miércoles, 15 de marzo de 2023

¿Es más grave la Reforma de las Pensiones francesa que la reforma de pensiones del Estado español?

 


¿Es más grave la Reforma de las Pensiones francesa que la reforma de pensiones del Estado español?


Publicado el 14 de marzo de 2023 / Por CGT

KAOSENLARED

 

Ambas reformas, son diametralmente opuestas en la agresividad, respecto a los sistemas públicos de  pensiones, su accesibilidad, es decir, el tiempo necesario de cotización para acceder a la pensión de  jubilación y su porcentaje, así como la edad para tener derecho a jubilarse.

La reforma francesa, decayó en la primera embestida, en sus aspectos más lesivos y en esta otra agresión  por parte del capitalismo francés, representado por Macron, la batalla sindical y de la calle, se centra en  que la jubilación se mantenga a los 62 años y los años cotizados para obtener plena pensión no se amplíen.  La ciudadanía francesa, especialmente las personas trabajadoras, asalariadas, llevan con huelgas, boicot y  manifestaciones más de un mes. Supone un principio de esperanza, a la vez que refuerza la cultura de  defensa de lo público y los Derechos Fundamentales de las personas.

Las distintas reformas en el estado español, todas con consenso político y sindical (los sindicatos  institucionales), llevadas a cabo desde 1985 hasta la última de 2023, se llevaron por delante esos derechos  fundamentales de la mayoría y refuerzan los privilegios de una minoría, a la vez que traspasan recursos  públicos hacia los mercados privados, por medio de los Fondos de Pensiones de Empleo.

Aquí en el Estado Español, las personas que no hayan cotizado más de 38,5 años, no pueden jubilarse sino  es a los 67 años. Si deciden jubilarse anticipadamente, no lo pueden hacer sino a partir de los 63 años y  con penalizaciones en su pensión. Su pensión se calcula en base a los últimos 25 años, cuando en 1985 del  siglo pasado, con una economía que generaba menor riqueza, la base de cálculo eran los últimos dos años  y ahora, pasará a los 29 años en el 2026 que coexistirá con los 25 años, hasta 2044 y los años necesarios  para tener derecho al 100% de la BR, se sitúan en 36,5 años.

Y lo más grave para el sistema público de pensiones, son los fondos de pensiones de empresa. Llevan tiempo llamando a la puerta con insistencia. Cuando se creó el Pacto de Toledo, en el año 1995, ya  se incluyó en la recomendación 14 la potenciación de los sistemas complementarios y no han dejado de  aparecer en las sucesivas reformulaciones del mismo, y así figura en la última, firmada el 27 de octubre de  2020.

Ha hecho falta una pandemia, atarnos de pies y manos a los fondos europeos de recuperación para salir de  ella y un gobierno de coalición, supuestamente progresista, para que los sistemas complementarios tomen  carta de naturaleza a través de los planes de pensiones de empresa o planes de empleo que confluirán en  un engañoso fondo de pensiones de promoción pública pero gestionado por entidades privadas, la  cuadratura del círculo, mezclar agua y aceite.

No se sabe aún si el dinero depositado contará con el aval del Estado, pero quien piensa en eso ahora, lo  inmediato es ponerlo a andar, sacarlo al mercado cuanto antes para que respire “libre”. Que la rentabilidad  de los planes de pensiones, sean de la naturaleza que sea, llevan tiempo siendo una ruina, eso es un  detalle que carece de importancia cuando nos encontramos ante un negocio tan suculento. Por último, y como guinda del pastel, los recursos de este fondo se invertirán en un principio en productos  de riesgo supuestamente rentables. Ese riesgo se irá reduciendo según se aproxime la edad de jubilación.  Está todo pensado.

Hasta aquí la propaganda, el engaño, la hipocresía y una pequeña dosis de ironía para digerir el mal trago.  Nos encontramos ante un cambio radical de modelo, pasamos de garantizar un sistema público de  pensiones como un derecho de ciudadanía a negociar con un producto más del mercado. Mercantilizando  derechos se consigue que estos cambien de naturaleza y dejen de ser tales, se privaticen. Una campaña  francesa de apoyo a lo público lo define en una sola frase: “Cuando todo sea privado, estaremos privados  de todo”.

Llevan lustros cuestionando la sostenibilidad del sistema público de pensiones y cuando el sentido común  demanda que para asegurar su viabilidad la solución pasa por conseguir más recursos, se opta, por lo contrario, aumentar las cuotas, pero no para mejorar el sistema público si no para privatizarlo. Restar  recursos al sistema público para alimentar el denominado segundo pilar del sistema: los planes y fondos de  empleo, luego tenemos el tercer pilar, los planes privados. Demasiados pilares para tan escaso cimiento. Acudiendo a esta lógica inhumana, insolidaria y criminal concluiremos que los planes de pensiones  alcanzarán un mayor beneficio a costa de degradar las condiciones laborales, sociales o medioambientales  de personas y lugares que se encuentran a miles de kilómetros, que no se vea, que no salpique.  Estos productos son también expertos en eludir obligaciones fiscales, son enemigos del bien común y fieles  amantes de atesorar cada vez más recursos en menos manos, solo una de esas empresas, BlackRock,  supera en casi seis veces el PIB español. Planes de pensiones y reparto de la riqueza son conceptos  antagónicos.

Se quiere alejar del ámbito político el tema de las pensiones públicas como si se tratara de algo meramente  técnico, de una herramienta de un solo uso, y para ello se muestra un consenso parlamentario, el cual, con  una gran dosis de caradura, se quiere imponer a la sociedad: esto ya no hace falta votarlo, las pensiones  son así y no pueden ser de otra manera. Quienes a ello nos conducen no creen en lo público, ni siquiera en  su democracia liberal delegada que tras un corto período de actividad pasa a ser una democracia olvidada  que concluye en la muy neoliberal dictadura del mercado ahora en auge.

Si creyeran en el sistema público de pensiones el camino solo puede pasar por conseguir sumar más  recursos al mismo. Ya existe, si se quiere, la posibilidad de potenciar la suscripción de convenios especiales  con la propia seguridad social con el fin de aportar recursos a la caja única, sin intermediarios, ni  comisiones, pero entonces no habría negocio, seguirían fuera del mercado y no es esto lo que buscan. La diferencia con la “reforma que quiere imponer el capitalismo francés”, sólo se encuentra en un hecho  sencillo: la ciudadanía francesa, las personas trabajadoras, tienen una conciencia clara, los derechos  públicos, los derechos fundamentales, sólo pueden ser mantenidos si se lucha, si la calle dice NO.  En el estado español, desde la década de los 90 del siglo pasado, los políticos de cualquier color político y  los “agentes sociales”, especialmente los sindicatos institucionales, han pactado la ruptura con lo público y  han ido entregando al “negocio privado” todos los comunes: educación, sanidad, vivienda y ahora, los  sistemas públicos de pensiones.

