concretas que unen a los individuos ambiciosos que los constituyen, y cuya ambición personal es a menudo la única cualidad. Las organizaciones de pluralismo no tienen como objetivo racional nada más que el bistec de sus miembros. La masonería es el arquetipo de esta operación a dos velocidades: un brumoso ideal común rayano en la puerilidad que encubre las relaciones comerciales y los conflictos de interés, con un doble reclutamiento de ingenuos y podridos, e ingenuos que se pudren de pie mientras se liberan. .

Entonces el ideal del Partido Comunista no es de este tipo. El partido no es un corredor de influencia que produce discursos y narraciones engañosas, sino un maestro de obras que recluta miembros con mentalidad constructiva para reconstruir el mundo.

El partido burgués, en cambio, (incluido el partido burgués de extrema izquierda) es de hecho un lugar de supervivencia tejido por redes económicas, de tráfico y por redes sexuales.

Para no aburrir al lector, concluyamos: el socialismo y la democracia real que permite y que implica no son un sistema liberal, parlamentario, donde los representantes del pueblo se insultan en público y se intrigan amistosamente en privado, y cuyas falsas Lamentablemente, las peleas pueden hacer que la gente común se mate entre sí, como ayer en Yugoslavia y en 2019 en el Cáucaso (¡e incluso en los Estados Unidos!).

Pregunta simple: ¿Reina más la democracia ahora en Armenia y en Azerbaiyán? ¿O más bien reinaba sin parecerlo en el momento en que estos dos países formalmente independientes, ahora enfrascados en un absurdo conflicto, eran dos de las repúblicas soviéticas, dentro de la Unión, en pie de igualdad con Rusia? ¿Y a fortiori, en Ucrania y Rusia?

El peor gobierno socialista es mejor que la mejor democracia liberal, porque en esta pseudodemocracia manda el capital. Es mejor ser gobernado por seres humanos que por cosas. ¡Y no es el surgimiento de la Inteligencia Artificial lo que nos contradirá!

GQ, 17 de noviembre de 2020, releído el 14 de junio de 2021

PD: La intención del artículo, que está destinado a las nuevas generaciones de activistas, no es necesariamente promover el sistema de partido único, que tiene fallas, como se indica en el texto sin desarrollar, sino mostrarles que recurrir a él cuando sea necesario preservar la meta es perfectamente legítimo. Es un sistema que los bolcheviques se vieron obligados a aplicar para hacer frente a la contrarrevolución, desde el verano de 1918, y que continuó porque la burguesía mundial nunca admitió la legitimidad del Estado resultante de la Revolución de Octubre, ni de los demás estados socialistas. fundada posteriormente en el siglo XX. Si el actual gobierno estadounidense no acepta la legitimidad del gobierno chino bajo la dirección del Partido Comunista, no es porque no es pluralista, sino porque es socialista y soberano en una medida que ya le parece excesiva, y aboga por la introducción del pluralismo en China (o en Cuba) para poder promover libremente la acción de sus agentes, ya sean con licencia objetiva o directa. El pluralismo considerado como fetiche en el sistema del Imperio globalizado es la garantía de que en el largo plazo sus clientes, financiados, publicitados y legitimados por sus medios y sus diplomáticos prevalezcan en todas partes. se patentan directamente. El pluralismo considerado como fetiche en el sistema del Imperio globalizado es la garantía de que en el largo plazo sus clientes, financiados, publicitados y legitimados por sus medios y sus diplomáticos prevalezcan en todas partes. se patentan directamente. El pluralismo considerado como fetiche en el sistema del Imperio globalizado es la garantía de que en el largo plazo sus clientes, financiados, publicitados y legitimados por sus medios y sus diplomáticos prevalezcan en todas partes.

 

(Revéil Communiste)

 *++

lunes, 20 de marzo de 2023

Furia en las calles de Francia: Macron impone por decreto aumento de edad de jubilación. [El señor Macron que por lo visto manda más en Francia que en su casa, ha decidió por decreto que los franceses tienen que trabajar más años para poder cobrar (de sus dineros) la pensión de jubilación, y esto lo ha decidió basándose en el poder del pueblo que reside en viva La Pepa; La Juliana; Juanita Reina, La Juana, su prima y su hermana y La Carcovi, por lo que parecería lógico que el decreto decretado por el señor Macron sea de obligado cumplimiento exclusivamente para él y su familia hasta tanto los trabajadores construyamos la democracia]

 

Furia en las calles de Francia: Macron impone por decreto aumento de edad de jubilación

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 20, 2023

 

Final del formulario

El presidente, Emmanuel Macron, introdujo por decreto su polémica reforma a las pensiones. Con ella los franceses deberán trabajar hasta los 64 años.

*++


Miles de personas protestan en Portugal, exigiendo salarios más altos y tope en los precios de los alimentos

 

Miles de personas protestan en Portugal, exigiendo salarios más altos y tope en los precios de los alimentos

 


DIARIO OCTUBRE / marzo 19, 2023

 

 Miles de manifestantes portugueses han salido a las calles de la capital, Lisboa, por la crisis del costo de vida del país, exigiendo salarios y pensiones más altos.


Los manifestantes, que se reunieron en el centro de Lisboa el sábado, también instaron a la intervención del gobierno para limitar el aumento de los precios de los alimentos, que según dijeron está estrangulando sus ya ajustados presupuestos.

Reproductor de vídeo

00:00

01:41

La metalúrgica Paula Gonçalves, de 51 años, dijo que la gente «protesta contra los bajos salarios… y por más justicia» para los trabajadores y agregó: «Nosotros, los trabajadores, somos los que producimos, damos todo lo que tenemos… y la ganancia es todo para los empleadores y nada para nosotros».

Desde principios de año, varios grupos sociales en Portugal, incluidos los docentes, han estado realizando manifestaciones periódicas al sentir los efectos de la crisis del costo de vida del país.
Portugal es uno de los países más pobres de Europa occidental y, según datos oficiales, más del 50 por ciento de sus trabajadores ganaron menos de 1000 euros (1067 dólares) al mes el año pasado, mientras que el salario mínimo es de solo 760 euros al mes.

Los datos publicados por Eurostat muestran que el salario mínimo en Portugal se situó en 681 euros al mes en 2023, lo que lo convierte en el duodécimo más bajo entre los 15 países de la Unión Europea que tienen salarios mínimos. Se compara con 726 euros en Polonia, 775 euros en Grecia o 798 euros en España.

La marcha, que fue convocada por la CGTP, una confederación de los principales sindicatos del país, se produjo un día después de una huelga nacional de funcionarios en apoyo de mayores salarios. Esa acción afectó a la recolección de basura, escuelas y hospitales.

La CGTP quiere que el gobierno implemente un paquete de medidas antipobreza, incluidos los controles de precios de los productos básicos y acciones para limitar el aumento de los alquileres y el costo de los préstamos inmobiliarios.

La secretaria general de la CGTP, Isabel Camarinha, dijo a la multitud que los sindicatos querían aumentos salariales de al menos un 10 por ciento, lo que estaría por encima de la tasa de inflación, y nada menos que un aumento de 100 euros (108 dólares) para todos los trabajadores.

La inflación de Portugal alcanzó el 7,4 por ciento en 2022, que fue el nivel más alto en 30 años.

Fuente

FUENTE: news-front.info

 *++

Continúa la escalada de precios en alimentos básicos: Uno de cada tres se ha encarecido en marzo

 España


Continúa la escalada de precios en alimentos básicos: Uno de cada tres se ha encarecido en marzo

TERCERAINFORMACION / 20.03.2023


  • FACUA amplía sus denuncias ante la CNMC tras detectar subidas en 312 precios afectados por la bajada del IVA entre una muestra de más de 1.000 productos.

FOTO


FACUA-Consumidores en Acción ha realizado a comienzos de este mes un seguimiento sobre la evolución de más de 1.000 precios de alimentos afectados por la rebaja del IVA en ocho grandes cadenas de distribución. Uno de cada tres ha subido su precio, lo que supone un notable aumento del número de productos que se han encarecido teniendo en cuenta que en febrero fueron prácticamenteuno de cada cinco.

Todo ello pese a que el real decreto ley aprobado por el Gobierno a finales de diciembre prohíbe aplicar subidas en los márgenes de beneficio empresarial de todos los miembros de la cadena de producción, distribución o consumo.

Ante estos hechos, FACUA ha ampliado las denuncias que presentó tanto enenerocomo en febrero ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que hasta la fecha sigue sin darle ningún tipo de respuesta. Las denuncias han ido dirigidas contra todas las cadenas objeto del análisis: Alcampo, Aldi, Carrefour, Dia, Eroski, Lidl, Hipercor y Mercadona.

Más de un millar de precios analizados

La asociación, como viene haciendo mensualmente, ha revisado la evolución de 1.012 precios en estas ocho cadenas de distribución. Los nuevos análisis se han llevado a cabo los días 1, 2 y 3 de marzo. En ellos ha detectado que en 312 casos, esto es, el 30,8%, el precio se ha encarecido con respecto al que tenían el pasado 30 de diciembre una vez aplicada la rebaja del IVA (ver estudio completo).