Salgamos a las calles para impedir la barbarie de que “Cuando todo sea privado, estaremos privados de  todo”.

GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LOS SISTEMAS PÚBLICOS SE DEFIENDEN

 

Gabinete de Comunicación de la Confederación General del Trabajo del País Valenciano y Murcia

Avenida del Cid,154 C.P. 46014 Valencia

Tel 693926678-963834440 / Fax 96 3834447

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Por qué el sistema bancario se está desmoronando

 

Los precios de los bonos se están desplomando, y también el valor capitalizado de las hipotecas empaquetadas y otros valores en los que los bancos mantienen sus activos para respaldar sus depósitos. La perspectiva no es nada halagüeña.


Por qué el sistema bancario se está desmoronando


Michael Hudson

El Viejo Topo

15 marzo, 2023 

 


Los colapsos de Silverlake y Silicon Valley Bank son como icebergs que se desprenden del glaciar antártico. La analogía financiera con el calentamiento global que está causando este colapso es el aumento de la temperatura de las tasas de interés, que se dispararon el jueves y viernes pasados para cerrar en 4,60 por ciento para los bonos a dos años del Tesoro de EE.UU.

Mientras tanto, a los depositantes bancarios todavía se les pagaba solo el 0,2 por ciento de sus depósitos. Eso ha llevado a un retiro constante de fondos de los bancos, y una disminución correspondiente en los saldos de los bancos comerciales con la Reserva Federal.

La mayoría de los medios nos están diciendo que las fallidas bancarias son locales, como si no hubiera un contexto o una causa general. Pareciera que les da vergüenza explicar que la quiebra de los bancos que ahora está cobrando impulso es el resultado de cómo la Administración Obama rescató a los bancos en 2008. Quince años de flexibilización cuantitativa han vuelto a inflar los precios de las hipotecas bancarias empaquetadas, y con ello, los precios de la vivienda, de las acciones y de los bonos.

Los 9 billones de dólares de QE de la Fed (no contados como parte del déficit presupuestario) alimentaron la inflación de los activos que generó billones de dólares para los tenedores de esos activos financieros, con un generoso efecto indirecto para los miembros de como máximo un diez por ciento de la población. El precio de la propiedad de la vivienda se disparó al capitalizar las hipotecas a tasas de interés decrecientes en propiedades apalancadas por la deuda. La economía estadounidense experimentó el mayor auge del mercado de bonos de su historia, ya que las tasas de interés cayeron por debajo del 1 por ciento.

La economía se polarizó entre la clase acreedora con un patrimonio neto positivo y el resto de la economía, cuya analogía con la contaminación ambiental y el calentamiento global es la contaminación por deuda.

Pero, al servir a los bancos y a la clase de propietarios financieros, la Fed se apartó a un rincón: ¿Qué iba a pasar si las tasas de interés finalmente subieran?

En mi libro Matando al huésped escribí sobre algo que parecía bastante obvio. El aumento de las tasas de interés hace que los precios de los bonos ya emitidos bajen, junto con los precios de los bienes raíces y las acciones. Esto es lo que ha estado sucediendo con la lucha de la Fed contra la «inflación», un eufemismo para oponerse al aumento de los niveles de empleo y salarios.

Los precios de los bonos se están desplomando, y también el valor capitalizado de las hipotecas empaquetadas y otros valores en los que los bancos mantienen sus activos para respaldar sus depósitos.

El resultado amenaza con empujar los activos bancarios por debajo de sus pasivos de depósito, acabando con su patrimonio neto: su capital contable. Esto es lo que amenazó con ocurrir en 2008.

Es lo que ocurrió de forma más extrema en los años 80 con las S&L y las Cajas de Ahorros, provocando su desaparición. Estos “intermediarios financieros” no podían crear crédito como pueden hacerlo los bancos comerciales, entonces prestaron sus depósitos en forma de hipotecas a largo plazo a tasas de interés fijas, a menudo por 30 años.

Pero a raíz del llamado pico de Volcker (en las tasas de interés) el nivel general de las tasas de interés se mantuvo más alto que las tasas de interés que estaban recibiendo las S&L y las cajas de ahorro.

Los depositantes comenzaron a retirar su dinero para obtener mayores rendimientos en otros lugares, porque las S&L y las cajas de ahorro no podían pagar a sus depositantes tasas más altas con los ingresos provenientes de sus hipotecas fijadas a tasas más bajas. Entonces, el desajuste entre los pasivos a corto plazo y las tasas de interés a largo plazo terminó este tipo de Bancos.

Las S&L y la Cajas debían dinero a los depositantes a corto plazo, pero estaban atrapadas en activos a largo plazo con precios a la baja. Por supuesto, las hipotecas eran a mucho más largo plazo que en el caso de los bancos comerciales.

El efecto del aumento de las tasas de interés tiene el mismo efecto sobre los activos bancarios que sobre todos los activos financieros. Así como la baja de la tasa de interés utilizada por la flexibilización cuantitativa (QE) tenía como objetivo reforzar a los bancos, su reversión hoy tiene el efecto contrario, está debilitando a la banca. Y si los bancos han realizado malas operaciones con derivados están en serios problemas.

Cualquier banco tendrá problemas si mantiene las valoraciones de sus activos más altas que las de sus depósitos pasivos. Cuando la Reserva Federal sube las tasas de interés tanto como para hacer caer los precios de los bonos, la estructura de activos del sistema bancario se debilita. Esa es la esquina en la que la Fed instaló la economía con la QE.

La Fed, por supuesto, reconoce este problema. Por eso evitó subir las tasas de interés durante tanto tiempo, hasta que los asalariados comenzaron a beneficiarse con la recuperación del empleo. Cuando los salarios comenzaron a recuperarse, la Fed no pudo resistirse a librar la habitual guerra de clases contra los trabajadores. Pero al hacerlo, su política se ha convertido también en una guerra contra el sistema bancario.

Silverlake fue el primero en caer, pero fue un caso especial. Había tratado de aprovechar la ola de las criptomonedas sirviendo como banco para varios de estos “valores”. Después que se conoció el gran fraude del SBF, hubo una caída de criptomonedas. Los inversores abandonaron el barco. Los administradores de criptografía tuvieron que pagar retirando los depósitos que tenían en Silverlake, y este se hundió.