FACUA recuerda que los productos afectados por la rebaja de IVA no pueden ser objeto de aumentos en los márgenes de beneficio empresarial durante al menos cuatro meses, plazo que se amplía hasta seis si la inflación subyacente de marzo no está por debajo del 5,5%.

El artículo 72 del Real Decreto-ley 20/2022, de 27 de diciembre, señala en su apartado 3 que«la reducción del tipo impositivo beneficiará íntegramente al consumidor, sin que, por tanto, el importe de la reducción pueda dedicarse total o parcialmente a incrementar el margen de beneficio empresarial con el consiguiente aumento de los precios en la cadena de producción, distribución o consumo de los productos».

FACUA critica la falta de transparencia del Gobierno sobre los estudios que anunció el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de su observatorio de precios. A fecha de hoy no solo no han trascendido datos sobre sus conclusiones, sino tampoco sobre cuántos establecimientos, cuántos precios y en qué fechas se vienen realizando los análisis.De hecho, Agricultura ni siquiera ha confirmado si efectivamente los está llevando a cabo.

Hipercor, donde más se encarecen; Alcampo, donde menos

Al igual que en febrero, el mayor número de anomalías se han detectado en Hipercor, donde se han encarecido 71 del total de 168 precios analizados (un 42,2%). Le sigue Lidl, con 26 productos más caros que el 30 de diciembre sobre una muestra de 63 precios (el 41,2%).

Carrefour, por su parte, ha aumentado 65 de los 172 precios analizados (el 37,7%), mientras que Aldi lo ha hecho en 21 de los 56 alimentos recogidos en este estudio (el 37,5%). La asociación ha detectado 40 precios más caros en Eroski sobre un total de 137 alimentos (el 29,1%), mientras que en Dia se han encarecido 37 artículos de los 136 contemplados (el 27,2%).

Las dos cadenas donde se ha registrado un menor porcentaje de subida de precios son Mercadona, con 27 productos del total de 144 recogidos en el análisis (el 18,7%) y Alcampo, con 25 subidas entre los 136 precios registrados (el 18,3%).

Este total de 312 precios más caros en marzo contrasta con los 178 detectados en febrero sobre una muestra prácticamente idéntica (1.012 este mes por los 1.020 del mes pasado). Es decir, en apenas un mes casi se ha duplicado el número de productos afectados por la rebaja del IVA que han aumentado su precio.

Frutas y verduras siguen siendo las más afectadas

Del total de 312 precios en los que FACUA ha detectado una subida en su comparativa, 127 se corresponden a frutas o verduras (el 40,4% del total), 55 son aceites de oliva o de girasol (el 17,5%) y 47 son leches o lacteos (El 14,9%).

Por su parte, se han localizado 34 incrementos de precios entre las legumbres (el 10,8%), 19 entre las pastas (el 6% de las subidas) y 17 entre los arroces (un 5,4%). La docena de precios restantes son fundamentalmente panes y huevos.

Alimentos con mayor subida por supermercados

Las mayores subidas de precios en este último mes se corresponden a frutas o verduras. En Mercadona, la malla de cebollas de 2 kilos ha pasado de 2,39 euros en enero (ya con la bajada del IVA aplicada) a 3,99 euros en marzo, lo que supone un encarecimiento del 66,9%.

En Dia, la malla de patatas lavadas de 3 kilos también ha incrementado su precio un 46,5%, pasando de 2,88 euros en enero a los 4,22 euros actuales. En Hipercor está el caso del paquete de arroz redondo Brillante Sabroz de un kilo, cuyo precio actual es de 2,79 euros mientras que cuando entró en vigor la bajada del IVA era de 1,82 (incremento del 53,3%).

En Alcampo, el producto que más se ha encarecido entre los 136 analizados ha sido el melón piel de sapo, cuyo precio por una pieza de tres kilos ha pasado de 4.56 a 6,21 euros en apenas dos meses (un 35,4% más caro).

En Aldi, el ejemplo más flagrante es el litro de aceite de oliva marca Carbonell, el cual ha pasado de 4,43 euros a principios de enero a 8,30 euros este mes de marzo (un 87,3% más). En Eroski, el kilo de cebollas blancas Buti se ha encarecido un 65,7%, pasando de costar 1,49 euros tanto en enero como en febrero a 2,47 euros ahora en marzo.

El precio de la granada en Carrefour ha pasado de 1,91 euros/kilo el 3 de enero -le repercutieron la bajada del IVA al precio de final de diciembre- a 3,99 euros/kilo el 7 de febrero (un 108,9% más caro) y a 4,99 euros el 3 de marzo (un 160,78%). En Lidl, la lechuga Iceberg costaba a principios de enero 0,91 euros, mientras que a día de hoy está a 1,39 euros (un 52,1% más).

FACUA señala que los datos ponen de manifiesto una vez más la necesidad de que el Gobierno fije precios máximos en alimentos básicos, algo para lo que está facultado según establece el artículo 13 de la ley de comercio de 1996.

Resulta evidente, advierte la asociación, que la bajada del IVA en algunos productos ha tenido un efecto extraordinariamente leve en la cesta de la compra dado el brutal encarecimiento que se ha producido en el último año.

El artículo 72 delReal Decreto-ley 20/2022, de 27 de diciembre, señala en su apartado 3 que«la reducción del tipo impositivo beneficiará íntegramente al consumidor, sin que, por tanto, el importe de la reducción pueda dedicarse total o parcialmente a incrementar el margen de beneficio empresarial con el consiguiente aumento de los precios en la cadena de producción, distribución o consumo de los productos».

 *++

COESPE: “Frente una ley de pensiones para confundir y desmovilizarnos”

 



COESPE: “Frente una ley de pensiones para confundir y desmovilizarnos”


Publicado el 20 de marzo de 2023 / Por Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE)

KAOSENLARED / 

¡No nos alimentan migas, queremos el pan entero!

Después de que durante días se ocultara el contenido real a las y los pensionistas, y al conjunto de las y los trabajadores y a la ciudadanía, el BOE ha publicado una nueva reforma de pensiones, cuya presentación dista mucho de su real contenido. En su título se toma mucho de nuestras exigencias: ampliación de derechos de los pensionistas, sostenibilidad, acabar con la brecha de género. Pero es un envoltorio retorico a un nuevo retroceso de fondo que no era de esperar de un gobierno que se comprometió en su programa a defender el sistema público de pensiones y los derechos de las y los pensionistas, y las trabajadoras/es.

Sin duda en algunas cuestiones puntuales mejora la situación presente. Recoge, de manera limitada, destopar las cotizaciones máximas como hemos venido exigiendo desde hace 5 años. También es positivo que por el momento se evite forzar la extensión de los años computados por los nuevos pensionistas a 30 años, permitiendo durante 3 años mantener el computo actual, frente las exigencias de la Comisión Europea de extenderlo desde el 31 de diciembre pasado, que hubiera afectado a cientos de miles de nuevos pensionistas los próximos años.

Pero el decreto tiene una cara obscura que evitan explicar a la gente.

En primer lugar, no recoge nuestra exigencia que es volver a los 15 años de cómputo. Mantener los 25 años perjudica y mucho a los nuevos pensionistas especialmente a las mujeres. Está bien hablar de brecha de género, pero lo que se trata es de reducirla para erradicarla, no de llenar titulares con un relato que solo trata de parecerse a lo que proclamamos cada semana en las calles. El decreto debería recoger el complemento de brecha de género, a las mujeres pensionistas actuales, tanto a las contributivas como a las no contributivas, ellas ahora son las pensionistas que menos cobran por sus bajas pensiones, más del 50% del colectivo pensionista está en precariedad o en el umbral de la pobreza.

En segundo lugar, anuncian una serie de incrementos ofreciendo titulares con cifras irreales. condenando a las y los pensionistas que no tengan cargas familiares a mantenerse en el umbral de la pobreza, introduciendo un factor de resta con el concepto de renta mediana. Una lectura atenta de la Ley muestra esos incrementos solo se alcanzan bajo algunos supuestos, que excluye por ejemplo a millones de mujeres viudas y sobre todo en un plazo de tiempo que los hace irrelevante.

Prometer subidas de aquí a cuatro años, es simplemente humo. Primero porque otro gobierno tendrá que gestionarlo, y segundo (lo más importante) porque estamos en un escenario inflacionista, agudizado por la actual crisis bancaria, en el que nadie sabe si dentro de 4 años el IPC acumulado será del 20 el 30 o el 40%.

Comprometerse a un 10% en 4 años no es una subida, sino atarnos de manos cara al futuro, como en el caso de diversos convenios firmados por algunas direcciones sindicales, que parecen desconocer cuál es el incremento real del coste de la vida para pensionistas y trabajadores/as.

TODAS ESTAS RAZONES AFIANZAN AUN MAS NUESTRA EXIGENCIA DE UNA SUBIDA DE LAS PENSIONES MÍNIMAS AQUÍ Y AHORA DE 1080.

En tercer lugar, no hay nada de reducir la edad de jubilación de 67 a 65 años, a pesar de que todas las fuerzas políticas sindicales que firman ese penoso acuerdo, en Francia están peleando en la calle, el Parlamento y la negociación sindical por mantener la jubilación a los 62 años.