El fracaso de este Banco destruyó la gran ilusión de los depósitos en criptomonedas. La impresión popular antes de esta estafa, era que las criptomonedas brindaban una alternativa a los bancos comerciales y a la «moneda fiduciaria». Pero, ¿en qué invertían los criptofondos para respaldar sus compras, sino que en depósitos bancarios y valores gubernamentales, acciones y bonos privados? ¿Qué son las criptomonedas? En última instancia, son simplemente un fondo mutuo secreto para proteger a los lavadores de dinero?

Silicon Valley Bank también es, en muchos sentidos, un caso especial, debido a sus préstamos especializados para nuevas empresas tecnológicas. El banco New Republic también ha sufrido una caída, y también está especializado, presta a depositantes adinerados en el área de San Francisco y el norte de California.

Pero la semana pasada se habló de una quiebra bancaria, y los mercados financieros se conmovieron cuando los precios de los bonos bajaron después  de que el presidente de la Fed, Jerome Powell, anunció que en realidad planeaba subir las tasas de interés más de lo que se había propuesto anteriormente.

El aumento del empleo ha hecho que los asalariados estén dispuestos a defender su capacidad de compra o al menos mantener sus ingresos al día con la inflación. Una inflación causada, entre otros factores por las sanciones del gobierno de Estados Unidos contra la energía y los alimentos rusos. El otro factor inflacionario es responsabilidad de los monopolios que han aumentado los precios como una manera de “anticipar la inflación que se avecina”. El resultado es que los salarios no han seguido el ritmo de las altas tasas de inflación resultantes.

Parece que Silicon Valley Bank tendrá que liquidar sus valores con pérdidas. Probablemente será absorbido por algún banco más grande, pero todo el sistema financiero está siendo puesto en cuestión.

Reuters informó el viernes que las reservas bancarias de la Fed se estaban desplomando. Esto difícilmente sorprende, ya que los bancos disfrutan de tasas diferenciales de interés récord. No es de extrañar que los inversores acomodados estén huyendo de los bancos.

La pregunta obvia es por qué la Fed no rescata a los bancos en la posición del SVB. La respuesta es que los precios más bajos de los activos financieros parecen la Nueva Normalidad. Para los bancos con patrimonio negativo, ¿cómo pueden resolver su solvencia sin reducir drásticamente las tasas de interés y sin que se restaure la Política de Tasa de Interés Cero a 15 años?

Hay un elefante aún más grande en la habitación: se trata de los derivados. La volatilidad aumentó el pasado jueves y viernes. La agitación ha alcanzado grandes magnitudes más allá de lo que caracterizó la caída de 2008 de AIG y otros especuladores.

Hoy, JP Morgan Chase y otros bancos de Nueva York tienen decenas de billones de dólares en derivados: es decir, apuestas de casino sobre cómo cambiarán las tasas de interés, los precios de los bonos, los precios de las acciones y otras medidas.

Por cada posición ganadora, hay un perdedor. Cuando se apuestan billones de dólares, algún operador bancario está obligado a terminar con una pérdida que fácilmente puede acabar con todo el patrimonio neto del banco.

Ahora hay un vuelo hacia el «efectivo», hacia un refugio seguro, supuestamente los valores del Tesoro de EE. UU. A pesar de que los republicanos se niegan a elevar el techo de la deuda, el Tesoro siempre puede imprimir dinero para pagar a sus tenedores de bonos. Parece que el Tesoro se convertirá en el nuevo depositario elegido por quienes tienen recursos financieros. Caerán los depósitos bancarios. Y con ellos, las tenencias bancarias de reservas en la Fed.

Por el momento, el mercado de valores se ha resistido tras la caída de los precios de los bonos. Mi conjetura es que ahora veremos el gran comienzo del fin del gran auge del capital ficticio de 2008-2015. Por lo tanto, las gallinas tienen esperanzas de volver a anidar, esta “gallina” es tal vez el exceso de derivados alimentado por la relajación de la regulación financiera y el análisis de riesgos posterior a 2008.

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Un misil hipersónico ruso impacta en la defensa aérea ucraniana que dirige la OTAN

 

Un misil hipersónico ruso impacta en la defensa aérea ucraniana que dirige la OTAN

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 14, 2023



El ejército ruso ha empezado las operaciones de decapitación. Uno de los misiles hipersónicos Kinjal que disparó el jueves impactó en una fortaleza subterránea cerca a Lvov que albergaba a la defensa aérea ucraniana, que gestiona la OTAN.

 

El búnker fue destruido en gran parte por la explosión del misil, que penetró entre 80 y 100 metros de profundidad. Los rusos afirman haber matado a unos 100 oficiales, entre ellos varios asesores de la OTAN que controlaban la defensa aérea ucraniana (1).

Otras fuentes indican que la fortaleza albergaba a unos 300 oficiales (2). En cualquier caso, es un tipo de ataque que a partir de ahora los rusos van a utilizar cada vez más a menudo, el comienzo de una campaña de decapitación para destruir los centros de control y mando de la OTAN en Ucrania utilizando misiles hipersónicos.

La ausencia de una reacción directa de la OTAN no es ciertamente un indicio en contra de la posibilidad de un ataque de este tipo, sino quizás todo lo contrario. Este tipo de intercambios directos se hacen siempre con la máxima discreción por parte de la OTAN.

A partir de ahora, si no se abre un nuevo frente, por lo menos se inicia una nueva forma de guerra, con la intervención de una tecnología muy avanzada en comparación con los combates terrestres cuyo contexto recuerda más bien a la Primera Guerra Mundial.

Esta nueva forma de guerra alimenta el cansancio estadounidense con la Guerra de Ucrania, que se verá reforzado por la bancarrota del capital financiero. En Estados Unidos manda Wall Street y en Wall Street mandan los asuntos internos, los tipos de interés, las cotizaciones, la inflación…

Entramos en una fase de aceleración e innovación de las formas de guerra donde no son necesarios grandes despliegues, grandes maniobras terrestres, ni grandes movilizaciones de equipos bélicos. Serán guerras cada vez más quirúrgicas.

(1) https://theduran.com/russia-controls-bakhmut-roads-closes-on-avdeevka-ukraine-hq-destroyed-china-appoints-pro-russian-defence-chief/
(2) https://johnhelmer.net/unravelling-the-riddles-the-nord-stream-bomb-operation-the-kinzhal-decapitation-operation-the-georgian-beggar-operation/

FUENTE: mpr21.info

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martes, 14 de marzo de 2023

Ya sabemos quién va a pagar la burbuja financiera de 620.000 millones de dólares

 

Ya sabemos quién va a pagar la burbuja financiera de 620.000 millones de dólares

 


DIARIO OCTUBRE / marzo 14, 2023

 


En medio de una guerra, las grandes potencias sufren una segunda derrota que no esperaban, en un campo de batalla que creían suyo: las finanzas mundiales. Janet Yellen, la Secretaria del Tesoro estadounidense, estaba más preocupada por rescatar a Ucrania que al sistema bancario estadounidense.

 

No aciertan ni una. La empresa consultora KPMG dio por válidas las cuentas de SVB y Signature Bank en las auditorías que realizó muy pocos días antes del hundimiento de ambos bancos. Menos de un mes antes del colapso, la revista Forbes decía que SVB era uno de los mejores bancos de Estados Unidos.

Como tantos otros, durante la pandemia el SVB se aprovechó del dinero fácil. El banco lo utilizó para comprar bonos del Tesoro a largo plazo y triplicó sus activos.

Cuando se acabó la pandemia, la FED empezó a subir los tipos de interés para combatir la inflación. Un bono que costaba 100 dólares en términos relativos cayó a 80 dólares. Lo que parecía muy sólido se convirtió en humo.

En Estados Unidos otros tres bancos están al pie de los caballos: First Republic Bank, Pacific Westerns y Western Alliance. En Reino Unido la sucursal del SVB la ha comprado HSBC por el módico precio de una libra. En Alemania la filial local ha sido cerrada por el gobierno. Es sólo la parte visible de la burbuja que está empezando a estallar tras el colapso del SVB.

El director de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos de Estados Unidos ha advertido de que los bancos de todo el país acumulan 620.000 millones de dólares en “pérdidas latentes”. Se trata de activos que se han depreciado pero cuyas pérdidas no aparecen en la contabilidad porque aún no se han vendido.

Ayer la FED apuntó tres líneas de actuación adicionales. La primera es que va a garantizar los depósitos de los bancos, incluido el SVB, y que los depositantes no van a sufrir pérdidas. La segunda es que comprará todos los bonos por su valor nominal y no por su valor de mercado. La tercera es que las subidas de tipos se han acabado y hay que volver a los tiempos del dinero fácil.

Pero la tarea parece imposible porque hay más de 23 billones de dólares en depósitos en el sistema bancario de Estados Unidos y no es posible garantizar ese volumen de deudas, ni de lejos.

La FED ha enseñado algo importante a los especuladores de cara al futuro: los bonos del Estado ya no tienen valor de mercado. No existe un mercado libre de bonos. Su precio no cambia. Valen siempre lo mismo y la FED los recompra  a ese precio, independientemente del valor de mercado. No puede haber más pérdidas por comprar bonos públicos porque su precio no puede bajar.

Eso aleja el fantasma de un colapso bancario a corto plazo y nuestra pregunta de ayer ya tiene respuesta: la FED va a tapar el agujero con más papeles, más deuda y más ingeniería financiera. El capital financiero está atrapado en un círculo vicioso. No sabe hacer otra cosa que seguir llenando de aire la burbuja.

Por supuesto que la política de restricción monetaria se acaba aquí. La FED no volverá a subir los tipos de interés. Por lo tanto, cabe esperar que la inflación siga disparándose. El precio de la burbuja financiera lo pagarán los trabajadores con una reducción de sus salarios reales.

Es lo mismo de siempre: los beneficios se los llevan los capitalistas y las pérdidas las pagan todos los demás.

Ahora hay que ver si el Banco Central Europeo va a hacer lo mismo, es decir, seguir pagando la ruina económica del sistema financiero con más papeles y hasta cuándo.

FUENTE: mpr21.info

 

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El corralito que viene… [A la mona la podemos vestir como nos de la gana, porque de mona no la mueve de mona ni Dios. Al pan le podemos llamar como más nos guste llamarlo, pero seguirá siendo pan. Y así, al “corralito que viene” le podríamos llamar también pimpirigaña tengo una caña, que no dejará de ser sino la última señal del agravamiento, profundización y extensión de la crisis del capitalismo de 2008 (económica, política e ideológica), a cuya crisis le vamos a llamar ahora el patio de mi casa es particular que cuando llueve se moja como los demás, pero que no fue ni dejará de ser la fecha en que el capitalismo marca el principio del proceso histórico, que por estrictas razones históricas (no porque Periquín el capitalista sea bueno, malo, alto, bajo, rubito, moreno o ni fu ni fa) pone fin al modo de producción capitalista como modo de producción dominante, sin que por ello el mundo tenga que dejar de dar vueltas. Y este final del modo de producción tiene que ser sustituido por el NUEVO MODO DE PRODUCCIÓN SOCIALISTA. Y yo entiendo que esta afirmación pueda asustar, y tanto más cuanto más ignorante sea el asustado. Pero debería asustar muchos más sean o no ignorantes a todos los trabajadores (yo lo soy) si permanecemos con los brazos cruzados y la cabeza bajo el ala sin hacer nada para forzar (esto de forzar tiene que ver con la política, que no se me vaya a suicidar nadie por esto, que la política no es otra cosa que una relación de fuerzas y, los trabajadores somos la inmensa mayoría, o sea, que a la democracia le tiene que tener miedo quien le tenga, pero no los trabajadores) la sustitución del capitalismo por el socialismo, porque cuando más se tarde en hacerlo peor serán las condiciones de vida de todos los trabajadores, ¿o no es esto lo que viene pasando en todo el mundo desde 2008? Y, aquí es donde tienen que entrar en acción los partidos políticos de izquierdas, los que lo sean (que los tendremos que buscar con lupa y andar con pies de plomo entre ellos). Que yo digo partidos políticos de izquierdas que lo sean no que digan que lo son, que Pericos de esta periquería ya lo hay]

 

Silicon Valley Bank era el decimosexto mayor banco de Estados Unidos. El segundo en proveer de financiación a decenas de miles de empresas. Su hundimiento en bolsa provoca la segunda mayor quiebra bancaria en la historia de ese país.


El corralito que viene…


Eduardo Luque

El Viejo Topo

14 marzo, 2023 

 


fotoUn dato señala su importancia: el Silicon Valley Bank aseguraba prestar sus servicios a cerca del 50% de las compañías estadounidenses. Es el gran financiador de empresas como  YCombinator, una incubadora de firmas tan conocidas como Airbnb, DoorDash y Dropbox. Sus inversores son grandes compañías, como el gigante de la comunicación Discovery o empresas de capital riesgo como Andreessen Horowitz o Beyond Meat, el mayor fabricante de carne artificial del mundo. Estas empresas punteras representaban el 44% de su cartera el año pasado.