En cuarto lugar, se sigue incumpliendo la exigencia legal de llevar a cabo una auditoria por el Tribunal de cuentas, con garantías de transparencia de las cuentas de la Seguridad Social.

Finalmente, nada hay de revertir las privatizaciones del sistema de pensiones, a pesar que, de nuevo, están quebrando en EEUU y Europa los fondos privados de pensiones. Mientras que los papagayos neoliberales siguen intoxicando los medios hablando de una falsa quiebra del sistema público de pensiones en el 2040 y ocultando las cuentas de nuestras cotizaciones, los sistemas privados están quebrando HOY (solo en Suecia y solo tras la quiebra del SVB se han perdido 8.000 millones de € de los pensionistas en su sistema privado) sin que ello parezca importar ni al gobierno, ni a sindicatos.

La realidad es que la lucha es el único camino. La razón por la que se ha aplazado parte de las reformas exigidas por los financieros a través de la Comisión Europea es por nuestra lucha. No se nos ha tenido en cuenta para negociar, se nos ha ocultado la información hasta el último momento, en los medios tratan de robar nuestros argumentos compartidos por millones de personas para encubrir la letra pequeña de sus leyes, pero es precisamente nuestra movilización lo que está evitando un mayor recorte de nuestros derechos.

Se trata de una lucha de larga duración y que se extiende por todo el país y penetra en todos los ámbitos de la vida social del país: con las mujeres este 8 de marzo, la sanidad, la defensa de las residencias y muy pronto con los jóvenes y trabajadores, que tarde o temprano se van a dar cuenta del intento de estafa que son objeto con su salario diferido que son las pensiones.

Mientras ellos tratan de confundir nosotros llamamos a persistir en la movilización y la pedagogía social frente a todo intento de confusión y de anestesiarnos para robar nuestros derechos. No nos damos por vencidos, al contrario, esta misma semana en que pretendían haber satisfecho nuestras exigencias para desmovilizar a quienes nos apoyan, la realidad es que:

a) Asjubi40 han llevado al Parlamento Europeo la petición de 40 años cotizados sin ninguna penalización, difundiendo ampliamente su justa reivindicación.
b) En el País Vasco y Navarra, los pensionistas del MPEH han mantenido una fuerte movilización, incluyendo en Bilbao un encierro de ayuno exigiendo la subida inmediata a 1080€ y denunciando la ley, con el apoyo de COESPE y todo el movimiento pensionista. Una movilización que ha culminado con una enorme manifestación junto con trabajadores y jóvenes el pasado sábado en Bilbao
c) En Francia el intento de sustraer la reforma al Parlamente después de 5 huelgas generales ha provocado un estallido social de enormes dimensiones que son un ejemplo para los trabajadores de toda Europa y al que durante meses hemos prestado todo nuestro apoyo y solidaridad.

A pesar de todas las confusiones que el poder financiero trata de crear mediante sus medios de comunicación y lobbies de presión que actúan dentro de Parlamentos, Gobiernos, fuerzas políticas y sindicales, la realidad de los hechos se impondrá.

Como decía el Tenorio: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. A pesar de quienes hace años nos daban por muertos, el movimiento pensionista está más vivo que nunca, construyendo su argumentario, su unidad en la diversidad, su relato ante tanto intento de confundirnos. Aquí seguimos en las plazas y en las calles y aquí seguiremos mientras traten de robarnos.

20/03/2023

¡Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden!

COESPE

 *++

 

Les habla Louis-Ferdinand Céline

 

¿Se puede ser abyecto en lo humano, y genial como artista? Ese es el caso de Céline, uno de los más grandes escritores de la lengua francesa y colaborador de la Gestapo. ¿Podemos prescindir de quién es el autor y admirar su obra? Podemos, mal que nos pese.


Les habla Louis-Ferdinand Céline


Louis-Ferdinand Céline

El Viejo Topo

20 marzo, 2023

 


Bueno, pues ¡aquí estoy! Después de haber vivido en muchos lugares, en climas diferentes y en condiciones diversas, me ruegan ahora que dé mi impresión sobre mis obras maestras en un ambiente propio de silla eléctrica… Per no por ello voy a perder la serenidad, voy a decir todo lo que pienso y nadie me impedirá hablar. Bueno, pues, miren –voy a darme prisa, porque creo que estas cosas cuestan muy caras, conque hay que ser parco–, les cuento en seguida lo que sé y lo que he leído. En las Memorias de George Sand –ya casi no se lee a George Sand, pero aún se leen un poco sus Memorias, y yo, en particular, las he leído– hay un capítulo extraordinario en el que cuenta que, de joven, era muy lanzada y tenía ideas de izquierdas, de extrema izquierda incluso para aquella época. La invitaban a recepciones por su origen, por su renombre –sabido es que era una bisnieta del príncipe de Sajonia– tenía acceso a los mejores salones y, en particular, a aquellos en que aún se reunían los miembros de la antigua aristocracia, pero, ¡la de verdad!, la que aún existía, la que había sobrevivido, ¡y con qué trabajos!, a la desaparición de la corte de Luis XVI e incluso de Luis XV. Y George Sand contempla a aquellos miembros de la aristocracia con gran horror: su forma de gesticular, de agitarse, de ofrecerse pastas, de adelantar las sillas, retirarlas, ocultar la peluca entre los senos de las damas y después colocársela bajo el trasero y luego hacer mil gracias, mil melindres… Se sentía horrorizada al ver a aquellos viejos de una época desaparecida hacer tantos mohines. Bueno, pues, a mí, personalmente, ese capítulo me parece esencial. (Creo que el propio Proust lo utilizó a fondo en el famoso capítulo en que se ve a la gente envejecer en el sitio; es un capítulo famoso, pero en eso creo que George Sand lo precedió; se trata, en verdad, de un gran esfuerzo literario.) Bueno, pues yo tengo la misma impresión cuando leo un libro; tengo la impresión de ver a gente que hace mohines. Ponen muecas totalmente inútiles. No van directamente al grano, dan vueltas alrededor, adelantan sillas, hacen prólogos; pero no van directamente al nevio, verdad, a la emoción, ah, eso desde luego que no. Conque, en una palabra, miro las novelas de mis contemporáneos y me digo: «Eso significa trabajo, pero trabajo inútil». Eso es lo que pienso yo. Porque no llevan el compás de la época. Hay que tener en cuenta que la novela ­–puesto que se trata de la novela, sobre ella se me pide que exprese mi pensamiento– ha perdido la misión que tenía, ha dejado de ser un órgano de información. En la época de Balzac, se veía cómo era la vida de un médico rural en Balzac; en la época de Flaubert, la vida de la adúltera en Bovary, etc., etc. Ahora estamos informados sobre todas esas materias, profusamente informados: por la prensa, los tribunales, la televisión, las investigaciones médico-sociales. ¡Oh! La de historias que hay al respecto, con documentos, fotografías… Ya no se necesita la novela para todo eso. Creo que su función documental e incluso psicológica se ha acabado, ésa es mi impresión. Entonces, ¿qué le queda? Pues no le queda gran cosa, le queda el estilo y las circunstancias en que se encuentra el hombre. Evidentemente, Proust se encontraba en la alta sociedad, conque habla de la alta sociedad, ¿no?, lo que ve y también los triviales dramas de la pederastia. Bueno. Muy bien. Pero, en fin, se trata de colocarse en la línea en que te coloca la vida y no salir de ella, a fin de recoger todo lo que hay y trasponerlo en estilo. Conque hablando de estilo… El estilo de todos esos me parece del mismo tono que el del bachillerato, del periódico habitual, de los alegatos judiciales, de las declaraciones en la Asamblea, es decir, un estilo verbal, elocuente tal vez, pero, en todo caso, no emotivo, desde luego. Los miro como los impresionistas debían mirar a los pintores de su época, que les pagaban con la misma moneda. Evidentemente, para el impresionista, cuando miraba la iglesia de Auvers representada por un pintor de su época, un buen pintor de su época, ¡no era un Van Gogh! Y el otro decía: «Pero, si es que es un horror, es un malhechor, ¡es para matarlo!» Bueno, pues eso siguen pensando de mis libros, evidentemente.

Digo que las que se hacen son novelas inútiles porque lo que cuenta es el estilo y nadie quiere plegarse al estilo. Exige un trabajo enorme y la gente no es trabajadora, no vive para trabajar, vive para gozar de la vida, conque eso no permite demasiado trabajo. Los impresionistas eran muy trabajadores. Sin trabajo, no se puede hacer gran cosa. Existe la elocuencia natural: es muy mala, la verdad, la elocuencia natural. Es necesario que se sostenga en la página. Para que se sostenga en una página, hace falta un esfuerzo enorme.