De nuevo el fantasma de la crisis financiera se cierne sobre Occidente. Nuevamente los ecos de la crisis del 2008 resuenan en nuestros oídos. Una vez más nos enteramos de que las grandes calificadoras de riesgo bancario vuelven a mentir. Son las mismas que dos días antes de que quebrara Lehman Brothers afirmaban que era un banco solvente. En este caso sólo una gran entidad había colgado el cartel de “venta” como recomendación para sus inversores, otras 15 gestoras de fondos aconsejaban “comprar” dada la “solvencia” del banco. Son miles y miles de millones de dólares diarios los que movía esa empresa para todo tipo de transacciones; desde abrir pequeñas cuentas, pagar nóminas o asesorar a inversionistas. Todo ese flujo se ha cortado de repente; el alcance del efecto dominó ahora mismo es imprevisible.

El día 15 será una fecha crítica, miles de empleados tienen que cobrar sus nóminas. Los gestores de las empresas andan como locos buscando capital puesto que de no pagar las nóminas, según la normativa norteamericana, te pueden achacar responsabilidades legales. La quiebra del banco hará imposible acceder a la liquidez que necesitan las empresas. El contagio es previsible, aunque será a partir de los próximos días cuando comenzaremos a intuir la gravedad de la situación. Las grandes tecnológicas, Google, Apple, Facebook, iniciaron hace meses un proceso de reducción de personal con el despido de más de 50.000 trabajadores. Su valor de mercado se redujo en 4 billones de dólares, dado que la salida de la pandemia provocó una reducción en las ventas on-line. La crisis de las “Big tech” explica en parte el escenario. El Silicon Valley Bank (SVB) era el banco de las startups, aunque la ola provocada por su quiebra será muy potente y afectará a múltiples sectores. Sus repercusiones se han sentido inmediatamente en las bolsas de Londres, Milan, Franfurtk, París o Madrid. Una de las consecuencias previsibles será un proceso acelerado de mayor concentración empresarial en torno a las grandes compañías.

Como en 2008, los altos directivos, los reguladores nacionales o internacionales (que deben velar por la transparencia del sistema) estaban nuevamente ausentes. Directivos del Silicon Valley Bank afirmaban el día 9 de febrero que la salud del banco era excelente, mientras, retiraban a hurtadillas cerca de 5.000 millones de dólares en acciones.[1] La descapitalización promovida por sus gestores no pasó inadvertida: con problemas de liquidez, el banco tuvo que vender un paquete de acciones a pérdidas. Eso provocó el pánico entre los inversores, que quisieron retirar su dinero. Es así como el día 10 se producía la mayor quiebra bancaria de EEUU tras la crisis del 2008. Están afectadas unas 30.000 empresas (sólo en EEU). SVB es un prestamista crucial en empresas emergentes no sólo del sector tecnológico, sino del socio-sanitario. La liquidez la proporcionaba el capital riesgo. La enorme afluencia de papel (los ingresos en la pandemia fueron extraordinarios) permitió al banco impulsar la inversión en bonos del tesoro y deuda a largo plazo por un valor, se supone, superior a los 85.000 millones de euros. En la actualidad valen unos 60.000 millones de dólares (14.000 millones de euros menos). Al encarecer la Reserva Federal el precio del dinero se ha puesto en muchas dificultades a los endeudados, sean empresas o particulares, cuestionando la solvencia del sector bancario que haya invertido en bonos. Otra consecuencia de la subida de tipos ha sido la pérdida de otros 52.000 millones por parte de los grandes bancos y el retroceso generalizado de las bolsas internacionales. Como las inversiones del banco han respaldado proyectos en Canadá, China, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Israel, Suecia y el Reino Unido el riesgo ya no es local, sino sistémico.

El Silicon Valley Bank (SVB) era el preferido de las empresas de alta tecnología y de las grandes firmas relacionadas con el mundo de las “startups”. Las grandes tecnológicas apuestan por una mayor concentración empresarial y bancaria. Serán las grandes beneficiarias. Es una quiebra oportuna dado que la lucha geopolítica se libra también, y sobre todo, en el ámbito de la comunicación y las Redes sociales. No es casual que en este momento se esté expulsando del mercado norteamericano y europeo a los actores chinos, desde Huawei hasta Tick Tock. Las compras, ventas o absorciones entre las grandes tecnológicas se han sucedido en los últimos meses. La quiebra del banco californiano conllevará una mayor concentración empresarial. Las empresas que quiebren, como consecuencia de la fallida bancaria, se venderán a precios de saldo, como sucedió en la anterior crisis.

La quiebra está provocando –las jornadas que vienen serán muy movidas– una agitación enorme en las finanzas internacionales. El hundimiento del banco arrastró la bolsa de California provocando el pánico financiero en el resto del mundo. La situación es tan grave que el propio gobierno estatal anunció la liquidación de la entidad. Los activos han sido transferidos tal y como anuncia el Departamento de Protección Financiera de California al Banco Nacional de Depósitos Asegurados de Santa Clara. El objetivo teórico es proteger el dinero de los clientes, digo teórico porque evidentemente ningún banco tiene dinero suficiente para cubrir el 100% del capital de sus inversores. Sería como si creáramos un banco con el mismo o superior capital al quebrado y dejar ese dinero inmovilizado por si se produce una crisis. En nuestro país, por ejemplo, los 100.000 euros que dice proteger el Estado es desde el punto de vista numérico una entelequia. No hay activos suficientes ni capital para cubrir la quiebra del BBVA o La Caixa, pongamos como ejemplo.

La consecuencia inmediata ha sido la imposición de un “corralito financiero”. Los inversores sólo recuperarán sus ahorros por debajo de los 250.000 dólares (234.000 euros al cambio actual), y siempre condicionados a que haya liquidez. Se supone que las cantidades inferiores serán devueltas a los clientes. Otra nueva mentira para intentar apaciguar el pánico bancario. Los depósitos mayores deberán esperar a liquidar los activos del banco para poder cobrar. Se ignora el número de afectados directos.

El gran riesgo es el contagio a otros bancos. En un solo día los cuatro bancos más grandes de Norteamérica (JP Morgan Chase, Citigroup, Wells Fargo y Bank of America) han perdido 49.000 millones de euros sólo en la jornada del viernes 10. Además se considera, según los datos del gobierno federal, que esas mismas instituciones atesoran otros 600.000 millones de dólares en pérdidas puesto que compraron bonos a tipos de interés muy bajos en los últimos años. Al subir los tipos se han depreciado enormemente. El miedo a las quiebras en cadena está ahí. Los cierres y los despidos masivos de trabajadores serán la consecuencia. Todo el ecosistema de las Tech muestra que es una enorme burbuja financiera. Nos están vendiendo humo.