Me parece que en eso hay toda una tarea: un estilo. Bueno, pues, estilos, verdad, no hay muchos en una época. No es por presumir, pero no hay muchos. Hay tres o cuatro por generación: hay que decir la verdad, porque, si yo no la digo, nadie la dirá. Son decadentes, a su vez, después; duran sólo un tiempo. Hay una idea de la vida, una filosofía general, según la cual la vida es eterna, la vida empieza a los sesenta años, a los cincuenta… ¡No! ¡No! ¡Es pasajera! Lo que rige es, pues, el tiempo y no dura siempre. George Sand se burlaba de esos viejos mohines de los antiguos cortesanos. Pero ella misma, si la viéramos ahora, nos parecería perfectamente ridícula. Hay, pues, un tiempo, un tiempo concreto. Pensemos en las grandes historias. ¿Qué es lo que se sostiene en el teatro? Poca cosa. Se vuelve siempre a Shakespeare, lógicamente. Shakespeare tiene a su favor el vestuario, eso lo salva. Se sitúa, pues, fuera de su época. En eso ha ganado. Mientras que, si representamos a Shakespeare con traje de calle, sabemos que queda muy mal, no hace el efecto. Concurren a ello toda clase de cosas.

Conque hay quien dice: las novelas de Céline es que son irritantes, horripilantes, etc., porque no están escritas en el estilo del bachillerato, en el estilo admitido, el del periódico habitual, el de la licenciatura. Estilos que en verdad se imponen, formalmente, y que resisten y resistirán, voy a decirles por qué, poco a poco.

Vuelvo a ese estilo. Consiste en un modo determinado de forzar las frases para sacarlas ligeramente de su significado habitual, de los goznes, por decirio así, desplazarlas, y forzar así al lector a desplazar él mismo su sentido, pero muy ligeramente. ¡Oh! ¡Muy ligeramente! Porque todo eso, si resulta pesado, es una pifia, es la pifia. Conque requiere un gran distanciamiento, sensibilidad: es muy difícil de hacer, porque hay que girar. ¿En torno a qué? A la emoción.

Y con esto vuelvo a mi ataque frontal al Verbo. Como se sabe, las Escrituras dicen: «En el principio era el Verbo». ¡No! En el principio era la emoción. El Verbo vino después para sustituir a la emoción, como el trote sustituye al galope, cuando, en realidad, la ley natural del caballo es el galope; hay que obligarlo a trotar. Se ha sacado al hombre de la poesía emotiva para hacerlo entrar en la dialéctica, es decir, el farfulleo, ¿no? O las ideas. Nada hay más vulgar que las ideas. Las enciclopedias están llenas de ideas, hay cuarenta volúmenes, enormes, llenos de ideas. Muy buenas, por lo demás. Excelentes. Que han cumplido y han pasado. Pero no es esa la cuestión. Ese no es mi ámbito, las ideas, los mensajes. No soy yo hombre de mensajes. Ante el estilo, qué caramba, todo el mundo se detiene, nadie se dedica a eso. Porque es un currelo muy duro. Consiste en tomar las frases, como les decía, y sacarlas de los goznes. U otra imagen: si cogemos un bastón y queremos hacer que parezca recto en el agua, tenemos que curvarlo primero, porque la refracción hace que una caña en el agua parezca rota. Hay que romperla antes de meterla en el agua. Es un trabajo duro. Es el trabajo del estilista.

Con frecuencia viene gente a verme y me dice: «Parece que usted escribe con facilidad». ¡Qué va! ¡Yo no escribo con facilidad! ¡Sino con mucho esfuerzo! Y me agota escribir, además. Hay que hacerlo con mucha finura, mucha delicadeza. Eso supone 80.000 páginas para llegar a hacer 800 de manuscrito, donde el trabajo queda borrado. No se ve. El lector no debe ver el trabajo. Él es un pasajero. Ha pagado su billete, ha comprado el libro. No le importa lo que ocurre en las bodegas, lo que ocurre en el puente, no sabe cómo se conduce el buque. Él lo que quiere es disfrutar. El deleite. Tiene el libro y debe deleitarse. Mi deber es el de hacerlo deleitarse y a eso me dedico. Y quiero que me diga entonces: «¡Ah! Hace usted eso… ¡Ah! Es fácil… ¡Ah, si yo tuviera su facilidad!» Pero ¡qué leche! ¡Si yo no tengo la menor facilidad! Ninguna. En absoluto. Esos tipos están mucho más dotados que yo. Sólo que yo me pongo a trabajar. Ellos trabajo no ponen, no se concentran. Ahí está la aventura.

Se oye decir: «Bueno. Muy bien. Pone tres puntos, tres puntos…» Miren, tres puntos, los impresionistas ponían los tres puntos. Seurat, por ejemplo, ponía tres puntos por todos lados: le parecía que eso aireaba, hacía revolotear su pintura. Tenía razón, ese hombre. No ha hecho escuela precisamente. Se respeta mucho a Seurat, lo compran muy caro. Pero, en fin, no se puede decir que haya tenido descendencia. No creo que a mí me sigan demasiado. No teman. Cogerán un poquito por aquí, por allá, pero no mucho. Es demasiado duro. Igual que Seurat… no se ha continuado.

Voy a decirles por qué. Voy a ir más lejos. Esta mañana me preguntaba yo por qué hay resistencia a cambiar de estilo. Las grandes civilizaciones han cambiado con frecuencia de estilo. Hablo de las grandes civilizaciones desaparecidas, olvidadas, ya sean los sumerios, los arameos, todas las civilizaciones, hay cuarenta, cincuenta, entre el Tigris y el Eufrates, que tuvieron poetas, tuvieron escritores, tuvieron legisladores. Cambiaron con frecuencia de estilo. Los franceses, por su parte, están atados: atados al estilo que fue copiado por Bourget, por Anatole France y después, al final, por todo el mundo. Yo he tenido oportunidad de leer La Revue Deux Mondes de los cien últimos años. En ella hay toda clase de novelas fáciles: basta con añadir teléfonos, aviones, y no hay problema. Siguieron con un mismo estilo.

Porque yo creo que, para tener un nuevo estilo, hace falta una civilización muy nueva, muy fuerte más bien. Por ejemplo, ahí tienen ustedes en este momento a los chinos que están metiendo mano a su lengua y deshaciéndose de sus caracteres, de su estilo mismo, porque ya saben que la china es una lengua muy compleja, que cierta secta comprendía gracias a artificios. Bueno, pues ellos tienen el valor, la pasión, podríamos decir, para deshacerse enteramente del antiguo chino, para hacer un chino más nuevo. Y eso es algo que no suele suceder… Fíjense que los americanos nunca han inventado nada. Cuando buscan una palabra, se la birlan al latín, penosamente, nunca han inventado absolutamente nada. Es muy difícil inventar palabras y muy difícil cambiar de estilo. Hasta el punto de que eso, creo yo, es lo que necesita de verdad nuestra civilización francesa, que habrá durado cuatrocientos años, cuatro siglos, una cosa de nada. Conque están fijados en eso, podemos decir, porque ya no tienen la fuerza, la pasión necesaria para cambiar de estilo. No pueden.

Miren, yo fui durante veinte años médico en Clichy, en el dispensario de Clichy, y me ocupé de la historia de Clichy. Clichy-la-Garenne, cerca de París. Puse manos a la obra a un historiador, un amigo, ya muerto. Se llamaba Serouille. Escribí un prefacio: suprimieron el libro y el prefacio, porque todo estaba prohibido. Bien. Había en esa historia de Clichy muchos fenómenos notables, pero sobre todo uno curioso, el de que en determinado momento, hacia 1870, un cura de Clichy había dicho: «Esta gente no comprende nada de latín, les digo la misa para nada; voy a decir la misa en francés». ¡Oh! Pero la Comisión de Ritos lo acusó y, al final, lo expulsaron de su iglesia y volvieron a decir la misa en latín. ¿Por qué?, pregunté a Serouille. Reflexionó largo rato y me dijo: «Porque ya no había bastante fe». En efecto. Esa es la historia: la fe. Miren a los rusos, no cambian el ruso, ¿no? Por consiguiente, ya no tienen gran fe. Los franceses ya no tienen, desde luego, fe para cambiar su lengua, carecen de la pasión necesaria para eso.

Por lo demás, podría dar un ejemplo más vulgar y comprensible: la publicidad de los periódicos que leo, los grandes semanarios. No miro demasiado el texto, no es interesante. Miro la publicidad. Me da idea perfectamente de lo que la gente reclama. Cuesta mucho dinero, luego no se hace por hacer. Hay anuncios para la margarina. Veo a un abuelo y una abuela. La abuela dice: «Voy a usar la margarina X». Y el abuelo representado responde: «Pero, ¡tú estás loca! ¡A nuestras edades, no se cambia de costumbres!» Bueno, pues, lo mismo exactamente le ocurre a Francia. Francia ha superado la edad de cambiar de costumbres. Conque es seguro, casi seguro, que no va a cambiar de estilo para complacerme a mí. Así que seguiré currelando en mis perfeccionamientos, mis refinamientos, que para nada sirven. Se seguirán publicando cosas propias de Bourget, de Anatole France, la frase bien compuesta, etc. Conque se trata de un afán para la gloria, es auténtica vanidad. He llegado a desesperarme yo mismo y, creánme, con mucha fatiga. Dicho esto, ya sólo me queda retirarme. Ya no tengo gran cosa que decir. No… No… Se lo agradezco. Así está bien. Creo…

Intervención grabada en 1958, a raíz de la publicación de De un castillo a otro.

Artículo publicado en Quimera 145, marzo de 1996.

 *++