[1] Paradójicamente su Director administrativo fue en su momento Director financiero de Lehman Brothers antes del histórico colapso de ese banco, según reveló la gestora de fondos Genevieve Roch-Decter.

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lunes, 13 de marzo de 2023

Advierten sobre el ‘fosfogedón’ y sus consecuencias para el planeta

 

Advierten sobre el ‘fosfogedón’ y sus consecuencias para el planeta

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 13, 2023

 

Se avecina una escasez crítica de fertilizantes y una crisis climática sin precedentes, vaticinan varios expertos.


Pontus Lundahl / TT News Agency


Científicos del Reino Unido han advertido que el uso excesivo de fósforo está agotando las reservas vitales para la producción mundial de alimentos y, al mismo tiempo, su escurrimiento hacia los cuerpos de agua da lugar a zonas muertas que amenazan a poblaciones de animales acuáticos. Estos desastrosos efectos, unidos a procesos que indirectamente derivan en una crisis climática de dimensiones catastróficas, es a lo que los expertos denominan el ‘fosfogedón’.

 

“Hemos llegado a un punto de inflexión crítico”, comentó a The Guardian el profesor Phil Haygarth de la Universidad de Lancaster (Reino Unido). “Es posible que podamos dar marcha atrás, pero realmente tenemos que recuperarnos y ser mucho más inteligentes en la forma en que usamos el fósforo. Si no lo hacemos, nos enfrentaremos a una calamidad que hemos denominado ‘fosfogedón'”, subrayó.

El problema de la escasez

La producción global de fertilizantes fosfatados es de alrededor de 50 millones de toneladas y de ella depende la alimentación de los 8.000 millones de seres humanos del planeta. El fósforo es un constituyente esencial de todos los seres vivos. “En pocas palabras, no hay vida en la Tierra sin fósforo“, explicó el profesor Penny Johnes, de la Universidad de Bristol (Reino Unido). Sin embargo, “las reservas tradicionales de fosfato de roca son relativamente escasas y se han agotado debido a su extracción para la producción de fertilizantes”, analiza Johnes.

Pontus Lundahl / TT News Agency

 

Los niveles crecientes de extracción de este elemento finito han generado temores de que el mundo alcance el “pico de fósforo” en unos pocos años. Su escasez provocará la lucha entre las naciones para controlar su suministro y alimentar a su población. “La vida puede multiplicarse hasta que se agote todo el fósforo y luego hay una parada inexorable que nada puede evitar”, escribió en su momento, Isaac Asimov.

El asunto de la contaminación y el cambio climático

“Al igual que lo hacen en la tierra, los fosfatos ayudan a que crezcan las plantas acuáticas”, dijo Haygarth, coautor de ‘Fósforo: Pasado y Futuro’. “Y eso ahora está teniendo consecuencias calamitosas en ríos, lagos y mares”, agregó. El bombeo continuo hacia los océanos de fertilizantes y desechos orgánicos producto de la actividad del hombre está provocando “zonas muertas” de poco oxígeno en muchos entornos marinos y lacustres.

“El cambio climático significa que obtendremos más floraciones de algas por unidad de contaminación por fosfato debido a las condiciones más cálidas”, dijo el profesor Bryan Spears del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido. “El problema es que cuando esas algas mueren, pueden descomponerse y producir metano. Por lo tanto, un aumento en las floraciones significará que se bombeará más metano a la atmósfera, y el metano es 80 veces más potente que el dióxido de carbono para calentar la atmósfera. Eso es motivo de verdadera preocupación”, recalcó Spears.

FUENTE: actualidad.rt.com

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Importaciones de gas ruso a España aumentaron más de un 150% en febrero de 2023

 España


Importaciones de gas ruso a España aumentaron más de un 150% en febrero de 2023

 

 

 

 

Las importaciones de gas ruso a España en febrero de 2023 aumentaron un 151% respecto al mismo periodo del año anterior, informó la compañía gasística española Enagás. En total, las importaciones de gas natural del país ibérico en febrero de 2023 alcanzaron los 31.862 GWh.

© Sputnik / Alexey Witwicky


Según sus datos, las importaciones de gas ruso pasaron de 2.174 gigavatios hora (GWh) en febrero de 2022 a 5.465 GWh en 2023, lo que representa el 17,2% de las importaciones totales de gas.

 

El informe de la compañía señala que Rusia solo fue superada por dos exportadores de gas tradicionalmente importantes para España. Así, 7.481 GWh (23,5% del total) procedieron de Argelia y 7.263 GWh (22,8%) de Estados Unidos.

España se está posicionando activamente como un importante centro gasista capaz de resolver la crisis energética europea provocada por la disminución del suministro de gas ruso.

De esta manera, el país es uno de los Estados miembros de la Unión Europea con la lista más diversificada de proveedores de gas natural.

Desde principios de 2023, más de 20 países han exportado gas a España.

FUENTE: sputniknews.lat

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Podemos-Izquierda Unida propone un Plan Director que vuelva a poner la cerámica de Sevilla como un referente internacional

 

Podemos-Izquierda Unida propone un Plan Director que vuelva a poner la cerámica de Sevilla como un referente internacional


TERCERA INFORMACION / 13.03.2023

Ismael Sánchez reclama que el Centro Cerámica Triana se convierta en un Museo de la Cerámica y que se declare Bien de Interés Cultural como patrimonio inmaterial.


Centro Cerámica Triana

 

Sevilla, 13 de marzo de 2023.

La cerámica de Triana y de Sevilla en general fue un referente mundial de esta artesanía y la ciudad, uno de los grandes centros de producción más importantes de España. Por eso, la coalición progresista encabezada por Podemos e Izquierda Unida ha propuesto la aprobación de un Plan Director que recupere este antiguo esplendor mediante una política de defensa, divulgación, protección y restauración del patrimonio cerámico heredado de siglos.

Tras mantener un encuentro con la asociación Amigos de la Cerámica Niculoso Pisano, Ismael Sánchez ha instado al ICAS a rediseñar el Centro Cerámica Triana para transformarlo en el Museo de la Cerámica de Sevilla y que funcione como un espacio exclusivamente cerámico autónomo, con una plantilla estable y un consejo asesor que fomente las relaciones con otras instituciones y asociaciones que favorezcan el cumplimiento de sus objetivos, para lo cual es necesario proceder a una ampliación de espacios que posibilite la diversificación de actividades.

El candidato de la confluencia ha añadido que desde la Gerencia de Urbanismo se deben establecer disciplinas destinadas a la protección de los elementos cerámicos en los inmuebles y desde Cultura se han de poner en marcha medidas encaminadas a la sensibilización y respeto por la cerámica en jardines y espacios públicos.

Aprovechando el marco de la celebración del centenario de la Exposición del 29, ha instado al Ayuntamiento a ejecutar una serie de acuerdos plenarios relacionados con el sector para potenciar e incentivar la cerámica como sector productivo, como comercializar artículos o instar a la Junta de Andalucía a la declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de patrimonio inmaterial.

Por último, el dirigente de Izquierda Unida ha reclamado la promoción nacional e internacional del sector cerámico mediante la participación en ferias, así como la puesta en marcha de una política de restauración del patrimonio cerámico municipal y la creación de la marca Cerámica de Sevilla que regule la manera de hacer la cerámica en la ciudad, colocando el eslogan Sevilla, ciudad de la cerámica en algunas rotondas de acceso y murales cerámicos en las estaciones del Metro.



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Sobre plataformas y democracia

 

Al principio, creíamos que el nuevo orden informático nos haría más libres. Ahora, algunos son conscientes de cómo se nos está sometiendo y desinformando gracias a esas nuevas tecnologías que debían haber sido “salvadoras”. Probablemente, esto no tiene ya remedio.


Sobre plataformas y democracia


Nicola Lacetera

El Viejo Topo

13 marzo, 2023 

 


Han pasado diez años desde que Aaron Swartz, de 26 años, se quitara la vida en su piso de Brooklyn el 11 de enero de 2013. El joven informático y activista social fue acusado de descargar casi cinco millones de artículos académicos de la biblioteca digital Jstor con la intención de ponerlos gratuitamente a disposición de quienes no estuvieran suscritos, cometiendo así fraude informático. Junto con otros cargos relacionados, la condena podría haber sido de hasta treinta y cinco años de prisión.

La difusión de estos artículos a través de la Red fue la última batalla de Swartz para hacer de Internet un lugar donde compartir y difundir completamente el conocimiento y el pensamiento, sin influencias ni condicionamientos políticos o económicos.

Por sus antecedentes e ideas, Aaron Swartz recordaba a los pioneros de la informática tal y como la conocemos hoy. Por un lado, Swartz tenía un gran talento para la programación, en parte debido a su exposición a los lenguajes informáticos a una edad temprana, al igual que muchas de las principales figuras de la revolución digital (pensemos en Bill Gates, por ejemplo). Por otra parte, el joven activista creía firmemente en una sociedad abierta, democrática y organizada de abajo arriba, y en la capacidad de las tecnologías digitales para ser el vehículo del conocimiento necesario para que este tipo de sociedad se hiciera realidad. No es casualidad que los pioneros de las tecnologías de la información empezaran a trabajar a principios de los años 70 en la California de las protestas estudiantiles y los nuevos movimientos juveniles, de las comunas y el amor libre, de la igualdad y el compartir. En su ensayo De la  contracultura  a  la cibercultura Fred Turner (Universidad de Stanford) defiende la expresión «aldea global», acuñada por el sociólogo de los medios de comunicación Marshall McLuhan, que representaba en aquellos años, al mismo tiempo, la utopía «hippie» y la realidad potencial de un mundo totalmente conectado que, especialmente el ordenador personal, introducido en los años 70, pronto haría posible, llevando a todos los hogares la herramienta para interactuar, en pie de igualdad, con cualquiera. Los primeros  experimentos con la Red expresaron este espíritu en el carácter público de estos servicios, en el apoyo de las agencias federales de Estados Unidos y en el uso de la Red casi exclusivamente con fines educativos y de investigación.

Con el tiempo, sin embargo, esta base cultural pasó de ser un fundamento ideal a una narración simple y cómoda de una realidad profundamente distinta. La visión comunitaria de la Red fue sustituida progresivamente por un enfoque más libertario que contaba una historia similar de igualdad y difusión del conocimiento, pero veía el mercado y la propiedad privada como los vehículos para alcanzar estos objetivos. La ola conservadora en la política de los años 80 y el colapso del comunismo real proporcionaron más material ideológico para una rápida «privatizaciónde la Red». Esta narrativa resultó tan poderosa que muchos gobiernos llegaron a suspender la aplicación de las normas antimonopolio para las empresas que operaban en línea. La explosión del comercio electrónico parecía garantizar a las «start-ups» un acceso fácil a los mercados, en pie de igualdad con las grandes empresas, y la competencia resultante reducía los precios de los productos y los servicios relacionados (como la entrega a domicilio): una ventaja indudable para los usuarios.

La aparición de plataformas digitales, como las que permitieron a la gente llevar «diarios» en línea (blogs) o las que crearon los primeros medios de comunicación social (Myspace, luego Facebook y todas las demás que le siguieron) ofreció a individuos y organizaciones un lugar libre para expresar sus ideas, intercambiarlas con otros y adquirir información. A primera vista, se trataba de un triunfo de la competencia y de un indudable aumento del bienestar económico y social.

Pero el tipo de mercado que se desarrollaba en la Red era muy distinto del que parecía. Las plataformas digitales en las que se encuentran la «demanda» y la «oferta» (por ejemplo, compradores y vendedores en las plataformas de comercio electrónico, usuarios/lectores y anunciantes en las redes sociales) se benefician de los «efectos de red»: cuantos más usuarios consigan atraer estas plataformas, más cómodo les resultará a los vendedores/anunciantes operar en ellas; y cuantos más productos y servicios, más personas decidirán sumarse, y así sucesivamente. La ventaja de operar en la misma plataforma conduce, en definitiva, al dominio de unos pocos grandes actores en el mercado. Para obtener esta ventaja, hay que crecer antes y más rápido que los demás. Amazon, por ejemplo, lo ha conseguido ofreciendo precios bajos y condiciones de envío muy favorables a los consumidores, a menudo en detrimento de los proveedores. Las redes sociales (y los motores de búsqueda como Google) ofrecen su servicio de forma gratuita a los usuarios, para atraer al mayor número posible y hacer sus plataformas atractivas para los anunciantes (de pago).

Cuantos más usuarios consigan atraer estas plataformas, más cómodo les resultará a los vendedores/insercionistas operar en ellas; y cuantos más productos y servicios, más gente decidirá unirse a ellas.

La cantidad de participantes, sin embargo, no basta por sí sola para que una plataforma resulte atractiva a los anunciantes; es esencial que haya «tráfico» y «compromiso», es decir, que los usuarios pasen mucho tiempo en estos sitios, sigan los enlaces propuestos, compartan entradas, dejen comentarios, etc. Y no hay nada más poderoso para motivar la implicación repetida de la gente que estimular sus emociones en lugar de la razón, sobre todo si las emociones son negativas, como la ira, el miedo y el descontento. Sin embargo, no siempre (de hecho, rara vez) es la información más verificada y consecuente la que estimula las emociones fuertes. En cambio, a menudo son las noticias más tendenciosas, no verificadas o descaradamente falsas las que tienen este efecto, pero que la mayoría de los usuarios no pueden distinguir de las demás. Y cuanto más responden estos usuarios a los estímulos de estas noticias, más ‘aprenden’ los algoritmos que determinan lo que vemos en nuestras páginas sociales que esas son las cosas que nos enganchan y nos propondrán más de lo mismo. Todo esto no sólo es gratis, sino que mantiene una apariencia de libertad y respeto por los consumidores, a los que se ofrece precisamente lo que revelan que les resulta más interesante.

Pero la información no es una mercancía como las demás. Una información correcta y verificable es fundamental para el buen funcionamiento de una democracia, para que exista un equilibrio de poderes y un control de los mismos por parte de la opinión pública. La cacareada «democratización» que supuestamente traería la revolución digital, permitiendo a todo el mundo el acceso a la información y al conocimiento a bajo coste, no es el caso si los incentivos de quienes proporcionan o transmiten esta información están distorsionados y tienen poco que ver con la calidad de la propia información. Desde las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y 2020, con el consiguiente asalto al Congreso, pasando por el referéndum del Brexit, hasta el desastre comunicativo durante la pandemia de Covid, el envenenamiento del discurso público y el auge de la polarización política y cultural han tenido en las redes sociales un prodigioso combustible.

Con el traslado de gran parte del discurso social, político y cultural a las redes sociales, la ciudadanía delega de facto la organización de este debate y la calidad de la información en la que se basa en unas pocas entidades privadas ultrarricas, cuyas motivaciones y objetivos no están claros pero casi seguro que no incluyen, como predominante, el de hacer del mundo un lugar más justo, libre e igualitario a través de una información transparente y de calidad.

Con la transferencia de gran parte del discurso social, político y cultural a las redes sociales, la ciudadanía delega de facto la organización de este debate en unos pocos actores privados ultra ricos.

La adquisición de Twitter por parte de Elon Musk en los últimos meses, y su (al menos hasta ahora) grotesca gestión representan la culminación tanto de la narrativa panglossiana de la Red como de los riesgos que ésta entraña para la democracia. La principal plataforma en línea de comunicación y debate político está en manos de una sola persona que se autoproclama defensora de la libertad de expresión, pero sus antecedentes y debilidades, bien relatados por la historiadora Jill Lepore en el podcast «El cohete de la tarde» dicen otra cosa. Un entorno familiar caracterizado por la adhesión a los «tecnócratas»de los años 30, que imaginaban el mundo como un mecanismo gobernado por ingenieros, y la emigración a Sudáfrica para llevar una vida más serena como blancos en el régimen del Apartheid, en lugar de permanecer en el Canadá más amenazador y multicultural. Un bagaje cultural basado en los elementos más tradicionales y retrógrados de la literatura de  de ciencia ficción de los años 50 a los 80, especialmente los superhombristas y patriarcales. Un ego desmesurado exhibido en cada oportunidad, mientras muchas de sus empresas, como Tesla, perdían miles de millones de dólares y a menudo sobrevivían gracias a las subvenciones y la regulación pública. ¿Realmente nos sentimos cómodos delegando en este hombre la última palabra sobre qué información debe circular en una plataforma tan grande?

Como escribió Stefano Feltri en «Mañana», la responsabilidad de esta evolución es general y no puede atribuirse a un solo individuo. Toda la política, tanto de derechas como de izquierdas (o al menos su versión «Tercera Vía»), ha ensalzado este tipo de progreso tecnológico y económico. Y, por desgracia, muchos colegas académicos han ofrecido legitimidad científica e intelectual, limitando su atención únicamente a ciertos aspectos objetivamente positivos de la revolución digital, como la reducción de los costes de adquisición y difusión del conocimiento, pero pasando por alto las posibles distorsiones que algunos observadores habían empezado, en vano, a denunciar, como el propio Aaron Swartz, Meredith Whitaker, Jaron Lanier, Frank Foer y Cathy O’Neil, entre otros. La exaltación especialmente por parte de académicos de departamentos de economía y escuelas de negocios también plantea la duda de si este entusiasmo no era (y es) totalmente ingenuo y desinteresado.

¿Qué hacer entonces? El economista alemán Albert Hirschman formalizó, en 1970, las categorías de deserción y protesta («salida» y «voz») para describir las formas que puede adoptar la disidencia en una comunidad o mercado. Con la deserción, los ciudadanos, trabajadores o consumidores «abandonan» la organización o el mercado en cuestión, absteniéndose de votar, renunciando a su trabajo o dejando de comprar un producto. El ejercicio de la protesta, en cambio, incluye la expresión de la disconformidad desde dentro, en diversas formas de participación activa. Esta segunda forma puede parecer superior a la primera, porque genera más información e implica la participación directa en el cambio. Pero en el caso de los medios sociales, participación significa «tráfico» y tráfico significa más beneficios; en resumen, cualquier crítica desde dentro sólo refuerza, en lugar de debilitar, los modelos de negocio de las plataformas de medios sociales. Más eficaz, en definitiva, podría ser la deserción, o al menos una reducción significativa de la actividad de los usuarios (quien esto escribe borró su perfil de Twitter el día de la adquisición de Elon Musk). El mecanismo «virtuoso» del crecimiento autosostenido y la narrativa que lo rodea podrían verse finalmente atascados, obligando a reconsiderar el papel de estas herramientas tan poderosas como peligrosas.

Y si el mercado, abandonado a sí mismo, fuera incapaz de corregirse, entonces no debería ser tabú una mayor regulación pública, incluido el control directo sobre los principios de los algoritmos y la propiedad de las plataformas. Por otra parte, justo en los albores de Facebook, Mark Zuckerberg definió su servicio como una «utilidad”, es decir, un servicio a los ciudadanos como la distribución y venta de electricidad, el suministro de agua o la eliminación de residuos. En resumen, en el siglo XXI es imposible ser un ciudadano de pleno derecho sin acceso a una información digital de calidad. Y si esta información pasa principalmente por las plataformas de los medios sociales, ¿por qué el sector público, activo de diversas maneras en la regulación de la prestación de otros servicios, no debería implicarse más también en esto?

Fuente: Il Mulino.

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